stos días estoy mirando y admirando "El testamento del
Dr. Mabuse" (Fritz Lang, 1933), uno de los portentos del
expresionismo cinematográfico alemán y una película magistral, altamente
artística y bien hecha de cabo a rabo, con unos actores que ya quisiera ser el
más divo de hoy en día ni la mitad de bueno de lo que era un secundario de
entonces. Lo digo como lo siento.
Rudolf Klein-Rogge, el
actor que hizo el papel del Dr. Mabuse, cuando se supone que está totalmente
enajenado e ingresado en una clínica psiquiátrica, después -curiosamente- hizo
el papel del Dr. Canivet en la "Madame Bovary" de 1937,
película en la que Pola Negri se llevó el papel principal. Como era natural.
Si hacemos memoria, el Dr. Canivet es el médico de Neufchâtel que opera al
desventurado Hippolyte, mozo de establo de pies zambos a quien previamente
había operado Charles Bovary (que no olvidemos que no tenía licencia de
médico), azuzado por el boticario Homais, para corregir su deformidad
congénita. Homais, el boticario -actualmente le llamaríamos
"farmacéutico"- después de prácticarsele la primera cirugía
estrefopódica a Hippolyte, que no es más que cortarle los tendones de
Aquiles, corre a publicar en "Le fanal de Rouen" un artículo
ditirámbico donde destilar su anticlericalismo exacerbado y exaltar la ciencia
contra la religión y esos tópicos que todos conocemos y que seguro que aparecen
en la historia sobre Hypatia contada por Amenábar a diestro y siniestro. Sobre
todo a siniestro. Y sin estilo. El artículo de Homais en "Le
fanal de Rouen" dice: «Lo que el fanatismo prometía antaño a sus
elegidos, lo realiza hoy la ciencia para todos los hombres».
Recordemos que la operación de Charles Bovary acaba en
gangrena y el Dr. Canivet tiene que amputar:
"Sin embargo, ni la religión ni tampoco la cirugía
parecían aliviarle, y la invencible gangrena seguía subiendo desde las
extremidades hasta el vientre. Por más que variaban las pociones y se cambiaban
las cataplasmas, los músculos se iban despegando cada día más, y por fin Carlos
contestó con una señal de cabeza afirmativa cuando la señora Lefrançois le
preguntó si no podría, como último recurso, hacer venir de Neufchâtel al señor
Canivet, que era una celebridad.
Doctor en medicina, de cincuenta años, en buena posición y
seguro de sí mismo, el colega no se recató para reírse desdeñosamente cuando
destapó aquella pierna gangrenada hasta la rodilla. Después, habiendo
dictaminado claramente que había que amputar, se fue a la farmacia a
despotricar contra los animales que habían reducido a tal estado a aquel pobre
hombre. Sacudiendo al señor Homais por el botón de la levita, vociferaba en la
farmacia.
¡Esos son inventos de París! ¡Ahí están las ideas de esos
señores de la capital!, ¡es como el estrabismo, el cloroformo y la litotricia,
un montón de monstruosidades que el gobierno debería prohibir! Quieren dárselas
de listos, y les atiborran de medicamentos sin preocuparse de sus
consecuencias. Nosotros no estamos tan capacitados como todo eso; no sómos unos
sabios, unos pisaverdes, unos currutacos; somos facultativos prácticos,
nosotros curamos, y no se nos pasaría por la imaginación operar a alguien que
se encuentra perfectamente bien. ¡Enderezar pies zambos!, ¿se pueden enderezar
pies zambos?, ¡es como si se quisiera, por ejemplo, poner derecho a un
jorobado!
Homais sufría escuchando este discurso, y disimulaba su
desasosiego bajo una sonrisa de cortesano, poniendo cuidado en tratar bien al
señor Canivet, cuyas recetas llegaban a veces hasta Yonville;. por eso no salió
en defensa de Bovary, ni siquiera hizo observación alguna, y, dejando a un lado
sus principios, sacrificó su dignidad a los intereses más serios de su
negocio."
(G. Flaubert, Madame Bovary, II, cap. XI)
Obsérvese la sensatez de Madame Lefrançois, la vileza y
cobardía de Homais al fin interesado sólo en su negocio, la magistral forma de
Flaubert en retratarlos. Y la frase Homais de "Le fanal de Rouen" es
una perla cultivada. Fritz Lang también retrata los caracteres de "El
testamento del Dr. Mabuse" de una manera que no deja de admirarme. Los
actores, aún formados en el cine mudo, bordan sus intervenciones. No hay ni un
solo fotograma que sobre o que no pueda verse aislado y, aún aislado, estar
lleno de fuerza. Se puede ver fotograma por fotograma, como si fuera un romance
de ciego, y nunca encontraríamos ni una sola escena que sobre. Ni una. Me
he entretenido en levantar en Picasa
una muestra de fotogramas que sin ningún esfuerzo he elegido para demostrar mis
palabras, que por otra parte Fritz Lang no necesita. Llama la atención la
pulcritud de cada encuadre, la expresividad -como no podía ser menos en un
director expresionista- de cada escena. Uno de los objetos recurrentes son las
mesas, sobre las cuales se distribuyen o amontonan, según, los objetos propios
de cada personaje. El detallismo de cada mesa, su importancia, me hizo
recordar la mesa de "El Mago", la carta del tarot, especialmente la
más clásica, la
del naipe marsellés. Se suele decir que sobre esa mesa del Mago están los
elementos básicos que después transversalmente encontraremos en el libro del
Tarot (*)
Pensando en cómo estarían las tecnologías de la imagen en el
año 1933, la conciencia con que Fritz Lang usó los recursos que tenía no deja
de ser algo que debería enseñarse no sólo en las escuelas de
cinematografía y de guionistas (donde cada aspirante a director debería
ser obligado a ver "El testamento del Dr. Mabuse" y
"Bellissima" cosa 8.453 veces por lo menos, hasta que reventara) sino
hasta a los que hacemos oficios más humildes. La escena en que Tom llega a la
escalera, donde casi
a oscuras le esperaba Lilli, taciturna o cansada, se ilumina de repente
cuando él llega, y se llena
de animación e ilusión. Las perspectivas del anfiteatro
universitario o del archivo
policíaco no tienen nada que envidiarle a... ¿cómo se llamaba aquel
director que reflejaba toda una escena en el canto metálico de una lámpara?
