
El punto medio (Cerillo) | Dibujos
de oficina
(c)SafeCreative 2212162881351

El punto medio (Cerillo) | Dibujos
de oficina
(c)SafeCreative 2212162881351
A Rafael Anglès
*
El primer correo electrónico que yo recibí fue a finales de 1992 o en enero de 1993, no más tarde. Y me lo envió Lluïsa Amat desde el Institut d'Estadística de Catalunya, a través de un protocolo puro y duro de telecomunicación, sin interficie alguna. El primer ratón fue bastante después de todo esto. Así es que mi amiga anda bastante desmemoriada.
Audrey Hepburn era belga, de familia aristocrática que había pasado por dificultades. Como la otra Hepburn, Katherine, Audrey se arrogaba ser descendiente del cuarto conde de Bothwell y todo lo demás. Como dos posts atrás ya tratamos el tema de las paradojas, no hace falta volver a remarcar la extrañeza que no dejan de producirme esas y otras contradicciones e ínfulas. Conocí hace años la hija de un sindicalista de CCOO, barbero cuando no estaba liberado, cuyo afán máximo era conseguir un ático en el Paseo de Gracia, cosa del todo punto fuera de sus posibilidades y del panorama programático del comunismo. Hasta donde yo sé. Lo que sí sé es que debe de ser muy cansado pretender parecer quien no se es.
Otras veces, supongo, habrá quien
echará mano de la imagen de Kate Moss, más apetardada, trendy y
andrógina. También contarán algo las posibilidades de cada cual. Por mucho que
yo me empeñara en parecerme a Eva Herzigová, tengo muy pocas. Más bien podría
haberse intntado algo remotamente parecido a Sofía Loren, je je. Aparte de mi
remoto parecido con Sofía Loren, que negaré de aquí en adelante en toda
ocasión, durante unos meses pesé exactamente lo mismo que Naomi Campbell.
Es una idea que tengo poco elaborada
pero digo que a veces veo un cierto fetichismo y travestismo en esas
imitaciones y copias. Sobre todo travestismo, como si -déjenme que sólo lo
plantee- la feminidad de Rita Hayworth (a pesar de que la confío a Max Factor)
fuera menos cuestionable que la de Penélope Cruz. Es decir, para mí Penélope
Cruz es un hombre. Un hombre falso pero un hombre. No una mujer. Todo esto es
muy complicado y todal a mí tanto me da.
El francés siempre nos salva, con su
ronroneo y sus palabras agudas, de caer en la brutalidad y en la grosería. Yo
lo leo poco porque luego todo me resulta feo al lado del francés, quitando la
poesía china y el canto de los pájaros y tres o cuatro cosas más. Pocas.
Fíjense que en francés decimos "taie d'oreiller" a la funda de la
almohada. Y hay que ver lo que cambia decir bathrobe o bata a decir peignoir
o negligée. Un mundo. La palabra peinador estuvo en el español. Por casa
hubo uno o dos. Se usaban para peinarse y han sobrevivido en las capas de
cortado de las peluquerías, que son mucho más lagas y que recuerdan el
chubasquero de Bruce Willis en Unbreakable"/"El protegido (M. Night Shyamalan, 2000). Los peinadores que recuerdo eran de tieso nailon,
cortos como mañanitas o capillas cardenalicias. Nada que ver con el peignoir
francés, que apenas sirve para no mostrar lo que deja ver el chiffon
translúcido del negligée, que es mucho.
Aunque el peinador de uso privado o
doméstico prácticamente ha desaparecido, y ni no pregunten, pregunten, si que
se ven aún los antimacasares, esos tapetes de hilo, lino o ganchillo que se
ponen en los sofás para resguardarlos de la suciedad o el roce. El macasar era
cierto aceite que se usaba para el cabello que debía de dejar los sillones
pringados, por lo que la palabra "antimacasar" parece que podría
provenir de este particular. La palabra ha sobrevivido en esos apoyacabezas
desinfectados en los asientos de los aviones, pero más bien hay que hablar de
neologías, de almohadas cervicales y todo tipo de cachivaches para ayudarnos a
descansar mejor. Lamentablemente, o no, nada hay que ayude tanto a descansar
como estar cansado (si no se está demasiado cansado, que también puede ser).
