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Nací bajo el signo de Cáncer pero a escasas horas de Leo y dicen que me determinó tanto por el Sol como por la Luna, que si nos ponemos a pensar nos afecta a todos, como criaturas de la naturaleza que somos. En cualquier caso admitiré que me atraen aquellos lugares y cosas en que coinciden el elemento agua y el elemento fuego: el rayo, el whisky y el hielo, pero no el agua caliente o un río de lava ni los filtros amorosos varios. Hace tiempo que no bebo whisky pero lo sigo considerando la bebida alcohólica más interesante y ─aunque no esté bien decirlo─ hay que afirmar que es buenísimo para la salud si no se toma en exceso, claro. Solía tomarlo sin hielo. El rescoldo que queda en el vaso, por mucho que se apure, al día siguiente se puede tomar confundido en cuatro dedos de agua y es como resucitar lo más volátil de la destilación. Yo le llamo "agua de whisky", que no tiene nada que ver con el whisky aguado.
Con el jamón me he llevado muchos desengaños y por eso soy más de chorizo. De hecho creo que será una buena idea hacer un recorrido hispánico haciendo una ruta del chorizo, hecha la salvedad de que tendría que hacerse con mucho tiempo porque no creo que haya cuerpo que aguante una dieta tan choricera. Tal vez solo si se hiciera en dosis homeopáticas o de degustación. El salchichón con pimienta en su interior o con esa capa que lo recuerda a una herramienta de bricolador no me resulta atractivo ni a la vista ni al gusto, aunque sí al olfato. El chorizo es atractivo al olfato y al gusto. El pimentón es ideal y si se pasa por la sartén un pedacito extrae del aceite un aroma y unos matices verdaderamente espléndidos.
Una vez que volví de unas vacaciones en el Estrella de Galicia en la litera superior pasé toda la noche con mi cabeza cerca de un gran paquete de chorizos y a la mañana siguiente exigí que por lo menos me dieran medio chorizo. Me dieron uno. No podía ser menos.
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Pablo García Baena, Bajo la luz de la lámpara

(**)
"Mais le Grand Larousse me tenait lieu de tout: j'en prenais un tome au hasard, derrière le bureau, sur l'avant-dernier rayon, A-Bello, Belloc-Ch ou Ci-D, Mele-Po ou Pr-Z (ces associations de syllabes étaient devenues des noms propres qui désignaient les secteurs du savoir universel: il y avait la région Ci-D, la région Pr-Z, avec leur faune et leur flore, leurs villes, leurs grands hommes et leurs batailles); je le déposais péniblement sur le sous-main de mon grand-père, je l'ouvrais, j'y dénichais les vrais oiseaux, j'y faisais la chasse aux vrais papillons posés sur de vraies fleurs. Hommes et bêtes étaient là, en personne: les gravures, c'étaient leurs corps, le texte, c'était leur âme, leur essence singulière; hors les murs, on rencontrait de vagues ébauches qui s'approchaient plus ou moins des archétypes sans atteindre à leur perfection: au Jardin d'Acclimatation, les singes étaient moins singes, au Jardin du Luxembourg, les hommes étaient moins hommes." (Les mots) [“Pero para mí, la Enciclopedia Larousse lo era todo. Cogía un tomo al azar detrás de la mesa, en el penúltimo estante, A-Bello, Belloc-Ch o Ci-D, Mele-Po o Pr-Z (estas asociaciones de sílabas se habían vuelto nombres propios que designaban a los sectores del saber universal: estaba la región Ci-D, la región Pr-Z, con su fauna y su flora, sus ciudades, sus grandes hombres y sus batallas); yo lo ponía con mucho esfuerzo sobre la carpeta de mi abuelo, lo abría, descubría a los verdaderos pájaros, cazaba verdaderas mariposas posadas en flores verdaderas. *…+ Encontré el universo en los libros: asimilado, clasificado, etiquetado, pensado, aún temible; y confundí el desorden de mis experiencias librescas con el azaroso curso de los acontecimientos reales. De ahí proviene ese idealismo del que me costó treinta años deshacerme” (Las palabras)]
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No existe vergüenza ahora en eso; la hipocresía es un vicio de moda, y todos los vicios de moda se consideran virtudes. El personaje "hombre de bien" es el mejor de todos los personajes que pueden representarse. Hoy en día la profesión de hipócrita posee ventajas maravillosas. Es un arte cuya impostura es siempre respetada, y aunque la descubran, no se atreven decir nada en contra de ella. Todos los demás vicios de los hombres están expuestos a censuras, y cada cual tiene libertad para hacerlos abiertamente; más la hipocresía es un vicio privilegiado que, con su mano, cierra la boca de todo el mundo y goza descansadamente de una soberana impunidad. Forma uno, a fuerza de muecas, una estrecha agrupación con todos los miembros del partido. Quien ofende a uno, los tiene a todos encima; e incluso aquellos que se sabe que obran de buena fe y que a todos les consta que están realmente convertidos, esos, repito, son siempre víctimas de los otros; caen ingenuamente en el lazo de los hipócritas y apoyan ciegamente a los menos con sus actos. ¡Cuántos, puedes creerme, conozco, que, por medio de esa estratagema, han enmendado hábilmente los desórdenes de su juventud y que, utilizando como escudo el manto de la religión, disfrutan, bajo esa vestidura respetada, la licencia para ser los hombres más perversos del mundo! Por mucho que se conozcan sus intrigas y lo que ellos son, no dejan por eso de tener crédito entre la gente, y cualquier inclinación de cabeza, un suspiro apenado y unos ojos en blanco compensan, ante el mundo, todo cuanto puedan hacer.
