29/11/14

"Eva" y Ena Suriñach

De hoy en adelante voy a ir publicando en internet unas grabaciones de la soprano catalana Ena Suriñach, que me ha proporcionado su hija, Rosaura Rubio. Las grabaciones están digitalizadas desde discos que 78 r.p.m. que aún hoy se pueden encontrar por lo menos en Ebay. Una variante de su nombre es Ena Surinach, por razones que todos nosotros conocemos. La primera pieza que subo es un valz que pertenece a una opereta de Franz Lehár, que se estrenó en el Teatro de Viena el 24 de noviembre de 1911.

Filomena Suriñach

Rosaura Rubio Suriñach


En el acto primero, que es donde está el valz "Sia pur chimera felicità", Eva celebra su vigésimo aniversario y recuerda a su madre, que ya no vive. Pueden encontrar el libretto en un fondo de la Facoltà di Musicologia, en Pavia. El texto fue escrito por Alfred Maria Willner y Robert Bodanzki, la versión italiana es de Giuseppe Adami. En las entradas posteriores ya habré determinado con precisión si Filomena Suriñach nació en Barcelona el año 1895 o -más probablemente- el año 1901, además de otras cuestiones que ahora dejo pendientes.
Es un placer incorporar las grabaciones de la soprano a este blog y por tanto a internet, y así remediar otro de esos olvidos en que tenemos a nuestros artistas.

Waltz de "Eva" (por Ena Suriñach)



…Laggiù nell’alcova la lampada ardeva 
mandando riflessi di rosa e d’or…
Dinanzi allo specchio mia madre sedeva
e ai piedi suoi languivano flor…

Nel suo sguardo profundo brillavano flamme…
Scintillavan di gemme le sue mani…
Dalle sue spalle cade la veste,
La sua bellezza a rivelar.

Così mia madre sogno ancor!...
La chioma bionda 
scendea su lei qual manto d’or,
s come un’onda
avea riflessi, aveva baglior!...

Oh! dolce madre!...
Sempre tu sei vicina a me!...
Oh! potessi io pur
Qual Fata regnat!...

Com’era mia madre vorrei diventare,
In un’altro mondo, lontano, fuggir!...
M’è ignota la vita, eppure mi pare
Che viver qua dentro sia sol morir!...

Valzer
Sia pur chimera felicità,
Questo gran sogno vorrei sognar,
Anche se tosto dovesse cessar,
Anche se tosto dovesse svanir!...

Vo’ le mie labbra avvicinar 
All’aurea coppa del piacer,
Tutta d’un fiato la voglio vuotar,
Mi voglio inebriar!

La giovinezza mi Chiapa a goder!...
Che importa pou morir!...

“Eva: Das fabriksmädel” [enlace roto], Acto I

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Este post está emparentado con "Elquinto pino de Neverland" y con el "Post1145: Ab imo corde".

26/11/14

Post 1145: Ab imo corde

Dark was that day when Diesel
conceived his grim engine that
begot you, vile invention,
more vicious, more criminal
than the camera even,
metallic monstrosity,
bale and bane of our Culture,
chief woe of our Commonweal.

A curse, W. H. Auden


odo cuanto se podía decir de la fotografía ya lo ha dicho Susan Sontag y además muy bien, pero la poesía tiene el poder de hacer que las palabras recuperen su valor original, una resonancia bien especial, única, pura. No es nada descabellada la propuesta de Auden de aunar coches y cámaras como dos calamidades contemporáneas. Lo que no podían adivinar ni Sontag ni Auden es el uso de la edición para aumentar el contraste, endurecerlo, añadir pigmentos y demás. El turismo, ese horror que reúne coches y cámaras, se mendiga a través de imágenes panorámicas y de detalles de gárgolas y boquerones o pimientos que han perdido totalmente su intimidad y andan dando tumbos entre retuits y favs.

