27/9/14

El sofisma patético de los pacientes terminales





ay por ahí alguna definición del sofisma patético clasificado en el grupo nutrido de las falacias y descrito como aquel argumento que apela al miedo o a la culpa en vez de a la razón.  Pongo por ejemplo un argumento que acostumbraba a darme un director médico que tuve en mis primeros años como bibliotecaria. Cuando yo le decía que el presupuesto de la biblioteca era exiguo, insuficiente, entonces él me decía que había un aparato de RX que no funcionaba porque no había dinero para arreglarlo. Naturalmente el argumento es impecable desde el punto de vista lógico y patético, pero cualquiera se da cuenta de que puede recurrirse con gran facilidad a este tipo de excusas para de forma indefinida dejar algo por resolver o dormido o muerto.

A pesar de que las bibliotecas de los hospitales son instrumentos para el diagnóstico como lo puede ser la Radiología y por lo tanto hay que defenderlas en esa función como en otras, lo normal es que argumentos como el que traigo abunden y se acaben convirtiendo en argumento ad nauseam, esto es "por reiteración". El otro día en un blog leí un comentario no dirigido a mí en que un individuo que no se puede quejar de los recursos con los que ha contado, caracterizaba la época que vivimos profesionalmente por la crisis. Si el comentario hubiera ido dirigido a mí me hubiera gustado decirle: Algunos bibliotecarios siempre hemos vivido la crisis, porque incluso cuando hubo dinero no lo había para las bibliotecas.

Estos días he visto en las redes sociales un cierto revuelo por una noticia aparecida en "ABC" sobre la MACA (Model d'Atenció de la Malaltia Crònica Avançada) y un programa de salud llamado PPAC. En resumen, el programa obliga a los médicos de Atención Primaria a marcar con una equis los registros de los enfermos para quienes la respuesta a la pregunta ¿Le sorprendería que este paciente muriera en los próximos 12 meses? fuese negativa. Este dato parece que resulta decisivo en la clasificación de los pacientes y por lo tanto en la atención sociosanitaria que recibirán. La equis pone en marcha un protocolo, por decirlo claramente. El revuelo adquirió en algún caso tintas de escándalo, indignación, irritación y/o sorpresa. Y a mí también me causó sorpresa e irritación ver que sin embargo -¿por el  mecanismo que rige el argumento ad nauseam?- estamos avezados a que al entrar en Estados Unidos se nos pregunte si somos de raza caucásica o qué y si vamos a realizar algún atentado terrorista. También vemos de lo más normal que los médicos nos pregunten si fumamos o bebemos y que incluso lo dejen registrado en la historia clínica para que quede constancia y para sacar conclusiones epidemiológicas y de todo tipo. También es de lo más normal que se indique el estadío en que se encuentra un enfermo que padece una "larga enfermedad" y eso está perfectamente codificado por la misma razón por la que hay una escala de heces de Bristol o están establecidos qué constantes vitales están dentro de la normalidad. Así como la escala de heces de Bristol la determina la enfermera y queda consignada en los sistemas de información, la pregunta de marras se le hace al médico. La pregunta no se le hace al paciente. Es un protocolo interno.

Pero conviene hacer una argumentación clásica, punto por punto, sin mezclar factores. En primer lugar, admitamos que la pregunta se las trae, porque concede al que la responde una papel bastante más pasivo que el que le supondría una pregunta como ¿El paciente se morirá en los próximos 12 meses? Está claro que la sorpresa apela a una región de la víscera noble que ni se puede decir que sea la que exige procesos cognitivos más complejos ni la que demanda una vinculación emocional demasiado elemental o primaria. La sorpresa no compromete. Pero tal y como vemos otra vez hoy en el "ABC" ("El PSC llevaré al Parlamento [sic] el marcaje de pacientes terminales"), lo que ha levantado ampollas ha sido por una parte la crueldad de una supuesta estigmatización de los pacientes desahuciados y por otra el rechazo de la clase médica ante esta medida tecnócrata que les impone otra rutina (si se me permite el término) y además decriterios economicistas.

El Presidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós -quien ha tenido infinidad de ocasiones de mostrar su apoyo servil al actual gobierno de la Generalitat- indica que el programa fue aceptado por la comisión deontológica por considerarlo un modelo correcto, "siempre que se haga un uso correcto de la información". Obviamente. Por favor.  La información clínica de un paciente, aunque no sea deletérea, no debe caer ni en manos de una aseguradora, ni de su ex-conyuge, etc ¿Hace falta que le explique al tierno público que honra con su lectura mi pobre blog que hay gente que en cuanto sabe que la abuela tiene un tumor cerebral va a comprar un equipo de música financiado a El Corte Inglés? ¿Acaso en los servicios de Documentación Clínica de los hospitales no nos hemos hartado de recibir visitas de familiares que se interesan por la salud de sus parientes o allegados al objeto de planificarse sus estrategias sucesorias? Pero contra todo eso está blindado el sistema de salud y los datos de la historia clínica son de la máxima confidencialidad. Solo el propio enfermo o alguien a quien él le haya concedido legalmente esa facultad puede acceder a sus datos de salud. Desde los niveles de colesterol hasta la última almorrana, pasando por la disfunción eréctil diabética o la caspa inveterada.

El revuelo de las masas opinionólogas y opinionistas no movió ni una sola palabra, ni un solo comentario, ni un solo tuit, ni un solo post, ni una sola columna, ningún reportaje, a la vista de que muchos enfermos crónicos empezaron hace más de dos años a tener que desembolsar el costo de la atención recibida (hospitalización en servicios sociosanitarios, rehabilitación, tratamiento farmacológico). Es decir, en centros como el Parc Sanitari Pere Virgili, hay enfermos que si no son pobres de solemnidad, son obligados a pagar por la mayor parte de los gastos que genera su ingreso. Si se detecta que tienen un piso en propiedad y unos ahorros, pagan. La masa ni se ha enterado, a pesar de que introduce en la Sanidad Pública criterios innovadores que no han sido declarados ni en programas electorales ni en ninguna parte.

