26/8/25

La aurora de rosáceos dedos


a sé que no me voy a ganar simpatías con mi comentario sobre El retorno (Uberto Pasolini, 2024), que es una versión sobre el regreso a Ítaca de Ulises que Homero inmortalizó en la Odisea.

Leí la Odisea el verano que hice 14 o 15 años y me impresionó vivamente. Detrás de sus páginas se levantó para mí todo un mundo que luego volví a encontrar con Virgilio y Ovidio. No soy capaz de leer en griego y Ovidio sé que en los estudios de Filología Clásica se emprendía en el último curso debido a su dificultad. Cuesta incluso explicar en qué consiste esa dificultad porque no se trata de un obstáculo léxico ni morfológico; se trata de que es una empresa imposible ─con nuestro pobre conocimiento de nuestro propio idioma─ trasponer la vitalidad de la gramática de las lenguas antigüas a una traducción que no pierda tanta substancia en su recorrido que haga ridículo y penoso el intento. Ovidio es el Annapurna de la sintáxis latina y sin embargo resulta tan sencillo.

Tras ver ayer El retorno lo normal sería que la olvidara y pasara a otro tema, pero es que he oído en RNE una entrevista que le han hecho a su director y a Ángela Molina (que hace el papel de Euriclea, la nodriza de Ulises). Ángela Molina defiende en esta entrevista el pacifismo, cosa que resulta muy chocante a la vista de la matanza final de los pretendientes de Penélope a manos de Ulises y su hijo Telémaco. De hecho, en una interpretación ancha de las palabras de la actriz, quien no hubiera visto la película podría creer que es pura concordia.

Como el largometraje es una "versión" de tres guionistas de la Odisea, no le podemos exigir la fidelidad al relato original homérico, donde por cierto abundan los elementos maravillosos y las intervenciones de Atenea y hasta del propio rey de los dioses, Zeus. En la película de Uberto Pasolini se ha eliminado la intervención de los dioses, cosa que hace inverosímil la superioridad del héroe enfrente de tantos y tan jóvenes enemigos:

"Respondióle el prudente Telémaco: «¡Oh padre! Siempre oí decir que eres famoso por el valor de tus manos y por la prudencia de tus consejos; pero es muy grande lo que dijiste y me tienes asombrado, que no pudieran dos hombres solos luchar contra muchos y esforzados varones. Pues aquéllos no son una decena justa, ni dos tan solamente, sino muchos más, y pronto vas á saber el número. De Duliquio vinieron cincuenta y dos mozos escogidos, á los que acompañan seis criados; otros veinticuatro mancebos son de Same; de Zacinto hay veinte jóvenes aqueos; y de la misma Ítaca, doce, todos ilustres; y están con ellos el heraldo Medonte, un divinal aedo y dos criados peritos en el arte de trinchar. Si cerramos con todos los que se hallan dentro, no sea que ahora que has llegado pagues de una manera bien amarga y terrible el propósito de castigar sus demasías. Pero tú piensa si es posible hallar algún defensor que nos ayude con ánimo benévolo.»
Contestóle el paciente divinal Ulises: «Voy á decirte una cosa; atiende y óyeme. Reflexiona si nos bastarán Minerva y el padre Júpiter, ó he de buscar algún otro defensor.»
Respondióle el prudente Telémaco: «Buenos son los defensores de que me hablas, aunque residen en lo alto, en las nubes; que ellos imperan sobre los hombres y los inmortales dioses.»" (*)

Esta cuestión recuerda un poco a las polémicas que ha suscitado Netflix, donde aparecen personajes actualizados con una raza negra que nunca tuvieron. Se cancelan aquellos factores que pueden resultar poco progresistas, y se desvirtúa totalmente la historia original, de la que solo se toma lo que conviene para defender patrones propalestinos, procuiros, profeministas, laicistas, etcétera.

Con todo hay que decir que Ángela Molina hace muy buen papel, lo mismo que Juliette Binoche, que hace que Penélope pueda entenderse en toda su plenitud desde nuestra actualidad sin perder lo que es auténtico. Juliette Binoche sabe trasmitir todo el caleidoscopio de emociones que suscita una situación tan tremenda, que en parte depende de ella y en gran parte no. 

