25/10/11

Puntos sobre las jotas

“Hay personas que transforman el Sol
en una simple mancha amarilla,
pero hay también quien hace de una simple mancha amarilla
el propio Sol”.
Pablo Picasso



 

vueltas con el dibujo botánico estoy estudiando un libro de Sarah Simblet, titulado Botany for the artist, título que ya de por sí es una primera “lección” puesto que nos sitúa en la posibilidad de que para dibujar vegetales puede ser de gran ayuda contar con unas nociones de Botánica. Me figuro que cada maestrillo tendrá su librillo y que habrá quien con la mera observación de las flores, las plantas y demás, tendrá más que suficiente para representarlas. En mi caso, que siempre necesito saber qué nombre recibe cada forma, cada disposición morfológica, cada subespecie en su taxonomía y en las formas populares, la Botánica es una auxiliar inestimable.
Por lo que explica Simblet, ya en los orígenes de la imprenta, los dos primeros libros de Botánica, el de Fuchs y el de Brunfels, ejemplificarían dos tendencias. El Herbarum vivae eicones (1530) de Otto Brunfels fue ilustrado por Hans Weiditz -alumno de Dürer- y el De Historia Stirpium (1542) de Leonard Fuchs fue ilustrado por Albrecht Meyer. Weiditz dibujaba retratos individuales, por decirlo rápidamente, mientras que Meyer, bajo las instrucciones de Fuchs, buscaba una representación más ideal, más esquemática, más “científica”, de manera que el dibujo sirviera para cualquier especimen pero para ninguno en concreto. Digamos que lo que se le pedía es -parafraseando a Pablo Picasso- que transformara el sol en una “simple mancha amarilla”.

Lilium bulbiferum (A. Meyer)

Aunque Picasso despachó el tema con la fuerza y la expresividad que le caracterizan, hay que reparar en que no es tan fácil transformar el sol en una simple mancha amarilla, que el esfuerzo de abstracción es digno de recibir tanta admiración como la que pueda recibir la maravilla de dar vida a un dibujo. Me imagino que las dos tendencias, la de Weiditz y la de Meyer, están en todos los dibujantes. 
No me gusta, ya lo he dicho demasiadas veces, la basílica de la Sagrada Familia, especialmente la que se ha ido engendrando a la muerte de Gaudí. Demasiados significados, demasiados símbolos. Sólo falta Eduard Punset. Si hasta hay un cuadrado mágico de Josep Mª Subirachs. Precisamente una vez le oí hablar a Subirachs de la cruz, como un símbolo potentísimo que podría prescindir de su significado religioso y aún así acrisolaría tantos sentidos como el taijitu del yin y el yang famoso. O más, diría yo, porque el taijitu es menos esquemático. El taijitu condiciona una “lectura” de dos opuestos en equilibrio, en movimiento, etcétera. “Ayuda” a sacar interpretaciones. La cruz no. Por eso es un símbolo universal, como el punto (que es el que más me gusta) y el círculo. Por eso sirve hasta como signo matemático.
Cuando era niña los martes y los jueves hacíamos Caligrafía inglesa. La buena letra implica además hacer el trazo en su orden y proporcionadamente, de manera que recuerdo muy bien que los puntos sobre las íes y sobre las jotas se debían colocar después de haber caligrafiado la palabra. Primero se escribía “cotiledon” sin el punto en la i y después de trazar la “n” había que volver atrás y colocar el punto sobre la i y el acento sobre la o. Esto parece de lo más raro ahora que la mayoría de las veces que escribimos es con teclado. Por no decir nada de que la ortografía se ha… ¿simplificado? o está en su decadencia más absoluta, de manera que el acento no lo pone casi nadie y el punto sí pero porque sale solo.
Me imagino que la razón de ser de que los puntos se colocaran después de haber escrito la palabra era para no romper las ligazones que había entre letras. Porque las letras tenían muy claramente un principio y un fin, pero iban ligadas entre ellas imperceptiblemente con graciosa soltura. Si poníamos los puntos esas ligas se hubieran perdido al retomar la escritura. La cosa obligaba a actuar con tino y volver atrás con la mano por debajo de la línea invisible del curso del texto, para no emborronarla. Explicado así parece una tortura, pero se acaba todo integrando.
Tengo entendido que en los calígrafos asiáticos además interviene la intención y el ímpetu o la duración del trazo. Por ejemplo, para dibujar una determinada pincelada hay que “hundirla”. Parafraseando aún a Picasso, se puede escribir a máquina por peteneras como también se puede bailar como quien escribe 300 veces “agasajadas las hadas”. El que tiene salero lo tiene para todo. En general la caligrafía inglesa tiene alguna veleidad en las astas ascendientes o descendentes, en las serifas hay que cargar una cierta delicadeza como la que emplearíamos en decir que no (por ejemplo) o “pero”, y los óvalos o panzas no tienen rebuscamientos. Mi única extravagancia era la rapidez y la disimulaba porque pronto vi que si iba más despacio me salía mala letra. Y porque no nos permitían acabar antes de tiempo, que era siempre mi caso.
Me acordé de todo esto ayer porque supe de la muerte de un compañero de mi curso. Esta muerte no la he confirmado y no veo la manera de confirmarla. Prefiero pensar en la certeza de que todos moriremos. Ese compañero y servidora éramos, en la opinión de la profesora María del Carmen Gea, los que hacíamos mejor letra. Él un día le reveló que yo hacía trampa, que acababa antes de lo que daba a entender. Ella ya lo sabía, pero sabía ser discreta y había entendido que era mi natural.

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20/10/11

14-9=5

“Se cuenta que todos los días, en el momento
de disponerse a dormir, Saint-Pol-Roux
hacía colocar en la puerta de su mansión
de Camaret un cartel en el que se leía:
EL POETA TRABAJA”.

André Breton, Manifiesto surrealista



uele ocurrir que a algunas personas nos guste hacer precisamente aquello para lo que no estamos en especial dotadas o, tout court, dotadas. Es mi caso. Pudiéndome haber dedicado a las Matemáticas, me incliné siempre más por el dibujo, así, con minúsculas. Y ahora que voy despejando un buen montón de incógnitas de la vida mía he corrido a pertrecharme de varios manuales de dibujo botánico, que es a lo que en principio tengo intención de dedicarme los próximos años. Tanta ha sido mi precipitación o mi ímpetu que uno de ellos lo he comprado por duplicado. Es lo que tiene la compra por internet. Y sé de una compañera de trabajo que compró un día en vez de 3 packs de yogures 300 yogures o no sé si eran 3000. No me importa tener dos ejemplares del mismo libro, pero lo de que me hubieran llegado a mi casa 300 o 3000 yogures no dirán que sea llevadero.

