18/12/20

Post 1736: Negro carbón


e parece que desde que tuvimos la exposición en Barcelona sobre la obra de Charlotte Salomon no había disfrutado tanto de otra exposición como ayer con la de William Kentridge en el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona). La muestra incluye algunas de las obras más emblemáticas de Kentridge: tapices de gran formato, la instalación audiovisual More Sweetly Play the Dance y la serie completa de los once cortometrajes de animación Drawings for Projection. William Kentridge retrata Johannesburgo y la historia de Sudáfrica y el apartheid, pero, sobre todo, los temas son desnudamente cuestiones universales: la naturaleza de las relaciones humanas, la memoria, la dominación y la culpa, y la disección del poder. Los médicos explorando el magnate Soho Eckstein, cualquier imagen de este ser descomunal, son carboncillos, pero carboncillos de gran tamaño que Kentridge borra y reutiliza para crear sus películas, en las que el movimiento se desarrolla no con la animación típica sino por la sucesión de imágenes fijas. El dibujo de hoy muestra la radicalidad de los trazos, y el color dominante, casi negro. El azul (aplicado con pastel) es el otro color que aparece en las obras, pero siempre representa el agua y el agua siempre parece representar los sentimientos y los sentimientos que se desbordan, que nada puede contener. Es un elemento que de repente inunda las escenas a partir de un rastro de saliva o de poco menos. El agua, que ya desde la literatura medieval, es toda una metáfora de las emociones, en William Kentridge cobra toda su fuerza.

Dibujo para Stereoscope (1998-1999), William Kentridge


La asociación en Kentridge de varias técnicas no es una alarde de tecnología o modernío, no se desperdician recursos por redundar sobre lo que tan claramente esboza un trazo. Y el carboncillo es muy expresivo y dúctil al mismo tiempo, universal. El expresivismo es tan duro o más que en Goya. En el dibujo de hoy coexisten el carbón y el pastel. Kentridge se mueve también en la ambivalencia cuando reúne su identidad con la del magnate Soho Eckstein hasta el punto de que a veces es difícil distinguirlos.
El segregacionismo, el afán de dominación y el deseo son las tres ideas que fundamentan el tema de la obra de Kentridge y aunque está motivado por la realidad que conoció o conoce, se podrían considerar atemporales. Pero arranca de su vivencia directa y esto me lo hace muy estimado, por la tendencia que hay a veces no solo al arte-adorno sino también al arte de peana y al arte de repetir modelos o motivos muy trillados.
Me atrae mucho el dibujo con grafito o carboncillo, aunque en general todos nos sintamos tan predispuestos hacia el color y sobre todo a los los colores vivos. Y aunque las líneas delicadas son muy bonitas muchas veces siento la necesidad de aplicar la fuerza, el borrón y un detalle brusco. Ahí estoy.

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30/6/20

Xixón ye muy prestoso


ada año intento visitar durante mis vacaciones algún jardín botánico o, como el de de Villa d'Este en Tívoli, el año pasado, un jardín remarcable por su diseño. Este año, a pesar de la pandemia, he podido viajar a Gijón, donde tenía muchas ganas de ir aunque no fuera por su Jardín Botánico Atlántico. He podido pasar a penas una semana en Asturias y al lado del mar, que me ha refrescado de estos meses tan duros para todos. Gijón es una ciudad de menos de 300.000 habitantes, pocos foráneos,un paseo a la vera del mar, mareas vivas, dos playas grandes y un casco antiguo atractivo. De la Semana Negra fui consciente cuando al llegar vi que había una feria del libro paralela, todo ello con unas medidas de seguridad de admirable sensatez y deaúnmás admirable cumplimiento. Mi visita estaba centrada, como digo, sobre todo en el jardín botánico, pero además puede visitar el bello Parque de la Reina Isabel y, en Oviedo, el Campo de San Francisco. Los dos parques, ya que no les voy a dedicar mayor atención, encajan su belleza en que tienen solera, y en ellos se hace realidad aquello de que un buen jardín tiene que tener necesariamente ejemplares añosos y buenas sombras con claros contrastados de sol directo.
El jardín botánico de Gijón tiene su origen en la finca de la familia del poeta Juan Meléndez Valdés y en un bosque comunal de robles, alisos y hayas surcado por un río, el Peñafrancia, que va a desembocar al río Piles, el que está al lado de El Molinón. El orgullo de este botánico es la Carbayera de Tragamón, pero en su totalidad este jardín muestra una armonía notable y es un entorno de 25 hectáreas muy transitable porque casi es llano a pesar de su extensión y de albergar 2000 especies vegetales diferentes.
El jardín está muy bien equipado con los servicios propios hostelería y a mi entender puede ser visitado por personas con dificultades para caminar. Está bien rotulado y todo hace pensar en que se ha tenido muy presente la función didáctica primordial y la de recreo. Hay un laberinto de laurel que está asistido por unos letreros en los que se ponen a prueba los conocimientos botánicos de los visitantes.Llegado un momento, cuando se alcanza el centro del laberinto, esos letreros desaparecen y uno invita a salir por los propios medios que, a poco que se piense, es desandar lo andado y al volver a ver cada letrero no elegir ni A ni B sino el camino de regreso. Aunque en el planteamiento de todo laberinto reside el principio de que, valga la redundancia, se vuelve al principio, en éste ese precepto adopta un aire muy esquemático, sin misterio. La experiencia en conjunto, que es lo que cuenta, es óptima, y el laurel está muy bien cuidado.
Cerca de la Isla hay una marisma, que yo creo que es artificial sino en su totalidad en su mayor parte. Desde esa marisma se puede ver la silueta de La Laboral:

"Concebido en principio como orfanato minero y transformado en el tiempo de su construcción en Universidad Laboral, el edificio de Luis Moya fue pensado como una gran ciudad ideal autárquica y cerrada sobre sí misma, que disponía incluso de una granja de 100 hectáreas y estaba preparada para formar a generaciones de hijos de obreros como profesionales altamente cualificados.

Construida según los ideales de la arquitectura clasicista, el centro de esta ciudad ideal sería la gran plaza central, alrededor de la cual se disponen la magnífica Iglesia, la Torre, el Teatro y los edificios de dirección. En torno a ese auténtico corazón monumental de la ciudad, se despliegan el resto de dependencias, entre las que destacan las naves diáfanas construidas para talleres de formación profesional.

El conjunto de edificios comenzó a construirse en 1948 y las obras continuaron durante años hasta ser bruscamente detenidas en 1957, a raíz del cese fulminante del Ministro de Trabajo José Antonio Girón, principal impulsor de las universidades laborales españolas" [*]

Aunque nos pudimos acercar a La Laboral, que en la actualidad alberga varias instituciones, incluida la Televisión de Asturias, tuvimos que dejar la visita para otra ocasión y centrarnos en el jardín. Pero aconsejaría a quien hiciera la misma vuelta que yo que considerara la posibilidad de acercarse también este enorme conjunto, que ofrece visitas guiadas. Varias líneas de autobús de Gijón nos dejan en la carretera de llega al Hospital de Cabueñes en apenas 20 minutos y la parada queda delante del Jardín y muy cerca de La Laboral. Pienso que las universidades laborales se volverán a inventar, aunque sea bajo otra ideología o pretensiones aparentes.

Podría referirme a muchas de las cosas que nos agradaron de la visita, pero me voy a detener en la abundancia de agua y en el cuidado de tener árboles muertos o "maderas muertas". Tal vez a quien tenga una noción muy aseada (¿?) de la naturaleza y de los jardines, tener ahí un pedazo de tronco lleno de insectos, yerbas, hongos, líquenes y musgo es un despropósito, pero precisamente esos ejemplares aseguran labiodiversidadnatural. Un bosque sin musgo y sin renacuajos no es un bosque. En el Jardín Botánico Atlántico han cuidado estos elementos, que a lo mejor en los jardines japoneses alcanzan un sentido más ornamental, y que a los aficionados pueden "molestar", pero que tienen una gran razón de ser y nos recuerdan (Memento mori) el ciclo natural. El empeño de algunos jardineros de tener un jardín como nuevo y demasiado limpio puede pensarse que es una tendencia o un estilo,pero no debe considerarse el jardín verdadero.

Hubo algún momento indeterminado, más bien asociado a la impresión, en que me parecía estar en las Fragas del Eume, de una gran riqueza vegetal casi intacta. De hecho, el nombre de "Atlántico" señala el objetivo de reunir especies propias de esa parte del mundo y nos habla de la labor de preservación del Jardín. Vi algunas personas, creo que voluntarias, tal vez de alguna de esas asociaciones que se vinculana los jardines botánicos,que trabajabanen unhuertoque hay cerca de la entrada,y su actividad me hubiera parecido envidiable de no ser que sé que con mi lumbalgia crónica no puedo hacer más que alguna fotografía y eso no sin esfuerzo.

