Dibujo para Stereoscope (1998-1999), William Kentridge
18/12/20
Post 1736: Negro carbón
30/6/20
Xixón ye muy prestoso
"Concebido en principio como orfanato minero y transformado en el tiempo de su construcción en Universidad Laboral, el edificio de Luis Moya fue pensado como una gran ciudad ideal autárquica y cerrada sobre sí misma, que disponía incluso de una granja de 100 hectáreas y estaba preparada para formar a generaciones de hijos de obreros como profesionales altamente cualificados.
Construida según los ideales de la arquitectura clasicista, el centro de esta ciudad ideal sería la gran plaza central, alrededor de la cual se disponen la magnífica Iglesia, la Torre, el Teatro y los edificios de dirección. En torno a ese auténtico corazón monumental de la ciudad, se despliegan el resto de dependencias, entre las que destacan las naves diáfanas construidas para talleres de formación profesional.
El conjunto de edificios comenzó a construirse en 1948 y las obras continuaron durante años hasta ser bruscamente detenidas en 1957, a raíz del cese fulminante del Ministro de Trabajo José Antonio Girón, principal impulsor de las universidades laborales españolas" [*]
Aunque nos pudimos acercar a La Laboral, que en la actualidad alberga varias instituciones, incluida la Televisión de Asturias, tuvimos que dejar la visita para otra ocasión y centrarnos en el jardín. Pero aconsejaría a quien hiciera la misma vuelta que yo que considerara la posibilidad de acercarse también este enorme conjunto, que ofrece visitas guiadas. Varias líneas de autobús de Gijón nos dejan en la carretera de llega al Hospital de Cabueñes en apenas 20 minutos y la parada queda delante del Jardín y muy cerca de La Laboral. Pienso que las universidades laborales se volverán a inventar, aunque sea bajo otra ideología o pretensiones aparentes.
Podría referirme a muchas de las cosas que nos agradaron de la visita, pero me voy a detener en la abundancia de agua y en el cuidado de tener árboles muertos o "maderas muertas". Tal vez a quien tenga una noción muy aseada (¿?) de la naturaleza y de los jardines, tener ahí un pedazo de tronco lleno de insectos, yerbas, hongos, líquenes y musgo es un despropósito, pero precisamente esos ejemplares aseguran labiodiversidadnatural. Un bosque sin musgo y sin renacuajos no es un bosque. En el Jardín Botánico Atlántico han cuidado estos elementos, que a lo mejor en los jardines japoneses alcanzan un sentido más ornamental, y que a los aficionados pueden "molestar", pero que tienen una gran razón de ser y nos recuerdan (Memento mori) el ciclo natural. El empeño de algunos jardineros de tener un jardín como nuevo y demasiado limpio puede pensarse que es una tendencia o un estilo,pero no debe considerarse el jardín verdadero.
Hubo algún momento indeterminado, más bien asociado a la impresión, en que me parecía estar en las Fragas del Eume, de una gran riqueza vegetal casi intacta. De hecho, el nombre de "Atlántico" señala el objetivo de reunir especies propias de esa parte del mundo y nos habla de la labor de preservación del Jardín. Vi algunas personas, creo que voluntarias, tal vez de alguna de esas asociaciones que se vinculana los jardines botánicos,que trabajabanen unhuertoque hay cerca de la entrada,y su actividad me hubiera parecido envidiable de no ser que sé que con mi lumbalgia crónica no puedo hacer más que alguna fotografía y eso no sin esfuerzo.
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18/5/20
o sabe una muy bien a qué hora salir en la fase 0 avanzada. No ya porque no haya quedado claro en las comunicaciones del Gobierno, y eso que con tanta información es difícil aclararse. Es porque si me apetece pasear no es después de las ocho, por ejemplo. O resulta que preferiría no encontrarme con demasiados runners si bien es verdad que mi mejor hora para pasear es de buena mañana. Como me acerco a casa de mi madre para ver que sigue bien lo hago a una hora que coincide con la que ella puede salir y podemos comprar. En cierto modo ayer me empezaba a añorar un poco del confinamiento vamos a decir más severo que hubo días atrás. Y además fue el primer día que cesaron los aplausos. Ya anteayer se oyeron menos y el primero sonó solo un par de segundos o cuatro, no sé decir, pero resultaron dilatados. Ayer, como si los vecinos lo hubieran acordado, ni siquiera salieron a los balcones y la vida siguió. Ese silencio se me clavó en el pecho pero no porque hubiera que prolongar esa manifestación polémica en el tiempo, sino porque me recordó nuestra levedad.
