1/8/15

Logro de la temporada

 Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos

 gota a gota la verdad que nos amarga

Denis Diderot

 


as gramáticas latinas hablan de consecutio temporum para referirse a la concordancia verbal. También es aplicable a nuestras lenguas, de manera que si decimos por ejemplo "María sabrá el jueves que nota consiguió en el examen del lunes" los hispanohablantes reconoceremos que la coordinación entre entre el verbo en futuro y el verbo en pasado y en sus tiempos verbales es correcta. Generalmente no nos damos cuenta conscientemente de que esta y otras frases funcionan así y que en ese engranaje se fundamenta en gran medida la comprensión de un mensaje. Si alguien fallara en la concordancia verbal tanto como fallamos los hispanohablantes en idiomas que no son el nuestro, solo nos desconcertaríamos un poco, pero nuestra comprensión no se vería mermada en su línea de flotación porque las lenguas son muy consistentes.

En internet y en particular en las redes sociales es no fácil sino común encontrar inconsecutio temporum pero no de los tiempos verbales sino de los hechos. En mi celo por documentar bien este post busco información y el Translator de Google me sorprende con una de sus perlas (Fig. 1). Ha traducido "Consecutio temporum" (consecución u orden consecutivo de los tiempos) como logro de la temporada. Aunque este hallazgo no tiene nada que ver con el tema lo presento como muestra de lo mucho que hay que poner en cuarentena las cosas de la red.

 

Fig. 1. Perla del Google translator

 

La inconsecutio temporum a que me refiero se da cuando las personas que no sienten admiración por la Historia ni amor por la verdad, mezclan hechos del pasado y del futuro e incluso la causa y el efecto. Ésto es frecuentísimo, y es especialmente porfiado cuando se trata de defender una idea que resulta querida, atractiva o muy cargada de emotividad.

El 15 de enero de 2013 posteé un artículo titulado "Felones y falaces", que viene siendo además un trabalenguas para no caer en la palabra "felación", cuestión que apunto aquí porque creo que pasó -como es natural- inadvertida. En el post escribí:

"El memo o el grupo de memos que elaboraron el texto que rodó por las redes y se atribuyó a Julia Otero, no puede hacerse responsable de ese texto porque no podría defenderlo porque es un churro hecho con trozos de materiales descontextualitzados sacados de fuentes que (en el mejor de los casos) solo se podrían calificar de propaganda; y porque aduce una mezcla de opiniones, ideas híbridas, pulsiones y falacias cuya amalgama tiene la consistencia regurgitante de un polvorón de canela y de un canelón de pólvora.

Cuando Julia Otero denunció que se le hubiera atribuido ese pergeño yo me alegré porque le había estado dando vueltas a la singular aclamación que había obtenido y estaba yo en la completa certeza de que aquello no lo había escrito una persona. 

Tal vez en aquel momento quise decir "una sola persona". De la misma manera que hay frases atribuidas falsamente a García Márquez o a Gandhi o a Shakespeare, se consideró que la carta, si la firmaba Julia Otero, adquiría más simpatía y autoridad. Pero atribuirle a un muerto o a un vivo algo que no es su opinión es algo abyecto y también digno de pena ¿Tal vez cree el individuo o individuos que fabricaron esa "carta" que la razón se la daba la firma? ¿O es que pretendía, sin su permiso, sumar a una persona famosa a su causa?
Igual que hace un tiempo en la Universidad nos daban unas nociones sobre lo que fue el Santo Oficio y la Inquisición, un día se hablará de los bulos (que no bulas) de Facebook. Y se hablará ni que sea para estudiar su éxito. Aunque Julia Otero desmintió públicamente que la carta fuera suya el noviembre de 2012 por lo menos y yo me la encontré por primera vez, como les digo, en 2013 a sus anchas en Facebook, aún en julio de 2014 la publicó un independentista en su muro y llegó a mí desde ese muro al mío el 30 de julio pasado (Fig. 2). Julia Otero ha manifestado en antena desde su programa en Onda Cero su opinión sobre el soberanismo y está clara.

Fig. 2. Bulo atribuido a Julia Otero en un muro de Facebook.

Corrí a apuntar que el bulo ya estaba desmentido pero alguien dijo con igual presteza que lo firmara quien lo firmara estaba de acuerdo. No puedo citar textualmente ni contextualmente la respuesta porque ha desaparecido todo y que haya desaparecido demuestra que algo de razón debo tener yo al pensar que si alguien se apropia de la identidad de alguien es un bellaco, piense como piense y lo haga por la mejor de las causas o no.

Este ejemplo sería más oportuno como una rara versión de la falacia del hombre de paja o como una muestra de las falsas atribuciones que aparecen en la red, unas veces porque van pasando de muro en muro las citas y se desvirtúan y otras  veces porque ya desde el principio se les pone un autor que suena bien. Como buen ejemplo del inconsecutio temporum tendríamos el meme originado en el Institut Nova Història (?) por el que Cataluña se afirma en Facebook como la nación más antigua de Europa [sic] (!) basándose en el decorado neogótico de la fachada del ayuntamiento de Ulm en Alemania. Esos escudos serían lo más parecido a la moda aquella de colgarse en el zaguán un grabado en madera con el apellido, como si fuera una casa ducal o poco menos. Cataluña no necesita de eso.

Naturalmente los inconsecutio temporum, las falsas atribuciones y las traducciones automáticas (que ya denuncié en "Gracia loca", que es como Mamen Aznaren descubrió que quedaba traducido García Lorca en no sé cual artilugio cibernético), tienen su aquel. Reconozco que una serie de culto como "Xena, la princesa guerrera", tan ucrónica, tiene su García, digo gracia. A Quentin Tarantino le gustaba un horror. Y a mí también.

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La letra capital es de Emily Balivet.

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14/7/15

Calor, calumnias y calamidades

 El que dice la verdad, puede estar seguro que tarde o temprano será descubierto

Oscar Wilde


 


adrid versión original [enlace roto] la web de la verdad de Manuela Carmena y su Ayuntamiento de Madrid tiene un título que ya es todo un eco del cine y no solo por lo que literalmente nos significa sino porque recuerda a títulos como Roma, città aperta o Germania, anno zero (Roberto Rossellini, 1945 y 1948). Su lanzamiento no tiene nada que ver con los portales de transparencia, parece uno de esos inventos a los que no nos dejan de acostumbrar la izquierda radical, donde hay por cierto muchos hackers. Alguien ha dicho que es un artilugio orwelliano. Y algo de eso tiene, pero pienso más bien en la confusión de medios y mensajes y en lo apabullante que resultaría para McLuhan ese alarde contra el cuarto poder, como si el cuarto poder no lo pudieran hacer suyo como lo han hecho de alguna manera los bancos y demás. Lo interpreto, ya digo, como un invento y como un espaldarazo a la confusión. Como se dice en catalán: "Embolica que fa fort", que viene a querer decir algo así como que cuanto más grande sea el lío más difícil resultará desenbrollar el ovillo.

