29/3/10

Punto y aparte

Henceforth I ask not good-fortune, I myself am good-fortune,
Henceforth I whimper no more, postpone no more, need nothing,
Done with indoor complaints, libraries, querulous criticisms,
Strong and content I travel the open road.

Walt Whitman, Song of the open road

Si hay algo de común en los diarios de Katherine Mansfield, los de Juan XXIII antes de ser Papa, Carmen Martín Gaite y por ejemplo Albert Camus es que desde fuera dan la sensación de estar persiguiendo deno(na)dadamente algo que se les resiste y que no depende de nada más que de ellos mismos. Sea una disciplina en la escritura, sea la humildad y el fervor en el caso de Angelo Giuseppe Roncalli. Hay otros casos del género autobiográfico que son, exagerando, opuesto, y que en vez de estar rondando una idea, un propósito, un deseo, se muestran o son como una línea recta imaginaria hacia la consecución de cuanto se han propuesto. Una trayectoria, un currículum.
Cuando con ocasión de ser "escriptora del mes" a  Maria Mercè Marçal le preguntaron que por qué escribía, contesto que lo que ella se preguntaba muchas veces era por qué no escribía. Sobreentendemos que lo que se preguntaba era por qué no escribía siempre. Como por oficio. Y nosotros nos preguntamos dónde habrían ido a parar los versos de la poeta si una muerte prematura no hubiera malogrado su vida en julio de 1998. Al lado de esa hipótesis inútil discurre la certeza que tenemos quien más quien menos de que, como decía el poeta Aragon, "En el fuego de lo que fue, arde lo que será". En este punto, como en otros, no estoy ni del lado redentorista (personalista) buenista ("con empeño todo se puede alcanzar") ni del lado fatalista providencialista ("no hay nada que hacer"). Y no lo estoy porque de lo que sí estoy segura es de que se puede empeorar. No sé si me explico.

El punto medio (Cerillo) | Dibujos de oficina

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28/3/10

El ratón

A Rafael Anglès


a única razón por la que guardé estos apuntes de 1986 es porque el cuaderno sobre el que están escritos fue mi primera encuadernació; yo ya no guardo casi nada. Pero, mira por donde, me sirve para de alguna manera refrescarle la memoria a una amiga que el jueves me decía que ella el año 1986 ya usaba ratón. El año 1986 había unos 4 ordenadores en el Hospital de Bellvitge y uno de ellos lo usaba yo. Con MS-DOS como sistema operativo, el Word-Star -ni siquiera el Word-Perfect- como procesador de textos y un módem externo de 300 baudios para comunicarme a través del servicio X25 de Telefónica a un host de Alemania en Colonia (DIMDI). El primer ratón yo se lo vi a un Apple Macintosh y me pareció un instrumento ortopédico que no me gustó nada porque todo lo que no cuenta con las dos manos me resulta doloroso sólo a la vista. Pero el ratón está unido en nuestra memoria a Windows y a esas ventanas a las que ya nos acostumbramos pero que no son menos engorrosas que el sistema primitivo de los comandos.

Apuntes de 1986 sobre MS-DOS

*

El primer correo electrónico que yo recibí fue a finales de 1992 o en enero de 1993, no más tarde. Y me lo envió Lluïsa Amat desde el Institut d'Estadística de Catalunya, a través de un protocolo puro y duro de telecomunicación, sin interficie alguna. El primer ratón fue bastante después de todo esto. Así es que mi amiga anda bastante desmemoriada.


