24/4/10

La soledad de los monstruos

"Quien venera lo que no se manifiesta
se introduce en las tinieblas;
quien es devoto de lo manifestado
se introduce en tinieblas más grandes aún"

Isa Upanisad, 12


a versión de "Drácula" que yo prefiero es sin duda la de Béla Lugosi. La de Bram Stoker (1991) es que no deja nada a la imaginación. La primera vez que fui capaz de ver "Drácula" (Tod Browning, 1931) entera fue precisamente en los años noventa y eso en sábado por la mañana y en vídeo.

Me pasa lo mismo con Frankenstein, película basada en la novela Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), de Mary W. Shelley (Mary Wollstonecraft Godwin). Hay infinidad de películas sobre Frankenstein, incluso alguna hay con el Hombre Lobo y con Drácula (¡ya puestos!) y con su novia o su hija, pero la que más me gusta es la versión de 1931 también, dirigida por James Whale e interpretada por Boris Karloff. Hay una primera versión muda de Frankenstein (J. Searle Dawley, 1910) que se puede ver en una copia muy deficiente en Youtube, producida por Thomas Alva Edison. La película fue rodada en cámara fija en plano general durante toda su duración. Apenas dura en su versión original unos 18 minutos y el monstruo parece un Marylin Manson con sobrepeso y con unas manos enormes y como garfios. La caracterización de Boris Karloff es la que ha perdurado, la de un hombre con gigantismo o acromegalia pero aún sin aquellas tuercas que luego le pusieron -unas tuercas en las sienes- pero no sé en qué momento. En "Los Munster" (serie televisiva de 1964) Herman Munster aparece verdoso pero sin tuercas, detalle tecnológico que me gustaría poder situar pero  que creo que me llevaría algún tiempo.

La versión de la novela de Shelley que yo manejo está en catalán y versiona la edición de 1818, la primera que hizo su autora. Después hubo otra edición, de 1831, que creo que es la que se suele encontrar. Pienso que la traducción de Quim Monzó no necesita ser vertida y la reproduzco tal cual para mostrar dos fragmentos que describen al monstruo:

"Amb aquests sentiments, vaig començar la creació d'un ser humà. Com que la petitor de les parts era una gran obstacle per a la rapidesa amb que volia treballar, vaig resoldre -ben a l'inrevès de la meva primera intenció- fer un ésser d'estatura gegantesca; és a dir: d'uns vuit peus d'alçada i proporcionalment ampla. Després d'haver pres aquest determini i havent passat alguns mesos recollint i arranjant els materials, vaig començar-hi" (cap. III).

"Com puc descriure les emocions davant d'aquell fet, o dibuixar l'infeliç que amb tants infinits treballas i atencions m'havia dedicat a formar? Els seus membres eren proporcionats, i li havia sel·leccionat uns trets bells... Bells? Amb prou feines si la pell groguenca li cobria l'obra de músculs i artèries que hi havia sota; els cabells eren negres, lluents i abundants; aquests detalls, però, no feien sinó contrastar més terriblement amb els ulls aquosos, que semblaben gairebé del mateix color blanc que les òrbites que els allotjaven, amb la pell arrugada i amb els llavis rectes i negres" (cap. IV)

El trabajo de los maquilladores de Boris Karloff y del actor del entrañable Herman Munster estableció como un arquetipo que poco tiene que ver con la versión de 1910 y que solo guarda algo de parecido con el retrato que sugirió Mary Shelley. De manera que a veces el cine está convirtiendo los monstruos en adefesios y en sueños de la razón. No muy lejos, como en un retablo, están los divos y las divas.