Todo ello me recuerda que hace unos 20 años, un primo nuestro que vivía en Hamburgo, llegó al final de una larga enfermedad que en todo momento quiso que le fuera tratada allí, donde tenía su casa. Aquí en España, donde también podía disfrutar de los servicios de Salud y donde tenía otra casa, ni siquiera le fue diagnosticada su enfermedad bien. Se le diagnosticó una artritis reumatoide. Vivió los últimos años de su vida en Hamburgo recibiendo además del tratamiento médico, ayuda psicológica y asistencia social. Cuando en un momento dado, que estaba y supongo que sigue estando protocolizado, se determinó que ya no podían hacer nada por él -además de ayudarlo a morir bien- se inició un proceso por el cual nosotros teníamos que enviarle cada mes desde una cuenta bancaria suya el pago que suponía su atención. Era cosa de 750.000 pesetas si mal no recuerdo. Es decir, desde el momento que se le declaró terminal tuvo que pagar su cuidado. Y era porque no tenía sucesores a su cargo. Es decir, murió cuando sus padres ya habían muerto y murió sin descendencia y soltero. Y por lo tanto, el gobierno de Alemania consideró que su dinero, que podía haber recibido por ejemplo yo misma u otra prima, estaba mejor empleado en su atención final. Sinceramente, yo también lo consideré así. Descansa en paz y todos sentimos su pérdida con gran dolor.

El hecho de que estas y otras cuestiones estén protocolizadas con una equis les parecerá a muchos cruel, inhumano, estigmatizador, etc., pero en realidad es una forma discreta de no tener que decidir en cada caso y con la persona afectada delante lo que hay que hacer.

Y, por cierto, el sofisma patético es en realidad (o también) una falacia por la cual se le atribuyen a un objeto inanimado emociones.


26/9/14

La pureza


tra vez tendría que referirme a la superación del pictorialismo fotográfico, al movimiento llamado Photo-Secession. Y sin embargo para referirme al proyecto gallego de Ruth Matilda Anderson (1893-1983) intuitivamente me alejo de lo que ya está explicado tan bien por José Luis Cabo. Sí, ese texto nos ayuda a situar el trabajo de Anderson en un contexto preciso pero creo que no le hace justicia a su valor personal. Nacida en un pueblo de Nebraska, en 1918 se trasladó a Nueva York para asistir a los cursos de invierno de la Clarence H. White School of Photography. 4 años después el hispanista Archer M. Huntington contrató a Anderson y a dos alumnas más para su Hispanic Society of America.  Se publicaron el año 1939 unas 700 fotografías de las 5000 que reunió Anderson en sus viajes a Galicia en el libro titulado Gallegan provinces of Spain: Pontevedra and La Coruña. En 1998 el Centro Galego de Artes da Imaxe publicó una selección de sus fotografías con el título de Fotografías de Galicia 1924-1926. La Fundación Caixagalicia también ha editado en forma de libro el catálogo de la exposición que le dedicó el año 2011. Y, por último, Edicións Xerais editó el año pasado un almanaque para 2014 con prólogo de Manuel Rivas.

Una de las dos cuestiones que traigo hoy aquí es la precisión con la que la fotógrafa anotaba las circunstancias de sus fotografías. De esta manera fue como la descubrí yo, por lo llamativo que me resultó encontrar una fotografía del año 1926 del Hotel Comercio de Betanzos en que además de esos tres datos se indicaba que era de la familia del propietario tomando el caldo. Naturalmente en la actualidad donde no llega el fotógrafo llega la tecnología y a través de los metadatos, los localizadores y todo tipo de recursos es posible identificar la imagen, la cámara y las condiciones en las que se ha hecho la fotografía. Y, por cierto, ya que he enlazado una fotografía de interior, debo decir que la gran mayoría de las que he encontrado en internet son exteriores y que al parecer tuvo dificultades no pequeñas con la iluminación de los interiores por falta de luz. Creo que no me ciegan mis orígenes y el orgullo cuando digo que la luz coruñesa es especial, puesto que se lo he oído decir a más personas de robusta formación y sin prejuicios ni a favor ni en contra.

Es obvio que Ruth Matilda Anderson tomó muchas notas y que lo hizo porque el fin de su trabajo era el de mostrar una parte de España que había sido olvidada por la moda romántica, más fascinada por Andalucía, y hacerlo al margen de la fotografía consumista-publicitaria que empezaba a prosperar. Piénsese que cuando Anderson estaba con el proyecto gallego otras ex-alumnas de la escuela de White estaban desarrollando proyectos parecidos: Clara Sipprell sobre Yugoslavia y México, Laura Gilpin con los indios navajos y Doris Ulman sobre la enorme región de los Montes Apalaches y los negros de Carolina del Sur. La trayectoria etnológica y etnográfica de Anderson se vio confirmada con el tiempo por sus estudios sobre la historia del traje en España.

La segunda cuestión que traigo es la impresión que me dejaron prácticamente todas las fotografías que he podido encontrar en la red. He colgado aquí tres, de tres niños, pero pongo a su disposición otras, como la de las mujeres camino a la iglesia (Muros, La Coruña), el afilador y la joven con el paraguas. Cualquiera de ellas representa exactamente lo que fueron y tal vez son aquellas personas de la región que encontramos entre la ría de Muros y la de Betanzos. Incluyo la del niño de Outeiro pero no por pontevedrés sino por zapatero (*).

La primera foto, la de la niña de la lechera, es sencillamente impresionante. De hecho es la que presenta la colección Anderson en la web de la Hispanic Society of America. José Luis Cabo reflexiona sobre el aislamiento de los fotógrafos gallegos y cómo, a excepción de José Suárez, muchos de ellos siguieron anclados en lo que se suponía que era su trabajo. Por lo tanto se puede afirmar que Ruth Matilda Anderson fue la primera fotógrafa que captó lo que podríamos llamar "el alma gallega". De verdad que sí.

Una de las primeras labores que se me encomendaron a muy tierna edad, siquiera tenía 3 años, era la de ir a por la leche, a una "vaquería" (pero sin vacas) que había en la calle Montsant antes de su trazado actual y la demolición de bloques con aluminosis. Y hablando de aluminio, lo que no entiendo es que según creo recordar me enviaban a por la leche con una lechera que lo era de aluminio, cuando yo diría que le leche se corrompe en ese metal. Con la bonita lechera de hoy queda completado el post en el que recogimos una sella para el agua y un pote para el caldo. La antropomorfia de lecheras, sellas y potes se perdió con el diseño industrial en gran manera, aunque hay algunos diseños que tienen resabios de la tradición.