Jardín Botánico Atlántico de Gijón 

Jardín Botánico Atlántico de Gijón. Fox panniculata 

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18/5/20

 


o sabe una muy bien a qué hora salir en la fase 0 avanzada. No ya porque no haya quedado claro en las comunicaciones del Gobierno, y eso que con tanta información es difícil aclararse. Es porque si me apetece pasear no es después de las ocho, por ejemplo. O resulta que preferiría no encontrarme con demasiados runners si bien es verdad que mi mejor hora para pasear es de buena mañana. Como me acerco a casa de mi madre para ver que sigue bien lo hago a una hora que coincide con la que ella puede salir y podemos comprar. En cierto modo ayer me empezaba a añorar un poco del confinamiento vamos a decir más severo que hubo días atrás. Y además fue el primer día que cesaron los aplausos. Ya anteayer se oyeron menos y el primero sonó solo un par de segundos o cuatro, no sé decir, pero resultaron dilatados. Ayer, como si los vecinos lo hubieran acordado, ni siquiera salieron a los balcones y la vida siguió. Ese silencio se me clavó en el pecho pero no porque hubiera que prolongar esa manifestación polémica en el tiempo, sino porque me recordó nuestra levedad.

A veces me acuerdo de un jefe que tuve que falleció en agosto pasado. Con él podría decirse que compartiría la obsesión con no perder el tiempo. A veces se trata de poder rentabilizarlo, idea que casi ─pero no totalmente─ he abandonado, de manera que mi "productividad" ha bajado mucho con respecto a otras épocas de mi vida. Otras veces se trata de cargarlo de propósitos más inmateriales y de avanzar en lo que se llama "crecimiento personal" y que en mi caso es una especie de disminución personal. Es todo tontería, el tiempo se acaba inexorablemente. Es una guerra perdida.

Mucho se hablará del antes y el después del confinamiento y del antes y el después del coronavirus. Para mí ha sido el espaldarazo definitivo que me reveló lo lejos que estoy de muchos modelos de vida que ocupan el espacio público. Ayer veía en un vídeo que rodaba por Twitter el panorama que había cerca de la Barceloneta, con gente joven practicando deporte al aire libre en un espacio no muy grande y acribillado además de ciclistas y patinadores. Nada más lejos de mi idea del ejercicio físico y del disfrute, pero me imagino que ese cuadro hay que interpretarlo en que toda la franja playera o casi toda es un lugar de flirteo en cuanto empieza el llamado buen tiempo. En el vídeo llama la atención un muchacho que se desplaza por el suelo casi como un reptil, lo que me inspiró su naturaleza involutiva y que el desarrollo muscular no siempre va en relación con el desarrollo cerebral. Rapidez, fuerza y me figuro que música a todo decibelio, es algo que situaríamos en el extremo totalmente opuesto a mi idea de la salud, el progreso y el gozo.

Particularmente las chicas que hacen sentaditas ysaltos me recordaron alguna distopía literaria (una mezcla entre la de Robert Graves y la de George Orwell), donde siempre prevalecen los jóvenes y un gregarismo que me gustaría decir que tiene una estirpe tribal. Que estos días de confinamiento se ha practicado más deporte o de más mala manera lo declaran las cifras de lesiones por sobrecarga.

Mi atavismo fue dibujar una mano o la silueta de mi mano, tendría que decirse, como las de las Cueva de las Manos patagónica, que se suele decir que están estarcidas. Se dice que el arte rupestre de esta parte del mundo discurre entre los 9300 y los 1300 años anteriores a Cristo y esa extensión en el tiempo nos habla de un espacio sagrado y permanente. Y lo más parecido al estarcido de manos es, en otro ámbito, la huella de Buda o buddhapada, aunque la huella preconiza el arte tipográfico y el estarcido no.Yo no sé si podemos hablar de estarcido indistintamente cuando lo que coloreamos es el hueco o el contorno, como ocurre con la técnica del grabado, que lo hay cuando el dibujo resalta de lo hundido o de lo que sobresale.

