29/12/09

La tergiversicina: Carta abierta a Alejandro

“En toda Europa existe la impresión de que hay demasiados libros, al revés que en el Renacimiento. ¡El libro ha dejado de ser una ilusión y es sentido como una carga!” (J. Ortega y Gasset, “La misión del bibliotecario”, Conferencia leída por el autor en el paraninfo de la Universidad de Madrid, como discurso inaugural en el 2° Congreso Internacional de  la International Federation of Library Associations, el día 20 de mayo de 1935).


eleía días atrás “La misión del bibliotecario”, un texto que ya había leído cuando era una estudiante de Biblioteconomía-Documentación. Antes solía decir que era fácil distinguir los alumnos de mi Facultad que habían tenido clase con Nora Vela y con Assumpció Estivill de los que no. Últimamente lo que pienso y no suelo decir es que hay bibliotecarios malos y buenos. Así, como en las películas del Oeste. Por malos me refiero a los seguidores de Jorge de Burgos, el bibliotecario de El nombre de la rosa empeñado en ocultar el segundo libro de la Poética de Aristóteles. Por malos entiendo a los bibliotecarios que no hacen su trabajo, el de ser los preservadores e intermediarios entre la gran masa de información y las gentes que podrían estar interesadas en algo de lo que hay en ella. Otra cosa es si son malos porque no saben más o porque tienen algún interés en no hacer su trabajo o porque no tienen interés en hacerlo. Ahí yo no me meto.

La imagen tópica de los bibliotecarios está desintegrada en infinidad de películas y suele ir asociada a una imagen como la que da el fantasma de Ghostbusters (Ivan Reitman, 1984) haciendo el sifón (sshhhh!!)  y la no menos estereotipada bibliotecaria frígida y sesentona  Alice Drummond. Lo que no suele abundar es la idea del bibliotecario o bibliotecaria como Jorge de Burgos, en quien se vio un trasunto de Jorge Luis Borges, dada la pendencia existente o imaginaria entre Umberto Eco y el escritor argentino. Tampoco suele asociarse a los bibliotecarios con uno de esos personajes perversos que salen en los dibujos animados , sabios o científicos locos que se creen el amo del mundo (así, en singular)  y con el derecho de destruirlo. No olvidemos que uno de los inventos más famosos de Saturnino Bacterio fue la tergiversicina, un producto con el cual el Profesor pretendía aumentar la potencia de las cosas, pero el invento falla y explota, esparciéndose un gas que hace que todo funcione al revés.

Será por eso, por una intoxicación masiva de tergiversicina, por lo que ya es difícil distinguir qué es lo que está del derecho de lo que está del revés, pero yo sé y tengo para mí que alguien que ejerza como bibliotecario nunca debería faltarle el  respeto a un autor, ni a un editor, ni a un traductor, ni a un distribuidor, ni a un encuadernador… “¡Ni a nadie!”, se dirá. “Ni a nadie”, digo, pero sobre todo a un autor. ¿Por qué sobre todo a un autor? Pues porque se le supone un papel ecuánime, neutral, objetivo, porque debe arrogarse unas técnicas de trabajo y unos criterios basados en la buena práctica y la ética profesional  especialmente con respecto a la materia que lo ocupa. Que en su vida privada deje a un escritor a caer de un burro es comprensible y hasta sano. Hasta cierto punto, claro. El deporte español de poner verde a alguien esencialmente no está mal y de hecho admitamos que un poco de crítica, de pataleo y burla es hasta higiénico. Lo malo es cuando no se practica más deporte que el de criticar y esto cargando las tintas con la bilis más negra, más negra que el basalto, que en el mundo hubiera. Servidora le tiene verdadera inquina a los autores subvencionados, pero no tanto porque se lo merezcan o no se lo merezcan  (allá ellos) como porque los tenemos que sufragar los contribuyentes. Y sin embargo es algo que sólo lo sabe gente de mi confianza, amigos de toda la vida que soportan estoicamente mis dos minutos de indignación cuando se desliza tal tema. Esa manía fóbica mía ni asoma en *A la flor del berro ni asoma con más motivos en +Tibidata, mi otro blog, el de trabajo.  Por lo general creo que en *ALFB suelo hablar de mis desengaños y de lo que me gusta y en +Tibidata (Varium) de lo que puedo, que no es mucho pero que intento que sea útil.

