29/4/26

Copiópteros



l 2011 publiqué una traducción del poema de Yeats "The two trees" y no recuerdo cómo descubrí que se lo había apropiado otro blog sin indicar la fuente. Se puede ver el proceso completo aquí y la respuesta de Eva Posas, que alegó que hacían "difusión cultural" y que con mi comentario ya quedaba asentado de quien procedía el texto original. Debo añadir que el blog y Eva Posas son o eran mexicanos y que en todo momento fue algo que tuve presente porque pensé que tal vez la noción de propiedad intelectual es slightly (como dirían los ingleses educadamente) diferente a la noción internacional o por lo menos a la europea.

Con el tiempo he visto cada vez más que los llamados influencers generalmente no tienen contenido propio y que ignoran ─en alguno de los dos sentidos de la palabra ignorar─ lo que es el plagio y que hay mecanismos como la cita textual o, en x, el retuit, para difundir o citar algo que nos parece importante o útil o, todo lo contrario, infame. El último día que pase en X vi que además de que cada vez se da más el plagio, es más abrumador el contenido usurpado, especialmente después de que la traducción de otros idiomas se ha facilitado tanto.

Vi un post de @hipotelab, que se presenta como Broker hipotecas [sic] que era en realidad un post de una cuenta alemana traducida al español con ligeros cambios en los datos (fiscales o tributarios). Le contestaron y le pusieron una nota de la comunidad. Una de las respuestas dice: "Robar el trabajo de otros es liberalismo", que es otra de las ocurrencias que se suelen alegar junto a la universalización de la "cultura" (!). Reproduzco la parte principal del diálogo con una captura de pantalla en la que el rompedor dice: "si no entiendes que se está comparando la misma situación en España y en Alemania es que tienes un problema".

Se ponga como se ponga, el post de @hipotelab es un plagio, y si lo que pretendía es hacer una comparación la red le presta infinidad de mecanismos para poderlo hacer sin romper la etiqueta internáutica.

También es fácil detectar posts larguitos hechos con IA que explican cuentos donde de entrada el protagonista es un padre, una madre, un alguien que tiene una función casi siempre familiar. Ese detalle da un valor añadido. Le da, vamos a decir, razón. Tienen el tufillo de lo que en catalán llamamos sopars de duro o fanfarronadas y la exaltación al estilo de Santiago Posteguillo o algún periodista de COPE (Bustos y Expósito) cuando nos riñe. Se emocionan a sí mismos al oírse hablar indignados o sensibilizados. Que no sabe una que es peor, si el locutor que habla a toda leche o el que nos amonesta y regaña o inspira miedo con una dicción temblona y sentida. Cuidado: también hay quien reúne las dos condiciones.

A la vista de estas tendencias y de la invisibilidad de las cuentas pequeñas, lo mejor es abandonar X y en general cualquier red social, y dedicarse a otra cosa. Pero no quería dejar de recordar que escribir lleva un trabajo y que copiar es una bellaquería, sea para "comparar" de esa manera tan torpe y ruin, sea por hacer "difusión cultural".

Ahora estoy por otras cosas, pero en cuanto pueda volveré a leer Los viajes de Gulliver, que fue el libro que leí más veces en mi niñez. Se le considera una sátira menipea, como el Lazarillo de Tormes, que es otro libro que disfruté grandemente.

Me imagino que la tentación de usar la IA, especialmente cuando la vocación no tiene un arraigo genuino. Me imagino que una vez que se tienen un número ingente de seguidores lo de menos es el contenido. Se pueden ir cargando incluso autoplagios, cositas hechas con IA, y ya está. A veces hay contenidos claramente disparatados o con una marcada trivialidad absurda pero no nociva. El domingo comencé la visión de un vídeo de Rafael Santandreu con la voz alterada por IA y un acento sudamericano indefinido. El vídeo estaba copiado de la cuenta oficial de este gran psicólogo. Por otro ejemplo daré un post en el que un monje shaolin aconseja hornear una mezcla de yogur griego y huevo, tras añadir al preparado unas semillas de ajonjolí esparcidas sobre la masa. No los voy a buscar. Estoy segura de que los castos lectores saben de todo ello.


 (c) Marta-Raquel Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

17/4/26

La fiesta en paz


os Encants Vells o Fira de Bellcaire de la Plaça de les Glòries son descendientes de las fires de brocanters del siglo XIV. El rastrillo barcelonés ha ido cambiando mucho en vida mía y actualmente se han introducido muchos magrebíes (sobre todo de Marruecos). Su forma de trabajar es diferente a la de los comerciantes españoles. Aparentemente tienen los objetos menos ordenados y además la forma de regatear es diferente y yo, que soy muy aficionada a los objetos centenarios o viejos, no me veo capaz de cicatear tan bien como sí lo haría con un encantista. 
La feria fue renovada el 2013 y hay paradas, pero el género al que me refiero procede en gran parte de las subastas de lotes que se hacen 3 días a la semana a primera hora. Mi interés por las subastas no viene de adquirir artículos sino por su funcionamiento vivo, una reliquia comercial. Pero se ve muy coartado por la pena que me daría ver un piso entero desperdigado o amontonado, todo a la vez, en la puja. Las subastas de los Encants Vells son públicas, lo que no sé es si hay que registrarse a la entrada, aunque no tengas la intención de comprar.

En mi distrito hay una tienda que ofrece objetos usados y alguna vez voy a echar un buen rato. Esta semana "descubrí" que lo que parecía la trastienda era un anejo con artículos un poco más caros que los que se ofrecen en la parte delantera, que son a 1 euro. Entré y hasta alcancé una escalera un poco empinada y desigual, pero el tendero me pidió que me bajara porque era peligrosa. Luego me explicó que había gente que había tenido un ataque de pánico. Y lo creo, pero no tanto por la escalerilla como por la acumulación de objetos que había: crucifijos, lámparas, loza, herramientas, pongos, de todo. Compré una foto y después de limpiar bien el marco y renovar el paspartú ha quedado mejorado y pulcro.

La foto representa a dos niños del barrio, Can Peguera, sobre dos bicicletas a su medida y con ruedines.  Parecen hermanos por su parecido y porque visten igual. Por la moda deduzco que la fotografía es de 1967-1969 porque yo tuve un polo igual pero amarillo (seguramente heredado de mi hermano, que me lleva 2 años y pico). No puedo saber si el camión era de la familia, pero que estaban bien de dinero es seguro, porque en aquellos años no habían muchas bicicletas. Algún triciclo sí. A mi hermano y a mí nos compraron una BH (Beistegui Hermanos) azul para los Reyes de 1970 más o menos. Era para los dos. La otra marca de bicicleta que se veía por aquella época era la Orbea, también guipuzcoana (eibarresa), pero de carreras.

Hacerse una foto a finales de los 60 y además tenerla enmarcada ya es la leche y, valga la redundancia, remarcable. La verdad es que a lo mejor si hubiera tenido que pagar mucho más por ella no la hubiera comprado, pero la fotografía es bonita y seguramente los padres la guardaron con cariño hasta que faltaron ambos y tal vez los hijos. 


Fotografía de Can Peguera, Barcelona. Años sesenta.

Puede ser que disfrute tanto en sitios así como se pueda disfrutar en un museo, porque albergan objetos que están impregnados, como se dice ahora, de un "valor añadido", que es el de expresar una memoria sentimental o familiar. Muchos están hechos a mano. Además de alguna manera siento que los estoy rescatando del desdén. No tengo un trastorno de tipo Diógenes, son detalles esporádicos.

El otro día estuve en una casa con una cocina blanca, toda blanca, que parecía como de 2001, la película de Stanley Kubrick (1968), un escenario lineal, sin vinagreras, sin paños de cocina, ni una manzana, cristales translúcidos. Y la película de Kubrick es preciosa, incluso más bonita que las imágenes que se nos han brindado los de la odisea de Ártemis II, Además de esa asepsia desalmada y de falsedumbre percibí un tufillo de difusor de ambientador que impregnaba todo el ambiente de un olor pretencioso entre el coco y un feto de elefante momificado con candida albicans en almíbar. Parece que el secreto de estos artefactos infernales está en el uso de formaldehido o de algún elemento químico con E carcinogénica. Química pura, ningún olor, ni siquiera el de la flor cadaver, tiene un olor tan aplastante.