Cuando yo era pequeña hacían un programa que se llamaba Las manos mágicas, donde las manos de Leo Behnke demostraban trucos de magia. En un fondo oscuro destacaban las manos y los elementos usuales en la magia: cordones, naipes,etcétera. Pocos elementos. Y lo gracioso es que las manos además de obrar el truco hacían algún gesto de advertencia, o señalaban o mostraban. La sintonía era muy pegadiza y decía algo así como "Las manos mágicas le dirán la forma de aprender con muchos trucos que magia son, el resto depende de usted". Es muy curioso que ese modelo de emisión no se volvió a ver hasta algún programa con manos de pantomima o teatro negro que no recuerdo bien.

Se suele decir que la única vez que el mimo Marcel Marceau habló fue para decir "No". Fue en la película muda de Mel Brooks (Silent movie,1976), precisamente cuando se le pide su participación. Pues eso, que no.

Manos estarcidas en la Cueva de las Manos (Perito Moreno, Argentina) 

Mano II (MartaDomínguezSenra)


Post scriptum: La Barceloneta y otros sitios, en los que siempre hubo corredores y ciclistas, ahora es un lugar imposible para dar un paseo. Gracias a Ada Colau y al confinamiento, se han tomado un terreno que antes pertenecía al sosiego y al aburrimiento más legítimo. Se ha hecho muy difícil pasear por Barcelona y por Collserola, donde al parecer ha aumentado un 60% la afluencia de gente. Yo he ido a Collserola desde hace 35 años y lo puedo asegurar que ha sido así.

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8/5/20

Globos


iza Donnelly hizo el trabajo que incluyo hoy en el álbum Témporas para The New Yorker y está dibujado a plumilla, cosa que da a los trazos un vigor especial. Como el material de dibujo cada vez es más prodigioso no es tema menor que un instrumento de escritura antiguo alcance tanta expresividad. Lo que tiene su misterio es que las burbujas o los globos o bocadillos sean exactamente igual, idénticos, como si se hubieran reproducido con ordenador. Siendo como es la viñeta tan sencilla, ese particular extrae complejidad al dibujo. Pero no por fácil sino para que no nos perdamos en detalles que no cuentan. Lo que cuenta es que los tres globos son idénticos. El pez piensa, tal vez con temor, en un gato o en el gato. El perro piensa, tal vez con fastidio, en el gato. Y el gato piensa en sí mismo. Y cuando digo "piensa" naturalmente pienso en una forma muy elemental de pensamiento, con más o menos recorrido.

Este dibujo además de relatar muy bien la preocupación de cada familia animal a mí me recuerda el problema de la propiocepción pero no de la física, la que nos permite movernos con solvencia. Me refiero a quienes tienen de sí una percepción distorsionada, sea por defecto o por exceso. Cuesta creer la de currículos quemuestrandatos exagerados odirectamente falsos. Hay algúncasoque simplemente se arroga logros de difícil valoración pero que por apelar a estancias en algunauniversidad o empresa por ejemplo de Estados Unidos, adquieren una relevancia enorme. Otros casos, a mi entender más graves, añaden categoría a una experiencia laboral, o incorporan su nombre a un artículo donde nunca contribuyeron, o dan por adquirido un título que nunca acabaron de culminar. He conocido de cerca algún caso claramente patológicodonde elentornofamiliar noes un detalle menor. Supongo que por la misma razón por la que mi familia nunca me ha apoyado, hay familias que se movilizan para aupar a uno de sus descendientes o a todos sea económicamente o con un respaldo emocional desmedido. La condición patológica queda disfrazada con el buenismo y el wishfulthinking marketiniano. Pero una mentira es una mentira.

Hablando de mentiras o, mejor dicho, de las mentiras estadísticas, el ejemplo más directo sería el de las cifras de fallecidos por la COVID-19. Ayer ante una pregunta que se le hizo a Fernando Simón en una de las ruedas de prensa habituales ya, el hombre contestó sobre la diferencia de 5000 muertos entre la cifra delISCIII y el Gobierno: "Lo cierto es que todos esos incrementos son incrementos estadísticos que se tienen luego que asociar a una causa, y no podemos decir a qué se deben esos incrementos. No sabemos si se deben a un accidente de tráfico enorme, no sabemos si se debe a un aumento de la mortalidad por infarto, no sabemos si se debe a un aumento de la mortalidad por coronavirus o por cualquier otra enfermedad". 

