27/11/09

La quinta voz


engo un CD de cuencos tibetanos que no es de música, de un compositor, etnomusicólogo y terapeuta musical llamado Niroh Agostino Fortini. El primer corte es "Tierra". El segundo "Agua". El tercero "Fuego". El cuarto "Aire" y el quinto "Éter". Spirito, en el idioma original. Son los cinco elementos, del más "elemental" al más inmaterial. En el orden inverso al de la creación del mundo según los vedas. El de tierra hace "bu buu bu" en unas ondas vibracionales  envolventes, como un manto pesado y es fácil pensar en el humus y el silencio de los rizomas. Agua está hecho con cuencos de otra aleación -siempre son los mismos metales (creo que 8)- e introduce claridad, reflejos, ligereza, algún tintineo metálico agudo, la desnudez. Al pasar de Tierra a Agua es como pasar, poco más o menos, de Fernando de Herrera a Garcilaso de la Vega. Pero, claro, me estoy remitiendo a un lenguaje impresionista, a sinestesias sin ningún fundamento. "Fuego" es una maravilla. A veces me tiendo para descansar (postura del cadáver o "savasana") y sólo escucho "Fuego" o "Éter". Según el tiempo de que disponga. Caigo en un sueño superficial aunque muy reparador. Mejor que una siesta, que ya es decir. En "Fuego" arde lo que me sobra, que es mucho.

La física del sonido ya fue tratada en la enciclopedia. Hubo una mención especial al theremín o eterófono, precisamente: "Curiosamente, cuando Clara Rockmore ya había dado muchos conciertos, se le propuso interpretar al theremín la música que Miklós Rózsa compuso para "Recuerda" (Spellbound, dir. Alfred Hitchcock, 1945). Sin embargo la instrumentista rechazó la sustanciosa oferta que se le hizo debido al uso frívolo que en su opinión se le dedicaba al eterófono: crear sugestión, terror, angustia y efectos, convertir su sonido en una atracción de feria."

Lógicamente, un vídeo como el que he incrustado [enlace roto], sin contar con los mínimos conocimientos de Física, es poco más o menos para mí tan arcano como la mujer barbuda, la salida del sol o hasta el intríngulis del cuajo de un yogur, fenómenos que tal vez pertenecen más a la involución o eslabón perdido, a  la astronomía y a la química respectivamente. Me reconozco una ignorante.

Ya tengo dicho que seguramente por condicionamientos genéticos puros y duros mis oídos suelen recibir los sonidos que otras personas no perciben o en los que no reparan, y sin embargo nunca podré pasar con bien el más somero y benevolente listening de una prueba de inglés. Esto del sonido es muy muy raro porque yo sé de personas que tienen lo que se llama un mal oído y que son incapaces de cantar a derechas piezas requeteconsabidas como "Happy Birthday", "Si yo tuviera un martillo" o la canción de cuna de Brahms, pero que oyen sonar el móvil sin ningún problema. Yo no. Si no canto más es por miedo  a la SGAE. y sus multas. Servidora es capaz de entonar y puedo oír -como si fuera un murciélago- los ultrasonidos del frigorífico y esas psicofonías que hace el agua cuando desaparece, pero eso no sirve para nada. En todo caso, digamos que con los cuencos tibetanos estoy en mi medio natural. Idealmente se tienen que sentir en directo, claro, puesto que la calidad es vibracional y no sólo auditiva, y el sonido se percibe también a través de la piel.

 

Habitualmente, cuando lo necesito, recibo masajes shiatsu, que me los da desde principios de los años noventa Pilar Estévez, pero alguna vez he probado otras técnicas, de las cuales son en todo punto destacables las ayurvédicas tradicionales de la India. Aunque conozco todos los masajes ayurvédicos, o al menos los principales, el padabhyanga con cuenco Kasa de bronce es digno de ser señalado. Lo conocí hace unos 3 años a través de una terapeuta alemana (bávara) que tenemos en Barcelona, Susanna Wierl. Se aplica en los pies con aceite tibio y haciendo círculos con el exterior de un cuenco rugoso granulado de bronce. El masaje con Kasa de los pies es desbloqueante y por él empiezan todos los otros masajes. De la misma manera que el disco de Niroh Agostino Fortini empieza por la Tierra. Funciona.