La gente que usa estos difusores generalmente no lee las instrucciones, donde se previene de un uso seguido todas las horas del día hasta su consumición. Tampoco son capaces por sus propios medios de entender que un olor que se propaga de esa manera tan destacada es porque lleva añadido un producto químico insidioso.

En fin, de todo hay en la viña del Señor, y si esos gustos no invaden o no se nos imponen en nuestro espacio personal, son llevaderos. 

Las risas de X ayer iban dirigidas a un rastafari que defendía unas ideas muy extrañas sobre el ge'ez como lengua original de la humanidad. El ge'ez o geez es la lengua litúrgica etíope. Alex Wärq, en su nombre civil Alejandro Tesouro Hervás, tiene un vídeo ("Cabala fonética, cómo están programando tu mente") en el canal de Nekane Rivas en Youtube, que enlazo aquí. El fragmento que está rodando por X es el que trata sobre la coincidencia entre las palabras mujeres y mueres y el equivalente inglés woman/weak man. Es fácil que esa tontería cuele como algo sagaz y sutil a oídos de alguna persona sensible a la ideología woke y a la turra heteropatriarcal o a la magia. Y sin embargo cualquier persona con unas mínimos fundamentos de lingüística ya sabe que es más bien, eso, una tontería, o incluso una mamarrachada intolerable.

Alex Wärq se presenta como ingeniero en sonido y profesor de ge'ez (etiópico clásico), pero no sé en qué se basa para decir que las pirámides de Egipto y las de Teotihuacán proceden de una misma cultura primigenia, o que de Babel surgieron 72 idiomas (si solo en India se cuadriplica ese número). No obstante me apena ver cómo se reían de la coacher Nekane Rivas y de Alex Wärk. Él con un turbante muy elevado sobre su cabeza, como si recogiera unas rastas bien largas. Es muy curioso ese turbante porque se sale de los que convencionalmente usan los jamaicanos, con los colores rojo, amarillo y verde. Este turbante parece un foulard estilo barroco de marcas como Versace o, aún más, de Hermès. Pero los pañuelos de Hermès suelen ser de seda y costosos, muy por encima de las posibilidades de los comunes mortales.

Ni siquiera podemos asimilar estos seres de luz con los ejemplos típicos de los prejuicios lingüísticos usuales. Si acaso podríamos decir que hacen etimologías populares y que el cannabis es lo que tiene. Defienden sus ideas no sin una cierta dignidad y sin complejos.

La verdad es que me sabe mal tener que referirme a las cocinas asépticas y a los difusores cancerígenos y a la filología rastafari, pero no quiero dejar nada fuera de la enciclopedia.



(c) Marta-Raquel Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

13/4/26

Idiosincracia


Porque yo antes de ti
estaba congelao hasta que te vi
Tumbaíta a mi lado
¿Pa qué quiero er pil-pil?
Teniendo nuestro amor de estrella Michelin
Pues yo antes de ti
más sola que la una
sin un perejil
esperando que la olla empezara a hervir
y ahora tengo tu amor de estrella Michelin
Maui de Utrera, La acelga y el lenguao

Ay, Utrera! cuanto arte
que tó el que pisa tu suelo
se emborracha con tu cante
Mayte Martín, Sal de aquí


arece que la gira mundial de Rosalía Vila no pasa por Madrid, aunque actuará 4 días en Barcelona y se dice que ya tiene todas las entradas vendidas. Quien sí va a actuar en Madrid es Maui de Utrera, de quien he oído una canción muy enganchadiza que se llama "La acelga y el lenguao". Maui es graciosa, tiene gracia. En sus entrevistas del lanzamiento de su último disco, explica que su padre es Diego Ramírez, del grupo que relanzó a finales de los 90 "El toro y la luna". Por un error que se va transmitiendo durante la campaña de promoción,  en algunos casos se llega a decir que D. Ramírez compuso esa genial canción, pero en realidad es de Carlos Castellano y fue un gran éxito de los 60 interpretado por varios cantantes sucesivamente. El pelotazo de "El toro y la luna" en la versión de Los Centellas le permitió a Diego Ramírez decirles a los miembros de su familia que pidieran lo que quisieran: su mujer le pidió una cocina nueva (!), un hijo le pidió el carnet de conducir y Maui le pidió la carrera de violoncelista.

En la entrada de la Wikipedia para Carlos Castellano se filtra un error descomunal cuando se clasifica como compositor de sardanas. Podría ser un error accidental o una de esas gamberradas que a veces encontramos en la Wikipedia. Aunque tengo cuenta en Wikipedia no voy a enmendar ese disparate, como tampoco he corregido otros que he advertido a lo largo de muchos años. Mis contribuciones son muy esporádicas y solo sobre temas que considero que, si no domino, por lo menos conozco.

Captura de pantalla de la Wikipedia (consulta: 13 de abril de 2026)

Hace unos años tuve un blog en el que recogí algún caso sobre delitos bibliográficos. Cuando digo "delito bibliográfico" me refiero a algún individuo no identificado que hizo desaparecer en la era analógica todas las páginas donde empezaba un artículo de un rival en las revistas que conservaban algunas bibliotecas de Medicina. Ese empeño suyo le sirvió al saboteador el tiempo en que esas revistas no se digitalizaron o mientras duró su enemistad con alguien en el plano académico o profesional. Lo que no podía suponer el criminal es que en aquel entonces por telefax o por Correos podíamos intercambiarnos reproducciones de artículos entre bibliotecas que no tenían que circunscribirse a Barcelona o a Cataluña. Conseguí el artículo en la Biblioteca del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, donde entonces teníamos a María Francisca Ribes Cot (Fanny) y restablecí una copia al ejemplar que se conservaba en mi Biblioteca.
A ese "delito" o falta tan chiflados solo podemos encontrar una justificación: que el que había perpetrado la eliminación de las páginas donde descansaba el artículo de mi usuario se sentía agraviado o la víctima de una injusticia atroz e incomprendida.
Otra malpráctica que estuve investigando a fondo fue una cita espuria. Un cirujano o ginecólogo había creado una cita bibliográfica a la que remitían todos cuantos después de él emplearon su procedimiento para realizar una operación. Hay algunos procedimientos quirúrgicos que adoptan el nombre de quien lo inventó. Este cirujano habló de su técnica en un congreso y de su intervención oral no quedó rastro alguno ni siquiera en un libro de resúmenes. A lo mejor intentó reparar esa carencia publicando en forma de artículo científico la explicación de su procedimiento, cuando ya había adquirido el epónimo, pero eso no lo podemos saber. El caso es que los ginecólogos cuando publicaban sus propios artículos y se referían a ese procedimiento, se referían a una cita inventada. Ese artículo no existía. 
Yo descubrí la inconsistencia de la cita bibliográfica caminando hacia atrás, deshaciendo el progreso del procedimiento y llegué a la conclusión de que sin duda el hombre había inventado la cita y sus sucesores no la encontraron nunca pero no podían dejar de citarlo, fuera por cortesía o descuido. Los datos no cuadraban, no eran verosímiles. Por ejemplo en el año citado no existía ese volumen o las páginas no correspondían a ningún artículo. Los ginecólogos sucesores no podían dejar de citar esa cita espuria porque de manera normativa no puedes remitir a una técnica sin citar su fuente y por otra parte porque aunque no encontraban el artículo en las bases de datos al uso ni físicamente, al aparecer citado en los artículos previos, no podían obviarlo. 
La ginecóloga que me pidió ese artículo, dado que quería apoyar el suyo con toda probidad, me preguntó después de mis pesquisas: "Qué hago: pongo la cita o no la pongo?". Le repuse: "Si lo citas abundas en un error; si no lo citas tienes que entrar en explicaciones que se escapan al tema del artículo y además dejas en evidencia a los autores que lo han ido citando. A mí el ginecólogo me da penita". 
En aquella época seguramente no contaba tanto publicar y el pobre hombre tarde quiso reparar ese defecto. Semanas después mi usuaria me envió un pdf del artículo que le publicaron en una revista internacional de Ginecología, en el que por cierto me reconocía en los agradecimientos, y vi que citaba el artículo inexistente de su predecesor. Le guardamos el secreto.
***
Marta D. Riezu en su libro titulado Agua y jabón se refiere a la historia de Joe Orton y Kenneth Halliwell, que fueron condenados a 6 meses de prisión, una pena sorprendentemente dura para el delito que cometieron, el de reformar los libros de la biblioteca pública de Islington Sur (en Londres). Esta pareja queer eran muy aficionados al collage. Devolvían los libros que les habían dejado en préstamo pero alterados: añadían contenido obsceno o absurdo, y lo alteraban con sátira social o sexual. Cuando fueron identificados (gracias a la máquina de escribir empleada) se les castigó duramente, pero con los años esas piezas adquirieron un valor que no es de extrañar. No creo que ocurra lo mismo con los pintarrojean los vagones de metro o de tren.
Uno de los ejemplares alterados más reproducidos en internet es una novela de Agatha Christie y también una historia de los Tudor dirigida o editada (en el sentido anglosajón de la palabra) por Katharine Garvin.