"The Galician Milkmaid" | A leiteira. En Noia, La Coruña. (Ruth Matilda Anderson, 1924)

[Aprendiz de zapatero] en Outeiro, Pontevedra. (Ruth Matilda Anderson, 1926)

 

(Ruth Matilda Anderson, 1924-1926)

 ***

Lo que me impresionó de las tres fotos es la pureza. No la de los niños, sobra decirlo, sino la de lo que nos expresa su postura, su expresión, su pobreza, la fuerza del momento. Pero hoy quiero recordar la pureza escarnecida de las víctimas del presunto pedófilo Antonio Ortiz, chulo anabolizado de gimnasio y dedicado al trapicheo en el siniestro sector automovilístico, tres condiciones que me lo hacen particularmente repugnante. Ahora que empiezan a haber pruebas (vómitos, pisadas, huellas) también empezarán a salir como ratas los garantistas, los peritos psiquiátricos y demás. 

Hay que aclarar que el delito de Antonio Ortiz no es por pederastia, como dice hasta la RTVE, sino por pedofilia. Esta distinción tiene que ver con la delgada línea marrón o roja que existe entre la pubertad y la tierna infancia. También hay que aclarar que la Psiquiatría, aunque está incluida en la Medicina, tiene bien poco de ciencia. Se fundamenta en diagnósticos que tienen que ver con unos constructos aceptados por el selecto club de estos especialistas, los cuales -si bien es cierto que reciben una formación médica- centran sus dictámenes en cuadros clínicos que en realidad no pueden ser demostrados en un laboratorio. Que haya una industria farmacéutica colosal en torno a sus "diagnósticos" es a mi entender lo único que mantiene su vigencia. Y el caso es que me temo que en gran número de casos su intervención agrava lo que solo era preocupante. Porque enfermos mentales haberlos hailos.

El hecho de que creo que se tenga que dejar la Psiquiatría de lado no quiere decir naturalmente que esté a favor de la venganza. Estoy a favor de la justicia.  Me acuerdo de M el vampiro de Düsseldorf (Fritz Lang, 1931), película inspirada en un caso real:

"Pienso que lo del sobrenombre de "vampiro" le debe de venir por el estado en el que encontraron a las niñas que asesinó, pero es algo que no me interesa, la verdad. Lo bonito de la película es cómo para encontrar al asesino antes de que se le vuelva a ir la bola, se ponen en marcha los recursos dedos organizaciones, la de la policía de Düsseldorf y la de los criminales, que ven amenazada su normalidad con tanta redada y tanta niña muerta por un criminal que lo consideran mucho peor que ellos. El despliegue de los bandidos y falsificadores o delicuentes en general está además reforzado por la red de mendigos que apostan por toda la ciudad. Por lo tanto, se diría que cuentan con más recursos humanos que la policía, que pueden llegar a donde no llegan las autoridades y además tienen tantas ganas como el que más de capturar al psicópata" ("O", Álbum del tiempo)

Al final de la película vemos el juicio que le hacen los criminales hasta que no lo interfiere la propia policía y se lleva a M detenido. El final es un poco inverosímil, por cuanto raramente los delincuentes iban a celebrar una reunión por todo lo alto, donde no faltasen las prostitutas, para exponerse a una redada de tutti quanti o cuando menos a su fichaje. Pero la escena está al servicio de que en un momento dado en ese "juicio popular" puede salir libremente todo lo que se les pueda ocurrir también ahora a quienes opinen sobre un pervertido peligroso y envilecido. Finalmente aparece la Justicia y el fotograma de la gran mesa con los magistrados inspira el símbolo de la naturaleza superior de la ley. En el minuto treinta y siete del vídeo que enlazo el asesino pide a los delincuentes "justicia" y su "abogado" nos recuerda que no tenía control de sí mismo. Aunque poco más o menos prevemos que la Justicia lo someterá al mismo interrogatorio y él hará la misma declaración, lo definitivo es que lo mejor es actuar dentro de la ley. Aunque solo fuera porque, mira por donde, pueden descubrirse cómplices.


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(*) Hace unos años cuando no había prácticamente vuelos y ningún AVE, podía distinguirse claramente de qué andén partían y llegaban los trenes de Galicia, es decir hasta 1950 el "Shanghai Express" y después el "Estrella", porque las mujeres que allí esperaban tenían unas caderas fortísimas y porque los hombres parecían caminar sobre zuecos. Más de una vez me encontré yo mirando a los pies de los hombres porque aunque iban calzados con zapatos, parecía que calzasen almadreñas. No sé ahora cómo explicar la sensación de robustez, de solidez, que imprimen unas zuecas. Lo dejamos para otro día, aunque sí apuntamos que en la segunda foto un niño lleva colgados al cuello los zapatos tradicionales (zuecas) con la suela de madera y un perfil de cuero claveteado en torno al remate. Hoy en día, no sé con qué fortuna, aún se hacen esos zapatos. Tampoco sé si se hacen de madera de abedul. En cualquier caso es calzado muy apto para la lluvia y el barro.

23/9/14

Saber no saber

"Nada que valga la pena se puede enseñar"
O. Wilde





o es fácil ya encontrar el texto que leyó Eduardo Chillida a su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el 20 de marzo de 1994, "Preguntas". He podido por lo menos localizar en RACÓ (Revistes catalanes d'accés obert) una versión reducida y traducida al catalán que publicó Abraham Mohino en "Els Marges" diez años después, en 2004. Y ahora otros diez años más tarde me he decidido a incorporarlo al Álbum por creer que de otra manera el texto quedaba muy escondido. Con ser un texto de una enorme profundidad, como lo fue la obra de Chillida, elijo sin apenas reflexionar los siguientes fragmentos, que no me atrevo a reversionar por dos razones: una por no requetedesvirtuar el original, otra porque se pueden entender sin mayores dificultades por cualquier persona. Aquí están:

"Quina és la diferència fonamental entre ciència i art? Copèrnic demostra que Ptolemeu estava equivocat. Einstein demostra que Galileu estava equivocat. El que jo em pregunto des de l’art és el següent: per què Goya no demostra ni necessita demostrar que Velázquez estava equivocat?"