A veces me acuerdo de un jefe que tuve que falleció en agosto pasado. Con él podría decirse que compartiría la obsesión con no perder el tiempo. A veces se trata de poder rentabilizarlo, idea que casi ─pero no totalmente─ he abandonado, de manera que mi "productividad" ha bajado mucho con respecto a otras épocas de mi vida. Otras veces se trata de cargarlo de propósitos más inmateriales y de avanzar en lo que se llama "crecimiento personal" y que en mi caso es una especie de disminución personal. Es todo tontería, el tiempo se acaba inexorablemente. Es una guerra perdida.
Mucho se hablará del antes y el después del confinamiento y del antes y el después del coronavirus. Para mí ha sido el espaldarazo definitivo que me reveló lo lejos que estoy de muchos modelos de vida que ocupan el espacio público. Ayer veía en un vídeo que rodaba por Twitter el panorama que había cerca de la Barceloneta, con gente joven practicando deporte al aire libre en un espacio no muy grande y acribillado además de ciclistas y patinadores. Nada más lejos de mi idea del ejercicio físico y del disfrute, pero me imagino que ese cuadro hay que interpretarlo en que toda la franja playera o casi toda es un lugar de flirteo en cuanto empieza el llamado buen tiempo. En el vídeo llama la atención un muchacho que se desplaza por el suelo casi como un reptil, lo que me inspiró su naturaleza involutiva y que el desarrollo muscular no siempre va en relación con el desarrollo cerebral. Rapidez, fuerza y me figuro que música a todo decibelio, es algo que situaríamos en el extremo totalmente opuesto a mi idea de la salud, el progreso y el gozo.
Particularmente las chicas que hacen sentaditas ysaltos me recordaron alguna distopía literaria (una mezcla entre la de Robert Graves y la de George Orwell), donde siempre prevalecen los jóvenes y un gregarismo que me gustaría decir que tiene una estirpe tribal. Que estos días de confinamiento se ha practicado más deporte o de más mala manera lo declaran las cifras de lesiones por sobrecarga.
Mi atavismo fue dibujar una mano o la silueta de mi mano, tendría que decirse, como las de las Cueva de las Manos patagónica, que se suele decir que están estarcidas. Se dice que el arte rupestre de esta parte del mundo discurre entre los 9300 y los 1300 años anteriores a Cristo y esa extensión en el tiempo nos habla de un espacio sagrado y permanente. Y lo más parecido al estarcido de manos es, en otro ámbito, la huella de Buda o buddhapada, aunque la huella preconiza el arte tipográfico y el estarcido no.Yo no sé si podemos hablar de estarcido indistintamente cuando lo que coloreamos es el hueco o el contorno, como ocurre con la técnica del grabado, que lo hay cuando el dibujo resalta de lo hundido o de lo que sobresale.
Cuando yo era pequeña hacían un programa que se llamaba Las manos mágicas, donde las manos de Leo Behnke demostraban trucos de magia. En un fondo oscuro destacaban las manos y los elementos usuales en la magia: cordones, naipes,etcétera. Pocos elementos. Y lo gracioso es que las manos además de obrar el truco hacían algún gesto de advertencia, o señalaban o mostraban. La sintonía era muy pegadiza y decía algo así como "Las manos mágicas le dirán la forma de aprender con muchos trucos que magia son, el resto depende de usted". Es muy curioso que ese modelo de emisión no se volvió a ver hasta algún programa con manos de pantomima o teatro negro que no recuerdo bien.
Se suele decir que la única vez que el mimo Marcel Marceau habló fue para decir "No". Fue en la película muda de Mel Brooks (Silent movie,1976), precisamente cuando se le pide su participación. Pues eso, que no.