Imagen de un libro del año 1956 con la cubierta alterada por Joe Orton y Kenneth Halliwell

He podido encontrar en eBay un ejemplar bastante fatigado pero en el que se puede ver la cubierta íntegra, con las figuras de los reyes o celebridades que figuraban en el libro original. Podrían identificarse como Enrique VII, Enrique VIII, Isabel I, Tomás Moro, William Cecil y Eduardo VI.

Ejemplar inalterado del libro The great Tudors (1956)

Otra foto de un ejemplar idéntico en la que se aprecia el lomo, se pueden ver a Isabel I y a Enrique VIII. La señora del lomo alterado podría ser la actriz Spring Byington. El resto de personajes del cambiazo no los conozco.


La historia de Orton y Halliwell acabó bastante mal. Halliwell se murió por sobredosis de antidepresivos pero antes asesinó a su pareja (que al parecer quería dejarlo por otro) a martillazos. Tal vez podría evitar a mis dudosos lectores este dato tremendo. Escribir es por un lado tomar muchas decisiones y, por otro, plantear dudas o abrir hipótesis. Parece que a Orton le iba bien y que Halliwell estaba mal.

Ejemplar de una novela de Agatha Christie alterado por Orton y Halliwell

Conservo aún mi libro de Historia de 8º de E.G.B y reproduzco las imágenes que alteré de la página 10, de Descartes, Montesquieu y Voltaire. No fue idea mía, es lo que estaba de moda.



◎◎◎
Cuando nuestro rey Juan Carlos I decía anteayer en París admitir sus errores yo me acuerdo de cuando deslizó la palabra indiosincrasia, incorrección que podemos cometer cualquiera de nosotros y que además resulta simpática. Hace poco le oí decir, en RNE creo, a Pablo Echenique idiosincracia, que yo creo que es debido a la vacilación que tienen los argentinos para pronunciar la "c" (/θ/) y sus confusiones de ceceo y seseo, pero que conlleva a un neologismo curioso porque vendría a significar "el poder de las particularidades" o "de lo particular". Es una palabra que se podría muy bien para proponer una definición para esta época en la que no hemos conseguido el imperio de la igualdad pero si una especie de totalitarismo de la diversidad.


(c) Marta-Raquel Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

8/4/26

El mundo todo es máscaras

"Un estudiante admirado le preguntó a un famoso rabino:
¿Cómo es que tiene usted siempre la parábola perfecta perfecta para cualquier tema?
El rabino sonrió y dijo:
─Te contestaré con una parábola─ y contó la historia siguiente.
"Había una vez un teniente en el ejército del Zar que, al atravesar a caballo un pequeño shtetl, notó cien círculos de tiza a un lado de un granero, cada uno de ellos con un agujero de bala en el centro. El atónito teniente paró al primero que encontró y le inquirió sobre las dianas.
El hombre suspiró:
─Ah, es Shepsel, el hjo del zapatero. Es un poco peculiar.
─No me importa. Un tirador tan bueno...─No entiende usted ─interrumpió el hombre─. Verá, Shepsel tira primero y luego dibuja el círculo de tiza."
─Así soy yo. No busco una parábola que encaje en el tema. Sólo hablo de temas para los que tengo una parábola.
John Allen Paulos, Pienso, luego río



ace ya tiempo que me di cuenta de que en muchas ocasiones los médicos te hacían notar las deficiencias y las imperfecciones. El detonante fue una resonancia después de un accidente doméstico, y un informe radiológico del estado de mi columna. En ningún momento se decía algo así como "hay que ver qué vértebra T5 tan bonita y tan bien puesta". Al contrario. Todo era negativo. Esa cuestión, que deliberadamente exagero, me llevó a la conclusión de que un médico no podía dedicar tiempo a lo que se salía de un diagnóstico orientado a los síntomas o a detectar un problema. También me llevó a meditar sobre el hecho de que en gran manera todos estamos determinados por obtener unos resultados determinados. Y precisamente, como me decía un amigo médico hoy felizmente retirado, cuando uno está en un error todo le da la razón.
Ante la época que estamos viviendo cuesta mucho mantenerse, como un tentetieso o una boya o un tallo de centeno, sin dejarse arrastrar por los nuevos usos y las nuevas alienaciones. Además hay un factor que pasma y confunde, la rapidez con la que se suceden los hechos, y aún más la rapidez con la que se olvidan sin apenas darnos la oportunidad de asimilarlos. Eso sin descartar que muchos son meras campañas de distracción que agotan la curiosidad más atenta.
Veo en mi entorno que en poco tiempo todos calzamos zapatillas de plástico, por ejemplo. Primero lo observamos en los escaparates de las zapaterías, donde se empezaron a infiltrar zapatillas deportivas parecidas a zapatos con los zapatos que parecían zapatillas deportivas. Después hemos visto en las calles que van desapareciendo las zapaterías y que cada vez cuesta más ver alguien que calce unos zapatos, ya no digamos con suela de cuero. Lo que se dice de los zapatos se puede decir de la comida, de la ropa, de la prensa, de la enseñanza secundaria y universitaria, de todo.
A veces no sé si me sorprende más que se este imponiendo una economía tan empobrecedora y esclavista o que haya personas que no adviertan no ya el plan malthusiano, sino sus signos más evidentes. Por decir algo, me he dado cuenta que en el bulevar de mi barrio han desaparecido la mayor parte de las tiendas y oficinas bancarias y que se han instalado cadenas de esas cafeterías donde corros de pensionistas dedican un par de horas a tomar un café y algún producto de la bollería moderna. Estos establecimientos suelen estar atendidos por amables emigrantes sudamericanas o centroamericanas  que a mi entender son explotadas con jornadas largas y un trabajo que les exige pasar muchas horas de pie. La limpieza muchas veces no es óptima e incluso me he encontrado alguna vez que los baños estaban fuera de uso. A menudo también acuden a estas cafeterías grupos de adolescentes con sus portátiles para usar el wifi y relacionarse, a veces ruidosamente. A mí no me gustan nada estas cafeterías porque ese ambiente no me atrae lo más mínimo. Pero a mi entender lo peor es que han venido a substituir establecimientos que de forma indirecta velaban por la seguridad ciudadana y por el orden. 
No hace tanto, cuando un tendero notaba un desperfecto en la acera o alguna cuestión que podía degenerar, se hacía cargo de llamar al teléfono correspondiente y denunciar o avisar del caso, más teniendo en cuenta de que si las fuerzas de seguridad patrullan lo hacen de forma muy discreta. Yo veo muchas infracciones e imprudencias con patinetes y bicicletas, pero muy pocas patrullas que actúen y detengan ─por decir algo─ a un menor que cruza en contradirección a toda velocidad una avenida. Simplemente con que inspeccionaran el tráfico de 8 a 9 de la mañana, nos evitaríamos muchos sustos. Las amables emigrantes sudamericanas y centroamericanas no solo no tienen un momento para dedicarlo a lo que no es hacer y cobrar cafés, sino que desconocen las ordenanzas municipales. las terrazas a veces no guardan los límites del espacio reservado. Y todo se acaba, como se dice ahora, "normalizando", al tiempo que aumentan el crimen y las patologías sociales.
Si por puro aburrimiento te lees la infografía de un autobús de TMB sobre la conducta a seguir en su interior, ves por ejemplo que no solo hay gente que habla por teléfono ostensiblemente, sino que lo hacen durante todo el trayecto. Las infografías dan trabajo a la legión de graduados en Comunicación, bueno, no a todos, pero aparte de armar los coches con elementos que nos envuelven en una ficción de control e innovación, no sirven para nada. Mucha gente hace lo que le viene en gana, a lo que no ayuda la ingente incorporación de pakistaníes, bangladeshíes y otros emigrantes que aunque puede que sean muy buenas personas muchas veces no saben comportarse de acuerdo con nuestras costumbres y, siento insistir, no se van a leer ni las infografías, ni las ordenanzas municipales ni  van a seguirlas a través de la radio o la tv ni nada de nada. Con la masa de emigrantes que se han incorporado a nuestras ciudades y pueblos es imposible su integración. Además ellos, como algunos españoles, no aman España.
Con este post simplemente doy mi testimonio de una actualidad que no tiene que ver con Artemis II, ese alarde de tecnología, y la Guerra en el Estrecho de Ormuz, un alarde de fanfarronería y geopolítica. O tal vez sí. Vivo todo esto de la Luna como una farsa, como cuando alguien me dice que se ha ido a Tailandia o al Japón 5 días. Una escapadita. Ya puesta, dejo aquí expresada mi total incredulidad sobre las teorías metereológicas de Al Gore y todas las furcias mediáticas interesadas en que cundan ideas extrañísimas sobre el clima, la alimentación y las energías renovables. No veo la sostenibilidad de arrancar los olivos y llenar los campos de placas solares que se podrían poner a un ladito, donde las vías de los trenes de alta velocidad o lo que queda de esas vías.
Estos días se ha recuperado un artículo científico sobre la financiación de Coca-Cola de algunas organizaciones médicas entre 2010 y 2016:

Research partnerships between Coca-Cola and health organizations in Spain. Eur J Public Health (*)

No falta ninguno de los "puritanos" antitorreznos: está la Fundación Española del Corazón, la Asociación Española de Pediatría, la Sociedad Española de Atención Primaria, el Diario Médico, los de la diabetes, etc. Y sin embargo seguro que se encontrará alguna razón incluso enaltecedora para defenderse de toda sospecha sobre la probidad de esa financiación o "transferencia de valor" en instituciones que se arrogan la higiene alimentaria. Seguro que sí. Está todo sobrehilado.

Bill Abbott


"Bien presumirá el lector que al hacer estas metafísicas
indagaciones algún pesar muy grande debía afligirme,
pues nunca está el hombre más filósofo que en
sus malos ratos; el que no tiene fortuna se encasqueta
su filosofía, como un falto de pelo su bisoñé;
la filosofía es, efectivamente, para el desdichado
lo que la peluca para el calvo; de ambas maneras se les
figura a entrambos que ocultan a los ojos de los
demás la inmensa laguna que dejó en ellos por llenar la naturaleza madrastra."

Mariano José de Larra, El mundo todo es máscara. Todo el año es Carnaval. 


 (*) Rey-López JP, Gonzalez CA. Research partnerships between Coca-Cola and health organizations in Spain. Eur J Public Health. 2019 Oct 1;29(5):810-815. doi: 10.1093/eurpub/cky175. PMID: 30169613.


(c) Marta-Raquel Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

2/4/26

Papel desautoriza a Spock

"Tijeras cortan papel. Papel tapa a piedra. Piedra aplasta a lagarto. Lagarto envenena a Spock. Spock rompe tijeras. Tijeras decapitan lagarto. Lagarto devora papel. Papel desautoriza a Spock. Spock vaporiza a piedra. Y como siempre, piedra aplasta a tijeras."
Sheldon (The Big Bang theory)

La más noble función de un escritor es dar testimonio,
como acta notarial y como fiel
cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.”
Camilo José Cela 


epito la cita de Sheldon del último post, que sometí al Chat GPT (es un decir) para obtener una de las numerosas decepciones que voy acumulando en la memoria. Lo que más he usado de la app de IA gratuita es el editor de imágenes y el traductor. Mi experiencia con Chat GPT en general no es positiva, pero gracias a mis experiencias puedo reconocer las imágenes y los textos producidos por sus mecanismos, sobre todo cuando las imágenes son de personas o lugares conocidos, o cuando son acerca de un tema sobre el que tengo algún criterio. Lo que hace la IA se distingue. Y de hecho ya hay filólogos que han analizado bien su lenguaje característico o el estilo.
Lo que resulta más desconcertante de Chat GPT es 1) que es prolijo por demás (supongo que para que el usuario concrete o afine el prompt a partir de su respuesta) y 2) que se obtienen en el tiempo diferentes respuestas a preguntas exactas, especialmente si entras en un terreno legislado o cuando, por alguna razón que desconozco, el aparato experimenta una especie de fatiga y se extravía en una respuesta errónea. Todos cuantos hemos ensayado algún tema con Chat GPT sabemos que cuando da una respuesta errónea y la rechazamos al instante recompone otra.
No conservo el chat que tuve sobre el post previo, donde Chat GPT se enrocó en el hecho de que el post no lograba desarrollar el título ni la cita propuestos. Como no vivo bajo la presión del éxito, a las propuestas de la IA para hacer el post más atractivo le aduje que de acuerdo con la propuesta de Eisenstein huía de las tesis y las dicotomías, que mi modelo se basaba en un contrapunto de 3 esquinas. Con la rapidez acostumbrada me elaboró una parrafada que daba a entender básicamente que conocía la teoría de la tercera idea de Serguéi Eisenstein cuanto al montaje cinematográfico, pero manteniendo la conclusión de que el post no llevaba a una conclusión instructiva o atractiva. 
Un día que tenga tiempo y ganas me gustará ofrecer a Chat GPT o a cualquier otro mecanismo de IA un texto de Los viejos amigos, pero sin decir que es de C. J. Cela. Por cuestiones que nada tienen que ver es difícil encontrar gente silbando algo de Mozart más allá de alguna melodía que sirva para tono de móvil monofónico antiguo, o gente que cite a Cela. Y no es porque ahora ni Cela ni Mozart están de moda, es que las notas del músico son poco trilladas y porque muchas veces Cela ─negado para la poesía, como él mismo creo recordar que admitió─ hacía pura literatura y no precisamente autorreferenciada.
En los textos de Cela no encontramos extrapolaciones burdas ni conclusiones cargadas de moralina o de moralona. De hecho Los viejos amigos, a diferencia del libro homónimo de Rafael Chirbes, remite a personajes literarios de sus propias novelas anteriores. La idea, que me parece genial, subraya algo que ya dijo Francisco Umbral, que cada obra de Cela era desde el punto de vista formal, una innovación. Con esta contradicción lo que pretendo decir es que Cela rescató de sus personajes secundarios una muchedumbre de tipos de la postguerra, con el objeto de prolongar su vida, pero sin concederles protagonismo alguno, simplemente rematándolos o colocándolos en una microhistoria. El autor desarrolla esos personajes secundarios mínimamente, y esas extensiones son breves, pero tienen la precisión de aquellas miniaturas que nos han dado la Pintura, los camafeos de sardónice, las lozas de porcelana pintada con escenas campestres. 
Creo que solo en Josep Pla se han conjugado a la vez la clemencia y la sordidez con la misma entidad que en Cela. Tal vez Pla profundizó más en la mezquindad (como debilidad). Se me ocurre un diálogo entre Pla y un Chat GPT, que es a la vez pacato y cínico. Pero me resultaría más fácil inventar las palabras de la IA que las del palafrugellence.

