24/8/12

Las amapolas





or los datos EXIF veo que Pep Pujol maneja una Nikon digital. Pero cuando yo lo conocí, a principios de los años 90 usaba cámaras analógicas. Y aunque no soy una experta en fotografía ni mucho menos, diría que con ello no se ha aprovechado de los recursos de la edición digital, y que es leal a lo que captó la cámara, que no ha sucumbido a ninguna de las "mejoras" que permite cualquier programa de los que nos permiten modificar la luz, el color, el contraste, el encuadre. Y con esa lealtad le rinde el máximo honor a uno de los paisajes a los que tal vez pertenece, la Segarra leridana.
Yo pude ver, hasta que la vida llevo a cada cual por su rumbo o derrota, casi todas sino todas sus fotografías positivadas en papel. Además conservo un recuerdo duradero, de una vez en que en el día de mi cumpleaños nos encontramos en su casa, en Sant Cugat, donde es conocido y querido. El salón está sobre el patio de un colegio, cosa que hacía y supongo que hace las delicias de Pep. Una ventana en un ángulo permitía iluminar dos alas. Y aquel día imborrable, hubo un momento en que coincidieron en el cielo el sol y la luna, cosa que no es tan frecuente como se pueda pensar. Los chinos llaman a esa rara coincidencia "las bodas del sol y la luna" y yo no he olvidado que le hice notar a Pep que él había nacido bajo el signo del astro rey, mientras que yo había nacido bajo el signo del satélite. Aquella tarde era de tránsito de Cáncer a Leo. Por unos minutos no soy Leo, pero ese es otro tema. 
Solo con Pep, con pocas personas más, he podido o sabido disfrutar de su capacidad y su don para ver lo que otros no ven y -lo que es peor- no quieren ver ni verán. Porque hay ciegos que no quieren oír. Pero ese, también, es otro tema. Una vez que me llevó a ver el monasterio de Sant Cugat, que tiene más de 1000 años,  me mostró en la pila del agua bendita (a rebosar) el reflejo de una vidriera. Pero también debo decir que pronto supe que su mera presencia congregaba prodigios, portentos y demás maravillas. Ahora recuerdo otra bruixa, Maria Mercè Marçal, que invocaba como un ensalmo mágico aquello de Miratge, mirall, miracle ("Espejismo, espejo, milagro"). Como estamos siempre entre espejismos, reflejos y otras falsedades y fruslerías, el día que se encuentra una en el escenario de los milagros y de la "copia auténtica", es cuando se siente vivir. Si les digo que una vez hizo una exposición de retratos en Sant Cugat y como llegué la primera a la inauguración pude ver todos ellos a mi placer. Luego fueron llegando muchas más personas, entre ellos los retratados. Pues resulta que me resultaban más vivos los retratos que las personas de carne y hueso.
No sé si Pep me hará retirar esta foto de hoy en el Álbum, para protegerla de una copia indiscriminada, cuando vea lo que he hecho con ella, publicarla. Está en todo su derecho y tendrá más razón que un santo y que dos. Pero es una gran pena que una imagen así esté guardada y que poca gente pueda disfrutar de los campos de Pep Pujol, su dominio del color y del paisaje, su respeto por la hermana tierra, el hermano cielo, las hermanas amapolas, el hermano camino...
No puedo dejar de apuntar también otra de las grandes virtudes de P.P. y es su más que notable conocimiento del arte. Se sabe par coeur, de memoria, un gran número de fotos y de cuadros más o menos conocidos y alguna vez he creído descubrir algún detalle, algún tributo, en sus fotografías. Probablemente que al final adquiriera una cámara digital (en nuestras últimas citas estaba pensando si dar el paso o no) no ha cambiado nada, como digo, su estilo. Por supuesto habrá facilitado y abaratado su trabajo, pero no mucho más. Y eso porque -como dije al principio- no hay trampa ni cartón en sus fotografías. Tampoco se ha dejado llevar por la neopurpurina de la fotografía espectacular y muy llamativa o socorrida. Y sin embargo yo les prometo por la gloria de mi canario que puedo reconocer una de sus instantáneas entre cien mil. El rojo de P.P. es turgente, carnoso, sabio, tierno.

Al respetable le pregunto, ¿es foto al albor o al atardecer?

Fotografia de Pep Pujol Ricart


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21/8/12

Post 862: Aburren a las ovejas







i se les ocurra perder el tiempo en Worth1000, el sitio [enlace roto (!)] de donde he sacado la imagen de hoy. Todo lo que verán será por el estilo. Tal vez la bromita sobre el sinsentido del estéreo Sony ante el famoso autorretrato de Van Gogh desorejado excele en malapatismo, o pasar su habitación por un catálogo de Ikea, una multinacional que ya saben que aborrezco casi tanto como a algunos conductores de autobús. La publicidad se sirve de un cierto oportunismo al usar pinturas o esculturas célebres para ver de situar sus productos o servicios, cosa que la sitúa en un territorio equidistante del culto -para el cual seguramente no le irritará esa irreverencia con una obra de arte- y del inculto, para el cual el contraste le suscitará una cierta distensión ante su ignorancia.

Este cuadro del matrimonio Arnolfini lo vimos en marzo de 2011 por aquí, hace 242 posts, y en especial vimos el detalle del terrier y del espejo cóncavo, que encierra una miniatura del propio cuadro, de Jan Van Eyck. Sólo por esa razón me eximo de todo comentario sobre la obra y por eso mismo la he elegido entre el gran número de fotografías manipuladas de la web. Algunas de las fotos están manipuladas con Photoshop -como ya se han visto hasta la saciedad la Gioconda y el David o hasta la Capilla Sixtina o Flora- y yo no sé decir qué impresión es mejor o peor, la de que una obra de arte simplemente se use como capa de fondo para el discurso publicitario o si es mejor o peor que se le vean los dientes a Monna Lisa y ponerle calzoncillos a la escultura más famosa de Miguel Ángel. Cada cosa tiene su qué.