Dracula (Tod Browning, 1931)

Brazil (Terry Gilliam, 1985)


La cirugía plástica, hace unas intervenciones que permiten que muchos enfermos puedan llevar una vida bastante más digna de lo que la llevarían tras cirugías radicales que ahora no son al caso, como el cáncer oral, de mama, etcétera. No se suele decir que fue en el siglo XIX cuando se tradujo en Alemania parte de un tratado ayurvédico de Sushruta (aprox. siglo III a. de C.) donde se describe la cirugía reparadora de nariz y orejas y los injertos pediculados que dieron origen a ala cirugia plástica occidental. Otra cosa es la leche de burra, la baba de caracol, el veneno de serpiente, el extracto de placenta y la cirugía estética del ácido hialurónico, de la que -como de otros males del siglo XXI- nos previno una pelicula visionaria, "Brazil" (Terry Gilliam, 1985).

La labor que también es de admirar, casi tanto como la de los cirujanos plásticos reparadores, es la de los maquilladores de difuntos. He visto trabajos notables.

En la lectura más socorrida e inmediata del libro de Shelley, Frankenstein ilustra la perversión de la ciencia y la tecnología, cosa a la que contribuye el subtítulo de la novela (El moderno Prometeo). Una de las obsesiones de la humanidad es la eterna juventud, la otra perpetuarse o no morirse. Leemos además en la Wikipedia, sobre la novela:

"La elección de la Universidad de la ciudad bávara de Ingolstadt como escenario de los experimentos de Víctor Frankenstein bien puede responder a la fama que tenía su departamento de medicina alrededor de 1800, año en la que fue cerrado. También se suele señalar que la sociedad secreta de los "Illuminati" fue fundada en esta ciudad y que Percy Shelley era miembro de dicha organización. De hecho, la alquimia era muy popular entre los románticos en aquella época y en el entorno de los Shelley. Por otra parte, era una idea corriente que la humanidad podía llegar a insuflar una chispa de la vida en la materia muerta (ver "Galvanismo").

A mí todo ese rollo de probetas, masones, desfibriladores y pócimas no me interesa tanto como otras tres cuestiones:

  1. La manera en que la escritora describió el horror y el desasosiego de Víctor Frankenstein en cuanto pudo galvanizar su puzzle de cadáveres recompuesto y darse cuenta de lo que había hecho.
  2. El hecho de que se hayan establecido conexiones entre la novela y la hija que la autora perdió en un parto prematuro el año 1816.
  3. Para mí lo más valioso de la obra, el hecho de que traigamos al mundo y tengamos en el mundo "cosas" en general que no podamos aceptar:

"Oh, it is not thus-not thus", interrupted the being. "Yet such must be the impression coveyed to you by what appears to be the purport of my actions. Yet I see not a fellow feeling in my misery. No sympathy may I ever mind. When I first sought it, it was the love of virtue, the feelings of happiness and affection with wich my whole being overflowed, that I wished to be participated. But now that virtue has become to me a shadow, and that hapiness and affection are turned into bitter and loathing dispair, in what shoud I seek for sympathy? I am content to suffer alone while my sufferings shall endure; whan I die, I am well satisfied that abhorrence and opprobium should load my memory. Once my fancy was soothed with dreams of virtue, of fame, and of enjoyment. Once I falsely hoped to meet with beings who, pardoning my outward form, would love me for the excellent qualities which I was capable of unfolding. I was nourished with high toughts of honour and devotion. But now crime has degraded me beneaath the meanest animal. No guilt, no mischief, no malignity, no misery, can be found comparable to mine. When I run over the frightful catalogue of my sins, I cannot belive that I am the same creature whose thoughts were once-filled with sublime and transcendent visions of the beauty and the majesty of goodness. But it is even so; the fallen angel becomens a malignant devil. Yet even that enemy of God and man had friends and associates in his desolation; I am alone" (Frankenstein, cpa. XXIII, en le proyecto Gutenberg, en la versión que parece de 1831) (*)