Así es que al ver una ¿”crítica”? adversa, o habría que decir perversa, a tu Devocionario pop en la red, se me cayeron los palos del sombrajo. Y no sólo por lo que llevo dicho, ya que la ¿”crítica”? la firma un bibliotecario ( !) , sino porque te aprecio y te admiro y porque me dolió. Otra cosa es que de vez en cuando te reprenda con un rapapolvo, como el otro día cuando dijiste de Zapatero que era UN PENSADOR (#?!).  Luego me doy cuenta de que tal vez el presidente despierta en algunas personas una fascinación que no solo no comparto sino que además no puedo ni concebir ni desde mi cabeza ni desde lo hondo de mi corazón.  Recapitulo y me doy cuenta de que no hace tanto Bernat Soria en su nombramiento como ministro de Sanidad dijo algo así como «al presidente Zapatero yo le daría el Nobel de la Honestidad y la Solidaridad» , por lo cual muchos columnistas lo nominaron para el nobel al peloteo. Y hace menos aún, Leire Pajín, en un desayuno informativo de Europa Press, dijo como en pleno trance nostradámico: “Les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE”.  Por lo tanto algo os suscitará Zapatero a algunas personas para que os arrobe a tal punto. A pesar de nuestro desencuentro en casi todos los temas –sean las cualidades de Pío Baroja como escritor, las de Amenábar como cineasta, las de Dios como Dios, está claro que nos entendemos en lo fundamental.

Hoy he recibido el ejemplar del Devocionario pop que he comprado y estoy contentísima de ver tu trabajo materializado y de poderlo disfrutar. En la contraportada leo: ”De los Carmina Burana a Elvis Costello, 46 canciones memorables sirven de punto de partida a Devocionario pop, un peculiar libro de oraciones en el que Dylan predica en alejandrinos o endecasílabos de gaita gallega y las visiones lisérgicas de los Beatles, Pink Floyd o los Doors inspiran décimas, sonetos o romances. Con esta historia elíptica del pop, el autor integra en nuestra tradición no tanto el texto (solo cinco poemas son versiones, muy heterodoxas, de canciones) sino la estética y mitología del mejor pop”.  Por una vez en este blog me limito a hacer de bibliotecaria y no añado nada más a favor de lo que se defiende por sí solo ni en contra de lo que se  desploma  por sí solo, a pesar del séquito de algunos energúmenos que le hacen coro en los comentarios. Hay gente para todo, Al.

Clark Gable y Carol Lombard en el papel de bibliotecaria, en “No man of her own” (Mitchell Leisen, 1950)

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Me levanté a las seis para escuchar a Jimi Hendrix
(era un documental de Canal Plus, intempestivo)
y escuché a sus amigos, familiares y vecinos
contarme historias tristes de mafiosos que chulean
y público tocino que ha cogido gusto al truco
del hombre tremebundo que asesina su guitarra.
Hablaron de las drogas y eran todas espantosas:
el ácido lisérgico diríase sulfúrico;
contaban que volvía algo medroso al pobre Jimi,
dócil a los consejos de su mánager corrupto
e injusto con su amigo y gran bajista, al que botó
el día que empezaba a hacer preguntas sobre el tema
de adónde va el dinero y quién decide lo que hacer.
De música hubo poco. Daba igual: algunos negros,
en tanto aprovechaban para hacer patria del genio,
no podían dejar de lamentar que su conciencia
política estuviera poco menos que en mantillas.
Todo el mundo escupía sobre los años sesenta
como si se temieran (y, tal vez, no sin razón)
que del espejo roto fuera a alzárseles un doble
punible en estos días de moral inoxidable
por posesión de drogas, de izquierdismo o de verdad.
Era bastante obvio que compraron los testigos,
pero de todas formas daba pena la traición.
Tome nota mental: nunca madrugues. A esas horas
el mundo es tan horrible que tan solo se soporta
si has pasado la noche disolviéndote muy lejos
de la televisión, ojo sin párpado de Dios (*).

(*) A.A. González Terriza, Devocionario Pop (1220-1996): 41 reflejos y 5 metamorfos. Madrid: Trea, 2008.

28/12/09

Inocentes, culpables y santos


“Hace 3.000 años los chinos decidían sobre la honestidad del testigo haciéndole tragar rápidamente cierta cantidad de granos de arroz inmediatamente de terminada la declaración. Si no podía tragarlo quedaba probado que el testigo había mentido, y consecuentemente anulaban sus declaraciones. Los israelitas sometían al sospechoso al Juicio de Dios. El testigo debía tocar una barra de hierro al rojo vivo con la punta de la lengua. Si se quemaba era prueba de que estaba mintiendo, si por el contrario la lengua aparecía sin daño probaba su sinceridad. Estas técnicas estaban sustentadas sobre el papel del estrés como facilitador de la detección del engaño, que siglos más tarde con los avances de la medicina guardarán relación con el efecto del estrés sobre el sistema inmunitario" (Falsas acusaciones) [Enlace roto]