Servidora no ve casi nunca la TV, pero alguna vez que no sirvo para nada más (ni siquiera para dormir) me veo alguna película. Y el otro día via algo de Cine de Barrio. Una película con Gracita Morales y José Luis López Vázquez. Hay una escena de un supermercado en la que se ve la fruta que hay a la venta y los precios. Además de que figuran en pesetas y sin la obligada denominación de origen actual, lo que los hacía llamativos era el desfase con respecto a nuestros días. Ya no nos acordamos de muchas cosas por las que hemos pasado y a veces nuestra percepción de lo que aún tenemos ahí a la vuelta de la esquina es tan superficial que si tuviéramos, qué se yo, que dibujarla, apenas saldría un esbozo desproporcionado, incompleto e impreciso. Decía Leonardo da Vinci, en su Cuaderno de dibujo, que solo podíamos dibujar aquellos que conocíamos. Hay muy poca gente que sepa o que esté dispuesta a dibujar (que eso es harina de otro costal) y no nos enteramos bien de casi nada porque nuestros sentidos están como adormecidos y entumecidos. ¿Será para no sufrir?

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15/3/10

Descansar en paz


que no hay narices de comparar nuestra Ninette y un señor de Murcia (1964) y la película "An education" (Lone Scherfig, 2009)? Pues no. O habría que decir que lo que no hay es ganas. Las interpretaciones de Ninnette que tenemos más frescas en el tiempo son la de Victoria Abril con Juanjo Menéndez y la de Elsa Pataki en el cine con Garci, frescas en todos los sentidos. La protagonista de "An education", interpretada por Carey Mulligan, representa que tiene 16 años cuando la actriz durante el rodaje tenía 22 años. A mi entender, todos los logros de la película se desvanecen en cuanto Jenny/Carey Mulligan adopta la tan socorrida imagen de Audrey Hepburn. Y no porque sea verosimil -ya estamos a vueltas con la verosimilitud- que una estudiante de los años 60 se vistiera y pintara los ojos como Audrey Hepburn, sino porque ya hay demasiadas Audrey Hepburns cuando por ejemplo no hay ninguna "descendiente" o imitadora de Brigitte Bardot. Tal vez alguna modelo rusa, pero no. Laetitia Casta menos aún.

Audrey Hepburn era belga, de familia aristocrática que había pasado por dificultades. Como la otra Hepburn, Katherine, Audrey se arrogaba ser descendiente del cuarto conde de Bothwell y todo lo demás. Como dos posts atrás ya tratamos el tema de las paradojas, no hace falta volver a remarcar la extrañeza que no dejan de producirme esas y otras contradicciones e ínfulas. Conocí hace años la hija de un sindicalista de CCOO, barbero cuando no estaba liberado, cuyo afán máximo era conseguir un ático en el Paseo de Gracia, cosa del todo punto fuera de sus posibilidades y del panorama programático del comunismo. Hasta donde yo sé. Lo que sí sé es que debe de ser muy cansado pretender parecer quien no se es.

Anciana dormitando (Nicolaes Maes, 1656)

Nuestra Ninette habla francés porque es la hijas de unos emigrantes asturianos que la crían en París. Jenny, la estudiante de "An education" chapurrean francés o lo entrevera en su inglés para desconcierto de quien la oye, y escucha los discos de Juliette Gréco ("Sous le ciel de Paris") cuando Los Beatles estaban a punto de irrumpir pero aún no lo habían hecho. Las veleidades francófonas de Jenny nos hacen recordar a las jovencitas con posibles del siglo XVIII: una educación basada en el bordado, el piano y las clases de francés por una nativa, la justa para conseguir un buen matrimonio. El look de Audrey Hepburn de Jenny, su esnobismo, choca contra la estrechez de miras, el pragmatismo, la rigidez, la sensatez y los michelines o lorzas de Emma Thomson inútilmente. El batacazo es formidable.

Otras veces, supongo, habrá quien echará mano de la imagen de Kate Moss, más apetardada, trendy y andrógina. También contarán algo las posibilidades de cada cual. Por mucho que yo me empeñara en parecerme a Eva Herzigová, tengo muy pocas. Más bien podría haberse intntado algo remotamente parecido a Sofía Loren, je je. Aparte de mi remoto parecido con Sofía Loren, que negaré de aquí en adelante en toda ocasión, durante unos meses pesé exactamente lo mismo que Naomi Campbell.

