31/10/07

Coser y cantar

Drap de la pols, escombra, espolsadors,
Plomall, raspall, fregall d’espart, camussa,
Sabó de tall, baieta, lleixiu, sorra,
I sabó en pols, blauet, netol, galleda.

Cossi, cubell, i picamatalassos,

Esponja, pala de plegar escombraries,
Gibrell i cendra, salfumant, capçanes.

Surt el guerrer vers el camp de batalla.

Mª Mercè Marçal. Cau de llunes


Trapo del polvo, escoba, zorros,
Plumero, cepillo, estropajo de esparto, gamuza,
Jabón en pastilla, bayeta, lejía, arena,
Y jabón en polvo, azulete, netol, cubo.

Tina, balde, sacudidor,

Esponja, recogedor de barreduras,
Lebrillo y ceniza, salfumán, rodetes.

Sale el guerrero hacia el campo de batalla.

Mª Mercè Marçal. Guarida de lunas.




uando M. M. M. escribió “Fregall d’espart” hacía tiempo que ya no se lavaba con arena. He notado que todas sus poesías contienen un tributo a los que nos han precedido. No a todos, claro está. Tengo la sensación de que su hija se llama Heura (esp. “Hiedra”) como respuesta a la Laura petrarquista. La Laura del Cancionero que dicen que fue una antepasada del Marqués de Sade, yo creo que es en gran parte una ideación. Dejemos a Petrarca ahora. Marçal. Precisamente una de las numerosas aportaciones marçalinas a la Literatura fue no sólo la afirmación de su triple identidad como mujer de clase baja y de una nación oprimida (contraponiéndola a la célebre divisa de Tales de Mileto), sino el incorporar la maternidad al catálogo de los temas clásicos. Como el laurel está asociado a Apolo y a la fama, pero también a las conquistas, parece que la yedra o la hiedra tiene más que ver con Dionisos y con el abrazo. Marçal no daba puntada sin hilo y siempre que leo el poema que transcribo pienso que su anacronismo es como el de Don Quijote con respecto a los tiempos en que sí había florecido la caballería. La mujer (aunque en ningún momento haya un atributo claramente femenino, y ahí está la gracia), con todos los pertrechos para limpiar y dar esplendor, es presentada con el sacudidor en una época en la que se impuso el colchón de espuma y el tergal. 

Al lado de este factor de nivelación ucrónica de arena y caballería, hay algo que nos sugiere que la guerrera trabaja por cuenta propia, si es que limpiar se considera un trabajo. Ya lo creo que sí, si es que por trabajar entendemos una labor cuantificable, que requiere cualificación y que puede ser retribuida. Dejando de lado que los siete enanitos iban a la mina y dejando de lado si tenían o no tenían tiempo de hacer las faenas de la casa, creo que tampoco las hubieran sabido hacer más allá de saliendo del paso. La madrastra igual. Es mi tesis. Hay labores que con el tiempo han ido adquiriendo prestigio. Cocinar, por ejemplo. Otras se han confiado a las asistentas o limpiadores mercenarios por su total falta de interés. No el de ellas/ellos, el de la faena en sí. Sea como sea, no es cualquier cosa lo de la raya en el pantalón (sobre todo porque hay más de una), ni bruñir los espejos o abrillantar los cristales o tener una colada deslumbrante sin destrozar la ropa ni gastarse un dineral en perborato.

Me crió una tía que me lleva once años y que cuando yo llegaba de la escuela a casa me recibía con dos gamuzas sobre las que debía surcar el espacio hasta mi habitación. Por eso escribo un blog.

M. M. M. habría hecho este mes 55 años. Primavera per lei pur non è mai. Amb memòria viva.

Maria Mercè Marçal (1952-1998)

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3/10/07

Omnibus auditur


a historia de Eco y Narciso donde mejor está explicada y es más sugestiva es en las Metamorfosis de Ovidio. Se encuentra en el libro tercero y sigue a la historia de Tiresias.