También hay quien ha dicho que lo de Madrid V.O. viene siendo censura, cuando todos sabemos más o menos que la censura es otra cosa. Y sin embargo, en el fondo, tanto el equipo de Carmena como la censura -si la hubiera- lo que persiguen es controlar, dividir, imponer un punto de vista y acallar.

Hace años vi una película poco conocida de William Wyler, The children's hour (1961) (traducida al español como La calumnia. En la película se siguió tan escrupulosamente el código Hays de censura que en su día no supe entender que todo el problema es que Martha (Shirley MacLaine) estaba enamorada de Karen (Audrey Hepburn), quien por cierto a su vez estaba enamorada de James Garner. Martha y Karen tienen una escuela privada donde tienen internada una niña más mala que pegarle a un padre con el calcetín de un cartero. La niña monta una calumnia en torno a una sospecha que consigue hacer prosperar con ayuda de otra niña (Rosalie) a la que tiene extorsionada a cuenta de que había cometido la debilidad de hacer un hurto. A partir de la calumnia y del deseo de venganza por haber sido castigada por una travesura, le va con el cuento a la abuela, de que entre las dos profesoras hay un amor ilícito, y a partir de ahí se desencadena el melodrama y tienen que cerrar el colegio.

Como digo, la primera vez que vi la película, entre que soy medio tonta y que estaba tan concienzudamente aplicado el código Hays, me fue imposible entender más allá de que la niña Mary era mala malísima. Ni siquiera entendí que al final de todo Martha tiene que admitir que algo de verdad había en la calumnia y que se ahorca.

Así explicado además de que les he chafado el final -cosa que poco importa porque lo bueno es el desarrollo- me doy cuenta de que tampoco es que haya servido para gran cosa. Pero el caso, y aquí creo que sí me sabré explicar, es que es bien cierto que una mentira con un poquito de verdad y soltada donde hay malicia, deseos de venganza, envidia y otras calamidades, puede ser un arma de destrucción masiva y sus efectos son duraderos.

Pueden ver "La calumnia" en Youtube [enlace roto], por lo menos hoy y apreciar la interpretación de Shirley MacLaine y Audrey Hepburn y la no menor contribución de Karen Balkin como niña perversa.

 

Fay Bainter, Shirley MacLaine, Audrey Hepburn, Karen Balkin y James Garner en "La calumnia" (W. Wyler, 1961)


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Preposiciones indigestas

Ayer en el gabinete de "Julia en la onda" se discutió sobre la izquierda desunida española. Participaban Melchor Miralles, Manuel Delgado y Severino Rodríguez. A partir del minuto 1:15:45 del podcast pueden oír:

"Melchor Miralles - Y no te planteas, Manuel, si esto no os ocurre porque sois demasiado dogmáticos. Yo te escucho de verdad, Manuel, con todo el respeto e incluso el cariño pero, desde una discrepancia tan radical... pero, ¿por qué este empeño en la clasificación? Citar a Lévi-Strauss no da sello de veracidad. Yo creo que hay que ser menos dogmáticos, si no estuvierais instalados en el dogmatismo y en el sectarismo os iría muchísimo mejor, yo estoy convencido.

Manuel Delgado - Grftkjht entraríamosjuh. Yo creo que el problema de la izquierda es que piensa y es una cosa que siempre te complica la vida. Y puedo decirle [sic], queridos oyentes, que se puede pensar y se puede hacer una vida normal, de verdad, no pasa nada. Lo que ocurre es que te complicas la vida. Yñandoycando cuando te piensas te das cuenta de que en efecto esa clasificación es compleja, contradictoria y paradójica, que no está hecha de compartimentos fijos. Y esto implica automáticamente que vives en una situación permanente de contradicción entre lo que quieres y lo que querrías, entre lo que vives y lo que desearías vivir, entre lo que deseas y lo que tienes. Urjth.

Melchor Miralles - Manuel, es que hay en tus palabras, yo percibo un complejo de superioridad que me acojona.

Manuel Delgado - Unghtk déjese de meter conmigo unghgf q hoy el tema no soy yo ufr monográficokgh.

Melchor Miralles - No es que si hablo de ti porque creo, conozco muchas personas, amigos, que piensan como tú y se expresan como tú. El problema es que nosotros pensamos ¿y todos los que no están en vuestra posición ideológica es que no piensan? Osea ¿todos los demás somos idiotas?".

Como el profesor de Antropología lleva más de 20 años en Onda Cero todo el mundo lo conoce y sabe de sus fintas y aparato de confusión tiquitaca forrado de doctrina universitaria y de maneras de enfant terrible. Aunque no es tan desinhibido como Salvador Sostres para mí son más o menos por el estilo, si no entramos en ideologías. En su desprecio por los "iguales" y ya no digamos los "desiguales".

Pero lo que me lleva a traer este pedacito de los horrores diarios que se arrojan en los medios no es a Manuel Delgado en sí (el tema no es él) sino a hacer una diferencia de las dos preposiciones "con" y "por" con un ejemplo. Y es que cuesta saber si Manuel Delgado (M.D.) habla con soberbia o por soberbia. Me refiero a la pulsión predominante, que yo creo que es la segunda.

El manejo de las dos preposiciones no es baladí y les remito a la primera impresión (no a la segunda) que causarían binomios como "por amor"/"con amor", "por pena"/"con pena", "lloro por tí"/"lloro contigo".

No tengo paciencia ni tiempo para demostrar que lo que dijo ayer 14 de julio el profesor de Antropología podremos volverlo a oír exactamente igual cualquier otro día dentro de dos años o tres si sigue en el gabinete. Y también lo contrario. Porque el dogmatismo de M.D. se muestra flexiblemente, de una forma líquida tirando a gaseosa y sustentado por la anfibología. Si fuera mal pensada a veces incluso habría asegurado que esperaba la intervención del resto de los miembros del gabinete solo para oponerse. Esa es su postura, oponerse a todo cuanto oye. Y mantener que ser crítico es ser de izquierdas me parece que intelectualmente tiene muy poca base. El suyo es un problema más profundo.

A estas alturas de mi vida cada vez es más vivo mi deseo de estar cerca del mar, por no decir "en" el mar. A pesar de vivir a apenas dos quilómetros de la playa más cercana casi no voy y cuando me acerco al Bogatell para darme un baño o al Moll de Gregal para estar sentada ante el horizonte, todo me sabe a poco. Necesito un contacto más largo y más totalizado, como en mis baños de niña, en los largos veranos, cuando un señor que trabajaba en la Damm me llamaba "Pececito" al verme salir arrugada como una pasa, pingando agua y temblando.

Estos días me estoy acordando muchas veces de las últimas palabras de Rosalía, en su agonía, en Padrón: "Abre esa ventana, que quiero ver el mar". Se ha dicho muchas veces que desde Padrón no se puede ver el mar. Desde donde yo vivo tampoco, pero a veces la ventana enmarca un cielo que parece el que había sobre el mar que quiero.

Al mar le pasa un poco como a la nieve. Si la nieve fuera negra tal vez no nos gustaría. Pero el mar es generalmente azul. Un color serio y alegre a la vez, más bien frío pero claro, incluso cuando no es turquesa o del color del ágata musgosa y vira del azul de Prusia a un ultramar oscuro. Y cuando es verde o parece gris también nos gusta.