Otra cosa podría decirse de Ralph Fiennes, cuya expresividad se limita a la mirada y a la voz, aunque bien podríamos admitir que quiere pasar desapercibido a su llegada a Ítaca para comprobar bien la situación sin darse a conocer. Así como Binoche encarna a Penélope y le da vida, el Ulises de Ralph Fiennes decepcionará a quien como yo se había hecho desde Homero otra imagen.

Después de haber escuchado atentamente la entrevista a Ángela Molina y de repasar el canto XVI de la Odisea me pregunto cómo se podía alejar del palacio del rey de Ítaca a la caterva de pretendientes o disuadirlos de su empeño de ocupar alguno su lugar al lado de Penélope ¿Hablando?

Copia romana del busto helenístico de Homero (s. VIII a J.C.). British Museum.

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(*) Odisea, canto XVI, en la traducción de Luis Segalá y Estalella. 

18/8/25

Mirar de otra manera



nsisto: en la película Materialistas (Celine Song, 2025) sobra media hora. De ello escribí en mi anterior post. Y es que se repite. Ahora, con ayuda del guión he buscado una frase (die alone) y estaba dos veces. Lo he comprobado porque no estaba segura de haberla oido dos veces o tres. No es por prurito aritmético o buscar simbologías cabalísticas ni nada por el estilo. Más bien resultaría ser un eco del primer diálogo en el segundo, pero no deja de ser una repetición. Algo que no añade nada al trama, más que dramatismo. Y es curioso porque la película se ha clasificado en Estados Unidos como R, esto es "romántica".
A veces la repetición se produce en cómo hablamos las personas. Incluso hay algún caso, no es el mío, en que alguien va retomando una frase desde el final de la anterior, como haciendo una concatenación o anadiplosis, ovillar. Lo que ocurre es que si es muy seguido, todo el rato, acaba por hacerse soporífero, especialmente cuando no tiene una función expresiva. Cuando tiene una función expresiva y no es muy abundante, tiene su gracia.
Aunque la película de Celine Song aboga por las relaciones no basadas en matching boxes, en cumplir los requisitos, vaya, en el fondo están ahí sobrevolando sobre las cabezas de unos y otros: sueldo, apariencia física, situación familiar, ideología, etcétera. Y la frase morir sola es muy sintomática de que la pareja se ve como una solución más a la incertidumbre famosa. Aunque cada persona tuviera ─por decir algo disparatado─ 8 parejas a la vez, podría darse el caso de que muriera sola. Supongo que la frase nos remite a la situación prolongada, no a la accidental. Aunque alguien tenga 8 parejas se le pueden morir todos. Alguien se tiene que morir el último.
Emponzoñar la amistad o el amor con la necesidad de cubrir un espacio vacío ya es de entrada un error y no voy a desperdiciar ni una sola palabra más en desarrollar esta idea. Como dije en el post anterior, además, tengo más certezas sobre thánatos que sobre eros.