Estos días se viene hablando mucho de la "restauración" que le hizo una señora al Cristo de su parroquia, en un pueblo de Zaragoza, cosa que en sucesivas ediciones de los diarios se va contextualizando con detalles de que si es octogenaria, si tiene un hijo discapacitado, si lo hizo con buena intención y ella misma se dio cuenta de que se le había ido la mano, etcétera. Verdaderamente su versión no deja de tener un mérito, pero está claro que preferimos el original por maltrecho que esté. Y la prueba es que finalmente se va a restaurar pero de verdad el fresco, que es lo que parece que es esa pintura. 

Esta noticia me ha hecho pensar (se lo crean o no) que a mí a veces me han venido ganas de... modificar un grabado del que estoy hasta las narices que hay por lo menos cosa de 400 veces en el complejo de edificios que conforman la residencia sanitaria del Valle Hebron. Lo firma Jordi Alumà y yo no sabría afirmar si es bueno o no, si me gusta o no. Lo que sí puedo decir es que me tiene harta. Aún no me he podido olvidar de los cuadritos que habían en la sala de espera de mi difunto dentista. Y eso que tenía muy buen gusto. Uno de los cuadros era además una sala de espera de un dentista pero de un siglo anterior. Y en él uno de los pacientes llevaba un pañuelo blanco y grande anudado en la cabeza, de aquella forma que he visto con que les atan las quijadas a los difuntos si murieron con la boca abierta.

Yo que no soy de happenings ni de performances o payasadas, y mucho menos aún de fakes, como les decía días atrás por culpa de Gordillo, Assange e tutti quelli, me darían ganas de coger la "Noia mediterrània" y dejarla como si fuera otra. La que enlazo creo que es la numerada 268, incertidumbre que me obligará mañana a volverla a mirar. Encima. No sé si me explico.

El matrimonio Arnolfini (Jan van Eyck, 1434) adoptado para la publicidad

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20/8/12

Los huevos azules del petirrojo

"En cuanto te expresas, ya haces un buen trabajo"

Antonio López

 


 veces, sin que una lo busque, se tropieza con lecturas que le indignan no ya por la pérdida de tiempo que representan para mí sino para quien se supone que es el autor o la autora, aunque a veces se trata de refritos o puro terciarismo y por lo tanto un subgénero onanista. En noviembre de 2011 falleció la bióloga Lynn Margulis y apenas se enteró nadie. De hecho para mi sorpresa y fastidio ni siquiera la conocían la mayor parte de los investigadores del centro donde yo trabajo (?). Si les dices que había estado casada con Carl Sagan, el astrofísico, entonces ya les suena algo, sobre todo a los que ya tienen unos años, pero de Margulis no han conocido su labor. Siendo como era una seguidora del evolucionismo, sin embargo su punto de vista holístico y hasta humanista de la ciencia, me atrayeron. Y hasta pude leer sin grandes dificultades un libro que escribió con su hijo  y cuyo título voy a omitir del post para eludir buscadores obscenos. El título podría haber sido tanto una afirmación como una pregunta, lo mismo en español como en inglés, si no fuera por el signo o los signos de interrogación, cosa que también evoca la naturaleza de la ciencia en sí, llena de grandes respuestas pero también llena de grandes preguntas. Porque está claro que el libro discurre entre esas dos actitudes, de quien indaga y de quien pretende dar una explicación honesta a una cuestión.

Básicamente podría intentar captarlos para la lectura de ¿QEES? asegurando que queda bien demostrado que hay reproducción sin sexo y que también hay sexo sin reproducción. Pero, como ustedes comprenderán, un libro de unas trescientas páginas, aunque lleva alguna ilustración siempre oportuna e inmejorable, tiene mucho más contenido que ese mero planteamiento. Y lo que lo hace, como decía, muy atractivo para mí es el hecho de que los protistas o protoctistas eucariotas no sean una especie de microorganismos aislados de otras realidades, sino que Margulis y Dorion Sagan se mueven incluso entre factores que pensamos que pertenecen al dominio de la Antropología. No son los típicos pijocientíficos que desprecian cuanto no saben. Pasa con Margulis como, mal comparado, con nuestro paleontólogo Juan Luis Arsuaga, o con el lingüista Noam Chomsky, que son científicos que se puede manejar muy bien en una disciplina del saber pero que se mueven bien en otros dominios y eso porque tienen un interés lleno en lo que indagan. No hará falta, supongo, que aclare que este tipo de investigadores no tienen nada que ver con los divulgadores natos o gente que por lo que sea se dedica a dar conferencias sobre la mística de los protones. La diferencia no es tanto el medio en que se mueven y el número de seguidores en el Twitter como el hecho de que lo que investigan y lo que declaran es útil y es verdaderamente una aportación real para el progreso de la humanidad.

