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25/10/11
Puntos sobre las jotas
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20/10/11
14-9=5
uele ocurrir que a algunas personas nos guste hacer precisamente aquello
para lo que no estamos en especial dotadas o, tout court, dotadas. Es mi
caso. Pudiéndome haber dedicado a las Matemáticas, me incliné siempre
más por el dibujo, así, con minúsculas. Y ahora que voy despejando un buen
montón de incógnitas de la vida mía he corrido a pertrecharme de varios
manuales de dibujo botánico, que es a lo que en principio tengo intención de
dedicarme los próximos años. Tanta ha sido mi precipitación o mi ímpetu que uno
de ellos lo he comprado por duplicado. Es lo que tiene la compra por internet.
Y sé de una compañera de trabajo que compró un día en vez de 3 packs de yogures
300 yogures o no sé si eran 3000. No me importa tener dos ejemplares del mismo
libro, pero lo de que me hubieran llegado a mi casa 300 o 3000 yogures no dirán
que sea llevadero.
Pienso, si todo va bien, compaginar el estudio del dibujo botánico con
el qi gong, también conocido como chi kung, mientras no nos acabemos de
poner de acuerdo sobre la transcripción del chino. Y poco más. Aunque debo
admitir que lo que más me divierte de este mundo, además de estar con mis
amigos o con mi familia, es escribir y en realidad paso todo el tiempo del
mundo escribiendo, nunca se me ocurriría exponer el dinero de un editor a mis
labores. “En especial” si tiene hijos que mantener. Por lo demás, hice dos
libros por encargo pero uno de ellos fue con gente de escaso oficio y acabé
bastante escarmentada.
Escucho en la radio que a un señor que violaba a su hija desde sus 13
años y que registraba en vídeo sus malas acciones le han caído 14 años de
prisión. A la señora que convirtió en una antorcha a “El pincelito”, el
violador de su hija, después de que éste le preguntara por la calle “¿Qué tal su hija”?, le cayeron 9. Catorce menos 9
dan 5 años ¿Lo ven? ¿Para qué sirven las Matemáticas? Para nada. Pues bien, esa
es la lógica que abunda hoy día, como si no hubiera otra. “La procesada
sufría “un trastorno adaptativo” con síntomas de ansiedad y depresión, al
tiempo que desconocía que A.C.V. disfrutaba de permisos carcelarios”.
No quisiera acudir a esa interrupción para dar a entender mis buenos
sentimientos o probar que estoy en este mundo, en el que no me propongo dejar
rastro alguno. Simplemente apelo a las superposiciones de la realidad,
algo de lo que he querido representar en la fotografía de hoy. La foto está
tomada en la puerta principal del Palau Nacional de Montjuïc (o Museu d’Art de
Catalunya), en el lugar donde es posible apreciar una de las más bellas
panorámicas de Barcelona. La foto está tomada sin embargo de espaldas a esa
panorámica, con el Tibidabo en el centro y en la skyline de
Collserola. También es una imagen bonita la que se puede capturar no “en el
otro lado del espejo”, como Alicia, sino “desde el otro lado del cristal”.
Me pone un poco nerviosa, eso sí, como decía Anne Igartiburu, que me
impongan un punto de vista y que me lo disfracen de opinión, de movimiento o de
lo que sea. Estamos en época de manifiestos, como la que hubo en el período de
las entreguerras, esa etapa que marcó por cierto la decadencia o la
degeneración de Europa. Aunque para mí la radio o la prensa no deja de ser otro
velo más de la realidad, una superposición, una pista, una “capa” (para emplear
la jerga de Photoshop), no por ello dejo de atender de tanto en vez lo que por
allí alienta. Y de esa manera fue como me enteré del librito de Hessel (¡Indignaos!),
que no he leído, del de Baltasar Garzón et al. (Reacciona), del
manifiesto personal de Anna Maria Moix, que si leeré, y ahora de una
especie de movimiento literario que se hace llamar Nuevo Drama y que
también se expresa por manifiestos. Perdonen si no puedo precisar con certeza
si se trata de un movimiento, si es literario y si lo que ha ventilado es una
manifiesto. Más bien parece una campaña de Facebook (Literatura
2.0.) o un asociación de escritores noveles que apelando al fin de la
Generación Nocilla se buscan un lugar en el mundo de la edición o de la cultura
o de la prensa.
