18/4/13

Pajarillos y pajarracos

PAMINA
Bei Männern, welche Liebe fühlen,
Fehlt auch ein gutes Herze nicht.

PAPAGENO
Die süßen Triebe mizufühlen,
Ist dann der Weiber erste Pflicht.

BEIDE
Wir wollen uns der Liebe freun,
Wir leben durch die Lieb' allein.

PAMINA
Die Lieb' versüßet jede Plage,
Ihr opfert jede Kreatur.

PAPAGENO
Sie würzet unsre Lebenstage,
Sie wirkt im Kreise der Natur.

BEIDE
Ihr hoher Zweck zeigt deutlich an,
Nichts edlers sey, als Weib und Mann.
Mann und Weib, und Weib und Mann,
Reichen an die Gottheit an.

Mozart, Die Zauberflöte, Duett

 



ace algunos años, cuando aún se podía ver cine clásico en la TV, hicieron un ciclo de cine italiano inolvidable. Me acuerdo de que emitieron "Francesco, giullare di Dio" (Roberto Rosellini, 1950), con aquellos frailes interpretados por aldeanos y con la famosa escena de la prédica a los gorriones. Pero también me acuerdo de la versión de Pasolini en "Uccellacci e uccellini" (1966). En España se tradujo como "Pajaritos y pajarracos", que no sé si estarán de acuerdo que es así como suena mejor y no al revés, al menos en español. En el mundo anglófono se tradujo como "The hawks and the sparrows" (Los halcones y los gorriones). En la escena por así decirlo equivalente, unos frailes franciscanos (Ciccillo y Ninneto) se dan cuenta que no se puede predicar a todas las especies juntas y conseguir que halcones y gorriones se amen. Se dirigen a los gorriones dando alegres saltitos, y hablan con los pájaros mientras hacen como que revolotean. Y es que ya se habían dado cuenta de que si predicaban como a las personas no funcionaba. A mí esa secuencia me parece una de las mejores del neorrealismo y hasta del mundo. Además está montada con una música muy querida,  el duetto de Pamina y Papageno de "La flauta mágica", "Bei Männern, welche Liebe fühlen". Solo puedo dejar de escuchar el duetto si es a cambio de oírlo en las variaciones que le compuso Beethoven, otro que tal. Pero el diálogo es tan elocuente y encantador que bien se merece la hermandad con el duett de  Mozart:

"Ciccillo — Falchi, falchi, venite, ascoltate. Venite, ascoltate,
Falchi — Qui siete?
Ciccillo — Siamo creature di Dio, vogliamo parlare con voi, creature di Dio.
Falchi — Dio? Chi è Dio?
Ciccillo — Il creatore delle creature.
Falchi — E per quale ragione Dio ei ha creati?
Ciccillo — Voi perchè avete creato i vostri figli?
Falchi — Allora ognuno di noi è Dio.
Ciccillo — Esagerati. Ecco, non gli puoi dare un pò di considerazione che s'allargano subito.
Falchi — E che cosa vuole da noi questo Dio?
Ciccillo — Amore!
Falchi — AMORE! (**)"

Giotto di Bondone, "San Francisco predicando a los pájaros" (¿1295-1300?)

(*) En mi libreto tengo las versiones en inglés, francés e italiano, algo divergentes. Remito como toda solución a la traducción española que he visto en internet.

(**) Traducción aproximada:

Ciccillo — Halcones, halcones, venid, escuchad. Venid, escuchad.

Halcones — ¿Quiénes sois?
Ciccillo — Somos criaturas de Dios, queremos hablar con vosotros, criaturas de Dios.
Halcones — ¿Dios? ¿Quién es Dios?
Ciccillo — El creador de las criaturas
Halcones — ¿Y por qué razón Dios las ha creado?
Ciccillo —¿Vosotros para qué habéis creado a vuestros hijos?
Halcones — Pero ninguno de nosotros es Dios
Ciccillo — Exagerados. Mira, no les puedes dar un poco de consideración que se pasan enseguida.
Halcones — ¿Y qué quiere de nosotros este Dios?
Ciccillo — ¡Amor!
Halcones — ¡AMOR!

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17/4/13

Pentimenti

 



no de los pocos dibujillos que conservo de mi infancia es una cuartilla con una mona cuyo pie izquierdo lo hice primero en dirección a la izquierda. Tal vez me pareció que el modelo del que había tomado el dibujo, con un pie mirando a Cuenca y otro a Guadalajara, quedaba mal. Así que antes de colorear lo que hice fue girar el pie a la derecha (para que quedaran los dos como en las estatuas egipcias, para entendernos) y lo demás lo convertí en hierba. A simple vista no se aprecia, pero allí está el pie así. Tal vez el dibujo, que está en Finisterre, en casa de mi tía, me lo mandó hacer mi madre para enviárselo por correo. Y podría ser que fueron los de casa quienes me hicieron ver lo inapropiado de poner los pies como si la mona estuviera a punto de saltar. El caso es que a lo mejor si no lo hubiera tocado habría quedado mejor. Y lo que siempre he sabido es que pocas veces me he arrepentido de nada en mi vida, a no ser de lo que no he hecho