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8/5/20
Globos
Este dibujo además de relatar muy bien la preocupación de cada familia animal a mí me recuerda el problema de la propiocepción pero no de la física, la que nos permite movernos con solvencia. Me refiero a quienes tienen de sí una percepción distorsionada, sea por defecto o por exceso. Cuesta creer la de currículos quemuestrandatos exagerados odirectamente falsos. Hay algúncasoque simplemente se arroga logros de difícil valoración pero que por apelar a estancias en algunauniversidad o empresa por ejemplo de Estados Unidos, adquieren una relevancia enorme. Otros casos, a mi entender más graves, añaden categoría a una experiencia laboral, o incorporan su nombre a un artículo donde nunca contribuyeron, o dan por adquirido un título que nunca acabaron de culminar. He conocido de cerca algún caso claramente patológicodonde elentornofamiliar noes un detalle menor. Supongo que por la misma razón por la que mi familia nunca me ha apoyado, hay familias que se movilizan para aupar a uno de sus descendientes o a todos sea económicamente o con un respaldo emocional desmedido. La condición patológica queda disfrazada con el buenismo y el wishfulthinking marketiniano. Pero una mentira es una mentira.
Hablando de mentiras o, mejor dicho, de las mentiras estadísticas, el ejemplo más directo sería el de las cifras de fallecidos por la COVID-19. Ayer ante una pregunta que se le hizo a Fernando Simón en una de las ruedas de prensa habituales ya, el hombre contestó sobre la diferencia de 5000 muertos entre la cifra delISCIII y el Gobierno: "Lo cierto es que todos esos incrementos son incrementos estadísticos que se tienen luego que asociar a una causa, y no podemos decir a qué se deben esos incrementos. No sabemos si se deben a un accidente de tráfico enorme, no sabemos si se debe a un aumento de la mortalidad por infarto, no sabemos si se debe a un aumento de la mortalidad por coronavirus o por cualquier otra enfermedad".
Sí que se sabe de qué se muere la gente, y él como epidemiólogo no lo ignora que ese dato no hay que buscarlo, que todos los muertos por accidente de tráfico más o menos quedan declarados, se mueran en el acto o después del accidente. Cuesta creer que un hombre con la trayectoria que se arroga este señor acabe tan mal. Y lo único que se nos ocurre a los que no pintamos nada es que se debe a una adhesión inquebrantable al Gobierno, al cual parece que no le acaba de interesar revelar la cifra de muertos, especialmente la de las residencias geriátricas. No sabría decir si Fernando Simón se comporta como un pez temeroso o como un perro secuaz. Sí puedo decir que Yolanda Fuentes, directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, al dimitir se ha comportado como quien quiso ser.
Que los datos son manejables y que depende mucho en qué forma se adquieren y en qué forma se presentan, lo sabe cualquiera. Pero en estos días el asunto, como otros, mostraba una gran falta de claridad.
Me da mucha pena la gran mortandad de ancianos que hemos tenido y tal vez tendremos. En mi entorno, de hecho, todas las muertes de que he tenido noticia eran de mayores de 75 años que vivían en residencias geriátricas. Si esto sirve para que las residencias geriátricas cumplan mejor, será lo único bueno que habremos sacado. Nos quedará un mundo feliz con apenas viejos, muy orwelliano todo, y con menos votantes para la derecha seguramente.Que los jóvenes y los niños no tengan una noción de que existe la vejez, con la decadencia del cuerpo inevitable, les expone a la gran mentira de la eterna juventud.
15/4/20
Los bienes de interés local y los males de interés global
Vídeo de@generesdepuntlatorre en Instagram
12/4/20
Alarma, karma, alma
26/1/20
Estamos todos locos
En el Hospital en el que yo trabajaba (1985-2005) esas camas psiquiátricas, no todas, se recuperaron de alguna manera (no tal cual) cuando los trastornos de alimentación aconsejaron el internamiento de los enfermos de anorexia y bulimia para poner en orden sus costumbres diarias. Pero, aunque gracias a Dios no hemos tenido en mi familia ningún enfermo psiquiátrico, sé que Ernest Lluch con su bandazo estaba trasladando (o devolviendo) el problema a las familias. Y hay psicosis y esquizofrenias muy graves que no se controlan con medicación y ya no digamos cuando el paciente la abandona. Como lo que se suele comentar sobre Ernest Lluch es su desafortunada muerte en manos de ETA o también que "universalizó" la Sanidad Pública, hay que dejar también nota de algún detalle colateral que complete la sesgada imagen que proyectó.
Sin embargo lo que me trae hoy aquí no es la Psiquiatría, tan medicalizada o desinstitucionalizada (en consonancia con lo que hablamos de la política judicializada), sino un detalle del proyecto que por mi afición a la Botánica no me puede pasar por alto. En él se comenta en los preliminares haber visitado varios establecimientos europeos de la época para tomar ejemplo de las buenas ideas y porqué la elección del lugar recayó en un llano del sudoeste de Barcelona, por estar alejado del bullicio y por contar con tierras de cultivo y un clima salubre. Por lo menos mucho más salubre que el Raval, que queda a nivel del mar.