Es una idea que tengo poco elaborada pero digo que a veces veo un cierto fetichismo y travestismo en esas imitaciones y copias. Sobre todo travestismo, como si -déjenme que sólo lo plantee- la feminidad de Rita Hayworth (a pesar de que la confío a Max Factor) fuera menos cuestionable que la de Penélope Cruz. Es decir, para mí Penélope Cruz es un hombre. Un hombre falso pero un hombre. No una mujer. Todo esto es muy complicado y todal a mí tanto me da.

El francés siempre nos salva, con su ronroneo y sus palabras agudas, de caer en la brutalidad y en la grosería. Yo lo leo poco porque luego todo me resulta feo al lado del francés, quitando la poesía china y el canto de los pájaros y tres o cuatro cosas más. Pocas. Fíjense que en francés decimos "taie d'oreiller" a la funda de la almohada. Y hay que ver lo que cambia decir bathrobe o bata a decir peignoir o negligée. Un mundo. La palabra peinador estuvo en el español. Por casa hubo uno o dos. Se usaban para peinarse y han sobrevivido en las capas de cortado de las peluquerías, que son mucho más lagas y que recuerdan el chubasquero de Bruce Willis en Unbreakable"/"El protegido (M. Night Shyamalan, 2000). Los peinadores que recuerdo eran de tieso nailon, cortos como mañanitas o capillas cardenalicias. Nada que ver con el peignoir francés, que apenas sirve para no mostrar lo que deja ver el chiffon translúcido del negligée, que es mucho.

Aunque el peinador de uso privado o doméstico prácticamente ha desaparecido, y ni no pregunten, pregunten, si que se ven aún los antimacasares, esos tapetes de hilo, lino o ganchillo que se ponen en los sofás para resguardarlos de la suciedad o el roce. El macasar era cierto aceite que se usaba para el cabello que debía de dejar los sillones pringados, por lo que la palabra "antimacasar" parece que podría provenir de este particular. La palabra ha sobrevivido en esos apoyacabezas desinfectados en los asientos de los aviones, pero más bien hay que hablar de neologías, de almohadas cervicales y todo tipo de cachivaches para ayudarnos a descansar mejor. Lamentablemente, o no, nada hay que ayude tanto a descansar como estar cansado (si no se está demasiado cansado, que también puede ser). Cuando el sueño nos atrae, es mucho mejor que cuando la serpiente pitón Kaa hipnotiza a Mowgly ("Trust in meeeeeeeeeeeee") en "El libro de la selva", y cuando nos hundimos, nos dejamos vencer y hasta nos cae la babita, eso sí que es descansar en paz.

Tal vez Louis Vuitton es una de las firmas con más imitaciones. Tal vez el término legal es "falsificaciones". No hace nada, el viernes, descubrí en "La Vanguardia" un anuncio de Louis Vuitton "diferente". No parecía ser uno de esos trabajos algo grotescos y cargados de mucho movimiento, como un Miguel Ángel, con los que la fotógrafa Annie Leibovitz ha colaborado con la firma. Se trata de un anuncio que he localizado en internet buscando por "seamstress" y "Vuitton" en el Google. La voilà: La costurera de Vuitton. Como quien dice la costurera de Vermeer o de Maes. En su quietud. Pero es una modelo, no es una costurera de verdad. Por tanto podríamos decir que es una imitación o algo parecido. Hay que decir en su fabor, a favor de los publicitarios, que por lo menos hemos desplazado la imagen lujosa de Vuitton y que da a entender un tren de vida elevado, por otra imagen, la de la fabricación esmerada. Remates de hijo de lino tratado con cera de abeja. También es un desplazamiento del foco desde los posibles consumidores de las maletas Vuitton a sus fabricantes. Cando en los primeros se señalaba por ejemplo el modo de vida nada rutinario, incluso aventurero y emocionante (véase el ad de Francis Ford Coppola y su hija en la Pampa), "proud to support The Climate Project"), en el anuncio de la costurera se hace una especie de imitación o recreación o lo que ustedes digan de las mujeres trabajando en sus casas de las pinturas flamencas.