ace un tiempo hablamos de los cuñados y las cuñadas ("Momentos estelares de la humanidad" y "Las bondades"), también de las madres de España (esos seres mitológicos) se ha tratado aunque siempre de soslayo. A mi padre le dediqué un post entero ("Pater"). De lo que sí que podría hablar y mucho es de los hermanos menores. Hubo un tiempo que hasta usaba un llavero con Himawari, la hermana menor de Shin Chan (Shinnosuke Nohara). Hoy simplemente diré que el hermano mayor (que no Gran Hermano), aunque tendría que ser nuestro primero contacto con un “igual” resulta ser nuestro primer contacto con la pérdida de la inocencia y de la ingenuidad. Ya sé, ya sé que no hace falta tener un hermano mayor para volverse una hidra venenosa y comportarse como un ruin. Tampoco creo que haya que enfocar el asunto de la hermandad bajo el punto de vista de una mala experiencia como la de que un hermano mayor le revele a un hermano menor en falso que él/ella es un niño adoptado. Eso son tonterías. Además hoy en día la bromita de que te diga tu hermano “tú, eres adoptada” queda totalmente descontextualizada por la abrumadora realidad de las adopciones generalizadas y todo tipo de modalidades de parentesco. Ya volveremos al tema de los hermanos menores en algún día del futuro imperfecto.

Hoy leo un post magnífico de Luisa Cuerda titulado “Feliz inocencia, culpable ingenuidad” [enlace roto], que desafortunadamente está limitado por la extensión de su columna en “El Mundo”. Es buenísimo. Y les invito a que lo lean en su blog, pero también lo transcribo aquí: “Hace ya unos años que los gobernantes del pequeño reino de Bután miden la felicidad de sus ciudadanos como en otros países se mide el PIB. Desde que recientemente se publicó un reportaje sobre esto, ha crecido el número de españoles que quieren ir a Bután en vacaciones, de lo que podría deducirse no sólo que la felicidad nos importa, sino que somos tan ingenuos como para creer que nos está esperando en un lugar a donde nos puede llevar una agencia de viajes. Ingenuos, que no inocentes. Porque tal día como hoy puede ser un buen momento para distinguir ambos conceptos, que suelen confundirse con grave daño para la inocencia, de la que la ingenuidad es una mala imitación. Ingenuo es, por ejemplo, quien busca la felicidad como una meta; inocente, quien la experimenta como consecuencia de aceptar la vida como viene. A ser ingenuos nos lleva el egocentrismo y el miedo, dando por hecho que tan ingenuo es quien cree que si es bueno le irá bien como quien aplica la ley del más fuerte. A ser inocente por segunda vez, que es la que importa, se aprende desaprendiendo ingenuas ideas preconcebidas y liberándonos de lo que nos han dicho que somos, es decir, culpables (inocente significa, también, “libre de culpa”).
Por eso es muy significativo que en nuestra sociedad se identifique a los inocentes con niños o con retrasados mentales, o sea, con personas de inteligencia sin desarrollar. Se diría que oponemos una cosa a la otra, que estamos resignados a que los desmanes de nuestra inteligencia malcriada nos hagan desdichados, cuando si la inteligencia tiene un cometido es el de ayudarnos a encontrar el camino de lo que nos dicta el corazón. Con un mínimo esfuerzo, todos podemos recordar con qué poco nos sentíamos felices antes de convertir nuestra inocencia en ingenuidad aprendida y, por eso, manchada de una culpa que nos impide ver claro. Sería suficiente conectar con ese recuerdo para darse cuenta de que ese poco nos sigue bastando.”
Le comenté hace un rato a L.C. que lo mismo que hay una confusión entre ingenuidad e inocencia también la hay, sistemáticamente, entre escepticismo y desengaño. Servidora casi nunca desconfía de los desengañados, pero ve a los escépticos y ya no digamos a los escepticistas como unos chafaguitarras y unos perezosos que siempre están dispuestos no a trabajar pero sí a desmerecer cuanto hagan los demás. Yo pensaba, al leer el título del post de Luisa, que trataría sobre las falsas acusaciones de las que últimamente se habla en especial a causa del llamado “maltrato de género” y que tienen como única justificación perseguir beneficios económicos o trascender algún trastorno psicopatológico de “ciertos sujetos fabuladores necesitados de estima o perversos”). Y sin embargo o por todo ello, trata sobre la inocencia.
Himawari

Lisa Simpson

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23/12/09

Post 362: Secundarios


ace unos días estuve disfrutando de “El testamento del Dr. Mabuse” (Fritz Lang, 1933) y reparé en el papel de los actores secundarios, su valía interpretativa. Los personajes secundarios siempre me han llamado poderosamente la atención, incluso los de la vida real, que también los hay y sin los cuales es difícil explicar muchas situaciones y hasta sostenerlas. Hablo ahora en general, cosa que no me gusta como se sabe. Para entrar en el pormenor y en lo concreto simplemente me referiré a aquellos casos en los que se requiere nuestra participación como público o como “secundarios”. Por ejemplo en las bodas, tal y como se celebran en su mayoría. Damos por sentado que la “estética” de la boda es poco más o menos como la organización de un altar mayor, piramidal y simétrica, con una fachada y un territorio no visible como el que hay entre las bambalinas.