En mayo se reeditó un libro precioso que junto con ¿QEES?, algunos libros de la escuela inglesa de historiografía, algunos libros de lingüistas como Jesús Tusón, Steven Pinker y otros, me reconcilian con la edición. El libro se titula America's other Audubon y su origen es el proyecto de Genevieve Jones (no la diseñadora de Nueva York) de reparar las carencias del llamado Audubon, un libro de Ornitología del autor homónimo donde no se habían representado los huevos y los nidos de los pájaros. Genevieve Estelle Jones tuvo la idea el año 1876, según podemos leer en la ficha de Amazon. Lo que hace más valiosas las ilustraciones científicas de G.E. Jones y su amiga Eliza J. Shulze es la originalidad de la idea y no tanto las dificultades para conseguir que se publicaran las láminas. Sus padres consintieron en el proyecto, a pesar de su débil salud, y sufragaron los costes de las litografías, de las que no llegó a hacer más que quince porque se murió de fiebre tifoidea. A los 29 años Jones quería dibujar todos los nidos y huevos de los pájaros de EEUU y su padre la convenció para que se entretuviera con las 150 especies de Ohio, así que quince litografías son muy poco para lo que ella hubiera querido pero mucho si tenemos en cuenta su salud nefasta. El libro o las láminas se tenían que vender por subscripción. Los padres lo completaron en su memoria y eso fue hacia 1886, aunque del libro solo se hicieron 90 copias y se han localizado en realidad 20. La explicación de Joy M. Kiser,  autora de la edición de 2012, pormenoriza en la web de las Smithsonian Libraries la contribución de otras mujeres de la familia y amigas.

Siempre que voy al Cosmocaixa nunca veo a nadie admirar o ni siquiera mirar los nidos que tienen expuestos. A mi se me saltan las lágrimas porque todos ellos revelan un cuidado en los materiales y en las formas que no pueden dejarnos indiferentes. ¿De qué tamaño es el cerebro de un mirlo? Todo el empeño que ponemos los seres vivos, protoctistas o no, en la perpetuación de cada cual, es una de las cosas más conmovedoras y sobrecogedoras que se me ocurren en este momento. La actividad que desplegó el otro día una motacilla alba en los tejados del Hospital Vall d'Hebron era tan entregada que no podría más que envidiar su ardiente presencia en cada uno de sus actos. Si hasta le puse una galleta de ácido fólico machacadita y extendida en el suelo, y eso a riesgo de ser percibida por las cámaras que vigilan el terrado. Y para nada, porque las motacillas albas ni los petirrojos comen cualquier cosa y porque se las eches.

En esos encuentros que a veces imagino, quisiera ver a Emily Dickinson y a Genevieve Jones hablar de petirrojos, o a Anaïs Nin y Lynn Margulis hablar de QEES, pero eso, como cuanto persigo, además de que no puede ser es imposible.

Genevieve Jones


The Robin is the One
That speechless from her Nest
Submit that Home—and Certainty
And Sanctity, are best

Emily Dickinson

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17/8/12

A zaga de tu huella


"Nosotros creemos pues, que el hombre verdaderamente bueno
y prudente soporta dignamente todas las vicisitudes de la fortuna
y actúa siempre de la mejor manera posible, en cualquier
circunstancia".

Aristóteles, Ética nicomáquea
 



zaga de tu huella" leemos en el Cántico, ese poema admirable que cada día aprecio más y más. Miralles, un profesor de Literatura de los Siglos de Oro que tuvimos en la Facultad, nos decía que está entre las cinco primeras obras literarias mejores de la humanidad. Yo aún diría más, pero como en aquel momento no se me ocurrió preguntar cuales eran las otras cuatro obras, ya pasó la ocasión. También se suele decir que en la literatura hispánica en lengua castellana hay una gradación desde Herrera, pasando por Garcilaso, hasta llegar a San Juan de la Cruz, donde cada vez la lengua se hace más luminosa. Y es cierto que Herrera es más recio, si lo comparamos con San Juan. Pero para cuando yo ya conocía a los tres autores descubrí -es un decir- los Milagros de Nuestra Señora y ahí me parecía tocar la medula del castellano antiguo. 

En todo esto pensaba y me perdía ayer cuando pretendía decidirme por estudiar este año gallego o italiano. Sopesaba entre otras cuestiones que el gallego se ha convertido en una lengua invivible con una presión normativa tan atenazante o más que la que se cierne sobre el catalán. En Cataluña se confunde la norma con la lengua. Yo en Galicia hubiera seguido la huella de Álvaro Cunqueiro, que para que ustedes se sitúen es el equivalente de Josep Pla en casi todo, incluso en su saber gastronómico. Hace nada pude ver un vídeo de un periodista gallego que habla un registro normativo supongo que correctísimo pero sin ningún acento. Ni sombra de lenición celta, ni una gheada ni que fuera con ínfulas expresivas, nada, todo de acuerdo con el gallego de TVG. Se debió desprender del acento porque nunca lo tuvo y porque anda mucho por la villa y corte y allí el acento podría ser un lastre a no ser para cuando se habla de mariscos y esas cosas entrañables que se han reservado para mi terruño y para las sobremesas. Yo conozco a personas que han vivido muchos años en Galicia y que aún no saben distinguir entre quienes les intentaban hablar en español y quienes hablaban en gallego. Es una de las cosas que me apenan porque revela una insensibilidad lingüística brutal y un complejo lingüístico no menos lamentable. Para los que nunca hablaron gallego (por no parecer rústicos) me imagino que les resultó más fácil incorporarse a esa norma que aborrezco y que en el fondo no deja de ser como el llamado "italiano de la RAI", que es otro engendro pero que en realidad por lo menos tenía su apoyo en Dante y Petrarca, en el dialecto de la Toscana prevalente.

Pero el tema de hoy no es mi elección sino la tiranía de los medios, una especie de desnaturalización de la realidad. Hoy hojeé el diario haciendo calas en el caso Assange, en el de las rusas punk sacrílegas y el tercer grado para uno de los etarras que tuvo a Ortega Lara 532 días en un zulo que para quien lo fue a ver hubo un antes y un después en su vida. Me doy cuenta, nos damos cuenta, de que todo eso si no fuera por la tele o no sería igual o incluso ni sería. Lo de las rusas y lo de Assange, especialmente en manos del exjuez Garzón metido a abogado, ni sería. Una de las punks se ha puesto para el caso una t-shirt con el emblema "No pasarán". Una puesta a punto televisiva impecable. Si hasta Sánchez Gordillo y el SAT se presentaron en los supermercados ya con las cámaras de la televisión preparadas ¿Y qué hubiera sido del 15M si no se le hubiera dado la cobertura que se le dio?