L'Amore immortale. Camafeo de sardónice (Torre del Greco, Nápoles, 1925)

(c) Marta Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.


27/3/26

Piedra aplasta a tijeras

"Tijeras cortan papel. Papel tapa a piedra. Piedra aplasta a lagarto. Lagarto envenena a Spock. Spock rompe tijeras. Tijeras decapitan lagarto. Lagarto devora papel. Papel desautoriza a Spock. Spock vaporiza a piedra. Y como siempre, piedra aplasta a tijeras."

Sheldon (The Big Bang theory)

Oye, Señor, la voz del que te invoca

Salmo 27


o hace mucho, en una clase en la Universidad ─dejémoslo así─ una profesora de Historia Medieval dijo "yo no pienso leer los Salmos ni loca". Me parece que su especialidad es el arte medieval, cosa que hace aún más sorprendente tamaña afirmación. No creo que fuera una boutade; seguramente no ha leído los Salmos que, para quien tampoco los haya leído, no llega a las 150 páginas y eso si no se imprimen los versos de corrido, que aún ocupan menos espacio. 

Son 150 himnos de gran fuerza poética y profética (que es decir lo mismo) y se suele recordar, entre tantos comentaristas y especialmente en los cristianos, no en los judaicos, que era la lectura de Jesús de Nazaret. Me gusta pensar que las propiedades musicales le añaden fuerza y permiten su retención incluso involuntaria en el espacio insondable de la memoria.

Se ha hablado mucho sobre la musicalización polifónica del salmo 51 (Miserere mei, Deus) por Gregorio Allegri, una maravilla. El papa Urbano VIII prohibió su ejecución fuera de la Capilla Sixtina, se dice, y quien la copiara podía ser excomulgado. También se dice que Mozart la escuchó dos veces para memorizarla y luego escribir la partitura. Pudiera ser. Quiero decir que pudiera ser que hiciera esa proeza, no que fuera necesario.

Hay por ahí una grabación en donde en el coro de voces blancas uno de los niños se lleva a la boca un globo de helio y aspira el gas, cosa que le permite afinar su voz (0:58) a mi entender a un extremo poco natural y parecido a la asfixia. Es la frase munda me, "límpiame". Se puede comparar con otra grabación del King's College de Cambridge y está claro qué suena mejor.

Lejos de preguntarme qué hace una universitaria estudiando la Edad Media de espaldas al cristianismo, cuando es el milenio en que reinó, aunque no plenamente, me pregunto cómo puede haber tanta gente que desconozca la polifonía de Allegri.

El cambio de voz a lo largo de la vida, tan dramático para una voz blanca, es un detalle menor al lado de la enorme riqueza vocal que nos rodea. Y a veces pobreza, se tendría que añadir. Porque al final, una vez que la mirada se satura y complace, la voz tiene un papel rotundo. Nos habla de todo e incluso puede contradecir lo que se ve.

La voz nos habla de razas, porque la voz de las personas de raza negra es diferente a la de las personas de raza blanca. Los labios son más gruesos, por empezar diciendo algo. La voz nos habla de sexos, de modas, de pretensiones, de vergüenza, de jactancia, de acentos. Una amiga mía, cuando hacía años que ya no era profesora, aún hablaba alto y como declamando. Había asumido un rol, ese, como propio y lo había confundido con su personalidad. 

Las modas no son poca cosa. Por ejemplo, la pronunciación tan característica de la y y la ll en Argentina y Uruguay tiene que ver con una moda porteña femenina. Yeísmo rehilado, se llama. Esa forma de hablar se impuso en Buenos Aires y Montevideo principalmente. Me doy cuenta de que de unos años a esta parte se está imponiendo por lo menos en los medios una forma peculiar ajena al español de pronunciar la ese. Sin sonar como la ese sonora del catalán, suena ─para que nos entendamos─ como sonaban los telediarios de Doña Letizia. Esa tendencia me ha hecho entender (no comprender) la moda del yeísmo rehilado, su triunfo.

La ese sonora en catalán, como en italiano, viene respaldada por la grafía, y ésta por el étimo y supone que haya vibración de las cuerdas vocales. La ese amanerada es para todos los casos, y más bien parece un fenómeno articulado por la lengua, sin vibración. Es decir, caso en que yo misma pudiera producir una ese amanerada no se produciría ni el más mínimo eco vibratorio en mi nuez, sino una especie de realce algo pastoso y lene, cursi en una palabra.

De la misma manera que hay personas que no han escuchado nunca el Miserere de Allegri, tampoco han captado los rasgos de la voz de una persona de color, o que el tono de voz de los japoneses tiene a veces un matiz umbroso, o que algunos hombres homosexuales afectan una entonación de picardía y más aguda y alegre de la que habría en su condición masculina.

En mi coleccide mronstruos no faltan los pomposos. Me estoy acordando de Luis Ángel de Benito cuando se emite su Diccionario musical en RNE Clásica, que sabe mucho pero que tiene una dicción para mi gusto un poco llena de excesos en las guturales y las jotas, con eses amaneradas y en general resulta rimbombante y nada natural. La grandilocuencia o el histrionismo de los comunicadores tiene que ver con la necesidad de marcar, supongo, un espacio donde la voz predomina sobre el aire. Como Luis Ángel de Benito hay coachers financieros y hasta en Radio María España, Luis Antequera emplea un tono muy peculiar y algo cirquense que eclipsa la serenidad cierta de sus conocimientos.

El Mejor Actor Revelación de los Goya de 2019 por la película Campeones, Jesús Vidal, revelaba hace poco en la prensa que lo toman por discapacitado intelectual. En realidad solo tiene una discapacidad sensorial (casi no ve) y si acaso capilar (es muy calvo) pero creo que al haber participado en ese largometraje y por su forma de hablar se ha ganado una reputación falsa de simple o bobo.

En enero fui al Palau para el Homenaje a Ennio Morricone y Nino Rota, por la Osquestra Simfònica del Vallès. Lamentablemente la sesión iba conducida por la narración de Salvador Vila, que creo que es actor de doblaje. A mi parecer le añadía a la música una carga que no solo era innecesaria sino que la desfavorecía y entorpecía. Sus reflexiones sobre La misión (Roland Joffé, 1986) además solo podrían proceder de quien no ha visto la película y/o no tiene la menor idea de lo que fueron las reducciones. Así como me he andado con tiento en no vituperarar ni ser desconsiderada con Luis Ángel de Benito o Luis Antequera, sin embargo a algún youtuber como Lethal Crysis (Ruben Díaz) o a Salvador Vila no les concedería más que la misericordia, pero sin deternerme mucho ¿Cómo se puede estropear de esa manera la música de Morricone y de Rota?

La voz conmovida de Salvador Vila había que padecerla en platea con la visión de su presencia al lado de la directora de la orquesta. Sentado en una silla plegable y vestido informalmente. De fondo se veían o trozos de las películas que ya son del dominio publico o recreaciones fantasmagóricas de las que aún están bajo la propiedad intelectual de las productoras. Está claro que ese espectáculo de algo menos de 2 horas no hubiera podido soportar una voz en off, pero tal vez podían habernos excusado de la narración y simplemente guiar el transcurso de las imágenes con algún subtítulo como los que se nos ofrecen en las óperas.

La voz en off o voz superpuesta es un efecto que siempre me ha llamado la atención. Una de las primeras voces que recuerdo es la del principio de Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), cuando se emitía cine de los años 40 en TVE. La voz en off nos ponía "en antecedentes" o como un coro griego nos revelaba una dimensión humana más allá de la evidente. Otra voz en off que recuerdo es la de Primitivo Rojas Ramos en el programa-concurso Precio justo (1988). En honor a la verdad nunca he visto entero ni un solo programa concurso, no ya de Precio justo, sino incluso de Un, dos tres, responda otra vez. Pero no porque haya visto cosas mejores, no, es que no me enganchan nada.