*

Estos días me he regalado el documental de Roberto Rosellini sobre la India (“India Matri Bhumi”, 1959), el teatro completo de Shakespeare y un par de calcetines con pingüinos emperadores. Los calcetines los estrenaré el día de Navidad (“Per Nadal qui res no estrena, res no val”, se dice en Cataluña), el vídeo me lo hice traer del Japón y ya lo he mirado un par de veces. El Teatro completo lo empecé a leer ayer, con la comedia sobre Los dos hidalgos de Verona, que se cree que fue una de las primeras obras de su autor. Se cita el 1598 aunque no fue publicada hasta el año 1623, en el famoso First Folio. Sin duda los dos personajes literarios más famosos de la comedia no son los dos hidalgos (Proteo y Valentín) sino Launce, el criado de Proteo, y su perro Crab. El perro “aparece” en dos escenas cómicas, y digo aparece entre comillas porque -como es natural- el dramaturgo se vale del recurso del teatro dentro del teatro para  que Launce o Lanza explique las andanzas de Crab en vez de representarlas:

*

“ESCENA CUARTA.
El mismo sitio.
Entra Lanza con su perro.

LANZA – Cuando un criado se porta con su amo como un perro, todo va mal. A este perro le crié desde cachorro, le salvé de ahogarse cuando echaron al agua a tres o cuatro de sus hermanos y hermanas. Le he instruido con tierna solicitud. Mandome mi amo ofrecerlo como regalo a doña Silvia; pero apenas entré yo en el comedor, se fue derechito a la mesa y hurtó un muslo de capón; ¡oh! es vergonzoso cuando un perro no sabe portarse bien en sociedad. Me gustaría, como si dijéramos, que un perro se propusiera ser de veras un perro, un perro en todas las cosas. Si no hubiese tenido más astucia que él, atribuyéndome la falta que él cometió, creo, por mi alma, que lo hubiera pagado con la horca. Tan cierto como estoy vivo, que le hubieran castigado. Vais a juzgarlo. Figuraos que bajo la mesa del duque, se mezcla en la compañía de tres o cuatro perros bien nacidos. No había estado allí, fijaos bien, ni el tiempo de orinarse, cuando todos olieron su presencia. “¡Fuera ese perro!”, dice uno. “¿Qué perro es ése?”, dice otro. “Echadle a latigazos”, dice un tercero. “¡Que le ahorquen!”, dice el duque. Yo, que lo había olido antes, reconocí que había sido mi Crab; y me fui al encuentro del que blandía el látigo y le dije: “Amigo, ¿os proponéis azotar a ese perro?”. “Pardiez, claro que sí”, me contestó. “Eso será una injusticia -repliqué-, pues la falta cometila yo.” Con lo que, sin explicación alguna, me echó de allí a latigazos. ¿Cuántos harían eso por su perro? ¡Palabra de honor! Me he visto en el cepo por haber mi perro robado pasteles, me he visto en la picota por haber él muerto ocas…, pues de otro modo le hubieran castigado. Ya no te acuerdas de eso. Vaya, pues yo sí recuerdo la treta que me has jugado al despedirnos de doña Silvia: ¿no te había recomendado fijarte en mí y hacer cuanto yo hiciera? ¿Cuándo me has visto a mí levantar la pierna y hacer aguas en la falda de una dama? ¿Cuándo me has visto cometer semejante porquería?”

Diccionario de la construcción



*

La vivacidad de Lanza nos recuerda la de tantos personajes secundarios del Bardo, como por ejemplo la nodriza de Julieta (*). También la nodriza introduce un torrente de interjecciones y de picardías. aunque la escena cobra mayor contraste por tratarse Romeo y Julieta de una tragedia y no de una comedia. La presencia de animales en el teatro inglés o en el europeo en general no era rara y ya proviene del “teatro” primitivo y hasta de los Misterios. Encima, dicho sea de paso, Crab desde luego nada tiene que ver con Troilo, el perro de Antonio Gala. Troilo era el perro de Petrucho en La fierecilla domada. A todos nos gustarán los ingeniosísimos juegos de palabras y conceptismos de los personajes protagonistas de las obras de Shakespeare, pero sin duda estas “arias” bufas tienen su qué. Hace nada, a cuento de Romeo, Julieta y Dulcinea ya homenajeé un pasaje de lenguaje popular castellano del Quijote que es una maravilla.

*

También tengo un recuerdo vivo para al Profesor José Mª Valverde, a pesar de que no llegué a poderlo disfrutar en la Universidad de Barcelona, aunque lo pude seguir desde mi adolescencia en sus colaboraciones en “El Correo Catalán” y en sus conferencias, como la serie que dio en el Institut d’Humanitats del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). A través de Valverde se palpaba que la literatura no es aquella cosa agria, anaftalinada, apocada, roma y regurgitada que se deja ver a través de alguno de sus colegas (no solo de la enseñanza sino de la poesía y la crítica).