Creo en la espontaneidad, sí, a pesar de todo. Recuerdo cuando el 11M, que una médica fuenlabreña de nuestro Hospital de Bellvitge (Eva Rodríguez) estaba allí creo que por asuntos familiares. Y hasta creo que estaba ya para entonces embarazada de pocos meses. Prudentemente, unos días después de la masacre la telefoneé y me contó que todo el mundo colaboró y que lo hacían coordinadamente y mejor que si no hubieran hecho otra cosa en toda su vida. Creo que alguien comparó esa buena organización con otras situaciones extremas como la de Guerra de la Independencia. Pero esa armonía ocurre más veces de lo que somos capaces de ver y de admitir, aunque como la mayor parte del tiempo hay demasiados mandos, palos en las ruedas, cámaras, trastiendas, mares de fondo, y todo lo demás, es imposible que surja la espontaneidad. Y, si se me permite, la verdad.

Con el papanatismo cultural de que somos presa se permite la supremacía sentimentaloide de lo que se ve en las series estadounidenses y tras el advenimiento de las fiestas-pijama ya se están empezando a considerar de lo más normal las fiestas de graduación, cuando en la mía -mi graduación- se suponía que era mi obligación estudiar y acabar con bien, sin nada de fiestas ni pollas en vinagre. Ya saben que solo empleo una palabra altisonante cada 18 meses. Pues hoy tocaba. Además de ese papanatismo gregario se adhiere la desintegración del sistema de salud pública, con lo cual cada vez será más habitual que como en EEUU la gente haga públicas y ostentosas sus dolencias y sus pulseras rojas y así se conseguir recursos para la investigación y demás. Al sniggling, el happening, los performances y el llamado "arte activo" se añaden ahora otras payasadas para redibujar la delgada línea nacarada que separa la vida pública de la vida privada. 

A mí ya me iba pareciendo raro que los etarras no tuviera cáncer, más que nada estadísticamente hablando, claro. Que le den el tercer grado a Mikel Uribetxebarria me parece bien sobre todo porque se hace de acuerdo con nuestra legislación, nada más. Las leyes, como las normas de buena educación, están para los casos difíciles y nos liberan de deliberar y de darle vueltas a la cabeza. Como decía la canción, "el Ser Supremo los  juzgará". Y como decía otra canción, "El diario no hablaba de ti ni de mi".

 

Fotografía: Marta Domínguez Senra


"A zaga de tu huella,
las jóvenes discurran al camino;
al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino".

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13/8/12

Dones


oy supe que aquella parábola de los talentos de Mateo (Mt 25:14-30) no se refería a las monedas -como yo pensaba- sino que se refería a los talentos como dones que cada cual debe cultivar. He vivido en tantos errores como este y hasta peores que solo se explica que esté viva de milagro o porque en lo esencial se ve que me he podido desenvolver y sobrevivir. No sé si me ha parecido nunca tan horrendo que la gente no desarrolle los dones que le han sido concedidos providencial o genéticamente como la monstruosidad complementaria, que se le coarte o impida. Como ya vimos en otra ocasión, de los tres tipos de mediocres es el tercero y más sañudo el que dedica su energía a sabotear la creatividad de quienes la tienen. El mediocre del tipo uno no sufre ni padece, vive en su aurea mediocritas o no tan dorada, tal vez marrón, despreocupándose del que dirán y de ir más allá de lo que le no se puede excusar. El mediocre tipo dos es el copión y también es envidiosillo, pero no tanto como lo es el tercer tipo que -en estado puro- incluso se apropiará del trabajo de los demás.

Tal vez habrá que aclarar que eso de los talentos, una vez desambigüado y dicho que no son monedas, tampoco son aquellas condiciones que necesariamente permiten a ciertas personas salir en el Libro Guinness de los Récords. Estuve navegando ahora por su portal, o uno de los portales, puesto que no me acabo de aclarar, y he visto prodigios que no dejan de tener su gracia, como el de aquel récord de ponerse más de 80 camisetas en una hora, o el de haber realizado la pelota de film transparente más grande del mundo. Aunque Jyoty Amge, de Naypur (India) (62,8 cm) disputa a Brigitte Jordan (69) el primer lugar del palmarés de las mujeres más pequeñas del mundo, en realidad quien ostentaría el puesto indiscutible hasta la fecha es la holandesa Pauline Musters (1876-1895) que midió todo lo más 58 cm. De ella quedan numerosas fotografías aunque -les prometo que no es por hacer broma- todas son pequeñas y las que ilustran hoy el Álbum no es la más representativa. A mí me regaló mi padre de pequeña una Muñeca Merceditas que no era mayor que Pauline Musters, pero me causó un horror supino que a los 3 años se disimula mal como ustedes sabrán comprender. A mi manera yo sabía que aquella muñeca era grande por demás, como así era. Pero más que tomármela como grande me la tomé como anormal y por suerte, fuera porque mi familia me supo comprender, fuera porque me supo respetar, la muñeca no estuvo mucho tiempo en casa. Luego me compraron un Pinito, que me acompañó prácticamente hasta la pubertad puesto que no quise ningún muñeco más.