Disputaban Juno y Júpiter sobre quien consigue mayor placer, los hombres o las mujeres. Decidieron consultar a Tiresias, que había sido hombre y mujer y otra vez hombre. Como el Orlando de Virginia Woolf o el Quim/Quima de Maria Aurèlia Campmany. Ovidio explica que Tiresias aprobó la opinión de Júpiter (que la mujer consigue mayor placer) y se ganó la ira de la diosa. Lo condenó a la invidencia. Júpiter intervino como pudo (ya que no es posible contradecir la obra de un dios) concidiéndole como contrapartida a la invidencia la clarividencia. El primer augurio que le dio fama fue el de que Narciso llegaría a viejo únicamente si no se conocía a sí mismo. Nada de Sócrates.

Sigo. Un día, cuando Narciso tenía 16 años (exactamente igual que mi Carmona buxiforme enana, pedazo de bonsai adolescente), un día, fue visto por la ninfa Eco. Mientras él perseguía ciervos. Hago notar lo de los ciervos para que nos demos una idea fugaz del entorno, de un lugar en donde no sólo había ciervos sino que además podían correr. Eco vio a Narciso y no podía decirle nada. Solamente podía repetir las últimas palabras que pronunciase alguien. Y eso era debido a un castigo de Juno a causa de que Eco la había entretenido con su charla para despistarla y hacer que la diosa no sorprendiera a Júpiter persiguiendo ninfas. Narciso, alejado del grupo de jóvenes que lo seguían siempre, notó la presencia de Eco y preguntó: “¿Hay alguien?”. De esta manera, sin proponérselo, dio pie a que Eco pudiera repetir: “Alguien”. Después de una especie de diálogo posible porque Narciso estaba intrigado y Eco enamorada, la ninfa fue desdeñada. Se escondió y fue a vivir a las grutas llena de vergüenza. Su cuerpo insomne se disipó y sólo pervivió su voz. Dice Ovidio: “Omnibus auditur”. Todos la oyen. Bueno, yo diría que no todo el mundo la oye, pero eso ahora no interesa y no tiene nada que ver con el mito.

Repasemos: Juno perseguía a Júpiter, Júpiter perseguía a las ninfas, la ninfa Eco perseguía a Narciso y Narciso perseguía a los ciervos que a su vez corrían.

La historia sigue. Un muchacho de tantos que Narciso despreció pidió a los dioses que le concediesen que Narciso amara y que no consiguiera el objeto de su amor. Juno, que ya hemos visto que estaba siempre presta a impartir castigos, le concedió su petición. Narciso un día bebe de una fuente cristalina, descubre su propia imagen y se enamora de sí mismo. Dirá: “Al mismo tiempo provoco y padezco las llamas” (flammas moueque feroque). Y todo lo que iba diciendo Eco lo repetía y lo hacía suyo. Según el mito, el cuerpo de Narciso se convirtió en la flor. 

***

Incomprensiblemente o no, la historia de Narciso ha recibido mucha más atención que no la historia de Eco. No me voy a dedicar a probar mi afirmación. Es lo que tiene un blog. No es mi intención instigar una investigación del motivo o los motivos por los cuales se utilizan unas fuentes “literarias” tan pésimas.

El libro deMcLuhan, La galàxia Gutenberg, podría aclarar una de las posibles razones o explicaciones sobre el predominio de Narciso. En mi ejemplar en catalán del libro hace años que subrayé un párrafo que por lo menos a mí sí que me justifica la permanencia de Narciso (la vista) sobre Eco (el oído) en la memoria occidental. Transcribo el dichoso parágrafo porque calculo que es difícil de encontrar a estas alturas precisamente de la película: 

“Pero las culturas no alfabetizadas experimentan una tiranía tan avasalladora del oído sobre la vista que cualquier interrelación equilibrada de los sentidos es totalmente desconocida para los extremistas auditivos, de la misma manera que este equilibrio es extremadamente difícil a partir del momento en que la imprenta acelera el componente visual de la experiencia occidental hasta la intensidad más alta.”

(H.M. McLuhan, La galàxia Gutenberg: la formació de l’home tipogràfic. Barcelona: Edicions 62, 1973: 39)

Al lado de este fragmento de la historia del libro que cada día que pasa sabemos apreciar más, está el hecho de que incluso se conoce más el narcisismo que a Narciso. Ya pasa.