A veces paso por la calle V. y allí sé que hay un pájaro que consigue imitar varios sonidos, todos ellos metálicos. También descubrí hace tiempo que si le respondes cuando silba el pájaro imita tu propio silbido, un poco también como hacen los niños con las palabras. Hay una escena de Deliverance (John Boorman, 1972), el duelo del banjo y la guitarra,  que se empieza a animar en el minuto 2:29 en el más genuino blue-grass que se nos pueda ocurrir. El pájaro y yo no es que lleguemos a ese duelo maravilloso de cuerdas que se unen, pero ahora es lo más parecido. El diálogo musical entre el vaquero y el discapacitado que se comunica sólo a través de su banjo es todo lo que se le puede pedir al chico en su porche; no tiene las ganas o la confianza necesarias para aceptar otro tipo de acercamiento. Pero ahí es nada, ese duelo musical no es tan sencillo que se produzca así como así. Y yo cada vez que paso bajo el balcón del pájaro de la calle V. le silbo. A veces no está, pero cuando está siempre me contesta. No es una mera función fática.

Hace unas semanas comenté que había buscado a una colega que hacía años que no veía y de la que no sabía nada (En el quinto pino de Neverland). A pesar de sus 83 años pensé que bien podía vivir y estar bien porque yo recordaba que sus padres habían sido muy longevos y  podía haber heredado esa condición o, parafraseando a la traducción española del poema de Auden, maldición. O bendición. Conseguí su teléfono, llamé y me atendió su cuidadora. Ella no puede hablar porque padece esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad tristemente famosa por la desgraciada campaña #icebucketchallenge. Mañana la iré a ver puesto que ella, a través de su cuidadora me ha dicho que quería verme y que la visitara. Puede escribir. También se me llegó a poner al teléfono y oí su voz: dos exclamaciones en forma de "a", con una articulación abierta, tan dificultosa en su estado, pero que me fueron directas a las cuerdas del corazón con una cantidad de mensajes que soy incapaz de traducir pero que me llegaron plenamente. Respondía con ello a mis palabras, también sacadas ab imo corde, que es desde donde yo intento hablar. Me trasmitió su alegría. Mañana la veré y aunque siempre digo que yo no tengo ningún don es porque se me olvida que más de una vez he podido comunicarme con eficacia y a plena satisfacción con personas que apenas podían hablar o con personas que solo hablan japonés o idiomas mucho más lejanos incluso en lo no verbal. Pero no sé si es un don o es que me gusta.



Tucker de 1948

Sí,  el pájaro de la calle V. y el subnormal de "Deliverance" y Rosaura. colman mis aspiraciones en materia de comunicación. Lo que no encuentro en la poesía, está ahí. Lo demás -hoy por lo menos- no me satisface demasiado. Por mi culpa, seguro, porque tengo la suerte de haber topado con mucha gente interesante y buena.

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21/11/14

Ética y estética



or algún misterio imposible de desentrañar, le tengo más que repelús a la palabra petonets ("besitos")  y al papel marmolado con el que se solían hacer las guardas de los libros encuadernados y ahora se forran algunos objetos de escritorio. La palabra petonets, a la que a partir de ahora nos referiremos como "palabra p", tiene el poder de sacarme de quicio en cualquier situación y por lo tanto me causa el efecto opuesto al deseado, si no es mucho suponer. Intento, cuando me sorprende, pensar aquello de que es solo una palabra y que ─como cuando vamos al dentista─ el instante desabrido precede a un alivio cercano al gusto. 

Lo del papel marmolado ni yo misma me lo sé explicar, pero solo de pensarlo me irrito. Hay hules de cocina que darían ganas de tirarse por la ventana o por la nevera que no me estropean ni un instante. Pero un trozo de nada de papelito cuyo estampado se ha obtenido gracias a los caprichos de un material oleoso y de forma generalmente no del todo previsible me aboca a una angustia que solo de querer matizar me revuelve. Cualquier imagen histológica, aunque evidencie un horror de la oncología, no me produce la menor alteración estética ni ética, aunque no creo que sirva como motivo de fondo para el forro de un abrigo ni para el patchwork desestructurado de la firma Desigual.