Pauline Musters

Al lado de la confusión de los talentos también hoy he sentido aquella sensación tan desconcertante que da sentir un ruído donde no está. Llevo dos horas oyendo una especie de ruído que parece a veces como de desagüe y otras de serrado metálico o como si estuvieran escurriendo una fregona gigantesca o si arrastraran un carro que tiene clavada una piedra dentadísima que me saca de quicio. Pues parece que está aquí al lado pero no, está afuera, seguramente en una obra. Así que, no sé si lo diré bien, a los misterios de la propiocepción hay que unir los de la exterocepción, y especialmente a los engaños del oído. 
A veces nos sorprende que la reina de corazones de Alicia en el País de las Maravillas -la cual y tal Alicia cambiaba de tamaño a voluntad- se empeñara en tener rosas rojas en su jardín y que sus naipes (el cinco de picas y demás) para corregir el error de haber plantado rosas blancas se obstinan en pintarlas, cosa que acaba desastrosamente. Pero siempre ha habido gente así. A través de la página web de Liuligongfang -una especie de firma que hace cosas de cristal que son una mezcla entre Swarovski y Lladró- he sabido que la leyenda del mayor jardín de peonías de China, donde las peonías son poco menos que adoradas, viene de una emperatriz que estaba (con perdón) como un cencerro y de quien se cuentan bastantes excentricidades. Wu Zhe Tian al parecer además ostenta el título de haber sido la única emperatriz de China. Emperadora, se entiende, no sólo emperatriz concubina. Era otoño y parece que ordenó que todas sus flores florecieran por la noche porque la nieve no sé qué y no sé cuantos, pero a la mañana siguiente era evidente que las peonías la habían desobedecido, por lo que fueron exiliadas. Se marcharon con lo puesto a los alrededores de la Montaña Mang de Luoyang y en la siguiente primavera de sus semillas florecieron todas.

Supongo que con esta historia se pretende subrayar algo de lo que hablamos ayer con Pilar en mi muro del Facebook, que las peonías tienen un aire de laissez-faire y pachorra decadentona que no tienen las rosas, que son más estiradas y que como dijo Ramón Gómez de la Serna en vez de morirse se suicidan. Las peonías se mueren simplemente pero eso sí con un cierto dramatismo exento de cursilería y de toda afectación escocida. Dijo Pilar: "incluso el olor de la peonía es empolvado, menos agresivo" y concluímos que las rosas cuando tienen un desgarrón o la marquita de una apretura se vuelven feas como esas mujeres que con una raya en la media parecen putas. Las peonías lo aguantan todo: un desgarrón, una raya, el rocío, el calor, una mala tarde y un mal día. Hasta pareciera que les sienta bien. Yo no sabría decir qué peonías me gustan más, si las de P. A. Renoir, las de Claude Monet o las de Henri Fantin-Latour. En lo demás, que cada cual se conforme con lo que tiene, que no es poco.

" Vase de pivoines" (Henri Fantin-Latour, 1881)


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Las peonías Song

La letra h, "rupestre" (?) según Gabriel García Márquez, quien propuso enterrarla en el I Congreso Internacional de la Lengua Española o de Zacatecas, a mí me gusta. Después de un post antiguo sobre la última letra de nuestro alfabeto y el peta zeta en general, no me importaría dedicarle algún tiempo a la hache. La ortografía de la hache no es tan complicada y de hecho me atrevo a asegurar que quien no es capaz de seguirla es que ya no podría hacer la o con un canuto y se le podría enviar tranquilamente a la eme sin ningún temor a que llegue con bien, porque ni eso podrá hacer. Por moda prácticamente ha desaparecido de la mensajería de los jóvenes y de algunas tribus, donde el dígrafo ch se ha resuelto en una "x" que a mí me sirve para descartar lecturas. Al primer @ borreguista como símbolo de buenrollismo de género o al primer "x" no prosigo la lectura, sea lo que sea. Tengo la seguridad de que no tendrá el menor interés. 
La letra "h" tiene su sillón en la Academia, además, y solo por eso no creo que fuera erradicada. Se suele explicar que fue desde la letra H del letrero de Hollywood desde donde se precipitó el año 1932, para suicidarse, Peg Entwhistel. Y en la página web del letrero se explica incluso que al poco tiempo de suicidarse, cuando solo había conseguido un papel menor en "Thirteen women", llegó una carta con una oferta de un papel mayor en otra película en la que el personaje se suicida. Parece que en India sacrificaron la H para crear su Bollywood pero fue para asimilarlo a la b de Bombay, no por otra cosa. Al poco tiempo de la lamentable muerte de la actriz se despeñó también desde la letra H en un accidente de tráfico un conductor. Pero según tengo entendido no ha pasado ninguna desgracia más, cosa en la que habrá contribuido sin duda en gran manera el hecho de que el letrero es prácticamente inaccesible. Es decir, nada hace suponer que la hache tenga la culpa de nada.

Aunque cuando yo era niña, a eso del Pleistoceno Inferior, alternaban las formas México y Méjico -como Texas y Tejas- sin ningún problema. Por último predominó la primera, y tengo la osadía de adivinar que es un mero rasgo nacionalista. Si ustedes vieran la portada del primer Quijote yo me ahorraría y les ahorraría toda una explicación del jaleo que teníamos con la articulación de las fricativas y su escritura y eso porque la lengua estaba evolucionando muy rápido y la escritura no. Con solo mirar la portada nos situamos de golpe en un corte en el tiempo, el que se considera de máximo esplendor del español, por cierto.

La h de hijo me recuerda que el étimo es del latín filium, y hasta se mantiene en filial o en afiliación. Luego tenemos algunas haches que nos vienen del griego, idioma que por una vez hoy aquí admitiré que dejé de estudiar porque mi mala letra en griego es horrenda, pero que amo con todo mi corazón. Es decir, que la hache se ha enmudecido, pero hasta eso tiene su valor.