Sí que se sabe de qué se muere la gente, y él como epidemiólogo no lo ignora que ese dato no hay que buscarlo, que todos los muertos por accidente de tráfico más o menos quedan declarados, se mueran en el acto o después del accidente. Cuesta creer que un hombre con la trayectoria que se arroga este señor acabe tan mal. Y lo único que se nos ocurre a los que no pintamos nada es que se debe a una adhesión inquebrantable al Gobierno, al cual parece que no le acaba de interesar revelar la cifra de muertos, especialmente la de las residencias geriátricas. No sabría decir si Fernando Simón se comporta como un pez temeroso o como un perro secuaz. Sí puedo decir que Yolanda Fuentes, directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, al dimitir se ha comportado como quien quiso ser.

Que los datos son manejables y que depende mucho en qué forma se adquieren y en qué forma se presentan, lo sabe cualquiera. Pero en estos días el asunto, como otros, mostraba una gran falta de claridad.

Me da mucha pena la gran mortandad de ancianos que hemos tenido y tal vez tendremos. En mi entorno, de hecho, todas las muertes de que he tenido noticia eran de mayores de 75 años que vivían en residencias geriátricas. Si esto sirve para que las residencias geriátricas cumplan mejor, será lo único bueno que habremos sacado. Nos quedará un mundo feliz con apenas viejos, muy orwelliano todo, y con menos votantes para la derecha seguramente.Que los jóvenes y los niños no tengan una noción de que existe la vejez, con la decadencia del cuerpo inevitable, les expone a la gran mentira de la eterna juventud.

Liza Donnelli

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15/4/20

Los bienes de interés local y los males de interés global




erá hace unos 20 años cuando en mi trabajo habitual teníamos una gotera de aquellas que cuando llovía reaparecía y siempre por un lugar nuevo. Mi terminal no era la peor, pero adopté la costumbre de cubrir la pantalla y el teclado con dos plásticos siempre que acababa la jornada, para resguardarlos un poco. Cuando volvía los recogía y los dejaba a un lado doblados. Un día mi compañera me hizo ver que doblaba mis bártulos como se suelen recoger los paños de la misa (el manutergio, y el corporal sobretodo). En realidad yo lo doblaba no con unción sino con cuidado, como había visto doblar el género en la tienda de mis padres. Las toallas, las bragas, los delantales, las camisetas, los paños de cocina, todo. Como en mi familia no ha habido ningún sacristán ni sacristana, pienso que es lo más seguro que mi costumbre se asimilara más a lo que había aprendido en nuestro negocio familiar. No es difícil pero imprime estilo.
Anteayer recordé ese caso cuando vi un vídeo de Gèneres de punt La Torre. No el que enlazo sino el que tan amablemente me han dado permiso sus propietarios para enlazar aquí. Está tienda centenaria está tocando la Plaza Universidad y está considerada un Bien de Interés Local y un comercio emblemático porque mantiene prácticamente intacta la tienda original. Los productos que se ofrecen son además todos de calidad. Y la atención al público también.
Como yo he vendido sé un poco lo mucho que ha cambiado el panorama comercial, como ha cambiado en general todo lo que tiene que ver con la atención al público. Y no sólo por las tecnologías de la información, es que entidades como las bancarias van cambiando su orientación o la imagen y nos lo hacen notar al imponernos unos modelos que además escenifican con el mobiliario. Ya no quedan en las escasas cajas de ahorros que han sobrevivido los embates de los tiempos las ventanillas, ni aquellos escritorios en mármol donde rellenar impresos con un bolígrafo ligado a un soporte.  Desaparecieron las mamparas de fieltro renegrido que reorganizaban los espacios de los cajeros y los de los directivos, la ergonomía pesada. Van anulándose las mesas encarando una silla (la del asesor) y dos sillas (las de los clientes) a favor de modelos en los que aún no nos hallamos, como el que actualmente se da en los stores de Caixabank. No sabemos bien si los empleados que ahora nos atienden son trabajadores (asalariados por extrañas fórmulas de autoempleo) o una especie de intermediarios que no destacan por su cercanía sino que adoptan una actitud de profesionalidad líquida, versátil, pero también ambigua. Ahora los "profesionales" manejan un abanico de unas 25 frases y las repiten en toda situación. No meten la pata, jamás abandonan el camino trillado, pero tampoco convencen.
La ebullición de la venta en línia a través de plataformas con clara potencia monopolizante vino precedida por una temporada con una especie de dependientes a quienes les era indiferente si te podían ofrecer o no el producto que pedías. No se molestaban en ofrecernos una alternativa o en perseguir nuestro deseo para conseguir el artículo en cuestión. A mí me han llegado a hacer hace poco una venta sin dejar de atender el teléfono y casi sin mirarme. La incomodidad que causa una situación así es mínima en el sentido de que no altera nuestra autoestima, pero va abriendo espacio a la opción de realizar compras sin tener que interactuar con personas puesto que no añade valor e incluso hace aborrecer el trato con desconocidos a los que parece que inspiramos fastidio.