No es que mi conducta sea impecable ni mucho menos. He cometido muchos errores, he perdido mucho tiempo, lo compenso otras veces trabajando demasiado y no sé si con provecho. A veces me lamento de mi mal genio, pero casi siempre acabo pensando que con más de una persona tendría que haberlo sacado antes y que solo así me hubiera evitado más de un disgusto o chasco. Así que soy de quienes asumen sus errores y horrores, de quienes cuando tiran una piedra no esconden la mano y hasta ahora no sé si me ha ido bien ni mal, pero estoy la mar de tranquila. No tengo lo que se dicen remordimientos. Porque parece que los remordimientos ocurren por lo que se hace no por lo que no se hacea no ser que lo que se deje de hacer sea una omisión grave

Mi pentimentoque es como se le llamaría al cambio de plan de mi dibujo si fuera arte, tiene con los años su cierta gracia, porque muestra la voluntad de no hacer trampa. Hubiera podido poner una piedra, como esas piedras redondas y lisas de color gris marengo que aparecen en los dibujos de Walt Disney, pero la hierba no invalidaba tanto el plan inicial y  admitía pero solo hasta cierto punto algo la complicidad. Pienso en esos remiendos que buscan la trama de la tela o el estampado pero que no pretenden falsificar nada. La moderna restauración no pretende mejorar el original sino solo impedir que se deteriore e incluso es preceptivo que se distinga claramente lo que es original de lo que no lo es. 

La imagen de hoy es de una obra de arte que se subastó hace unos años con el título de "Portrait of a Young Fiancée" pero que también se conoce como "La bella princepessa".  Con el tiempo, en parte gracias a los pentimenti que tiene el dibujo, que pueden ser escudriñados con rayos infrarrojos, se ha identificado el autor como Leonardo da Vinci y también se ha comprobado que la obra, en pergamino, procede de un libro que se conserva en Varsovia, en la Biblioteca Zaluski. Es la princesa Bianca Sforza, que llegó a ser reina consorte y que murió al parecer a causa de un embarazo ectópico, esto es desarrollado fuera del útero.

Parece que en equivocarse también hay un cierto arte, siempre que -como voy diciendo- no se caiga en la trampa. Y cuando digo caer en la trampa no me refiero a sucumbir ante las que nos extiendan otros sino la de rebajarse uno mismo a tal engaño. También en el mundo de la cultura y el arte y demás hay mucha trampa. Es que se aprende tanto con los errores que parece imposible que se pueda aprender más con otros métodos. Me acuerdo que tras acabar C.O.U. ayudé a una profesora a corregir centenares de exámenes de catalán que (cosas de la vida) yo diría que eran de unas clases que impartía en Òmnium Cultural. Jesús, Jesús. Para mí era fácil porque algo sabía y lo que no sabía a fuerza de leer y corregir tantos ejercicios se me quedó más que grabado para siempre jamás. Otra cuestión es que cuando un error está muy generalizado es casi imposible convencer a nadie de que lo es, por mucho que se repita. 

Pero en ese apartado, largo, calmo camino donde dibujamos o escribimos, tenemos la goma de borrar, la tecla de retroceso y supr y los pentimenti varios. Hay una anécdota adorable que contó Paco Umbral sobre Alfonso Sánchez, aquel crítico de cine algo gangoso que todos los que nacimos hace unos 50 años conocimos. Contaba Paco Umbral que un día le preguntaron que sobre qué estaba escribiendo mientras lo vieron escribir su columna, y Alfonso Sánchez contestó: "Estoy deseando terminar para saberlo".

La bella princepessa (Atribuido a Leonardo da Vinci)
Se puede consultar en el enlace la imagen muy magnificada

14/4/13

La rosaleda Cervantes (1)

 


stuve ayer en el Parque Cervantes viendo 
las primeras rosas de esta temporada. Aparentemente, de lejos, había pocas, pero luego al aproximarse se podían ir viendo más. Al principio, los letreros parecían estarlas esperando, como en las bodas los letreros con los nombres de cada cual aguardan a los invitados. Hay cerca de 10.000 rosales de 2000 especies. Muchos rosales nos pasarían desapercibidos porque el común no sabe que el manzano es una rosácea y las rosas caninas o perrunas les parecen, en el mejor de los casos, jaras, aquellas florecillas que vemos en el campo arrimadas a las rocas. Precisamente los angloparlantes las llaman rockroses. Con mucha seguridad la rosa es la flor que tiene más aficionados en el mundo entero y hay infinidad de asociaciones en donde se intercambian variedades y se hacen certámenes. Nuestro rosedal pienso que tiene 5 hectáreas, por lo que leí, y además hay que decir que tal vez el momento de mayor apogeo de "las chicas", como a mí me gusta llamarlas -no sé si con una cierta irreverencia- es entre mayo y julio. No sé si nuestra sociedad está ya para aceptar la temporalidad, cuando hay científicos que han consagrado la suya a clonar sandías sin pepitas y cuando ya no hay que esperar a septiembre para comer uvas, porque nos las traen de Chile mucho antes.

Para mí, además de todo lo que no son capaces de trasmitir las fotografías, gran parte del disfrute de contemplar las flores y el reino vegetal en general está en su caducidad, sus cambios. La belleza efímera solo puede ser realzada al lado de la belleza de algunas obras humanas. A veces he subido a finales de octubre a ver el gingko de Montjuïc porque el de la Universidad de Barcelona ya amarilleaba y resulta que el de más arriba estaba aún verde, un verde impertérrito, si se me permite asociar a un árbol (único en su especie) virtudes humanas o correspondientes al reino animal. Algunos científicos que no se dedican a clonar sandías han observado con su arsenal de máquinas que sí, que los vegetales sienten. De manera que cuando un gamberro los quema o los arranca de su lugar por pura diversión, pueden captarse algo que podríamos traducir como lamentos o hasta unos ultrasonidos que expresan una cierta irritación y una exacerbación del metabolismo.