Como trabajé un par de años en la calle Tapinería, junto a la Catedral de Barcelona, podía oír el toque de campanas perfectamente. Y hasta hace poco podía oír lejanamente el Angelus en Sant Genís dels Agudells, que está tocando el Paseo del Valle Hebrón. Como cambié de turno, ya no oigo las campanas y las encuentro a faltar. Hay que ver lo templadas que suenan las campanas que toca el aire (¿qué habrá sido de la de Foncebadón?, el estilo tintinnabulae de Arvö Part, las campanas de armisticio y ya no digamos las de Gloria.

Hoy, estos días, estoy con el canto difónico o de garganta (throat singing) y la voz fantasma o quintina. Lo único que sé explicar es que el canto de armónicos o difónico está prácticamente confinado a Siberia y Mongolia (aunque también lo practican los inuit) y consiste en una técnica "vocal" de garganta por la cual el cantante consigue elevar una voz que recuerda al roncón de las gaitas o al gruñido de los monjes tibetanos y otra voz en otro tono que recuerda a un manubrio o a una flauta de un afilador. Es mejor verlo (*_*) en Youtube, en la interpretación de un muchacho de los Tuva. La calidad de sonido es mucho mejor en la grabación de unos cantantes mongoles, Tserendavaa et Tsogtgerel , del cual no tengo el enlace directo. He encontrado un ejemplo con el himno de la alegría (el de Beethoven, no el de Von Karajan) sonando en los armónicos, y otro con "Amazing grace". Lo que no he podido encontrar en internet es un ejemplo de la voz quintina o voz fantasma, una voz que se da en la polifonía corsa cuando se reúnen cuatro voces y de los armónicos se "produce" espontáneamente y naturalmente una quinta voz donde  está claro que no hay nadie cantando.


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16/11/09

"Ladran, luego cavalgamos"

 

Fotografía de M. Domínguez Senra

"Todas ellas nombran al gran poeta alemán Johan Wolfgang von Goethe (1749-1832) como autor de tal moraleja; aunque en ninguno de los escritos se alude a la obra en que la escribió. He rebuscado entre la obra poética de Goethe y he encontrado un pequeño poema titulado "Kläffer" (Ladrador, 1808) y que dice así:

 

"Wir reiten in die Kreuz und Quer
Nach Freuden und Geschäften;
Doch immer kläfft es hinterher
Und bellt aus allen Kräften.
So will der Spitz aus unserm Stall
Uns immerfort begleiten,
Und seines Bellens lauter Schall
Beweist nur, daß wir reiten."

 

Y que, traducido por mí, se podría leer más o menos así:

 

"Cabalgamos en todas direcciones
En pos de alegrías y negocios;
Pero siempre ladran detrás
Y ladran con todas sus fuerzas.
Quisieran los gozques del establo
Acompañarnos todo el tiempo,
Pero el ruidoso sonido de sus ladridos
Solo demuestra que cabalgamos."

(Ludaico Duver)

 

Ya hay varias personas que han procedido a releerse el Quijote en sus dos partes buscando la famosa frase "Ladran, luego cavalgamos" y no la encontraron. Es una falsa atribución, entonces. De las falsas atribuciones e interpretaciones del Quijote -la mayor parte de ellas bienintencionadas- podrían hacerse por lo menos doscientas tesis y otros tantos libros de arena. Si acaso habría que rebuscar la frase en el Calila e Dimna, un libro que tuve que leer por obligación, como La Regenta.

Hay en  Lleno por favor [enlace roto] una traducción literal al inglés: "They bark, so we ride". La frase señala cómo los (moralistas) desmoralizadores o desmoralizadores tal cual se molestan en denostar o criticar lo que los demás  hacen cuando precisamente su afán y su disgusto indica que vamos bien. Su complementario o primo paremiológico sería "Ni vive, ni deja vivir".

