23/3/19

Gabriel

 "The worst thing you can think about when you’re working is yourself" 

Agnes Martin


En el enzarzado de símbolos a que nos han llevado los llamados lazis y el apercibimiento de la Junta Electoral repaso en internet la obra de Hilma auf Klint, considerada la primera pintora abstracta, precursora incluso de Kandinsky. Su obra la ocultó hasta su muerte tal vez voluntariamente, nunca se sabe que parte de voluntad hay en el aislamiento elegido. Me atrae mucho más la obra de Agnes Martin, que pronto se alejó de Manhattan, donde conoció el éxito, para retirarse a un lugar de Nuevo México. Me explico: Hilma auf Klint estudió seguro con gran rigor los misterios teosóficos y se centro mucho en la representación de esos conocimientos (algo que necesariamente es muy simbólico), Agnes Martin estaba interesada en la pura emoción, sin intelectualismo ni nada que se le parezca. Como diría un moderno de hace años, sus pinturas inspiran "buen rollo", mientras que las de Hilma af Klint ya se ve que tienen algo esotérico que produce una cierta inquietud. Así dicho rápido y sin reflexionar gran cosa.

En algún punto, o en muchos, recuerda las representaciones cósmicas de Hildegard von Bingen. Incluso los colores son muy parecidos. Pero ni una cosa ni la otra supongo que nos permite decir que Hildegard von Bingen era una pintora abstracta. Encuentro su acuarela de la motacilla alba en una posición en la que cuesta reconocerla. Además de que falta más el blanco que la caracteriza, esa postura no se identifica ni con la que adopta la lavandera para caminar ni para volar. Es una acuarela bonita, aunque en la reproducción me temo que queda deslucida.

Le enseñé el otro día un boceto de unas palomas a una amiga y me habló de Juan Varela, el ornitólogo que hace dibujos naturalistas. Entonces pensé que la frase con la que encabezo el post de hoy bien podría acompañarse de otra que dijera poco más o menos: lo peor en lo que podemos pensar cuando pretendemos disfrutar del arte es en (ser) otro artista. Que las obras de los artistas, incluso cuando dibujan un pájaro, se les parezcan no deberían relegar el deseo de que el objeto de nuestra mirada sea el pájaro mismo. La ventaja del dibujo naturalista anglosajón podría hacernos desistir de ir por otro camino ─como si no lo hubiera─, su mera imitación no me atrae. Pienso que cualquier persona con no muchas cualidades para el dibujo pero sí para la observación puede llegar a asimilarse a los modelos ingleses y norteamericanos de ilustración botánica o de fauna. Pero eso, como no se justifique en censar nuestra diversidad natural, no lleva muy lejos. El mimetismo en arte es fatal. 

Busco el documental Gabriel (1976), la única película que hizo Agnes Martin.

Motacilla alba 
(Motacilla alba (White Wagtail), Juniperus communis (Common Juniper), Pinus sylvestris (Scots Pine), Somatochlora sp. (Striped Emeralds). 
Sheet 10 from the portfolio Nature Studies. April 29–June 5, 1919)

Lavandera blanca de Henrik Grönvold (1908)


(c)SafeCreative 2212172887435

6/3/19

Palomas

Ay, paloma,
que bajas a la Rambla
de Barcelona
con la muerte en las alas,
sola.
María Elena Walsh



os "panots" del boceto están muy poco perfilados y logrados, pero representan la típica flor que se atribuye a Josep Puig i Cadalfach para el pavimento de Barcelona. También hay en el dibujo la típica paloma y la típica colilla. El suelo de las Ramblas configura unas ondulaciones que curiosamente la perspectiva lleva a la rectitud, como un engaño de paralaje que no me sé explicar. Por su relación con el Modernisme, esta flor se ha convertido en parte. 
La paloma es un ave despreciada como las ratas, cuando ambos animales son admirables. Tal vez la desratitación tiene su razón de ser por la plaga que representa la colonia de roedores, el daño que hacen en las infraestructuras y el peligro de trasmisión de enfermedades. La paloma, que tantos servicios ha hecho a la humanidad incluso en tiempo de guerra, no es un animal apreciado. Como símbolo de la paz, idea que arranca desde que llevó la ramita de olivo a Noé anunciando el fin del diluvio, digamos que ha obtenido un lugar en el mundo.
Yo ya apreciaba bastante las palomas y lo fácil ─es un decir─ que resulta domesticarlas cuando supe que ante la invasión de las cotorras argentinas su conducta quedaba notablemente realzada. Las cotorras usan pico y patas para agarrar la comida que les echan a unas y a otras indistintamente. Además si conviene atacan, cosa que rara vez hace una paloma. El arrullo de la paloma, siempre en comparación con el parloteo de las cotorras, es hasta agradable y no es de extrañar porque lo usan para cortejar (supongo que los machos a las hembras). Antes de que nos invadieran las cotorras sin embargo ya había yo notado la modestia con que las palomas se apartan cuando nos abrimos camino por las calles. 

Difícil olvidar las palomas que vi en Córdoba en mi juventud, blancas todas.

Dibujito de M. Domínguez Senra


(c)SafeCreative 2212172887435