Pienso, si todo va bien, compaginar el estudio del dibujo botánico con el qi gong, también conocido como chi kung, mientras no nos acabemos de poner de acuerdo sobre la transcripción del chino. Y poco más. Aunque debo admitir que lo que más me divierte de este mundo, además de estar con mis amigos o con mi familia, es escribir y en realidad paso todo el tiempo del mundo escribiendo, nunca se me ocurriría exponer el dinero de un editor a mis labores. “En especial” si tiene hijos que mantener. Por lo demás, hice dos libros por encargo pero uno de ellos fue con gente de escaso oficio y acabé bastante escarmentada.

Escucho en la radio que a un señor que violaba a su hija desde sus 13 años y que registraba en vídeo sus malas acciones le han caído 14 años de prisión. A la señora que convirtió en una antorcha a “El pincelito”, el violador de su hija, después de que éste le preguntara por la calle “¿Qué tal su hija”?, le cayeron 9. Catorce menos 9 dan 5 años ¿Lo ven? ¿Para qué sirven las Matemáticas? Para nada. Pues bien, esa es la lógica que abunda hoy día, como si no hubiera otra. “La procesada sufría “un trastorno adaptativo” con síntomas de ansiedad y depresión, al tiempo que desconocía que A.C.V. disfrutaba de permisos carcelarios”. 

No quisiera acudir a esa interrupción para dar a entender mis buenos sentimientos o probar que estoy en este mundo, en el que no me propongo dejar rastro alguno. Simplemente apelo a las superposiciones de la realidad, algo de lo que he querido representar en la fotografía de hoy. La foto está tomada en la puerta principal del Palau Nacional de Montjuïc (o Museu d’Art de Catalunya), en el lugar donde es posible apreciar una de las más bellas panorámicas de Barcelona. La foto está tomada sin embargo de espaldas a esa panorámica, con el Tibidabo en el centro y en la skyline de Collserola. También es una imagen bonita la que se puede capturar no “en el otro lado del espejo”, como Alicia, sino “desde el otro lado del cristal”.

Me pone un poco nerviosa, eso sí, como decía Anne Igartiburu, que me impongan un punto de vista y que me lo disfracen de opinión, de movimiento o de lo que sea. Estamos en época de manifiestos, como la que hubo en el período de las entreguerras, esa etapa que marcó por cierto la decadencia o la degeneración de Europa. Aunque para mí la radio o la prensa no deja de ser otro velo más de la realidad, una superposición, una pista, una “capa” (para emplear la jerga de Photoshop), no por ello dejo de atender de tanto en vez lo que por allí alienta. Y de esa manera fue como me enteré del librito de Hessel (¡Indignaos!), que no he leído, del de Baltasar Garzón et al. (Reacciona), del manifiesto personal de Anna Maria Moix, que si leeré, y ahora de una especie de movimiento literario que se hace llamar Nuevo Drama y que también se expresa por manifiestos. Perdonen si no puedo precisar con certeza si se trata de un movimiento, si es literario y si lo que ha ventilado es una manifiesto. Más bien parece una campaña de Facebook (Literatura 2.0.) o un asociación de escritores noveles que apelando al fin de la Generación Nocilla se buscan un lugar en el mundo de la edición o de la cultura o de la prensa.

No estoy nada al corriente de lo que se escribe y lo que se publica contemporáneamente. Y como he tenido la mala suerte de conocer a algún escritor o escritora que hubiera sido capaz de matar a su madre con tal de que le publiquen otro libro, vivo bastante de espaldas (pero no como en la foto) a todo los fenómenos posteriores a Ramón María del Valle Inclán. Por dar un nombre. Por otra parte me doy cuenta una vez más de que hay muchos escritores que se forjan una especie de colchón social y que incluso -digásmolo al revés- es una pena que mucha gente que lo tiene no escriba, porque si cada “amigo” le aporta 10 “lectores”, ya tiene para rentabilizar la sufrida función financiera o no del editor. He querido informarme un mínimo sobre cual es la aportación del Nuevo Drama, pero se me caía de las manos y además me espera el opúsculo de Séneca titulado Ciencias Naturales. Séneca me resulta más nuevo que cualquier modernidad o postmodernidad. Y no veo que eso sea un problema. Precisamente ya en Roma se decía Asinus asinum fricat (“el asno rasca a otro asno”), para referirse a las cadenas de halagos y parabienes.

No pierdo de vista unas palabras que leí sobre Jean Renoir o que reproducen sus propias palabras cuando recordaba sus principios en el cine, cuando tuvo que vender unos cuantos cuadros de su padre, que supongo que son los que por eso están ahora en Estados Unidos. Decía poco más o menos que se había dado cuenta de que no debía trabajar solo. Los francotiradores son solo útiles en un momento dado, después hay que liquidarlos, se diría. No pierdo de vista esas palabras, las de Renoir, sobre todo no porque las dijo uno de los cineastas más grandes que ha habido sino porque noté que las había dicho desde una certeza vivencial profunda y no desde la teoría o la boutade. Se había equivocado y rectificó su carrera desde la certidumbre que da el haber tenido un error o un descuido.

Mi actitud hacia el dibujo botánico y hacia el qi gong es la de quien quiere aprender pero también espero disfrutar aprendiendo, desde el primer día. Dum spiro, spero. Mientras hay vida hay esperanza.

El título alternativo de hoy sería 14-X=5, que vendría siendo lo que el original pero pasado por una campaña publicitaria o un manifiesto. Otro título alternativo: “El lapicito”.

 

Autorretrato


Post 723: mi colesterol es mío




or la mañana, mientras tendía la colada calibraba la diferencia que puede haber entre las siguientes frases:

a) Usted sabe que yo sé que usted sabe que yo sé que una web no se puede ni se debe externalizar.

b) Yo sé que usted sabe que yo sé que usted sabe que una web no se puede ni se debe externalizar.

