27/1/08

Bautista, Consuelo, Manuel, Marta erre y Marta


a estaba una hecha a que le llamen Marta a cualquiera. Hasta a los gatos. Mejor dicho: a las gatas. Me atrevo incluso a afirmar que hay más canciones dedicadas a las Martas que a ningún otro nombre de mujer. A bote pronto recuerdo las cumbias “Marta la reina” y “Santa Marta tiene tren”, aunque se me puede decir de la segunda que se refiere a un topónimo. Hay la “Marta” de Serrat y la de Enrique Iglesias, que no tienen mucho que ver, la verdad. Nada que ver. Además luego salieron la de Hombres G –que tenía un marcapasos- y la de Nena Daconte. Por último hay la canción “Marta, Sebas, Guille y los demás” de Amaral. Martha (1847) es una ópera que casi todo el mundo conoce por el aria “M’appari tutto amor” tan cantada por Luciano Pavarotti , y no tanto por su compositor, Friedrich von Flotow.

Verdaderamente no siento que hayan tantas canciones para las llamadas María Cristina, María Isabel, María Teresa, Rosa María, María la Portuguesa, María de la O y Mariquita, y mucho menos para las que se llaman Gema, Penélope, Dolores, Carmen y una retahíla de nunca acabar de nombres. Y sin embargo creo que hay muchas canciones de Martas. Al lado de este fenómeno, nunca estudiado, creo, está el de la proliferación de las Martas Domínguez. No estamos la palentina y yo, hay cientos. Aunque no he conocido personalmente a ninguna sí he conocido a un montón de Glorias Pérez y de Martas López , Martas García o Sánchez, cuyos apellidos son muchísimo más frecuentes en España. También había encontrado en la red a Bautista Domínguez Senra, a Consuelo Domínguez Senra, a Concepción, a Manuel (un poeta sevillano), todos ellos con toda seguridad de origen gallego. Es *senara palabra antigua y patrimonial de España (que no viene ni del latín ni del árabe ni del vascuence) y en Castilla dio Serna, pero en Galicia dio Senara y Senra.

Como sigo los movimientos de mis pseudohomónimos, hoy he encontrado una “Marta Domínguez Senra”, tal y como se ve en la imagen al principio del post, que no soy yo. No tengo palabras, aunque sabía que más tarde o más temprano iba a llegar este día. Es la única pista que tengo de ella, que presentó un debate en Caja Madrid de la Plaza de Cataluña el 25 de octubre de 2005 sobre “El nombre de la rosa”. Prometo por la salud de mi canario que ayer, cuando colgué “El nombre de la cosa”, no lo sabía.


En "La Vanguardia" de Barcelona (20 de octubre de 2005) (*)

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(*) http://www.lavanguardia.es/premium/publica/publica?COMPID=51264896831&ID_PAGINA=3746&ID_FORMATO=9&PAGINACIO=&dummy=dummy?urlback= [enlace roto]

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24/1/08

El nombre de la cosa

 “Tô bem de baixo prá poder subir
Tô bem de cima prá poder cair
Tô dividindo prá poder sobrar
Desperdiçando prá poder faltar
Devagarinho prá poder caber
Bem de leve prá não perdoar
Tô estudando prá saber ignorar
Eu tô aqui comendo para vomitar

Eu tô te explicando
Prá te confundir
Eu tô te confundindo
Prá te esclarecer
Tô iluminado
Prá poder cegar
Tô ficando cego
Prá poder guiar

Suavemente prá poder rasgar
Olho fechado prá te ver melhor
Com alegria prá poder chorar
Desesperado prá ter paciência
Carinhoso prá poder ferir
Lentamente prá não atrasar
Atrás da vida prá poder morrer
Eu tô me despedindo prá poder voltar”

, Tomzé (*)


enía yo de mi dentista... Ya sé que no es un buen principio, pero dejadme decir que: Venía yo de mi dentista y, por si no fuera bastante, al llegar a mi casa ayer me sorprendieron dos hojas cosidas por una grapa que dejó al otro lado de mi puerta una persona de mi familia. Era un testamento vital en catalán y se me pedía que corrigiera “las faltas y la estructura sintáctica” y además, como constaba entre los testigos, me temo que se me pedirá más adelante mi firma. Ya veré. De hecho puede incurrir un conflicto de intereses. Yo, que no tengo interés ni intereses.

El documento, sin pertenecer a la clase de los que firmo sin escribir o escribo sin firmar –no sé cual de las dos ninguneaciones o alienaciones me causa mayor asco- reúne algunas de sus perversiones. Como correctora eventual suelo respetar la estructura sintáctica de cada cual. Porque tiene algo de su forma de respirar o de tropezarse. Si el texto dificulta la respiración o la comprensión del lector, lo descompongo en frases simples y en puntos. La ortografía del documento del que hablo, al primer vistazo me ha contrariado. Llegaba yo, como dije, del dentista y con la idea de hacer una magnífica tortilla de patatas con huevos XL 3ES0803315478 (de acuerdo con la clasificación del Reglamento 2295/2003). Por otra parte, la voluntad del testador de hacer el documento en catalán se veía llamativamente desasistida de competencia real. Me temo que una franja no desdeñable de nuestra ciudad no es capaz de escribir un catalán aceptable de acuerdo con la normativa dominante. Pero lo peor es que también me temo que tampoco ha sabido mantener o cuidar su nivel de español oficial contemporáneo (espofcont). Dicho de otra manera: Aún hay gente que dice que escribe “mal” en catalán porque recibió una educación española, pero resulta que también escriben “mal” el español.

No me detengo en el testamento vital en sí, cuya ingenuidad me azora y me apura. Presupone que los médicos van a obedecerlo y la cosa no es así ni mucho menos. Es algo que sé bien. Me detengo, sí, en la adenda sobre disposiciones para el cadaver. Mi familiar las ha previsto con todo detalle y una gran carga ideológica. No sé si con los órdagos ideológicos iconoclastas pasa lo mismo que con la competencia lingüística , si no será todo algo de cara a la galería. Por ejemplo: se indica que en el caso de que se haga una ceremonia –civil y sin curas, of course- previa a la incineración, el difunto querría que le pusieran de música o “Love me tender” de Elvis Presley, o “I’ve got you” de Frank Sinatra o “Como un gorrión” de Joan Manuel Serrat. Creo que el título de la canción de Frank Sinatra es exactamente “I’ve got you under my skin”. Nada tiene que ver con “I’ve got you, baby” de Sonny y Cher, cuando Cher tenía un look entre Noa, Morticia Adams y Rossy de Palma en su primera película.

Está claro que no sólo ante la música todos tenemos sensibilidades diferentes y que hay una especie de inhibición –creo que en todo el mundo igual- cuando percibimos, sobre todo en el antojadizo mundo de las emociones, que somos bien diferentes. En general suele tener mayor aceptación social una emotividad como la que me estoy resistiendo a juzgar frontalmente que una emotividad como la mía, desleída, más sobria, más huraña, con menos palabrería y más acción pero nada arrebatada, solo sentida. El selecto número de lectores de este locus amoenus debe creerme cuando le digo que no hay nada peor en este mundo que reirse de los sentimientos de alguien. Me parece.

Mi sensibilidad empezó a despegarse de la de Serrat hace muchos años. Me siguen gustando los discos que me gustaron porque no siempre evolucionamos en la misma dirección que los que cantaron nuestras canciones para toda la vida. “Como un gorrión” aún pertenecía en mi memoria sentimental al grupo de canciones de Serrat que sí me gustan. Y sin embargo ahora no sé qué decir. Ya es bastante fastidioso perder las ilusiones como para ver mancillados los recuerdos, que le quiten a una lo bailado.

Pude comer mi tortilla con relativa tranquilidad, teniendo en cuenta que faltaba que me vinieran a buscar a casa el documento rectificado y que eso podía ocurrir en cualquier momento. Hoy, cuando ya me había olvidado del tema, ha sido el día temido. He soportado estoicamente la arenga en pro de la apostasía que no creo haber propiciado ni he querido ahuyentar. Al final, como ya sospechaba, todo era para hacer lo más parecido a la apostasía. El objeto principal del documento es, según mi emparentado, que no hubiera ceremonia religiosa ni extremaunción ni cruces ni curas. Se trata de una apostasía civil porque la Iglesia Católica no permite o no administra la apostasía a nadie y mirad que hay gente que la persigue. Pues nada.

Siempre he preferido como ceremonia, ya lo he dicho, un mal entierro a una buena boda. No bstante, debo admitir que se está consiguiendo extender el mal gusto, la ostentación, el buenismo testimonializante y moralíneo, las chabacanadas, etc. en la paz de los cementerios. No tardarán en organizarse no ya grupos de plañideras por lo civil y por la alianza de las civilizaciones, pero sí despedidas como las de solteros que son como ritos iniciáticos y que como las novatadas consiguen enemistarme con el mundo mundial. A veces, los viernes por la noche o los sábados por la noche se ven corros de chicas medio borrachas con sus penes fluorescentes e intermitentes en las cabezas, dando grititos y saltando incontinentes tal si fueran unas priapeyas falofóricas en trance.