*



“Launce, teaching his dog Crab to behave as a dog in all things – Shakespeare – The Two Gentlemen from Verona”, por Henry William Bunbury (1750-1811)

___________________________________

(*) 

“NODRIZA – Pares o nones, de entre tantos días
del año, cuando entremos en agosto
catorce ha de cumplir anocheciendo.
Susana y ella -¡Dios acoja a todas
las almas y las lleve a su morada!
la misma edad tenían, y no yerro.
Pero Susana está en el cielo, ¡y era
tan buena para mí! Como os decía,
cumple catorce años cuando agosto llegue.
¡Vaya si los tendrá! Bien lo recuerdo.
Hace once años ya del terremoto;
fue destetada entonces, y no olvido
aquel día entre todos los del año.
Estando al pie del palomar, me puse
acíbar en el pecho, al sol sentada;
en Mantua estabais vos con vuestro esposo.
¡Tengo buena memoria! Y, como dije,
cuando probó el pezón que estaba untado
y lo halló tan amargo, ¡la tontuela!,
hacía falta verla así enojada;
¡cómo se incomodó contra mi pecho!
El palomar temblaba, y, os lo juro,
para correr no me hizo falta aviso.
¡Once años cumplidos desde entonces!
Y se tenía en pie; doy mi palabra.
Y podía correr, aun dando tumbos.
La víspera, sin más, se hirió en la frente.
Y mi marido (que del cielo goce),
tan jubiloso, levantó a la niña.
“¡Vaya -dijo-, ¿de bruces te caíste?
Con más juicio, caerás de espaldas.
¿No es verdad, Julia?” Por la Virgen juro
que no lloró ya más la picaruela
y dijo: “Sí”. Pero hay que ver si ahora

las bromas son de veras como antaño.
Si llegase a los mil lo recordara.”

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21/12/09

La filosofía de la composición

 
`Prophet!’ said I, `thing of evil! – prophet still, if bird or devil!
By that Heaven that bends above us – by that God we both adore -
Tell this soul with sorrow laden if, within the distant Aidenn,
It shall clasp a sainted maiden whom the angels named Lenore -
Clasp a rare and radiant maiden, whom the angels named Lenore?’

Quoth the raven, `Nevermore.’

E. A. Poe, “The Raven” (*)

“Hola”


o quisiera convertir esto en el “Hola” al menos por el hecho de haber incluido la imagen de una pieza de la casa de Emily Dickinson o el escritorio de Dostoievski, como cuando el semanario muestra las mansiones de los famosos. Y sin embargo reparo en que la casa de Marguerite Yourcenar en Maine (“Petite plaisance”) parece mucho más confortable lado del PoeCottage del Bronx, en Nueva York. La de la imagen de hoy es la casa de Poe en Filadelfia, casa en la que se pudo afincar gracias a su colaboración con el “Graham’s Magazine” en una de las capitales literarias norteamericanas, cuando aún vivía Virginia Clemm, su esposa y prima. Curiosamente, aparece en internet una imagen idéntica pero rotada 180º [enlace roto]que nos recuerda los errores que daba el positivado en papel de las películas  propiamente fotográficas. Cuando esos errores se hacían sobre un retrato, el resultado nos devolvía una imagen trastornada que nos decía que algo no iba bien. Y eso a pesar de que esa imagen es la que nos reflejan los espejos, pero como si el azogue límpido le añadiera una dimensión enigmática.

*Los errores de positivado son errores característicos de una época, lo mismo que uno puede saber con poco margen de error en que época nació alguien sólo por el nombre que le han dado. Pero eran o son errores de escasa incidencia y asociados a una técnica, mientras que con las viejas nuevas tecnologías lo que podemos detectar son errores magnificados por su tremenda difusión.

Dos diamantes

Hay dos artículos de la Wikipedia en español que me resultan particularmente admirables: el que se ha escrito sobre Goya y el de Poe, que incluso tiene más longitud que el inglés. Por lo menos actualmente. Leer el artículo sobre Poe ha sido para mí un descanso respecto a la lectura que estoy haciendo de su artículo titulado “The Philosophy of Composition”, en el que ya he entrado varias veces. Muchas.

Hay algunos elementos biográficos de Poe que me han merecido especial atención, más allá de las truculencias que jalonaron su vida, empezando por la temprana muerte de su madre, y ya no digamos por la suya propia, cuyas circunstancias fueron piadosamente ocultadas. Uno de los elementos es su buena letra. De Michel Zéraffa  la Wikipedia nos facilita una cita textual que hace referencia a la escritura de Poe: “Dotado de una gran inteligencia, Edgar Allan Poe era un hombre muy cortés pero de una fiereza sin igual, lo que le enemistó con numerosas personas. Sus amigos se sorprendían por su aspecto cuidado al extremo y la claridad de su elocución. Sus manuscritos se caracterizan por la consistencia, la regularidad y la elegancia de su escritura, además de por la ausencia de tachones. A menudo, escribía en hojas de cuaderno que posteriormente pegaba unas con otras hasta crear rollos. Sus manuscritos revelan una inteligencia que «no dormía nunca», una independencia extrema respecto a sus convicciones y que controla o busca siempre controlar una extraordinaria sensibilidad; después de todo, un “cerebral”.