La imagen de hoy es una ilustración de William Steig sobre el clásico "Caue canem" (Cuidado con el perro) latino: "¡Cuidado! Perro inestable".

 

William Steig


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22/4/15

23 de abril de 1976

l 23 de abril de 1976 apareció en "La Vanguardia" prácticamente ocupando toda la página 33 un reportaje que se abría con el titular: "Don Ricardo de la Cierva, pregonero del "Día del Libro". "No es que la Ley de Prensa e Imprenta deba mejorarse, es que debe desaparecer como pieza clave de nuestro ordenamiento jurídico para el mundo cultural". Y más adelante el cronista escribe: 

"La dramática carencia de bibliotecas y bibliotecarios. «Toda política cultural que pretenda manifestarse en algo más que palabras huecas y viajes turísticos debería descansar sobre cinco pilares concretísimos: política de bibliotecas, política de librerías, política de instituciones interiores, política cultural de medios de comunicación, política de expansión y apoyo real a los centros culturales de España en el mundo. Cinco políticas que se resumen en una: "Política del libro en el mundo de la comunicación"». Pues bien, las bibliotecas españolas -dice [Hipólito] Escolar-,«son el único servicio educativo cuyos presupuestos decrecen anualmente». Un millar de bibliotecas públicas generalmente mal dotadas y muchas veces casi abandonadas, es una de las pruebas de nuestro subdesarrollo cultural. Aún así hay bastantes más bibliotecas que bibliotecarios; y más jefes que auxiliares. Una política cultural de arranque necesitaría multiplicar en cuatro años por dos el número de bibliotecarios superiores y por diez el número de auxiliares". 

Me he entretenido en recoger, mientras buscaba una determinada información,  una especie de dossier con las noticias y cartas al director que aparecieron entre 1975 y 1977 sobre bibliotecas y bibliotecarias (con "a" y con "o") en el mismo periódico. Fue una época en que de forma recurrente aparecieron titulares como el de la foto de hoy y sin embargo la verdadera normalización de los estudios de Biblioteconomía y Documentación no se produjo hasta muchos años después. 

En esa época, a partir de 1973 y hasta 1982, era directora de la ahora centenaria Escuela de Bibliotecarias ─que tuvo varios nombres a lo largo de su historia─ Rosalia Guilleumas. Lo comento porque fue bajo su dirección cuando la Escola de Bibliologia o Escola Universitària "Jordi Rubió i Balaguer" de Biblioteconomía y Documentació comenzó a aceptar alumnos con "o".  El carácter femenino del alumnado se lastraba programáticamente desde la organización fundacional, a principios del siglo pasado,  diseñada por Eugeni d'Ors. Tal vez las líneas directrices iniciales sobre las "vestales del saber" estaban dentro de la normalidad del Noucentisme, como lo empezaron a dejar de estar el año 1973 para empezar a ser anómalas. En mi promoción (1981-1982) teníamos si mal no recuerdo unos 100 alumnos, de los cuales 4 eran hombres. Más o menos la misma ratio tuve en Filología en la Universidad de Barcelona, pero ese es otro tema.

Que el proceso de normalización académica de la Escuela más antigua de Europa fuera tan atropellado y tórpido se explica a mi entender en varios frentes, entre los que el menor no era la resistencia desde la reserva intelectual de Cataluña. Si se advierte un cierto resentimiento en este apelativo no ha de extrañar porque nuestra trayectoria profesional se vio a mi entender desfavorecida por una carta que enviaron un grupo de intelectuales a Gabriel Ferraté en febrero de 1976 para que la Escola de Bibliologia no se incorporara a la siniestra maquinaria estatal universitaria:

"A l’arxiu de la Facultat hi ha una còpia del conveni signat el 22 de setembre de 1975, però el document mai no va ser efectiu. Uns dies abans tenia lloc una reunió del Diputat d’Ensenyament, Manuel Font Altaba, amb el Claustre de l’Escola i representants del món professional per comunicar-los que la integració de l’Escola a la Universitat es podia fer de forma immediata amb una ordre ministerial, però que això no significava el reconeixement oficial de la titulació, perquè els estudis no tenien encara aquella condició. D’altra banda, la integració a la UB significava la transformació de l’Escola en una escola “estatal” i, per aquesta raó, el president de la Diputació volia que els reunits manifestessin la seva conformitat o disconformitat amb la proposta per tal de tirar endavant el procés o aturar-lo. La majoria dels reunits van donar el vistiplau a la proposta, atès que es complissin determinades condicions. Tanmateix, el tràmit no va prosperar, i probablement hi va tenir una certa influència la carta que un grup d’intel•lectuals catalans va adreçar al director general d’Universitats, Sr. Gabriel Ferraté, per recomanar que no es dugués a terme la transformació de l’Escola en una escola estatal, sinó que es mantingués sota la tutela de la Diputació i, en tot cas, adscrita a la Universitat de Barcelona. La carta, que anava encapçalada per Jordi Rubió i Balaguer, la signaven, entre altres, Salvador Espriu, Miquel Coll i Alentorn, Pere Bohigas, Joaquim Molas, Josep Laporte, Josep Benet, Cassià M. Just, que era l’abat de Montserrat, i altres monjos de la comunitat. Eren uns moments en què les sensibilitats polítiques estaven a flor de pell." (Assumpció Estivill, Rosalia Guilleumas i Brosa, o la renovació de la biblioteconomia a Catalunya) (*)

Curiosamente, o no, uno de los abajofirmantes de la carta al director de Universidades fue Joaquim Molas, que sucedió a Rosalia Guilleumas el año 1982 hasta 1983 y luego fue sucedido por Leonor Vela, etcétera. Joaquim Molas falleció el mes pasado. Gabriel Ferraté fue  entre los años 1995-2005 rector de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya), donde hay desde hace años una oferta académica en Documentación muy variada y prestigiosa en grados, postgrados y másters.

Es decir, recapitulando, que los prohombres de la intelectualidad catalana impedieron que la Escola de Bibliologia y sus "vestales del saber" pudieran ser asimiladas al sistema universitario para preservar su rareza autóctona o su identidad.

Nadie está suficientemente autorizado tal vez para afirmar si eso fue acertado o no, si fue bueno o no, lo que yo puedo decir, con Samuel Johnson y no porque tenga autoridad en ningún tema,  Patriotism is the last refuge of a scoundrel. Pero tampoco puedo creer que fuera patriotismo.

En mi juventud, precisamente en los años en que yo empecé a estudiar en la Escuela de Bibliología o Escola de Bibliologia, leí un libro de Tagore en que se planteaba un dilema entre la independencia y la violencia, entendida la violencia en un sentido muy amplio y en base al enorme concepto de ahimsa (no violencia) del hinduismo. Ahimsa es entre los yamas el principal precepto, de la misma manera que en las leyes hay una jerarquía que se activa en caso de duda. En caso de duda prevalece la no violencia. Y con los años supe entender en su co3ntexto que para Tagore prevalecía ahimsa sobre la independencia. Pero admitamos que no es tan difícil elegir entre patriotismo y honestidad. En nombre (?)  del patriotismo son incontables las ridiculeces y barbaridades que se han cometido.