No estoy nada al corriente de lo que se escribe y lo que se publica
contemporáneamente. Y como he tenido la mala suerte de conocer a algún escritor
o escritora que hubiera sido capaz de matar a su madre con tal de que le
publiquen otro libro, vivo bastante de espaldas (pero no como en la foto) a
todo los fenómenos posteriores a Ramón María del Valle Inclán. Por dar
un nombre. Por otra parte me doy cuenta una vez más de que hay muchos
escritores que se forjan una especie de colchón social y que incluso -digásmolo
al revés- es una pena que mucha gente que lo tiene no escriba, porque si cada
“amigo” le aporta 10 “lectores”, ya tiene para rentabilizar la sufrida función
financiera o no del editor. He querido informarme un mínimo sobre cual es la aportación
del Nuevo Drama, pero se me caía de las manos y además me espera el opúsculo de
Séneca titulado Ciencias Naturales. Séneca me resulta más nuevo que
cualquier modernidad o postmodernidad. Y no veo que eso sea un problema.
Precisamente ya en Roma se decía Asinus asinum fricat (“el
asno rasca a otro asno”), para referirse a las cadenas de halagos y parabienes.
No pierdo de vista unas palabras que leí sobre Jean Renoir o que
reproducen sus propias palabras cuando recordaba sus principios en el cine,
cuando tuvo que vender unos cuantos cuadros de su padre, que supongo que son
los que por eso están ahora en Estados Unidos. Decía poco más o menos que se
había dado cuenta de que no debía trabajar solo. Los francotiradores son solo
útiles en un momento dado, después hay que liquidarlos, se diría. No pierdo de
vista esas palabras, las de Renoir, sobre todo no porque las dijo uno de los
cineastas más grandes que ha habido sino porque noté que las había dicho desde
una certeza vivencial profunda y no desde la teoría o la boutade. Se
había equivocado y rectificó su carrera desde la certidumbre que da el haber
tenido un error o un descuido.
Mi actitud hacia el dibujo botánico y hacia el qi gong es la de quien
quiere aprender pero también espero disfrutar aprendiendo, desde el
primer día. Dum spiro, spero. Mientras hay vida hay esperanza.
El título alternativo de hoy sería 14-X=5, que vendría
siendo lo que el original pero pasado por una campaña publicitaria o un
manifiesto. Otro título alternativo: “El lapicito”.
Post 723: mi colesterol es mío
a) Usted sabe que yo sé que usted sabe
que yo sé que una web no se puede ni se debe externalizar.
b) Yo sé que usted sabe que yo sé que
usted sabe que una web no se puede ni se debe externalizar.
La diferencia entre construir las frases de relativo en dirección
yo-usted o usted-yo es difícil de explicar, al menos para mí, en el formato de
un post. Pero sé que ustedes saben que por alguna razón la segunda frase es más
malsonante o cacofónica y se podría añadir que tiene algo de descortés. Debe de
ser por la misma razón por lo que lo es, descortés, decir “¿me entiendes?” en
vez de “¿me explico?”.
Habría que hacer más pruebas, y no durante la tarea de tender la ropa, y
ver también en qué interviene el número de veces que se va incrustrando la
frase de relativo en cualquiera de las dos direcciones. Pudiera ser que de la
misma manera que cuanto más queramos intensificar la complicidad de nuestro
interlocutor con más tiento habrá que enmarañar el ovillo, pero algo me dice
que no, que la intensidad está confiada a otro recurso, no al de la mera
repetición del efecto.
Ya se sabe que el final del laberinto es su principio, por lo que
ese algo me dice que la forma más eficiente de la frase sería la que empezara
igual que acaba. Esto, Doña Concha (Concha Piquer por supuesto) lo
explicaría la mar de bien, de la misma forma que con un simple gesto de su
abanico demostraba que era vulgar y ridículo marcar el compás con el ventalle,
y que el compás iba por una lado y el abanico por otro. En una copla, para ir
situando el tema, lo que se hubiera dicho es: “Tú sabes que yo sé que tú
sabes”, etcétera. E insisto, el abanico a su aire.