Servidora diría que los gozques (perrillos ladradores) pertenecen al grupo de los malos, pero me abismo en la tabla que propongo a la consideración de los posibles lectores:



Tabla I: "Puertas al campo"


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15/11/09

Las mesas de trabajo


stos días estoy mirando y admirando "El testamento del Dr. Mabuse" (Fritz Lang, 1933),  uno de los portentos del expresionismo cinematográfico alemán y una película magistral, altamente artística y bien hecha de cabo a rabo, con unos actores que ya quisiera ser el más divo de hoy en día ni la mitad de bueno de lo que era un secundario de entonces. Lo digo como lo siento.

Rudolf Klein-Rogge, el actor que hizo el papel del Dr. Mabuse, cuando se supone que está totalmente enajenado e ingresado en una clínica psiquiátrica, después -curiosamente- hizo el papel del Dr. Canivet en la  "Madame Bovary" de 1937, película en la que Pola Negri se llevó el papel principal.  Como era natural. Si hacemos memoria, el Dr. Canivet es el médico de Neufchâtel que opera al desventurado Hippolyte, mozo de establo de pies zambos a quien previamente había operado Charles Bovary (que no olvidemos que no tenía licencia de médico), azuzado por el boticario Homais, para corregir su deformidad congénita. Homais, el boticario -actualmente le llamaríamos "farmacéutico"- después de prácticarsele la primera cirugía estrefopódica a Hippolyte, que no es más que cortarle los tendones de Aquiles, corre a publicar en "Le fanal de Rouen" un artículo ditirámbico donde destilar su anticlericalismo exacerbado y exaltar la ciencia contra la religión y esos tópicos que todos conocemos y que seguro que aparecen en la historia sobre Hypatia contada por Amenábar a diestro y siniestro. Sobre todo a siniestro. Y sin estilo. El artículo de Homais en "Le fanal de Rouen" dice: «Lo que el fanatismo prometía antaño a sus elegidos, lo realiza hoy la ciencia para todos los hombres». 

Recordemos que la operación de Charles Bovary acaba en gangrena y el Dr. Canivet tiene que amputar: 

"Sin embargo, ni la religión ni tampoco la cirugía parecían aliviarle, y la invencible gangrena seguía subiendo desde las extremidades hasta el vientre. Por más que variaban las pociones y se cambiaban las cataplasmas, los músculos se iban despegando cada día más, y por fin Carlos contestó con una señal de cabeza afirmativa cuando la señora Lefrançois le preguntó si no podría, como último recurso, hacer venir de Neufchâtel al señor Canivet, que era una celebridad.

Doctor en medicina, de cincuenta años, en buena posición y seguro de sí mismo, el colega no se recató para reírse desdeñosamente cuando destapó aquella pierna gangrenada hasta la rodilla. Después, habiendo dictaminado claramente que había que amputar, se fue a la farmacia a despotricar contra los animales que habían reducido a tal estado a aquel pobre hombre. Sacudiendo al señor Homais por el botón de la levita, vociferaba en la farmacia.

¡Esos son inventos de París! ¡Ahí están las ideas de esos señores de la capital!, ¡es como el estrabismo, el cloroformo y la litotricia, un montón de monstruosidades que el gobierno debería prohibir! Quieren dárselas de listos, y les atiborran de medicamentos sin preocuparse de sus consecuencias. Nosotros no estamos tan capacitados como todo eso; no sómos unos sabios, unos pisaverdes, unos currutacos; somos facultativos prácticos, nosotros curamos, y no se nos pasaría por la imaginación operar a alguien que se encuentra perfectamente bien. ¡Enderezar pies zambos!, ¿se pueden enderezar pies zambos?, ¡es como si se quisiera, por ejemplo, poner derecho a un jorobado!

Homais sufría escuchando este discurso, y disimulaba su desasosiego bajo una sonrisa de cortesano, poniendo cuidado en tratar bien al señor Canivet, cuyas recetas llegaban a veces hasta Yonville;. por eso no salió en defensa de Bovary, ni siquiera hizo observación alguna, y, dejando a un lado sus principios, sacrificó su dignidad a los intereses más serios de su negocio." 