*

Otro elemento biográfico que me parece muy elocuente es uno que  habla a través del desprecio de Aldous Huxley, quien dijo de Poe que era tan vulgar que hasta llevaba dos anillos de brillantes. Y Poe no era rico, su pobreza incluso recuerda a la de los años en Madrid de Gustavo Adolfo Bécquer, entregado a la belleza y ajeno a la miseria en que vivía. Se dice que cuando murió Virginia Clemm (en enero de 1847), encabezó el cortejo fúnebre envuelto con la capa de cadete que la había tapado durante las semanas de su consunción, en el cottage del Bronx. Estos elementos no tienen la condición de los “gestos” deliberados y efectistas, testimoniales, con los que también cuenta la historia literaria. Poe era así tal cual.

*

Inspiración o talento

Una idea que no hay que perder de vista ante la lectura de “The Philosophy of the Composition” es su condena de los trascendentalistas (los de la inspiración vaya) y de los que persiguen la intención moral en la obra de arte. De hecho, habría que concretar más y decir que para Poe -para mí también, dicho sea de paso- las obras con un sentido demasiado obvio dejan de ser arte. Seguramente Poe se moriría de asco ante la proliferación de novelitas que tenemos con sólo una idea machaconamente amplificada o repetida, sin una sola idea ni que sea ancillaria de la “principal”, y donde la duda solo es un signo de debilidad mental o mera pose.



El texto con la traducción de un escritor puertorriqueño, Luis López Nieves (**), ha sido interpretado por Fernando Savater como un hoax o mistificación o bulo. En mi modesta opinión, hay algo de eso en el artículo, puesto que en él se explica el proceso de la composición de “El cuervo” de una manera que resulta difícil de acreditar y algo insolente. Con mucha probabilidad, la composición de “El cuervo” fue tal y como Poe la explica, sólo que exagera. Y esto lo hace contra el trascendentalismo de los inspiracionistas, a quienes retrata afanándose y retorciéndose con un esfuerzo que jamás admitirán. De tal manera que no hay más que pensar que Poe nos está diciendo que la inspiración no llegará donde no hay talento. El hecho de que Poe escribiera “The raven” backwards, esto es, a partir del desenlace, nos introduce el paradigma de un método. Como lo expresa de la misma manera que un problema matemático o de criptografía, tiene toda la pinta de ser una burla o mistificación, pero en realidad todo adquiere sentido si sabemos que Poe fue uno de los primeros escritores que pretendió “vivir” de la literatura. El hecho de que E. A. Poe se explicara como lo hizo y no de otra manera es para mí su grandeza.

“The Philosophy of Composition” se publicó el abril de 1846 en el mencionado Graham’s Magazine, el mismo año en que se publicó el relato “El barril de amontillado”. “El cuervo” salió a la luz el año 1845. Así que este frío de hoy no es nada comparado con el que Poe debió sentir.

“The raven” (Tales of Mystery and Imagination”, Allan Parsons Project)


La casa de Poe en Filadelfia

*

(*) “¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica! | ¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio! | ¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas, | ese Dios que adoramos tú y yo, | dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén | tendrá en sus brazos a una santa doncella | llamada por los ángeles Leonora, | tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen | llamada por los ángeles Leonora!” | Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

(**) La traducción de López Nieves es perfectible. Por ejemplo, hay un parágrafo crucial no del todo bien resuelto en una sola palabra, homeliness: “Truth, in fact, demands a precision, and Passion, a homeliness (the truly passionate will comprehend me) which are absolutely antagonistic to that Beauty which, I maintain, is the excitement, or pleasurable elevation, of the soul” > “En resumen, la verdad requiere una precisión, y la pasión una familiaridad (los hombres verdaderamente apasionados me comprenderán) radicalmente contrarias a aquella belleza, que no es sino la excitación -debo repetirlo- o el embriagador arrobamiento del alma”. Homeliness según el Merriam-Webster sería algo así como “desaliñado”, sin afectación, natural, casero, por lo que la traducción no es fácil.


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1/12/09

Dentro y fuera: el espacio de la imaginación

 Burt Lancaster en "Gruppo di famiglia in un interno" (Luchino Visconti, 1974)

Yo guardo en una cartera*
requechos de la que fui
y los despliego ante mis ojos
a solas
cuando la mayoría de las cosas
poco a poco
desaparecen sin ruido.

 

Creo que estoy amasando unas arrugas

ideales para mentir sonrisas

cuando me invitan a tomar

cervezas y cervezas

y empiezo a decir palabras de burbujas

que ascienden apenas y rompen pronto.