Mi hipersensibilidad a los sonidos es tan acusada que no me gusta The Big bang theory (2007) porque cada 9 segundos o menos suena la risa enlatada. 

Hoy que es Viernes de Dolores tengo un recuerdo para mi tía Loli. A veces hablábamos por teléfono desde la casa de mi madre y en los primeros segundos nuestras voces se confundían y mi tía no sabía si hablaba yo o mi madre, y mi madre no sabía si hablaba mi tía o yo. Era divertido. 

George Booth

(c) Marta Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

18/3/26

Las siete diferencias


n las últimas semanas hemos disfrutado en Barcelona de dos conciertos notabilísimos para piano y orquesta. El 17 de febrero en el Palau de la Música Seong-Jin Cho interpretó con la London Symphony Orchestra el Concierto para piano #2 de F. Chopin. Anteayer la Orchestra della Svizzera Italiana y Martha Argerich nos brindaron el Concierto para pinao #1 de L. van Beethoven en el Auditori.
Los dos solistas tienen una diferencia de edad de varias décadas y no los voy a comprar porque técnicamente no cuento con los conocimientos para osar hacer algo que ni se le parezca. Sí me atrevo  a decir que disfruté mucho de ambas obras y que el desnivel formal que hay entre orquesta y pianista es mucho mayor con Chopin. Por decirlo de otra manera: Beethoven tiene un dominio orquestral mejor. El concierto de Chopin es el piano con ráfagas orquestales que hasta resultan como un relleno.
Los cambios de registro de Beethoven en el concierto opus 15 contrastan con la emoción más literaria que trasmite Chopin, donde la melodía llega a ser hasta previsible. Desconozco qué tiene más dificultad y admito que me gustan las dos obras, aunque tal vez hay que decir que Chopin no es para escucharlo cada día, precisamente por su sensibilidad extrema romántica.
*
Incorporo hoy al álbum el cuadro de Helene Schjerfbeck (1862-1946), que me recordó mucho las rosas de Antonio López (1936) que vi en su exposición en La Pedrera el año 2023. Bueno, que yo sepa no ha habido otra.
Acaso la comparación no enriquece la experiencia. No ocurría con los dos conciertos para piano y no ocurre con las dos pinturas de rosas. Pero es cierto que aquello de las siete diferencias nos hablan mucho del estilo de cada pintor. Y si ya teníamos claro la especial luminosidad del manchego, al ver las rosas de la pintora finlandesa aún se aprecia más. Y sin embargo la pintura de Schjerfbeck nos transmite una variedad de tonos prodigiosa. No veo cómo saber si el efecto más opaco del cuadro de las rosas amarillas tiene que ver con la degradación de los pigmentos o incluso con la suciedad, cosa que pude advertir en gran parte de la colección de Solana en su casa-museo en Madrid. Siento decir que en los azules marinos  parecía disolverse la roña de las coladas de unas cuantas casas. Pienso que en el caso de los cuadros de Solana se han conservado mal los azules. 
Volviendo a la pintora, esas rosas son magníficas y captan la forma de estar de las flores. Y su forma de ser, habría que añadir. Algo que las mantiene en su espacio y que añade una cualidad especial a la posición. La rosa que lleva el jovencito al que muerde una lagartija en el cuadro de Caravaggio, recuerda la rosa del soneto 1 de Shakespeare, aunque la rosa de Caravaggio ya está algo marchita, sin turgencia,  y la del soneto no. Las rosas de López y de Schjerfbeck poco tienen que ver con mordiscos y jovencitos.
Se suele decir que la representación botánica ha de tender a ser un modelo ideal, no un retrato individual.  Incluso los grandes ilustradores botánicos representan una planta en todas sus fases y Les rosacées de Redouté muestran sus rosas abiertas y con capullos, espinas, el haz y el envés de varias hojas, las yemas, los peciolos en desarrollo y ya formados. 
La cuestión que añade la representación artística es una emoción del momento y eso lo encontramos tanto en la finlandesa como en el manchego. Por eso el realismo o, mejor dicho, el hiperrealismo, a mi entender no aporta más que un dominio técnico admirable (que también se puede encontrar en otras obras de arte menos exigentes) con el detalle de calidad indistinguible de la imagen fotográfica. Hay pintores cuya habilidad para el hiperrealismo es muy remarcable, pero en mi opinión eso no es arte. Y lo dejo así.
La pintora de nuestras rosas amarillas tiene otro cuadro más sensual con rosas rosadas y rojas dispuestas o inclinadas, echadas, sobre una superficie. Si no fuera por las hojas, que son claramente de rosas, podrían pasar por peonías. La profundidad que transmiten estas pinturas reta todo comentario.
*
Helene Schjerfbeck sufrió un accidente doméstico a los 4 años que le dejó mal la cadera y que le condicionó a llevar una vida sedentaria. Pero hasta donde yo he podido ver, en sus cuadros no encontramos ningún signo de sus impedimentos. Su obra es en gran parte una sucesión de autorretratos, retratos de otras personas, bodegones.
*
Ayer me llegaron la consabida encuesta y la información sobre la actuación de Martha Argerich y Charles Dutoit, que es el director de la Orquesta de la Suiza Italiana. En realidad la comunicación, de M. Ayguadé, se refería al "tándem", un tándem que yo no sé ver porque la semiología deportiva me aturde. En realidad, y no deja de tener su gracia, Charles Dutoit es el padre de la segunda hija de Martha Argerich y fueron pareja entre 1969 y 1973, hace muchos muchos años. 

Rosas de Ávila VIII (Antonio López, 2014) [impresión glicée]

Helene Schjerbeck, 1888 aprox.

(c) Marta Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

12/3/26

Asinus asinum fricat

How dreary – to be – Somebody! 
How public – like a Frog – 
To tell one’s name – the livelong June – 
To an admiring Bog!
Emily Dickinson
 

 

s muy frecuente, cada vez más, ver citas atribuidas a algún autor tal vez por arrimarse a su fama. Todos hemos visto citas atribuidas a Einstein inventadas. El sábado vi una cita atribuida a Howard Zinn por @LibrosEnCitas y vi que tal vez procedía de un reel, al que se había dado una forma literaria. He buscado en las citas de Zinn y no existe ese texto.

El arrimo es tan viejo al menos como la popular locución latina "Asinus asinum fricat" (el asno se restriega con otro asno). La frase se usaba en Roma para referirse al arte de codearse en sociedad y hacer gala de unos reconocimientos recíprocos. Lawrence Durrell en Justine nos ofrece la versión anglófona: "The cocktail party – as the name itself indicates – was originally invented by dogs. They are simply bottom-sniffings raised to the rank of formal ceremonies" (“El cóctel —como su propio nombre indica— fue inventado originalmente por los perros: simples olfateos de trasero elevados a la categoría de ceremonia formal.”)

Las citas falsas buscan hacerse virales al arrimo de un nombre célebre o prestigioso. La que reproduzco tiene una cierta elaboración y eso no deja de concederle algún mérito, pero dentro de los usos culturales clásicos es torpe. Sobre los llamados "creadores de contenido" ya escribí antes y solo podría amontonar más datos, pero no más razones de descrédito. Además, en el fondo, hay que dejarlos vivir. Con las herramientas de la inteligencia artificial cada vez es más fácil identificar las fuentes.

En mi entorno social y con la perspectiva que me han dado los años he visto que hay cocktail parties en forma de clubs de lectura, presentaciones de libros, etc. El tiempo que se pierde en estos regodeos se le roba a la escritura y a la "creatividad". O no, tal vez sea rentabilísimo.

Desde diciembre han fallecido 4 periodistas que pertenecían más o menos a la misma generación: Gregorio Morán  de 1947, Alfonso Ussía de 1948, Fernando Ónega de 1947 y Raúl del Pozo de 1936. Hemos podido comprobar en los medios el eco de sus sepelios y necrológicas panegíricas. También hay quien aprovecha para recordarnos cuestiones como el pasado falangista de Ónega y otros chismes, pero generalmente se ha hablado muy bien de todos ellos y parecía incluso que algún periodista se respaldaba en ellos para darse importancia.