Para más Henry, el testador me ha dicho que tal vez añadirá otro epígrafe en previsión de ser víctima de un atentado, para alinearse con los de Pilar Manjón y no con los de Vicente Alcaraz.

Afortunadamente todo ha pasado. Como dicen los franceses: “tout passe, tout casse, tout lasse et tout se remplace”. Todo pasa. Pero mirad que ha llegado ha ser desagradable. ¿Habrá que darse tanta importancia hasta cuando uno se muere? ¿La tiene alguien? ¿Está el mundo tan perdido como lo veo ahora mismo? Oí en la radio la semana pasada que analizaron el agua que ya no se puede beber y que microscópicamente lo que más encontraron eran antidepresivos. Solo puedo entender lo que nos está pasando a la vista de una intoxicación generalizada. ¿Se puede dialogar con alguien que está intoxicado? ¿Quedará alguien por intoxicar?

Ya dijo alguien por ahí que el ateísmo era una de las aportaciones más genuinas del catolicismo, como si no existiera en otras religiones monoteístas. Yo no lo sé, pero sí veo la cosa como se ve a través de la canción de Tom Zé, paradógicamente. Y veo veo que hay por ahí una toxina que hace que haya personas que incluso cuando hablan a favor de algo, suena como si estuvieran atacando lo que es diferente. A mí me ha llevado unos cuantos años saberlo, pero sé que hay gente que incluso cuando hablan bien de alguien es en contra de algo. Y viceversa. Y tengo mis dudas de si merece la pena vivir una vida de fobias y antidepresivos en vez de una vida de filias y tortillas de patatas con cebolla.

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(*) Estoy bien abajo para poder subir / Estoy bien arriba para poder caer / Estoy repartiendo para que pueda sobrar / Desperdiciando para que pueda faltar / Despacito para poder caber / Muy leve para no perdonar / Estoy estudiando para saber ignorar / Yo estoy aquí comiendo para vomitar.

Te estoy explicando / Para confundirte / Te estoy confundiendo / Para esclarecerte / Estoy iluminado / para poder cegar / Estoy volviéndome ciego / para poder guiar.

Suavemente para poder rasgar / Ojo cerrado para ver mejor / Desesperado para tener paciencia / Cariñoso para herir / Lentamente para no atrasarme / Detrás de vivir para poder morir / Me estoy despidiendo para poder volver.

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20/1/08

Los hombres y las mujeres

 Toda la noche en el huerto
Mis ojos, como dos perros
Gacela del recuerdo del amor, Federico García Lorca
 

¡Qué bella eres, amor mío,
qué bella eres!
¡Palomas son tus ojos!
Cantar de los cantares 1:15

 


a primera vez que ví la foto de Manuel Ferrol (Cabo Vilán, Camariñas, 1923 – La Coruña, 2003) fue en la carátula del disco de Siniestro Total. ¿O era de Golpes Bajos? Años después me regalaron su libro Emigración y aquel mismo verano me crucé al retratado en la calle de Santa Catalina de Fisterra. No me sorprendió tanto la coincidencia como el parecido. Estaba igual que en la foto gallega más universal, como si no hubieran pasado los treinta años uno detrás de otro. No lloraba, pero parecía que hubiera pasado por los treinta años sin que los treinta años hubieran pasado por él. Mis abuelos también fueron marineros y parecían como de madera, o como si aún andaran descalzos o sobre zuecos. Como mis abuelos también fueron marineros, sé que era cuestión de aguardar para ver como sus caras de consejo de ancianos que fuman en silencio su pipa, la rigidez, el santo cansancio, podían descomponerse en un instante detrás de la nube de humo y que podían mostrar la alegría más pura.

En el metro, la muchedumbre neutraliza su fisonomía, todos nos acabamos pareciendo de manera que la cara de la señora que va al Tanatorio de Sancho de Ávila tiene algo en común con la del señor que por un problema testicular no es capaz de cerrarse de piernas en su asiento (manspreading) o al menos amoldarse al espacio que se supone que le corresponde. Se nos pone cara de metro a todos, al adolescente que lleva quinientas canciones en su MP4 y a la mujer que además tiene cara de cajera. La mirada de "los de los coches" (vamos a llamarles así) en los semáforos es tan opaca como la de un besugo pasado por mucha hoja de col, por mucho foco y por mucho hielo picado que le echen. Otras veces ponen ojos de muñeca repollo y no parpadean, como si repasarse los orificios faciales les sumiera en un trance giróvago. Si no fuera porque aprovecho mis desplazamientos para leer, sabría a estas alturas distinguir la mirada panorámica del froteur de la del carterista. Sabría ver en qué se distinguen la mirada del matador de marcianitos de la del cobarde que mira para otro lado. Prefiero seguir leyendo mientras no pase algo más interesante.

Cuando el triunfador o el político descienden de su asiento posterior en el coche oficial, sus miradas desatienden las miradas curiosas de la fulaña, la chusma y el populacho. Posan. La mirada parapetada tras una ventanilla, transparente, tras una mesa imitación de caoba de bancario, o la atención flotante no es que mire más allá del que se tiene delante, como pasa con las miradas perdidas, es que no mira. Digo yo. No es la mirada de las estatuas, abismada en la absoluta belleza, no es la mirada de los videntes sobre lo evidente. Es la mirada de los inhumanos o desalmados y la de los muertos vivientes.

Había ido yo hace unos años alguna vez a un local de Barcelona que no sé si sigue abierto. "Los juanales" tenía un decorado de feria de Sevilla o de trattoria. Manteles de cuadritos verdiblancos y claveles rojos, todo limpísimo. Allí se tomaba fino y se bailaban sevillanas. Uno de los juaneles, Juan, se asomaba a la puerta y -como si fuera el recepcionista del Maxim’s- decidía en el acto si se reservaba el derecho de admisión o no. Fui varias veces y con diversas compañías y siempre me permitió el paso, pero era un trance que también siempre superaba con una mezcla de modestia y temor. Allí se bailaban sevillanas (no yo que apenas me atrevo con la primera), allí aprendí lo importante que es el contacto de las miradas también en el baile. La mirada del Juanel cuando bailaba tendía a bizquear. Si, como suele decirse, el hombre desciende del mono, habrá hombres que desciendan del gorila, de los chimpancés y hasta de cinocéfalos. El Juanel en tal caso descendía del macaco rhesus.

Leemos en uno de los libros sapienciales o poéticos bíblicos que la boca del hombre y de la mujer habla de lo que rebosan sus corazones. ¿Y los ojos?


Fotografía de Manuel Ferrol

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13/1/08

La megafonía móvil


uando fui a Venecia yo también estuve en la cafetería más antigua del mundo de la ciudad más bella del mundo según Lord Byron. El Caffè Florian de la Plaza de San Marcos. Serían las once de la noche, o quizás antes o más tarde. Desembarcó de un autobús un grupo de adultos. Se colocaron en formación coral y se pusieron a cantar una habanera ("El meu avi"). Cuando aún no habían llegado a "eren vinguts de Calella" ya los habían dispersado no sé si los del Florian o algún cuerpo. Fue todo tan rápido que no puedo menos que pensar que era una rutina no sólo por parte de los venecianos sino también por parte del coro. Fue visto y no visto. 

Debo reconocer mi satisfacción ante la eficacia y la discreción con la que se les hizo callar al coro que, por bienintencionado que fuera, no dejaba de ser un incordio impertinente. En general mi punto de vista es que la diversión de unos no debe impedir la diversión de otros, y podría decir aquello de que mi diversión acaba donde empieza la tuya si no fuera porque con esta frase –incluso aplicada a la libertad- se me suele hacer un bucle lógico dentro de la cabeza. Lo que intento decir es que si la música de mi vecino no me deja oír mi propia música es que algo no está bien. De ahí se podría extraer la norma general de que sólo deberíamos hacer aquello que podemos hacer todos simultáneamente. Pero, no sé, es muy arriesgado. Debería pensarlo mucho y tampoco iba a cambiar las cosas ni es mi intención. 

Un poco de ruido no viene mal, pero nuestro país es tal vez demasiado ruidoso. Si seguimos así pronto se oirán hasta las voces interiores. Suelo fijarme en las voces, vozarrones, altavoces, y portavoces que nos rodean. Y de la misma manera que más o menos distingo entre una soprano y una contralto, o un tenor, un barítono y un bajo, me gusta ver las particularidades del mensaje de las máquinas de tabaco, los audiotextos, los contestadores automáticos, los GPS y las megafonías de las estaciones de tren o de los aeropuertos. El vendedor que vendía helados en la playa hace unos años, atravesando penosamente la arena ardiente, decía "hay bombón helado" repetidas veces, pero como en un entrecortado cantar de siembra por su paso. No es lo mismo el sonsonete de un subastador de Sotheby’s o el de una lonja de Huelva. No es lo mismo el profesor de primaria que la profesora de primaria y no es lo mismo el profesor de primaria que el de secundaria. Luego están el profesor de la UNED que habla metódicamente por la radio en un programa grabado, la voz sin voto, la voz quejica, la voz rezongona, la voz ahogada, la engolada, la cantarina, la profunda, la pesada, la que tiene salpicaduras, la estridente, la de animadora cultural o de aerobic, la de quien dicta, la de la traductora simultánea, la de doblaje y la de la megafonía móvil. Sí, "megafonía" y no "telefonía". Ya sé lo que me digo. 