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(*) " "¡Oh, no, no es esto, no!" -me interrumpió el ser. "Os lo puede parecer pero no busco compasión. Nunca podré encontrar simpatía en nadie. Cuando, al principio, la buscaba, lo hacía por amor a la virtud, porque estaba lleno de sentimientos de felicidad y afecto que taambién quería participar. Pero ahora que para mí esta virtud se a convertido en una sombra, y que la felicidad y el afecto se han convertido en desesperación amarga y repugnante, ¿dónde he de buscar simpatía? Me conformo con sufrir solo, mientras duren mis sufrimientos. Cuando muera estaré bien satisfecho de que la abominación y el oprobio llenen mi recuerdo. Hubo una época en la que, ilusamente,  esperaba encontrarme con los seres que, disculpando mi apariencia, me apreciasen por estar lleno de pensamientos elevados, de honor y de lealtad. Pero ahora el vicio me ha degradado por debajo de los animales más viles. No hay ninguna culpa, ninguna maldad, ninguna desgracia comparable a las mías. Cuando recuerdo la pavorosa lista de mis crímenes, no puedo creer que yo sea el mismo que, en otros tiempos, tenía los pensamientos henchidos de visiones sublimes y trascendentes sobre la belleza y la majestad y la bondad. Pero así es: ese enemigo de Dios y de los hombres tuvo amigos y compañeros en su desolación. Yo en cambio estoy solo." [Mi traducción sobre el texto vertido por Quim Monzó]

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5/4/10

¿Quién es más guapa?


s recurrente cuando nos referimos a las mujeres malvadas referirse a las divinas Circe y Calipso de la Odisea, contrapuestas a la madre de Ulises (Anticlea), la nodriza Euriclea, la diosa Atenea y a la fiel Penélope. Yo me pregunto a veces, pero no las suficientes para llegar a una conclusión, si en el supuesto de que exista la maldad podríamos ir más allá y hablar de una maldad propia de las mujeres. En la antigüedad, como vamos viendo, la maldad femenina va relacionada con los venenos, los hechizos y las malas artes en general y el móvil es la lascivia o la envidia o la codicia. O todo a la vez. La reina madastra de Blancanieves es un buen ejemplo, pero es un buen ejemplo de lo que no hay que hacer, claro. La historia tiene mucha fuerza, es soberbia, y me extraña que la hayan recreado sólo los hermanos Grimm o, en el cine, los de la factoría Disney. Sólo se me ocurre ahora aquel chiste en que el espejo le contesta a la reina: "Tú eres más guapa pero Blancanieves está más buena". Pero no hay mucho más.

Las "malas" malísimas de la antigüedad, como lo fue Livia Drusila en la versión de Robert Graves sobre la vida de Augusto (Yo, Claudio), la cual debe de seguir las de Tácito y Dión Casio, eran malas que actuaban solas. Como la Miss Danvers de "Rebecca" (Alfred Hitchcock, 1940). Hitchcock bordaba estas mujeres retorcidas sin posibilidad de rehabilitación. Nueve años después de mostrar las atrocidades de Miss Danvers crea a Milly en "Atormentada" ("Under Capricorn"). El campo de acción de Milly, también ama de llaves, es la casa, es como para Miss Danvers el poder doméstico. Por eso se dedica a minar moralmente a Lady Henrietta Flusky (Ingrid Bergman), a dejarla fuera de juego induciéndola a la bebida, por medio de una especie de vudú australiano y degradándola delante del servicio, formado por ex-convictas, como era natural en Nueva Gales del Sur en el año 1831. Tema aparte es la madre castradora de "Psicosis" (1960), que es para dejarla correr.