Cuando el sueño nos atrae, es mucho mejor que cuando la serpiente pitón Kaa
hipnotiza a Mowgly ("Trust in meeeeeeeeeeeee") en "El libro de
la selva", y cuando nos hundimos, nos dejamos vencer y hasta nos cae la
babita, eso sí que es descansar en paz.
Tal vez Louis Vuitton es una de las
firmas con más imitaciones. Tal vez el término legal es
"falsificaciones". No hace nada, el viernes, descubrí en "La
Vanguardia" un anuncio de Louis Vuitton "diferente". No parecía
ser uno de esos trabajos algo grotescos y cargados de mucho movimiento, como un
Miguel Ángel, con los que la fotógrafa Annie Leibovitz ha colaborado con la firma.
Se trata de un anuncio que he localizado en internet buscando por
"seamstress" y "Vuitton" en el Google. La voilà: La
costurera de Vuitton. Como quien dice la costurera de Vermeer o de Maes. En
su quietud. Pero es una modelo, no es una costurera de verdad. Por tanto
podríamos decir que es una imitación o algo parecido. Hay que decir en su
fabor, a favor de los publicitarios, que por lo menos hemos desplazado la
imagen lujosa de Vuitton y que da a entender un tren de vida elevado, por otra
imagen, la de la fabricación esmerada. Remates de hijo de lino tratado con cera
de abeja. También es un desplazamiento del foco desde los posibles consumidores
de las maletas Vuitton a sus fabricantes. Cando en los primeros se señalaba por
ejemplo el modo de vida nada rutinario, incluso aventurero y emocionante (véase
el ad de Francis
Ford Coppola y su hija en la Pampa), "proud to support The Climate
Project"), en el anuncio de la costurera se hace una especie de imitación
o recreación o lo que ustedes digan de las mujeres trabajando en sus casas de
las pinturas flamencas.
Curiosamente corre por internet una imagen de una bolsa de basura Louis Vuitton [enlace roto] que creemos que más bien aprovecha o recicla el envoltorio de alguna compra. No parece que se trata de una nueva campaña de la firma "proud to support the Climate Project".
(c)SafeCreative 2212162881351
El año 2005 adopté este verso de "Nadar sabe mi llama la agua fría", del famoso soneto de Quevedo, como difivisa o lema. El verso que le sigue ("y perder el respeto a ley severa") está bien como verso para demostrar el arrojo que lleva el cuarteto, pero ya se sabe que se puede ser heterodoxo sin ser iconoclasta, que es una costumbre porfiada y desagradabilísima, sólo disculpable en picos emocionales como la adolescencia, un penalty, etc. No suelo confiar en los iconoclastas y no me dejo impresionar pero que nada por sus baladronadas y me doy perfecta cuenta de que los que dicen ir a contracorriente están más integrados que las madres que los parieron y la claque, por mucho que disimulen y se sienten en la ya anacrónica fila de los mancos. El verso final, el del "polvo enamorado", está tan socorrido, que ni me dejo vencer por la tentación de googlelizarlo y ver en cuantos blogs aparece.