Por alguna razón que ignoro no he conseguido armonizar la parte de mi armario correspondiente a las camisas, donde antes predominaban las rayas y ahora los cuadros, con los cajones de los calcetines, donde antes predominaban los de golf a rombos y ahora las rayas horizontales. Ya hubo hace mucho tiempo en "El País" una prolongada polémica en las cartas al Director donde precisamente se discutía con qué tipo de pantalones se pueden usar los calcetines de golf (de rombos), los cuales ahora no se ven pero que en los años 80 eran inevitables. Según mi opinión los calcetines de golf como mejor quedaban era con unos pantalones tipo tweed (cheviot). Aunque me temo que el tweed más conocido es el escocés, originalmente de lana teñida con líquenes, yo prefiero el irlandés, de lana teñida de moras, fucsias, tojos y musgo. No creo que ni irlandeses ni escoceses usaran el tweed con la intención de camuflarse sino que simplemente echaron mano de lo que tenían, lo cual siempre empieza y acaba siendo lo mejor.

Otra polémica de "El País" que fue emocionante fue la de si el papel de váter debía colgar hacia fuera o hacia dentro. Nada de lo que ha concurrido después en la sección de Cartas ha conseguido captar mi atención tan decididamente.

Un día me hartaré y si me da la gana me pondré una camiseta tie dye con un blaiser marinero de almirante. Pero al final me doy cuenta que lo mío no sería nada de eso ni el huipil ni el sari ni una túnica ad lib  ni un vestidillo como aquellos que se ponía Carolina de Mónaco en Saint-Rémy-en-Provence. Tampoco el socorrido little black dress, que es -desengañémonos- para indigentes mentales. Lo mío sería un kaftán africano, que te lo puedes poner con calcetines de golf o con calcetines rayados sin que clame al cielo.

Ya empezaba a acostumbrarme a la generalización de la palabra p,, que se ha impuesto de una manera abrumadora dado el sinfín de mensajes que nos intercambiamos y debido tal vez a la necesidad de sacarnos a alguien de encima de una manera que no parezca desconsiderada. Es decir, que a la palabra p. se ha añadido la artillería de emoticones infantiloides que inevitablemente nos cruzamos. La palabra "besote" me hace chillar y saltar como los pescaditos saltan en una sartén. "Besitos" menos, pero por el estilo. No olvidemos que todo corresponde al territorio de lo irracional o casi.

*

Ayer, cuando vi elvídeo de Núria Picas, deportista independentista, recibiendo un importante premio mientras sonaba el himno de España, consideré su formidable preparación y autocontrol como corredora de montaña y la prueba de esfuerzo que supuso para su adrenalina tener que oír la versión abreviada de la Marcha Real precisamente en un momento de gran alegría y honor. Infinitamente más intenso que cualquiera de mis neuras ante unas palabrejas de nada.

Entre los desafortunados comentarios que se han cruzado los lectores no falta alguno soez, claro. Otros he visto que señalan la incoherencia de competir dentro de la Federación española cuando Núria Picas no se siente española, que está bien pensado. Pero esta mujer tal vez no podría mantener su forma física si no fuera al amparo de una organización española y de esa bandera que nos representa. Que el titular de la noticia, del "ABC", eliminara el acento preceptivo en Núria, tampoco reconduce mucho el tema, que digamos. Se llama Núria, no Nuria. Un berenjenal sin demasiado remedio a no ser que instauremos la ingesta de litros de infusión de valeriana hasta en los colegios.

*

El binomio "deportista independentista"  me hace pensar (sorpresas de las conexiones neuronales) que cerca de mi calle ha abierto un Varillero Sacabollos [sic], el cual por lo que tengo entendido repara golpecitos de la carrocería de los utilitarios. Se ve que no es un planchista de los de toda la vida. Les aviso porque como en el Álbum se intenta tomarle el pulso a la realidad, no podemos dejar escapar ni un solo latido.

No me digan que el super sacabollo digital no es sexi.

 


 

11/11/14

La casita de la armonía


na de las cosas buenas de poder ver las películas del canal Paramount es poder ver de vez en cuando El Padrino y La familia Addams. Lo malo es que también emiten Flashdance, Cocodrilo Dundee y Agárralo como puedas. El domingo vi una parte de La familia Addams (1993), la secuela conocida en inglés como "Addams Family Values".  Justo en el momento en que envían a Pugsley y a Miércoles a un campamento, Chippewa, en realidad para sacárselos de encima la niñera, que en realidad es una asesina en serie ("The Black widow") y pretende cargarse a Fétido Addams, como muy bien sospechan los niños. Entre las lindezas del campamento está la cabañita de la armonía (harmony hot), donde son confinados una tarde los niños y un amigo nerd por ver si se imprengan del espíritu scout. La cabaña está decorada con pósters con mensajes de paz y amor, unicornios, vaporosos caballos, Bambi, osos de peluche, y allí soportan unos cuantos vídeos de Walt Disney hasta que cae la noche. Esa escena está colgada en Youtube.