"L’artista sap el que fa, però si vol fer res que valgui la pena ha de saltar aquesta barrera i fer el que no sap, i es troba en aquest moment més enllà del coneixement. L’art per a l’artista és una pregunta. És la successió de preguntes la nostra resposta?"

"Per a la major part dels homes, saber fer alguna cosa és una meravella, és l’únic mitjà de realitzar obres –perfectes? Tanmateix, crec que a poetes i artistes els neix mort tot allò que sabem fer. "

"En art tot es pot aprendre i res o gairebé res no es pot ensenyar."

Obviamente extraer de un opúsculo que llegó a unas sesenta páginas estos cuatro párrafos más que un esfuerzo de síntesis es un intento de coger las hojas por el rábano. Y de dejar quizás para otro día lo que define el espacio, el tiempo y la materia.
Con esas preguntas que parecen respuestas o esas respuestas que parecen preguntas se puede llegar muy lejos. No en vano establece la diferencia fundamental entre el arte y la ciencia, puesto que se supone que en ambas aspiraciones característicamente humanas lo que se hace es investigar. Goya no necesitaba demostrar que Velázquez estaba equivocado como Einstein sí necesitó demostrar que Galileo estaba equivocado, porque Velázquez no estaba equivocado pero también porque el error en el arte no existe. Tal vez existe el arrepentimiento (pentimento), pero no hay experimento fallido, como si todo sirviera aunque se pueda hablar de "logros" y "hallazgos", de obras compuestas en un estado de gracia inusual pero seguramente no al azar.

Cuando hace unos años los que tienen respuestas para todo predecían el fin de la pintura bajo un mundo dominado por las cámaras, muchos pensábamos que no podía ser así puesto que las aspiraciones de la pintura son diferentes a las de la fotografía. No hace falta que entremos a considerar si la pintura requiere una destreza mayor o no, puesto que ya vemos que Chillida propone ir por donde no se sabe, como San Juan de la Cruz.

El caso es que con la moda del hiperrealismo en la pintura también creo haber advertido en la fotografía una inclinación al pictorialismo, pero no me refiero al movimiento academicista de antes de la Primera Guerra Mundial sino al que utiliza la fotografía digital para conseguir efectos que no solo no puede percibir el ojo humano sino que ni siquiera existen pero que persiguen determinados efectos de contraste, endurecimiento de los matices o apastelamiento de las sombras. De manera que seguramente aún nos quedan cosas por ver. Y no me refiero a las fotografías animadas. No hace falta volver a repetir lo que dije en el post sobre Jean Renoir y de cómo según el cineasta el progreso tecnológico es el indicio de nuestra completa decadencia. Las fotografías animadas están bien para fines publicitarios o para la docencia, pero per se no son artísticas, aunque lo pudieran ser si tuvieran la aspiración de serlo.

Por ahora sigue en pie la clásica división entre arte, naturaleza, ciencia y tecnología.

Preguntas (Eduardo Chillida) 








22/9/14

Post 1104: Vergüenza ajena

"Reg: Bueno, pero aparte del alcantarillado, la sanidad,
la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación,
las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?
Militante del Frente Popular de Judea: Nos han dado la paz.
Reg: ¿La paz? ¡Que te folle un pez!" (*)

La vida de Brian




l libro Be here now, también conocido como "La biblia hippie" debe su nombre la famosa canción de George Harrison del LP Living in the material world. Por si les interesa hojearlo sin pagar los 9,40€ que piden por la versión Kindle, pueden seguir este enlace [enlace roto]. La página que he puesto es bastante representativa no solo de su forma sino que también sirve como ejemplo de una de sus vibrantes afirmaciones. Su autor fue Ram Dass, nacido Richard Alpert, de acuerdo con las enseñanzas de Maharaj-ji, que no Maharaji. Las inquietudes espirituales de George Harrison también quedaron patentes en su financiación de La vida de Brian (Terry Jones, 1979). Del mismo disco es "My sweet Lord", esa canción que perdió una querella por plagio, aunque se le consideró un "plagio inconsciente".  La querella se la interpusieron The Chiffons y creo que dedicaron el dinero para lo que ahora llamamos personas con riesgo de exclusión social o algo así.

La historia a que remite la página, que pretende ser sij va de un hombre santo que le dio dos pollos a dos hombres y les pidió que los mataran donde nadie nadie los pudiera ver. Uno se fue detrás de una valla y lo mató allí, el otro estuvo por ahí dos días y regresó con el pollo. El santo le dijo: "¿No mataste el pollo?" y el hombre le contestó: "Dondequiera que fuese el pollo veía". Pues no se crean ésta es una de las mejores páginas y admitamos que al ser un cuento "sij", eso le da un punto que no se lo daría ser de Calatayud. Como dice mi amiga Pilar, "Lo sant quan més lluny més miraculós".

La gracia del librejo está a mi entender en su formato, cuadrado, impreso como mediante una tipografía doméstica o algo peor como un ciclostil y en papel parecido al de estraza o al de El elefante. Nada que ver con los Upanisads ni nada que se le parezca. Después de la fotonovela de ayer me pareció que éste era el mejor contrapunto.

Hablando de los romanos, el otro día me quedé de pasta de boniato porque en la mesa próxima a la mía, en un restaurante, un señor decía "És que no hi ha una raça catalana, estem molt barrejats". Y no sé si esa afirmación me tranquilizaba o me intranquilizaba porque el mero hecho de detenerse en algo así para ir a parar no sé bien a qué otras conclusiones, me parece desalentador.  Hay en nosotros mucho de los romanos, de los judíos, de los moros, de los godos, del Halloween, de las teleseries estadounidenses y hasta de las cenas imperiales rusas. 

Ayer en el barrio de al lado hacían una carrera de "Andròmines", término que le han dado a lo que son propiamente carretons, de escasísima tradición en nuestra región, pero que en todo el norte de España mueve a mucha gente. En vascuence se conocen como goitiberas, en gallego como carrilanas y carros das piñas. Hay certámenes, siendo el más famoso el de Valdoviño, en que hay modelos muy currados. Son una especie de artefactos con ruedas y una pequeña plataforma donde una especie de piloto disfrazado de chalado baja de acuerdo con las leyes de gravedad una empinada cuesta por su propio peso y habilidades. Las carrilanas suelen adoptar la forma de velocípedos, troncomóviles, animales prehistóricos, lavadoras o cualquier otra cosa por descabellada que les parezca. Normalmente nadie en su sano juicio se sentirá tentado de subir ni como paquete en un cacharro así, pero los que vi ayer eran además patéticos. No creo que aguantaran ni dos metros.