Las peonías de hoy son de un cuadro de la dinastía Song, cuando por aquí estábamos en los siglos oscuros, que en realidad no lo fueron tanto. No es la tela de un biombo de los felices 20, donde las chinoiséries tuvieron su moda y modo. Es una tela auténtica. En los hornos de la dinastía Song se cocían unos vasos que son talmente como los que hizo el más importante ceramista catalán, Josep Llorens Artigas. Eran monocromos o apenas decorados. En La Pedrera se pueden ver hasta el 2 de septiembre cosa de 150 piezas de Artigas. La exposición en mi modesta opinión no le saca todo el partido visual que se le podía sacar a las piezas. La iluminación realza las formas y los colores pero que yo recuerde no hay sombras y las noté a faltar. Es decir, mejor dicho, las sombras que hay son las que el propio objeto recibe, pero no las que puede proyectar. No debe de ser nada fácil, concluyo. Al final del recorrido se invita al visitante a tocar unas muestras de cerámica que hay sobre una mesa,  al final de diversos procesos, y que por supuesto no tienen gran valor. Y eso también es lo que siempre nos falta en las exposiciones de escultura y de otras artes plásticas, poder tocar las obras. Pero, claro, no es posible. Por lo mismo por lo que nos gustaría tocar la cerámica de Artigas, nos gusta recordar la hache, para tenerla presente.

Peonías (pintura de la dinastía Song, 960-1279)

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11/8/12

El mundo feliz



e me podrá olvidar el mambo-taxi de Mujeres al borde de un ataque de nervios (Pedro Almodóvar, 1988). Se me podrá olvidar a la asesina del anuncio del jabón Ecce homo. Pero lo que no creo que olvide en la vida es la vieja del telediario. Es toda una declaración de principios o de intenciones, cuando ya empezaba a ser evidente que para ser presentadora de las noticias había que tener como mucho unos 35 años o ser Rosa Mª Mateo hasta que se convirtió en una figura incómoda no por su madurez física sino por su madurez psíquica.
Ayer fui a por un cable a la nueva tienda del Apple en Plaza de Catalunya en el edificio donde estuvo si mal no recuerdo RNE. El día antes de su inauguración hubo una cola en la que "El mundo" destaca la presencia de gente desde la noche anterior e "incluso de algunas personas de la tercera edad" (!?)
Esas puntualizaciones las empiezo a recibir con un cierto cansancio, sobre todo porque algunas de las personas a las que seguramente se nos percibe como "de la tercera edad" ya usábamos ordenadores personales cuando el personal de la tienda de Apple no había aún nacido. Esto me infla tanto las narices que por primera y única vez en mi vida voy a decir algo que por otra parte se puede comprobar: mi colega I.A. y servidora trajimos a finales de los 80 a Barcelona el primer lector de CD-ROM que entró en España. Nos lo hicieron llegar desde los EEUU los de Ebsco en su sede en Holanda. Wim Luijendijk me proporcionó varios CD-ROM con la base de datos de Medline (ahora Pubmed) y el lector, que estuvo a prueba unos meses en mi hospital. Los lectores de CD-ROM que había en Europa se podían contar con los dedos de una mano.
Pero está claro que no llevamos en la frente esa serie de cosas y que la gente no sabemos la mayor parte de las veces con quien estamos hablando. Cuando ayer estuve en la tienda de Apple noté enseguida que todo el personal tenía entre 25-30 años, tal vez hasta menos. De manera que cuando me asaltó el primero que me vio y le dije que quería un cable así y asá me dijo: "Baje las escaleras, están a la izquierda en el estante tal y cual al lado de esto y lo otro". Creo que me dio demasiadas indicaciones. Es decir, que con decirme que estaban a la izquierda de la escalera ya hubiera sido suficiente. Tanto por mi experiencia de bibliotecaria como por mi experiencia de dependienta desde temprana edad sé que es mejor invitar a la gente a que curiosee. Pero está claro que son unos jóvenes preparados de una forma que produce esa sobreactuación, esa tensión de una precisión innecesaria. Las maneras comerciales de las grandes superficies y demás estarán ustedes de acuerdo que no dan pie a la flexibilidad ni a la ductilidad. Por lo demás, son trabajos a mi parecer alienantes, para temporadas, nada más.
Que todos los empleados fueran de la franja de edad mencionada me recordó a esas novelitas de ciencia-ficción en que se repara en que por ejemplo no hay viejos o no hay niños, que todo el mundo tiene una eterna lozanía, aunque es una lozanía que no tiene las turgencias de lo que verdaderamente se ajará y por eso no goza de una plenitud y de un esplendor verdaderos. 
En la tienda -espacios diáfanos, mesas donde probar todos los productos del monstruo Apple- advertí a primer golpe de vista que no había donde sentarse, a excepción de uno de los puntos cerca de la entrada, donde había una serie de personas que  tenían toda la pinta de ser turistas que se estaban apalancando para consultar sus cuentas. Como en un locutorio pero con manzanitas. No hay una caja, los empleados -a los que se les distingue porque van un con polo rojo y porque si llevan gafas son de pasta- llevan una bacaladera móvil inalámbrica y allí las tarjetas de débito o crédito son mordidas y devueltas después de hacer una de esas transacciones que son la verdadera razón de ser de tanta pantalla de Dios. Como el de las gafas de pasta de arriba me había dicho que mi cable tenía que ser de 75W creo, pero la chica de las gafas de pasta de abajo me dijo que con 60 era suficiente, aún pregunté a un tercer empleado para salir de dudas. En realidad el problema es que ni con las gafas yo era capaz de leer las especificaciones de la caja, impedimento que me hace parecer más torpe de lo que soy.
Admito que la presbicia lejos de agudizar mi interés por la letra pequeña ha extremado mi descuido. Incluso a veces creo que la presbicia es una bendición y que me permite prescindir de mucha información que en realidad no necesito. Y para lo que realmente me interesa llevo en la cartera una lupa plana donde cribo los precios abusivos, las grasas saturadas, el E330 y cuatro cosas más de que sí me cuido.
Almodóvar, que está en todo, le puso a la vieja unas gafas como de cura jesuita y un vestido como de pata de gallo, cuando ya sabemos que la pata de gallo de trama pequeña daba muy mal por lo menos en la televisión analógica de luminóforos.