Hojeo el "dossier" que reuní y me entristece ver los esfuerzos que hicieron mis predecesoras para casi nada, puesto que se tardaría muchos años en conseguir lo que ellas reclamaban un día sí y el otro también, como muy bien revela la hemeroteca.

"La Vanguardia" (1 de agosto de 1976), pág. 24 [acceso solo a subscriptores]


(*) En un artículo previo, de 2006, Assumpció Estivill también publicó: "A Catalunya també hi havia discrepàncies sobre quin havia de ser el futur dels estudis i sobretot de l’Escola, i no pas per part del col·lectiu de bibliotecàries, que ho tenia molt clar. Cap a la meitat dels anys setanta va causar molt de rebombori entre les professionals una carta signada per una sèrie d’intel·lectuals del país que s’oposaven a la integració de l’Escola a la universitat estatal i que reivindicaven que l’Escola romangués sota la tutela de la Diputació i, en tot cas, adscrita, però mai integrada, a la Universitat de Barcelona. La carta —de to paternalista vers les bibliotecàries— estava encapçalada per Jordi Rubió i Balaguer, i la signaven Pere Bohigas, Miquel Coll i Alentorn, Joaquim Molas, Salvador Espriu, Josep M. Ainaud, Rafael Jiménez de Parga, Josep Trueta, Josep Benet, el pare Taxonera i l’abat de Montserrat, entre d’altres —per descomptat, tots eren homes. Certament, a Jordi Rubió i Balaguer se li ha de reconèixer —i se li reconeix— tota la tasca que va fer per professionalitzar l’Escola durant els anys trenta i la seva labor intensa al capdavant de la Biblioteca de Catalunya i de les biblioteques populars, però, amb tots els matisos que es vulguin, la seva visió de l’Escola no passà de ser la d’un centre que havia de formar personal eficient però amb categoria d’auxiliar, amb capacitats de decisió molt restringides i sense responsabilitats de gestió. " (Estivill Rius, Assumpció (2006). «Una mirada retrospectiva : de l’Escola Superior de Bibliotecàries a la Facultat de Biblioteconomia i Documentació (1915-2005)». BiD: textos universitaris de biblioteconomia i documentació, juny, núm. 16. [Consulta: 22-04-2015])



20/4/15

Cóctel domínguez

1 ¡Vuelve, vuelve, Sulamita, vuelve, vuelve, que te miremos!
¿Por qué miráis a la Sulamita, como en una danza de dos coros?
2 ¡Qué lindos son tus pies en las sandalias, hija de príncipe!
Las curvas de tus caderas son como collares, obra de manos de artista.
3 Tu ombligo es un ánfora redonda, donde no falta el vino.
Tu vientre, un montón de trigo, de lirios rodeado.
4 Tus dos pechos, cual dos crías mellizas de gacela.
5 Tu cuello, como torre de marfil.
Tus ojos, las piscinas de Jesbón, junto a la puerta de Bat Rabbim.
Tu nariz, como la torre del Líbano, centinela que mira hacia Damasco.
6 Tu cabeza sobre ti, como el Carmelo, y tu melena, como la púrpura;
¡un rey en esas trenzas está preso!
7 ¡Qué bella eres, qué encantadora, oh amor, oh delicias!
8 Tu talle se parece a la palmera, tus pechos, a los racimos.
9 Me dije: Subiré a la palmera, recogeré sus frutos.
¡Sean tus pechos como racimos de uvas, el perfume de tu aliento como el de las manzanas,
10 tu paladar como vino generoso!
El va derecho hacia mi amado, como fluye en los labios de los que dormitan.




iempre había pensado que boicot era una palabra de origen ruso, como cóctel mólotov. Pero resulta que es un epónimo, de un tal Charles Cunningham Boycott. Mientras que mólotov viene de Viacheslav Mijáilovich Skryabin, más conocido por Molotov, "martillo", que era el Goebbels soviético. Otra cosa, y no menor, es que el primer cóctel mólotov fue en realidad el cóctel domínguez (*).
Pero el tema de hoy no es el cóctel domínguez y su terror, no, el tema de hoy es el boicot a los dátiles jumbo, de Israel. Hay una página web donde se puede ver la campaña de boicot y sus motivos, que básicamente se justifica en la ocupación de la Cisjordania palestina por los israelíes. La producción o distribución de los dátiles jumbo o medjoul debe ser pequeña a la vista de su elevado precio (los de la foto los compré casi a 17€ el quilo). Son carnosos como los dátiles que una se imagina en el Cantar de los cantares, aunque parece que los más apreciados son los deglet nour, que desconozco. A diferencia de los dátiles tunecinos, que tienen un gusto paradisíaco -y digo "paradisíaco", no "afrodisíaco"-, los medjoul son más grandes, llamativamente grandes, y tienen un carozo pequeñito. Una que es mucho de todo tipo de frutas, frescas y secas, no quiere que las alteren genéticamente para desproveerlas de sus semillas, pero me gustaría que los mangos no tuvieran un hueso tan descomunal, hombre.

Esto de los boicots nunca me gustó, lo de los cócteles domínguez no es que me guste pero los justifico. Los boicots los carga el diablo. El asunto de los boicots se lía con el del proteccionismo, que de por sí es un lío por definición, de manera que nunca se sabe quien tiró la primera piedra y menos quien tirará la última. La última piedra me recuerda a aquella frase de Melvin (Jack Nicholson) en Mejor imposible (James L. Brooks, 1997) contra el agente artístico de Simon, un "maníaco de la última palabra". El lío que ha organizado bajo los auspicios de medios más o menos oficiales contra la xenofobia contra los catalanes o catalanofobia, aunque está muchas veces sobradamente fundamentada, también es verdad que podría ser explicada por el caudal de improperios de españolofobia. Cualquiera que tenga un twitter poco expurgado, como el mío, se encontrará alguna vez con tuits que irradian desprecio, bilis, espumarajos de odio acérrimo e insultos a raudales. Por regla general cuando pasa por mi TL un tuit del género lo reporto. Pero a partir de ahora lo denunciaré a cualquier cuenta de la policía. De la misma manera que he denunciado tuits que difundían -ni que fuera para "denunciarlas"- páginas de pedofilia o violencia contra animales, etcétera. Aunque la policía ha advertido de que difundir un página ilegal es ilegal, aún queda gente que no lo ha entendido. Supongo que esa gente también desconoce que su ignorancia no les exime de culpa.

Ya alguna vez he dejado dicho aquí que me ha parecido apreciar, incluso por su recurrencia, que hay gente que pone comentarios en las ediciones de prensa digital que claramente buscan la bronca. Los diarios se han protegido con diferentes escudos para prevenir y combatir la energumenidad y el matonismo de estos seres cibernautas, los odiadores.