Tal vez muchas personas no pueden ver un jardín como un negocio ya que lo que le piden a un espectáculo es que sea como Disneyworld, que después del número de "El rey león" aparezca la caravana y se mantenga el tono de sorpresa en sorpresa. Las plantas de Disneyland (R) Resort París, por cierto, están cuidadísimas, al menos cuando yo estuve hace unos cuantos años, aunque también tengo que decir que parecían recién plantadas, recién regadas, recién todo. Y otra condición de los mejores jardines es su antigüedad. Por ejemplo, el olmo del Grüneburg Park de Frankfurt, que tiene tantos años, ahora no recuerdo si 300, lo pudo haber visto Goethe. Y parece que cuanto más asentadas están algunas especies, mejoran. Algunos árboles, si no los ultraja una valla mal puesta o no se les somete a podas descerebradas, pueden alcanzar una majestuosidad notable.

Ayer estuve a punto de escribir un post sobre el formidable jaleo que hay en torno a la palabra "escrache" y su traducción, pero pensé que era mejor acercarme a Pedralbes y ver las rosas, como así fue. El camino no es corto, porque en mi caso hay que atravesar toda Barcelona, tuve que ingerir un antihistamínico, presentar las fotografías aquí supone un cierto trabajo, pero lo considero mi labor.  La gran cantidad de torpezas y estupideces que ha desatado la traducción de "escrache" también es mi labor exponerla, aunque la deje para el siguiente post. 

 

Rosa Arvensis Venusta Pendula

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10/4/13

El ojo ajeno

"Ahora, veinte años después de mi ingreso en la Unidad de Vigilancia Intensiva de Cardiología del neoyorquino hospital Mount Sinaí [sic] recuerdo con claridad y extrañeza mi despreocupación ante lo que pudiera sucederme. Asombro y curiosidad sí, pero ninguna inquietud, como si el seriamente enfermo no fuese yo. Y a pesar de que previamente mi recorrido hospitalario en la silla de ruedas que me recogió del taxi había sido un laberíntico recorrido a lo largo de sucesivos corredores, bajando varios pisos en un ascensor para ascender luego en otro, cruzándome con camillas ocupadas, atravesando recintos con enfermos en espera de atención médica y leyendo letreros alusivos a terapias o enfermedades."

José Luis SampedroFronteras. 

 





i ejemplar de Fronteras es el de Aguilar en formato pulga, de apenas 9 cm, en la colección Crisolín. Lo escribió entorno a su nombramiento como académico, que fue el año 1991, por lo que su estancia en el Hospital Mount Sinai no puede ser anterior. El texto que cito lo publicó por primera vez el año 1995. Años después, cuando renovó su imagen pública como simpatizante del 15M y prologuista del libro de otro nonagenario, Stéphane Hessel¡Indignaos!, se estrenó en el mundo del powerpoint al que nos referíamos el otro día, con el calambur No se aburra Una de sus frases más glorificadas rueda estos días por las redes sociales: "El tiempo no es oro. El oro no vale nada. El tiempo es vida." Obviamente ya no se acordaba de la cifra a la que ascendió su factura por los dias de estancia en la UVI de un hospital neoyorkino como lo es el Mount Sinai, donde está Valentí Fuster creo que como director aún. Y obviamente, casi con total seguridad, cualquiera que hubiera podido pagar esa cifra no hubiera dudado en hacerlo si con ello hubiera prolongado y mejorado su condición vital. 

Siempre podremos remitir a aquella frase de Lucas 6, 41-42: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?". La frase surca el panorama a través de los siglos y siempre sigue vigente en toda situación.Tempus aurum est, decían en Roma, en ese precioso idioma donde también podías decir Aurum est tempus y obtener el mismo significado, solo que al variar el orden de las palabras le daban de alguna manera mayor fuerza a la primera. Pero Sampedro, un iconoclasta como lo fue también Saramago, cosa que les ha valido muchas simpatías, estaba ideológicamente o estéticamente (viene siendo lo mismo) en la postura anticapitalista y demás. No hace falta por otra parte defender una frase que se aguanta sola: el tiempo es oro. Claro que sí. Que nadie nos lo haga perder y no se lo hagamos perder a nadie. Esa es una ley no escrita pero fundamental.

El ojo ajeno que ves no es ojo porque tu lo veas, es ojo porque te ve, si se me permite parafrasear otra frase célebre, ésta con un cierto olorcito bergsoniano pero estúpida a todo lo que da. Y tampoco hace falta defender su inconsistencia. Pero, siguiendo adelante en el tema de no ver la viga en el ojo propio y sin embargo ver diáfanamente la paja del ojo ajeno, no se salva nadie. Por eso quien eso dijo también dijo algo así como que quien esté libre de culpa que eche la primera piedra. Y en verdad en verdad les digo que no dejo de maravillarme de cómo los que más se quejan son los que menos razón tienen. Y de que la boca del hombre habla de lo que rebosa el corazón.

Variante del ojo ajeno es el "y tú más", hoy tan lamentablemente de moda a causa de las múltiples fechorías de una buena o mala parte de nuestros políticos. Algún día alguien con tiempo o dinero o las dos cosas se encargará de tabular todas esas fechorías y colocar los totales en euros y en pesetas, de manera que podremos saber quien robó más, y así no queden las cuentas desenfocadas e igualadas por el tamaño de los titulares de la prensa aclienteleda.