11 de agosto de 2012 

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10/8/12

Modos y modas


yer estuve en CosmoCaixa, en el nuevo Planetario. Por suerte o por desgracia no funcionaba el artefacto de 3D y me lo planteo así, sin decantarme, porque ya acabé bastante mareada sólo con mirar la pantalla semiesférica y la animación sobre la "Selección natural". Puedo decir que tal vez las imágenes que más me impactaron fueron las del "Beagle", que recrean el barco en el que Charles Darwin viajó durante creo que cinco años a partir de 1831. Las del fondo del mar me resultaron un poco como aquellos fondos de pantalla animados como de pinball o aquellos coralillos y pecios de acuario que dan más pena que otra cosa. Pero la recreación del "Beagle" es impresionante y hasta se molestaron en añadir los crujidos del bergantín sobre el mar en tempestad. Con la realidad virtual, la aumentada, los vídeos educativos de 3D y todo eso me pasa como con los diseños de las webs. La gente que posee los conocimientos tecnológicos tienen una cultura visual tosca, y los que tienen una cultura visual rica no se dedican a hacer webs. Dicho sea así de simplificadamente, cosa que es más descuidada que injusta y no puedo permitir que me robe ni un minuto de mi tiempo ni el de nadie. No he visto aún ni una sola web que me permita reconocer la menor emoción estética auténtica. Y, como ya he dicho alguna vez que otra, incluso la gran mayoría fatigan la vista y la atención y nos irritan.

Pienso que mi desencanto encuentra sino consuelo sí una explicación en el hecho de que ha habido una ruptura entre quienes se dedicaban a hacer los "libros" y el diseño gráfico en general y los que se incorporaron a diseñar portales y páginas para internet. Pasó casi lo mismo en la transición del cine mudo al sonoro. La mayor parte de los tipógrafos que prepararon los primeros incunables procedían de la joyería y de la orfebrería, que es por lo que sabían fundir tipos metálicos pero también por lo que tenían un oficio que les permitió conseguir en las prensas unos trabajos que aún hoy son admirables y no tienen mucho que envidiar en excelencia tipográfica a los impresos del siglo XVI.  Por temor a despegarse del canon manuscrito y a no parecer arte diabólica, los incunables adolecen de la inercia impuesta por los escritorios medievales, pero luego la excelencia tipográfica difícilmente fue superada. 

La tosquedad y la profusión de recursos tecnológicos y animaciones es intolerable cuando hay tanta publicidad y tan entreverada con lo que no lo es que ya no sabe una qué cosa es publicidad y qué cosa es información, qué producto, qué servicio, qué una mera trampa para el incauto. Últimamente Youtube se ha llenado de tantos elementos de la pretendida "inteligencia colectiva" que en un sitio en el que yo había perdido muchos ratos casi sin darme cuenta ahora no aguanto más de cinco minutos.

Levanto acta de esta experiencia pero me doy cuenta de que lo que a mí me produce rechazo a otros les puede resultar atractivo y hasta emocionante. Lo mismo podría decir de esas tiendas de moda en que el volumen de la música es incompatible con lo que yo siempre había supuesto que era la atención comercial. Y eso que en Nueva York pude entrar en alguna tienda donde además de que la música estaba al volumen poco más o menos que el de una discoteca, había poca luz o era estroboscópica. Si la proyección de imágenes rápidas y holográficas en una pantalla semiesférica me marea, no les digo lo que me ocurre con la estroboscopía.

Otro día hablaré de mi experiencia en la nueva tienda de Apple en Plaza de Cataluña, que más que nada tiene relación con el tema de hoy en que me produce el mismo desencanto, la misma sensación de alienación y de no-lugar y me confirma que estoy como en otra dimensión. Mal comparado estaría como en aquellos dibujos de Saul Steinberg en que cada personaje está dibujado en la técnica que mejor le representa (puntillismo, caricatura, fauvismo, etc.).

De manera que aunque no me gustan demasiado los acontecimientos deportivos y solo hago el ejercicio que me permite mantenerme más o menos en buena forma, sí me gusta ver estos días alguna emisión de gimnasia rítmica, de atletismo o de natación sincronizada, por ejemplo. Aunque no conozco lo básico de estos deportes sí puedo apreciar que el trabajo coreográfico de las cámaras es excelente y que las proezas de los deportistas resultan realzadas. Nadie puede quedar indiferente a esas imágenes, aunque a veces también suponga ver sufrir a los que compiten supongo que porque algunos saben que no habrá otra vez.