(G. Flaubert, Madame Bovary, II, cap. XI)

 

Obsérvese la sensatez de Madame Lefrançois, la vileza y cobardía de Homais al fin interesado sólo en su negocio, la magistral forma de Flaubert en retratarlos. Y la frase Homais de "Le fanal de Rouen" es una perla cultivada. Fritz Lang también retrata los caracteres de "El testamento del Dr. Mabuse" de una manera que no deja de admirarme. Los actores, aún formados en el cine mudo, bordan sus intervenciones. No hay ni un solo fotograma que sobre o que no pueda verse aislado y, aún aislado, estar lleno de fuerza. Se puede ver fotograma por fotograma, como si fuera un romance de ciego, y nunca encontraríamos ni una sola escena que sobre. Ni una. Me he entretenido en levantar en Picasa una muestra de fotogramas que sin ningún esfuerzo he elegido para demostrar mis palabras, que por otra parte Fritz Lang no necesita. Llama la atención la pulcritud de cada encuadre, la expresividad -como no podía ser menos en un director expresionista- de cada escena. Uno de los objetos recurrentes son las mesas, sobre las cuales se distribuyen o amontonan, según, los objetos propios de cada personaje. El detallismo de cada  mesa, su importancia, me hizo recordar la mesa de "El Mago", la carta del tarot, especialmente la más clásica, la del naipe marsellés. Se suele decir que sobre esa mesa del Mago están los elementos básicos que después transversalmente encontraremos en el libro del Tarot (*)

Pensando en cómo estarían las tecnologías de la imagen en el año 1933, la conciencia con que Fritz Lang usó los recursos que tenía no deja de ser algo que debería enseñarse no sólo en las escuelas de cinematografía  y de guionistas (donde cada aspirante a director debería ser obligado a ver "El testamento del Dr. Mabuse" y "Bellissima" cosa 8.453 veces por lo menos, hasta que reventara) sino hasta a los que hacemos oficios más humildes. La escena en que Tom llega a la escalera, donde casi a oscuras le esperaba Lilli, taciturna o cansada, se ilumina de repente cuando él llega, y se llena de animación e ilusión. Las perspectivas del anfiteatro universitario o del archivo policíaco no tienen nada que envidiarle a... ¿cómo se llamaba aquel director que reflejaba toda una escena en el canto metálico de una lámpara? Bueno, ya nos acordaremos. ¿Peter Greenaway? Bah, es igual.

Hay cuestiones que me llaman la atención, por ejemplo el detalle de la mesa del  criminalista, cómo tiene las tijeras clavadas no sabemos si para poderlas usar con más facilidad o como homenaje a alguna prueba anteriormente investigada... ¡Carajo!, pero qué bueno es Fritz Lang. También me resulta curioso que a veces aparecen los personajes perfectamente encuadrados pero con los pies cortados. No como Hippolyte, claro, sino por el celuloide. Es algo recurrente y yo no sé si es un problema de conservación del celuloide, que los tuvo con la censura hitleriana, o si es un problema del montaje. Lo que no puede ser es que fotogramas tan perfeccionistas tengan ese fallito y que no sea deliberado. Um.

"El testamento del Dr. Mabuse" es básicamente una película sobre cómo este ser tan dotado y brillante usa la telepatía y la hipnosis para inspirar crímenes perfectos a un grupo organizado. Fácilmente se entiende entonces cómo pudo ser la película prohibida en Alemania hasta 1951, creo, cuando finalmente se proyectó pero con serios cortes. La identidad entre Mabuse y Hitler no tendría que haber pasado desapercibida al ministro de la propaganda germánico, Goebbles (a quien en *ALFB se le dedicó un post casi entero). De hecho, un comentarista de International Movies Database llamado vostf escribe:

"Goebbels feared what may come out. The movie about a crime master writing crime recipes in his cell may have been too close to the story of Hitler writing Mein Kampf while in jail. A vision strengthened by the criminal's last words. Called by Goebbels to be explained the reasons why the movie would not be released, Fritz Lang listened the propaganda minister -a great fan of Metropolis- putting his name forward for the head of the Reich cinema department. Lang objected his mother was jewish. "WE will decide who's jewish and who's not!" answered Goebbels. The same evening Lang had gathered all the cash he could and took the train to Paris."