Curiosamente corre por internet una imagen de una bolsa de basura Louis Vuitton [enlace roto] que creemos que más bien aprovecha o recicla el envoltorio de alguna compra. No parece que se trata de una nueva campaña de la firma "proud to support the Climate Project".

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8/3/10

La agua fría

El año 2005 adopté este verso de "Nadar sabe mi llama la agua fría", del famoso soneto de Quevedo, como difivisa o lema. El verso que le sigue ("y perder el respeto a ley severa") está bien como verso para demostrar el arrojo que lleva el cuarteto, pero ya se sabe que se puede ser heterodoxo sin ser iconoclasta, que es una costumbre porfiada y desagradabilísima, sólo disculpable en picos emocionales como la adolescencia, un penalty, etc. No suelo confiar en los iconoclastas y no me dejo impresionar pero que nada por sus baladronadas y me doy perfecta cuenta de que los que dicen ir a contracorriente están más integrados que las madres que los parieron y la claque, por mucho que disimulen y se sienten en la ya anacrónica fila de los mancos. El verso final, el del "polvo enamorado", está tan socorrido, que ni me dejo vencer por la tentación de googlelizarlo y ver en cuantos blogs aparece.

Como esto vuelve a ser una enciclopedia, a pesar del breve alegato a favor de los derechos de los no nacidos, que creo que fue un desvío justificado a la vista de lo perdido que está el mundo, me debo referir a ese frío y a mi naturaleza más verdadera, la de nadar en ese frío y hasta en la tibieza. Servidora, nació un 22 de julio, el año en que se levantó el muro de Berlín, a unos pocos grados de Leo pero aún en el Cangrejo, ese crustáceo que a veces camina hacia atrás y que creo que tiene una pinza más grande que la otra. Pocas veces he tenido la ocasión de ver en el cielo a la vez a los dos astos que son para todos más evidentes sin acudir a todo el firmamento ni a Zoroastro o a la Astrología: el sol y la luna. Esa unión la conocen los chinos como las bodas de la luna y el sol y está presente de alguna manera en muchos mitos de Oriente y Occidente. También está presente en el momento en el que los pingüinos emperadores antárticos, todos a una, salen del mar para realizar la marcha hacia el lugar donde se aparean cada año, en la segunda o tercera luna de cada año solar. Más o menos por estos días. El pingüino emperador es un animalito que contra todo pronóstico sobrevive a pesar de tener que soportar frío y calamidades. Ya nos referimos en su momento al documental sobre "La marcha del emperador" ("Le marche de l'empereur", 2005) de Luc Jacquet, de manera que como esto vuelve a ser una enciclopedia no lo repetiremos.

Así es que en mi forma de ser, a veces lunar, a veces solar, se funden -como hoy se fundía ruidosamente toda la nieve caída en Barcelona- los dos fundamentos de nuestro cielo y nuestro todo. Así es que de la misma manera que podemos distinguir en el fango la existencia del elemento telúrico y del elemento acuático, servidora está muy inclinada a dejarse impresionar por aquellas cosas en las que intervienen el agua y el fuego. Claro está que mi punto de vista está claramente distorsionado por la quincalla sinestésica que acarreo en mi ya larga existencia. Así que, digo, para mí es agua-fuego una copita de licor de naranja, el hielo, los reflejos del sol o de los fuegos de artifico sobre el agua (Débussy, Haendel), un cisne, el güisqui on the rock, el vaho del géiser, y así por el estilo. En Barcelona ayer hubo nieve, pero hoy se produjo un deshielo rápido. Todo va últimamente muy deprisa. Se derretían los cuajos de los aleros, y el agua corría por las calles rutilante como si fuera agua de manantial, pero también como un reguero de pólvora enamorada. Evidentemente hubo un cierto caos circulatorio ayer, y hubo mucha gente que no pudo dormir en su casa (que no es poco) y otras cuestiones, pero pertenecen a otro post, no a este.