 

He viajado desde muy lejos

pero sigo arrastrando mi cartera impresentable:

tiene bichitos de luz de noches de enero,

olor a bosta, a pasto quemado, a lluvia,

la equivocación de tantas muertes,

presentimientos, señales, sueños,

y un desfallecer de bailar apretado.

 

Liliana Costa Staksrud, Y yo ¿de quién soy? (me saco el saco y me pongo el pongo)

 

El fotograma de hoy pertenece a la película que estrenó Visconti el año 1975 y que en España recibió el título de "Confidencias". En un principio, al parecer, la película debía ser interpretada en el papel del  Profesor coleccionista de arte por Laurence Olivier. El de Silvana Mangano, la marquesa Bianca Brumonti,  un papel ciertamente antipático, debía ser para Audrey Hepburn. En los mal llamados "títulos de crédito" del principio de "Confidencias" se va desenrollando un electrocardiograma. Perdón por el inciso pero: esto de los "títulos de crédito" es una pésima traducción y un anglicismo nefando para opening credits, ya que "títulos de crédito" corresponde a  una figura jurídica y a un género de documentos muy establecidos.  Falso amigo donde los haya. El lenguaje del cine que usamos está tan relleno de anglicismos papanatistas que ya empieza a ser disparatado  y quijotesco denunciarlo, puesto que está todo perdido. Pero yo creo que merece la pena seguir al pie del cañón (at the foot of the cannon).

Yendo a lo que íbamos: curiosamente Luchino Visconti convalecía de un ataque al corazón (heart attack) y rodó "Confidencias" en una silla de ruedas o chair wheel con una hemiplejía izquierda bastante discapacitante. Sin querer ser aguafiestas o spoiler, teniendo en cuenta que la película ya se estrenó hace la friolera de 35 años (a mere of 35 years) podemos adelantar a los que no la han visto aún que trata -el argumento o plot- sobre un profesor jubilado (Burt Lancaster), coleccionista de arte, que vive en un palazzo romano rodeado de antigüedades y libros, con Erminia, su doncella desde hace 25 años. Les alquila el piso superior, en un mal momento, a una familia rica, ruidosa y vulgar, muy vulgar,  formada por la marquesa Bianca Brumonti (Silvana Mangano),  esposa de un rico industrial, su amante o gigoló (Helmut Berger), su hija Lietta y el novio de Lietta. A pesar de la resistencia del Profesor, los recién llegados turbarán su tranquilidad, su quietud y hasta le involucrarán en sus pasiones/passions y en su ir y venir (hustle and bustle).

Al principio del rollo, en una escena del Profesor y Lietta, queda claro la actitud de cada cual:

"Prof.- Es usted de una franqueza insólita. Le responderé con igual franqueza: no tengo prisa por trasladar mis libros arriba. Yo soy un hombre viejo, neurótico, quizás incluso histérico, a quien le molesta ver desconocidos, oír ruidos, y que rechaza toda clase de formalidades. Es por lo que no deseo alquilar el piso de arriba.

Lietta.- Usted no es viejo ni histérico. Es encantador y punto. Y lo sabe. Quizá un poco maniático, eso sí, como toda la gente interesante, pero por lo menos su manía es por cosas del tipo de este cuadro [...]".

Está claro que el estilo pausado y morigerado del Profesor, le hacen definir irónicamente como "franqueza insólita" lo que no deja de ser impertinencia, tosquedad, brusquedad, y mala educación (bad manners) puesto que la familia de la marquesa entra al trapo (abruptly, del lat. abruptum). El diálogo del Profesor y de la hija de la marquesa además sólo es posible porque Lietta quiere, no porque el Profesor lo desee.

Hace unos años en la programación televisiva teníamos un programa infantil llamado "Barrio Sésamo" (Sesam Street) en donde entre otras cosas se ayudaba a los niños a conocer los colores básicos, el alfabeto, a distinguir entre dentro/fuera, arriba/abajo, etcétera. Pues ese diálogo es en mi opinión un poco una explicación  esquemática de dos formas de relacionarse o de estar con los demás. De hecho, el título de la película en inglés es "Conversation piece" (ahora sí en serio en inglés). Todo cuanto se empeña el personaje de Burt Lancaster en disuadir a la jovencita para que le deje en paz con sus cosas, ese empeño tiene equivalente afán en querer Lietta llevar el agua a su molino ("to carry the water to her watermill") y actúa como en una inversión de Eliza Doolittle (la violetera de Pigmalion de Bernard Shaw). Es decir, de alguna forma Lietta busca perturbar la imperturbabilidad (imperturbableness) y la buena educación del Profesor.