Ayer decía, "qué raro, no hay dos sin tres". Si se ha muerto Sara Montiel y Margaret Thatcher, ¿quién será la tercera? Y es que esto va a rachas. En mi pueblo tuvieron que abrir una segunda funeraria porque se les morían de tres en tres y la funeraria daba para dos difuntos. Aunque ustedes no lo crean la muerte tiene su lógica interna. Luego resultó que en efecto se había muerto José Luis Sampedro, solo que habían aguardado a que estuviera incinerado para dar la noticia. Todo cuadra.

Un placer.

 

Pollo de la especie onagadori ("pollo de cola larga") (Colección de Okinawa Soba)

Post 970: Bona i gentil manera d'arròs

"La concepció que tenim de l'esmorzar, a conseqüència de la qual persistim en el dinar de la vidassa antiga -cosa que realment només poden fer els qui tenen temps, molts diners i poca feina- és completament absurda per a la majoria. Contribueix a la intranquil·litat personal i augmenta la creixent nerviositat. Per a la gent que treballa, dirigeix i decideix, sóc partidari de l'esmorzar nòrdic, menjat a taula amb tots el coberts. l'esmorzar de forquilla. Sóc, així mateix, partidari del dinar ràpid, precari i fet a prop o en el mateix lloc de treball. I, naturalment del sopar familiar suculent, fet aviat, variat i absolutament seriós. La clau sociològica, doncs, de la qüestió es troba en l'esmorzar. Després d'haver fet tantes revolucions polítiques catastròfiques, inservibles i estèrils, ¿no serà el moment d'aplicar a la nostra arcaica i escassament saludable concepció de l'esmorzar, una subversivitat positiva. A mi, modestament parlant, mh'ho sembla"

Josep PlaEl que hem menjat.


uando copiaba el texto de Josep Pla  experimentaba la sensación de que para lo archisilábico que es (con palabras muy largas), sigue representando bien la masa ligera que caracteriza sus párrafos. Y de hecho al principio del libro defiende una comida sencilla aunque substanciosa que recuerda mucho a su propia obra. Yo tengo situados en mi pobre cabeza a Ramon Llull y a Alfonso X, que escribieron en catalán y en gallego y de alguna manera fijaron las bases. También tengo puestos exactamente en la misma celdilla a Josep Pla y Álvaro Cunqueiro, no solo porque representan un mismo registro de sus idiomas respectivos, el catalán y el gallego, sino también porque ambos eran buenos conocedores de la gastronomía y ninguno sucumbió ni al exotismo ni a la cocina irónica o de nitrógeno líquido.

Me hubiera gustado saber qué pensarían Cunqueiro y Pla de la llamada "dieta mediterránea", término con el que se ha acuñado una comida presidida por el yogur y la lechuga pero sociológicamente no creo que se aguante, a no ser que recurramos al viejo triángulo de vid, olivo y trigo. Cuando se entera uno de lo que comían los romanos medios -si se me admite el anacronismo-, no los ricos, se le caen los palos del sombrajo. Pero sin concederle más tiempo al término, reparamos en la propuesta de Pla, que aún podría seguir incólume, porque aún hay muchísima gente que o desayuna mal o no desayuna. 

Si estoy tan a gusto en mi horario laboral de tarde es en gran medida por lo que tan bien refiere el escritor: la tranquilidad. Por la mañana la gente ingiere mucho café y no tiene los nervios asentados, sobre todo si almorzó poco y mal. Desayunar un donut no vale. Es posible que un donut o cualquier elaboración de nuestra florida pastelería calmen las apetencias, especialmente las dulces, pero eso es donut para hoy y hambre para luego, un ahondamiento del agujerito del estómago inabarcable hasta para un arroz de los que describió Robert de Nola en el siglo XV (*). Incluyo al final del post una referencia al arroz a la cazuela al horno en su catalán más o menos original. Para quienes tengan dificultades con el catalán antiguo les sugiero que lo lean en voz alta para ayudarse. Verán que no se dan datos sobre tiempos ni cantidades exactas, a no ser cuando nos dice que añadamos dos o tres brotes de azafrán y poco más.  Porque lo de echar "tanto caldo como te parezca que el arroz necesite",  es más que impreciso.

A pesar de todo, a pesar de este libro (el cual no sé si como pedía Josep Pla se ha reeditado de verdad), a pesar de haber tenido noción de cómo era la despensa del Monasterio de Pedralbes en los mismos años, tan rica, sabemos todos que la mayor parte de los catalanes comerían unos manjares mucho más limitados y una dieta de pura subsistencia, repetitiva. Aunque Josep Pla en el libro que cito se centra en su comarca, el Ampurdán, ya nos dice que básicamente se comía entre semana "escudella i carn d'olla" y los domingos arroz. 

Sé que la costumbre de que nos den arroz los jueves en muchos restaurantes viene de que los jueves había mercado y por tanto conejo, esto es, arroz. Pero todo ello es absolutamente matizable a través de los tiempos, de las clases sociales y de las regiones. La cocina turca, que es deliciosa, y no me refiero a los establecimientos donde todo el día puedes comer por muy poco dinero unos determinados alimentos preparados a la vista, marca la frontera del pan y el arroz. Y yo les aseguro que sin pan parece que no coma, aunque lo intente. 