Bueno, ya nos acordaremos. ¿Peter Greenaway? Bah, es igual.
Hay cuestiones que me llaman la atención, por ejemplo el
detalle de la
mesa del criminalista, cómo tiene las tijeras clavadas no sabemos si
para poderlas usar con más facilidad o como homenaje a alguna prueba
anteriormente investigada... ¡Carajo!, pero qué bueno es Fritz Lang. También me
resulta curioso que a veces aparecen los personajes perfectamente encuadrados
pero con los pies cortados. No como Hippolyte, claro, sino por el celuloide. Es
algo recurrente y yo no sé si es un problema de conservación del celuloide, que
los tuvo con la censura hitleriana, o si es un problema del montaje. Lo que no
puede ser es que fotogramas tan perfeccionistas tengan ese fallito y que no sea
deliberado. Um.
"El testamento del Dr. Mabuse" es básicamente una
película sobre cómo este ser tan dotado y brillante usa la telepatía y la
hipnosis para inspirar crímenes perfectos a un grupo organizado. Fácilmente se
entiende entonces cómo pudo ser la película prohibida en Alemania hasta 1951,
creo, cuando finalmente se proyectó pero con serios cortes. La identidad entre
Mabuse y Hitler no tendría que haber pasado desapercibida al ministro de la
propaganda germánico, Goebbles (a quien en *ALFB se le dedicó
un post casi entero). De hecho, un comentarista de International
Movies Database llamado vostf escribe:
"Goebbels
feared what may come out. The movie about a crime master writing crime recipes
in his cell may have been too close to the story of Hitler writing Mein
Kampf while in jail. A vision strengthened by the criminal's last words.
Called by Goebbels to be explained the reasons why the movie would not be
released, Fritz Lang listened the propaganda minister -a great fan of
Metropolis- putting his name forward for the head of the Reich cinema
department. Lang objected his mother was jewish. "WE will decide who's
jewish and who's not!" answered Goebbels. The same evening Lang had gathered
all the cash he could and took the train to Paris."
"Nosotros decidiremos quien es judío y quien no",
le dijo Goebbles a Lang. El Dr. Baum abducido por Mabuse, en otra de esas
frases memorables para la historia de la estupidez humana (de las que andamos
tan sobrados) dice "Los escritos de Mabuse sólo tienen interés para los
científicos", protegiéndose de la afirmación del Inspector Jefe Lohmann
"Ésta idealización del difunto me parece un poco exagerada". Para
saber la respuesta de Lohman es mejor ver la película. Bien, es mejor ver la
película a todo lo que yo pueda decir e n c u a l q u i e
r c a s o, por supuesto. Pero , para quien no pueda ver la
película, siempre le queda darle un vistazo al vídeo [enlace roto] colgado en Youtube. Y en la fracción que enlazo, la escena en cuestión empieza
en el minuto 6:50 en adelante. Allí se verá como el sombrero hongo Lohmann, el
comisario, en un momento dado queda justo puesto como una bandeja sobre la cual
está la cabeza del Dr. Mabuse, esa víscera a la vez tan admirable y tan
abyecta. El fotograma exacto está en
mi Picasa [enlace roto]. Simplemente es genial.
Digamos a favor de Homais, o en contra del Dr. Canivet, que
el estrabismo se corrige hoy notablemente y de forma fácil, que la litotricia
extracorpórea es un hecho y que si no fuera por el cloroformo probablemente se
habrían acabado las guerras, pero también otras cosas que son objetivamente
buenas.
El "repositorio" que he hecho en Picasa será
aumentado en días venideros, hasta formar como una especie de colección de
baldosas como aquellas que remedan los emblemas de oficios y gremios
medievales. Hay gente a quien lo que tiene en la mesa de trabajo se le sube
a la cabeza...
Lilli (Wera Liessem, 1913-1991),
"El testamento del Dr. Mabuse" (Fritz Lang, 1933)
Não há mal que sempre dure
Nem há quem o já não saiba
O que há pouco é quem julgue
Que o bem também se acaba
Se é perdido o bem que fora
Fim do mal que magoava
É já hora de outro mal
Se acabar se começava
Não têm uma hora certa
Mas quando se começam a juntar
Os Males do Mundo
É quando o bem se interessa
E encontra uma porta aberta, num lugar
Que era bem escuro
Está-se bem, deixando o mal
E ao mal sucede o bem
Quem tem mais sorte afinal
É quem mais lembranças tem
Não têm uma hora certa
Mas quando se começam a juntar
Os Males
do Mundo
É quando o bem se interessa
E encontra uma porta aberta, num lugar
Que era bem escuro
___________
(*) No hay consenso sobre cual es el primer arcano del
Tarot, si "El Mago", que lleva el número 1 en algunas barajas, o
"El Loco", que no lleva número y que tanto puede colocarse al final
del libro (22) o al principio (0).
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