  Escena de "Addams Family Values" (Barry Sonnenfeld, 1993)

La sonrisa de Miércoles al salir es escalofriante pero logra convencer al grupo de que cederá a hacer de Pocahontas en el Día de Acción de Gracias. En realidad sus intenciones son otras.

A pesar de lo mucho que se ha avanzado en desenmascarar las estrategias y los juegos de adoctrinamiento, parece todo inútil al lado del rodillo de la mala educación. A veces no me puedo creer que mis congéneres menores de 10 años, o una buena parte de ellas, estén abducidas por las princesas de Disney, Kitty y demás. Que me hago vieja lo prueba mi aversión o intolerancia a las playstations, o las wii, el wasap y, ya puesta a decir, a esos niños que necesitan tener una camiseta del Barça -o del Real Madrid- que en su versión oficial no baja de 80€.

Comprendo la manía que le tomaron algunas amigas de mi generación a los colegios de monjas porque yo tuve que soportar varios campamentos scout entre los 7 y los 12 años y aunque seguramente no fueron los peores posibles debo decir que pienso que conmigo no consiguieron nada. Ni una sola idea favorable a las que pretendían inculcarme caló en mí más que para ser aislada cuidadosamente como sé que hacen los desactivadores de bombas con un dispositivo explosivo: ni la fe en el esfuerzo, ni el catalanismo, ni la mística del trabajo cooperativo.  Aunque soy capaz de discernir lo poquito de bueno que tienen esas creencias, la vida me ha dado la razón o me ha apuntalado en mis errores. Ya se verá.

 

Charles Addams

8/11/14

Sinestesias

No ensalzar los talentos
para que el pueblo no compita.
No estimar lo que es difícil de adquirir
para que el pueblo no se haga ladrón.
No mostrar lo codiciable
para que su corazón no se ofusque.
El sabio gobierna de modo que
vacía el corazón de deseos,
llena el vientre de alimentos,
debilita la ambición,
y fortalece hasta los huesos.
Así evita que el pueblo tenga codicia
y ambiciones,
para que los oportunistas
no busquen aventajarse de los otros.
Quien practica la no-acción,
todo lo gobierna.

Lao Tse, Tao Te King, III

 


unque he perdido agudeza auditiva (por decirlo finamente) ayer oí la nueva cassolada o cacerolada convocada espontáneamente o no contra la suspensión de la "consulta" por parte del Tribunal Constitucional. La de los días atrás no la oí, y eso que en mi patio de vecinos sonó estruendosamente la que le hicieron a Aznar cuando la Guerra de Irak, la de 2003. Es un patio amplio donde se forma una bolsa acústica que exacerba cualquier ruidito, por lo que puedo afirmar que nadie se sumó a la cacerolada ayer, y eso que hay tres o cuatro senyeres estelades y alguna ostenta su procedencia, de la Assemblea Nacional de Catalunya. Se podría esperar de estas familias que se hubieran sumado a la protesta. Pues no. 

Como la cacerolada sonaba lejos, fuera del patio de mis vecinos, parecía como un rebaño con cencerros que se alejaba. Ya hacía tiempo que no me sorprendía una de estas semejanzas acústicas. La de ayer noche me hizo recordar las alucinaciones del Quijote. 

*

Aunque debemos a la ciencia de la vida india, el Ayurveda, la medicina tradicional que aún se imparte en más de 400 universidades del subcontinente, muchos conocimientos, un caudal inmenso de saber que se reparte entre varias disciplinas, cada cual de ellas a su vez enorme, yo me quedaría con lo que es propiamente el acervo sobre la respiración y sobre la defecación. Uno de los principios más importantes del Ayurveda es el buen funcionamiento de los intestinos y toda la Higiene está orientada a que cada persona funcione con regularidad y de forma óptima, porque es sabido que todo lo que acarrea el mal cagar es temible. Yo no me suelo meter en la vida ajena a no ser que me pidan consejo, cosa que hace meses -por no decir años- que no se me ha presentado. Pero más de una vez me doy cuenta de que un dolor persistente de cabeza, una halitosis, un mal humor, mejorarían mucho si los intestinos estuvieran contentos.