odo tiene que ver con elamor al oficio, además de que haya una habilidad social mayor o menor con el público. Para vender hay que defender lo que se vende, saberlo presentar, cuidarlo. ¿Cuántas veces no le oí decir a mi madre que si estaba con la moral baja perdía la ilusión por la venta y que eso repercutía en las ganancias?
En mi trabajo, donde es muy importante elfactor humano, percibo que a veces algunos usuarios nos ven a los que les atendemos como una molestia en vez de como una ayuda. La gran mentira que a veces esconde la revolución tecnológica  preferir rellenar un formulario donde la magia materializará sus aspiraciones, y ven al intermediario como una barrera muy irritante. Los más ingenuos pueden llegar a creer que si no tenemos una maravillosa página web donde puedan proyectar sus pretensiones es porque estamos desfasados. De hecho yo creo que a la larga algún día se usará algún chisme que colme esa magia que eludimos. Pero será perverso y sólo servirá para enmarañarlos y entorpecer o llevarlos a un atolladero, generar estadísticas y estudios de mercado, o desesperarlos. 
El cuidado de los instrumentos y herramientas de trabajo, el método, la economía de materiales y gestos, la capacidad de transmitir confianza, fiabilidad, facilidad, etc. es algo que debería transmitirse cuando aprendemos a ejercer un trabajo.
Y otra cosa que he aprendido en mi trayectoria laboral es que un buen profesional siempre respeta a otro buen profesional, aunque sean del mismo sector o no.
En mi opinión la tendencia actual de contar antes con el número de contactos o likes que con su experiencia (especialmente la buena) será pasajera, aunque no es del todo desdeñable. Todo eso cansa. "Menos es más".
El vídeo que añado hoy al álbum es un perfecto ejemplo y modelo de cómo envolver bien una venta sin trampa ni cartón.

Vídeo de@generesdepuntlatorre en Instagram

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12/4/20

Alarma, karma, alma




emanas atrás me pesaba la sensación de tener todo mi tiempo ocupado en trabajar, atender a mi madre, descansar, comer, trabajar, atendera mi madre, descansar, comer, y así siempre. Así que el confinamiento para mí ha sido en gran parte algo deseado, aunque estoy trabajando semana sí, semana no. Es ideal para mi manía de la responsabilidad ética poder trabajar, aunque no soy propiamente esencial y solo ayudo a  los que sí lo son. Otra cosa es el horror que me inspira el panorama que hemos levantado entre unos y otros, y la intranquilidad que me provoca el escenario económico que nos va a quedar. El parón de la actividad empresarial, en especial la que depende del turismo, no puede tener consecuencias inmediatas temibles, pero las consecuencias a medio plazo sí lo son.
Ayer una amiga investigadora me pasó un texto que no sé si le van a publicar sobre la pandemia y su relación con la estabulación intensiva y los mercados asiáticos de animales vivos. Le he sugerido que lo ofrezca a algún periódico de la prensa generalista, pero me temo que el texto lo tiene comprometido y por tanto encallado. Me comenta que no introduce ninguna idea nueva, y es cierto. De hecho hasta Frank Cuesta hace más de un mes ya hablaba con Federico Jiménez Losantos de los pangolines. Resalta el silencio de los científicos, investigadores, médicos, biólogos, veterinarios y demás profesionales relacionados con la salud. Eso al lado de la teoría conspiranoica de que es la propia ciencia la que ha estado desarrollando virus de laboratorio, teoría que nos haría clamar por una sociedad donde lejos de haber más ciencia querríamos menos ciencia. Los científicos o los investigadores comunican sus logros y sus hallazgos pero en general no parece que se impliquen con la realidadsocial y económica. En realidad sus detractores al verse atacados por su quehacer alternativo suelen esgrimir que las profesiones de la salud apoyan la industria farmacéutica. Todo son palabras gruesas, todo es demasiado denso.


