Otra polémica reciente en torno a la
Sagrada Familia tiene que ver con el paso del túnel del tren
de alta velocidad (AVE) por debajo del templo, hacia el
macroenlace que habrá en la Sagrera, poniendo en
peligro sus cimientos: “Después del accidente de El
Carmelo, donde un túnel de maniobras del metro se hundió
durante su construcción a causa de las deficiencias en las inspecciones y la
falta de estudios geológicos suficientes, se ha socavado la confianza de los
habitantes de Barcelona en las obras de túneles en la ciudad. Por este motivo
los ciudadanos que viven en zonas donde se tienen que hacer nuevos túneles se
han asociado para pedir desviaciones o cancelaciones de dichas obras,
especialmente en los alrededores de la Sagrada Familia, porque no tienen
confianza en la seguridad de estas obras.” (Wikipedia)
El término oficial y eufemista para referirse a la chapuza del barrio El Carmelo,
“accidente”, se ve además apoyado por una explicación muy amortiguada de lo que
pasó, puesto que además de: 1º) hundirse el túnel, 2º) derrumbarse un bloque de
pisos y luego, deprisa y corriendo, 3º) enterrarse la tuneladora –un artefacto costosísimo-,
4º) recientemente se ha acallado a los vecinos afectados con indemnizaciones
y subsidios de los dineros públicos. Que se sepa no ha habido ni una dimisión.
Debo decir que no me importaría nada
que hubiera un “accidente” (sin pérdidas humanas) en el túnel que va de la
Estación de Sants a la de la Sagrera y que de paso se derrumbara la Sagrada
Familia. Es más, me alegraría y todo.
¿Por qué? Pues porque lo que quiero es que funcionen bien los trenes de cercanías
y es suficiente que los de larga distancia circulen a una velocidad razonable y
sin afectar las tierras que atraviesa. Y la Sagrada Familia me parece horrenda.
Es mi opinión. Tienen razón los expertos del manifiesto “Gaudí en alerta roja”
cuando se refieren a la degeneración de la concepción original de Antoni Gaudí
para el edificio. No es que yo sea muy amante de la arquitectura y del delirio
inmobiliario y urbanista. No. Del modernismo me gusta su revitalización de los oficios
artesanos del vidrio, la madera, la albañilería, la encuadernación, la
tipografía, la orfebrería, etc. Y también valoro el gusto por las formas y
estructuras naturales. Pero no es mi estilo preferido. De las tendencias
plásticas arcaicista, clásica y barroca, una se quedaría con un clasicismo
arcaico y de líneas claras y sencillas. Como el proyecto
original de Gaudí está intervenido por la Fundación que manda en la Sagrada
Familia, se han añadido elementos y materiales que desagradarían al arquitecto
que fue y al que pudo haber sido si hubiera sido más longevo. Se puede ver en Youtube un video del
estado en que quedará la obra hacia el año 2022. Tengo mis
dudas de que las obras de la Sagrada Familia se acaben el año 2022 e incluso el
año 2044. Y para entonces el cielo azul de esa visión
tridimensional será de otro color. La arquitectura es la
compañera del triunfalismo.
Otra forma de imaginar el edificio es
leyendo retazos de guías turísticas, enciclopedias folkloristas, etc.:
“Las torres son de perfil
parabólico, y tienen distintas soluciones según su tipología:
las de los apóstoles están rematadas por pináculos de mosaico veneciano
policromado con escudos con la cruz y unas esferas blancas, que
simbolizan la mitra episcopal; también figuran el anillo y el báculo
episcopales, así como las inscripciones Hosanna, Excelsis y Sanctus, Sanctus,
Sanctus, repetido tres veces por la Santísima
Trinidad (el del Padre en color amarillo, por la luz; el del
Hijo de color rojo, símbolo de martirio; y el del Espíritu Santo de color
naranja, síntesis de los otros dos). Asimismo, cada torre lleva inscrito el
nombre en latín y la palabra Apostolus junto con una escultura del apóstol que
representa. También se pueden apreciar otras inscripciones como: Jesus,
Maria, Joseph; Sursum corda; Gratia plena; Ora pro nobis; y las series
aurum, thus, myrrham (en latín, oro,
incienso y mirra) y oració, sacrifici, almoina (en
catalán, oración, sacrificio, limosna). Estas torres
actúan de campanario, y contendrán un total de 60 campanas,
comunes y tubulares. Gaudí realizó complicados estudios de acústica para lograr
una perfecta sonoridad." (Sagrada
Familia)
Las 18 torres
que tendrá la Sagrada Familia cuando esté acabada, representan a los 12
apóstoles, Jesús, la Virgen y los 4 evangelistas. El templo está lleno de
formas que reproducen las estructuras catenáricas, hiperbólicas y
paraboloides de la naturaleza verdadera. Pero además de ese
agotamiento de las espirales, arborescencias fractales y estrellas estrelladas,
hay una profusión lisérgica de símbolos y escenas bíblicas que a su vez
expresan símbolos profundos o superficiales fatigados, desgastados hasta el
aburrimiento. Como el templo, que es expiatorio, según su fundación, porque está
construido por donativos, es además
católico (por lo menos hasta el día de hoy, que luego igual se incorporan
elementos budistas, laicistas, etc.), se ha pretendido representar todo: la
muerte de los Santos Inocentes, el
beso de Judas, las virtudes teologales, el árbol
genealógico de Jesús y la representación del firmamento la
noche de su nacimiento, su aprendizaje como carpintero, su corazón santo
rodeado de espinas y abejas místicas, unos versos del Paraíso
dantesco, la sábana santa, San Jorge, Abraham, todos los profetas, los santos
fundadores, el ecce homo, la última cena, los frutos del
Espíritu Santo, la Visitación de María a Isabel, la inmaculada concepción, las
ovejas, los pastores, Rut, Zacarías callado y Zacarías hablando.
Está Subirachs trabajando en la Fachada
de la Pasión y Etsuro Sotoo en la Fachada del Nacimiento y están las hordas
de turistas que diariamente visitan la obra son de por sí un espectáculo.
Y sin embargo, cuanto más pienso en esa complicación y en ese
atiborre de significados sin sentido, más me gusta Gladys la lemur.
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