La diferencia entre construir las frases de relativo en dirección yo-usted o usted-yo es difícil de explicar, al menos para mí, en el formato de un post. Pero sé que ustedes saben que por alguna razón la segunda frase es más malsonante o cacofónica y se podría añadir que tiene algo de descortés. Debe de ser por la misma razón por lo que lo es, descortés, decir “¿me entiendes?” en vez de “¿me explico?”.

Habría que hacer más pruebas, y no durante la tarea de tender la ropa, y ver también en qué interviene el número de veces que se va incrustrando la frase de relativo en cualquiera de las dos direcciones. Pudiera ser que de la misma manera que cuanto más queramos intensificar la complicidad de nuestro interlocutor con más tiento habrá que enmarañar el ovillo, pero algo me dice que no, que la intensidad está confiada a otro recurso, no al de la mera repetición del efecto. 

Ya se sabe que el final del laberinto es su principio, por lo que ese algo me dice que la forma más eficiente de la frase sería la que empezara igual que acaba. Esto, Doña Concha (Concha Piquer por supuesto) lo explicaría la mar de bien, de la misma forma que con un simple gesto de su abanico demostraba que era vulgar y ridículo marcar el compás con el ventalle, y que el compás iba por una lado y el abanico por otro. En una copla, para ir situando el tema, lo que se hubiera dicho es: “Tú sabes que yo sé que tú sabes”, etcétera. E insisto, el abanico a su aire.

Se suele decir que de las cosas más difíciles de trasmitirle a un anglófono cuando pretende hablar español es el régimen del subjuntivo o la flexión de los verbos ser y tener correcta. No es tan sencillo como intentar meterles en la cabeza que el subjuntivo está en el ámbito de las hipótesis mientras el indicativo está en el ámbito de la realidad. Y sin embargo yo creo que es más difícil trasmitir la expresividad de determinadas construcciones como la que he sugerido. En la anglofonía pura y dura hay expresiones en las que la gentileza provoca unas evanescencias gramaticales en las que nosotros nos resbalamos. Ni siquiera se me ocurre cómo decir en español algo así como “¿Tendría usted por un casual la amabilidad de decirme si le importa que abramos un momentito la ventana?“. Se podría encontrar además con el catalán del chiste que le contesta: “Es igual“. Pero no es que le conteste “es igual”, el del chiste, porque le sea indiferente, sino porque la ventana no tiene cristal.

Pero todos estos juegos anagramaticales no nos deben despistar de lo más importante, del fondo de las cuestiones, de los bajos fondos de las cuestiones. P.e., ayer fue el Día internacional del cáncer de mama. No es ninguna tontería sobre todo a la vista de que en mi caso personal -si es que sirve de muestra estadística- de 21 puertas que hay en mi bloque, ha habido ya 3 casos de cáncer de mama. Y la vecina de enfrente también ha pasado por lo mismo. A mí no me salen los números. Ni siquiera sé si esa proliferación me salva ─estadísticamente hablando─ de ser objeto o sujeto de la enfermedad, ya que es probablemente improbable o improbablemente probable que haya más mujeres con más tumores o más mujeres con menos tumores. Después está el hecho de que nos tienen amargados con el colesterol. Entre que cada vez ponen más bajos los intervalos de hipercolesterolemia y que cada vez hay más pastillas hipolipemiantes (y más caras), el tema de la colesterolemia nos afecta a todos: a la vecina de enfrente, a las que tienen cáncer de mama y a las que no, al catalán que decía “es igual”, a todo el mundo que está vivo. Y servidora ha llegado a la determinación de que no le van a amargar la vida, ni con esto ni con nada. Está claro que no me voy a dar atracones de grasa, pero si para vivir -en vez de 90 años- 95 me voy a tener que quitar de comer de vez en cuando un pincho de tortilla de patata o chorizo, ya saben mi respuesta. Me “es igual” tener las arterias como los chorros del oro, me importa un pito que me de un ictus y hagan conmigo salchichas en un clinicucho de bien morir, pero lo que es yo mientras pueda comeré dentro de un orden lo que me pida el cuerpo. Ustedes saben que yo sé que ustedes saben que les digo la verdad.

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17/10/11

Reflectores y reflexiones


igo con la serie iniciada en “Violencia y violines”. Por mucho que se diga que la Fuente Mágica de Montjuïc de la Exposición de 1929, diseñada por Carles Buigas, fue “restaurada” con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992, yo recuerdo no diré que perfectamente que al equipo que se propuso ponerla a punto, revisarla y hasta introducir mejoras, le fue imposible. Pero no porque su estado fuera comprometido, sino todo lo contrario. Era imposible mejorar el trabajo de Buigas. Y lo sigue siendo, supongo, aunque en los 80 se introdujo la música que creo que ahora ha derivado del vals al chill-out y el new-age a lo Cirque du Soleil. Y supongo que no falta Queen y Montserrat Caballé.

También se suele decir que las luces que en fechas especiales coronan como un amanecer hawaiano o una aurora boreal el Palau Nacional se usaron como reflectores antiaéreos durante la Guerra Civil. Hay quien dice que no fue así, que nunca se usaron con fines militares, y sin embargo encuentro una pequeña crónica en el ABC del 27 de julio de 1937 la titulada “Uno de los aviones llega a Cornellá”, donde queda patente su uso:


Ayer tuve la oportunidad de verlos en lo alto de la sala oval del Palau, hoy Museu d’Art de Catalunya, porque una visita guiada de la historia del edificio, tenía uno de los puntos de la ruta en el terrado. A mí, como a las palomas, me gustan mucho los terrados y los tejados. La vista no es mejor que la panorámica que se puede ver desde la entrada principal y verdaderamente se diría que esa panorámica es una de las mejores de Barcelona.La verdad, yo diría que nos acostumbramos a esos focos potentísimos y sobre todo desde que ya no sirven para delatar la presencia de bombarderos, pero también diría que les pasa un poco como a las luces que le ponen a la Encarnación en mi parroquia, que parece un flipper o un pinball de los de antes. Luego, el edificio, de ese estilo llamado Mozart pero que es un batiburrillo de los órdenes clásicos, el Renacimiento y un pastel nupcial, no da para más, y menos si lo comparamos con otro de la misma época, el Pabellón alemán que hizo Mies Van der Rohe para la misma Exposición de 1929. De su famosa silla Barcelona MR90 con su otomana ya hablamos aquí. Cómoda y bonita es, muy Bauhaus, pero cuesta Dios y ayuda levantarse.