Si los intestinos están descuidados, ya no digamos la respiración. Nos preocupamos muchos por unas ojeras, por un granito o un surco. Seguro que hay en el mercado algún producto o aparatito para eliminar esa piel engrosada que se forma en torno al codo. Cuidamos mucho lo exterior y poco lo que no se ve. El famoso imperio de los sentidos, por lo menos en la vida pública, se lo lleva la vista. Cada fin de semana veo en los telediarios de TV1 a Oriol Nolis en su mediocuerpo respirar trabajosamente y hacer unas aspiraciones algo angustiosas. Su aspecto es impecable: el traje, la corbata, el corte de pelo, el afeitado. Y sin embargo es fácil advertir -dicho sea sin ánimo de criticoneo- que su pecho es estrecho, rígido, algo hundido, que seguramente no practica ningún deporte y que a pesar de que tiene una dicción cuidada, a poco que reparamos en el final de las frases se deja oír un fuelle, repito, angustioso. En los aparatos de radio estas cuestiones aún se dejan notar más. E incluso he podido "ver", si se me perdona la sinestesia, que a los líderes se les da un micrófono de mucha más calidad que al resto de la tropa y ya no digamos a los de las conexiones telefónicas. 

Voy saltando desde la emisión digital estridente de Radio Vaughan (por hacer algo por mi inglés) a la primera cadena de RTVG (por mantener mi gallego) y en el receptor de radio convencional me muevo entre varias emisoras. En la gallega el otro día un señor de Orense hacía unos resoplidos como los que hacen los caballos. De vez en cuando se aclaraba el contenido del fondo de su boca y el resto era una verborrea atiplada y algo confusa. Pero en todas las emisoras, sobre todo las que no tienen cobertura "nacional" me doy cuenta de lo trabajosamente que respira algún invitado. Anteayer Guindos en Onda Cero nos revelaba con claridad algo que pasa en su nariz o fosas nasales rítmicamente, o Santiago González leía la prensa desde una voz que me recuerda la de una señora de mi antiguo barrio que se llamaba Sra. Narcisa, que era gordísima y algo vulgar pero afectada y rimbombante. Sin llegar a gangoso, pero muy cerca de serlo, a veces se revuelve en una mucosidad o algo parecido, cuestión que se va trufando con otra tendencia suya a decir cada día por lo menos una palabra nueva. El jueves "tatalitarismo". Enric Juliana, que hace un uso de las manos como maquinal o que en el mejor de los casos añade poco a sus palabras, a no ser que tengan un fin didáctico. No sabría decir si empeora o mejora cuando no se le ve. No se puede decir que su dicción sea un problema de acento, como sí lo es en Marta Rovira, si es que lo hay, cuando fue tan criticada en su comparecencia en el Congreso de los Diputados. Y simplemente porque muchos catalanes cuando se ponen a hablar en español parece que hacen las sílabas mucho más pesadas de lo que lo son. No, Juliana tiene un acento exacerbado, vocaliza mal, respira como puede, es ligeramente gangoso y se regodea en sonidos en los que nunca habríamos reparado si no fuera bajo el cariz de la hipertrofia retronasal o una escasa capacidad pulmonar.

Dios me libre de meterme con defectos físicos, pero yo animaría a las personas que hablan en público por oficio a que intentaran mejorar su instrumento de expresión. No hagamos de nuestros defectos físicos una cuestión de estilo. Empezando por la respiración. La respiración lo impregna todo. La tenemos ahí a mano siempre para refrescarnos, para calmarnos si hace falta. Cuando se conecta con la respiración y se adquieren unas técnicas tan ligeras como fáciles de adquirir, es cuando se toman las riendas del propio cuerpo y hasta de algunos procesos mentales.