Si hay algo que me consigue entristecer no son ni los cuentos sijs ni las plagios inconscientes, son esos intentos de aplicar las técnicas lúdicas de los jardines de infancia en las fiestas vecinales e introducir desde arriba tradiciones que no lo son. Me estoy acordando, yendo de una cosa a la otra, del pobre Joan Clos, cuando intentaba imitar a Pasqual Maragall dando saltitos, pero en una cavalgata y siguiendo la música de Carlinhos Brown. Yo solo le conocí una canción, "Samba da Bahía" o "Te te te". Les prometo por la gloria de mi canario que me pone más triste esa canción que la cola del paro. Que ya es.

Pág. 70 de Be here now (Richard Alpert, 1971), libro conocido como "La biblia hippie"

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(*) En el guión original no dicen "Que te folle un pez", sino "Cállate" (Shut up).

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21/9/14

Los racimos inmortales

El poeta en el cim se sent cantar,
i la vinya daurada que el sol banya
a farbalans alegra la muntanya
i en fi pendís cap a les ones va.
La mar és adormida, el cel és clar;
melangies d'escumes i boirines
damunt la pau de les blavors divines
rellisquen lentes a no cap demà.
Josep Carner, "Els raïms immortals", Els fruits saborosos.


oy para algunos es el día de la paz, para otros el del Alzheimer, para otros es uno de los primeros del otoño, para otros es el segundo día de la Oktoberfest, donde se beberan 7 millones de litros de cerveza. El consumo de cerveza en Alemania es mucho mayor que lo que puede llegar a ser su producción. Se diría, mal comparado que pasa lo mismo que con el aceite en Italia. Si contemplamos las tablas del International Olive Council aparece un consumo mayor que el que su propia producción cubre. España obtuvo en su última cosecha 513,1 toneladas e Italia 94. Para el mismo período España consumió 220 toneladas e Italia 146, pero exportó 4,1 e importó 6,2. A la vista de todos estos datos cobra vida la idea de que en Italia se etiqueta aceite español. De hecho no es excepcional encontrar entre los pecios hallados en el Mediterráneo ánforas que tenían que haber llevado en la época de la Roma imperial el aceite de las provincias hispánicas a la otra península. Alemania apoya sus cosechas insuficientes de cebada y lúpulo con la producción de Chequia.

Para mí no es el día de la paz ni del Alzheimer ni nada de lo que venga dictado por los programas de fiestas con que nos amenizan los poderes un tiempo regido por las rutinas de los horarios. Para mí es tiempo de vendimia. Parece que la de este año es inferior a la del año pasado en cantidad (en un 30%) pero superior en calidad. Ya se verá. A mí me gusta el vino nuevo y a veces lo compro francés, cuando lo traen a finales de noviembre. Pero en esto de los vinos hay mucho cantamañanas. Desde que yo hablé por primera vez en este blog del verdejo hasta hoy, su precio se ha quintuplicado y sin embargo su valor sigue siendo el mismo o incluso a veces se diría que ha pasado por un proceso de imbecilización o masificación y he llegado a ver verdejos que son marroncejos a 9 euros.

Hubo hace un par de años una moda del goji o baya tibetana, y se le proclamaban virtudes antioxidantes, anticancerígenas, antidepresivas y, como no, afrodisíacas. Baratas no eran y nos llegaban secas como pasas, cosa que me hizo recordar que con nuestros racimos de uvas veníamos teniendo lo mismo y fresco. Las bayas tibetanas a mí me sabían a como imagino que debe de saber  la borra que se hace en los bolsillos. Y a brea revenida.

Los bellos racimos de granos de uva colgando de las emparradas con aquel color que solo igualan los granos de endrino, incitan a la sed y la calman. 


Me acordaba ayer de las fotonovelas y hoy incorporo al Álbum una muestra. Las "Paraules d'amor" de que hablaba la canción de Serrat forjaban en ellas el carácter de algunas chicas de mi generación, que obtenían así su "educación sentimental" en unos términos que nos harían vomitar la primera papilla si no fuera porque ya hace años que la echamos gracias a las cursilerías socialdemócratas y ciertas garruleces de la derecha desacomplejada. Porque no debemos olvidar que a excepción de las listas de la compra, la buena poesía y el buen teatro, todo lo demás es carne de diván psicoanalítico.

No es de extrañar que el vino mejore en las barricas. La madera en todas sus variedades, cuando ya no tiene vida, parece que obtiene una segunda oportunidad de vivir, porque cruje, se deja envejecer, usar, oscurecer.


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17/9/14

A 78 revoluciones por minuto

 
"Digo de entrada (por fin) que tengo un oído tirando
a raro. Por ejemplo, una vez, en época de exámenes, me ponía
los conciertos de violín de Vivaldi entre atracón y atracón de empolle.
Sólo después de unos días me di cuenta de
 que durante los de los exámenes
 había oído el LP a 45 r.p.m. Puedo decir en mi favor que
 había notado que me pasaba la audición volando. Supongo
 que el disco giraba al doble de velocidad y que por lo tanto
 lo de media hora me lo ventilaba en un cuarto de hora. No estoy
 segura de que sea así, pero en cualquier caso indica
 un estado de conciencia bastante disparatado." 
A los que cantan
 