Estoy tan de acuerdo con Pla también en esto, en que la gente tendría que desayunar mejor, que no lo podría estar más. Sería imposible. Lo que no había pensado en la manera de instaurar esa sana costumbre, hasta que he releído su libro, donde nos dice que "és un afer de les senyores que porten les cases".  Supongo que al lado de otros vicios intervencionistas de la moderna pedagogía, también les enseñan a los niños a comer y hasta a comprar, cosa que me temo que siempre entrará en conflicto con la propia realidad familiar. Ese galimatías y el de las dietas, que las hay para todos los gustos y hasta para sufrir y de verdad, no creo que sea nada bueno.

Uno de los platos más denostados desde los partidarios de la dieta mediterránea es el caldo gallego, un plato combinado y variado que sienta la mar de bien. Lo malo es cuando se hace mal, provocando durante una cocción errónea grasas espurias o no retirando las que se reúnen en la superficie tras una cocción en su punto. El caldo lleva legumbres, patatas, verduras, carne de cerdo, gallina y ternera, básicamente. El problema es cuando a la dieta central, que en la costa se completa con las diferentes caldeiradas de pescado, se le ha incorporado el fast food, la dieta mediterránea y todo cuanto convive en nuestros lugares. También hay que señalar que el desgaste de un marinero de vela y remo, sin traje de agua y sin radio, no es el mismo que el de los marineros de hoy en día. No tiene ni punto de comparación.  

Leo en una entrevista al empresario Santiveri que el secreto de su longevidad y de la salud en general está en tener una deposición diaria. Eso ya es la base de la ciencia de la vida india, el Ayurveda, que existía ya 3000 años antes de nuestra era. Si se tienen los intestinos en condiciones ya se tiene mucho de ganado. ¿Se pueden tener los intestinos (y la cabeza) bien con un café en el cuerpo desde buena mañana hasta el atracón del mediodía?

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(*) "Arros en cassola al forn: Hauras lo arros e fer las net de les pedres e de la sutzetat e apres rentar las ab dos o tres aygues fredes e apres ab aygua calda aximateix: e com lo hauras rentat be metlo a exugar en vn tallador de fust al sol o dauant lo foch: e com sia exut tornal a denejar de manera que sia be net: e apres pren vna cassola que sia neta e met hi lo brou de la carn que sia molt gras e met lo al foch a bullir met hi dos o tres brots de çaffra molt de manera que lo dit brou torn molt groch e com lo brou sera bem groch metras hi lo arros apoch apoch menant ab vna menadora de fust: e com lo arros sera dins la cassola metras hi tanta quantita de brou com conegues que lo dit arros haja menester solament per ques coga empero que sia bon desal e ben gras e vaja al forn a coure: e vn poch abans que no sia cuyt trauras lo del forn e metras hi rouells de ous frechs e sencers damunt lo arros: e com hi sien torna la cassola al forn: e quant sia acabat de coure veuras que lo arros haura feta vna crosta la qual es molt bona: e apres fes escudelles e a cada vna metras vn rouell de aquells ous. E si per ventura no tenies axi auinent lo forn metras la cassola sobre vn foch de carbo e damunt met vna cuberta de ferro carregada be de foch per que en tal manera exira de alli com si era stada cuyta al forn y encara millor perque faent ho en aquesta manera pots la tenir mes a prop que no faries si estaua al forn. E vet aci bona e gentil manera de Arros." (Wikipedia)

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8/4/13

No se aburra

 