*

Me comenta un conocido, electricista, que trabaja en un hospital, que le llaman a veces para cortar los anillos de pacientes a los que no se les puede sacar. Si llevas puesto un anillo mucho tiempo llega un momento que tanto si te engordas como si no, es muy difícil sacarlo. Y por lo que sea, porque algún día se sentó ese precedente, porque tiene las herramientas adecuadas, cada vez que hay que sacarle un anillo a un paciente en su turno lo llaman. Me resultó más que sorprendente, aunque cada vez es más difícil que me sorprenda algo. Yo hubiera dicho que no era trabajo de un electricista retirar un anillo. Pensemos que incluso lo han llamado cuando se trataba de un cadáver. Yo le comenté algún caso que conocía, de Urgencias, en varios hospitales. Un señor que se había introducido una pelota de tenis en el orificio anal, por ejemplo. Se la había metido pero no se la podía sacar. Lo tuvieron que atender una comadrona y un ginecólogo, tal vez porque no había un urólogo de guardia libre a esa hora, tal vez porque usanfórceps con notable habilidad. Si la pelota la tuviera en la nariz, el pollo hubiera acabado en el gabinete de los otorrinolaringólogos. Según el orificio, me figuro. Por eso me figuro que los anillos los tendrían que cortar los traumatólogos. 

*

Aunque hoy me detuve en cómo hablan algunos periodistas, lo que da mucho de sí es alguna que otra psicóloga medíatica con un despliegue de técnicas de persuasión cursi y autorreferenciada a destajo: María Jesús Alava Reyes, Helena López-Casares, etc.

*

Track de regalo: ejemplo de archisilabismo de Íñigo Errejón.

 

Tomi Ungerer

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6/11/14

El color del aburrimiento

Todo el mundo toma lo bello por bello,
y eso es porque conocen qué es lo feo.
Todo el mundo toma el bien por el bien,
y eso es porque conocen qué es el mal.
Porque, el Ser y el No-Ser se engendran mutuamente.
Lo fácil y lo difícil se complementan.
Lo largo y lo corto se forman el uno de otro.
Lo alto y lo bajo se aproximan.
El sonido y el tono armonizan entre sí.
El antes y el después se suceden recíprocamente.
Por ello, el Sabio maneja sus asuntos sin interferir,
y difunde sus enseñanzas sin adoctrinar.
No niega la existencia de las innumerables cosas.
Las construye sin atribuirse nada.
Hace su trabajo sin acumular nada por él.
Cumple su tarea sin vanagloriarse de ella, y,
precisamente por no vanagloriarse,
nadie se la puede quitar.

Lao Tse, Tao Te King, II

Se me ocurre que probablemente si dentro de unos años hubiera un libro como la Historia Social de la Literatura y el Arte de Arnold Hauser, que creo que no, se hablaría de la invasión de la publicidad en muchos intersticios de nuestro tiempo. Para situar claramente mi posición diría que cosas (happenings) como lo del cementerio de arte de Morille no tienen nada que ver con el arte. O, para ser lo más inclusivos posible, tienen que ver con una parte del arte, sin arte pero con parte. Mercadotecnia. 

El segundo texto del Tao Te King me ha llevado a contrastarlo con campañas como las de Blue State Digital. No desdeñemos su capacidad, puesto que llevó a Barak Obama a la victoria electoral y yo diría que incluso tiene algo que ver con su Nobel de la Paz a los apenas 6 meses de ser investido presidente de los Estados Unidos. Que me parta un rayo si sé los motivos para que se le concediera. Blue State Digital lo mismo te hace una campaña por el no en Escocia que por sí-sí en Cataluña (*). El hecho de que una parte de la campaña "Ara és l'hora" se hiciera en español, lengua oficial que en Cataluña desde hace años ha sido relegada al uso familiar, revela toda una premisa publicitaria tan amarilla como su paleta. Ese amarillo, si lo situamos en una paleta de verdad creo que sería amarillo indio, pero sabemos que es un color que hace años se asocia no tanto a la senyera como a Esquerra Republicana de Catalunya. 