Admito que de los cuatro periodistas solo leí durante la época más turbulenta del Procés a Gregorio Morán sus Sabatinas intempestivas. No me atreví con su libro El cura y sus mandarines: historia no oficial del bosque de los letrados, cuya publicación se abortó en Planeta pero que salió adelante al margen de mi borreguil generación, que aún cree los productos y subproductos de la RAE a pies juntillas, como si el Diccionario fuera el Código civil y los académicos bacantes de excelsa pureza. Lo acabaron por cesar los de La Vanguardia, aunque era aún posible últimamente seguirlo en  The Objective. 

Ónega lo oí alguna vez, si no me equivoco, en Onda Cero, y me resultaba de estilo cursi pero escocido con c. Cuando desconocía su pasado en la Falange ya me parecía servil. En general me siento más interesada por firmas que desconozco. Ayer en el colmo de la adulación más ridícula alguien de esRadio niveló la experiencia que pudo gozar Raúl del Pozo al haber coincidido con Cela pero también con Jiménez Losantos (!). Y, en fin, por acabar, y en resumen, se da una cuenta de que en el fondo de todos estos intercambios de lisonjas y friegas hay un amiguismo y una lambisconería que producen más bien alipori. No es amistad, es amiguismo. 

La labor periodística de Federico (Pfizerico) Jiménez Losantos es muy útil porque nos proporciona informaciones que de otra manera sería difícil tener, pero su lado nocivo también es notable. En cualquier caso yo no soy quien para repartir ni bulas ni sanciones a las plumas patrias, solo pretendo señalar el individualismo, el amiguismo, la manía que tenemos en España de elevar altares y poner ménsulas con fervor más propio de las aficiones taurinas y futbolísticas.

Se atribuye a Josep Pla la frase de que la cultura es chismografía y a Terenci Moix la afirmación de que los chismes circulan en nuestro país con una rapidez trepidante, comparada con la rapidez con la que circulan las ideas. 

*

Me he reído mucho tanto con Gerald Durrell como con Terenci Moix, y eso no tiene precio. Así que tenía que "arrimarme" a estos autores para defender la idea de que lo mejor es enemigo de lo bueno en muchos sentidos, y no solo para desenmascarar la falacia del nirvana. En mi teoría es preferible lo bueno que lo mejor y eso en todos los ámbitos. No es que esté en contra de la excelencia, es que prefiero simplemente las cosas bien hechas, con la intención de hacerlas con cuidado, atención y oficio, sin trampas. Como dijo Napoleón, "quien lo probó lo sabe".

Michael Leunig: "Slower, deeper, wiser".

(c) Marta Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

6/3/26

El broche gordiano


lfred López, el "listo que todo lo sabe" dice que la expresión "ni qué niño muerto" está recogida en Diccionario castellan de Esteban Terreros y Pando (1787) y que procede de "ni que niño envuelto". De esta locución me he acordado esta mañana cuando me preparaba el primer café y aún adormilada he encendido mi transistor al tuntún y lo primero que he oído es "2000 niños muertos". He comprobado que tenía el dial sobre RNE1, como así ha sido. 
Pero no voy a escribir sobre la guerra en Irán, sobre la que sobrevuelan además de aviones de combate y drones infinidad de patrañas, alardes y renuncios además de la geopolítica. En parte algunas historias ya las vimos guionizadas por el mismo equipo creativo en la guerra de Gaza. De la misma manera que al escuchar "2000 niños muertos" ya sabemos que la voz sale de RNE1, se sobreentiende un modelo del relato en todo lo demás.
*
Ayer @DoctoraPrego tuiteó una frase de Richard Horton, el editor jefe de The Lancet: “Gran parte de la literatura científica, quizás la mitad, puede ser simplemente falsa. Aquejada por estudios con muestras pequeñas, efectos minúsculos, análisis exploratorios inválidos y flagrantes conflictos de intereses, junto con una obsesión por seguir tendencias de moda de dudosa importancia, la ciencia ha dado un giro hacia la oscuridad.” La cita en realidad proviene de un editorial o comment que se publicó el 2015. Años antes, el 2009, al otro lado del Atlántico en el NEJM,  su entonces editora científica Marcia Angell, se había expresado en parecidos términos: “It is simply no longer possible to believe much of the clinical research that is published, or to rely on the judgment of trusted physicians or authoritative medical guidelines. I take no pleasure in this conclusion, which I reached slowly and reluctantly over my two decades as an editor of The New England Journal of Medicine".
No hace falta decir que son las principales revistas médicas en el mundo y que la experiencia de Horton y Angell es valiosa. Sabían de lo que hablaban. La medicina mueve mucho dinero. Como decía un médico que conocí hace 20 años, mueve tanto dinero como el narcotráfico.
Curiosamente, por lo menos en mi entorno, y a pesar de mi dilatada experiencia en documentación clínica y como bibliotecaria de ciencias de la salud, hay personas que no dan crédito a mis propias palabras sobre el panorama que enturbia la ciencia, como si la ciencia fuera algo ajeno al mundo y una nueva Iglesia.
"Si no creemos en la ciencia, ¿en qué vamos a creer?" me dijo el invierno pasado una conocida. Hombre, mujer, la palabra creer y la palabra ciencia tendrían que estar lo más alejadas que concibamos en cualquier escenario. "Creer en la ciencia" entraña un oxímoron. 
Aunque la cita de la @DoctoraPrego es antigua podemos decir diez años después que sigue vigente. Yo solo añadiría que las muestras grandes entrañan una financiación mayor y un aparato más complejo con reclutado de pacientes. La mayoría de los pacientes se siente feliz de tener más atenciones de lo normal. Ahora Marcia Angell a la provecta edad de 86 años colabora con la universidad de Harvard en un departamento de Salud Global que fractalmente reproduce una tendencia que ─al menos en nuestro país─ tiene la Open Society en la sombra.
En los años 90 yo trabajaba en el servicio de Documentación que creó el Dr. Josep M.ª Capdevila en el Hospital de Bellvitge. Ayudaba a los médicos a encontrar información en las bases de datos bibliográficas usuales y que ahora en parte son accesibles fácilmente en internet. Una vez, sería el año 1988, una médica me pidió que mirásemos que había sobre el chocolate (cacao). Mi intervención era necesaria porque la conexión a los hosts americano y alemán era cara, accidentada, y cada base de datos se interrogaba con un lenguaje rígido y lleno de expresiones codificadas. Generalmente yo empezaba siempre desde una pregunta amplia con la finalidad de que los resultados devueltos en el total situaran al médico en la muestra con la que trabajábamos. El fondo era de millones de citas. La búsqueda sobre chocolate nos devolvió 0 citaciones. Por suerte "chocolate" no se puede expresar de muchas maneras y las probamos todas."
Por aquel entonces el número de personas que nos dedicábamos a la teledocumentación se podían contar con los dedos de una mano y parte de la otra. A pesar de que yo estaba segura de haberlo hecho bien, para la tranquilidad de mi usuaria le propuse, guardando la confidencialidad debida, que aquella tarde hablaría con la documentalista de otro hospital para que ella ejecutara la búsqueda bibliográfica. Ella también obtuvo 0 resultados. No se había publicado ni un solo artículo científico sobre chocolate o cacao.
Ese año en un congreso en Bruselas conocí a una bibliotecaria portuguesa que me explicó las maniobras que hacía la Nestlé para introducir la lactancia artificial y sus productos en África. La perversidad mayor de esta multinacional residía a mi entender en el hecho de que una vez que introducías la lactancia artificial en la alimentación de un bebé y la madre detiene la lactancia natural, ya no secretaba más leche (hasta un nuevo parto), por lo que el bebé dependía de la Nestlé y no de la madre. Ahora la industria farmacéutica también promueve la lactancia materna en hombres o en mujeres transgénero.
Con esta historia y otras llegué a la conclusión de que el médico y yo habíamos hecho bien la búsqueda, que no había ningún artículo sobre chocolate y que si lo hubiera habido no se habría publicado. Los publishers sufren una presión contundente por parte de quienes dominan el panorama de la alimentación, por no decir que los editores dependen totalmente de las industrias farmacéuticas, alimentarias, etc. Por lo tanto nos encontramos con que en el remoto caso en que alguien quisiera hacer un estudio independiente sobre algún tema, no se lo publicaría ninguna revista de las que tienen una distribución y un impacto notables. 
Como la carrera profesional médica y de enfermería, etc., está totalmente imbricada con la necesidad curricular de publicar, el acicate para hacer artículos ─aunque sean inconsistentes, salami o al límite de la verdad─ está asegurado. Es un círculo que se cierra como un feo broche gordiano.