"Nosotros decidiremos quien es judío y quien no", le dijo Goebbles a Lang. El Dr. Baum abducido por Mabuse, en  otra de esas frases memorables para la historia de la estupidez humana (de las que andamos tan sobrados) dice "Los escritos de Mabuse sólo tienen interés para los científicos", protegiéndose de la afirmación del Inspector Jefe Lohmann "Ésta idealización del difunto me parece un poco exagerada". Para saber la respuesta de Lohman es mejor ver la película. Bien, es mejor ver la película a todo lo que yo pueda decir   e n   c u a l q u i e r   c a s o, por supuesto. Pero , para quien no pueda ver la película, siempre le queda darle un vistazo al vídeo [enlace roto] colgado en Youtube. Y en la fracción que enlazo, la escena en cuestión empieza en el minuto 6:50 en adelante. Allí se verá como el sombrero hongo Lohmann, el comisario, en un momento dado queda justo puesto como una bandeja sobre la cual está la cabeza del Dr. Mabuse, esa víscera a la vez tan admirable y tan abyecta. El fotograma exacto está en mi Picasa [enlace roto]. Simplemente es genial.

Digamos a favor de Homais, o en contra del Dr. Canivet, que el estrabismo se corrige hoy notablemente y de forma fácil, que la litotricia extracorpórea es un hecho y que si no fuera por el cloroformo probablemente se habrían acabado las guerras, pero también otras cosas que son objetivamente buenas.

El "repositorio" que he hecho en Picasa será aumentado en días venideros, hasta formar como una especie de colección de baldosas como aquellas que remedan los emblemas de oficios y gremios medievales. Hay gente a quien lo que tiene en la mesa de trabajo se le sube a la cabeza...

 

Lilli (Wera Liessem, 1913-1991), "El testamento del Dr. Mabuse" (Fritz Lang, 1933)


Não há mal que sempre dure

Nem há quem o já não saiba

O que há pouco é quem julgue

Que o bem também se acaba

Se é perdido o bem que fora

Fim do mal que magoava

É já hora de outro mal

Se acabar se começava

Não têm uma hora certa

Mas quando se começam a juntar

Os Males do Mundo

É quando o bem se interessa

E encontra uma porta aberta, num lugar

Que era bem escuro

Está-se bem, deixando o mal

E ao mal sucede o bem

Quem tem mais sorte afinal

É quem mais lembranças tem

Não têm uma hora certa

Mas quando se começam a juntar

Os Males do Mundo

É quando o bem se interessa

E encontra uma porta aberta, num lugar

Que era bem escuro


___________

(*) No hay consenso sobre cual es el primer arcano del Tarot, si "El Mago", que lleva el número 1 en algunas barajas, o "El Loco", que no lleva número y que tanto puede colocarse al final del libro (22) o al principio (0).


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9/11/09

Julie and Julia



an estrenado Julie and Julia (Nora Ephron, 2009). Dice el resumen del argumento de IMBD: La película entrelaza las historias de Julia Child y sus principios en la profesión de cocinera con los de la bloguera Julie Powell, que se propone cocinar todas las recetas del primer libro de cocina de Child ("Julia Child's story of her start in the cooking profession is intertwined with blogger Julie Powell's 2002 challenge to cook all the recipes in Child's first book").