Las frases al vuelo sin embargo tiene la cualidad de que inevitablemente las oímos sin que se digan en voz alta o sin que estemos pendientes. Tienen una resonancia especial. Y tienen otra particularidad: son más para "recolectores" que para "depredadores". Es decir, uno no puede salir a por ellas. Incluso conviene disimular. El último verano oí "Ven pa’cá que quiero cerrar la puerta". Fue como un resplandor. Había una mujer en el umbral de la puerta de su casa pero no se veía a nadie más, hasta que descubrí a mis pies una paloma. La paloma dio un giro de 45 grados y se metió en la casa, de planta baja. No pude menos que preguntarle a la señora si la paloma era suya. Me explicó que la tenía con ella desde hacía dos años y que se le subía al hombro cuando cosía y le picoteaba la oreja. La paloma se llamaba Manila y la semana pasada murió creemos que a consecuencia de haber inhalado un barniz con el que habían repintado algo en la casa. La vida es lo que tiene. 

Caffè Florian. Fotografía de internet.


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Peras del olmo


l año 1987 Teresa Pous ofreció a la revista del Ateneu de Barcelona un trabajito de curso que habíamos hecho en una carrera que bien se puede decir que la hicimos a medias. No porque no la acabáramos, que la acabamos, sino porque nos repartíamos el trabajo. Creo que la Paleografía me la hizo ella (no hubo exámenes) y con muy buena calificación. Conservo el ejemplar que me regaló Teresa el día que publicaron Els llibres de les literatures no hispàniques conservats a la biblioteca de Joan Maragall (1860-1911). No me había dicho nada. Fue una sorpresa. El año 1989 publicamos una bibliografía de Ramón y Cajal que habíamos iniciado en las criptas del CSIC un verano tórrido, de calor delirante, donde los hubo. Nos dejamos los cuernos. Y hace dos años  hicimos un librito de guía en las medicinas alternativas y tradicionales.

Tendría un gran interés analizar el proceso de edición de los tres documentos (la intervención informática y la participación de los diferentes profesionales del libro). Me temo que con el mundo del libro pasa como con otros sectores: va faltando gente con oficio y cada vez hay más afán de notoriedad y el mercado se infla con más y más intermediarios cualquier proceso que bien podría hacer alguien que simplemente tuviera la preparación que se le supone. Solo diré que he visto galeradas –por llamarlas de alguna manera común- de infarto. Por eso escribo un blog.

He empezado las relecturas por algo en lo que intervine y que subscribiría ad integrum hoy, veinte años más tarde. La investigación de las bibliotecas privadas se abría como un campo atractivo. En verdad lo que más me ha cautivado siempre han sido los hológrafos o autógrafos y el estilo. Llegamos a entrevistarnos con Salvador Espriu meses antes de su muerte, pero nos dijo –como era verdad- que no tenía ningún libro. Algún diccionario o algún manual de consulta frecuente constituían su biblioteca personal, pero el resto de los libros que le habían de alguna manera pertenecido estaban dispersos en las casas de la gente de su confianza. La desnudez y la sobriedad del despacho que tenía en el Paseo de Gracia (¿Asistencia Sanitaria Colegial?) en que nos recibió Espriu subrayaban sus palabras. Una moto de polvo solitaria y errática se atrevió a surcar el haz de luz que se interponía  entre nosotras y su traje pulcro casi negro. La apresó mientras nos comentaba sus lecturas preferidas. Puesto que Salvador Espriu era abogado y sus conocimientos de historia antigua eran muy notables, debemos creer que debió de tener un gran número de libros. Creo que bien se prodría haber presentado a sí mismo y asimismo como egiptólogo, pero no lo hizo nunca (que yo sepa). Durante la entrevista nos fue relacionando en un orden cronológico impecable e implacable los autores de su predilección. Empezó por los poetas. Dejó para una segunda entrevista que nunca se pudo llegar a concertar, por su enfermedad, otros géneros literarios.

Quisiera destacar dos cuestiones referentes a “Els llibres de les literatures no hispàniques conservats a la Biblioteca de Joan Maragall (1860-1911)”. Una, la diversidad de oficios implicados en el libro, que dejamos entrever a través de nuestro análisis y que ahora refuerzo en mi relectura. Me arrepiento de no haber dedicado unas líneas a los encuadernadores y a los tipógrafos modernistas. La segunda cuestión es  la de las vacilaciones ortográficas de aquellos libros que tuvimos entre nuestras manos. A la vista de nuestra sumaria relación bibliográfica hay que advertir que la ortografía que se refleja no es errónea, sino que está reproduciendo la de aquellos volúmenes y la de aquella época. Fueron unos años de modernización y renacimiento. Me recuerda los años en que se inserta la primera portada del primer Quijote, cuando aún no se habían repartido la “j” y la “g” gráficas lo que quedaba de la “x”.

En homenaje a los que conocen su oficio no quisiera dejar de recordar que el verano de 1988 le pedí a un vecino que reparaba máquinas de escribir que me colocara en la mía los tipos correspondientes al corchete de apertura ([) y al de clausura (]) a cambio del signo de dólar y de otro que ahora no recuerdo. Lo hizo para mi total satisfacción y si no fuera por eso igual ni siquiera conservaría la máquina. Una Olivetti Lettera 32 que usé incansablemente hasta que me compré mi primer PC portátil (que pesaba 7 kilos pero tenía hasta pantalla retroiluminada). Si no recuerdo mal se lo revendí en perfecto estado 5 años después, por 40.000 pesetas, a un ginecólogo colombiano.

Salvador Espriu no quería tener libros porque cuando la Guerra Civil destruyeron su casa familiar. En mi modesta opinión, tenía toda la razón del mundo.

Els llibres de les literatures no hispàniques conservats a la biblioteca de Joan Maragall (1860-1911) (*)


L’inventari

La biblioteca personal de Joan Maragall (Barcelona, 10 d’octubre de 1860-20 de desembre de 1911) es conserva en el que va ésser el seu domicili de Sant Gervasi –al carrer Alfons XII, núm. 79-, i és una part de la col·lecció relativa al poeta que els seus fills han preservat i augmentat.

Aquest patrimoni, cedit per la família Maragall a la Generalitat de Catalunya el juny de 1983, el constitueixen, a més de la biblioteca formada per l’escriptor, els seus manuscrits, la correspondència, les edicions de les seves obres, la documentació editada i inèdita sobre la producció i la biografía maragallianes, així com els objectes personals del poeta.

El patrimoni bibliogràfic està totalment representat en els diversos catàlegs de la Casa-Arxiu. Simplificant el contingut del catàleg corresponent als llibres de Maragall, pot indicar-se que hi ha una visible preponderància de les obres literàries, una part significativa i força diferenciada de volums de Dret que l’autor utilitzà durant la seva carrera, alguns exemplars filosófics, d’història, de viatges, etc., i una àmplia representació de periòdics –catalans sobretot- de l’etapa modernista ("L’Avenç", "Pèl & Ploma", "El Poble Català", "Joventut").

S’ha de dir que els llibres de Maragall van anar a l’exili, i que a la tornada van col·locar-se respectant un ordre definit, i es pot observar un cert mètodes per a la distribució d’algunes col·leccions, dels grans formats en quart i de determinats autors com Goethe, Verdaguer i "Clarín". L’inventari que presentem tot seguit és una relació i una descripció de les obres literàries no hispàniques; és a dir, de la literatura alemanya (Goethe, Heine, "Novalis", Schiller, Ebers i Hauptmann), anglesa (Ossian, Shakespeare, Burns, Goldsmith, Sterne, Byron, Jones i Shaw), francesa (La chanson de Roland, Chapelle i Bachaumont, Salignac, Corneille, Racine, Voltaire, "Molière", Chateaubriand, Mme. Swetchine, Baudelaire, Béarn, Bisson, "France", Maeterlink, Mistral, Rostand i Richepin), grega clàssica (Baquílides, Èsquil, Hesiode, Homer, Píndar, Alcau, Safo, Anacreont i Sòfocles), italiana (Sant Francesc, Dante, Petrarca, Goldoni, Leopardi, Pellico i Carducci), japonesa (Contes populars del Japó), llatina clàssica (Horaci i Virgili), nord-americana (Hawtorne i Whitman), noruega (Ibsen, Björnson i Kielland), portuguesa (Camôes, Eça de Queiroz, E. de Castro, Monsaraz i Papança), russa (Pushkin, Lérmontov, Ostrovsky, Turguenev, "Gorkij", Tolstoi), uruguaiana (Vasseur), etc.