Perdón por la autocita, pero sirve para contrastarla con la ilustración de hoy. A ver si consigo explicarme: los discos de vinilo los hay básicamente de 3 tamaños. Los más comunes se podían escuchar en el giradiscos a 45 r.p.m. (revoluciones por minuto)  los pequeños o singles y a 33 r.p.m. los L.P. o long plays. Si ponías un disco pequeño a 33 r.p.m. se oía como enlentecido y pesado. Si por el contrario ponías un L.P. a 45 r.p.m. se oía más o menos como Alicia Sánchez-Camacho o Lucía Caram pasadas de rosca, de cafés y de todo. Por lo tanto, yo creo que o estoy equivocada yo o lo está quien le hizo el tributo a Bill Watterson. En cualquier caso es una cuestión de números. Aunque mi pick up podía tener más posiciones que las de 33 y 45 r.p.m. yo siempre usaba las que he dicho y desconozco qué hubiera pasado con Vivaldi a 78 r.p.m.
El tema que propongo se acaba de embrollar tremendamente si les digo que las mujeres que tocaban mucha de la música que escribió Vivaldi, del Ospicio della Pietá, en realidad eran huérfanas que en su edad más madura y dada su buena predisposición para la música eran destinadas al conservatorio:
"En 1745, el grupo de chicas en el coro de figlie consistía de dieciocho cantantes, ocho instrumentistas de cuerda, dos organistas, dos solistas, y dos maestras (directoras - una vocal y una instrumental). Además de éstos, catorce novatas y una cantidad desconocida de intérpretes de instrumentos de viento estaban también presentes." (Vivaldi y el Ospicio della Pietá)
Como yo siempre había oído hablar de "orquesta de monjas", este hallazgo casual me sitúa mejor la condición de las músicas y la composición real. Cosa que para el caso no importa pero que va relacionando las cuatro esquinitas del post. Sigamos: Que no, que en los sueños las cosas no son a 33 r.p.m. o a 45 r.p.m. ni nada que se le parezca.  En esta vida nuestra tan falta de aventuras, en las que quien quiere vivir con intensidad tiene que recurrir a buscarse problemas o buscárselos a los demás, jugar dinero, drogarse, viajar en Ryanair o con un capitán de cruceros achulado, ¿qué nos queda si no es vivir de verdad o ponerse a dormir "y tal vez soñar" (como dijera Hamlet)?
Mi incapacidad total para recordar la más mínima secuencia de un sueño y poder balbucear algo que remita a lo conocido o que pueda ser reconocido siempre me ha atormentado un tanto. Pero debo decir para la tranquilidad de ustedes que también me atormenta esa manía que tiene la gente de andar hacia atrás cuando abandona una conversación y pisarte. O que chuperreteen el diario de un bar y luego nos encontremos lascas de croissant en las puntas. Con esos tres tormentos ya tendría para padecer lo indecible, pero hay más. Muchos más.
Hace años me desprendí del sueño de la casa vendiéndomela también en sueños. El asunto se cerró del todo un día que al volver de Galicia -desde donde siempre regreso con jetlag, aunque a algunos incrédulos les cueste creerlo- me desperté un poco desorientada y reconocí en mi salón comedor aquel otro que yo venía soñando desde mis 20 años. Rápidamente se desvaneció esa impresión pero duró lo suficiente como para poder afirmar que se habían unificado lo onírico y lo verídico, la velocidad y el tocino.
Pero ahora hace tiempo que no vuelven mis otros sueños arquetípicos, el del tsunami que anega toda la Tierra, que queda en paz, y el de un camino por una montaña. El sueño del tsunami me ha acompañado toda mi vida. El de la montaña no. Y además me desconcierta en grado sumo porque ya no sé a qué atenerme, como la mariposa del célebre microrrelato: “Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Chuang Tzu que había soñado que era una mariposa, o si era una mariposa que soñaba ser Chuang Tzu.” Yo ya no sé si estuve en verdad en la montaña que soñé. A lo que no ayuda nada el hecho de que cada vez que vuelvo a soñar cuesta más encontrar el camino y me voy a paraderos que son imposibles, que parecen círculos del Purgatorio dantesco o lugares destruidos por turistas o por la pobreza o por todo a la vez.
Como creo que lo del tsunami escapa a mis posibilidades prefiero centrarme en encontrar el camino aquel. El del sueño, porque el de aquí, si es que lo hubo, ya no existe.
 


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(*) -- Una de dos, o están escuchando música clásica a 78 r.p.m., o aún estoy soñando. -- Lo primero. Mañana por la  mañana llamaré a un orfanato.

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8/9/14

El sentido, hip, de la vida

"Hallándome desmontado, me dirigí a buscar un puesto entre las escoltas de la artillería o en el servicio de municiones que se hacía precipitadamente por los temblores entre los carros y las piezas. Al dar los primeros pasos, advertí el extraordinario decaimiento de mis fuerzas físicas; no podía tenerme en pie, y el ardor de mi sangre llegado a su último extremo, me paralizaba cual si estuviese enfermo. No es propio decir que hacía calor, porque esta frase común al verano de todos los países europeos es inexpresiva para indicar la espantosa inflamación de aquella atmósfera de Andalucía en el día infernal que presenció la batalla de Bailén. El efecto que hacía en nuestros cuerpos era el de una llamarada que los azotaba por todos lados: la cara se nos abrasaba como cuando nos asomamos a un horno encendido, y deshechos en sudor, nuestros cuerpos hervían, descomponiéndose la economía entera, desde el instante en que fuertes excitaciones del espíritu dejaban de sostenerla.

Cuando me encontré a pie y a alguna distancia del combate, que seguía con ventaja para los españoles, empecé a sentir vivamente y de un modo irresistible el aguijón candente de la sed que horadaba mi lengua, y la corriente de fuego que envolvía mi cuerpo."

Benito Pérez Galdós, Bailén, cap. XXVI




uentan que la batalla de Bailén (18-22 de julio de 1808) la perdieron los franceses a causa del calor que hubo. Algo también tendría que ver la táctica del General Castaños y su tropa, pero es verdad que hizo un calor abrasador y que la sed machacó a los franceses. El mismo calor había para los dos contrincantes, se dirá, de la misma manera que el mismo frío había para los los dos bandos cuando las invasiones napoleónicas rusas. Se dirá que, claro, que los españoles estaban más avezados al calor, o los rusos al frío, cosa que no deja de ser cierta. Pero lo que llegó a ser determinante es que las bailenenses o baeculenses les llevaron agua a los caballos, a los hombres y a los cañones.