Ayer en "La Vanguardia" una noticia de las acciones que piensa emprender Rafael Ribó como Síndic de Greuges (cargo equivalente al de Defensor del Pueblo, si se me admite la comparación), venía equiparada a la del chaval que que una ballesta o un machete quitó la vida a un profesor. Tipográficamente estaban asociadas no solo por la equidistancia y el tamaño de la gacetilla sino por el encuadre, el tamaño de sus titulares, etcétera. A veces, muchas veces, "La Vanguardia" no da puntada sin hilo y azuza el fuego.

El papel del Defensor del Pueblo, sobre el papel muy florido, se supone que es ecuánime. Por lo tanto lo que se le exigiría, o al menos pediría, es que en fase de documentación fuera capaz de advertir la existencia indiscriminada de odiadores a ambos flancos del conflicto. Estoy segura incluso de que ese trabajo ya está hecho, porque también hay odiadores-archivadores.

Dátiles jumbo

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"En julio de 1831, aparecía esta noticia en la Gaceta de Madrid:

Entre las aguas de Calahonda y Adra [playas de Motril] alcanzó el falucho español guardacosta nombrado Josef a una barca contrabandista. Luego que estuvo cerca de ella preguntó por su procedencia, fue contestado por dos carronadas [pieza de artillería naval corta], y siguiendo el fuego por una y otra parte se llegó a emprender el abordaje. En este estado el patrón del falucho arrojó varios frascos de fuego al contrabandista, de manera que la tripulación de este tuvo que arrojarse al mar, de donde fueron sacados 18 hombres entre quemados y heridos. Otros 8 individuos fueron después encontrados a bordo de la barca contrabandista, en la que había 2 carronadas de a 12 y varios efectos de contrabando. En el falucho ha salido gravemente herido el teniente de carabineros don Manuel José Domínguez, comandante de los que iban en aquel, y también lo han sido el contramaestre y dos marineros." (Javier Sanz, "El cóctel Domínguez, orígen del cóctel mólotov", Historias de la Historia, http://historiasdelahistoria.com/2013/08/05/el-coctel-dominguez-el-origen-del-coctel-molotov [consultado: 21 de abril de 2015]


25/3/15

Los sueños baratos

“There is a sacredness in tears. They are not a mark of weakness, 
but of power. They speak more eloquently than ten thousand tongues. 
They are the messengers of overwhelming grief, 
of deep contrition and of unspeakable love.”

Washington Irving (*)

"Una de les anècdotes més entranyables de la seva vida artística [de Charlie Rivel] es va produir quan va entrar a la pista del circ i encara no havia començat l'actuació quan un nen va començar a plorar desesperadament (probablement era la primera vegada que veia un pallasso). Rivel no podia començar a actuar, ja que el públic estava més pendent del plor del nen que del pallasso. Es va apropar a poc a poc cap al nen per fer-li una carícia i intentar-lo calmar, però l'efecte va ser el contrari i el nen va començar a plorar encara amb més força. Rivel es va retirar cap al centre de la pista i va començar també a plorar, desconsoladament, en solidaritat amb la criatura. Amb això n'hi va haver prou. El nen va callar immediatament, amb uns ulls oberts com unes taronges per la sorpresa d'haver descobert que aquell ésser vermell i amenaçador se sabia expressar també amb el seu mateix llenguatge tan transparent i directe: el plor. I Rivel va continuar plorant. Quan, encara amb llàgrimes als ulls, es va tornar a apropar al nen, que ja estava totalment calmat i el mirava bocabadat, la criatura es va treure el xumet de la boca i el va donar a Rivel, en un acte de solidaritat. El plor del pallasso es va acabar i el públic va arrencar a aplaudir. El pallasso va acceptar l'oferiment del nen i, avui, aquell xumet històric es conserva entre les vitrines del Museu Charlie Rivel de Cubelles" (Viquipèdia) (**)


o deja de sorprenderme la campaña de La Primitiva "No tenemos sueños baratos", de Publicis Comunicación España. El uso de los diminutivos acude a los tópicos de la riqueza: un viajecito, una casita, un deportivito, un barquito, un avioncito, una motito, una piscinita, una fuentecita, un campito de fútbol, un atiquito, un diamantito, unparquecito de atraccioncitas, una mansioncita, un globito aerostatiquito, una vueltecita al mundito. La voz del anuncio es de un hombre que alguien por la red ha definido como de "vacilón", pero un "vacilón" es mucho más simpático que un cínico, por favor. En cualquier caso casi todo el mundo sabe que por mucho viaje, mucha casa, mucho deportivo y mucho globito aerostatiquito que uno ponga en su vida ahí no reside la felicidad o la alegría. Los de la agencia Publicis -que por cierto no incluyen ninguno de de los anuncios de su campaña para Loterías y Apuestas del Estado en su haber- han tenido un éxito incuestionable con "No tenemos sueños baratos" y la prueba es que se hable. Y sin embargo, a poco que pensemos, es un poco regurgitante el mensaje que se trasmite.

Hace unos días recordé a mi amiga Rosaura, que murió en diciembre. La última vez que la vi me sorprendió porque en un momento dado usó una campanita para llamar a su cuidadora y le recordó algo que le recordaría cada semana, que fuera a hacer su apuesta de La Primitiva. Siempre al mismo número. De sorpresa en sorpresa va una. Y es que Rosaura apenas podía caminar un poquito, escribir con dificultad ayudada por una tabletita con sintetizadorcito de voz, respirar apenas, hablar y comer nada, respirar poquito. Pero ella hacía años que apostaba a la misma serie de números con la ilusión de que le tocara un buen premio. Tal vez nuestra necesidad de contar con mucho dinero para garantizar nuestro bienestar y un futuro sin privaciones ni sobresaltos es algo tan vital como lo es, por ponernos en lo más necesario, la sed.

Podría arropar el hilo de mi pensamiento con cantidades ingentes de argumentos, pero me quedo -por la rudeza y simplicidad del razonamiento con uno que oí una vez y que reúne y condensa cuanto pretendo denunciar: "Sin dinero no hay cultura". Y donde va la palabra "cultura" podíamos poner "salud", "felicidad" y el clásico: "rockandroll". Por favor, que alguien me diga cómo hicimos para llegar a ese constructo asqueroso.

*

De todo esto me acordaba ayer porque vi unas fotografías de una sala de TAC (Tomografía Axial Computarizada) adecuada para pacientes menores. La "boca" en que se introduce la camilla del niño lleva pintada un timón y todo hace pensar en un barco, desde el suelo y las paredes hasta el aparato propiamente dicho, el cual inspira casi siempre sentimientos muy adversos y gran temor. Estos aparatos suelen estar por razones de seguridad en sótanos, sin ventanas y todo ello, sin descartar el ruido que se deja sonar durante el análisis, produce en muchos pacientes algo parecido a la claustrofobia. Los técnicos están preparados para incidentes de angustia o ansiedad y su comportamiento ayuda a pasar el trance, para el que a ves ofrecen un simple antifaz que -por mucho que les extrañe- hace mucho. El TAC también puede convertirse en un submarino. En general, todos los espacios clínicos pueden ser adaptados para que el clima no resulte tan hostil, añadiendo elementos llenos de color, personajes de la ficción y todo aquello que tradicionalmente asociamos a los juguetes.