Se suele decir que de las cosas más difíciles de trasmitirle a un
anglófono cuando pretende hablar español es el régimen del subjuntivo o
la flexión de los verbos ser y tener correcta. No es tan sencillo como
intentar meterles en la cabeza que el subjuntivo está en el ámbito de las
hipótesis mientras el indicativo está en el ámbito de la realidad. Y sin
embargo yo creo que es más difícil trasmitir la expresividad de
determinadas construcciones como la que he sugerido. En la anglofonía pura y
dura hay expresiones en las que la gentileza provoca unas evanescencias
gramaticales en las que nosotros nos resbalamos. Ni siquiera se me ocurre cómo
decir en español algo así como “¿Tendría usted por un casual la amabilidad
de decirme si le importa que abramos un momentito la ventana?“. Se podría
encontrar además con el catalán del chiste que le contesta: “Es igual“.
Pero no es que le conteste “es igual”, el del chiste, porque le sea
indiferente, sino porque la ventana no tiene cristal.
Pero todos estos juegos anagramaticales no nos deben despistar de
lo más importante, del fondo de las cuestiones, de los bajos fondos de las
cuestiones. P.e., ayer fue el Día internacional del cáncer de mama. No
es ninguna tontería sobre todo a la vista de que en mi caso personal -si es que
sirve de muestra estadística- de 21 puertas que hay en mi bloque, ha habido ya
3 casos de cáncer de mama. Y la vecina de enfrente también ha pasado por lo
mismo. A mí no me salen los números. Ni siquiera sé si esa proliferación me
salva ─estadísticamente hablando─ de ser objeto o sujeto de la enfermedad, ya
que es probablemente improbable o improbablemente probable que haya más mujeres
con más tumores o más mujeres con menos tumores. Después está el hecho de que
nos tienen amargados con el colesterol. Entre que cada vez ponen más
bajos los intervalos de hipercolesterolemia y que cada vez hay más pastillas
hipolipemiantes (y más caras), el tema de la colesterolemia nos afecta a todos:
a la vecina de enfrente, a las que tienen cáncer de mama y a las que no, al
catalán que decía “es igual”, a todo el mundo que está vivo. Y servidora ha
llegado a la determinación de que no le van a amargar la vida, ni con esto ni
con nada. Está claro que no me voy a dar atracones de grasa, pero si para vivir
-en vez de 90 años- 95 me voy a tener que quitar de comer de vez en cuando un
pincho de tortilla de patata o chorizo, ya saben mi respuesta. Me “es igual”
tener las arterias como los chorros del oro, me importa un pito que me de un
ictus y hagan conmigo salchichas en un clinicucho de bien morir, pero lo que es
yo mientras pueda comeré dentro de un orden lo que me pida el cuerpo. Ustedes
saben que yo sé que ustedes saben que les digo la verdad.
17/10/11
Reflectores y reflexiones
igo con la serie iniciada en “Violencia y violines”. Por mucho que se diga que la Fuente Mágica de Montjuïc de la Exposición de 1929, diseñada por Carles Buigas, fue “restaurada” con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992, yo recuerdo no diré que perfectamente que al equipo que se propuso ponerla a punto, revisarla y hasta introducir mejoras, le fue imposible. Pero no porque su estado fuera comprometido, sino todo lo contrario. Era imposible mejorar el trabajo de Buigas. Y lo sigue siendo, supongo, aunque en los 80 se introdujo la música que creo que ahora ha derivado del vals al chill-out y el new-age a lo Cirque du Soleil. Y supongo que no falta Queen y Montserrat Caballé.
También se suele decir que las luces que en fechas especiales coronan como un amanecer
hawaiano o una aurora boreal el Palau Nacional se usaron como
reflectores antiaéreos durante la Guerra Civil. Hay quien dice que no
fue así, que nunca se usaron con fines militares, y sin embargo encuentro una
pequeña crónica en el ABC del 27 de julio de 1937 la titulada “Uno de los aviones
llega a Cornellá”, donde queda patente su uso:
Ayer tuve la oportunidad de verlos en lo alto de la sala oval del Palau,
hoy Museu d’Art de Catalunya, porque una visita guiada de la historia del
edificio, tenía uno de los puntos de la ruta en el terrado. A mí, como a las
palomas, me gustan mucho los terrados y los tejados. La vista no es mejor que
la panorámica que se puede ver desde la entrada principal y verdaderamente se
diría que esa panorámica es una de las mejores de Barcelona.