Vi ya en la Copa de Europa de fútbol que se estaban poniendo de moda los besos de las novias o a las novias. Ahora las escasas pero miríficas 8 o 9 medallas que ha ganado España han sido todas ellas mordidas en el pódium, en otro gesto que no tiene más explicación que la del circo mediático puesto que de oro hay muy poco en las medallas y por tanto probar la autenticidad es inútil. Rafael Nadal incluso muerde (o hace que muerde) las copas. No veo sin embargo ninguna foto de las 9 nadadoras mordiendo el bronce que hoy consiguieron en Londres en natación sincronizada. Chicas listas. Se dirá como cuando la lotería, cuando decimos que la gente hace el rídiculo dando saltitos y repitiendo aquello de "tapar el agujero", que los demás también querríamos hacer el ridículo, pero prometo solemnemente que yo nunca morderé una medalla.


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8/8/12

Post 853: La pena que vale

“Tras Auschwitz no se puede hacer poesía"
Theodor Adorno

El marxismo no es el culpable de que se considere la poesía como algo poco serio o para débiles incapacitados para la acción, ya Platón se pronunció al respecto y desde entonces sobre los poetas y los escritores en general ha caído la infamia o el estigma de que son un lujo y hasta una lacra inoperante. Lo que no es tan frecuente es encontrar escritores que un buen día deciden que "ya está todo dicho". En el caso enlazado no me queda claro si lo que está agotado es el blog (que tenía muy poco contenido original ya desde sus orígenes hace unos 6 años) o la escritora (Luisa Cuerda), que lleva publicados unos cuantos libros. Pero lo que recojo es la frase en sí, especialmente cuando sé que su autora no puede ignorar que es un tópico literario principal el "Nihil novum sub sole" del Eclesiastés. En el primer milenio antes de Cristo ya sería un tópico, no digamos ahora en el principio del tercer milenio después de Cristo con la invención de la imprenta, con una alfabetización mayor y cuando cada maestrillo tiene su librillo y su paginilla web. 

Que ya está todo dicho es algo que sabe cualquiera que se ponga a escribir y desde el primer día. Pero de vez en cuando, algunas veces, en el momento en que menos se espera surge una obra que merece la pena y que hasta resulta como nueva. Yo creo que se escribe porque no hay otro remedio y porque para otra cosa no se sirve. No como lujo, por supuesto, no para lucirse ni para ganar dinero, aunque de todo ello tengamos ejemplos. Por eso y por otras cuestiones que ahora no es el momento de desarrollar, la frase de Adorno no diré que no suene bien, pero es inadmisible. Tras Auschwitz y tras los Juegos Olímpicos de Londres 2012 es cuando cobra mayor sentido hacer poesía. No ya porque es lo opuesto a la barbarie y la degeneración, sino porque solo la poesía, junto con el lenguaje de las sentencias bien dictados y el de las homilías floridas (como las del obispo de Urgell, Joan-Enric Vives i Sicília), puede llevar el lenguaje al colmo y llevarlo más allá de su significado, que es de lo que se trata. 

Siempre que paso ante el edificio de la Fundación Joan Miró en Montjuïc, reparo en la estatua llamada "Personaje", que tanto parecido guarda con el artista. También se parece un poco a E.T. Y es cierto que sobre todo en las artes plásticas es fácil apreciar el gran parecido entre lo representado y quien lo representó. Esta percepción del individualismo lleva a un cierto rechazo del arte, como si fuera todo él narcisista. En todo caso, ya lo esbocé en otra ocasión, habría que hablar de un arte Narciso y otro Eco, siempre siguiendo el mito tal y como lo plasmó Ovidio, y parafraseando la oposición arte apolíneo-arte dionisíaco que estableció Alexandre Cirici.  Narciso sería quien no puede alcanzar el objeto de su amor y Eco quien para poder expresarse está condenada a usar las palabras de los demás y aún así no en su integridad ni directamente.
La Web 2.0 ha facilitado enormemente que se reproduzcan contenidos no originales e incluso que se haga de ello una bandera, como ya dijimos cuando comentamos alguna de las líneas ideológicas piratas constitutivas del movimiento 15M. Algunos escritores desprecian las redes sociales y si están es a través de un negro, pero son pocos los que están dispuestos a colgar contenido original en internet gratis et amore. Antonio Muñoz Molina. Ahora no se me ocurre nadie más. Es para ellos, los escritores "profesionales", como prodigarse, desperdiciarse. Los blogs a los que Luisa Cuerda se refiere como intimistas o que explican algo cuyo propietario sabe hacer son precisamente los que a mí me gustan, me interesan y me resultan útiles, siempre que el intimismo no sea exhibicionista o procaz, y siempre y cuando lo que se sabe hacer tenga su cierta gracia, sin importar que sea la manicura francesa como el cuidado de la tensión de las cuerdas de una guitarra o la salsa verde. De la misma manera que nos movemos entre Narciso y Eco, entre el día y la noche, entre la ambición y la frustración, también nos movemos entre ser interesantes e interesados, querer hacer cosas y querer dejar de hacerlas, sobre todo si no valen la pena.  
Esta mañana quería escribir sobre el episodio televisado de los supermercados (Écija y Arcos de la Frontera) con Sánchez Gordillo -el inefable alcalde de Marinaleda- a la cabeza liberando a los oprimidos y derrapando carritos de la compra cargados de arroz expropiado. No me imagino yo a Kevin Costner en su papel del legendario Robin Hood o a Antonio Banderas como El Zorro haciendo algo parecido a llamarle "idiota" a una dependienta de Mercadona o del Carrefour. Pero he preferido no escribir sobre esto no porque ya se ha dicho y mucho, incluso cosas como que los sindicatos andaluces son los que más subvenciones reciben en España, o que la comida expropiada se la quedaron okupas, o que ¿por qué no fueron a expropiar un banco?; he preferido no escribir sobre esto porque ¿lo ven? incluso cuando se escribe se elige y hoy elegí la palabra "adorno" y no "idiota". 

"Personaje" (Joan Miró, 1970)


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