Fotografía de internet

Fotografía de Marta Domínguez Senra. Collserola desde el barrio de Horta (Barcelona)

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6/3/10

La yedra azul


ecir "Palacio Pitti" es decir mucho y nada, porque encontrar la acuarela de la Garzoni en aquel palacio, si no es preguntando o informándose bien, es poco menos que imposible. De lo que me acuerdo bien de mi viaje a Florencia (en agosto de 1985), es del frutero pelirrojo de la Via Nazionale, con su carro, a quien le comprábamos una sandía y nos regalaba manzanas, bananas y de todo. Pero también me acuerdo del Perseo que está en remojo, en los jardines Boboli del Pitti, y no del perseo verdoso de Cellini que está en la Piazza della Signoria con la cabeza de la medusa cogida por los pelos. Verdaderamente no consigo reconocer qué momento de la embrollada historia de Perseo plasma, la cual a su vez no sé por qué me recuerda la de los lances del Capitán Furillo de "Hill Street Blues / Canción triste de Hill Street" (serie televisiva emitida en Estados Unidos entre 1981 y 1987). Además es que representa que Furillo está en Chicago, pero la serie se rodó en Los Ángeles, cosa que viene siendo como localizar una película española de Salamanca en Tenerife. Sólo por eso ya merecía la pensa de ver, aunque fuer una vez.

Pues el bodegón de Giovanna Garzoni, que es a lo que íbamos, resulta que suele titularse "Ciruelas, nueces y jazmín", donde yo creí que las ciruelas eran peras. Por la forma de la drupa podrían ser peras, pero por el color... La acuarela, muy primorosa, está pintada sobre papel vitela y también muestra una hoja de parra otoñal y dos flores de convolvulus purpureus o ipomoea tuba, también conocida por aquí como Gloria de la mañana, Manto de la virgen, coregüela o correhuela morada y hasta Don Diego de día (puesto que por la noche se cierra y pasa a llamarse Don Diego de noche). Esta prodigalidad de la taxonomía popular para las flores -con un nombre para cuando está abierta y otro para cuando está cerrada- es a mi entender conmovedora y me arranca lágrimas como garbanzos, sobre todo al lado de que a demasiadas cosas les llamamos "amor" o jardín o lo que sea. Bien está, se dirá. Bueno.

Bodegón de Giovanna Garzoni (1600-1670). Palacio Pitti. Florencia.

Las nueces de Garzoni me gustan más que las que ya trajimos aquí del bodegón de Floris van Dijck, el cual sin embargo muestra unos quesos y unas pomas y unos pámpanos con sus uvas translúcidas y sus sarmientos y su todo, que difícilmente es superable. Parece que Garzoni  no era hija de un pintor ni nada. Sobre todo "ni nada". Como aprendiza de farmacéutico que fue, conocería el De materia medica de Dioscórides. Hay de una de las ediciones (1555) una versión digital de la Biblioteca Nacional que nos puede dar buena idea de lo que era la farmacopea, una preciosidad. Como la pintora había hecho votos de castidad, dicen, también la vemos un poco como la monja gitana de Lorca que bordaba alhelíes (*).

Y, la verdad, si la quiere alguien saber, cada día me siento más cerca de las flores y los frutos con que la tierra nos devuelve la manera en la que le ultrajamos para ir por ejemplo hacia el mar -qué chuli- por un tunel estupendo. Que si transgénicos, que si alimentos funcionales, que si Monsanto, que si Nestlé, que si Bayer, que si las bayas goji tibetanas, que si alimentos "milagro", que si delicatessen a precio de chorros de oro colado, que si nutrientes "biológicos" vendidos y pagados como si fueran de antes del pecado original o poco menos que del Jardín del Edén, que sí, que no. Que no.

________________

 

(*)

LA MONJA GITANA


A José Moreno Villa


Silencio de cal y mirto.
Malvas en las hierbas finas.
La monja borda alhelíes
sobre una tela pajiza.