Dos de los reflectores antiaéreos del Palau Nacional (Montjuïc)

Ya que incluyo hoy en el Álbum una noticia del año 1937 les ofrezco una foto del mismo año de mi madre con su hermano José María. Está un poco dolida y de morros porque no se quería sentar en esa especie de caramelo o cojín sobre la que la sentaron, porque igual que unas somos como palomas otras son como tortugas. Nuestro gran teórico de la violencia, Stéphane Hessel, uno de los abuelos cebolleta que tenemos a punta de pala, seguramente hubiera aprobado un bombardeo en tierras coruñesas, porque total… como ya eran del bando opuesto… Unas cuantas bombas y arreglado ¡Para que luego digan de los neocones!

Corona y José María Senra Marcote (1937)

15/10/11

Las puertas de los campos

“Never judge a cover by its book” (*)
Fran Lebowitz


l beso de Julia Roberts y Woody Allen en “Everyone says I love you” (Woody Allen, 1996) no me resulta tan sorprendente como el del propio director y guionista y Romy Schneider en “What’s new, pussycat?” (1965) o como el asunto que se le atribuyó a Naomi Campbell con Hugo Chávez o la debilidad de Muamar el Gadafi por Condoleezza Rice. La escena de la fotografía de hoy tributa o parece tributar otra de “No man of her own”, cuyo clipe embuto por su valor inmarcesible. En esa escena Clark Gable se aprovecha de su posición como lector para pedirle un libro a la eficientísima Carole Lombard, una bibliotecaria, que se tiene que encaramar a los estantes con ayuda de una escalerilla para alcanzarlo. La bibliotecaria de “No man of her own” no es como la de “Cazafantasmas”, y tiene unas piernas más que bonitas. Hay una toma preciosa, con todo el glamour, el encanto o la elegancia que parecen habernos definitivamente. La guardo como oro en paño en un lugar de mi blogosfera mitómana.  A ella recurro un día como hoy en el que hacía las cinco de la tarde es cuando me debo haber acabado de despertar lo suficiente como para advertir que me había calzado dos medias diferentes, una casi negra y la otra casi gris.

Del pasado enciclopédico de este blog quedó un post titulado “¿Mil doláres o 50 centavos?”, uno de mis homenajes a Marilyn Monroe, porque de ella es la frase “En Hollywood te pueden pagar 1.000 dólares por un beso,  pero sólo 50 centavos por tu alma.”  Pero no hay dos besos iguales. ¿O sí? Porque además del episodio de mis calcetines pienso en otra frase famosa que no sé si recuerdo bien y en la que Michael Jackson decía poco más o menos algo así como que su hermana y él eran dos personas diferentes. 

Estos días en que tanto se ha hablado de la futura ley de la autoestima en Estados Unidos, contra los apaños, trucos y tejemanejes varios del Photoshop, no puedo menos que sumarme por lo menos a la oposición al paquete de Adobe. Ya vimos el otro día lo que hicieron con las piernas de la exministra de Defensa.  Si Celestina, la más famosa recomponedora de virgos de la literatura universal, levantara la cabeza, alucinaría pepinillos. El otro día vi un vídeo de una tal Alanis Morissette. Perdón si escribo mal el nombre, pero como precisamente iba más pintada que una puerta, que parecía una máscara de Anonymous, ¿qué más dará una ese más o menos? Las pestañas de Pene Cruz son inverosímiles. Hoy vi un primer plano de Julia Roberts en que se la ve irreconocible de tanto retoque y tanto alisamiento que le han practicado a ella o a la foto o a ambas. Sí, ya en los cuarenta, es cierto y se dijo que Rita Hayworth era un producto de Max Factor, y que Hollywood había conseguido que su frente retrocediera un par de centímetros, puesto que tenía cuando estaba en Sevilla el nacimiento del pelo mucho más abajo de lo que lo tuvo en “Gilda” por ejemplo. Pero la cosmética siempre se había dedicado a realzar las virtudes y a disimular los defectos, pero sin tanto engaño.La pobre Rita Hayworth sufrió en los últimos años de su vida la enfermedad de Alzheimer, aunque en un principio se pensó que lo que padecía era un demencia alcohólica. Y no veo en qué una condición descarta otra, la verdad, de la misma manera que “cosmética” actual cuenta con la paleta de sus posibilidades sin proponerse límites ni descartar recurso informático alguno.

No man of her own” (W. Ruggles, 1932)

Ayer por la mañana en la Ronda de Dalt un coche detuvo el tráfico por un rato porque el conductor se hizo a un lado para que su madre o quien parecía su madre, una anciana en todo caso, apoyada contra un quitamiedos se hacía caca piernas abajo. Hay quien parecía puerilmente divertido, hay quien parecía como escandalizado o asustado o, en fin, no me llegan las palabras para expresar lo poco que nos gusta darnos cuenta de lo fácil que es vernos en un… aprieto. Se dirá que el conductor podía haber seguido la dirección que llevaba y si acaso luego limpiar los efectos del desaguisado. Pero por lo que fuera consideró que lo mejor era parar allí mismo, uno de los puntos de más tráfico en Barcelona y más a aquellas horas. Aunque por un lado cubría la escena la puerta del coche y por otro él mismo, fue evidente para todos lo que lo pudieron ver. Y me parece que no están muy acostumbrados. Es que en el hospital vemos mucho estas cosas, porque entre que la gente está enferma o allí alguna prueba los deja descompuestos, tenemos más de una oportunidad para saber que el que no sabe lo que es eso, que lo puede esperar. Y la caca no se limpia con Photoshop.

Woody Allen y Romy Schneider en “What’s new, pussycat?” (1965)

 (*) “Nunca juzgues una cubierta por su libro”.