El mito de Eco y Narciso fue tratado por Sor Juana Inés de la Cruz y por nuestro Calderón de la Barca. El divino Narciso (1690) de la monja mexicana es una alegoría cristiana donde Narciso es el redentor y Eco el demonio. La ninfa se expresa en verso y parece un trasunto de Sor Juana, tan ingeniosa y redicha, empequeñeciéndose ante las magnitudes colosales de la Creación verdadera. En el drama de Calderón, Liríope (la madre de Narciso) envenena a Eco. Me gustaría ser capaz de exagerar este desplazamiento escenográfico de la diosa a la pre-suegra. Tiene un no sé qué monoteísta. Calderón deshace la estructura de espejo o geminaciones de Ovidio y forma una estructura centrípeta,  jerarquizante y con el centro en la familia. Parece una teleserie de esas americanas que pasa en torno a un sofa o a una nevera gigante. El mito ovidiano se expresaba en parejas: Juno y Júpiter, Tiresias hombre y Tiresias mujer, invidencia y clarividencia, Eco hablando por los codos y Eco que no puede hablar, Narciso que no puede amar y Eco que no puede ser amada.

Llega un momento en que a fuerza de apreciar esta estructura pendular, que culmina y acaba cuando Narciso se ve reflejado en el agua, una se queda absorta y embobecida. Es así como resplandece la escena VII del acto III del Cyrano de Bergerac, cuando Cyrano primero dicta y luego suplanta a Cristiano en una escena de balcón y jardín. Las palabras de Cyrano enardecen a Rosaura, que quiere bajar al jardín o que Cyrano-Cristiano suba al balcón. Dice Cyrano:

“No, dejad que aprovechemos así esta ocasión que tenemos de poder hablarnos dulcemente sin vernos”.

 

El Narciso de Caravaggio (1597-1599)

[El post transcribe del catalán substancialmente una colaboración con “Via fora!” de 1997]

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2/10/07

“El fracaso” y otros nombres

“El fracaso” está en la calle Petrarca, en Barcelona. Es uno de los pocos establecimientos del barrio cuyo nombre me gusta. Cada vez van quedando menos comercios. Casi todos los negocios que se abren son bares –como es el caso de “El fracaso”- y cuando no lo son, son extensiones inpersonales de una cadena, o tiendas de chinos o de pakistaníes. Los pakistaníes no ponen letreros. Una vez fui al Raval a un “Mesón egipcio”. Ese nombre no está nada mal. Pero a mí la cocina me pareció libanesa. No hice preguntas. El “Asador patagónico” de Heron City promete. Si algún día tuviera algo que celebrar iría allí, aunque no me gusta la carne. No iré porque no tengo nada que celebrar, no porque no me gusta la carne. Ahora bien, ya puestos, prefiero “patagonio” a “patagónico”, por aquello del “babilonio” del cuplé de Mary Santpere, que en gloria esté.

“La comercial alpargatera”  es un comercio casi singular, donde encontrar zapatillas de cáñamo. Le hacían las esparteñas a Juan Pa Wojtila, que en gloria esté. Sólo por el artículo, “La comercial alpargatera” ya parece asumir un algo ultramarino.  Como “La sonora matancera”. Me gusta creer que uno de los numerosos músicos que pasaron por esta formación cubana, estuvo en la penúltima actuación de Celia Cruz en el Grec del año..., no sé, 1991 o 1992. No estoy segura, pero tenían que ser muy buenos músicos los que acompañaban a la cantante porque tenía ella, descanse en paz,  un tempo muy voluble –debido a la carga de los años- y el matiz más bien errático tirando a forte y a presto. A presto smorzando. La Sonora Matancera te viene siendo como la Preservation Jazz Hall Band de Nueva Orleans (la Babilonia afrofrancoamericana), un septeto o un octeto en donde siempre hay algún nonagenario que toca como los ángeles cuando tocan para si).