Hace casi dos años me referí en "El jardín de Babel" a "El Jardín de mi Hospi" del Hospital de la Paz (Madrid), que vino a ofrecer una alternativa a los parques de plástico que tanto les gusta a los niños. Seguramente les gustaría más un jardín de verdad, pero eso no es factible. En algunos hospitales se conserva algún pequeño espacio exterior de vegetación, pero dentro de los hospitales no se pueden permitir plantas, especialmente si tienen tierra, por cuestiones elementales de higiene y prevención de plagas. Alguien habrá estudiado los benéficos efectos del aire libre, el sol, un paseo entre árboles en los que están hospitalizados durante largas temporadas. Incluso no queda tan lejos aquella época en que los médicos aconsejaban a sus pacientes, especialmente a los que podían, acercarse al mar o a sanatorios de montaña donde los enfermos tomaban baños de sol, de agua, tranquilidad y buenos alimentos.

Seguramente tiene que ver con mi punto de vista que fui una niña que me divertía más jugando con piedras y clavos herrumbrosos que con juguetes. Me gustaba mucho correr, saltar o "picar" los cromos, jugar a las tiendas y en las raras ocasiones en que las niñas nos mezclábamos con los niños, al churro-mediamanga-mangotero. Solo estuve una vez en el Hospital de Sant Pau después de un accidente de tráfico y en cuanto recuperé el conocimiento y me dieron unas puntadas en la barbilla me devolvieron a mi casa. Siempre gocé de buena salud, por suerte (y porque me he cuidado). Por muchos elementos de distracción, festivos y lúdicos que se amontonen en los hospitales infantiles, me temo que el factor humano sigue siendo lo más importante. Y que en cualquier caso esos elementos no justifican más gasto. O mucho más gasto añadido.


El lunes me crucé en el Hospital Materno-Infantil de Vall d'Hebron no sé si con los Pallapupas o los Papallassos, pero en cualquier caso eran cuatro pallasos voluntarios y precisamente en el momento en que me había acabado de dar cuenta que no sabía en qué lugar había guardado o dejado mi billetero. En ese momento en que la ropa no me llegaba al cuerpo, aparecieron como un torbellino de colores los cuatro pallasos con sus narizotas, lo que llaman "la máscara más pequeña" pero que es capaz de transfigurar una cara seria en una cara de payaso augusto. No hacen falta muchos disfraces ni decorados para reconectar con la alegría, teniendo en cuenta que la alegría está adentro de cada cual y solo hay que animarla ¿Hay algo más simple que una pelotita roja?

No pude conocer a Charlie Rivel en persona, pero sí llegue a verlo en TV y siempre me admiró su economía de elementos: el carromato, la nariz roja, la peluca pelirroja, el maquillaje con una enorme sonrisa, una silla vieja de enea, una guitarra, los zapatones y una camiseta larguísima. No hace falta mucho más, porque los sueños son baratos.



Josep Andreu Lassarre "Charlie Rivel" (1896-1983)

______

(*) Hay algo sagrado en las lágrimas, no son señal de debilidad sino de poder. Hablan con mayor elocuencia que diez mil lenguas. Son las mensajeras de una pena abrumadora y de un amor para el que no tenemos palabras.
(**) "Una de las anécdotas más entrañables es la de cuando entró en la pista del circo y aún no había empezado su actuación cuando un niño empezó a llorar desesperadamente (probablemente era la primera vez que veía a un payaso). Charlie no podía empezar su actuación pues el público estaba más pendiente del escandoloso llanto del niño que del payaso. Charlie se acercó cautamente hacia el niño para hacerle una caricia e intentar calmarlo, pero el efecto fue el contrario y el niño empezó a llorar aún con más fuerza entre las risas medio divertidas medio enternecidas del público adulto. Rivel, profundamente conocedor de la psicología infantil, se retiró hacia el centro de la pista y empezó también a llorar, desconsoladamente, solidariamente. Con eso bastó. El niño se calló en el acto, con unos ojos abiertos como naranjas por la sorpresa de haber descubierto que aquel ser rojo y amenazador se sabía expresar también con su mismo lenguaje tan transparente y directo: el llanto. Y Rivel continuó llorando. Cuando, todavía lloroso, se volvió a acercar hacia el niño, ya totalmente calmado y mirándolo electrizado, la criatura se sacó el chupete de la boca y se lo dio a Charlie, en un acto de solidaridad primigenia. El llanto de Rivel se agotó y el público arrancó en aplausos. El payaso aceptó el ofrecimiento del niño y, hoy, aquel chupete histórico se conserva entre las vitrinas del Museo Charlie Rivel de Cubellas." (Wikipedia)



8/3/15

Mis lagartijas

"Better to write for yourself and have no public, than
to write for the public and have no self"

Cyril Connolly



l sábado me acerqué a La Maquinista, un mall con más de 200 tiendas, cines, restaurantes, cafeterías. Aunque se abrió el año 2000 solo había estado una vez el año 2005 tomando un té con una amiga. Anteayer fui porque quería ver si en Leroy Merlin tenían unos canteros antideslizantes de rosca interna que busco. Leroy-Merlin es una tienda-ancla, esto es que junto con otras -como la de Media Markt, Zara, Apple Store y Carrefour- atraen la mayor parte de la clientela. Todos los establecimientos son cadenas y para mí no tiene el menor interés ir allí y de hecho, cuando ya llevaba solo 20 minutos empecé a encontrarme mal, cosa que me ocurre en todos los no-lugares. Aunque mi última referencia a los no-lugares la traje vía Zygmunt Bauman hace bien poco, es un tema que ha ido recorriendo este blog desde el 2009 por lo menos, en La letra pequeña, con una obligada cita a Marc Augé, quien primero designó esos lugares como los aeropuertos, los centros comerciales y otros donde la alienación es apabullante.

La Maquinista proviene de que el solar es donde había estado La Maquinista Terrestre y Marítima (1855) que funcionó como empresa metalúrgica, más o menos desde que dejó los talleres de la Barceloneta (1965) hasta que se marchó a Santa Perpètua de la Mogoda y a Mollet del Vallès (1993). Ya por el nombre es fácil adivinar que era de la segunda parte del siglo XIX, de la misma manera que es posible adivinar por el nombre de una persona su edad, sobre todo si obedece a las modas, a series de éxito o a la coincidencia con el nacimiento de alguna princesa de tirón mediático, como fueron Soraya o Estefanía.

"La Maquinista" queda separada de Sant Andreu y de su principal vía comercial (Carrer Gran) por las vías muertas y vivas que van a dar a la estación de cercanías de Sant Andreu Comtal. Las vías muertas, los descampados con materiales ferroviarios vallados sí me resultan muy atractivos. Fascinantes. Tuve la suerte en mi infancia de que además de las calles y el parque de Los Pinos teníamos unos cuantos descampados: la llamada "bóbila", cuyo nombre ya indica que hubo uno de aquellos hornos de arcilla que hubo en la primitiva industria de la zona, los terrenos de las cocheras de los autobuses y solares en que luego se fueron edificando o pisos, o la Parroquia o un colegio público.