Hay dos imperativos físicos que es muy difícil, por no decir imposible, vencer: el sueño y las ganas de orinar y hacer caca. La sed es más manejable hasta cierto punto. Por eso cuando se dice "sed de justicia" y "sed de venganza", dos cosas muy diferentes por cierto, los que hemos pasado sed y alguna injusticia que otra, sabemos muy bien que esas expresiones son tremendamente logradas. Cuando se tiene sueño se nos ponen los ojos en blanco y se nos cae todo, pero te viene siendo como un desmayo, como un desvanecimiento. Las funciones excretoras en momento dado se pueden liberar y todo lo más que puede pasar es que pasemos un mal ratito y que nos pongamos a nosotros y a los allí presentes en una situación embarazosa. Pero la sed es acuciante, domina nuestros sentidos y hasta la razón, y si no encuentra remedio acaba en un sobresalto metabólico bastante desagradable. 

La sed de conocimiento es acuciante, sí, como también lo son las de justicia y la de venganza, pero todos sabemos que la de venganza puede ser dañina incluso para quien la persigue, o sobre todo (a veces) para quien la persigue.

Estos días de amantes despechadas (Victòria Álvarez, Valérie Trierweiler, María José "B."), se han acumulado tantas amantes vengadoras que me pregunto si esto no tendrá un carácter epidémico.

Hubo un tiempo en que a las que aún estábamos de buen ver nos salió la competencia desleal de las complacientes y bien temperadas sudamericanas y centroamericanas, por no decir nada de las Erasmus, cuya sed de conocimiento se combinaba con la otra sed, la de cerveza y demás, con lo que en resumen también rivalizaban con la oferta local. Fue horrible. Pero, no nos engañemos, cada cual encuentra más o menos lo que busca. Y si la Trierweiler se sintió ultrajada en algún momento podía habérselo esperado puesto que ella había ocupado el lugar aún caliente de otra mujer ultrajada. Así explicado es sórdido y trasnochado, antediluviano casi, de un retrógrado sainetero que apenas resistiría un mero análisis. Pero ateniéndonos a la forma más común de sentir, esto va así.

Y, como en los timos, el engañado es en parte cómplice de su victimización, especialmente si la prolonga con venganzas y demás ¿O no se estaba aprovechando de alguna manera también la vidente Adelina de su situación? ¿No sabía Victòria Álvarez que Jordi Pujol Ferrusola era un poco cantamañanas y una especie fanfarrón? ¿Desconocía Emma, el inmortal personaje de Flaubert, que Charles Bovary era un hombre corriente y sin veleidades ni raras aspiraciones? ¿Esperaba la Trierweiler cambiar a Hollande?

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Perdonen si mezclo la realidad con la ficción, pero es que las amantes despechadas y las videntes desengañadas van a dejar a los novelistas sin trabajo. 

 

Augusto Ferrer-Dalmau

 


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5/9/14

Magia marrón

 "La Edad Media ocultaba el crimen y ostentaba el castigo;
 y hacía ostentación del castigo para posible corrección 
del culpable y, en todo caso, para gloria de Dios
 y enseñanza del pueblo…. La edad nuestra oculta
 el castigo y re-super-publica el crimen; 
y el crimen, en volandas de la publicidad macabra, 
se convierte en una imagen obsesiva morbosamente
 atractiva para el pueblo y altamente ofensiva a Dios." (*)


uede que tenga razón Renard, y que ahora se haga ostentación del crimen y se oculte el castigo. Pero no estoy tan segura, y tal vez ahora a lo largo de algunos procesos el crimen se nos oculta también y tan bien. Y al castigo le salen espontáneos, como en los toros, para hacer escraches y linchamientos. Pero así como a los castigos de la Edad Media se les suponía (?) un poder ejemplarizante, con el escrache se persigue tanto la revancha como la publicidad. 

Explica Luis Reyes [enlace roto] la conocidísima anécdota sobre la breve relación entre Ava Gardner y Luis Miguel "Dominguín": "Después de la primera relación sexual, en vez de quedarse en la cama, Dominguín se levantó a toda prisa y empezó a vestirse.“¿A dónde vas?”, le preguntó ella escamada de no retener al amante. “¡A contarlo!”, le respondió él. La historia la contaba el propio Dominguín, aunque luego decía que se la había inventado".  Y servidora a veces piensa que hoy en día, cuando hay tanto teléfono inteligente y tantas ganas por ir por el lado más salvaje de la vida, habrá quien no le verá interés alguno en hacer algo que no lo pueda difundir a los cuatro vientos. 

Dejando de lado los del EIIL (Estado islámico de Irak y el Levante), cuyo rastro es infinitamente más siniestro y cruento y deleznable, poniendo por ejemplo -que no como modelo- a los antisistema, con sus tácticas de guerrilla y revuelta, sabemos todo el mundo que sin la difusión y repercusión mediática que obtienen sus destrozos, saqueos y demás, no serían nada. El hecho de que concurran a los eventos y cumbres internacionales les permite garantizarse la publicidad. Y el caso es que aparecen siempre en esos casos o parecidos y no van (ni se les espera) a cualquier otro sarao en que no va a haber muchos periodistas o resulte muy enigmática la diversa y "exótica" procedencia de sus elementos o cómo se costearon el desplazamiento. Por supuesto, entre los antisistema siempre podrá encontrarse gente buena y concienciada, como gente buena también la hay entre el espectro demográfico multidiverso de los defraudadores de la Hacienda pública.

Las declaraciones de la vidente Adelina en "Espejo público" sobre los trabajillos que le hacía a Jordi Pujol Soley, declarado católico, me han hecho pensar en Fellini. Tal vez en Giuletta degli spiriti (1965), donde la alta burguesía más desorejada que se les pueda a ustedes ocurrir se meten en adivinaciones y esoterismos al uso. Que Pujol le pusiera una consulta y la pusiera a sueldo quedándose un tanto por cada cliente que le enviaba (**), mucho más que una comisión del 3 o del 5%, es felliniano. O no, Fellini ha sido superado por la realidad. 

Esto podría llevar camino de ser un post al estilo de aquellos episodios de "Sesamo Street" (1969--) en que a los niños se les enseñaba la diferencia entre dentro y fuera, arriba y abajo. He intentado buscar las diferencias entre castigo y publicidad, entre crimen y castigo, entre comisión y avasallamiento, pero en una sociedad con las calles conquistadas por un número aberrante de turistas y por edificios públicos que muestran -como si fueran trasparentes- la hediondez de sus numerosos pútridos inquilinos de turno, esta ciudad (Barcelona), parece en el mejor de los casos un decorado.