Y sin embargo esas malas malísimas inveteradas y con una mala sombra que le hiela la sangre al más pintado, son verdaderamente poco comunes. La verdad. La segunda pregunta pues que nos hacemos es si abundan más las malas que actúan en connivencia, como yo creo, y si esa forma de "organización" o asociación oportunista es más propia de las mujeres que de los hombres. Parece ser que el acoso escolar, que se da en nuestras escuelas desde hace más de diez años y que produce unos estragos temibles y terroríficos en criaturas normales, es casi siempre cosa de grupitos o de dos niños o niñas: dos iños o más contra uno, que es perseguido o pereguida a todas horas y más desde que hay en internet redes sociales. A todos los padres a los que les he oído hablar de su caso, no se les ha ocurrido ninguna razón que no sean las clásicas: envidia, celos. "Tú tienes padres y yo no", oí una vez  que le decía  un niño de 4 años a otro mientras le clavaba un conche de control remoto en la cabeza. El caso es que hay criaturas incluso de 4 años acosadas, y que si van ibien en los estudios como si no, se van derechitos al desastre y al aislamiento. También se ha observado que en cuanto se consigue disgregar a los miembros del grupo de acosadores, el principal instigador se amilana y arruga. El ejemplo o modelo mítico de la maldad en complicidad es el de las hermanastras feísimas de la Cenicienta. Si la Cenicienta no consigue ir a la fiesta del baile ayudada por los ratoncitos, la situación puede prolongarse hasta su vejez.

Se podrá negar la existencia de la maldad, su magnetismo, se podrá justificar todo en el descarrilamiento de las personas mayores o menores por razones multifactoriales sociales, etcétera, eso ahora no importa. Tampoco importa demasiado la forma que adquiere la violencia y la agresividad en las mujeres y en los hombres. El asesinato confeso de la niña de Seseña, por otra niña de 14 años, al parecer está originado en la revalidad por un chico. También porque tenía los ojos azules. El crimen tuvo una violencia brutal que incluso hace pensar en la familia de la víctima en la participación de otra u otra personas. Y se dice que la niña asesina confesa no ha mostrado muestra alguna de arrepentimiento. Por si alguien tenía alguna duda de que no está en su sano juicio. Hoy se decía también que la niña que ha confesado, de la que ya se omite hace horas el hecho de que es de origen cubano (supongo que por la cosa de la alianza de las civilizaciones y porque ya debe de haber mar de fondo), tenía en su Tuenti una imagen "de una muñeca con las venas cortadas" (una niña que se cortaba la muñeca y no por su dorso con un cuchillo enorme, en realidad). Ay, la prensa. Qué obsesión. Lo que no se ha dicho es si la web la actualizó después del crimen o si el decorado es anterior. Estas situaciones nos dejan atónitos porque tal vez a lo que sí ya nos acostumbramos es a la idea de que Circe convirtió en cerdos a los amigos de Ulises y a la de que Livia Drusilatour operators), también podríamos decir que en otros países de Europa hay más crímenes de menores. Y com-pa-rar, a-na-li-zar, cla-si-fi-car, juzgar, sobre todo juzgar, no puede empeorar las cosas más de lo que ya lo están.

 

"Circe y los amigos de Ulises convertidos en cerdos" (Briton Rivière, 1871)


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3/4/10

Post 424: Los iconoclastas requeteintegrados y el marfil de las torres

"Fue entonces cuando, al comparar con los obreros y campesinos a los intelectuales que no se habían reeducado, encontré que éstos no eran limpios y después de todo, los más limpios eran los obreros y campesino, quienes aún con sus manos negras y sus pies sucios de boñiga, eran más limpios que los intelectuales burgueses y pequeñoburgueses. Esto es lo que quiere decir un cambio de sentimientos, un cambio de una clase a otra. Si nuestros artistas y escritores provenientes de la intelectualidad desean que sus obras sean bien acogidas por las masas, tienen que cambiar y transformar sus ideas y sentimientos. Sin este cambio, sin esta transformación, nada bueno podrán hacer y serán unos desadaptados". (Mao Zedong, Intervenciones en el foro de Yenán sobre arte y literatura, 1942)

 "Cuando alguien toca el laúd, independientemente de que haya alguien presente o no, debe comportarse siempre como si estuviera en presencia de un superior. El cuerpo erguido y recto, el espíritu claro, la mente con calma, la mirada concentrada, serenos los pensamientos. Entonces el tacto de los dedos es naturalmente correcto y las cuerdas no emiten sonidos equivocados [...] El laúd se toca para cultivar la sensibilidad, por tanto no debe pretenderse ganar fama con ello. Si te encuentras con un alma gemela, tocas; si no, mejor dejar el laúd en su estuche y reservarlo para el disfrute individual. Si tocas el laúd ante genete a quienes no gusta, o ante personas caóticas y vulgares que sólo alardean de sus cualidades, ¿cómo no avergonzarte? En tales casos hay que ocultar a toda costa que se sabe tocar el laúd". (Wu Che'n, Diez reglas para tocar el laúd. Siglo XIV)