El artículo de Verdú me parece interesantísimo, especialmente cuando llegamos a la frase "No se sabe lo que ha costado. La ANC segura que la firma tenía interés en trabajar con ellos más allá de lo económico".  Sin quitarle valor a los otros intereses de Blue State Digital, por legítimos que sean, mis canas me dicen que han cobrado y mucho. El amarillo ha invadido las calles. No así en mi distrito, el más pobre de Barcelona, donde los estudios demoscópicos les habrán prevenido de malgastar recursos. El hartazgo de happenings y demás (cadenas humanas, votifarradas, maratones telefónicas, visitas puerta a puerta) pone a prueba la mayor paciencia, la imaginación, todo.

La publicidad y la mercadotecnia están ancladas en la lucha contra el aburrimiento. Precisamente la biblia del conocimiento líquido y de todo lo líquido sobre lo que tan bien teorizó Zygmunt Bauman en el 2000 va precedida por una cita de Paul Valéry: "La interrupción, la incoherencia, la sorpresa son las condiciones habituales de nuestra vida. Se han convertido incluso en necesidades reales para muchas personas, cuyas mentes solo se alimentan [...] de cambios súbitos y de estímulos permanentemente renovados [...] Ya no toleramos nada que dure. Ya no sabemos cómo hacer para lograr que el aburrimiento dé fruto".  Y con esta misma frase se podría justificar asimismo el ansia por viajar o por hacer turismo, el gusto por la moda, etcétera.
Que Blue State Digital lo mismo tenga en su cartera de servicios la campaña del no en Escocia como la del sí-sí en Cataluña, nos habla no tanto de aquel color del dinero como de que son capaces de defender cualquier idea, producto u objetivo. Y esto no tiene nada que ver con la ecuanimidad de la que nos habla el segundo texto del Tao Te King, tiene que ver con la masificación de la opinión pública. Podemos, el partido que está haciendo tambalear las macrocifras de intención de voto, de acuerdo también con las tendencias mercadotécnicas, no tiene una ideología muy definida. Ni un programa. A no ser que hagamos caso de lo que han dicho desde fuera de sus filas voces autorizadas como la de Santos Julià, o que simplemente hablemos de su igualitarismo leninista o del sueldo universal. Algunas de las declaraciones asamblearias de los círculos de Podemos nos recuerdan a aquellos estados de ánimo que en los setenta nos movieron a muchos a montar una comuna [sic], pero que suscitaban unas discusiones maximalistas que degeneraban en si tendríamos un futbolín o no.

Es como si la alternativa al aburrimiento fuera la preocupación. Porque lo que inspira el vídeo de "Ara és l'hora" "Votaré per tu" es preocupación o algo peor. Que hayamos pasado de una convocatoria cuestionada por el Tribunal Constitucional a un votifarrendum-botifarrada que reta la legalidad ha sido cuestión de días. Aunque desde el punto de vista mediático muchos considerarían impecable y "viral" el vídeo de los difuntos por quienes o para quienes algunas personas votarán, en un contexto sin censo y donde pueden votar los menores de 18 años, causa poco menos que horror porque una cosa es el color del aburrimiento y otra la sombra del fraude.

__________

(*) "La ANC y Òmnium Cultural contrataron a la empresa Blue State Digital para su campaña Ara és l'hora (Ahora es la hora), con la que se pretende convencer de las bondades del Sí-Sí [sí a que Cataluña sea un Estado; sí a que este Estado sea independiente] a unos 500.000 indecisos que calculan que hay en Cataluña. Dicha empresa participó en el diseño de la estrategia digital de las dos elecciones presidenciales a las que se presentó Barack Obama en EE UU, en las de Dilma Rousseff en Brasil, François Hollande en Francia o Enrique Peña Nieto en México. No se sabe lo que ha costado. La ANC asegura que la firma tenía interés en trabajar con ellos más allá de lo económico.

Blue State Digital también fue responsable de una de las campañas en el referéndum escocés. Pero, en ese caso, trabajaron en favor del “no” argumentando las bondades de permanecer unidos. Fue una estrategia distinta de la que se sigue en España, donde el “no” se ha defendido sobre todo manteniendo que la consulta sería ilegal. Y al final, en términos comunicativos, la posición ha quedado reducida a un “no a votar”."