Como esto vuelve a ser una enciclopedia, a pesar del breve alegato a favor de los derechos de los no nacidos, que creo que fue un desvío justificado a la vista de lo perdido que está el mundo, me debo referir a ese frío y a mi naturaleza más verdadera, la de nadar en ese frío y hasta en la tibieza. Servidora, nació un 22 de julio, el año en que se levantó el muro de Berlín, a unos pocos grados de Leo pero aún en el Cangrejo, ese crustáceo que a veces camina hacia atrás y que creo que tiene una pinza más grande que la otra. Pocas veces he tenido la ocasión de ver en el cielo a la vez a los dos astos que son para todos más evidentes sin acudir a todo el firmamento ni a Zoroastro o a la Astrología: el sol y la luna. Esa unión la conocen los chinos como las bodas de la luna y el sol y está presente de alguna manera en muchos mitos de Oriente y Occidente. También está presente en el momento en el que los pingüinos emperadores antárticos, todos a una, salen del mar para realizar la marcha hacia el lugar donde se aparean cada año, en la segunda o tercera luna de cada año solar. Más o menos por estos días. El pingüino emperador es un animalito que contra todo pronóstico sobrevive a pesar de tener que soportar frío y calamidades. Ya nos referimos en su momento al documental sobre "La marcha del emperador" ("Le marche de l'empereur", 2005) de Luc Jacquet, de manera que como esto vuelve a ser una enciclopedia no lo repetiremos.
Así es que en mi forma de ser, a veces lunar, a veces solar, se funden -como hoy se fundía ruidosamente toda la nieve caída en Barcelona- los dos fundamentos de nuestro cielo y nuestro todo. Así es que de la misma manera que podemos distinguir en el fango la existencia del elemento telúrico y del elemento acuático, servidora está muy inclinada a dejarse impresionar por aquellas cosas en las que intervienen el agua y el fuego. Claro está que mi punto de vista está claramente distorsionado por la quincalla sinestésica que acarreo en mi ya larga existencia. Así que, digo, para mí es agua-fuego una copita de licor de naranja, el hielo, los reflejos del sol o de los fuegos de artifico sobre el agua (Débussy, Haendel), un cisne, el güisqui on the rock, el vaho del géiser, y así por el estilo. En Barcelona ayer hubo nieve, pero hoy se produjo un deshielo rápido. Todo va últimamente muy deprisa. Se derretían los cuajos de los aleros, y el agua corría por las calles rutilante como si fuera agua de manantial, pero también como un reguero de pólvora enamorada. Evidentemente hubo un cierto caos circulatorio ayer, y hubo mucha gente que no pudo dormir en su casa (que no es poco) y otras cuestiones, pero pertenecen a otro post, no a este.
Pues el bodegón de Giovanna Garzoni, que es a lo que íbamos, resulta que suele titularse "Ciruelas, nueces y jazmín", donde yo creí que las ciruelas eran peras. Por la forma de la drupa podrían ser peras, pero por el color... La acuarela, muy primorosa, está pintada sobre papel vitela y también muestra una hoja de parra otoñal y dos flores de convolvulus purpureus o ipomoea tuba, también conocida por aquí como Gloria de la mañana, Manto de la virgen, coregüela o correhuela morada y hasta Don Diego de día (puesto que por la noche se cierra y pasa a llamarse Don Diego de noche). Esta prodigalidad de la taxonomía popular para las flores -con un nombre para cuando está abierta y otro para cuando está cerrada- es a mi entender conmovedora y me arranca lágrimas como garbanzos, sobre todo al lado de que a demasiadas cosas les llamamos "amor" o jardín o lo que sea. Bien está, se dirá. Bueno.
Las nueces de Garzoni me gustan más que las que ya trajimos aquí del bodegón de Floris van Dijck, el cual sin embargo muestra unos quesos y unas pomas y unos pámpanos con sus uvas translúcidas y sus sarmientos y su todo, que difícilmente es superable. Parece que Garzoni no era hija de un pintor ni nada. Sobre todo "ni nada". Como aprendiza de farmacéutico que fue, conocería el De materia medica de Dioscórides. Hay de una de las ediciones (1555) una versión digital de la Biblioteca Nacional que nos puede dar buena idea de lo que era la farmacopea, una preciosidad. Como la pintora había hecho votos de castidad, dicen, también la vemos un poco como la monja gitana de Lorca que bordaba alhelíes (*).