Una vez introducido el tema "Dentro y fuera" (in and out) podemos pasar a una perla que encontré hace unos días en mi Feedjit del tráfico en el blog. Cual no sería mi desagradable sorpresa cuando leí que alguien había entrado en el post "Las flores del melocotonero (2)", el tan productivo Tao Hua Wei de la más exquisita poesía china, por culpa de introducir en el Google la siguiente estrategia de búsqueda: "hola hoi ace dos dias ke me ice la insiminacion artificial y esto echando moco cuando voi acer pipi es normal". Se puede ver el pantallazo en  mi Picasa. Creo que, a pesar de la particular ortografía de la frase, está clarita cual era la preocupación de la señora que buscaba en el Google. Mi sorpresa debo decir que fue desagradable pero no por la ortografía. Francamente, me preocupa más la salud intestinal de este país que no el conocimiento de la gramática del español, (Spanish grammar) como ya he dejado claro mil veces hasta haber echado a perder mis huellas digitales. Lo que me resultó desagradable o preocupante fue el darme cuenta de cómo está la realidad. Este Feedjit es un pulso a la realidad. Se da una cuenta pues de que la inseminación es cuestión de dinero. Cualquiera puede tener un hijo, aunque la naturaleza y las formas de cohesión y coherencia social se obstinen en poner impedimentos y hacer una selección injusta que por otra parte no sé si proteje a los más dotados o a los más buenos.  Por lo tanto, o además, todos esos escritores que conozco y que se preocupan por el mot juste o no, en pocos años escribirán para cuatro gatos (four cats). Y yo, por mucho que me empecine en estar en el Tao Hua Wei  o en tener ahí mi centro, debo reconocer que en este mundo va habiendo tanto "moco cuando voi acer pipi" como flores del melocotonero.  O más. Ya puestos, comento que el otro día (después de esto de la "insiminacion") vi parte de un vídeo pornográfico en que un señor introducía su miembro en el ano de otro señor, es decir que lo sodomizaba o que le estaba dando por culo, vaya. Lo curioso del asunto, desde el punto de vista enciclopédico siempre, no era la escena en sí, que fotográficamente hablando era mediocre, sino que el bujarrón pasivo tenía una verruga justo a unos milímetros del ojete. Estaba muy claramente visible porque además de que el tipo era negro y la verruga no, resulta que el encuadre realzaba el condiloma a base de bien. El tipo activo, antes de proceder a la penetración le propinaba un escupitajo contundente  y lúbrico que no dejaba lugar a duda sobre la falta total de higiene de las condiciones de grabación. Yo sé que esto puede dibujar una sonrisa bajo los ojos cada vez más estupefactos de algún lector que se habrá perdido por aquí no buscando ni la flor del melocotonero y ya no digamos la del berro. Pero es una pena porque el asunto puede acabar como el rosario de la aurora (dawn rosary)

El hecho de que antes se hacía una película ("Gruppo di famiglia in un interno") con tanto material y ahora sólo se precisa una parte, la parte ruidosa, escandalosa, vulgar y/o de nuevo rico, no ha abaratado los costes de producción. Me temo. Así que las razones de la proliferación de las Liettas y los condilomas no se deben estrictamente a razones económicas.

Siguiendo con el dentro/fuera, es obligado referirse por tanto el famoso 2.55 Chanel, el bolso fetiche de "Coco" Gabrielle Bonheur, el cual se sigue produciendo después de febrero de 1955 como en el primer día, con algunas "tiradas" especiales o limitadas que fácilmente alcanzan los 3.305 [sic] euros la unidad,  como la creada por Karl Langerfeld. Me perdonará el respetable que me sulfure cuando oigo, veo y hasta huelo que se sostenga por ahí que ese bolsito es inevitable como fondo de armario. Debo reconocer que le cogí una cierta simpatía cuando supe que Coco Chanel se proponía con él, entre otros objetivos, el de dejarles a las mujeres las manos libres. Para qué, no lo sé. Pero cuando supe que el forro "burgundy" [enlace roto] (bourgogne, o rojo borgoña) estaba inspirado en el uniforme del colegio de las aubazinas al que fue la diseñadora de pequeña, se me cayeron los palos del sombrajo (the tent poles). De las interioridades del bolso 2.55 también se hace hincapié en ese bolsillo oculto que Coco Chanel ideó para guardar sus cartas de amor. Supongo que hoy en día ese bolsillo se utilizará para guardar los comprobantes de VISA o vaya usted a saber. Cualquier cosa. El lujo, como el porno duro, tampoco le deja espacio a la imaginación.

(*) Me da no sé qué meterle un ceraunio a la magnífica poesía de Liliana Costa, escritora argentina, pero a los posibles lectores del español europeo hay que aclararles que según la wikipedia: "En Argentina el sustantivo bolso designa una bolsa de grandes dimensiones usada como maleta (en España, bolsa de viaje). En España la palabra bolso se utiliza para referirse a la bolsa de mano con dos asas que usan las mujeres (en Argentina, cartera)." Por lo tanto, cuando aquí decimos "bolso", allá dicen "cartera".


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