12/10/11

Post 713: los pilares de la tierra

El agua pa bautizar en mi pueblo no bendicen
el agua pa bautizar
porque la cogen del Ebro
después que besa el Pilar

Nobleza baturra


o seré yo ni nadie que tenga corazón quien le quite valor al verso más famoso de Gabriel Celaya (“La poesía es un arma cargada de futuro”) que a mí me recuerda mucho a la canción de John Lennon “Happiness is a warm gun” pero que en realidad creo que alega el poder diferido de la poesía, su valor germinativo, y -si me permiten la ayuda de un tercer poeta, Aragon-, apela también a su valor premonitorio “En el fuego de lo que fue arde lo que será”. Seguimos con el “antes y después” que empezó esta semana y vuelvo la cabeza hacia una representación que no sé si hoy recordarán muchas personas, de Els Joglars. La producción estuvo en las tablas entre 1985 y principios de 1987 y se llamó “Los virtuosos de Fontainebleau” [enlace roto].

La imagen que hoy incorporo al álbum no se encuentra superficialmente en el buscador de imágenes de Google, hay que hacer algo de minería aunque no de pico y pala. Y eso porque ya en su momento levantó olas de indignación y reprobación ver a la Virgen del Pilar con un gran bigote, como patrona que es de la Guardia Civil, no solo en los escenarios sino incluso en la televisión. No se recuerda tanto la imagen del guardia civil con mantilla o la de la propia virgen tocando la pandereta, pero cualquiera de las dos fue tan impactante y tan celtíbera que me costará creer que encontremos tanta carga simbólica ni histórica en lo que nos queda de fiesta. Aunque Eduardo Haro Tecglen no fue santo de mi devoción, como sí lo es San José, pero que hay que reconocer que escribía muy bien, hizo una crítica razonada en “El País” por aquellas fechas:

“Los virtuosos de Fontainebleau comienza con una leve ironía, y termina en una zarabanda bufa de superrealismo ibérico. Se remeda en la obra un acto cultural: la Generalitat se ha traído un grupo de músicos de cámara franceses para irnos incorporando a Europa, y la pequeña torpeza del funcionario que lo presenta y la pedantería de los músicos abren la caricatura. Casi sin exagerar algunos rasgos bastante reales” (“De la ironía a la fiesta“)

Representación de “Los virtuosos de Fontainebleau” (Els Joglars, dir.:Albert Boadella, 1986)

Ni les cuento la que se “armó” en España con esta producción de Albert Boadella, que por cierto aún estaba empadronado en Cataluña. Hubo rezo de rosarios de desagravio en Zaragoza ante las puertas del teatro donde se representó. El asunto se fue a mezclar con lo de “OTAN de entrada no” y el atlantista Felipe González fue recibido con uno de nuestros más estruendosos e hispánicos abucheos y salves a su madre. El grupo tiene en su página web un recuento de las reacciones [enlace roto]. Y es que el teatro de verdad, cuando es un espectáculo de arte total con buenos actores, repito, “con buenos actores“, que cada día introduce sus morcillas y se actualiza según vaya lo de afuera y no lo de “después”, el teatro sí que da miedo. De hecho es lo primero que se prohíbe cuando van mal dadas, lo último que se levanta cuando se pretende dar un respiro, lo primero que se somete a subvenciones y a todo tipo de censuras y presiones.

Siento no estar totalmente de acuerdo con otra escritora difunta, Montserrat Roig, cuya crítica decía: 

 “La justicia se va al teatro” [enlace roto]

 

Aunque es verdad que ha habido ataques soeces y verdaderamente blasfemos, Los virtuosos de Fontainebleau era una delicia incluso para los que somos fervientes marianos. Por ejemplo, ya me referí aquí a la basura onanista de J.A.M. Montoya, su caca de “Sanctorum” de 1997, con unas imágenes que más que nada insultan el buen gusto y a la inteligencia. Esos escogorcios repugnantes pertenecen a lo que yo me atrevo a llamar “blasfemia erotizante”, que no tienen nada que ver con el genio del idioma y nuestra  auténtica celtiberia hecha polvo, con aquella vieja que en León explicó Llamazares que defendió las campanas de Fuencebadón en la Maragatería:

“María recibió a la expedición (integrada por dos curas, seis obreros y cuatro guardias civiles) armada con un palo y subida en el tejado de la iglesia, decidida a defender las campanas con su vida. En vano intentaron convencerla para que se bajara y les dejara llevarse unas campanas que, al fin y al cabo, legalmente no son suyas. Mientras les arrojaba piedras, María decía que las necesitaba, entre otras cosas, para avisar a la gente de los pueblos cercanos si un día se declaraba un incendio en el suyo, puesto que ni teléfono tiene para sustituirlas. Y cuando un cura le dijo que para eso no le servían, puesto que las campanas no tienen ya badajo, la enrabietada María le contestó que, si hacía falta, lo tocaba con el suyo (el del cura).” 

Como decimos en Fisterra (A Coruña), “Ai qué textos!”.

Yo comprendo que haya gente que se erotice con las imágenes sagradas y hasta condenando la pederastia (por alambicado que parezca), de la misma manera que hay gente a quien le ponen las escenas lésbicas o la mera mención a la palabra “margarina” les inspira ideas lúbricas. Otra cosa es convertir eso en un modus vivendi y en algo que resista la más mínima comparación con una obra de arte total y no totalitaria, Los virtuosos de Fontainebleau. Por eso me alegré un montón cuando el Centro Jurídico Tomás Moro le ganó al infeliz Javier Krahe el juicio que le interpuso por la basura de vídeo ”Cómo cocinar un cristo”. En realidad esa bromita era de 1978, pero se emitió en Canal+ el año 2004, cosa que ya indica por lo menos que estamos ante un autor de escasísimas ideas y éstas además a su vez magras. La denuncia se planteó como ofensa a los sentimientos religiosos y, como les digo, se ganó limpiamente. El cantautor tuvo que pagar una fianza de 192.000 neuros y la productora 144.000. Me parece que desde que se hizo pública la sentencia poco más han hecho Krahe y el Plus. Els Joglars sigue en las tablas y Dios quiera que siga muchos años.