eo en un powerpoint una frase atribuída a Woody Allen: "La ventaja de ser inteligente es que se puede fingir ser imbécil, mientras que lo contrario es totalmente imposible". Como casi todas las frases que giran en torno a una paradoja, no me convence. Creo que fue en el año 2008 cuando para referirme a la romeromaquía que había escrito un amigo, yo dejé caer mi propia frase giratoria. Sí, aquí está: "Tengo la manía de que los escritores deben escribir como se habla. A cambio de eso creo que estamos en una sociedad en la que hay personas "a la violeta", como diría Cadalso, que hablan como se escribe". Esta frase esquematizada la encontré el otro día en Twitter: "Me gusta la gente que habla como si escribiera y la que escribe como si hablara". Y la frase fue correspondida por alguien que escribió poco más o menos que hablar como se habla y escribir como se escribe era vulgar.
Yo ya no sé qué es ser imbécil ni inteligente, vulgar, escribir o hablar, pero lo que sí sé es que en casi todas las época ha habido un gusto indesmayable por la paremiología y ya no digamos por las frases célebres y las citas textuales, que entran más en el terreno de lo culto. Cuando fui totalmente consciente de esta afición fue cuando yo más me aficioné a los autores cuyos textos apenas se dejan citar, por la misma razón por la que el agua no se aguanta mucho tiempo entre las manos. Algunas citas hay en estos escritores, y muy buenas, pero no van precedidas por ningún aviso ni las sigue aquel silencio pomposo que espera nuestra aprobación y aplauso, como cuando los niños saltan desde un punto muy alto y reclaman nuestra atención. La primera vez que tuve esta sensación fue con Ramón Gómez de la Serna. 
De la misma manera que todo refrán tiene su complementario u opuesto, toda cita puede no superar la prueba elemental de ser contrastada a su opuesta o a cualquier complementaria, aunque tuviera menos pretensiones. Es decir, me temo que conmigo no funciona una cita que busca serlo. Aparte de que la poesía siempre es mucho mejor, claro está. Y más personal.
Antes se solían vender muy bien para Sant Jordi los diccionarios de citas, el Kamasutra y cualquier obra sobre el Barça. Luego destacaron Buenafuente, supongo que el muchacho aquel del pelo azul que viaja gratis (Albert Casals), la india adoptada que escribió un libro de memorias y los libros de cocina. Es posible que ustedes vayan a una librería grande donde no tengan ni una sola versión de los sonetos de Shakespeare, pero con toda certeza encontrarán un diccionario de citas.
Se dirá que tal vez los lectores de los diccionario de citas y de twitters llegarán así a Los hermanos Karamazov. Yo no lo creo y además pienso que no hace falta. Allá cada cual con lo suyo que disfrute lo que bien pueda quien quiera.
La inteligencia se puede fingir tanto como la estupidez. Lo que no se puede fingir es dibujar bien, tocar la guitarra, hablar islandés, hacer un estofado bueno. Pero ser inteligente, sí se puede fingir. Cosa que nos llevaría a plantearnos si Woody Allen se cree inteligente o estúpido o si cree estúpidos a los que le creen inteligente, o inteligentes. 
Creo que uno de los días más importantes de mi vida fue cuando descubrí ante un texto de Tito Livio, que se suele traducir en el primer curso de Filología Clásica  y con esto les vengo a decir que no se considera de mucha dificultad (porque Ovidio no se puede ver hasta el último año), que era muy difícil de traducir en todo su valor. Sí, se entendía hasta sin necesidad de traducirlo a una de nuestras lenguas modernas. La sintaxis recordaba el tallado de un diamante, prístina, regular. Sabía palabra por palabra su equivalente al español o al catalán y sin embargo en cuanto le quería dar la forma final parecía que todo se desmoronaba o escurría, que no vertía ni la mitad de la mitad de la mitad de una pequeña parte del vigor gramatical y la sinestesia neuronal de la frase latina. Solo los poetas y muy pocos escritores han conseguido llevar las lenguas romances a un pálido rigor y vigor de lo que dio de sí el latín y creo que otra lengua para mí desconocida, el chino. No creo que sea por la condición de cada lengua, sino por que los hablantes hacen un uso pobre y hasta apatochado.
En la época áurea e incluso antes había anagramas y  todo cuanto ahora colocaríamos en el cajón del verbivorismo y los jueguecitos de palabras, y me temo que eso es lo único que nos ha quedado, lo peor.
Sin pretenderlo recuerdo montones de versos, alguna frase de Aristóteles, Séneca, Goethe y Wilde.  
Elliott Erwitt (Nueva York, 1989)

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6/4/13

Por sus móviles los conoceréis

 

í, ya sé, la frase es "Por sus frutos los conoceréis" (Mateo 7, 20) o "Por sus obras los conoceréis", un versículo que hace referencia a los falsos profetas vestidos de oveja pero que son lobos. Pero ayer pensaba en una variante posible de la frase, "por sus móviles les conoceréis". Me refiero a los teléfonos portátiles, no a la motivación para cometer un crimen, aunque entraría dentro de la lógica.
Para encontrar alguna pista sobre el tema en este blog habría que remontarse a 2008. No les tengo mucha simpatía. Simplemente uso el mío muy sobriamente y padezco el resto del tiempo la megafonía móvil y otros percances. Los tonos ya han abandonado aquella época en que parecía aquello de a ver quien la dice más gorda, cuyo momento de máximo esplendor fue el remake de "Paquito el chocolatero". Luego hasta se podría comentar el problema de que hay demasiados teléfonos con la melodía de Nokia (el Gran Vals de Tárrega, el compás que más o menos está entre 0:17 y 0:22). De hecho se puede saber qué marca de móvil suena por la melodía. Y qué gustos tiene el propietario, también.
Al principio de la popularización del invento la gente solía dejar los telefonillos sobre las mesas, en los bares y en los restaurantes. Y no solo los dejaban sobre la mesa sino que además los usaban. He observado últimamente que incluso se usa -para echar un vistazo al WhatsApp me imagino- en situaciones que son incompatibles con la atención debida a la persona con la que se está hablando. Debo ser muy anticuada pero a mí me parece una falta de consideración estar con alguien e ir consultando sin disimulo alguno constantemente la pantalla del móvil propio. Esto da más pena que otra cosa porque al menos a mí me indica el carácter compulsivo de ese endiablado mecanismo de comunicación y a veces de incomunicación.
Supongo que los móviles abandonaron las sobremesas el día en que aparecieron los smartphones y ya no digamos los I-Phones, por los hurtos. Y ese mismo día empezó la costumbre de repasar las pantallas fregándolas con el puño, contra la pernera o sobre la solapa para retirar las huellas de las manos y las orejas sobre el cristal.
Hay gente que no da el número de su móvil más que a sus íntimos, y otros que no reparan en darlo a cualquiera. Hay personas que solo lo usan cuando les apetece y para llamar, pero que no atienden las llamadas que reciben porque tienen un umbral de atención muy bajo o son directamente egoístas y se protegen de las turbaciones que les pueden llegar por tan infernal andrómina. Hay gente para todo. Servidora no atiende ninguna llamada desconocida y cuando estoy en mi horario laboral me desprendo del móvil (sobre todo desde que sé que abunda la gente egoísta a la que me refería). Solo lo uso cuando tengo que hacer una llamada ineludible relacionada con mi vida particular. No me gusta el WhatsApp más que si se usa lo justo y necesario, ya que me cuesta mucho leer la pantalla (presbicia) y más escribir (síndrome del canal carpiano). En un momento dado, por ejemplo en estos días en que operaron a mi madre, un mensaje corto de WhatsApp puede ser muy efectivo y afectivo.
Ayer vi Memorias de África (Sydney Pollack, 1985) por segunda vez (y por segunda vez no la vi entera) y me di cuenta de algo que aparece en tantas películas con colonos europeos: que se llevaban sus muebles y sus vajillas y cristalerías, cuadros, cortinas, alfombras hasta África, India, Indonesia y hasta donde hiciera falta. En la película aparecen muchos kikuyus y algún masái, pero son como personajes de otra naturaleza, como un fondo borroso donde resalta como un semidiós Robert Redford. El kikuyu cocinero (o cocinero kikuyu) de Karen Blixen (Meryl Streep), la protagonista, cuando ésta deja Kenia, se ofrece a seguirla. Solo lleva un pequeño hatillo (2:27:26). 
El telefonillo viene a ser una especie de caja negra, de centro de operaciones, de guardapelo, de baúl de la Piquer, de transistor, de portarretratos, de agenda, y hasta de cápsula del tiempo. También, en manos de gente muy perdida, puede ser un arma acosadora. Tiene, como sabemos, más funciones que una navaja suiza Victorinox pero (hasta donde yo sé) para cortar queso no sirve.