La verdad, yo diría que nos
acostumbramos a esos focos potentísimos y sobre todo desde que ya no sirven
para delatar la presencia de bombarderos, pero también diría que les pasa un
poco como a las luces que le ponen a la Encarnación en mi parroquia, que parece
un flipper o un pinball de los de antes. Luego, el edificio, de
ese estilo llamado Mozart pero que es un batiburrillo de los órdenes clásicos,
el Renacimiento y un pastel nupcial, no da para más, y menos si lo comparamos
con otro de la misma época, el Pabellón alemán que hizo Mies Van der Rohe para la misma
Exposición de 1929. De su famosa silla Barcelona MR90 con su otomana ya hablamos aquí. Cómoda y bonita es, muy Bauhaus, pero cuesta Dios
y ayuda levantarse.
15/10/11
Las puertas de los campos
Del pasado enciclopédico de este blog quedó un post titulado “¿Mil doláres o 50 centavos?”, uno de mis homenajes a Marilyn Monroe, porque de ella es la frase “En Hollywood te pueden pagar 1.000 dólares por un beso, pero sólo 50 centavos por tu alma.” Pero no hay dos besos iguales. ¿O sí? Porque además del episodio de mis calcetines pienso en otra frase famosa que no sé si recuerdo bien y en la que Michael Jackson decía poco más o menos algo así como que su hermana y él eran dos personas diferentes.
Estos días en que tanto se ha hablado de la futura ley de la autoestima en
Estados Unidos, contra los apaños, trucos y tejemanejes varios del Photoshop,
no puedo menos que sumarme por lo menos a la oposición al paquete de Adobe. Ya vimos el otro día lo que hicieron con las
piernas de la exministra de Defensa. Si Celestina, la más famosa
recomponedora de virgos de la literatura universal, levantara la cabeza,
alucinaría pepinillos. El otro día vi un vídeo de una tal Alanis Morissette.
Perdón si escribo mal el nombre, pero como precisamente iba más pintada que una
puerta, que parecía una máscara de Anonymous, ¿qué más dará una ese más o
menos? Las pestañas de Pene Cruz son inverosímiles. Hoy vi un primer plano de
Julia Roberts en que se la ve irreconocible de tanto retoque y tanto
alisamiento que le han practicado a ella o a la foto o a ambas. Sí, ya en los
cuarenta, es cierto y se dijo que Rita Hayworth era un producto de Max
Factor, y que Hollywood había conseguido que su frente retrocediera un par de
centímetros, puesto que tenía cuando estaba en Sevilla el nacimiento del pelo
mucho más abajo de lo que lo tuvo en “Gilda” por ejemplo. Pero la cosmética
siempre se había dedicado a realzar las virtudes y a disimular los defectos,
pero sin tanto engaño.
La
pobre Rita Hayworth sufrió en los últimos años de su vida la enfermedad de
Alzheimer, aunque en un principio se pensó que lo que padecía era un demencia
alcohólica. Y no veo en qué una condición descarta otra, la verdad, de la misma
manera que “cosmética” actual cuenta con la paleta de sus posibilidades sin
proponerse límites ni descartar recurso informático alguno.
Ayer por la mañana en la Ronda de Dalt un coche detuvo el
tráfico por un rato porque el conductor se hizo a un lado para que su madre o
quien parecía su madre, una anciana en todo caso, apoyada contra un quitamiedos
se hacía caca piernas abajo. Hay quien parecía puerilmente divertido, hay quien
parecía como escandalizado o asustado o, en fin, no me llegan las palabras para
expresar lo poco que nos gusta darnos cuenta de lo fácil que es vernos en un…
aprieto. Se dirá que el conductor podía haber seguido la dirección que llevaba
y si acaso luego limpiar los efectos del desaguisado. Pero por lo que fuera
consideró que lo mejor era parar allí mismo, uno de los puntos de más tráfico
en Barcelona y más a aquellas horas. Aunque por un lado cubría la escena la
puerta del coche y por otro él mismo, fue evidente para todos lo que lo
pudieron ver. Y me parece que no están muy acostumbrados. Es que en el hospital
vemos mucho estas cosas, porque entre que la gente está enferma o allí alguna
prueba los deja descompuestos, tenemos más de una oportunidad para saber que el
que no sabe lo que es eso, que lo puede esperar. Y la caca no se limpia con Photoshop.