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11/10/11

Brangulí que te vi


ace nada tuvimos aquí un recuerdo para Català-Roca a cuento de una exposición nada antológica en “La Pedrera” y ya les recuerdo con el título del post, "La mirada decisiva", que yo cuestionaba lo del “instante decisivo” y juzgaba su mirada como demasiado selectiva o, por así decirlo, sesgada. Obviamente no por ello dejamos de encomiar el valor técnico fotográfico de Francesc Català-Roca. Pocos días después otra exposición de fotos, de Josep Brangulí i Soler, aunque no sé si en algún momento las dos llegaron a coincidir y solaparse, me sugiere verdaderamente hacer lo que más me gusta, recomendarles encarecidamente que no se la pierdan. Sobre todo porque ha sido prorrogada del 23 de octubre hasta el 6 de noviembre.

La reproducción que hoy incluyo es a bien seguro una fotografía tomada directamente de la misma exposición en Madrid, que si no me equivoco fue auspiciada por la Fundación Telefónica. Se ha editado un catálogo espléndido, pero como no está el patio para rascarse el bolsillo, puesto que el volumen (aunque es grueso y está perfectamente editado) no baja de 50 neuros, nos conformaremos con esta muestra. Ya les digo que la exposición en el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona) no baja de 400 fotografías o, si me apuran, de 350. Hay muchas y todas ellas proceden del Arxiu Nacional de Catalunya. La colección Brangulí consta de “más de medio millón de imágenes, placas de cristal y carteles” según la Wikipedia. Y no es de extrañar, porque Josep Brangulí i Soler (L’Hospitalet de Llobregat, 1879-1945) fue periodista gráfico y medio millón de disparos aún me parecen pocos, a ser que contemos la escasez de recursos en varios períodos de su vida. Precisamente ni la impresión está tan cuidada como en Català-Roca, ni encontramos tanta plata como en el otro fotógrafo catalán, pero si les digo que es más de verdad me quedo corta. Es emocionante.

Bien es cierto que suelo quedar más larga que corta, pero en esta ocasión me quedo, como les digo, corta. Cortísima (*). Por ejemplo, la fotografía del Bar Canaletas, me rescató del olvido este bar del que quedan trazas en mi memoria sea porque el letrero, la disposición de la entrada o ambas cosas persistían en el bar que yo pude ver alguna vez en mi niñez. Ahora si no recuerdo mal hay como una especie de recreación con toques de charcutería y es uno de esos sitios que tenemos ahora en las Ramblas que están llenos de turistas. Me parece una imagen tan emocionante, tan sugerente y tan viva, como si por alguna cosa de los neutrinos o vayan ustedes a saber qué, hubiera podido hacer servidora un viaje en el tiempo y hasta verme capaz de salvar esos peldaños y traspasar ese umbral y ver esos camareros tan serviciales y en su papel. 

Como Brangulí vivió la Semana Trágica (1909) vemos fotografías de las barricadas, así como muestras de los numerosos incendios que hubo de conventos, iglesias y escuelas religiosas.

Anteayer hablaba del marqués de Comillas, suegro de Eusebi Güell, y de su damnatio memoriae. Pues la Avenida que recibió su nombre, subiendo a Montjuïc, se llama hoy de Francesc Ferrer i Guàrdia, que fue uno de los 5 presuntos instigadores de la revuelta de 1909 y que fue ejecutado siendo Antonio Maura presidente de la República, medida que fue tan antipopular que al final tuvo que renunciar incluso a su acta de diputado. 

Antonio Maura es el abuelo del recientemente fallecido Jorge Semprún, o Jorge Semprún su nieto. Carmen Maura es bisnieta de un hermano (de Antonio Maura). Ferrer i Guàrdia al parecer era masón de la logia “Verdad”, nombre que a mí me da un cierto repelús, pero ya se sabe que bien podía ser una moda y así es como hay que recibir la palabreja. Por lo demás en el álbum no atendemos mucho al parentesco puesto que, ya ven, la corresponsal vaticana Paloma Gómez Borrero (“la novia del Papa”) es descendiente de Juan Álvarez de Mendizábal. Sí, Mendizábal, aquel economista que quiso desposeer a la Iglesia y a las órdenes religiosas de sus propiedades improductivas para cederlas al pueblo por la famosa desamortización de Mendizábal pero que -por cuestiones que otro día trataremos- fueron a parar contrariamente a lo deseado a las oligarquías terratenientes. Sería de mal pensados aventurar que ese fue el móvil.

 Copia de una fotografía de Josep Brangulí (c. 1920-1925) (Sabor de Familia)

 

Esta mañana estuve mirando la hemeroteca del ABC mientras escuchaba música clásica en la radio. Lo digo no por pedantería o cursilería o todo a la vez, sino para que ustedes sepan que me cuido mucho de sobresaltos y ya no quiero oír la radio de buena mañana. En realidad buscaba todo el ejemplar que salió a la luz el mismo día que nació mi madre, el 20 de mayo de 1934. Es imposible tener un sobresalto leyendo un periódico tan primoroso y decoroso. Leo en la página 28: “Por la señora viuda de Hevia, y para su hijo D. José, ha sido pedida a los señores de Caunedo la mano de su bellísima hija Angelines. La boda se celebrará a principios del próximo otoño” ¿Lo ven? Pues así todo. De paso que me perdía en la navegación de 1934 he buscado la portada digitalizada del ABC del 9 de octubre de 1930, en donde sé que había un foto preciosa de Brangulí y allí estaba. La prolífica obra de Brangulí para mí demuestra aquello de que a veces lo bueno es abundante y lo breve raquítico. Harta de cagapoquitos.

Carnet de Joaquim Brangulí, hijo de Josep Brangulí, también fotoperiodista

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7/10/11

De asilo a museo: Antes y después (2)

A María Marcote Boullosa (Fisterra, A Coruña, 28 de septiembre de 1901 (*) – 4 de octubre de 2011), prima de mi abuela materna, que falleció a los 110 años ostentando el título de ser la mujer más anciana de España. In memoriam.