Otra virtud que tiene “La comercial alpargatera” es que lo mismo es catalán que español.  No sé si debo aclarar en “mi” propia bitácora que en la Facultad de Filología, los profesores del Departamento de Filología Hispánica, se refieren al español cuando hablan de una de las lenguas oficiales de España, mientras que el castellano es el sustrato histórico principal del español y, según y como, un dialecto. Matizando y, en otras palabras: yo no puedo hablar castellano porque lo conozco muy poco y lo que hablo y escribo y hasta lo que callo es lo que Agustín García Calvo denominaba “espofcón” (español oficial contemporáneo) remendando el “Rosalba Cavà” (rosellonés, alguerés, balear, catalàn, valenciano) de Salvador Espriu, d.e.p.,  en Les roques i el mar, el blau. Uno de los nombres que hasta hace poco se elegía para las niñas nacidas en Barcelona era “Marta” y se dice que se debía a que lo mismo pasaba por rosalbacavano que por espofcón. No sé, esto de las modas y los otros factores tiene su miga. Es fácil deducir la edad de una persona por su nombre.

Todo esto de elegir nombres que indistintamente puedan leerse en rosalvacavano, aranés, castellano, espofcón y patagonio es también un ardid. De hecho, según la Ley 1/1998, de 7 de enero, de política lingüística, las empresas y los establecimientos dedicados a la venta de productos o a la prestación de servicios que desarrollan su actividad en Cataluña, sin excepción, y aunque tengan los servicios organizados desde fuera, deben tener los rótulos fijos por lo menos en catalán (art. 32.3).  Y para el que incumple la ley, hay  una multa que no sé a cuanto asciende pero que debe ser claramente disuasoria para quien tenga veleidades rotuladoras. La política lingüística es eso, política.

Se dice que los dos nombres más socorridos para los bares y cafeterías es “Bar Avenida” y “Bar Plaza”. Como dije, mi nombre preferido de bar es “El fracaso”. La traducción (“El fracàs”) traiciona el aroma canallita y colillero, le quita su algo de dignidad. Al menos me resulta a mí así, por la misma razón por la que a Rimbaud la “a” le sugirió sinestésicamente el negro y la “i” el rojo. ¿O es que va a haber una política lingüística que también nos diga que la “a” nos debe sugerir el azul y la “i” el carmesí?

A los que las políticas lingüísticas nos ponen no en cián ni en marengo sino negros, nos gusta el último disco de Manu Chao, “La radiolina”. Con sus boleros multingües y arrabaleros, sus trompetas de banda borracha y de serafines que le tocan a la Virgen algo que está entre el pasodoble, Bollywood, Telemann y la pobre cabra equilibrista de los gitanos. La Virgen, Refugium pecatorum. Los gitanos, por cierto, llaman Undivé (también Devel) a Dios. Me mola Undivé.

Vengo del Templo de Salomón
traigo las leyes del faraón
me manda Undivé
con palabras que conserva la memoria
sobre la historia de la raza calé
ay no me dejes gitanito canastero
porque te quiero como nadie querré

Lo mismo que el Sol
lo mismo que el Sol
ay un lerele y un leré y un lerele
ay un lerele y un lerele y un lerá

Nunca te caiga la maldición
porque a los tuyos hagas traición
que arriba Undivé
está siempre vigilando la memoria
de tos los pobres de la raza calé
ay lo mismito que se funden los metales
en mi sentío se ha fundío un querer

Lo mismo que el Sol
lo mismo que el Sol
ay un lerele y un leré y un lerele
ay un lerele y un lerele y un lerá

(Cantada por Lola Flores, la Faraona)

Preservation Hall Jazz Band (formación de 1965)

 

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Track de regalo: Decálogo del escritor fracasado (enlace roto)

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1/10/07

Alícia y Tania

 lícia Esteve Head y Tania Head son la misma persona. La primera nació en Barcelona y estudió un máster de los universos o MBA en Esade. Vio a su padre y hermano condenados a 6 años de cárcel por el desfalco del exconseller Planasdemunt. Tania, por su parte, dijo haber escapado del piso 78 de la Torre Sur de las Torrres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, con lo que se convirtió en una de las 19 supervivientes entre las casi 3000 víctimas de Al Qaeda, y en la presidenta de la Red de Supervivientes del World Trade Center.