Aquesta estratificació convencional de les diferents literatures obeeix a un criteri normatiu de la Classificació Decimal Universal (C.D.U.) per a les biblioteques que estableix el principi –discutible- d’incloure les obres literàries en grups respectius a la llengua del text original. Per conseqüència indefectible, Ossian pertany a les lletres angleses i no a les cèltiques. I Mme. Swetchine, russa, o F. Mistral (que també escrigué en occità) pertanyen a la literatura francesa. Hem exclòs del nostre inventari els autors Carlyle, Emerson, Kropotkin, i també Nietzsche, Plató i Wagner. Konigskinder de "Rosmer" –pseudònim d’Elza Bernstein- és un llibre d’òpera musicat a posteriori, i la seva autora figura a les històries literàries com a novel·lista. Incloem doncs Berstein i excloem Wagner, malgrat que segurament la qualitat lírica de les obres d’aquest compositor supera la dels llibres de la novel·lista. Potser és per raó d’alguna d’aquestes formalitats de la C.D.U. o de la teoria literària que Josep Pla, en donar la seva biblioteca a Palafrugell, imposà l’objecció que no s’ordenés mai decimalment. 

  1. Andersen, [Hans Christian]. Contes. Traducció de S. Massó Ventós. Barcelona: "L’Avenç", 1907. Biblioteca Popular de "L’Avenç";69.
  2. Baquílides. Teseo. Traducido por Pere Bosch y Gimpera. Madrid: Victoriano Suárez, 1910. Dedicatòria del traductor.
  3. Baudelaire, [Charles]. Poemetti in prosa. Traduzioni di G. Ragusa Moleti. Milano: Edoardo Sonzogno, 1884. Biblioteca Universale; 16.
  4. "Béarn, Andrée". Marguerite Laborde. Cils Mi-Clos. Paris: Bibliothèque Génerales d’Édition, 1907.
  5. "Béarn, Andrée". Marguerite Laborde. Les Mendiants d’Impossible. Toulouse: Bibliothèque de "Poésie", 1910. Dedicatòria de l’autora.
  6. Bisson, Alexandre. La senyora X. Traducció de Narcís Oller. Barcelona: "L’Avenç", 1910. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 113.
  7. Björnson, Björnstjerne. Més enllá de las forsas. Traducció catalana. Barcelona: Publicacions Joventut, 1904.
  8. Burns, Robert. The complete poetical works. London: Henry Trowde, [s.a.]
  9. Byron, Lord [George Gordon]. The poetical works. London & New York: Frederick Warne and Co., 1890.
  10. Camôes, Luiz de. Os lusiadas. Pariz: Na officina typographica de Firmin Didot, [s.a.]
  11. Carducci, Giosué. Odi barbare. Bologna: Nicola Zanichelli, 1887.
  12. Carducci, Giosué. Rime nuove. Seconda edizione riveduta. Bologna: Nicola Zanichelli, 1889.
  13. Castro, Eugenio de. Interlunio. Coimbra: Francisco França Amado, 1906.
  14. Castro, Eugenio de. A sombra do quadrante. Coimbra: Francisco França Amado, 1906. Dedicatòria de l’autor.
  15. La chanson de Roland. Texte critique traduit et commentaire par Léon Gautier. 5ème. éd. Tours: Alfred Name et Fils, Éditeur, 1875.
  16. Chapelle et Bachaumont. Voyages amusants. Paris: Librairie de la Bibliothèque Nationale, [s.a.] Collection des meilleurs auteurs anciens et modernes; 172.
  17. Chateaubriand, [François René de]. Atala. Traducció de Manuel de Montoliu. Barcelona: "L’Avenç", 1909. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 93.
  18. Conciense, F. Cuentos flamencos. Valencia: Librería de Manuel de Montoliu. Barcelona: "L’Avenç", 1909. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 93.
  19. Contes populars del Japó. Traducció de J. Massó i Torrents. Barcelona: "L’Avenç", 1904. Biblioteca Popular "L’Avenç"; 30.
  20. Dante Alighieri. Opere minori. Napoli: Francesco Rossi Romano Editore, 1855.
  21. Dante Alighieri. La divina commedia. Edizione stereotipa quindicesima tiratura. Milano: Edoardo Sonzogno, 1890.
  22. Dante Alighieri. La divina commedia. Firenze: G. Barbera Ed., 1903.
  23. Dante Alighieri. La vita nova. Torino: Edizioni Stan, 1911.
  24. Ebers, [George Mortiz]. Les dues germanes. Novela de la època ptolomeica girada del alemany al català per Agustí Casas. Barcelona: Viader Editor, 1907. Dedicatòria del traductor.
  25. Eça de Queiroz, [J. Mª]. A cidade e as serras. Segunda ediçao. Porto: Livraria Chardon, De Lello & Irmâo, Editores, 1903.
  26. [Esquil]. Prometheu encadenat. Traducció del grec per Arthur Masriera. Barcelona: Tip. "L’Avenç", 1898. Biblioteca Dramatica de "L’Avenç". Dedicatòria del traductor.
  27. [Esquil]. Els perses. Traducció del grec per Arthur Masriera. Barcelona: Tip. "L’Avenç", 1898. Biblioteca Dramàtica de "L’Avenç". Dedicatòria del traductor.
  28. "France", [Anathole François Thibault]. Contes i narraciones. Traducció de M.M. Barcelona: E. Domènech Imp., 1907. Biblioteca d’El Poble Catalá.
  29. [Francesc d’Asís, Sant]. Floretes. Versió catalana de Joseph Carner. Barcelona: Lluís Gili, 1909. Dedicatòria del traductor.
  30. Garzón, E. Jean Orth. Saint Cloud: Imp. Belin Frères, [s.a.]
  31. Girardin, Mme. E. ¡Vencido! Valencia: Librería de P. Aguilar, 1879. Biblioteca Selecta; 13.
  32. Goethe, [Johann Wolfgang von]. Werther. Traduction nouvelle et notice biographique et littéraire de Louis Énault. 10ème. éd. Paris: Librarie de L. Hachette et Cie., 1859.
  33. Goethe, [Johann Wolfgang von]. Torquato Tasso. Traduït per Josep Lleonart. Barcelona: Tip. Riera, [s.a.]. Dedicatòria del traductor.
  34. Goethe, [Johann Wolfgang von]. Sämmtliche Werke. Suttgart: Verlag der J. G. Gott’schen Buchhandlung, [s.a.]. 6 vols.
  35. Goethe, [Johann Wolfgang von]. Fausto; [Shakespeare, William]. Hamlet. Traduit de Letourner. Paris: Livrairie de la Bibliothèque Nationale, 1880.
  36. Goethe, [Johann Wolfgang von]. La Marguerideta. Traducción de Joan Maragall. Barcelona: "L’Avenç", 1904. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 21.
  37. Goldoni, Carlo. Comedie Scelte. 3ª ed. Milano: Edoardo Sonzogno, 1880. Volume primo.
  38. Goldoni, [Carlo]. El vano. Traducció de Narcís Oller. Barcelona: "L’Avenç", 1908. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 86.
  39. Goldoni, [Carlo]. El sorrut benefactor. L’avar. Traducció de Narcís Oller. Barcelona: "L’Avenç", 1909. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 97.
  40. Goldsmisth, [Oliver]. Le ministre de Wakefield. Paris: Librairie de la Bibliothèque Nationale, 1879. Collection des meilleurs auteurs anciens et modernes; 150-151. 2 vols.
  41. ["Gorkin, Maksim". Niznij Novgorod]. Els menestrals. Traducció de Joan Puig i Ferreter. Barcelona: "L’Avenç", 1909. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 92.
  42. Hauptmann, Gerhart. Ànimes solitàries. Traducció catalana d’Oriol Martí. Barcelona: Publicacions Joventut, 1906. Dedicatòria del traductor.
  43. Hawthorne, Nathaniel. Contes estranys. Traducció directa de l’anglès per M.M.B. Barcelona: Imp. De J. Vives, 1908. Biblioteca d’"El Poble Català"
  44. Hawthorne, Nathaniel. La lletra vermella. Traducció catalana d’A. Rovira i Virgili. Barcelona: Tip. "L’Avenç", 1910. Biblioteca d’"El Poble Catalá"; 19
  45. Heine, Heinrich. Sämmtliche Werke. Hamburg: Hoffman und Campe, 1885. Vols. 1, 2, 3, 5, 6, 11 i 12.
  46. Heine, Heinrich. Poesías. Libro de los Cantares. Traducción en verso, precedida de un prólogo por Teodoro Llorente. Barcelona: Daniel Cortezo y Cía., 1884. Biblioteca Arte y Letras.
  47. Heine, Heinrich. Buch der Lieder. Berlin: Deutsches Verlagshaus, [s.a.]
  48. [Hesíode]. La teogonía. Conversión directa y literal por Luis Segalá y Estalella. Barcelona: Tipografía "La Academia" de Serra Hnos. y Rusell, 1910.
  49. [Homer]. L’Illiade. Paris: Librairie de la Bibliothèque Nationale, 1880-1881. Collection des meilleurs auteurs anciens et modernes; 169171. 3 vols.
  50. [Homer]. Iliade. Traduzioni di Vincenzo Monti con le observazioni di Andrea Mustoxidi. 8ª ed. Milano: Edoardo Sonzogno, 1890.
  51. [Homer]. La Iliada. Versión directa y literal del griego por Luis Segalá y Estalella. Barcelona: Muntaner y Simón, Editores, 1908.
  52. [Homer]. Odissea. Tradotta da Ippolito Pindemonte. Milano: Edoardo Sonzogno, 1877.
  53. [Homer]. Odisea. Versión directa y literal del griego por Luis Segalá y Estalella. Barcelona: Muntaner y Simón, Editores, 1910. Dedicatòria del traductor.
  54. [Homer]. Himnos homéricos. Vertidos por José Bangué y Feliu. Barcelona: Tip. "La Academia" de Serra Hnos. y Rusell, 1910.
  55. [Horaci]. Le odi. Milano: Edoardo Sonzogno, 1883.
  56. Ibsen, [Henrik]. Quan ens despetarém d’entre’ls morts. Traducció catalana. Barcelona: Publicacions Joventut, 1901.
  57. Ibsen, [Henrik]. Casa de muñecas. Madrid: La España moderna, [s.a.: 1894?]
  58. Ibsen, [Henrik]. Harvard Solness. Barcelona: Imprenta de Francisco Badía, 1902.
  59. Ibsen, [Henrik]. Joan Gabriel Borkman. Traducció de J. Roca Capull. Barcelona: "L’Avenç", 1904. Biblioteca Popular de "L’Avenç";19.
  60. Ibsen, [Henrik]. Espectres. Traducció de P. Fabra i J. Casas-Carbó. Nova edició. Barcelona: "L’Avenç", 1905. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 19.