12/10/11
Post 713: los pilares de la tierra
La imagen que hoy incorporo al álbum no se encuentra superficialmente en
el buscador de imágenes de Google, hay que hacer algo de minería aunque no de
pico y pala. Y eso porque ya en su momento levantó olas de indignación y
reprobación ver a la Virgen del Pilar con un gran bigote, como
patrona que es de la Guardia Civil, no solo en los escenarios sino
incluso en la televisión. No se recuerda tanto la imagen del guardia civil con
mantilla o la de la propia virgen tocando la pandereta, pero cualquiera de las
dos fue tan impactante y tan celtíbera que me costará creer que encontremos
tanta carga simbólica ni histórica en lo que nos queda de fiesta. Aunque Eduardo
Haro Tecglen no fue santo de mi devoción, como sí lo es San José, pero
que hay que reconocer que escribía muy bien, hizo una crítica razonada en “El
País” por aquellas fechas:
“Los virtuosos de Fontainebleau comienza con una leve ironía, y termina en una zarabanda bufa de superrealismo ibérico. Se remeda en la obra un acto cultural: la Generalitat se ha traído un grupo de músicos de cámara franceses para irnos incorporando a Europa, y la pequeña torpeza del funcionario que lo presenta y la pedantería de los músicos abren la caricatura. Casi sin exagerar algunos rasgos bastante reales” (“De la ironía a la fiesta“)
Ni les cuento la que se “armó” en España con esta producción de Albert Boadella, que por cierto aún estaba empadronado en Cataluña. Hubo rezo de rosarios de desagravio en Zaragoza ante las puertas del teatro donde se representó. El asunto se fue a mezclar con lo de “OTAN de entrada no” y el atlantista Felipe González fue recibido con uno de nuestros más estruendosos e hispánicos abucheos y salves a su madre. El grupo tiene en su página web un recuento de las reacciones [enlace roto]. Y es que el teatro de verdad, cuando es un espectáculo de arte total con buenos actores, repito, “con buenos actores“, que cada día introduce sus morcillas y se actualiza según vaya lo de afuera y no lo de “después”, el teatro sí que da miedo. De hecho es lo primero que se prohíbe cuando van mal dadas, lo último que se levanta cuando se pretende dar un respiro, lo primero que se somete a subvenciones y a todo tipo de censuras y presiones.
Siento no estar totalmente de acuerdo con otra escritora difunta,
Montserrat Roig, cuya crítica decía:
“La justicia se va al teatro” [enlace roto]
Aunque es verdad que ha habido ataques soeces y verdaderamente blasfemos, Los virtuosos de Fontainebleau era una delicia incluso para los que somos fervientes marianos. Por ejemplo, ya me referí aquí a la basura onanista de J.A.M. Montoya, su caca de “Sanctorum” de 1997, con unas imágenes que más que nada insultan el buen gusto y a la inteligencia. Esos escogorcios repugnantes pertenecen a lo que yo me atrevo a llamar “blasfemia erotizante”, que no tienen nada que ver con el genio del idioma y nuestra auténtica celtiberia hecha polvo, con aquella vieja que en León explicó Llamazares que defendió las campanas de Fuencebadón en la Maragatería:
“María recibió a la expedición (integrada por dos curas, seis obreros y cuatro guardias civiles) armada con un palo y subida en el tejado de la iglesia, decidida a defender las campanas con su vida. En vano intentaron convencerla para que se bajara y les dejara llevarse unas campanas que, al fin y al cabo, legalmente no son suyas. Mientras les arrojaba piedras, María decía que las necesitaba, entre otras cosas, para avisar a la gente de los pueblos cercanos si un día se declaraba un incendio en el suyo, puesto que ni teléfono tiene para sustituirlas. Y cuando un cura le dijo que para eso no le servían, puesto que las campanas no tienen ya badajo, la enrabietada María le contestó que, si hacía falta, lo tocaba con el suyo (el del cura).”
Como decimos en Fisterra (A Coruña), “Ai qué textos!”.
Yo comprendo que haya gente que se erotice con las imágenes sagradas y hasta condenando la pederastia (por alambicado que parezca), de la misma manera que hay gente a quien le ponen las escenas lésbicas o la mera mención a la palabra “margarina” les inspira ideas lúbricas. Otra cosa es convertir eso en un modus vivendi y en algo que resista la más mínima comparación con una obra de arte total y no totalitaria, Los virtuosos de Fontainebleau. Por eso me alegré un montón cuando el Centro Jurídico Tomás Moro le ganó al infeliz Javier Krahe el juicio que le interpuso por la basura de vídeo ”Cómo cocinar un cristo”. En realidad esa bromita era de 1978, pero se emitió en Canal+ el año 2004, cosa que ya indica por lo menos que estamos ante un autor de escasísimas ideas y éstas además a su vez magras. La denuncia se planteó como ofensa a los sentimientos religiosos y, como les digo, se ganó limpiamente. El cantautor tuvo que pagar una fianza de 192.000 neuros y la productora 144.000. Me parece que desde que se hizo pública la sentencia poco más han hecho Krahe y el Plus. Els Joglars sigue en las tablas y Dios quiera que siga muchos años.