Julie and Julia pertenece al linaje de las películas de eje gastronómico que tanto... apetecen después de haber ironizado con los pilares de la erudición alejandrina (el ceraunio y el obelo) y ante el recrudecimiento ideológico de la blogosfera ante superproducciones delirantes como "Ágora" (Alejandro Amenabar, 2009). Sigue siendo mi película preferida de ese género (del bueno) la de El festín de Babette (Gabriel Axel, 1987), muy por delante de Como agua para chocolate (Alfonso Arau, 1992),  Deliciosa Marta (Sandra Nettelbeck, 2000) y tantas otras de la pasada década. Curiosamente, no se suele asociar El festín de Babette con su autora, Isak Dinesen, pero sí que sabe casi todo el mundo, por lo menos de esta parte, que Como agua para chocolate está basada en la novela de Laura Esquivel.

 

En Julie y Julia no nos dan el secreto de la soufflé y de hecho no hay la delectación ni el detenimiento del bodegón en sus escenas, en las que abunda la mantequilla (como no podía ser menos al girar en torno a un libro sobre cocina francesa). Y sin embargo queda muy claro lo gozosa que puede llegar a ser nuestra relación con los alimentos y lo difícil que era publicar y hasta escribir en la época de Julia Child (1912-2004). Sobre todo en comparación con la bloguera Julie Powell, que inicia su blog en 4 minutos. La conexión de Julie con su blog es tal que cuando se le quema el boeuf que cocina para la cena del día siguiente, no va a trabajar con la excusa de un dolor de estómago, para poder preparar otro guiso. Servidora una vez, hace unos 15 años, pidió 2 días de fiesta en el trabajo para acabar un puzzle. Evidentemente pedí dos días por asuntos propios ineludibles, no dije que se trataba de un rompecabezas. De todas maneras estaban mejor gastados que en un fin de semana en Londres por lo low cost. Era "El columpio" de Jean-Honoré Fragonard. Como yo ya había leído La vie mode d'emploi, conocía el desapercibido trasunto de Bartleby, Bartlebooth, quien no había podido acabar un rompecabezas por culpa de una perversidad ignominiosa del troquelador.

 

Durante bastantes años, en nuestro panorama de libros de cocina, además de las 1080 recetas... de Simone Ortega y algún prontuarios sobre los beneficios del ajo y el limón, poca cosa más teníamos. Yo me compré una vez un manual "para dummies" [sic] o inútiles,  que no me sirvió ni para la elemental gastronomía de supervivencia que perpetro.

 

La película tiene un fallo que no llega a goof, y que además se da una cuenta que está al servicio de hacernos reír. Es una escena en la que Julie tiene que cocinar 3 bogavantes. En la película les llaman langostas supongo que porque la vi doblada, en el barrio, y "bogavante" o "lubrigante" en inglés es European lobster o langosta europea. Eso no importa. La cuestión es cómo Julie los mata, directamente echándolos en el agua hirviendo. Según el libro de cocina de Julia, lo mejor es darle al marisco un puntillazo como -esto lo digo yo- los que se les da a los toros para precipitar su muerte. En mi experiencia, porque debo admitir que una vez por lo menos se mató un lubrigante para mí, la mejor muerte es la que se le produce fulminando su sistema digestivo. Sacamos el animalito de la nevera, por donde se estaba paseando, y el cocinero le dio a beber un chorro de vinagre. En unos instantes el crustáceo cae redondo a causa de las quemaduras. El chorro de vinagre no altera el gusto del plato, mientras que el otro sistema de sacrificio hace que el animal expela sus fluídos en el agua y pierda substancia. He sabido de gente que ha hecho arroz con lubrigante cortándolo vivo en rodajas, cosa que me parece objetivamente mucho peor que lo de abrasarlos en agua hirviendo. En cualquier caso, como se ve, del refinamiento a la chapuza y el horror no va nada. Otra cosa que se suele desconocer sobre los mariscos es que en Galicia antiguamente eran la comida de los pobres y, mira por donde, ahora están por las nubes, especialmente los percebes.