La fantasía prodigiosa de Alícia/Tania la había llevado el año 2000 a celebrar, o a decir que había celebrado, el fin de siglo entre la Polinesia y Australia, para –respectivamente- ver el primer día del siglo XXI y a continuación el último del siglo XX. No se le puede negar un don. El mismo don que Mario Vargas Llosa reconoció y celebró en Enric Marco Batlle, presunto deportado de la Gestapo y presunto represaliado en un campo de concentración nazi de Flossenburg. El supuesto deportado 6448 fue presidente de la Amical de Mauthausen. Daba una media anual de 140 conferencias en su condición de vicepresidente de la Federación de Padres y Madres de Alumnos de Cataluña. Con tal motivo, obtuvo el año 2001 la Creu de Sant Jordi, que es la máxima distinción en el Principado. María Galiana, que estuvo en la presentación de su libro Memorias del infierno, reconoció –al saber el fiasco- que era “un gran actor”.

Marco fue secretario general de la C.N.T. en Cataluña entre mediados de 1978 y finales de 1979. Algunos veteranos anarquistas le llamaban “el fantasma”. Cuando la impostura de Enric Marco Batlle fue investigada y denunciada por el historiador Benito Bermejo, aún vivía la única superviviente catalana del Holocausto, Neus Català.  Tenia entonces Neus Català 92 años. Que Dios la bendiga.

La acción de Enric Marco Batlle, otrora Enrique Marcos, nos resulta más reprobable, más imperdonable que la chifladura de Alícia Esteve Head/Tania Head. Al fin y al cabo, Alícia se hizo polvo el brazo no en Nueva York sino en un accidente en el Ferrari de su novio. Hay que disculparle que busque la notoriedad y la redención de tamaña ordinariez en una historia más fascinante y rocambolesca. Como Alícia/Tania es rematadamente obesa, su error de bulto es objeto de mofa y recochineo, cosa que no hubo con Amical. Para más Henry –como diría Pedro, pedazo de metafísico- esto nos da qué pensar. Es como con lo del estrangulador de Boston, del que se ha sabido por un análisis forense del ADN de una de sus víctimas y del suyo propio que al menos uno de los asesinatos que se le imputaron no era suyo. Además de pensar en el error de la justicia, una piensa en el horror del que anda suelto y que aún puede estrangular por ahí a quien le venga en gusto.

Una vez, cuando se murió Lady Di de Gales y, a la semana, Teresa de Calcuta, se televisó un documental de alguna cadena alemana sobre una peregrinación india al Ganges. Siento no recordar el destino de la peregrinación. ¿Qué ciudad era? ¿Allahabad? No lo sé. En cualquier caso, concentraba toda la tribu paraespiritual que junto con los romeros forma el paisaje humano de una concentración que es multitudinaria. Salvadas las distancias, lo mismo que para las Olimpíadas barcelonesas se vinieron cosa de 16.000 prostitutas y hubo mucho turismo sexual, la peregrinación al Ganges atrae una gran masa de profesionales de la pureza. El caso más tonante era el de un señor enjuto y sedente, con su turbante mugriento, que lucía el brazo en alto como un garfio seco y renegrido a los ojos curiosos y píos de los fieles. En una escudilla recogía las correspondientes limosnas y ofrendas. Devolvía los saludos o añjalis con una ligera inclinación de su cabeza. El comentarista alemán subrayaba poco más o menos: saben que no es un santo, pero lo reverencian como si lo fuera porque en su deseo hay algo de la santidad.

No he encontrado hasta ahora una parábola mejor de lo que es India, o de lo que para mi representa. No seré yo quien juzgue a Enrique o Enric Marco ni a Diana Spencer. De hecho ya ha sido juzgado y a nadie vamos a juzgar dos veces. Pero, lo que no acepto de ninguna manera es que se diga que la literatura siente una irresistible fascinación por los impostores (M. Vargas Llosa), o que el “impostor es la forma patológica del rebelde” (Gregorio Morán), o que todo va a favor de las víctimas que no pueden hablar. Eso no.

Placa en recuerdo de Eliseu Villalba (2018)


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