11/10/11
Brangulí que te vi
La reproducción que hoy incluyo es a bien seguro una fotografía tomada
directamente de la misma exposición en Madrid, que si no me equivoco fue
auspiciada por la Fundación Telefónica. Se ha editado un catálogo espléndido,
pero como no está el patio para rascarse el bolsillo, puesto que el volumen
(aunque es grueso y está perfectamente editado) no baja de 50 neuros, nos
conformaremos con esta muestra. Ya les digo que la exposición en el CCCB
(Centre de Cultura Contemporània de Barcelona) no baja de 400 fotografías o, si
me apuran, de 350. Hay muchas y todas ellas proceden del Arxiu Nacional de
Catalunya. La colección Brangulí consta de “más de medio millón de
imágenes, placas de cristal y carteles” según la Wikipedia. Y no es de
extrañar, porque Josep Brangulí i Soler (L’Hospitalet de Llobregat, 1879-1945)
fue periodista gráfico y medio millón de disparos aún me parecen pocos, a ser
que contemos la escasez de recursos en varios períodos de su vida. Precisamente
ni la impresión está tan cuidada como en Català-Roca, ni encontramos tanta
plata como en el otro fotógrafo catalán, pero si les digo que es más de
verdad me quedo corta. Es emocionante.
Bien es cierto que suelo quedar más larga que corta, pero en esta
ocasión me quedo, como les digo, corta. Cortísima (*). Por ejemplo, la
fotografía del Bar Canaletas, me rescató del olvido este bar del que quedan
trazas en mi memoria sea porque el letrero, la disposición de la entrada o
ambas cosas persistían en el bar que yo pude ver alguna vez en mi niñez. Ahora
si no recuerdo mal hay como una especie de recreación con toques de charcutería
y es uno de esos sitios que tenemos ahora en las Ramblas que están llenos de
turistas. Me parece una imagen tan emocionante, tan sugerente y tan viva, como
si por alguna cosa de los neutrinos o vayan ustedes a saber qué, hubiera podido
hacer servidora un viaje en el tiempo y hasta verme capaz de salvar esos
peldaños y traspasar ese umbral y ver esos camareros tan serviciales y en su
papel.
7/10/11
De asilo a museo: Antes y después (2)
A María Marcote Boullosa (Fisterra, A Coruña, 28 de septiembre de 1901 (*) – 4 de octubre de 2011), prima de mi abuela materna, que falleció a los 110 años ostentando el título de ser la mujer más anciana de España. In memoriam.
Es posible que muchos barceloneses sepan que la Fundació Antoni
Tàpies es obra de Lluís Domènech y Montaner pero ¿cuánta gente recuerda o
sabe que el Centre de Cultura
Contemporània de Barcelona fue a lo largo del siglo XIX la Casa de la
Caritat?:
“La Casa de la Caritat desempeñó funciones de centro de beneficencia y acogió, a lo largo del siglo XIX, actividades productivas muy diversas realizadas por los hospicianos. Estos talleres servían en buena parte para vestir y alimentar a la población asilada y como centro formativo en el que los chicos se incorporaban como aprendices para, una vez fura de la institución, buscar colocación según el oficio aprendido. Debe destacarse entre los talleres más importantes y rentables la escuela imprenta”.
El núcleo de la ampliación de CaixaForum era la fábrica textil de Casimir Casaramona
y su arquitecto Puig i Cadafalch. CosmoCaixa en Sant Gervasi funcionó hasta 1979 como el asilo
llamado Amparo de Santa Lucía. El Museu d’Història de Catalunya, al cual hoy se le llama
inopinadamente “Palau de Mar” fue el edificio principal de los antiguos (siglo
XIX) Almacenes Generales de Comercio, que en realidad -permítanme una nueva
digresión- conocíamos como los Tinglados cuando íbamos al Rompeolas, que
ahora se conoce como “Escullera” y que nunca se ha identificado ni hermanado
con los “Malecones” americanos, de los cuales el de La Habana es el más famoso,
pero que es lo mismo. El Museu Marítim de Barcelona, al lado opuesto del mismo Moll
Vell donde está el pretendido Palau de Mar, también es una de nuestras
muestras de gótico civil porque habían sido las Atarazanas Reales
(“Drassanes”)¿Quedará algún astillero en Cataluña o los ingenieros
navales se van a Alemania a hacer cruceros, en el sentido de “contruirlos”?
