de l'arxiu de l'antic Hospital de la Santa Creu.
L'antic Hospital és una institució creada el 1401 per la ciutat
i el bisbat de Barcelona, que ha perviscut com
a principal centre d'assistència a Catalunya fins al
començament del segle XX, cosa que el converteix en
un dels hospitals generals més antics d'Europa.
Els documents que es presenten en aquesta col·lecció
es corresponen als Llibres d'entrades de malalts,
una de les sèries més rellevants d'aquest fons
per la seva extensió cronològica i la riquesa
d'informació que conté per a la recerca. Altres
sèries com els llibres d'expòsits, els llibres
de dides o els de comptabilitat s'afegiran posteriorment
per tal d'oferir a l'investigador aquest
fons documental essencial per a la història de Catalunya."

l Hospital
de la Santa Creu de 1401 era una institución caritativa dependiente
del cabildo catedralicio de Barcelona y el Consell de Cent. Además de las
darderas y las monjas hospitalarias, que por lo menos hasta hace bien poco aún
participaban en el funcionamiento del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau
modernista, había voluntarios. Fue el único hospital que hubo en Barcelona
hasta finales del siglo XIX. Remito al post precedente, "Ciencia y
caridad", donde comento el capítulo del libro de Michel Foucault, La vida
de los hombres infames, el que lleva por título "Incorporación del
hospital a la tecnología moderna": "Decíase en aquellos tiempos
–y con razón- que el hospital era un lugar para ir a morir. El personal
hospitalario no estaba destinado a curar al enfermo sino a conseguir su propia
salvación. Era un personal caritativo (religioso o laico) que estaba en el
hospital para hacer obras de misericordia que le garantizaran la salvación
eterna".
En aquel post enlazamos una página de un
libro de registro de admisión de enfermos del siglo XVI.

Libro de registro de enfermos
"paisanos" iniciado el año 1679 (Hospital de la Santa Creu)
No sé si se pueden apreciar bien (la letra
es buena) dos frases que aparecen en la primera página del libro de registro de
1679: la referencia al "infermer" Sr. R. Joseph Ansalada y al pie la
frase "Jesús, Joseph y María os doy el corazón y el alma mía", que
viene siendo una retahíla como no dejan de serlo esas cosas que a veces ponemos
al final de los correos-e: que no imprimamos sin pensar, que en el hospital no
se fuma o que el contenido del mensaje es confidencial o que va únicamente
dirigido al remitente. El enfermero no era propiamente un enfermero tal y como
los conocemos hoy en día -para entendernos, después de las guerras mundiales- y
de hecho solo habría en el Hospital de la Santa Creu uno, tal y como se
apreciaba en una exposición con la que se abrió el tercer Hospital de Sant Pau,
donde se mostraba un plafón con "Les
professions dels antics hospitals".
La distinción entre "paisanos" y
"soldados" no es baladí si tenemos en cuenta el estudio de
Foucault mencionado, donde se recalca:
"A finales del siglo XVII, con la introducción del fusil, el ejército se vuelve mucho más técnico, sutil y costoso. Para aprender a manejar un fusil se requerían ejercicios, maniobras y adiestramiento. Así es como el precio de un soldado excede del de un simple trabajador y el costo del ejército se convierte en un importante capítulo presupuestario de todos los países. Una vez formado un soldado no se le puede dejar morir. Si muere ha de ser en debida forma, como un soldado, en una batalla, no a causa de una enfermedad. No hay que olvidar que en el siglo XVII el índice de mortalidad de los soldados era muy elevado. Por ejemplo, un ejército austríaco que salió de Viena hacia Italia perdió 5/6 de sus hombres antes de llegar al lugar del combate. Estas pérdidas por causa de enfermedades, epidemia o deserción constituían un fenómeno relativamente común.
A partir de esta transformación técnica del ejército, el hospital militar se convierte en una cuestión técnica y militar importante: 1) era preciso vigilar a los hombres en el hospital militar para que no desertaran, ya que habían sido adiestrados con un costo considerable; 2) había que curarlos para que no fallecieran de enfermedad; 3) había que evitar que, una vez restablecidos, fingieran estar todavía enfermos y permanecieran en cama, etcétera."
Estos datos en cierta manera un tanto
siniestros o desalmados nos indican que el valor de las vidas humanas ha ido
cambiando, y nos permite adivinar que hay vidas que cada vez valen más y otras
que cada vez valen menos. O que hay unas víctimas del terrorismo, del paro, de
las guerras, etcétera que tienen unas más valor que otras.
En el pesaje de las almas egipcio se
representaba una balanza. A un lado el corazón del difunto, al otro lado el
jeroglífico de Maat (diosa de la justicia o la armonía), que era una pluma de
avestruz. Si el corazón no era "justo de voz" y pesaba más que la
pluma el corazón entonces lo devoraba Ammyt, una deidad mitad cocodrilo, mitad
hipopótamo.
Foto del segundo Hospital, modernista, de la Santa Creu i Sant Pau
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