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Había una estudiante de Medicina en el primer hospital en el que trabajé que luego fue cirujana en el Hospital del Mar. Me dijo un día: "Alguien puede tener mucha experiencia y tenerla equivocada". Y es verdad. Esa frase me la ha devuelto la vida muchas veces en una gran variedad de ocasiones. Por mucho que repitamos una acción con el objeto de aprender (como lo de encerar, pulir, lijar, en Karate kid), si la acción no está bien edificada puede ser que aparentemente resulte pero que no sea... "¿productiva?".
La excelencia es engañosa porque es fácil simular muchas de sus habilidades. En nuestra relación con la IA, por ejemplo, todos hemos podido comprobar tarde o temprano que el mecanismo hace a veces afirmaciones sobre temas de los que tenemos alguna idea que son solo aparentemente ciertas. Si rectificamos la IA (no tanto a Grok como a Chat GPT) siempre admite su imprecisión y reconduce el tema o nos da alguna alternativa, pero el algoritmo sigue estando ahí, como lo estaba dye alone en Materialists. Es una pantalla, en los dos sentidos de la palabra. Alguien ha dicho ya en internet que la IA no es conocimiento, que es información. Diremos que es información bien estructurada y que nos evita búsquedas, pero lo que mejor me está funcionando es el traductor. Tengo que seguir ensayando.
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Me gusta dibujar, aunque ya he dicho en alguna que otra vez, que no tengo talento. Dibujar me permite ir más allá de las apariencias.
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Como lo dijo Marianne Moore: "¿Qué es más preciso que la precisión? La ilusión
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En la actualidad hay tantos tantísimos profesores de yoga que es como lo de los abogados en Estados Unidos o lo de los príncipes en Italia. Hay infinidad. Y tal vez es por eso que se ha introducido una especie de espíritu competitivo y muy estricto, que es ajeno a la disciplina. Aunque la práctica del yoga implica una dedicación y una entrega sinceras, se está llevando a un terreno que me recuerda a la sala de fitness de algunos gimnasios municipales que yo he conocido. Se compite por la buena figura, la resistencia, la fuerza, y esas cosas. El yoga, tal y como yo tuve la suerte de conocerlo hace más de 30 años, es algo más interno y aunque tuvo su exigencia no llegabas a sufrir. En fin, seguramente esta deriva tendrá algo de bueno aunque ahora no lo sé ver.
En mi propia práctica o lo que llamaríamos práctica personal me he dado cuenta siempre de que a veces mi cuerpo no obedecía a la propuesta de un asana. No me podía doblar o torcer o invertir. Pero a veces le dejaba y le dejo un espacio y vuelvo sobre ello y entonces sale. Pero no porque repita y repita y repita machaconamente, es más simple, es dar un respiro y volver. Mirar de otra manera Lo mismo ocurre con los sudokus.


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14/8/25

Un descanso

"La verdadera riqueza consiste en dormir sin preocupaciones, tener la conciencia tranquila, gratitud recíproca, ausencia de envidia, buen apetito, fuerza muscular, energía física, risas frecuentes, no comer solo, no tener clases de gimnasio, algo de trabajo físico (o un pasatiempo), buen funcionamiento intestinal, ausencia de salas de reuniones y sorpresas periódicas; es en gran medida sustractiva (eliminación de lo iatrogénico)." 
 Traducción ofrecida por ChatGPT para un texto de Nassim Nicholas Taleb


n el texto traducido que doy por bueno de Nassim Nicholas Taleb habría que destacar cómo lo reelaboraron en X. En la Wikipedia en español Taleb procede de "una familia de griegos ortodoxos libaneses", mientras que en inglés es cristiano griego ortodoxo, lo que me sugiere que la wikipedia en español traduce el texto inglés y genera un auténtico lío porque Taleb es libanés y no griego. Naturalmente lo que ocurre es que profesa el cristianismo de la estirpe griega ortodoxa y que estos recursos de la IA y la inteligencia colectiva hay que usarlos con criterio y discernimiento.

No he leído nada de Taleb, además de este texto, y lo poco que sé es de familia muy rica y que desarrolla una carrera académica en las Ciencias de la Incertidumbre (!). En definitiva es una especie de filósofo de las finanzas y tiene varios libros con títulos que hacen gala de su capacidad para la síntesis y para el coaching del adineramiento.

Ayer vi Materialistas (Celine Song, 2025). Iba a ver otra película pero en el último momento elegí ver esta, que precisamente se estrenó ayer. Le sobra media hora de desarrollo, porque es redundancia onanista, pero en general ─y a la vista de lo que abunda en las carteleras─ lo que se brinda es bueno.

Dakota Johnson no es bella como su abuela (Tippi Hedren) ni "está buena" como su madre (Melanie Griffith), pero tiene una dicción notabilísima y una voz preciosa, con una cara muy dulce y un posado perfecto. Cosas que nos llevarían al materialismo de pleno, que nos arrojarían en la contradicción que introduje con Taleb (el rico que pregona la vida simple).

Precisamente días atrás estuve revisando Holiday (George Cuckor, 1938) que en 135 minutos hace un planteamiento de líneas más puras aunque menos duras. Los 153 minutos de Materialistas rebasan no en 18 minutos sino en 30 lo necesario. Pero esto del tiempo es una manía mía que tengo de que las películas tienen que ser como mucho de hora y media.