¿Quedará ni que sea algún carpintero de ribera en toda la costa mediterránea de
nuestro país? Hemos de pensar que sí.
Hace unos días repasé el baile de cifras en que se negocian los
recortes. El el “Post 688: el algarrobo de Jávea” ya nos referimos a los usos
que tiene el edificio gótico del antiguo Hospital de la Santa Creu, si mal no recuerdo, originado
después de la crisis demográfica y total de la ciudad condal tras las pestes
sucesivas. Ahora aloja poco más o menos la Biblioteca de Catalunya, el Institut
d’Estudis Catalans, dos bibliotecas públicas de la Diputación de Barcelona y la
Escola Massana. El segundo hospital, modernista y cercano a la Sagrada Familia,
será una cosa europea y el tercero, que fue puesto en marcha hará más de una
año sabe Dios qué será de él. El Parlament de Catalunya fue el antiguo arsenal de la
Ciudadela a partir de 1748. En 1932 el Ayuntamiento se lo cedió a Francesc
Macià.
Si no estoy mal informada, en Barcelona no tenemos Biblioteca Provincial
propiamente dicha y sus funciones las asume la Biblioteca de la Universidad de
Barcelona (no la Biblioteca de Catalunya, que es biblioteca nacional)
porque tenía que haber sido proyectada en el Mercado del Borne -el cual a su
vez fue el mercado del barrio de Santa Catalina entre 1876 y 1920 más o menos,
y después fue el mercado mayorista hasta que ese cometido lo adoptó el
Mercabarna de Zona Franca- porque en el Borne se encontró un yacimiento
arqueológico no sé si medieval o romano o ambas cosas.
¿En qué dirían que se convirtió la Compañía General de Tabacos de
Filipinas? Efectivamente, en el Hotel 1898, en las Ramblas, haciendo
esquina con Pintor Fortuny. Pero, todo hay que decirlo, previamente este
bellísimo hotel, antes de albergar la Compañía fue la residencia privada de
Antonio López y López, el marqués de Comillas, suegro de Eusebi Güell,
riquísimos los dos. Ya dejamos dicho también en el Álbum que Antonio López ha
pasado por un proceso de damnatio memoriae, mientras que Güell -tal vez por
ser el benefactor y mecenas de Antoni Gaudí- no. No sé si a estas alturas del
post el respetable habrá percibido que el nombre del hotel homenajea la
soberanía de Cuba y Filipinas.
Aún era yo como quien dice una chiquilla cuando bajaban por el Paseo de
Pi i Molist algunos enfermos del Institut Mental de la Santa Creu [enlace roto] que salían a paseo o de paseo.
Ahora es la sede del Distrito de Nou Barris. La Casa de la Lactancia
(construida entre 1908-1913 en pleno modernismo), donde nacieron mis primos más
jóvenes el 14 de octubre de diferentes años, ahora es un geriátrico. También
fue un geriátrico la Clínica de Lourdes (1925), en Gracia, donde yo
nací, pero luego el Ayuntamiento la hizo suya y la adaptó para recibir Erasmus,
los cuales se han ganado merecidamente el nombre de Orgasmus. Como el negocio
fue ruinoso creo que se lo volvieron a devolver a las hermanitas y ahora, la
verdad, no sé en qué punto estamos. No sé a qué orden pertenecían las monjas
enfermeras pero a los tres días de haber venido a este mundo yo ya llevaba
pendientes y estaba cristianada. Así salí de rápida.
Con todo lo que les llevo dicho y lo que les excuso recordar o saber, no les extrañará que convirtieran la plaza de toros de “Las Arenas” de 1834 en un centro comercial o mall de 30.000 m2, que el Orfanato Ribas sea un instituto de secundaria, que la entrada del edificio de la Metro Goldwyn Mayer Ibérica (1934) albergue ahora una oficina bancaria y que el Hospital Barcelona, que siempre fue un hospital, se contruyó originalmente para hotel de 4 estrellas. Era como el Burj-al-Arab de la época. La butaca de los acompañantes de los enfermos tiene dimensiones de cama de obispo y es ideal para el desvelo de cuidar a un doliente.