Como estos días he vivido con el alivio de que me llegaba el día para hacer todas las cosas que quería hacer, hasta he pensado mucho. O habría que decir que he pensado poco pero en un solo tema, que no es ni lo de los pangolines ni lo del turismo ni lo de los investigadores. He pensado en el famoso karma. Lo primero que pienso es en cómo se ha ido introduciendo la idea del karma en nuestros días, siendo como es una noción budista o hinduista. Tal vez por su exotismo y por estar desprovista de los matices negativos de la doctrina cristiana, se ha impuesto incluso en conversaciones tan accidentales como las que se mantienen en un ascensor. Está mal visto invocar a Santa María, pero si recurrimos al karma como broche de una frase quedamos hasta bien.
La idea de que quien mal anda mal acaba, o de quien a hierro mata a hierro muere (Qui gladio ferit gladio perit) no es oriental en exclusiva, lo que es oriental es aplicarla a la reencarnación. Así dicho de una vez y sin demasiado detenimiento. Pero reconociendo que las cosas son así, tampoco hay que descartar la suerte (tanto la mala como la buena). La teología católica mantiene la gracia y las virtudes infusas, con las que estoy más dispuesta a comulgar. Más que nada porque he presenciado demasiadas veces el engreimiento de quienes creen que el fruto de su esfuerzo es por su único mérito (Work, work, work) y la frustración de quienes trabajan para nada o para que se apropie de su trabajo otro más listo. Los del karma dirán que el fruto de los engreídos se verá más adelante, cuando se reencarnen en un pobre animalito encerrado en una jaula sucia. Como si un animalito además tiene que cargar con el alma de un desalmado.

Der Maler im Garten (Carl Spitzweg,1865-1870)

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26/1/20

Estamos todos locos

 


n Google Books podemos consultar el Proyecto (1860) del Dr. Pi i Molist para el que fue el sanatorio mental más grande que ha habido en Barcelona, el Institut Mental de la Santa Creu. Aunque en origen estaba proyectado para una capacidad de 600 enfermos mentales, con el tiempo albergó personas que diremos que no tenían adonde ir. Cerró en septiembre de 1987 pero yo creo que ya atendía a pocas personas. Al parecer quedaban 220 enfermos, que fueron llevados fuera de Barcelona pero no sé a qué lugar o lugares. Yo hacía EGB cuando aún se podía ver algún enfermo que durante el día dejaban salir. Recuerdo en especial un hombre que iba vestido y forrado con mucho papel de estraza y papel de periódico y fumaba también cigarros liados con papel de estraza muy grandes y que no sé si llevaban algo de tabaco. El hombre era totalmente inofensivo y se sentaba como su masa de papel y ropa en algún aledaño del paseo que lleva el nombre del Dr. Emili Pi i Molist.
El año 1987 ya se había desarrollado además la Ley General de Sanidad (1986) por la que Ernest Lluch entre otras cosas impulsó la eliminación de muchas camas psiquiátricas. Me quiero acordar de que cuando aún era Ministro de Sanidad aspiró al Rectorado de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, cosa que me pareció escandalosa. Lo que ocurre es que estamos muy acostumbrados ya a las puertas giratorias (público/privado, público/público) y demás y ya nos parece de lo más normal y no me extrañaría que pase a ser incluso obligatorio.

En el Hospital en el que yo trabajaba (1985-2005) esas camas psiquiátricas, no todas, se recuperaron de alguna manera (no tal cual) cuando los trastornos de alimentación aconsejaron el internamiento de los enfermos de anorexia y bulimia para poner en orden sus costumbres diarias. Pero, aunque gracias a Dios no hemos tenido en mi familia ningún enfermo psiquiátrico, sé que Ernest Lluch con su bandazo estaba trasladando (o devolviendo) el problema a las familias. Y hay psicosis y esquizofrenias muy graves que no se controlan con medicación y ya no digamos cuando el paciente la abandona. Como lo que se suele comentar sobre Ernest Lluch es su desafortunada muerte en manos de ETA o también que "universalizó" la Sanidad Pública, hay que dejar también nota de algún detalle colateral que complete la sesgada imagen que proyectó.

Sin embargo lo que me trae hoy aquí no es la Psiquiatría, tan medicalizada o desinstitucionalizada (en consonancia con lo que hablamos de la política judicializada), sino un detalle del proyecto que por mi afición a la Botánica no me puede pasar por alto. En él se comenta en los preliminares haber visitado varios establecimientos europeos de la época para tomar ejemplo de las buenas ideas y porqué la elección del lugar recayó en un llano del sudoeste de Barcelona, por estar alejado del bullicio y por contar con tierras de cultivo y un clima salubre. Por lo menos mucho más salubre que el Raval, que queda a nivel del mar.