Tanto Holiday como Materialistas tienen unos diálogos muy potentes. De la película de Cuckor rescato una frase de la primera conversación entre Linda (Katharine Hepburn) y Johnny (Cary Grant): "Mira, Case, mi problema es que nunca he podido decidirme… si quería ser Juana de Arco, Florence Nightingale o John L. Lewis." 

De Materialistas quitaría los tips (consejos), aunque están bien traídos porque Lucy es una casamentera (matchmaker) de lo que no hace tanto llamábamos una agencia matrimonial. En Holiday no hay consejos, cosa que hace la mitad de la mitad de fastidiosa la situación.

Desde la butaca, Chris Evans parece cosméticamente más atractivo que Pedro Pascal y en el triángulo amoroso de Holiday, Linda (Katharine Hepburn) resulta más atractiva que su hermana, pero la elección no es esa, se hacen intervenir muchas cuestiones que son además muy pegajosas y que solo esbozar dan cefalea.

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Se suele decir que los dos grandes temas de la humanidad los asentaron los griegos (no los griegos ortodoxos sino los clásicos): eros y thánatos. El amor y la muerte. Se diría, a pesar de lo que se suele admitir, que la muerte es mucho más comprensible que el amor. Vaya, yo lo tengo muy claro. Para mí la muerte no presenta misterio alguno.

Por cierto, el tópico del beatus ille, hay que recordar siempre que en el epodo horaciano acaba con los versos en que el prestamista, después de hacer su elogio de la vida sencilla, recoge el dinero que ha estado contando:

"Y Alfio, el usurero,
dispuesto a hacerse rústico,
a mediados de mes recoge todo su capital,
y vuelve a prestarlo a principios del siguiente".  

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Fotograma de Holiday (G. Cuckor, 1938)

Captura de pantalla de Materialistas (Celine Song, 2025)

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(*) “True wealth consists in worriless sleeping, clear conscience, reciprocal gratitude, absence of envy, good appetite, muscle strength, physical energy, frequent laughs, no meals alone, no gym class, some physical labor (or hobby), good bowel movements, no meeting rooms, and periodic surprises, then it is largely subtractive (elimination of iatrogenics).” ― Nassim Nicholas Taleb, Antifragile: Things That Gain From Disorder (En Goodreads)

(**) 

Linda: Ahí yace Linda, la artista. No remuevas las cenizas. Francamente, apestaba.
Johnny: ¿Qué intentaste después de descubrir que no podías pintar?
Linda: ¿Estás tratando de sonsacarme?
Johnny: Claro. Vamos.
Linda: ¿De verdad quieres saber?
Johnny: Claro.
Linda: Pues intenté subirme a los escenarios. ¿Quieres que te haga la escena de sonambulismo de Macbeth?
Johnny: “¡Fuera, maldita mancha!”
Linda: No, mejor en otro momento. Las profesoras de la escuela de Miss Porter pensaban que era muy prometedor.
Johnny: ¿Qué más?
Linda: Hubo muchos episodios graciosos. Intenté convencer a mi padre de que me dejara hacer un curso de enfermería en un hospital. Sí, y casi me arrestan tratando de ayudar a unos huelguistas en Nueva Jersey. ¿Cómo iba yo a saber que mi padre estaba en el consejo de administración de la empresa?
Mira, Case, mi problema es que nunca he podido decidirme… si quería ser Juana de Arco, Florence Nightingale o John L. Lewis.
Johnny: ¿Qué pasa, ya estás harta?
Linda: Hasta el cuello.
Johnny: ¿Incluso con este museo de un millón de dólares?
Linda: ¿Todas esas columnas de mármol ahí abajo? Case, comparado con la vida que yo llevo… el último hombre de una cadena de presos se divierte de lo lindo.
Johnny: Lo que necesitas es un descanso de lo que has estado haciendo día tras día.
Linda: Querrás decir de lo que no he estado haciendo, día sí, y por favor, años también.
¿Cómo crece tu jardín, Case? ¿Es maravillosa la vida donde tú estás?
Johnny: Puede ser.
Linda: ¿Pero no lo ha sido?
Johnny: No llamo “vivir” a lo que he estado haciendo.
Linda: ¿Y qué te recomiendas a ti mismo?
Johnny: Un descanso.
 