También entró en consideración Pedralbes, el monasterio, pero era pequeño para el plan. De hecho el edificio era mucho más grande que cualquier otro edificio de Barcelona, dato que lanzo sin detenerme a analizar. Ocupaba 122 hectáreas. La solución arquitectónica que se adoptó para su clausura fue un salto de lobo o zanja, lo que los ingleses inventaron y llaman ha-ha. Ese tipo de zanja veo que recientemente se ha aplicado en los aledaños de las renovadas Glorias, pero ese es otro tema.
La institución contó con una granja y huertos (entre los que estaba el de Can Masdeu, finca actualmente ocupada), por lo tanto se autoabasteció en gran parte. Había tahona y un telar para las gasas. En las imágenes de archivo se ven porquerizas y talleres de costura.
Tal y como se explica en un vídeo muy interesante aunque cargado de doctrina guerracivilista,en los años de la especulación los terrenos se empezaron a vender para la construcción de pisos en La Guineuta, Barcinova y Canyelles. Eso por un lado, por otro se perdieron todos los enfermos "privados" y sólo quedaron los desahuciados por la sociedad. Otro factor fue el relevo del personal religioso por el personal sanitario. La degradación del edificio, algo que ocurre en todos los equipamientos sanitarios, fue visible y tan colosal como la extensión de las instalaciones.
En la actualidad una de las dependencias que se mantiene en pie alberga la sede del distrito, una unidad de la Guardia Urbana, una biblioteca y un centro residencial de primera acogida, es decir, un "albergue social".
Hace un año se iniciaron las obras de rehabilitación de la Capilla de San Rafael, sobre la cual trata un excelente trabajo de final de carrera de la arqueóloga Alba Vilardell. Contra todo lo que podría preverse, porque parecía imposible que hubiera interés por parte del Ayuntamiento en rehabilitar un edificio tan deteriorado y ruinoso. Ceden su uso al Arzobispado y por lo tanto allí podrán celebrar misa los parroquianos de Sant Marcel ─un local vecino, modesto, y no muy grande─, que llevan años pidiendo que les arreglen esa capilla. La capilla, a diferencia del resto del Instituto Mental de la Santa Creu, era de estilo historicista neorrománico:
"La capilla es la única parte del Manicomio en que la arquitectura puede desplegar moderadamente galas de la decoración y ornamentación: las pinturas que acaso se coloquen en ella, no representarán escenas lúgubres martirios, etc., sino pasos de la vida de Jesucristo o imágenes de Santos; cuadros instructivos y consoladores" (Proyecto de Pi i Molist).
Para Pi i Molist era muy importante la salubridad del instituto y hace notar en su Proyecto la idoneidad del terreno elegido, aunque también indica la falta de árboles. Porque no solo pensaba en la explotación agrícola y ganadera de las tierras sino también en la benignidad de la naturaleza para el equilibrio mental. Vuelca todo el catálogo de Miguel Colmeiro (Catalogus plantarum in horto botanico Barcinonensis) de 1844, que yo a mi vez reproduzco como muestra de la variedad de flores arvenses que teníamos en Nou Barris por aquella época. El vídeo de Comelles antes enlazado nos muestra alguna imagen del jardín enclaustrado en uno de los pabellones, ese que ahora solo tiene dos grupos de palmeras. En el Parc Central hay un tejo maltratado y algún laurel que podría pertenecer a la época anterior a la guerra, pero se diría que no queda nada. Cuando pienso en esto y recuerdo el jardín de Fráncfort (Grüneburgpark) que conserva árboles que bien pudieron dar sombra a Goethe, se me cae el alma a los pies. ¿Tendremos remedio?
Incluyounparde imágenes del estado de la rehabilitación de la Capilla de San Rafael y otras de mi archivo que las tomé en mayo de 2012, cuando el templo no podía estar peor. Estas rehabilitaciones siempre nos dan un aire de cartón-piedra y me recuerdan un poco a Disneyland y su castillo de Blancanieves.
Miguel Colmeiro Penido, siempre según la Wikipedia, cuenta con cinco especies botánicas con las que se le ha dedicado un epónimo. Una de ellas es la malva colmeiroi.
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