Floris van Dijck (1575-1651). "Desayuno"

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7/11/09

El látigo de Zenódoto

 Lorem ipsum (abreviadamente, lipsum) es el texto que se usa habitualmente en diseño gráfico en demostraciones de tipografías o de borradores de diseño para probar el diseño visual antes de insertar el texto final. En este caso se le conoce también como greeking en inglés […] Existen múltiples variantes del texto original  [una copia de la obra de Cicerón De finibus bonorum et malorum (Sobre los límites del bien y del mal)], algunas casi sin parecido con él. Estas versiones incluyen letras adicionales que no son comunes en latín (como la k, w y z) o palabras sin sentido como zzril, takimata y gubeergren que intentan hacer la distribución aún más parecida al inglés.” (Wikipedia)

 

Neque porro quisquam est qui dolorem ipsum quia dolor sit amet, consectetur, adipisci velit (*)

Cicerón

 

Por una convención tipográfica se suele reproducir el texto de Cicerón, tan triturado por los generadores de textos informáticos, así, con negritas para lo que se utiliza como muestra. El famoso “Lorem ipsum” de los tipógrafos en realidad proviene pues de la frase “dolorem ipsum”. Aunque el uso del texto ciceroniano al parecer se remonta a la cuna de los impresos, al año 1500, aprovecho para decir que a la moderna tipografía le pasa un poco como al pan. Nunca había habido tantas panaderías y tanto pan acabado de “hacer”, pero cada vez es más difícil encontrar pan pan y sin que haya que pedir un crédito hipotecario.

A mí me pasa un poco como a Zenódoto de Éfeso, que por cierto era el pueblo donde suele decirse que nació la madre de Jesús de Nazaret. Pero yendo a lo que íbamos, Zenódoto fue llamado por Luciano el “látigo de Homero”. Zenódoto fue uno de los primeros críticos textuales, helenísticos, de Homero, un trasmisor que obelizó (—) y atetizó (*) muchos versos del poeta que consideró apócrifos. No consigo armonizar lo que apunta San Isidoro en sus Etimologías sobre los signos en la edición de los textos escritos y lo que se dice en la actualidad, pero está claro que el obelo servía para indicar un verso dudoso o sospechoso de ser apócrifo, mientras que el ceraunio (*) atetizador o atetizante indicaba todo un párrafo obelizado (—). El asterisco (※) servía según Isidoro para indicar una omisión, pero según Gaspar Morocho en Aristófanes indicaba los pasajes que no tenían sentido o bien cuando éste era incompleto y en Aristarco señalaba un verso incorrecto repetido en otro lugar.  Yo utilizo el ceraunio, que llamamos actualmente asterisco, mucho, pero como flor o para señalar una frase importante. Las negritas las uso como Umbral.

Lo que ya me llena de confusión y arranca desde el fondo de mi ignorancia enorme una náusea vital mayor es “ver” que el asuterisuku japonés (*) comparte características con el ceraunio (※) o komejirushi (lit. “signo del arroz”). A ver quien es la guapa que dice que lo que hay delante de “A la flor del berro” no es un asterisco, sino un ceraunio para atetizar. Un arma o instrumento de la crítica textual como lo fue el obelo o látigo de Zenódoto, que fue el “látigo de Homero”.

Aristarco de Samotracia, Zenódoto de Éfeso, Marco Tulio Cicerón, María, San Isidoro y hasta Alberto Blecua en pleno no serían capaces de prever lo que ha dado de sí el uso del lorem ipsum tipográfico en manos de aficionados a la tipografía y lo que ha dado de sí el copiar-pegar de los procesadores de textos. Aparte de darse casos que sentaron jurisprudencia –como el libro que escribió o copió Ana Rosa Quintana sin querer, al parecer por hacerse un lío informático de archivos su ayudante [sic]-, está el uso a diestro y siniestro de copiar bloques de texto como si escribir fuera eso. Como si argumentar fuera o fuese omitir párrafos que no apuntan a nuestra conclusión, utilizar fuera de contexto frases de efecto y dar el orden caprichoso y cosmético de un collage a un texto, cuando en realidad los textos tienen su piedra angular como las personas tienen un corazoncito.

 

(*) La traducción que encuentro en internet es: “A nadie le gusta el dolor para sí mismo, o lo busca y desea tenerlo, apenas porque es dolor…”


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