8/8/25

¿Dónde están?




e acordé de que en mi atención a un usuario argentino me dijo que había un tango que decía que "qualquiera tienpo pasado, fue mejor". Y bien pudiera ser, pero lo que él ignoraba, en alguno de los dos sentidos de la palabra ignorar es que esa frase pertenece a las coplas manriqueñas. La prudencia me contuvo de hacer un alarde de mi conocimiento de la poesía de la Baja Edad Media (!). Son y siempre serán una maravilla.

De entre los tópicos de las Coplas el que sirve como de fermento, o como si fuera una corriente a borbotones que añade vida a lo que de por sí sería grave, es el del ubi sunt. De una forma bien curiosa tuve en propia carne estos días noción del "¿Dónde están?" al darme cuenta de que ya no quedaba nadie de la generación que me precede. A decir verdad queda una mujer que en mayo hará 100 años y pocos más.

Como en mi familia mi padre era de los hermanos pequeños, la sensación de liquidación es más fuerte. Me crié en un barrio que se llenó de una vez con la gente de la generación de mis padres y en sucesivas rachas fue transformándose hasta que ya podemos decir que no queda nadie o casi nadie. 

De bien pequeña me llevaban al  pueblo de mi madre, en La Coruña, y luego he ido volviendo pero cada vez menos. Mi inconstancia me ha llevado a la extrañeza. El otro día vi las fotos en Instagram de la celebración del cumpleaños (más de 90) de quien fue una amiga de juventud de mi madre, y reconocí el comedor de su casa pero no reconocí a ninguno de los comensales. Se le veía entre emocionada, incómoda y desorientada. C.O. (Carmucha, A Ruísa) enviudó joven, con 5 hijos, y mandaba en la familia con mano firme. Toda esa gente que no conozco ha repoblado la casa en los 17 años en los que yo no la he visitado.

También las Coplas reproducen la velocidad o la aceleración de las vidas, como en un torrente que se lleva las hojas secas de los árboles. Pero si digo toda la verdad, las personas que vi a la mesa de Ara Solis, 3, me parecían como figurantes e impostores, como si los que yo conocí años atrás fueran los de verdad. 

Por experiencia sé que las personas generalmente tienden a entenderse mejor con la generación previa que con la siguiente, así que me imagino que la desorientación de C. vendría no solo de su avanzada edad sino también por el hecho de que prevalecen en la memoria y hasta en la imaginación las personas que nos acompañaron en nuestros primeros pasos. 

Las hermanas de mi padre en su senectud me confundían a mí con otra hermana que había muerto con 51 años apenas. Y supongo que ese motivo es el que recorre ─aunque expresado de otra manera─ los Cien años de soledad. Y digo supongo  porque la novela la leí más o menos el 1980 y la tengo bastante olvidada. Era el volumen primero de una colección de Argos Vergara titulada Libros DB, de bolsillo.

Sin caer en la melancolía, tengo a veces mi recuerdo por tanta gente que ha desaparecido o que ya no está entre nosotros. Y ayer recordé que mi madre tenía la propiedad de que en verano tenía las orejas frías y en invierno calientes. Mal me está decir que yo aprovechaba esta virtud termostática para enfriarme los dedos en verano y calentarlos en invierno, cosa que ella soportaba con su habitual templanza y paciencia.

Hubo un día en que esa propiedad desapareció. Me encontré que sus orejas ya no respondían al frío y al calor de esa manera portentosa. Y eso me previno de su fin. Su salud se estaba desintegrando. De la de mi padre me advirtió una gota de sangre que le limpié tras una extracción para una prueba de laboratorio. Me dio una llantina inconsolable que mi madre no podía entender. Me dijo: "No hay para tanto, solo es una gota de sangre". Pero comprobé que existe lo que se suele llamar "la voz de la sangre" y que a pesar de que se le veía bien no lo estaba.

La fotografía de hoy está capturada de internet y reproduce la imagen de un recogedor de basuras. Estimo que sería de los años 50. Se ven unos cubos pequeños de niquel que el trabajador vuelca en un capazo. Había poca basura porque no habían envases apenas y además el consumo era muy inferior. A veces los perros callejeros hurgaban y aún sacaban algo, pero parecía imposible.

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