El marxismo no es el culpable de que se considere la poesía como algo poco serio o para débiles incapacitados para la acción, ya Platón se pronunció al respecto y desde entonces sobre los poetas y los escritores en general ha caído la infamia o el estigma de que son un lujo y hasta una lacra inoperante. Lo que no es tan frecuente es encontrar escritores que un buen día deciden que "ya está todo dicho". En el caso enlazado no me queda claro si lo que está agotado es el blog (que tenía muy poco contenido original ya desde sus orígenes hace unos 6 años) o la escritora (Luisa Cuerda), que lleva publicados unos cuantos libros. Pero lo que recojo es la frase en sí, especialmente cuando sé que su autora no puede ignorar que es un tópico literario principal el "Nihil novum sub sole" del Eclesiastés. En el primer milenio antes de Cristo ya sería un tópico, no digamos ahora en el principio del tercer milenio después de Cristo con la invención de la imprenta,
con una alfabetización mayor y cuando cada maestrillo tiene su librillo y su
paginilla web.
Que ya está todo dicho es algo que sabe
cualquiera que se ponga a escribir y desde el primer día. Pero de vez en
cuando, algunas veces, en el momento en que menos se espera surge una obra que
merece la pena y que hasta resulta como nueva. Yo creo que se escribe porque no
hay otro remedio y porque para otra cosa no se sirve. No como lujo, por
supuesto, no para lucirse ni para ganar dinero, aunque de todo ello tengamos
ejemplos. Por eso y por otras cuestiones que ahora no es el momento de
desarrollar, la frase de Adorno no diré que no suene bien, pero es
inadmisible. Tras Auschwitz y tras los Juegos Olímpicos de Londres 2012
es cuando cobra mayor sentido hacer poesía. No ya porque es lo opuesto a la
barbarie y la degeneración, sino porque solo la poesía, junto con el lenguaje
de las sentencias bien dictados y el de las homilías floridas (como las del
obispo de Urgell, Joan-Enric Vives i Sicília), puede llevar el lenguaje al
colmo y llevarlo más allá de su significado, que es de lo que se trata.
Siempre que paso ante el
edificio de la Fundación Joan Miró en Montjuïc, reparo en la estatua llamada
"Personaje", que tanto parecido guarda con el artista. También se
parece un poco a E.T. Y es cierto que sobre todo en las artes plásticas es
fácil apreciar el gran parecido entre lo representado y quien lo representó.
Esta percepción del individualismo lleva a un cierto rechazo del arte,
como si fuera todo él narcisista. En todo caso, ya lo esbocé en otra ocasión, habría que hablar de un arte
Narciso y otro Eco, siempre siguiendo el mito tal y como lo plasmó Ovidio, y
parafraseando la oposición arte apolíneo-arte dionisíaco que estableció
Alexandre Cirici. Narciso sería quien no puede alcanzar el objeto de su
amor y Eco quien para poder expresarse está condenada a usar las palabras de
los demás y aún así no en su integridad ni directamente.
La Web 2.0 ha
facilitado enormemente que se reproduzcan contenidos no originales e
incluso que se haga de ello una bandera, como ya dijimos cuando comentamos
alguna de las líneas ideológicas piratas constitutivas del movimiento 15M.
Algunos escritores desprecian las redes sociales y si están es a través de un
negro, pero son pocos los que están dispuestos a colgar contenido original en
internet gratis et amore. Antonio Muñoz Molina. Ahora no se me ocurre nadie
más. Es para ellos, los escritores "profesionales", como prodigarse,
desperdiciarse. Los blogs a los que Luisa Cuerda se refiere como intimistas
o que explican algo cuyo propietario sabe hacer son precisamente los que a mí
me gustan, me interesan y me resultan útiles, siempre que el intimismo no sea
exhibicionista o procaz, y siempre y cuando lo que se sabe hacer tenga su
cierta gracia, sin importar que sea la manicura francesa como el cuidado de la
tensión de las cuerdas de una guitarra o la salsa verde. De la misma manera que
nos movemos entre Narciso y Eco, entre el día y la noche, entre la ambición y
la frustración, también nos movemos entre ser interesantes e interesados,
querer hacer cosas y querer dejar de hacerlas, sobre todo si no valen la pena.
Esta mañana quería
escribir sobre el episodio televisado de los supermercados (Écija y Arcos de la
Frontera) con Sánchez Gordillo -el inefable alcalde de Marinaleda- a la cabeza
liberando a los oprimidos y derrapando carritos de la compra cargados de arroz
expropiado. No me imagino yo a Kevin Costner en su papel del legendario Robin
Hood o a Antonio Banderas como El Zorro haciendo algo parecido a llamarle
"idiota"
a una dependienta de Mercadona o del Carrefour. Pero he preferido no escribir
sobre esto no porque ya se ha dicho y mucho, incluso cosas como que los
sindicatos andaluces son los que más subvenciones reciben en España, o que la
comida expropiada se la quedaron okupas, o que ¿por qué no fueron a expropiar
un banco?; he preferido no escribir sobre esto porque ¿lo ven? incluso cuando
se escribe se elige y hoy elegí la palabra "adorno" y no
"idiota".