Molière, Don Juan, Acto V, Escena II
El pasado domingo protesté por un tuit de Cayetana Álvarez de Toledo : "Mi hija de 6 años: "Mamá, el traje de Gaspar no es de verdad." No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás." Dejé entonces para otro día desarrollar mi desagrado ante la mala costumbre de invocar a los hijos menores de edad para defender esto y aquello o atacar lo de más allá. Es una costumbre que no solo utilizan los periodistas sino que está muy generalizada. Aunque el ejemplo no es el mejor ni el más representativo, sirve para el caso porque se desenvuelve en un entorno en el que lo que se quiere hacer prevalecer es la inocencia.
Considero que lo mejor es que cada cual hable de lo suyo y no de lo que dicen los demás, pero me parece particularmente aconsejable dejar que los niños vivan ajenos a esa caja de resonancias que son las redes sociales, por lo menos mientras podamos.
A veces se recurre a los niños para sustentar un argumentario en el que en el fondo y en la superficie lo que cuenta es que la validez de un argumento o refutación descansa en la madurez y respetabilidad que adquiere a los ojos de la sociedad el que ha procreado. A nadie que sea cabal se le ocurre reprender a un padre ante su hijo ni a un hijo ante su padre, es casi (casi, repito), un tabú. Por lo tanto, cuando un padre o una madre dicen que hacen o dicen algo por su hijo bla bla bla, todo el mundo tiene que decir "amén" o casi.
Recientemente también, los exconsejeros de Territorio y de Presidencia de la Generalitat de Cataluña, Josep Rull y Jordi Turull, visitaron a Oriol Junqueras en la cárcel de Estremera. Rull y Trull al finalizar su visita señalaron que las Navidades habían sido "muy duras" y "especialmente para el expresidente Junqueras" ya que tiene "niños pequeños". El día de Reyes fue "especialmente duro sin poder estar en este momento tan mágico con tus hijos". Insistieron en que el día de Reyes sin los hijos era "de un nivel de crueldad extraordinario" y denunciaron que había una "desproporción en estas medidas de cárcel" que era "incomprensible". Estas declaraciones se repitieron en varios medios y las transcribo en el idioma en que fueron hechas, con lo que no se nos escapa ni superpone matiz alguno espurio. No seré la única persona que al oír estas declaraciones pensara "pues que no se hubiera metido en camisa de once varas". O incluso, más aún, que no se hubiera metido en planes secesionistas y de sedición que en el mejor de los casos sólo han conseguido desestabilizar la paz social, la seguridad económica, la Sanidad y el bienestar de tantas familias.
Curiosamente lo que se ha señalado estos días es que Oriol Junqueras, en quien todos reconocen a una buena persona, apelara a su sentido cristianismo o a sus convicciones religiosas como prueba indeleble de su honradez o su rectitud moral. Su buen comportamiento será algo a tener en consideración como para todos los reos que cumplen pena de prisión en firme o preventiva. Como católica me asquea que base su defensa en su fe. De verdad no pienso que haya en Junqueras una especie de chantaje burdo por el cual se nos pretenda hace creer que hasta es un mártir. No lo veo capaz de algo así, pero sus creencias religiosas no entran en consideración ante el delito que ha cometido. En todo caso, en esas creencias encontrará la fortaleza que no le asiste a veces cuando ha hecho comparecencias entre sollozos.