  61. Jones, Henry Arthur. La victòria dels filisteus. Traduïda directament de l’anglès per Alexandre P. Maristany i Salvador Vilaregut. Barcelona: "L’Avenç", 1908. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 82.
  62. Kayyam, [Omar]. Estances. Traducció de R. Vives Pastor. Barcelona: "L’Avenç", 1907. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 67.
  63. Lielland, Alexandre. Dos amics. Traducció de Manuel Pons. Barcelona: "L’Avenç", 1901. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 105.
  64. Leopardi, Giacomo. Prose. 4ª ed. Milano: Edoardo Sonzogno Editore, 1881.
  65. [Lérmontov, Mijáil Yúrievich]. L’eroe dei nostri giorni. Milano: Edoardo Sonzogno Editore, 1886.
  66. Lucka, Emil. Isolde Weisshand. Berlin: S. Fischer Verlag, 1909.
  67. Maeterlink, Maurice. L’intrusa. Traduida per Pompeu Fabra. Barcelona: Imprenta y Librería de "L’Avenç", 1893.
  68. Marc Aureli Antoni. El libro dei ricordi. Milano: Edoardo Sonzogno, 1902. Biblioteca Universale; 253.
  69. Mistral, Fréderic. Mireille. Paris: Charpentier, Libr. Ed., 1861.
  70. Mistral, Fréderic. Nerto. Traducció de Mossèn Jacinto Verdaguer. Barcelona: "L’Avenç", 1903. Biblioteca Popular de "L’Avenç";5.
  71. Mistral, Fréderic. Les illes d’or. Traducció de M. A. Salvà. Barcelona: Lluis Gili, Llibrer-Editor, 1910.
  72. Monsaraz, Alberto. Romper d’alva... Lisboa: Livraria Classica Editora de A.M. Teixeira y Cía., 1904.
  73. "Novalis" [Friedrich Leopold von Hardenberg]. Sämmtliche Werke. Leipzig: Verlegt bei Gugen Diederichs und Leipzig, 1898.
  74. [Ostrovski, Alexandr Nikaláivich]. La gropada. Traducció de Narcís Oller. Barcelona: "L’Avenç", 1911. Biblioteca Popular de "L’Avenç";119.
  75. Ossian. Fingal. Milano: Edoardo Sonzogno, 1883.
  76. Ossian. Poemas gaélicos. Traducción en verso de Ángel Lasso de la Vega. Madrid: Imprenta y Litografía de la "Biblioteca Universal", 1883. Biblioteca Universal; 84—85. 2 vols.
  77. Papança, Macedo. Grisolia. Lisboa: M. Gomes Livreiro Editor, 1902.
  78. Papança, Macedo. Obras (1880-1886). Lisboa: Livraria de M. Gomes, 1902.
  79. Papança, Macedo. Caterina d’Athayde. Traduzione del portoguese di Antonio Padula. Napoli: Stabl. Tip. Pierro e Veraldi, 1902.
  80. Papança, Macedo. Bemvinda. Lisboa: Livraria Editora Tavares Cardoso Irmâo, 1903. Dedicatòria de l’autor.
  81. Papança, Macedo. Musa alemtejana. Lisboa: Livraria Classica Editora de A. M. Teixeira & Comandita, 1908. Dedicatòria de l’autor.
  82. Papança, Macedo. Obras (1882-1891). Lisboa: Livraria de M. Gomes, 1905. Dedicatòria de l’autor.
  83. Paul, Jean. Veber des Immergrün... Leipzig: Druet und Verlag von Philipp Redan jun, [s.a.]
  84. Pellico, Silvio. Francesca de Rimini. Trad. d’Alfons Maseras. Barcelona: "L’Avenç", 1909. Biblioteca Popular de "L’Avenç";94.
  85. Pellico, Silvio. Els deures dels homens. Traducció d’en J. Casas Carbó. Barcelona: "L’Avenç", 1915. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 140.
  86. Pellico, Silvio. Le mie prigione. Milano: Edoardo Sonzogno Editore, 1877.
  87. Petrarca, [Francesco]. Mon secret. Trad. de V. Develay. Paris: Imp. Nouvella, [s.a.] Bibliothèque Nationale.
  88. [Píndar]. Odas. Traducidas en verso por D. Albino Mencarini. Barcelona: Imprenta de "La Renaixensa", 1838.
  89. Poetas líricos griegos. Trad. en verso castellano por Baráibar, Menéndez Pelayo, [et al.]. Madrid: Luis Navarro, Editor, 1884.
  90. [Pushkin, Alexandr Serguéievich]. Boris Godunof. Milano: Edoardo Sonzogno, 1883.
  91. Richepin, Jean. La chanson des gueux. Paris: Librairie Illustrée, [s.a.]
  92. "Rosmer, Ernst" [Elza Bernstein]. Könegskinder. Berlin: Fisher Verlag, 1897.
  93. Rostand, Edmond. La princesa llunyana. Traducció de Lluís Via. Barcelona: Imprenta de la Vid. De J. Cunill, 1904. Biblioteca Teatralia.
  94. [Ruysbroeck, John of]. Rusbrock l’Admirable (Oeuvres choisies). Traduit par Ernest Hello. Paris: Perrin et Cie., 1918.
  95. Ruskin, John. Fragments. Traducció de l’inglés amb un assaig introductori per Cebriá Montoliu. Barcelona: Tip. "L’Avenç", 1901.
  96. Salignac de la Mothe Fénelon, F. Aventuras de Telémaco hijo de Ulises. Versión española y proemio de Pedro Umbert. Barcelona: Imprenta Heinrich y Cía., 1910.
  97. Schiller, [Friedrich von]. Dramas. Trad. de José Yxart. Barcelona: Establecimiento Tipolitográfico de C. Verdaguer, 1883.
  98. Schiller, [Friedrich von]. Dramas. Trad. de José Yxart. Barcelona: Establecimiento Tipográfico Editorial de Francisco Pérez, 1884.
  99. Schiller, [Friedrich von]. Guillém Tell. Traducció directa per Joan Perpinyà. Barcelona: Imp. La Renaixensa, 1907. Dedicatòria del traductor.
  100. Schiller, [Friedrich von]. El campament de Vallenstein. Traducció de J. Perpinyà. Barcelona: Imp. La Renaixensa, 1911.
  101. Schmidt. Lo darrer hoste. Traducció de Narcís Oller. Barcelona: Estampa de S. Thomas, 1910. Dedicatòria del traductor.
  102. [Shakespeare, William]. Dramas. El mercader de Venecia, Macbeth, Romeo y Julieta, Otelo. Trad. de D. Marcelino Menéndez Pelayo. Barcelona: Biblioteca "Arte y Letras", 1881.
  103. [Shakespeare, William]. Dramas: Julio césar, Como gustéis, Comedia de las equivocaciones, Las alegres comadres de Windsor. Traducción de José Arnaldo Vázquez. Barcelona: Biblioteca "Arte y Letras", 1883.
  104. [Shakespeare, William]. Dramas: Sueño de una noche de verano, Medida por medida, Coriolano, Cuento de invierno. Traducción de José Arnaldo Márquez. Barcelona: Biblioteca "Arte y Letras", 1884.
  105. [Shakespeare, William]. Henry VIII. Traduction de Letourneur. Paris: Librairie de la Bibliothèque Nationale, 1891. Collection des meilleurs auteurs anciens et modernes; 273.
  106. [Shakespeare, William]. La vie et la mort de Richard III. Pris: Librairie de la Bibliothèque Nationale, 1893. Collections des meilleurs auteurs anciens et modernes; 266.
  107. [Shakespeare, William]. Hamlet. Versió catalana de Arthur Masriera. Barcelona: Tipografia de l’Atlàntida, 1898.
  108. [Shakespeare, William]. Hamlet. Príncipe de Dinamarca. Novísima traducción por J. Roviralta Borrell. Barcelona: Imprenta "La Renaixensa", 1905.
  109. [Shakespeare, William]. La tragèdia de Macbeth. Traducció de Cebriá Montoliu. Barcelona: Tip. "L’Avenç", 1907.
  110. [Shakespeare, William]. Macbeth. Traducció de Cebriá Montoliu. Barcelona: "L’Avenç", 1907. Biblioteca Popular de "L’Avenç";74.
  111. [Shakespeare, William]. El Rei Lear. Trad. de A. Albert Torrellas. Barcelona: Estampa d’E. Domènech, 1908.
  112. [Shakespeare, William]. El marxant de Venècia. Traducció de Joan Puig y Ferreter. Barcelona: Estampa d’E. Domènech, 1909. Biblioteca Popular dels Grans Mestres; 10.
  113. Shaw, [George] Bernard. Man and Superman. London: Archibald Constable & Co., Ltd., 1906.
  114. Shaw, [George] Bernard. John Bull’s Other Island and Major Barbara; also How He lied to Her Husband. London: Archibald Constable & Co., Ltd., 1906.
  115. Sòfocles. Electra. Versión al castellano por el Dr. José Alemany y Bolufer. Barcelona: [s.n.], 1911.
  116. Sterne, Lawrence. Voyage sentimentale en France. Paris: Librairie de la Bibliothèque Nationale, 1880.
  117. Swetchine, Mme. Obras escogidas. Traducción por Eduardo Marquina. Barcelona: Juan Gili, 1900.
  118. Théatre classique. Contenant Le Cid, Horace, Cinna, Polyeugte de P. Corneille, Britannicus, Esther, Athalie de J. Racine, Mériope de Voltaire, Le misantrope de Molière. Paris: Librairie de L. Hachette et Cie., 1856.
  119. [Tolstói, Liev Yúrievich]. Contes. Traducció de J. Casas Carbó. Barcelona: "L’Avenç", 1903. Biblioteca Popular de "L’Avenç";14.
  120. [Tolstói, Liev Yúrievich]. Les confessions (1879-1881). Paris: Imp. de Lagny; Émile Colin et Cie., [s.a.]
  121. [Tolstói, Liev Yúrievich]. Le roman du mariage. Traduit du russe par Miguel Delines. Paris: Librairie Marpon et Flammarion, [s.a.]
  122. [Turguenev, Iván Serguéievich]. Ensaigs. Traducció de Joan Rosselló. Barcelona: "L’Avenç", 1904. Biblioteca Popular de "L’Avenç", 1904. Biblioteca Popular de "L’Avenç"; 18.
  123. Vasseur, Armand. Cantos del Nuevo Mundo. Montevideo: Antonio Díaz Editor, 1907.
  124. Vasseur, Armand. El memorial. Madrid: Librería de Pueyo, 1908.
  125. Vasseur, Armand. A Flor de Alma. San Sebastián: F. Ferreiros Editor, [s.a.]
  126. [Virgili]. L’Eneide. Bassano: A Spese Remondizini di Venezia, 1777.
  127. [Virgili]. L’Eneide. Tradotta da Annibal Caro. Milano: Edoardo Sonzogno, 1881.
  128. [Virgili]. Les bucoliques et les georgiques. Trad. de R. Binet. Paris: Librairie de la Bibliothèque Nationale, 1881.
  129. Whitman, Walt. Fulles d’herba. Traducció de Cebrià Montoliu. Barcelona: "L’Avenç", 1909. Biblioteca Popular de "L’Avenç";101.
  130. Whitman, Walt. Fulles d’herba. Traducció de Cebrià Montoliu. Barcelona: Tip. "L’Avenç", 1910.