También entró en consideración Pedralbes, el monasterio, pero era pequeño para el plan. De hecho el edificio era mucho más grande que cualquier otro edificio de Barcelona, dato que lanzo sin detenerme a analizar. Ocupaba 122 hectáreas. La solución arquitectónica que se adoptó para su clausura fue un salto de lobo o zanja, lo que los ingleses inventaron y llaman ha-ha. Ese tipo de zanja veo que recientemente se ha aplicado en los aledaños de las renovadas Glorias, pero ese es otro tema.

La institución contó con una granja y huertos (entre los que estaba el de Can Masdeu, finca actualmente ocupada), por lo tanto se autoabasteció en gran parte. Había tahona y un telar para las gasas. En las imágenes de archivo se ven porquerizas y talleres de costura.

Tal y como se explica en un vídeo muy interesante aunque cargado de doctrina guerracivilista,en los años de la especulación los terrenos se empezaron a vender para la construcción de pisos en La Guineuta, Barcinova y Canyelles. Eso por un lado, por otro se perdieron todos los enfermos "privados" y sólo quedaron los desahuciados por la sociedad. Otro factor fue el relevo del personal religioso por el personal sanitario. La degradación del edificio, algo que ocurre en todos los equipamientos sanitarios, fue visible y tan colosal como la extensión de las instalaciones.

En la actualidad una de las dependencias que se mantiene en pie alberga la sede del distrito, una unidad de la Guardia Urbana, una biblioteca y un centro residencial de primera acogida, es decir, un "albergue social".

Hace un año se iniciaron las obras de rehabilitación de la Capilla de San Rafael, sobre la cual trata un excelente trabajo de final de carrera de la arqueóloga Alba Vilardell. Contra todo lo que podría preverse, porque parecía imposible que hubiera interés por parte del Ayuntamiento en rehabilitar un edificio tan deteriorado y ruinoso. Ceden su uso al Arzobispado y por lo tanto allí podrán celebrar misa los parroquianos de Sant Marcel ─un local vecino, modesto, y no muy grande─, que llevan años pidiendo que les arreglen esa capilla. La capilla, a diferencia del resto del Instituto Mental de la Santa Creu, era de estilo historicista neorrománico:

"La capilla es la única parte del Manicomio en que la arquitectura puede desplegar moderadamente galas de la decoración y ornamentación: las pinturas que acaso se coloquen en ella, no representarán escenas lúgubres martirios, etc., sino pasos de la vida de Jesucristo o imágenes de Santos; cuadros instructivos y consoladores" (Proyecto de Pi i Molist).

Para Pi i Molist era muy importante la salubridad del instituto y hace notar en su Proyecto la idoneidad del terreno elegido, aunque también indica la falta de árboles. Porque no solo pensaba en la explotación agrícola y ganadera de las tierras sino también en la benignidad de la naturaleza para el equilibrio mental. Vuelca todo el catálogo de Miguel Colmeiro (Catalogus plantarum in horto botanico Barcinonensis) de 1844, que yo a mi vez reproduzco como muestra de la variedad de flores arvenses que teníamos en Nou Barris por aquella época. El vídeo de Comelles antes enlazado nos muestra alguna imagen del jardín enclaustrado en uno de los pabellones, ese que ahora solo tiene dos grupos de palmeras. En el Parc Central hay un tejo maltratado y algún laurel que podría pertenecer a la época anterior a la guerra, pero se diría que no queda nada. Cuando pienso en esto y recuerdo el jardín de Fráncfort (Grüneburgpark) que conserva árboles que bien pudieron dar sombra a Goethe, se me cae el alma a los pies. ¿Tendremos remedio?

Incluyounparde imágenes del estado de la rehabilitación de la Capilla de San Rafael y otras de mi archivo que las tomé en mayo de 2012, cuando el templo no podía estar peor. Estas rehabilitaciones siempre nos dan un aire de cartón-piedra y me recuerdan un poco a Disneyland y su castillo de Blancanieves.

Miguel Colmeiro Penido, siempre según la Wikipedia, cuenta con cinco especies botánicas con las que se le ha dedicado un epónimo. Una de ellas es la malva colmeiroi.






Fotografías de la Capilla de San Rafael el año 2012 (Marta Domínguez Senra)
Fotografía de los primeros trabajos de rehabilitación (2019)

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