El secuestrador y asesino de Diana Quer, José Enrique Abuín Gey "El Chicle", tiene una hija menor, creo que de 14 años. Esa paternidad lejos de ser un atenuante de la causa criminal, simplemente nos hace compadecernos de la chiquilla y pensar en que la justicia garantice su paz, la manutención, y que preserve la confidencialidad. Muchos criminales tienen hijos, todos los criminales han tenido más o menos un padre y una madre. ¿Pensaba El Chicle en que Diana Quer tenía una madre o que ya no podrá ser madre ni nada que se le parezca? ¿Ha pensado de verdad Oriol Junqueras en toda la gente que la lista de espera de la asistencia sanitaria ha retenido desde el año 2010 por culpa de sus ideas cristianas independentistas? ¿Se ha acordado de los hijos o de las madres?
*** Estas Navidades, por una torpeza deliberada o no de una monja, me vi envuelta en un mailing abusivo que iba a dar a una cadena de oración a la Virgen de Montserrat por el Procés. Además de condenar a medio hilo que se pusiera mi dirección-e a la vista en una cadena que parecía infinita, protesté vivamente por ver mezclada la Virgen en cosas que no son de Su dominio ni disposición y que mezclándolas no sé si son sacrilegio o simplemente una estupidez como una catedral.
"Whilst I was looking at her, I saw that her depressores anguli oris became very slightly, yet decidedly, contracted; but as her countenance remained as placid as ever, I reflected how meaningless was this contraction, and how easily one might be deceived. The thought had hardly occurred to me when I saw that her eyes suddenly became suffused with tears almost to overflowing, and her whole countenance fell. There could now be no doubt that some painful recollection, perhaps that of a long-lost child, was passing through her mind. As soon as her sensorium was thus affected, certain nerve-cells from long habit instantly transmitted an order to all the respiratory muscles, and to those round the mouth, to prepare for a fit of crying. But the order was countermanded by the will, or rather by a later acquired habit, and all the muscles were obedient, excepting in a slight degree the depressores anguli oris. The mouth was not even opened; the respiration was not hurried; and no muscle was affected except those which draw down the corners of the mouth"
C. Darwin, The expression of the emotions in man and animals, VII, 196
Esta cita me trajo al recuerdo dos cosas. Una, la primera, es mi desconcierto al haber conocido tantos psicólogos (por mi trabajo y porque abundan) que no usan al menos para sí los conocimientos más elementales de la expresión de sus emociones y la comunicación no verbal. Ese tema nos llevaría muy lejos (Mens sana in corpore sano) y nos aparta de la admiración por las observaciones de Bell y Darwin.
El segundo recuerdo que me devolvió la observación de Darwin fue sobre la boca de Francisco Umbral, cuyo músculo depresor oral izquierdo era muy marcado y que —como la señora del ejemplo— había perdido un hijo. En Mortal y rosa (1975) su autorretrato (**) nos habla de su boca amarga, que aparece hendida en las fotografías y retratos que le han sobrevivido. Además del depresor marcado, en sus intervenciones en la TV pudimos ver que no abría mucho la boca cuando hablaba.
Los anglófonos les llaman a esas bocas cuya comisura va hacia abajo "downwards mouths" y les conceden una gran importancia porque indican un ánimo triste. Los rostros que tienen muy adiestrado por la sonrisa el cigomático mayor y el orbicular palpebral, tienen las comisuras de los labios hacia arriba, no hacia abajo.
Albert Camus escribió en La Chute (1956): "Après un certain âge, tout homme est responsable de son visage" ("Después de cierta edad, cada hombre es responsable de su cara"). En cierta manera esta gran verdad ya la había preludiado Johann Caspar Lavater (1741-1801) al afirmar que todo rasgo reproducido múltiples veces, todo cambio reiterado, se convierte al final en una impresión permanente en las partes blandas del rostro.
*
Estuve cosa de 7 años sin ver a un psicólogo que conocí por mi trabajo. Cuando lo volví a ver me sorprendió que su tórax hubiera aumentado mucho, pero no como suele ocurrir por los resultados del deporte aeróbico intenso (correr por ejemplo), sino como el resultado de un desequilibrio entre la apariencia de su cuerpo (la parte de cintura para arriba mucho más desarrollada que la de cintura para abajo, atrofiada por el sedentarismo tal vez). Además del tamaño de su tórax, la impresión era de coraza abombada. A decir verdad me recordó una especie de tortuga. Además hablaba con la barbilla ligeramente elevada, cosa que forzaba que su mirada descendiese bajo la línea de la visión natural y en conjunto presentase un gesto algo amenazador, nada compasivo, muy duro y especialmente compacto. Parecía que llevaba hombreras de rugby. Me bastó verlo para sacar la impresión de que Camus olvidó decir que cada cual también es responsable de sus actos.