 


ecíamos ayer que los relatos cronológicos podían ir en dirección opuesta al curso aparente de los hechos, o que podían ir hacia el futuro. Como muestra un botón, aunque un botón de 51.600 m2, el MNAC o Museu d’Art de Catalunya fue antes el “Palau Nacional, edificio emblemático de la Exposición Internacional de 1929. Aparte de que me parece que esta es la primera vez en cuatro años que la palabra “emblemático” es recibida en este blog, debo advertirles de que cuando servidora era una niña (calculen entre 1929 y 2011 más o menos) más bien se le denominaba el Palacio de la Reina Victoria Eugenia. Todo esto para que vayamos señalando como ya nos encontramos en las denominaciones sucesivas una especie de desfase que -siguiendo con los botones- es parecido a aquel que nos ocurre cuando por error abrochamos un botón más abajo una camisa y toda la fila de ojales queda desplazada. Pero como sería el “cuento de nunca acabar” -aquí homenajeo a Carmiña Martín Gaite- nos tendríamos que proponer una especie de confabulación por la cual los nombres no se van cambiando y adoptar los más consensuados. Los nombres que en esta ciudad acaban prevaleciendo son los últimos en el tiempo, de manera que del Museo Picasso hace tiempo que olvidamos que está en cinco palacios del gótico civil catalán y especialmente en la Casa Meca. Por la misma razón, la Fundació Antoni Tàpies, que había sido la Editorial Montaner y Simón, ha prevalecido sobre la función antigua no solo en su uso sino también en el nombre.

Es posible que muchos barceloneses sepan que la Fundació Antoni Tàpies es obra de Lluís Domènech y Montaner pero ¿cuánta gente recuerda o sabe que el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona fue a lo largo del siglo XIX la Casa de la Caritat?: 

“La Casa de la Caritat desempeñó funciones de centro de beneficencia y acogió, a lo largo del siglo XIX, actividades productivas muy diversas realizadas por los hospicianos. Estos talleres servían en buena parte para vestir y alimentar a la población asilada y como centro formativo en el que los chicos se incorporaban como aprendices para, una vez fura de la institución, buscar colocación según el oficio aprendido. Debe destacarse entre los talleres más importantes y rentables la escuela imprenta”.

El núcleo de la ampliación de CaixaForum era la fábrica textil de Casimir Casaramona y su arquitecto Puig i Cadafalch. CosmoCaixa en Sant Gervasi funcionó hasta 1979 como el asilo llamado Amparo de Santa Lucía. El Museu d’Història de Catalunya, al cual hoy se le llama inopinadamente “Palau de Mar” fue el edificio principal de los antiguos (siglo XIX) Almacenes Generales de Comercio, que en realidad -permítanme una nueva digresión- conocíamos como los Tinglados cuando íbamos al Rompeolas, que ahora se conoce como “Escullera” y que nunca se ha identificado ni hermanado con los “Malecones” americanos, de los cuales el de La Habana es el más famoso, pero que es lo mismo. El Museu Marítim de Barcelona, al lado opuesto del mismo Moll Vell donde está el pretendido Palau de Mar, también es una de nuestras muestras de gótico civil porque habían sido las Atarazanas Reales (“Drassanes”)¿Quedará algún astillero en Cataluña o los ingenieros navales se van a Alemania a hacer cruceros, en el sentido de “contruirlos”? ¿Quedará ni que sea algún carpintero de ribera en toda la costa mediterránea de nuestro país? Hemos de pensar que sí. 

Hace unos días repasé el baile de cifras en que se negocian los recortes. El el “Post 688: el algarrobo de Jávea” ya nos referimos a los usos que tiene el edificio gótico del antiguo Hospital de la Santa Creu, si mal no recuerdo, originado después de la crisis demográfica y total de la ciudad condal tras las pestes sucesivas. Ahora aloja poco más o menos la Biblioteca de Catalunya, el Institut d’Estudis Catalans, dos bibliotecas públicas de la Diputación de Barcelona y la Escola Massana. El segundo hospital, modernista y cercano a la Sagrada Familia, será una cosa europea y el tercero, que fue puesto en marcha hará más de una año sabe Dios qué será de él. El Parlament de Catalunya fue el antiguo arsenal de la Ciudadela a partir de 1748. En 1932 el Ayuntamiento se lo cedió a Francesc Macià. 

Si no estoy mal informada, en Barcelona no tenemos Biblioteca Provincial propiamente dicha y sus funciones las asume la Biblioteca de la Universidad de Barcelona (no la Biblioteca de Catalunya, que es biblioteca nacional) porque tenía que haber sido proyectada en el Mercado del Borne -el cual a su vez fue el mercado del barrio de Santa Catalina entre 1876 y 1920 más o menos, y después fue el mercado mayorista hasta que ese cometido lo adoptó el Mercabarna de Zona Franca- porque en el Borne se encontró un yacimiento arqueológico no sé si medieval o romano o ambas cosas.

¿En qué dirían que se convirtió la Compañía General de Tabacos de Filipinas? Efectivamente, en el Hotel 1898, en las Ramblas, haciendo esquina con Pintor Fortuny. Pero, todo hay que decirlo, previamente este bellísimo hotel, antes de albergar la Compañía fue la residencia privada de Antonio López y López, el marqués de Comillas, suegro de Eusebi Güell, riquísimos los dos. Ya dejamos dicho también en el Álbum que Antonio López ha pasado por un proceso de damnatio memoriae, mientras que Güell -tal vez por ser el benefactor y mecenas de Antoni Gaudí- no. No sé si a estas alturas del post el respetable habrá percibido que el nombre del hotel homenajea la soberanía de Cuba y Filipinas.

Aún era yo como quien dice una chiquilla cuando bajaban por el Paseo de Pi i Molist algunos enfermos del Institut Mental de la Santa Creu [enlace roto] que salían a paseo o de paseo. Ahora es la sede del Distrito de Nou Barris. La Casa de la Lactancia (construida entre 1908-1913 en pleno modernismo), donde nacieron mis primos más jóvenes el 14 de octubre de diferentes años, ahora es un geriátrico. También fue un geriátrico la Clínica de Lourdes (1925), en Gracia, donde yo nací, pero luego el Ayuntamiento la hizo suya y la adaptó para recibir Erasmus, los cuales se han ganado merecidamente el nombre de Orgasmus. Como el negocio fue ruinoso creo que se lo volvieron a devolver a las hermanitas y ahora, la verdad, no sé en qué punto estamos. No sé a qué orden pertenecían las monjas enfermeras pero a los tres días de haber venido a este mundo yo ya llevaba pendientes y estaba cristianada. Así salí de rápida.