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Daniel Verdú Palay, Diga derecho a decidir, no independencia, "El País" (5 de noviembre de 2014)

4/11/14

Mi camino entre fantasmagorías

El tao que puede llamarse tao
no es el verdadero tao.
El nombre que se le puede dar
no es su verdadero nombre.
Sin nombre es el principio del Cielo y la Tierra;
y con nombre, es la madre de las diez mil cosas.
Desde el No-Ser comprendemos su esencia;
y desde el Ser, sólo vemos su apariencia.
Ambas cosas, Ser y No-Ser, tienen el mismo
origen, aunque distinto nombre.
Su identidad es el Misterio.
Y en este Misterio
se halla la puerta de toda maravilla.

Lao Tse. Tao Te King, I


 


pté por lo más parecido a lo que los chinos llaman Wu Wei o "no acción". O no-respuesta. Que es una idea que está tan profundamente enraizada en China como lo está, por decirlo rápido, el taoísmo. Ante uno de los dilemas humanos que nos venimos cuestionando desde hace tanto tiempo y que en Hamlet adoptó la forma de su celebre monólogo (¿Ser o no ser?), el taoísmo ─por decirlo de una forma más que simplificada─ optaría por el no-ser. Pero no es una especie de irresponsabilidad, de indolencia, de falta de compromiso, de desestimiento o de nihilismo revanchista ni de una resistencia o desgana a lo Bartleby de Melville. Tampoco es abnegación. Es, para ir centrando la pelota, una forma de no dejarse llevar por el ego y sus fantasmagorías. Entre las fantasmagorías se encuentran muchas veces las palabras, el universo libresco de los sentados (les assis, de Rimbaud). Por eso una de las condiciones del tao es la de no tener nombre (aunque se pueda traducir como "camino"). A la que lo tuviera, a la que tuviera un nombre, dejaría de ser tao.

A veces, yo que estoy tan poco dotada para las lenguas, estudiaría chino por el mero placer de abismarme en el Tao Te King, como dicen que Joan Maragall estudió alemán por el placer de leer a Goethe. A lo mejor sería para acabar diciendo aquello de "tanto tao para nada".

*

Estos ilustradores alemanes que tanto me gustan (Carl Spitzweg, Gerard Glück, Michael SowaWolf Erlbruch) hay quien los considerará pueriles, en el sentido infantilista superferolítico. Cuando vemos una oveja vestida con un delantal de cuadritos parece que nos van a explicar una historia apta para niños de 3 años. Y tal vez algo de eso hay porque el ilustrador apela a nuestro yo más puro, al carozo de nuestra identidad maltratada por nuestra necesidad de ganarnos la vida, de no ser molestados, de ser incluso del agrado de otras personas. Las ilustraciones de Spitzweg, Glück, Sowa y Erlbruch, cada cual en su estilo, retratan escenas perfectamente reconocibles desde nuestro pequeño mundo burgués. Un mundo que parece estar desintegrándose. Ahora que apenas llevábamos 100 años de historia del soutien o sujetador, resulta que todo parece sucumbir ante nuevos tiempos y una nueva era que se han querido asimilar -no muy descabelladamente- a los siglos de barbarie que precedieron a la Edad Media.

*

Perdido en un rincón de "El País" leo un reportaje titulado "Y no volverán las oscuras golondrinas" sobre la desaparición dramática de aves en el planeta. No se destaca mucho más otro reportaje sobre las torturas de niños kurdos por el EI yihadista. Cuesta establecer qué noticia es más importante, sobre todo cuando una noticia ha dejado de ser noticia para convertirse en un tema, como ocurre con el espacio dedicado a diario a Convergència Democràtica, Esquerra Republicana de Catalunya y sus brazos llamados civiles (Òmnium cultural y la Assemblea Nacional de Catalunya). No sé si es la noticia más importante de hoy, pero sí la que más me interesa (la de las oscuras golondrinas que no volverán).

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Un día encontré un verso chino que era idéntico a los de las oscuras golondrinas de Gustavo Domínguez Bécquer. Pero cuando quise encontrar el verso de Bécquer perdí el verso chino. O tal vez era de Marià Manent. El caso es que ya había notado que cada vez se veían menos gorriones (Passer domesticus). Y lo que sí se ven son aviones. Cada cinco minutos pasa uno por aquí arriba.

Wolf Erlbruch