No
es que Barcelona sea el paraíso de las cigüeñas. No, no lo es y no creo que
vaya a serlo. No hay espacio ni para las palomas y los gorriones hace
tiempo que no se ven. Esas estampas que se ven por Castilla (CyL) de los nidos
en las espadañas, por aquí no se ven. Entre otras cosas porque, que yo sepa,
hay algunos campanarios, pero espadañas
propiamente dichas no hay lo que se dice ni una.
Ayer
fui a visitar en una primera incursión lo que fue Sant Martí de Provençals,
pueblo que se agregó a Barcelona el año 1897, lo mismo que Sans, Gràcia, Sant
Andreu del Palomar, Sant Gervasi de Cassoles y Les Corts de Sarrià. Aunque la iglesia
de Sant Martí de Provençals ya existía en el siglo XI, podemos decir que en
el edificio actual cuesta reconocer como originales los elementos de la
rehabilitación del siglo XV. Otra particularidad del templo es que desde fuera
parece mucho más grande que desde dentro.
"Al
Atardecer. Sant Martí de Provençals" (Isidre Nonell, 1896)
El cuadro de Isidre Nonell da fe del color de la tierra en la actual Verneda, palabra que proviene de vern (Alnun Glutinosa, "aliso"). Ahora podemos apreciar ese color rojizo arcilloso tan especial por las obras de la Línea 9, que va a ser la línea de metro más larga de Europa y que cuando funcione en todo su recorrido unirá los territorios del Besós y los del Llobregat:
"Además
de dar servicios que no disponen de metro (Bon Pastor, Llefià, la Salut,
Singuerlín, Pedralbes i Zona Franca) unirá cinco municipios (Santa Coloma de
Gramenet, Badalona, Barcelona, l’Hospitalet de Llobregat i el Prat de
Llobregat) y puntos estratégicos como centros logísticos, zonas de
equipamientos y zonas de servicios como el Aeropuerto de Barcelona, la Zona
Franca, la Fira, la ampliación del Puerto, la Ciutat de la Justícia, el Parc
Güell, el Camp Nou y la Ciutat del Bàsquet, entre otros". (Wikipedia)
El
hecho de que ahora, para quien no conozca Barcelona, sea muy difícil recorrer
en transporte público esos puntos mal comunicados entre sí a veces, ya
convierte el proyecto en algo perturbador. Ver juntos los topónimos Singuerlín
y Pedralbes es algo más que detonante porque supone, en la pura teoría, el
derrumbe de las barreras físicas entre dos barrios de extracto social muy
alejado. En el fotoclip que he hecho para la ocasión, he elegido sobre
todo imágenes que solo pretenden secundar el cuadro de Isidre Nonell. Lo que
pretendía, a sabiendas de que a lo mejor he alcanzado otros resultados, es
mostrar esa encrucijada en la que andamos. No solo de caminos, sino también de
tiempos. Todo es tan rápido que no sé si estamos dejando algo por hacer para
más adelante.
Parece que al atardecer es más fácil que se levanten como fantasmagorias las imágenes del pasado o de lo que por ahora es imperecedero, pero elegí la mañana. Podría haberme recreado en las grietas o en los alisos (que ahora no están en su momento más característico) pero me dejé llevar. Tal vez de no haberme dejado llevar no hubiera visto el nido de cigüeñas. Está cerca del campanario, en lo alto de un núcleo de reflectores, cosa que hace sospechar que es la alternativa a una persecución; que probablemente las cigüeñas han venido a anidar en Sant Martí desde que se formó el núcleo histórico y que seguirán haciéndolo mientras puedan y mientras sus cigoñinos salgan con bien. Los cuervos graznan y las cigüeñas crotoran.
(*) Traducción literal: Mis pechos son dos pájaros enjaulados | cuando tus dedos los buscan | entre las hojas y las flores del vestido.|| Pero cuando hojas y flores caen a tierra –el deseo lleva hoz- | son dos pájaros que se escurren de tus manos | en las crestas nevadas del mar (Hoguera Juana)


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