No es que vaya a defender que entre mis buenos recuerdos esté haber visto como los niños metían a los gatos callejeros en un saco y los quemaran en una hoguera en vivo, porque eso ni siquiera ahora es un buen recuerdo. La caza de lagartijas o el secuestro de niñas cursis para torturarlas con preparados hechos con ratas tampoco es que sea algo de lo que hacer gala ni enorgullecerse. Uno de los tajos más profundos que he visto fue un día en las cocheras porque un chaval al saltar se rasgó la pierna con un clavo oxidado. Pero no se la tuvieron que cortar. Fueron unos puntos, doce o trece, y a seguir corriendo. Esos espacios de una cierta libertad y algo de fauna, alguna flora y muchas piedras, vidrios y maderas abandonadas eran como el Mississipi fue para Huckleberry Finn, un terreno digno de ser explorado, un sitio donde guardar secretos o esconder la madera de San Juan, un lugar donde jugar tranquilamente a pelota, a las gomas, a canicas, a las cocinitas o a médicos.

El bullicioso Carrer Gran, lleno de transeúntes, de tiendas particulares, cafeterías de pequeños propietarios, pero también muchas cadenas, choca con el extenso yermo de las vías muertas y la proximidad de los más de 250.000 metros cuadrados del no-lugar de La Maquinista. La transición es brutal y apenas la remedia si no es que la resalta un parque de bonitos pinos de unos 30 años que hay tocando la calle Sant Adrià, que se eleva sobre las vías desangeladamente.

Es posible que una vez que se recobraron las obras de Fomento tras el obligado parón en La Sagrera, cuando era Pepiño Blanco ministro y la crisis se impuso, se urbanice con mejor tiento ese enorme territorio aunque sea en veinte años a la vista.  Si recobramos un ayuntamiento socialista se cuidará mejor de que las soluciones de continuidad sean más humanas.  Y lo digo desde el convencimiento que me proporciona la experiencia que hemos tenido con muchos años de municipalidad en manos de PSC y cerca de cuatro años con Xavier Trias (CDC). Por lo menos en urbanismo, y eso sin entrar en detalles, hemos salido perdiendo.

Lo que buscaba no lo encontré en Leroy Merlin, aunque debo decir que tiene una superficie que haría las delicias de cualquier amante del bricolaje, como yo lo soy. Como muy bien han visto Augé y Bauman, esos no-lugares son apabullantes. Si algo bueno tienen para mí es el constatar que no tienen nada de lo que verdaderamente necesito. Dicho sea admitiendo que nada ni nadie me devolverá mis lagartijas de la bòbila ni de las balsas o el barranco.

 

Los Angeles Alligator Farm


25/2/15

Turner en 1832

 "The rivalry between Constable and Turner came to a head
a few years later at the Academy Varnishing Day in 1832.
Constable was busy in the gallery putting the finishing
touches to The Opening of Waterloo Bridge,
a picture that had taken him years to paint.
When Turner came in and saw that his own
calm seascape Helvoetsluys looked pale in comparison
with the lively hues of Constable’s work, he painted
an eye-catching red buoy right in the middle of his canvas.
A crestfallen Constable complained that Turner
had been in and ‘fired a gun’." 


unque Mr. Turner ha merecido cuatro nominaciones para los Oscar de esta noche me temo que están muy reñidos y me extrañará que le concedan más que un premio. Vi la película con el mayor interés y en mi opinión es una muy buena película pero debo decir que sus 150 minutos de duración llegan a ser extenuantes y que lo que se hubiera podido decir en hora y media no era necesario alargarlo tanto. 
No he visto muchas películas sobre pintores. Recuerdo El loco del pelo rojo (Vincente Minnelli, 1956) Sobrevivir a Picasso (James Ivory, 1996), La joven de la perla (Peter Webber, 2003) , Frida (Julie Taymor, 2002), y Los fantasmas de Goya (Milos Froman, 2006). Creo que vi El tormento y el éxtasis, sobre Miguel Ángel, en la TV, pero casi es como si no la hubiera visto porque no la recuerdo apenas. En cualquier caso todas las películas que he visto coinciden en una atención más o menos repartida entre la obra y el pintor, cuando a lo mejor a muchos lo que más nos interesa es la obra. Y la técnica.
En Mr. Turner vemos al pintor comprando pigmentos y lo vemos trabajando en su estudio y en los paisajes que pintó, también tomando apuntes. Lo vemos en la Royal Academy of Arts con "los académicos" en por lo menos tres ocasiones y eso nos da una buena medida de su relación con el arte establecido y de cómo se exponían los cuadros en el año 1832 (Royal Academy's Summer Exhibition). Vemos a su rival, John Constable, dando las últimas pinceladas a un paisaje que le llevó años, y el desdén que le produce a Turner, tan meteórico y emotivo, por su forma de trabajar. Turner ve El puente de Waterloo desde las escaleras de Whitehall y le da entonces a su Helvoetsluys un brochazo en rojo y lo rectifica con la mano para que quede la boya como una nota de color en la marina. También lo vemos ante las primeras obras de los prerrafaelistas y hablando con Ruskin, que siempre lo defendió, puesto que sus pinturas no siempre fueron bien aceptadas. Pero es evidente que Ruskin le inspiraba una gran irritación por su forma de hablar tan sublime, afectada y pomposa.
No faltan los detalles del autor en su tropiezo con la industrialización. Lo vemos tomándose un retrato al daguerrotipo en el gabinete de un fotógrafo de Filadelfia y el temor a que ese nuevo ingenio confine la pintura. Y vemos dos máquinas de vapor: una es una locomotora (el Ixion Steam Engine) llenando de una nube de humo infernal y espeso el paisaje. La otra es la que luego representaría en su marina  titulada "The Fighting Temeraire tugged to her Last Berth to be broken up" (1838), esto es El «Temerario» remolcado a su último atraque para el desguace en dique seco. Como el "Temeraire" había participado en la batalla de Trafalgar (1805) es todo un símbolo del fin de una época gloriosa de la armada inglesa.
Turner ciertamente vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX y pudo por tanto presenciar la decadencia de la armada británica, el advenimiento de la era industrial, los profundos cambios en el arte. El amarillo, que era el color preferido de Turner, en el principio de su carrera se elaboraba con el oropimente, un trisulfuro de arsénico altamente tóxico. Pero después se empezó a usar el amarillo de cadmio, un poco menos tóxico al parecer.
Aunque la película nos muestra a Turner en su relación con su padre, con su doncella y con Mrs. Booth, su rudeza, no me interesan tanto estos detalles que a pesar de todo van haciéndose predominantes. Especialmente en forma de gruñidos, porque Timothy Spall conforme envejece su personaje cada vez gruñe más. Como también empeora la psoriasis de la doncella que lo cuidó 40 años. Tal vez el tema de la fascinación por la luz y el movimiento quedan empalidecidos por los otros temas: la enfermedad mental de la madre de Turner, el papel de la abnegada criada, el "artista desmoronado " o menesteroso Benjamin Haydon, la delicadeza de la pianista Miss Coggins, el vigor de la científica escocesa Mary Somerville, etcétera. 
En mi pronóstico y por lo poquito que llevo leído, se diría que el certamen de este año va a agasajar mucho más Gran Hotel Budapest, que aquí comentamos en otro post en su momento. En cualquier caso lo sabremos en pocas horas.
Debo decir que la transfiguración de Timothy Spall como Turner, la expresión de su boca, tiene más que un parecido razonable con la señora que limpia en mi trabajo. Y eso me desconcertaba un tanto, por lo menos lo justo como para que deba comentarlo aquí. Por allí también tenemos un compañero que es idéntico al Salieri de Mozart (F. Murray Abraham). Y hace años estuve trabajando con un celador cuyo parecido con Salvador Espriu era abrumador.