 

Fotograbado de 1941 de un señor kikuyu (*)

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(*) EN ÁFRICA LOS HOMBRES SON LOS QUE LLEVAN LAS GALAS. Joven hombre kikuyu con un tocado de plumas de avestruz, capa de caracul y joyería. Mientras los hombres se acicalan y danzan las mujeres suelen permanecer en la casa y hacer todo el trabajo. Yo diría que el dismorfismo sexual en las aves, etc, hace que los hombres sean los que resaltan más, quizás por su función en la "seducción".

4/4/13

Los profesionales

Seguramente la foto que más me gusta de Irving Penn es la de Pine Street, de 1938, que no reproduzco pero sí enlazo por estar protegida por copyright. Hace tiempo incorporé la fotografía "Mouth", que Penn hizo para L'Oreal. Pero hoy reparo en un grupo de fotografías que en su mayor parte reúne el J. Paul Getty Museum, en Los Ángeles, 252 para ser más exactos. Entre los años 2009 y 2010 se expusieron bajo el nombre de "Small trades" y posteriormente en la Fondation Henri Cartier-Bresson en París bajo el nombre de "Les petits métiers". Si la exposición hubiera llegado a España se hubiera llamado "Los oficios".
Yo diría que lo de "profesión" y "oficio" no tiene las lindes bien marcadas, a no ser cuando llegamos a lo de las llamadas "profesiones liberales". La Wikipedia, que es como una mezcla entre el Código Civil, la Biblia y el manual de fórmulas de Kurt Gieck, asevera que: "Las profesiones son ocupaciones que requieren de conocimiento especializado, formación profesional (capacitación educativa de diferente nivel -básica, media o superior- según cada caso), control sobre el contenido del trabajo, autorregulación (organización propia mediante colegios profesionales, sindicatos o gremios), espíritu de servicio a la comunidad (altruismo), y elevadas normas éticas (deontología profesional)." A la vista de esta definición pensemos que podemos estar contentos si la mayoría de los profesionales cumplieran con la mitad de lo que en pura teoría les caracteriza.  En muchos casos, la formación más que capacitar habilita y escasamente. En otros lo del servicio a la comunidad queda más que en entredicho, y ya no digamos lo de las "elevadas normas éticas". Y no hace falta llegar a la corruptela, con la francachela y el relajo o cachondeo ya tenemos para setenta posts.
En mi vida cotidiana suelo decir a quien se interesó, que lo mío (documentalista o documentatonta) es un oficio, lo de escritora ya ni les digo. Y principalmente me lo planteo así por quitarme ínfulas y es que la mayor parte de las ocasiones en que aparece la palabra "profesional" observo que hay más que prurito -que es todo lo que debería haber- una cierta vanidad, ostentación, engolamiento, etcétera. Y cuando desaparece no es mejor, porque entonces nos encontramos con claros casos de intrusismo, arribismo, oportunismo y demás. Otra cuestión -siempre saltando de una cosa a la otra- es que sistemáticamente muchos universitarios se presentan como filólogos, biólogos, etcétera, cuando en realidad lo más honesto sería presentarse como licenciados en Filología, licenciados en Biología o lo que sea. De manera que solo podríamos hablar de filólogos o de biólogos para referirnos a aquellos universitarios que han hecho algo por la Filología o la Biología respectivamente. No sé si me explico.
Siempre he dicho que solo me han robado ilegalmente dos veces (porque legalmente es de continuo) y que las dos veces fue a manos de descuideros carteristas profesionales. Y por aquello de que me gusta el trabajo bien hecho y con buen estilo no me dolió ni la mitad de lo que me hubiera dolido si hubiera sido a manos de pelagatos o aficionados de medio pelo, cosa que provoca entre rabia y pena, una sensación incomportable. 

De momento, por no inflar más el post, sobre todo innecesariamente, dejo aquí el tema esbozado aunque lo remato con una pequeña presentación con fotos de la exposición de Penn, donde se representan algunos oficios de los años 50, tal y como los retrató en sus visitas a Nueva York, París y Londres.