NOTA: Aunque los títulos van convencionalmente en cursiva los he mantenido tal cual para no fastidiarme el manguito de los rotadores del hombro derecho.

 Els llibres

"Todo: la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basílides, el comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones [...]"

 J.L. Borges, "La Biblioteca de Babel". Ficciones.  

Per conduir una interpretació possible sobre les obres de la literatura universal de la biblioteca de Maragall, no gosem decidir la conveniència o inconveniència del fons que conté, com va fer el capellà i el barber de l’escrutini de la llibreria del Quixot. Tampoc no es pot assimilar taxativament si es vol a les categories gairebé metafísiques borgianes. François Rabelais, tot enumerant sota títols deformats i jocosos, apòcrifs, els llibres de l’abadia de Saint Victor (1), també i tanmateix donà una dimensió del repertori literària i renaixentista sense desplaçar ni substituir, però, la realitat històrica. La biblioteca personal de Joan Maragall és circumstancial, i permet, recíprocament, una valoració també circumstanciada. Tota una sèrie de condicions històriques i hipotètiques, pràctiques, casuals o fortuïtes, determinen la composició d’una biblioteca, d’un establiment comercial llibreter i, en definitiva, d’una editorial.

En el pitjor dels caos, el proteccionisme conciliat amb la censura o les modes, també produeix determinacions culturals d’abast històric. Recordem, per exemple, el programa estatal educatiu posterior a la Guerra Civil, com a punt de coincidència d’aquestes qüestions generals. A l’escola s’estudiava Pereda, l’Amadís, Balmes, Menéndez Pelayo o Palacio Valdés tant com s’oblidaven Moratín fill, Larra o "Clarín". I quan l’any 1951 obtingué Joaquín Ruiz-Giménez la cartera ministerial d’Educación Nacional, s’iniciava una apertura amb restriccions tan significatives com Valle-Inclán, Unamuno, Baroja, tota la Generació del 27 i la literatura en llengües no castellanes. La Bibliografia bàsica per a biblioteques públiques patrocinada l’any 1982 per la Generalitat, recomana en la seva selecció de la literatura universal –i, en concret, dels autors de qui Maragall en posseïa una obra o més- els següents:

Horaci, Virgili, Hesíode, Homer, Píndar, Sòfocles i Safo, de les literatures clàssiques; Baudelaire, La chanson de Roland, "Molière", Racine i "Voltaire" de la literatura francesa; Mistral, de la litertura provençal-occitana; Dante, Sant Francesc, Leopardi, Pellico i Petrarca, de la literatura italiana; Whitman de la literatura nord-americana; Shakespeare, de la literatura anglesa; "Novalis", Goethe, Heine, Hauptmann i Schiller, de la literatura alemanya; Ibsen de la literatura noruega; "Gorkij", Ostrocky, Pushkin, Tolstói i Turguenev, de la literatura russa.

Si indiquem aquestes dades és per assenyalar la persistència o vigència d’uns autors que podem anomenar en sentit molt ampli "clàssics".

La biblioteca de Maragall

De les 130 entrades d’obres recollides al llistat, en comptem 60 que són impreses a Catalunya (46 en català i 14 en castellà), 9 a la resta de l’Estat i 6 a l’estranger. D’aquestes 60 obres publicades al Principat, 33 corresponen a la iniciatriva d’editorials modernistes, com ara les de "Joventut", "El Poble Català" i, especialment, la de "L’Avenç".

La proporció d’obres traduïdes al català i al castellà, es també eloqüent: hi ha un 19% d’obres en castellà, un 35% en català i la resta –el 46%- és d’obres en altres llengües, o traduïdes a d’altres llengües europees. Aquests percentatges s’han de plantejar, és clar, amb l’expectativa d’aquells llibres que no recull l’inventari però que formen part de la col·lecció bibliogràfica del poeta.

Les edicions catalanes

La indústria editorial barcelonina original cobrí sobretot el mercat espanyol, i fins i tot el sudamericà. De fet, es pot comprovar que fou arran de les nombroses publicacions periòdiques que aparegueren al Principat –Givanel i Mas (2) compta 319 títols de premsa barcelonesa entre 1890-1909- que prosperà la lectura en català. Aquests inicis, o la continuïtat i estabilitat de l’esforç, trobaren recolzament definitiu en publicacions tan diverses com "La Renaixensa", "Ilustració Catalana", "Joventut", etc., que publicaren volums de butxaca i fulletons per a un públic més o menys habitual.

Volem destacar la col·lecció de la "Biblioteca Popular de L’Avenç", perquè del seu repertori en són ben nodrits els prestatges de l’escriptori de Joan Maragall. Justament, "L’Avenç", que inicià la seva activitat editora l’any 1881 amb "Lo Velògraf", i que l’any 1915 vengué la seva impremta a la Casa de Caritat, representà segons el propi concepte del poeta, el substitut d’una iniciativa privada més eficaç en l’absència d’institucions catalanes.

La importància de "L’Avenç" no es només editorial –encara que els 525 títols que, segons Pla i Arxé (3), publicà, justificarien amb suficiència la univocitat d’aquesta empresa modernista senyera. Són importants la campanya lingüística promoguda després del 1891, la seva participació en les Festes Modernistes i en el Teatre Íntim i també el seu prestigi entre les tendències de signe regenacionista del Modernisme, qüestió que li atorgà l’hostilitat dels sectors no desidents proclamats després de la bomba del Liceu. Si la "Ilustració Catalana" de F. Matheu s’assimilava a la línia floralesca supervivent, "L’Avenç" aplegava els modernistes.