"Não sei, meus filhos, que mundo será o vosso.
É possível, porque tudo é possível, que ele seja
aquele que eu desejo para vós. Um simples mundo,
onde tudo tenha apenas a dificuldade que advém
de nada haver que não seja simples e natural.
Um mundo em que tudo seja permitido,
conforme o vosso gosto, o vosso anseio, o vosso prazer,
o vosso respeito pelos outros, o respeito dos outros por vós.
E é possível que não seja isto, nem seja sequer isto
o que vos interesse para viver. Tudo é possível,
ainda quando lutemos, como devemos lutar,
por quanto nos pareça a liberdade e a justiça,
ou mais que qualquer delas uma fiel
dedicação à honra de estar vivo. "
[...]
Jorge de Sena, Carta a meus filhos sobre os fuzilamentos de Goya (1959)


a sabemos más o menos lo que hizo la revolución cultural maoísta con los taoístas "desadaptados", incluso si contamos los que se suicidaron para acabar antes. Wu Ch'en se había muerto ya en el siglo XIV. Qué difícil reunir aquí, como en una "mesa de revuelta" como la que rescató Camilo José Cela como técnica literaria, elementos tan dispares y de épocas tan apartadas. De hecho, por mucha claridad y orden que quisiera imponer el maoísmo al distinguir tan bien un intelectual burgués de un intelectual pequeñoburgués, un campesino, un obrero, el cambio de la transformación, las manos negras de los pies sucios, etc., ya sabemos que no todo es ni fue tan claro. Lo que si está claro, decimos, es lo que hizo el maoísmo con los "desadaptados" por el bien común. También sabemos que si el segundo texto, el de Wu Ch'en, lo tomamos quisquillosamente, en un momento descalificaremos esa "presencia de un superior" como algo desdeñable desde nuestro punto de vista occidental y después de los logros de la libertad del siglo XIX, pero lo he elegido como una de las muestras o pruebas de que el taoísmo no se puede tildar de pequeñoburgués ni de burqués siquiera y para resaltar como se perfila la idea del ¿individualismo? ante el Gran Salto.

Mao para vencer el individualismo decadentista se erigió en una figura omnipresente y su personalismo fue cosa de 325 cinturas mayor al de Barak Obama, que ya es decir. De hecho, tal vez si no fuera por eso leeríamos sus conclusiones al foro de Yenán con más simpatía o empatía y diríamos, si, los intelectuales no están limpios. También hay ahora "intelectuales" pringados hasta las orejas. Volví esta semana al Facebook y veo que todo sigue igual, más iconoclastia que heterodoxia, como en los blogs mucho Barça y poca poesía, escaso cuajo, poco valor.

*

Dejo para otro momento y para otros la república ideal de Platón, sin poetas. Me parece que es la primera vez que escribo la palabra "Platón" en *ALFB y no se me ocurre ninguna otra razón ni ocasión ahora para incluirla más adelante, ni siquiera en otra "mesa revuelta" o collage sobre la bondad o cualquier otra gran idea abstracta. 

Los textos taoístas sobre el laúd o pi-pa son numerosos y muchos de ellos coinciden en dar el consejo de que nunca se debe tañir cuando como hoy llueve ni ante gente que no puede apreciar la música. No se deben echar perlas a los cerdos, dijo también San Mateo (Mt 7,6). Con todo el respeto por los cerdos, evidentemente, que yo los prefiero a muchas personas.

 

Miss Yao Lee - Méi gui méi gui zuì jiao me (1940) (Rosa, rosa, te amo)

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