Y, la verdad, si la quiere alguien saber, cada día me siento más cerca de las flores y los frutos con que la tierra nos devuelve la manera en la que le ultrajamos para ir por ejemplo hacia el mar -qué chuli- por un tunel estupendo. Que si transgénicos, que si alimentos funcionales, que si Monsanto, que si Nestlé, que si Bayer, que si las bayas goji tibetanas, que si alimentos "milagro", que si delicatessen a precio de chorros de oro colado, que si nutrientes "biológicos" vendidos y pagados como si fueran de antes del pecado original o poco menos que del Jardín del Edén, que sí, que no. Que no.
________________
(*)
(c)SafeCreative 2212162881351
Emily Dickinson, 214 ("I taste a liquor never brewed")
erdaderamente es difícil superar la
belleza del camafeo de Augusto que pusimos el otro día. Se tendría que hacer un
tránsito descompresivo y descomprehensivo por algún brocado chino, algún tapiz
de la escuela francés, una laca del Japón, una encuadernación de Brugalla, o un
revoltillo de gírgolas (Pleurotus ostreatus) con espárragos trigueros (Asparagus
acutifolius), algo así. ¿Qué canción escuchar cuando ha dejado de sonar
"Nada sabe tan dulce como tu boca"?
Nunca he querido "tener" en
mi ordenador un acceso a Google Earth y no porque no me interesen la geografía
o los mapas, que sí me interesan, es porque está desfasado y todo resulta
demasiado rápido. Como explicaba aquella tortuga a un caracol un accidente que
había tenido: "No sé qué pasó, de repente, ¡todo fue tan rápido!"
Ahora bien, las webcams me vuelven loca y hasta a veces veo el atardecer de
Santiago, aunque la imagen se refresque cada mucho. El de Compostela.
Caja lacada japonesa del período Edo (finales del s.
XVI-principios del siglo XVII)
*ALFB da cabida, al lado del poema de
Emily Dickinson sobre la Abeja Borracha (Drunken Bee) que fue, a la letra de
una canción que no me gusta pero que nada. De un gijonés que se hace llamar
"Francisco Nixon". "Erasmus borrachas". La música tampoco
me gusta demasiado, ni la voz. De hecho, si les digo la verdad (aunque nadie me
la ha preguntado), creo que "Erasmus borrachas" está al límite de lo
que se podría admitir como música y lo que llamamos ruido. Les decía a
Pepe y a Maricarmen (un amigo mío y una amiga suya), un día: "Entre las
Erasmus y las sudamericanas, nosotras las españolas no tenemos mucho que
hacer". Claro que sí. Es un decir, es una manera de señalar que las
jóvenes, guapas y alegres estudiantes de las universidades europeas que vienen
con su beca Erasmus a un país donde el alcohol es aún mucho más barato
que en los suyos y el ridículo es más tolerado, pues se convierten en una
"competencia desleal" sin cuartel. Pero, bien pensado, todo cuanto
sea de mútuo acuerdo...
Me escribe mi amiga M.R.M., que nació en La Habana "Sí, lo de Chile ha sido bestial, se ha movido el eje de la tierra 8 cm, el terremoto ha sido 50 veces más intenso que el de Haití. El Pacífico tiene los días contados (bueno, los milenios). Por una parte, la placa atlántica se lo está comiendo, y por la otra, la euroasiática avanza implacable. América, por fin, tocará a Asia y todo lo que quede por en medio será engullido por los infiernos batipelágicos. No somos nada, pero aún seremos menos dentro de unos años". Así que, me digo a mí misma, lo mejor que podemos hacer es libar en la poesía, en la amistad verdadera, en el true love, y que nos podamos echar dos gotas de néctar Chanel 5 antes de que nos entierren o nos incineren.
Con ustedes y contras las Erasmus borrachas: Queen Bee, por Taj Mahal y Toumani Diabaté.
(c)SafeCreative 2212162881351