Viñeta de Mike Twohy

Citas bibliográficas en PubMed (1816-2026) sobre chocolate o cacao

(c) Marta Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

25/2/26

Palabra y honor


ace poco consulté en Internet qué había sido del Prof. Basilio Losada porque no recordaba que se había muerto, el año 2022, que fue un año para mí muy acribillado. Fui a sus clases de Literatura Gallega en la Universidad de Barcelona y estoy en condiciones de afirmar que repitió por lo menos diez veces la frase "la jauría maldita de los triunfadores". De eso no queda más constancia que mi palabra.

Esa frase junto a otro manojo de sintagmas aparecía en cada una de sus maravillosas lecciones y resonaba más tal vez debido a que todos suponíamos que Losada era un triunfador, aunque procedía de un pueblecito de Lugo. Tanto la repitió que la memoricé. Hay frases que no se olvidan. Nunca la desarrolló, pero la traía siempre que se refería a una de las heridas de Rosalía de Castro.

A Rosalía de Castro la condesa de Pardo Bazán se refirió con la condescendencia afectada de su condición aristocrática mal entendida. Cuentan que se refirió a la obra de su coetánea con un mohín cursi y evasivo en los que la boca fruncida y la frase "muy bonito" subrayaban tanto su desdén como su indulgencia. Este desprecio supongo que cayó sobre la complejidad y los complejos de la poeta como un arañazo emponzoñado y se llama, para abreviar, "clasismo".

Con las debidas distancias yo misma me he encontrado en situaciones que se asemejan. Tanto con hombres pagados de sí mismos porque lucen un titulito universitario, como con mujeres. Hace muchos muchos años Marcela Hinojosa (@maralinho), descanse en paz, dejó en su muro de lo que entonces era Twitter un post en el que leí: "Cada tonto tiene su blog". Sería el año 2012. Me pareció que iba por mí, ya que en aquel entonces aún me leía alguien. Pero cuando se hicieron amigos ella y el bloguero Santiago González busqué la frase y ya la había eliminado, si no me equivoco. Ahora veo que en su bio enlaza el blog de Tsevan Rabtan, lo que acaba de explicar que eliminara el post mencionado, del que no queda más constancia que mi palabra.

Un día de junio de 2019 empezó con la pésima noticia de la muerte de @maralhino y que se le había brindado la etiqueta #FloresParaMarcela. Su muerte me revivió la de @cchurruca, aunque Javier sí estuvo entre mis seguidores en mi cuenta de cuando también nos dejó. Esa cuenta la eliminé poco después. Marcela llegó a seguirme cosa de un mes pero en cuanto yo la dejé de seguir, ella también me dejó de seguir. Recuerdo que yo la dejé de seguir no por algo en particular ni por supuesto personal, la dejé de seguir por lo mismo que he dejado de seguir o silenciado otras cuentas. Alguna interacción áspera o despreciativa o un silencio atronador a algún comentario que le dejé. Javier y Marcela fueron amigos, pero Javier siempre había sido amable conmigo, incluso cuando mis comentarios no tenían la mayor parte de las veces el vigor mental de los suyos. Veo en la retahíla de #FloresParaMarcela, a la que me sumé, muestras de cariño y homenajes a los que ella tuvo para sus seguidores, así que debo creer que simplemente yo le caí mal. Sinceramente, como (en el fondo y no tan en el fondo) no me doy importancia, creo que no se perdió nada al no interesarse por mis cosas o por lo que yo pudiera decir o pensar o sentir. Soy sincera. Descanse en paz.

Y sin embargo estas afrentas no se olvidan. Hay que decir de Marcela Hinojosa que reaccionó en la justa medida a mi acción. Yo la dejé de seguir y ella también me dejó de seguir, ya está. Si es cierto que era despectiva con quienes no consideraba de su clase (al menos es lo que yo sentí) y muy afectuosa con los que sí, hay que puntualizar que no se excedía cuando era antipática. En lo que modernamente llamamos el dry texting se baraja un mecanismo de defensa contra los pesados y es aceptabilísimo. 

Recientemente le dirigí un post a una tuitstar y ella por toda respuesta me bloqueó, lo que se aparta claramente de lo que vengo admitiendo y de una conducta a mi entender más sana. Hay que decir que Ignacia de Pano es una de las personas en X que más he visto bloquear y denunciar a diestro y siniestro. Es algo llamativo, y no sé si estará sentando una moda que acabará siendo normalizada. Mi post era el que sigue:


Captura de pantalla de mi muro en X

A la vista de que a este post no me respondía, como tampoco me había respondido a otros, miré a ver qué ocurría y vi ─aunque era lo último que me esperaba─ que me había bloqueado (!). Pero estaba claro que no podía esperar otra cosa. Es una mujer que se ha colocado en un plano superior y que tiene por costumbre bloquear y lo hace con agresividad. A diferencia de la finada de Marcela, quien me dejó de seguir, Ignacia de Pano en vez de dejarme de seguir me bloqueó. En mi pobre entender eso es maldad. Creo que ni Óscar Puente ha bloqueado a tanta gente.
Podría considerarse que mi post tiene algo de desafiante o hasta de envidioso, cuando me refiero a su "número ingente de seguidores", pero la intención era la de remarcar que me hacía cargo de que no podía atender a todas las respuestas que originan sus posts. A lo que añadiría: ¿qué sentido tiene tener 40.000 seguidores si no te importa un pimiento lo que dicen? Pero está claro que mi razonamiento es una tontería. 
Objetivamente yo diría en mi favor que el post era un post sentido y que tal vez lo que yo pensaba lograr era una disculpa o algo así. Pero X puede llegar a ser muy cruel y a veces deja la impresión de que triunfa la jauría. 
En el minuto 29:30 de un vídeo  de una emisión de EsRadio que he mirado a saltos Ignacia de Pano se refiere a Óscar Puente y a que bloqueó en X a víctimas del accidente de Adamuz. Así que sabe bien qué hace. Aunque a veces no somos capaces de ver nuestra mala conducta ni siquiera en el espejo nada empañado de la mala conducta de los demás.
De cuando alguna vez vi a Ignacia de Pano en 8TV a este vídeo, noto que sus hombros están tensos o que tiene el cuello más hundido. Antes se la veía más esbelta o, por decirlo al revés, ahora se ve más embotada. Pudiera ser que tuviera algún problema de salud.
*
A raíz del triunfo de David Uclés y su novela se han levantado muchos tuits dejándolo a caer de un burro, pero de una manera que deja peor al que opina que al escritor. Se llama ensañamiento.
Para acabar ya con este disgustito, dejo otra captura de pantalla:

Captura de pantalla de @SoyValen_OK

Dejé una respuesta al post pero tampoco recibí interacción alguna (26 visualizaciones). Tal y como dije soy irrelevante. Pero aquí puedo expresarme libremente y  le respondí: "Mis abuelas parieron 15 veces entre las dos. Acarreaban agua y de todo. Comían, cuando tuvieron para comer, lo propio de sus pueblos coruñeses, sin brócolis ni yogures ni chorradas. No veían la tv y nunca opinaban."

(c) Marta Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.