En trenta-quatre anys d’intensa activitat, adoptà les més innovadores tècniques tipogràfiques europees, importà llibres estrangers i edità autors novells, promocionà les traduccions i publicà l’ Ensayo de gramática del catalán moderno (1891) de Pompeu Fabra. Massó i Torrents, d’altra banda, dirigí l’efímera "Revista de Bibliografía Catalana" (1901-1907). "La Biblioteca Popular de L’Avenç" (1903-1915) edità segons els comptes de Pla 143 volums –J. Ll. Marfany i J. Fuster en mencionen 152- al preu estimulant de 52 cèntims i en un format també popular que evidenciava, si més no, una singular intuició del fenomen literari i de la modernitat.

Les traduccions

 "Porque si dos hombres se hablan en lengua aprendida, puede ser que se entiendad muy bien en las cosas más vanas; pero allí donde empieza a palpitar la vida de lo hondo, allí mismo dejarán de entenderse; porque cada tierra comunica las más substanciales palabras de sus hombres en sentido sutil que no hay diccionario que lo explique ni gramática que lo enseñe. Y así, aquellos dos hombres dirán la misma palabra que sonará igual por fuera, y creerán haberse entendido; pero en el fondo de cada alma el canto será muy otro".

J. Maragall, "Elogio de la palabra", Obres completes.

 Deia Bertrand Russell que no es podia entendre el mot formatge si abans no es disposava d’un coneixement no lingüístic del llenguatge. No oposarem a aquesta afirmació els mamuts i les deeses, ni tampoc les variacions idiomàtiques que desconeixem de la paraula formatge: la proposició ens sembla però prou útil per introduir el problema de l’"autenticitat" de la creació literària.

Fa més o menys dos anys, quan es projectà la versió cinematogràfica de Chávarri sobre Bearn, es van establir bizantins i escropulosos paral·lelismes amb Il Gattopardo de Di Lampedusa i la pel·lícula de Visconti, que van produir un allau de comentaris abusius entorn la genealogia d’ambdues novel·les. Aquestes perllongades disquisicions sobre l’originalitat artística són bastant infructuoses; interessa més reconèixer en les influències i en les traduccions un substrat previ que les estimula i afavoreix i que (indubtablement) les fa possibles.

Abreujant, les traduccions al català de la biblioteca de Maragall són degudes a prestigiosos literats i no a "professionals". Aquest fet ha predominat en èpoques posteriors, en escriptors com J. Carner, C. Riba, J. Mª de Sagarra, o P. Gimferrer, i fa observar en certa manera la situació anòmala del català i alhora la voluntat general i perseverant d’incorporació a Europa.

Del nostre inventari, se’n poden rescatar els noms d’alguns escriptors-traductors o traductors-escriptors. El mateix Maragall havia traduït texts de Goethe, Així parlà Zarathustra de Nietsche, els himnes d’Homer (des de la versió de Bosch i Gimpera). Josep Lleonart, nebot del poeta, traduí Torquato Tasso (*33). Les obres de Shakespeare traduïdes al català són de Cebrià de Montoliu (*109, *110), A. Masriera (*107) i Puig i Ferreter (*112). Cebrià de Montoliu també traduí Whitman (*129, 130). J. Casas-Carbó adaptà, amb Pompeu Fabra, els Espectres d’Ibsen (*60) i traduí Tolstoi (*119) i S. Pellico (*85). Manuel de Montoliu, amb A. Rovira i Virgili, traduí Hawtorne (*43) i també són seves les versions (*17, *28) de Chateubriand i "France".

 Els llibres de Maragall

Al llarg d’aquesta anàlisi de la biblioteca de Maragall, no ens hem detingut encara en les lectures del poeta. És obvi que no hi podem trobar totes les lectures que va fer. Un ràpid cop d’ull sorprèn un nombre limitat de volums en la col·lecció. Maragall, com Chateaubriand, Zola, Maupassant o V. Hugo, no era gaire partidari d’acaparar o llegir paperam. I, de fet, tampoc no es pot valorar una biblioteca de començament de segle amb paràmetres actuals. Galdós, per exemple, disposava d’una col·lecció de 1974 obres i, d’aquestes, 1259 eren obsequis (o bé sacrificis propiciatoris!). D’una banda, segons ens explica El meu don Joan Maragall de Pijoan, i ens ha confirmat Hel·lena Maragall i Noble, el poeta visitava sovint l’Ateneu barcelonès, on fullejava revistes i noves adquisicions. D’altra banda, els llibres que comprà no tenen perquè acreditar-nos un interès positiu de l’escriptor; ni els volums obsequiats pels seus autors o traductors poden considerar-se aliens als seus gustos o predileccions literaris. Justament, a la dedicatòria del traductor del Torquato Tasso, Josep Lleonart, hom llegeix: "A mon oncle el poeta Joan Maragall dedico aquest exemplar de la meva traducció de Goethe, considerant la estimació que ell té a aquest autor y com a proba de la que porto jo a l’un i a l’altre". La major part de les obres dedicades són obsequi de traductors, tot i que hi ha algunes dedicatòries de "Béarn" –que es va casar amb Alexandre de Riquer l’any 1911-, E. de Castro, A. Monsaraz, A. Vasseur i M. Papança, poeta portuguès que Maragall conegué a Sant Joan de les Abadesses.

Les anotacions que Maragall prodigava pels marges dels fulls d’obres de pensament, no són tan abundants en les obres estrictament literàries (v. *10, *11, *21, *34, *52, *87, *94, *103, i *127). Verbi gratia, en La conquête du pain de Kropotkin llegim entre les pàgines 56 i 57, "Voilà comment nous entendons l’expropiation et notre devoir pendant la Révolution, dont nous espérons l’arrivée –non dans deux cents ans d’ici-, mais dans un avenir prochain [...]" i al marge un "asseyez vous!" (seieu!) de Maragall amb el mateix llapis blau que constantment rubrica el text de l’anarquista amb onomatopeies de rialles.

Les lectures de Maragall

L’abundor de referències directes als autors de la literatura universal a les Obres completes de Joan Maragall, ens assabenta dels seus gustos literaris i ens informa de les obres que llegí i que no es troben en la seva biblioteca personal.

Pot observar-se en l’inventari un predomini visible de la literatura romàntica –especialment l’alemanya- i de la literatura posterior anomenada "moderna" perquè s’iniciava amb un nou públic i des d’una nova societat. Si més no, a part de la proximitat històrica i l’afinitat literària d’aquestes obres d’autors moderns en relació a Maragall, volem referir-nos a les inclinacions generals del poeta.

Llegim en "Un libro ideal" (Obres completes, II, pàg. 207): "Si esta sensación de pureza que me da el cielo y esta sensación de alma que me da el hombre, las encuentro también en el libro, diré que el libro es bueno; pero si no las encuentro, si me son enturbiadas por las terribles filas de las letras de molde, o si llego a olvidarlas y el libro me deja descontento de la vida y agitándome en el vacío de su negacion, entonces diré que el libro es malo". Aquesta percepció de la missió ètica de la poesia es confirma en "Tristeza literaria", "Santa Eulària" (sobre el llibre de Verdaguer) i "Un libro fuerte e incompleto" (sobre Drames rurals de Caterina Albert –dins Obres completes, II, pàgs. 111, 101 i 197-198, respectivament.

La lectura no és, doncs, evasió o deserció. Tampoc no és la cobdícia de tribulacions nihilistes: és més aviat una reconciliació amb l’essencialitat de la vida, la realitat viva, o amb l’ànima de la vida. No és l’afany d’anar a la recerca de fons caòtics, però sí d’un desig d’intensitat, de la pura joia de viure.

Hem destacat unes obres de la literatura moderna universal on és constant aquesta ambivalència, que en el Modernisme es va traduir en dues tendències, la "regeneracionista" i la "decadentista". Maragall necessàriament s’assimilava a la gamma vitalista que aplega Carlyle, prenietzscheà i Nietsche, Goethe i "Novalis", Leopardi i Carducci (que també havien format el gust d’Unamuno).

No és gaire practicable de mantenir aquestes dicotomies i duplicitats de tipus "clàssic/romàntic" o "apol·lini/dionisíac" per sistema. Si que convé apel·lar a una història humana fonamentada o, si de cas, sintetitzada, en triplicitats com la de la civilització grega –arcaica, clàssica i hel·lenística-, com la de les tres apreciacions de la realitat que Leopardi desenvolupà a Miscel·lànies, o com les tres variacions de El comte Arnau de Maragall.

Aquest epíleg penetraria més enllà dels límits de l’estudi si perllonguéssim les conclusions de les lectures de Maragall fins a interpretacions penúltimes biogràfiques gairebé biològiques, de la seva biblioteca personal. Aquesta anàlisi, que no és exhaustiva ni vol ser definitiva, pot servir per aprofondir una mica més en l’estudi de la significació de l’obra poètica i periodística de Maragall i per dirigir l’interès dels historiadors cam a un camp viu, excepcionalment investigat, com és el de la lectura.

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(1) [François] Rabelais, Gargantua. Pantagruel (Paris: SACELP, [1980]), I, livre 2, chap. 7, pàg. 222.