Siempre persigo ser muy cauta con los datos que arrojo aquí y cuando no están contrastados o, como lo sería lo de Doña Adelina, son meras declaraciones, las pongo entre comillas y entre lo que haga falta. Por una vez y de forma excepcional trato las palabras de la vidente como ciertas y probadas. Que no piense nadie que se trata de una mujer despechada, como hay tantas (la Álvarez o la Trierweiler), no. A Adelina la fueron a ver los de la TV y seguro que sacó su dinero, porque aún le quedan años de estar en este mundo y será vidente, pero Pujol la ganó en agarrado. No creo que se meta en maledicencias y guardará "secreto profesional". Por lo demás yo no tenía ninguna duda de que nuestra ciudad está llena de gente haciendo trabajitos de magia negra y blanca. Y hasta marrón.

En un pequeño viaje que realicé este verano por Centroeuropa echaba de menos la vida de la calle, algo que encontramos más a menudo en las ciudades y pueblos de la Europa meridional y que hasta ahora no necesitaba ser espoleada por los ingenieros sociales, los organizadores de fiestas donde corre el mal gusto y el pipí ni las chocolatadas gincánicas. La calle es nuestra.
Cada vez más, a cambio de agarrar el cántaro e ir a la plaza por ver de qué se habla, sabemos que lo que nos gusta y sobrecoge es mirar al cielo en su perfecta magnificencia.

"Cel" (Josep Pujol Ricart, 2014)


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(*) Cito a través de una cita indirecta de Castellani por José Manuel Prada en Aberraciones [enlace roto].

(**) Según Adelina ella cobraba 150 € de jornal y Pujol cobraba 300 € por cliente agenciado. 


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Umgawa


tra vez. Aunque la palabra mamihlapinatapai se recogió el año 1992 en el Guinness de los récords como la más concisa del mundo, como un meme su peremne prestigio sigue rodando por los medios, como si no hubiera otras palabras más concisas, que seguro que las hay. El hecho de que los yamanas emplearan o empleen la palabra mamihlapinatapai para designar "una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar", frase que describe una situación muy precisa pero con más palabras, no le quita mérito a la palabra leotardo ("prenda, generalmente de lana, que cubre y ciñe el cuerpo desde la cintura hasta los pies") o a la palabra pístilo ("Gineceo, órgano femenino de la flor de las plantas fanerógamas, formado por uno o más carpelos, que generalmente consta de ovario, estilo y estigma"). Que después de Saussure aún haya gente que ignore -en alguno de los dos sentidos de la palabra ignorar- el carácter arbitrario de las palabras, es algo que ya no sé cómo explicarme.
Los de la parafilología prescriptivista que empuñan el DRAE como si fuera el código civil o el Deuteronomio, aún pueden encontrar su explicación en la de que hay gente que necesita que las reglas del juego estén poniéndonos a raya.

De todas maneras yo diría que la palabra ya me suena de antes de 1992, porque yo aún vivía en casa de mis padres cuando la descubrí tal vez en la prensa.  Por aquella época yo leía "El País".  Ahora con "El País" no hay ni para empezar. A la vista de otros esparcimientos sobre el mismo tema reparo en que lo de concisa significa a veces que se trata de una palabra de una lengua sintética y otras que se trata de un matiz. Así se entiende cómo mirar de soslayo no les resulte ni la mitad de conciso que un buen mamihlapinatapai. Aprecio -es un decir- que hay muchas aproximaciones al tema en que realmente se establecen odiosas comparaciones y lo que se pretende indicar es que son palabras que no tenemos en nuestra propia lengua. Por ejemplo, Shilimazl "es aquel que padece una mala suerte crónica" en yiddish. Y sin embargo creo que la mayoría de las veces esos hallazgos revelan un pobre conocimiento del propio idioma, porque encontraríamos un equivalente en el español en la palabra cenizo o infortunado, que si bien no se apropian del sentido de la prolongación en el tiempo, sí que se acercan. En español decimos desnudarse  y no despojarse (cat. despullar-se), porque esa palabra ha asumido otros significados.  A título de curiosidad, en el gallego no decimos ni una cosa (desnudarse) ni la otra (despullar-se), sino espirse (del lat. expedio, expedire, en el sentido de "desembarazarse").

Carme Junyent desde la universidad y desde donde puede señala el error y el horror de desdoblar el plural por géneros y afirma que no hay lenguas inferiores. Exactamente lo mismo que entre otras cosas hace Ignacio Bosque o hizo Jesús Tusón desde sus lugares. Lo venía haciendo la Junyent a finales de los ochenta en Les llengües del món y no sé si nos hemos movido en la dirección que ella nos muestra o seguimos con los viejos prejuicios repetidos y repetidos. Lo que hace a las lenguas que sean machistas o inferiores es que haya hablantes machistas y hablantes inferiores o hablantes machistas e inferiores, que de todo tenemos. Las lenguas per se no lo son. Ni la letra "o" es machista, de la misma manera que mis cepillos de dientes no tienen donde caerse muertos.

Una palabra que a mí me gusta mucho, una de tantas, es metáfora, que Maria Mercè Marçal vio en Grecia rotulada sobre un camión de mudanzas donde aquí pondríamos "mudanzas" o cualquiera de los eufemismos al uso. Y es que, básicamente la metáfora es eso, algo cuyo contenido se ha desplazado. Una segunda palabra que recuperaría es encomienda, pero no en el sentido que le da hoy la Wikipedia, sino en el de la paquetería. Es palabra que a Barcelona nos la han devuelto las oficinas de envíos de dinero y otras cosas a Sudamérica. Me hace pensar en mi pueblo, cuando veía el coche de línea llevar paquetes que alguien les encomendaba a otra persona del siguiente pueblo o de dos pueblos después.

Otra palabra que también me gusta es umgawa. La repetía constantemente Tarzán en las películas (*) y que lo mismo quería decir "cuidado" como "baja" como "vete" como "ahora sí". Tenía infinidad de significados y eso lejos de quitarle valor se lo ponía. Y es que a veces a buen entendedor con pocas palabras basta.

 

"Tarzan and his mate" (Austin Cedric Gibbons, 1934)


(*) Me refiero a las que más conocemos, ya que la primera pertenece al cine mudo. Enlazo aquí [enlace roto]  la de 1918, dirigida por Scott Sidney. que alguien amablemente ha compartido en Youtube.

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