Con todo lo que les llevo dicho y lo que les excuso recordar o saber, no les extrañará que convirtieran la plaza de toros de “Las Arenas” de 1834 en un centro comercial o mall de 30.000 m2, que el Orfanato Ribas sea un instituto de secundaria, que la entrada del edificio de la Metro Goldwyn Mayer Ibérica (1934) albergue ahora una oficina bancaria y que el Hospital Barcelona, que siempre fue un hospital, se contruyó originalmente para hotel de 4 estrellas. Era como el Burj-al-Arab de la época. La butaca de los acompañantes de los enfermos tiene dimensiones de cama de obispo y es ideal para el desvelo de cuidar a un doliente.

Acompaño este post un poco prolijo, espero que no mucho, de un vídeo precioso que han hecho los del MNAC sobre la historia de su edificio. Es espléndido. No se lo pierdan. Podrán ver que se construyó sobre bancales y que “expropiaron”, si se puede decir así, para el caso, unas cuantas barracas. También les ofrezco una presentación con imágenes con licencia Creative Commons de los edificios a los que me he referido para que puedan disfrutar aunque sea en dos dimensiones de la arquitectura civil.

Vista desde Collserola o desde el MNAC o desde cualquiera de las colinas que la rodean, Barcelona lo mismo parece un hervidero que, por la noche, una parrilla donde arden bloques de pisos con salones-comedores como áscuas y rescoldos. Para según quien será una maqueta, el tablero de un Monopoly. Ya saben de quienes hablo.

 



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(*) "Maria Marcote-Boullosa was born in Fisterra, in the autonomous community of Galicia, Spain on September 28, 1901. It was long believed that she was born on October 28, 1901, but after a review of birth certificates, it was determined that she was born one month earlier than known. This was discovered when she was aged 109. She celebrated her 110th birthday, and passed away in the same municipality of Fisterra, Spain, on October 4, 2011 at age 110 years, 6 days." (Gerontology research)

6/10/11

El hilo negro

“Tous les vices à la mode passent pour vertus”
(Todos los vicios, cuando están de moda, pasan por virtudes)

“Molière”

 


l término Web 2.0. proviene de las entrañas del año 2004. La Web precedente era unidireccional o meramente informativa, se basaba en páginas que prácticamente no se actualizaban o que requerían conocimientos técnicos ingentes. La Web 2.0. no fue tanto una novedad tecnológica de la World Wide Web como un cambio de actitud. Ha permitido a los usuarios interactuar con otros usuarios (redes sociales) o cambiar el contenido de los lugares web (inteligencia colectiva). La Web 2.0. es en consecuencia todo un fenómeno social y facilita compartir información en aplicaciones de diseño centrado en el usuario. Nuestra visibilidad en la Web 2.0., nuestra identidad, sea privada o sea corporativa, están siempre vinculadas a las cuentas en las que nos registramos para participar. Y las cuentas están a su vez vinculadas a una dirección electrónica de correo, a un nombre y también a una imagen o avatar característico.

En este blog ya me he referido alguna vez a las sombras de las redes sociales: la conducta alegal de algunos usuarios, el terciarismo (noticias de noticias de noticias de noticias que circulan como autoreplicantes vampíricamente por los cuellos de los incautos), las faltas de netiqueta, la banalidad, su fácil propagación y el empacho que causa todo ello. No cabe duda de que Facebook nació como algo muy útil y que venía a resolver la distancia, la sincronicidad, la inclusión de contenidos dispares, su integración. La “ingeniería” de su estanqueidad lleva horas como para que luego por un resquicio alguien de anchas miras nos asalte la intimidad y la privacidad sin apenas darse cuenta de lo que hace ni para qué. Twitter, que tiene un halo más geek, más respetable y “como” más profesional (?) también acaba por decepcionar a no ser que con el tiempo la gente se de cuenta de que tiene que descargar de retweets el escritorio y no poner más de un número razonable de tweets al día y eso con tiento y ofreciendo un contenido que vaya más allá del tedium vitae y de decir “estoy en la parada del autobús” o “me he comido una pizza”.

A pesar de que Twitter se acostumbra a asociar a Facebook es más bien una herramienta de micromensajería. Los clientes de Twitter escriben mensajes de 140 caracteres. Y no porque haya una tarifa plana que restrinja el uso a ese formato, no, es porque se habrá estudiado que esa es la longitud conveniente para poner a prueba el ingenio o la lectura rápida. Como el resto de las redes sociales no cuesta ni un duro tener una cuenta en Twitter, a no ser -digo yo- que alguien justifique su jornada laboral poniendo tweets o “tuits”, que también podría ser, sobre todo a costa de las cacareadas imágenes corporativas, los community managers de la última (?) hornada y cualquier modernez o moda por el estilo. Como es natural si la gente tuviera que pagar por leer según que tweets, el invento duraría un par de telediarios.

A pesar de que el retweet antedicho es un indicador del interés que ha despertado un tweet o su emisor, abundan en demasía y son más pesados que un elefante o dos en brazos. La particularidad de Twitter son sin duda las etiquetas o hashtags, que en un momento dado nos permeten congregar una reunión virtual en tiempo real entorno a un tema. También sin duda es interesante la función de poder automatizar la publicación de tweets mediante los agregadores RSS. Es de esta manera como muchas instituciones generan contenidos automáticamente y a veces masivamente. Permítanme que les diga además que he observado  que algunos acortadores de URL atraen phishing o gérmenes ensidiosos parasitarios que nos redireccionaran mal nuestros favoritos cuando los usemos, y en vez de entrar en este blog igual entramos en una página china, donde lo de menos es que esté en chino.

Tal vez porque las redes sociales se han convertido en el refugio de los ratos muertos o de la ansiedad, o porque son un recurso gratuito donde cualquiera puede levantar un imperio a su medida o porque no hay que hacer un particular esfuerzo para incorporar contenidos, es prácticamente imposible combatir su ahora incuestionada popularidad. Y sin embargo yo diría que tiene el tiempo contado y que ya parece el Twitter más viejo que el hilo negro. Toda la escoria informativa no deja de ser a su manera basura. Ya les dije aquí que le había oído afirmar a Iñaki Gabilondo que los programas de televisión más baratos son las tertulias, la telebasura, por mucho caché que tengan o adquieran los participantes. Un programa que incluya una entrevista es carísimo, y un programa informativo de verdad (sobre todo de información local) ni digamos.

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