Vuelan en la araña gris
siete pájaros del prisma.
La iglesia gruñe a lo lejos
como un oso panza arriba.
¡Qué bien borda! ¡Con qué gracia!
Sobre la tela pajiza
ella quisiera bordar
flores de su fantasía.
¡Qué girasol! ¡Qué magnolia
de lentejuelas y cintas!
¡Qué azafranes y qué lunas
en el mantel de la misa!
Cinco toronjas se endulzan
en la cercana cocina.
Las cinco llagas de Cristo
cortadas en Almería

Por los ojos de la monja
galopan dos caballistas.
Un rumor último y sordo
le despega la camisa,
y al mirar nubes y montes
en las yertas lejanías,
se quiebra su corazón
de azúcar y yerbaluisa.
¡Oh, qué llanura empinada
con veinte soles arriba!
¡Qué ríos puestos de pie
vislumbra su fantasía!
Pero sigue con sus flores,
mientras que de pie, en la brisa,
la luz juega el ajedrez
alto de la celosía.

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2/3/10

Queens y abejas rasas

Inebriate of Air - am I - 
And Debauchee of Dew -
Reeling, -thro endless summer days -
From inns of Molten Blue

Emily Dickinson, 214 ("I taste a liquor never brewed")




erdaderamente es difícil superar la belleza del camafeo de Augusto que pusimos el otro día. Se tendría que hacer un tránsito descompresivo y descomprehensivo por algún brocado chino, algún tapiz de la escuela francés, una laca del Japón, una encuadernación de Brugalla, o un revoltillo de gírgolas (Pleurotus ostreatus) con espárragos trigueros (Asparagus acutifolius), algo así. ¿Qué canción escuchar cuando ha dejado de sonar "Nada sabe tan dulce como tu boca"? 

Nunca he querido "tener" en mi ordenador un acceso a Google Earth y no porque no me interesen la geografía o los mapas, que sí me interesan, es porque está desfasado y todo resulta demasiado rápido. Como explicaba aquella tortuga a un caracol un accidente que había tenido: "No sé qué pasó, de repente, ¡todo fue tan rápido!" Ahora bien, las webcams me vuelven loca y hasta a veces veo el atardecer de Santiago, aunque la imagen se refresque cada mucho. El de Compostela.

 

Caja lacada japonesa del período Edo (finales del s. XVI-principios del siglo XVII)

 

*ALFB da cabida, al lado del poema de Emily Dickinson sobre la Abeja Borracha (Drunken Bee) que fue, a la letra de una canción que no me gusta pero que nada. De un gijonés que se hace llamar "Francisco Nixon". "Erasmus borrachas". La música tampoco me gusta demasiado, ni la voz. De hecho, si les digo la verdad (aunque nadie me la ha preguntado), creo que "Erasmus borrachas" está al límite de lo que se podría admitir como música y lo que llamamos ruido. Les decía a Pepe y a Maricarmen (un amigo mío y una amiga suya), un día: "Entre las Erasmus y las sudamericanas, nosotras las españolas no tenemos mucho que hacer". Claro que sí. Es un decir, es una manera de señalar que las jóvenes, guapas y alegres estudiantes de las universidades europeas que vienen con su beca Erasmus a un país donde el alcohol es aún mucho más barato que en los suyos y el ridículo es más tolerado, pues se convierten en una "competencia desleal" sin cuartel. Pero, bien pensado, todo cuanto sea de mútuo acuerdo...

Me escribe mi amiga M.R.M., que nació en La Habana "Sí, lo de Chile ha sido bestial, se ha movido el eje de la tierra 8 cm, el terremoto ha sido 50 veces más intenso que el de Haití. El Pacífico tiene los días contados (bueno, los milenios). Por una parte, la placa atlántica se lo está comiendo, y por la otra, la euroasiática avanza implacable. América, por fin, tocará a Asia y todo lo que quede por en medio será engullido por los infiernos batipelágicos. No somos nada, pero aún seremos menos dentro de unos años". Así que, me digo a mí misma, lo mejor que podemos hacer es libar en la poesía, en la amistad verdadera, en el true love, y que nos podamos echar dos gotas de néctar Chanel 5 antes de que nos entierren o nos incineren.

Con ustedes y contras las Erasmus borrachas: Queen Bee, por Taj Mahal y Toumani Diabaté.

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