 

Fotogramas de Mr. Turner (Mike Leigh, 2014)

8/2/15

El refugio de los canallas




uando en mi niñez se me acababan los libros ─aunque entre mi hermano y yo teníamos una biblioteca abundante y nunca lo agradeceré bastante─ los volvía leer. Creo que el libro que he leído más veces es Los viajes de Gulliver, a través de traducciones y adaptaciones infantiles, juveniles y en su versión original. Pero a veces cuando se nos acababan los libros nos leíamos cualquier cosa que tuviera letra: la publicidad, las etiquetas, las carátulas de los discos, "El Correo Catalán" que tantos años se compró mi padre a diario. 

Cada día me acuerdo de mi padre. Poco antes de casarse, cuando mi madre aún trabajaba para los Roca, que tenían la empresa de los turrones Tardá, el Sr. Roca hizo investigar a mi padre. Mi madre estaba sola en Barcelona, aunque tenía unas tías (hermanas de su padre) solteras, que vivieron en la Gran Via tocando Plaza España. Ahora tengo entendido que la gente contrata los servicios de los detectives para ver qué hacen sus hijos con las drogas y los amigos, o para reunir pruebas contra su pareja ante un posible divorcio. 

El Sr. Roca le puso un detective a mi padre porque tenía 10 años más que mi madre y quería comprobar que era un buen hombre. Al parecer le siguió 3 días y cuando yo lo supe (a su muerte) me reí lo indecible porque me imaginé lo mucho que se hubo de aburrir el detective a partir del segundo día. Y es que mi padre siempre hacía exactamente lo mismo. Cada día. Excepto los domingos, que se afeitaba cantando (el resto de los días no porque se levantaba a las 6) y además lustraba los zapatos. Cantaba "Juanita Banana" (1966). Aunque la canción la sacaron "The Peels", creo mi padre la conocería por Los 3 sudamericanos o Luis Aguilé. Cantaba el coro, que era una versión humorística del "Caro nome" de Rigoletto. Tan humorística que dudo poder escuchar esta aria de la ópera en su propuesta original, amorosa, jamás de la vida.

Esa costumbre de lustrar los zapatos los domingos yo la he adoptado como por ritual, aunque no siempre. Es decir, siempre que lustro los zapatos lo haga en domingo. En la época a la que me remonté se usaba betún y muchos hombres llevaban restos en los bajos del pantalón porque la crema impregnaba mucho además de que tenía un olor muy fuerte. Mi padre, d.e.p., dejaba el lavadero perdido, llegaba el betún al techo. Después salieron unos sucedáneos que recordaban en todo al betún menos en el olor, y además no manchaban tanto pero se aplicaban mejor. Hace poco descubrí la crema Saphir, francesa, que tiene una base de trementina, cera de abeja y cera de carnaúba, conocida como la "reina de las ceras".

 


Crema de zapatos Saphir

 

La diferencia entre el resultado de limpiar y lustrar los zapatos con un sucedáneo de betún o con la pasta de la reina de las ceras es descomunal. Tiene también mucho que ver la piel del calzado, pero vale la pena si se quiere uno vestir concienzudamente. La atención depositada en la propia higiene y acicalado, y en el lenguaje, es en muchas personas su única veleidad artística, aunque tal vez no lo sepan. 

Cepillos hay muchos, también. El último que compré es de la marca Leopardo, que tiene su sede en San Cibrao das Viñas (Orense). "Cibrao" es Ciprián o Cipriano en gallego. Y en el mismo polígono industrial donde se encuentra Leopardo también está la fábrica de Adolfo Domínguez. La crema Saphir se fabrica en Magnac-Lavalette. Magnac-Lavalette-Villars, según la enciclopedia, "es una población y comuna francesa, en la región de Poitou-Charentes, departamento de Charente, en el distrito de Angoulême y cantón de Villebois-Lavalette".  Y el concello de San Cibrao pertenece a la comarca de Ourense en la provincia de Orense, pero porque cuadró así, la administración española está calcada del sistema francés, que es en su origen al menos tremendamente centralista y que digo yo que algo le deberá a la estructura del imperio romano y de la Iglesia. También nos viene de Francia el chauvinismo, que al veces adoptan los nacionalistas, pero no siempre, y que merece una atención aparte. Y remito a mi antipatía por el chauvinismo cuando digo que en cuanto vi el cepillo gallego me enamoró porque tal vez lo asocié con una robustez que aún se nota en los objetos fabricados en la tierra de mis padres. Si ustedes comparan el tipico cepillo para lustrar zapatos con este otro, verán que las cerdas son más copiosas y el pelo más largo. Los cepillos Leopardo no son más caros que los cepillitos de medio pelo -nunca mejor dicho- que he visto en muchos supermercados.

Ayer, por cierto, hubo en "La Vanguardia" una colaboración interesantísima y muy equilibrada de Rafael Jorba, de principio a fin. Se nos recordaba la superposición o suma de nacionalidades en Europa, incluso no ya como afirmación sino como solución. Obviamente el artículo me gustó porque coincide con mi propia manera de ver las cosas, donde no concibo una Europa desunida. Me gustó una cita de la película Senderos de gloria (Stanley Kubrick), película que se estrenó el año 1957, cuando Artur Mas acababa de nacer:

"Fa cent anys, quan Europa es dessagnava en una guerra fratricida, la retòrica patriòtica era una moneda corrent. Sé que és un recurs fàcil, però com que vivim a l’era de la imatge, on tot es vol simple, emotiu i espectacular, l’utilitzaré: a Camins de glòria, un coronel (Kirk Douglas) és comminat per un general francès a prendre una posició alemanya, al preu d’haver de sacrificar la majoria dels seus homes: “Tota França depèn de vostè”. “No sóc un toro, general; no em posi davant la bandera de França perquè envesteixi”. “Pot ser que estigui equivocada la idea de patriotisme, però on hi ha un patriota hi ha un home honrat”. “No tothom opina així. El doctor Johnson (Samuel) deia una cosa molt diferent sobre el patriotisme… Va dir que era l’últim refugi dels canalles”."

 
Crema de cera de carnaúba y de abejas y cepillo Leopardo