Los oficios


3/4/13

Post 962: Sensibilidades

In Flanders fields the poppies blow
Between the crosses, row on row,
That mark our place; and in the sky
The larks, still bravely singing, fly
Scarce heard amid the guns below.

John McCrae, In Flanders fields (*)




stoy releyendo Marcel Proust en clave botánica y disfrutando de todo lo que supone siempre releer algo conocido. Son numerosos los párrafos en los que en Por el camino de Swan el autor se refiere a algunas flores de Combray. No sabemos si por razones crematísticas o si por un reconocimiento verdadero, el pueblo que inspiró el Combray proustiano se llama hoy Illiers-Combray, que es como si llamásemos a Oviedo Vetusta o a Arenys Sinera, por las obras de "Clarín" y Espriu. 

El retrato de hoy, más decadentista de lo que yo quisiera o de lo que creo que haría falta, lo muestra con una flor en el ojal que en mi opinión es una azucena. Un lillium candidum, lo que los franceses llaman, tout court, un lis. Es esa flor con la que se suele representar a algunos santos y que proclama su inocencia, virtud que no hay que confundir con la ingenuidad, aunque a veces la vara de lirio se ha transmudado para indicar al incauto y al cándido antropológicos. En un principio me pareció un narciso, aunque esos pétalos de la pintura son más puntiagudos y sedosos de lo que lo serían en tal caso. Además el narciso lo veía yo impropio.

Se diría que ahora apenas se ven estos tocados del botonierEstoy pensando en las bodas convencionales, cosa que distingue al novio y al padrino del resto de los invitados. En España se usa el clavel blanco y a veces la gardenia, cuyo olor es más perfumado pero cuya flor es tan delicada que solo de tocarse se estropea y adquiere un color pardo que lo delata casi como reprochando la torpeza. No sé si la costumbre de llevar el ramo de la novia a un difunto es la mitad de la mitad de la mitad de la mitad de habitual de lo que lo es echarlo a las amigas por ver a suertes quien será la siguiente. A veces los artículos de la Wikipedia son maravillosos, profusos, otras veces están en un punto en que se aprecia que falta mucho por elaborar. En el caso de "boda" además de que los datos son más que insuficientes hoy hay una broma chabacana o ataque -según se mire- al principio del post. 

Oscar Wilde, no menos decadentista, también se le ve en algunas imágenes con una flor en el botonier. Pero parece que esas flores subrayan el afeminamiento de ambos escritores y que en general los hombres no suelen ser aficionados a las flores, a no ser que esa afición se transforme bajo el palio de la luz crepuscular de la "botánica" (algo más serio) o  la legitimen intereses comerciales. El Poppy appeal es esa amapola de plástico o de papel que se ponen los ingleses en la solapa para el Remembrance Day por los caídos en la Primera Guerra Mundial. Parece que el origen de de esas amapolas se halla en el poema del lugarteniente coronel McCrae, el que abre hoy el post. Las amapolas de McCrae como el pajarico que se le apareció a Maduro, que representa el espíritu y las bendiciones de Chávez, todo viene siendo lo mismo, lo que ocurre es que se produce a otro nivel social y las formas son otras. Pero es muy difícil valorar cada cosa sin su contexto. Lo que indudablemente alienta el "conversatorio" del presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela y otros ejemplos de telepredicación es a esa reacción que ha habido en el Vaticano. En mi opinión el Papa nuevo ha asumido la misión de renovar la institución y además la de que no se desmande la parroquia americana, que está en una deriva (¡será por derivas!) espiritual difícil de calibrar con la sensibilidad europea. Porque de sensibilidades, más que de ideologías, se trata, muchas veces.

En otro orden de cosas dejo aquí dicho que la mayor parte de los ilustradores botánicos están en Estados Unidos e Inglaterra y que la mayoría es abrumadoramente femenina. No sé en Japón.

Retrato de M. Proust por Jacques-Émile Blanche (1892)

 

Oscar Wilde


"Venga a casa y tráigame flores, primaveras, barbas de campuchino, achicorias silvestres, cuencos de oro; tráigame la flor de sedum, con se forma el ramo dilecto de la flora balzaciana; la flor del Domingo de Resurrección, margaritas y bolas de nieve de esas que empiezan a aromar el jardín de su tía cuando aún no se han fundido las bolas de nieve de verdad que trajeron las tormentillas de Pascua. Y tráigame la gloriosa vestidura de seda de la azucena, digna de Salomón, y el polícromo esmalte de los pensamientos; pero, ante todo, no se olvide de traerme el airecillo aún fresco de las últimas heladas, que entreabrirá, para esas dos mariposas que están esperando a la puerta desde esta mañana, la primera rosa de Jerusalén".

M. Proust, Por el camino de Swan

Post scriptum: Aprecio en el retrato de Proust que presentaba los llamados tubérculos de Darwin en las orejas. Y en las dos, que es lo menos frecuente aún dentro de lo que no deja de ser una protuberancia vestigial. A ver si va a resultar que en vez de decadente era un poco primitivo.

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(*)  "En los campos de Flandes | crecen las amapolas. | Entre las cruces fila a fila | señalan nuestras tumbas;  Y en el cielo | las alondras, que cantan valientemente,| vuelan escasamente oídas a causa  del fragor de los cañones."

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