Acompaño este post un poco prolijo, espero que no mucho, de un vídeo
precioso que han hecho los del MNAC sobre la historia de su edificio. Es
espléndido. No se lo pierdan. Podrán ver que se construyó sobre bancales y que
“expropiaron”, si se puede decir así, para el caso, unas cuantas barracas.
También les ofrezco una presentación con imágenes con licencia Creative Commons
de los edificios a los que me he referido para que puedan disfrutar aunque sea
en dos dimensiones de la arquitectura civil.
Vista desde Collserola o desde el MNAC o desde cualquiera de las colinas que la rodean, Barcelona lo mismo parece un hervidero que, por la noche, una parrilla donde arden bloques de pisos con salones-comedores como áscuas y rescoldos. Para según quien será una maqueta, el tablero de un Monopoly. Ya saben de quienes hablo.
6/10/11
El hilo negro
En este blog ya me he referido alguna vez a las sombras de las redes sociales: la conducta alegal de algunos usuarios, el terciarismo (noticias de noticias de noticias de noticias que circulan como autoreplicantes vampíricamente por los cuellos de los incautos), las faltas de netiqueta, la banalidad, su fácil propagación y el empacho que causa todo ello. No cabe duda de que Facebook nació como algo muy útil y que venía a resolver la distancia, la sincronicidad, la inclusión de contenidos dispares, su integración. La “ingeniería” de su estanqueidad lleva horas como para que luego por un resquicio alguien de anchas miras nos asalte la intimidad y la privacidad sin apenas darse cuenta de lo que hace ni para qué. Twitter, que tiene un halo más geek, más respetable y “como” más profesional (?) también acaba por decepcionar a no ser que con el tiempo la gente se de cuenta de que tiene que descargar de retweets el escritorio y no poner más de un número razonable de tweets al día y eso con tiento y ofreciendo un contenido que vaya más allá del tedium vitae y de decir “estoy en la parada del autobús” o “me he comido una pizza”.
A pesar de que Twitter se acostumbra a asociar a Facebook es más bien una herramienta de micromensajería. Los clientes de Twitter escriben mensajes de 140 caracteres. Y no porque haya una tarifa plana que restrinja el uso a ese formato, no, es porque se habrá estudiado que esa es la longitud conveniente para poner a prueba el ingenio o la lectura rápida. Como el resto de las redes sociales no cuesta ni un duro tener una cuenta en Twitter, a no ser -digo yo- que alguien justifique su jornada laboral poniendo tweets o “tuits”, que también podría ser, sobre todo a costa de las cacareadas imágenes corporativas, los community managers de la última (?) hornada y cualquier modernez o moda por el estilo. Como es natural si la gente tuviera que pagar por leer según que tweets, el invento duraría un par de telediarios.
A pesar de que el retweet antedicho es un indicador del interés
que ha despertado un tweet o su emisor, abundan en demasía y son más
pesados que un elefante o dos en brazos. La particularidad de Twitter son sin
duda las etiquetas o hashtags, que en un momento dado nos permeten congregar
una reunión virtual en tiempo real entorno a un tema. También sin duda es
interesante la función de poder automatizar la publicación de tweets mediante
los agregadores RSS. Es de esta manera como muchas instituciones generan
contenidos automáticamente y a veces masivamente. Permítanme que les diga
además que he observado que algunos acortadores de URL atraen phishing o gérmenes ensidiosos parasitarios que nos
redireccionaran mal nuestros favoritos cuando los usemos, y en vez de entrar en
este blog igual entramos en una página china, donde lo de menos es que esté en
chino.
Tal vez porque las redes sociales se han convertido en el refugio de los
ratos muertos o de la ansiedad, o porque son un recurso gratuito donde
cualquiera puede levantar un imperio a su medida o porque no hay que hacer un
particular esfuerzo para incorporar contenidos, es prácticamente imposible
combatir su ahora incuestionada popularidad. Y sin embargo yo diría que tiene
el tiempo contado y que ya parece el Twitter más viejo que el hilo negro. Toda
la escoria informativa no deja de ser a su manera basura. Ya les dije aquí que
le había oído afirmar a Iñaki Gabilondo que los programas de televisión más
baratos son las tertulias, la telebasura, por mucho caché que tengan o
adquieran los participantes. Un programa que incluya una entrevista es
carísimo, y un programa informativo de verdad (sobre todo de información local)
ni digamos.













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