(2) Joan Givanel i Mas, Bibliografia catalana: premsa. Barcelona: Institució Petxot, 1931-1937.

(3) Ramon Pla i Arxé, "Jaume Massó i Torrents i l’obra editorial de "L’Avenç", Commemoració dels 500 anys del primer llibre imprès en català [...] (Barcelona: [s.n.], 1972, pàgs. 96-97. Ramon Pla i Arxé, "L’Avenç" (1881-1915): La modernització de la Renaixença, "Els marges" (Barcelona), maig del 1975, VIII, pàgs. 23-38.

 

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(*) Artículo publicado en Ateneu : Revista de cultura: Marta Domínguez i Senra, Teresa Pous i Mas. Els llibres de les literatures no hispàniques conservats a la biblioteca de Joan Maragall. Ateneu: Revista de cultura, 4rt trimestre del 1987; (12 pàgs): 111-116,124.


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8/1/08

Los sueños son


Sé que es Borges quien cita aquella chinoiserie de la mariposa que sueña que es un hombre o del hombre que sueña que es una mariposa que sueña que es un hombre. La frase es tan rotundamente china que sólo tiene el significado diáfano pretendido cuando se dice tal cual es. La buscaré en otro momento. El territorio que se reparten la imaginación y la memoria es interesante.

Fotografía de Marta Domínguez (digitalizada). Afilador en La Habana, 1990 (Cuba) 

A servidora le pasó algo parecido a lo de la mariposa china al regresar de Xurís. Xurís es como le llaman los gallegos que viven en ese Parque Natural a lo que el gallego normativo llama “Xurés” y lo que en el portugués oficial se conoce como Gerés. Lobios o Lovios está al sur de Orense, a 14 km de la frontera de Portugal, y forma parte del Parque Natural Baixa Límia-Serra de Xurés. Xurís, decía, está lleno de ríos. El interés patrimonial no es solo naturalista, pero es indudable que la vegetación es su principal atractivo. Hay por sus montes “cerquiños” (<lat. cerqus?), robles carballos, pinos, algún tejo, castaños, abedules, fresnos, chopos y avellanos. Encontramos digitales o dedaleras, helechos (“fiunchos”), tojos (“toxos”), zarzas, “valados” de piedra con cerramientos primitivos, musgo, líquenes, hiedra, las vacas cachenas autóctonas con una cornamenta semejante a una lira, víboras, sapos, zapateros como hidroaviones, escarabajos cerúleos y todo cuanto recuerda la Galicia oriental ancestral. Encontramos intacto aquel Ourense mítico minado de oro y bosques animados:

“Unha idea da importancia que tiñan as minas do Noroeste (incluída a Lusitania) ven dada pola noticia de Plinio que fala duns 6.500 kg de ouro que anualmente se extraían e enviaban a Roma, e as explotaciones durarían uns 250 anos” (Francisco Calo Lourido, Anselmo López Carreira, Francisco Carballo, Luís Obelleiro, Bieito Alonso Fernández. Historia Xeral de Galicia. Vigo: Edicións A Nosa Terra, 1997, pág. 80)


Hacía siglos que no había visto un zapatero (Gerris lacustris). Impresionan las fuentes abundantes, la pureza de los cauces y del aire, la suavidad del viento, la blandura de la tierra, los molinos de Vilameá escondidos en el soto entre los saltos de agua, el petirrojo solitario (el ruiseñor gallego), las culebras, los chorizos, los enjambres, el olor de las rosas. 

Oí decir que pensaban hacer un campo de golf, y es muy posible que un proyecto así una vez más tire adelante. En primer lugar porque los campos de cultivo están prácticamente abandonados y sus propietarios están en disposición de venderlos. Todo hace pensar que la ganadería debe de estar bajo cupo europeo, sin posibilidades de desarrollo. El mundo rural está tan despreciado y ridiculizado  que no es de extrañar que la gente joven lo tenga en poco y solo piense en escapar. El gobierno de Manuel Fraga buscó atraer un turista de lujo, “de calidad” y protegió las acciones encaminadas en este sentido con subvenciones e infraestructuras. Las termas romanas de Lobios que son mano de santo para las enfermedades reumáticas y para la astenia, se cerraron en el recinto del Balneario hotelificado. Me asquea una Galicia terciarista y llena de asistentes sociales, traficantes de droga, autovías y automóviles. Decía el padre de un amigo mío que el Seat 600 había hecho más por la unidad de España que ninguna otra cosa. En mi modesta opinión, la romanización de Galicia no llegó a rematarse, pero la televisión y las autovías la han integrado (¿?) en la Europa de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. La ancestral obsesión por la casa familiar y por el hortelo del quinteiro se ha hipertrofiado y encima ha añadido otro espacio privado, el coche. Asco de coches.

Creo que, cuando viajé a Xurís, Anxo Quintana, del Bloque Nacionalista Galego,  aún era alcalde de Allariz, su pueblo.  El actual vicepresidente de la Xunta gallega  convirtió Allariz –la primitiva Villa Alarico goda con clarisas incluídas- en una especie de Disneyworld o cantoncito suizo, en que lo menos malo es un jardín inglés cabe un enorme molino de agua de los más grandes conservados en la comarca. En Allariz y en la casa del nacionalista histórico Vicente Risco fue rodada “La lengua de las mariposas”. Tanta “enxebreza” de parque temático, con todo, aunque hace añorar (creí que nunca diría algo así) el feísmo opuesto, me parece mejor que lo de la comunidad vecina. El dinero que se invierte en la Orquesta Sinfónica de Galicia me parece más legítimo y mejor gastado que los Premios Príncipe de Asturias. Se conceden a personalidades archigalardonadas, con lo cual la aportación a la cultura es mínima. Un premio debe tener una parte de reconocimiento y homenaje pero también debería tener una parte de determinación, una parte emprendedora.

No puedo menos que encogerme modestamente y escépticamente cuando me refiero a la tierra en que nacieron mis cuatro abuelos. Y, sin embargo, al contrario, me tenso como un arco cuando percibo  por un lado que alguien no la entiende o habla con ligereza o, por otro lado, cuando la recorren los estragos del “progreso” y la desestructuración social. La tierra, dicen, es el amor más grande. Mi amor por Galicia siempre ha sido correspondido y con creces. La alternativa a Allariz que le propongo al turista es Celanova, el pueblo de Celso Emilio Ferreiro.

Pero dejemos Galicia y dejemos el territorio que se reparten la imaginación y la memoria y volvamos a la mariposa que sueña que es un hombre o al hombre que sueña que es una mariposa que sueña que es un hombre, volvamos al primer día después de regresar de Xurís. La segunda noche en casa me desperté de repente y no sabía donde estaba ni quien era. Normalmente (si es que se puede apelar a la normalidad para reconocer algo tan penoso) si me despierto desorientada, como si en vez de despertar resucitara, un estúpido resorte que aborrezco en el alma me arroja a una pregunta terrible: “¿Tengo que ir a trabajar o no, quienquiera que yo sea?”. Espanto me da ver hasta qué punto tengo interiorizado y exacerbado mi sentido del deber. 

A la vuelta de Xurís me desperté y no sabía quién era, dónde estaba ni qué se suponía que debía hacer. El tiempo se dilataba. Me levanté para ver donde estaba. Como Alicia en Wonderland. Titubeaba en la penumbra. No reconocía la sala grande. Tardé unos segundos en reconocerla. ¡Qué delicioso es el olvido! La inconsciencia. Nos permite ver las cosas despojadas de todo apego, sorprenderlas y descubrirlas en su naturaleza más auténtica.

Años atrás siempre soñaba con la “otra” casa. Así la llamaba porque no era la casa que me cobija, era la casa que se aparecía insistentemente en mis sueños y que, dándole vueltas, adiviné que era como si fuera yo misma. Me atraía mucho volver a ella, era como ir al corazón de la gruta encantada o al tesoro de la cueva de Alí Babá. Sin embargo, también me acabó por cansar esa especie de disociación entre yo y lo que buscaba. Un día finalmente di con la solución: en sueños vendí la casa. Así tenía que ser para que obrase, en sueños, y no como en una estrategia organizada desde la conciencia. Por lo tanto, la segunda noche a mi vuelta de Xurís, ví mi casa de la realidad como si hubiera vuelto a la casa de mis sueños. Por un lado tiraba de mí el olvido, mi estado de despertar incompleto, mi separación de todo cuanto en mi personalidad no es verdadero. Por otro lado tiraba de mí el deseo de concreción y de situarme. Miré el sofá vacío, la penumbra. Reconocí de pronto algo familiar, recordé la misma atmósfera que cubría el sofá de mi abuela Consuelo. De terciopelo a rayas negras muy negras y blancas muy blancas. Inmóvil y turgente como un ser enorme monstruo homérico hibernando. A la mañana ya me había desprendido de mi “jet lag” y ya volvía a ser quien se supone que soy. Y a pesar de todo es como si la casa de los sueños se hubiera presentado en la realidad aprovechando una vacilación de mi conciencia, un punto muerto. No sé si me explico. Estaba en la casa de mis sueños.

Ahora siempre sueño con el mar y con la Antártida, pero soy un pájaro, soy yo, y no sé si es de día o de noche.

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