29/4/26

Copiópteros



l 2011 publiqué una traducción del poema de Yeats "The two trees" y no recuerdo cómo descubrí que se lo había apropiado otro blog sin indicar la fuente. Se puede ver el proceso completo aquí y la respuesta de Eva Posas, que alegó que hacían "difusión cultural" y que con mi comentario ya quedaba asentado de quien procedía el texto original. Debo añadir que el blog y Eva Posas son o eran mexicanos y que en todo momento fue algo que tuve presente porque pensé que tal vez la noción de propiedad intelectual es slightly (como dirían los ingleses educadamente) diferente a la noción internacional o por lo menos a la europea.

Con el tiempo he visto cada vez más que los llamados influencers generalmente no tienen contenido propio y que ignoran ─en alguno de los dos sentidos de la palabra ignorar─ lo que es el plagio y que hay mecanismos como la cita textual o, en x, el retuit, para difundir o citar algo que nos parece importante o útil o, todo lo contrario, infame. El último día que pase en X vi que además de que cada vez se da más el plagio, es más abrumador el contenido usurpado, especialmente después de que la traducción de otros idiomas se ha facilitado tanto.

Vi un post de @hipotelab, que se presenta como Broker hipotecas [sic] que era en realidad un post de una cuenta alemana traducida al español con ligeros cambios en los datos (fiscales o tributarios). Le contestaron y le pusieron una nota de la comunidad. Una de las respuestas dice: "Robar el trabajo de otros es liberalismo", que es otra de las ocurrencias que se suelen alegar junto a la universalización de la "cultura" (!). Reproduzco la parte principal del diálogo con una captura de pantalla en la que el rompedor dice: "si no entiendes que se está comparando la misma situación en España y en Alemania es que tienes un problema".

Se ponga como se ponga, el post de @hipotelab es un plagio, y si lo que pretendía es hacer una comparación la red le presta infinidad de mecanismos para poderlo hacer sin romper la etiqueta internáutica.

También es fácil detectar posts larguitos hechos con IA que explican cuentos donde de entrada el protagonista es un padre, una madre, un alguien que tiene una función casi siempre familiar. Ese detalle da un valor añadido. Le da, vamos a decir, razón. Tienen el tufillo de lo que en catalán llamamos sopars de duro o fanfarronadas y la exaltación al estilo de Santiago Posteguillo o algún periodista de COPE (Bustos y Expósito) cuando nos riñe. Se emocionan a sí mismos al oírse hablar indignados o sensibilizados. Que no sabe una que es peor, si el locutor que habla a toda leche o el que nos amonesta y regaña o inspira miedo con una dicción temblona y sentida. Cuidado: también hay quien reúne las dos condiciones.

A la vista de estas tendencias y de la invisibilidad de las cuentas pequeñas, lo mejor es abandonar X y en general cualquier red social, y dedicarse a otra cosa. Pero no quería dejar de recordar que escribir lleva un trabajo y que copiar es una bellaquería, sea para "comparar" de esa manera tan torpe y ruin, sea por hacer "difusión cultural".

Ahora estoy por otras cosas, pero en cuanto pueda volveré a leer Los viajes de Gulliver, que fue el libro que leí más veces en mi niñez. Se le considera una sátira menipea, como el Lazarillo de Tormes, que es otro libro que disfruté grandemente.

Me imagino que la tentación de usar la IA, especialmente cuando la vocación no tiene un arraigo genuino. Me imagino que una vez que se tienen un número ingente de seguidores lo de menos es el contenido. Se pueden ir cargando incluso autoplagios, cositas hechas con IA, y ya está. A veces hay contenidos claramente disparatados o con una marcada trivialidad absurda pero no nociva. El domingo comencé la visión de un vídeo de Rafael Santandreu con la voz alterada por IA y un acento sudamericano indefinido. El vídeo estaba copiado de la cuenta oficial de este gran psicólogo. Por otro ejemplo daré un post en el que un monje shaolin aconseja hornear una mezcla de yogur griego y huevo, tras añadir al preparado unas semillas de ajonjolí esparcidas sobre la masa. No los voy a buscar. Estoy segura de que los castos lectores saben de todo ello.


 (c) Marta-Raquel Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

17/4/26

La fiesta en paz


os Encants Vells o Fira de Bellcaire de la Plaça de les Glòries son descendientes de las fires de brocanters del siglo XIV. El rastrillo barcelonés ha ido cambiando mucho en vida mía y actualmente se han introducido muchos magrebíes (sobre todo de Marruecos). Su forma de trabajar es diferente a la de los comerciantes españoles. Aparentemente tienen los objetos menos ordenados y además la forma de regatear es diferente y yo, que soy muy aficionada a los objetos centenarios o viejos, no me veo capaz de cicatear tan bien como sí lo haría con un encantista. 
La feria fue renovada el 2013 y hay paradas, pero el género al que me refiero procede en gran parte de las subastas de lotes que se hacen 3 días a la semana a primera hora. Mi interés por las subastas no viene de adquirir artículos sino por su funcionamiento vivo, una reliquia comercial. Pero se ve muy coartado por la pena que me daría ver un piso entero desperdigado o amontonado, todo a la vez, en la puja. Las subastas de los Encants Vells son públicas, lo que no sé es si hay que registrarse a la entrada, aunque no tengas la intención de comprar.

En mi distrito hay una tienda que ofrece objetos usados y alguna vez voy a echar un buen rato. Esta semana "descubrí" que lo que parecía la trastienda era un anejo con artículos un poco más caros que los que se ofrecen en la parte delantera, que son a 1 euro. Entré y hasta alcancé una escalera un poco empinada y desigual, pero el tendero me pidió que me bajara porque era peligrosa. Luego me explicó que había gente que había tenido un ataque de pánico. Y lo creo, pero no tanto por la escalerilla como por la acumulación de objetos que había: crucifijos, lámparas, loza, herramientas, pongos, de todo. Compré una foto y después de limpiar bien el marco y renovar el paspartú ha quedado mejorado y pulcro.

La foto representa a dos niños del barrio, Can Peguera, sobre dos bicicletas a su medida y con ruedines.  Parecen hermanos por su parecido y porque visten igual. Por la moda deduzco que la fotografía es de 1967-1969 porque yo tuve un polo igual pero amarillo (seguramente heredado de mi hermano, que me lleva 2 años y pico). No puedo saber si el camión era de la familia, pero que estaban bien de dinero es seguro, porque en aquellos años no habían muchas bicicletas. Algún triciclo sí. A mi hermano y a mí nos compraron una BH (Beistegui Hermanos) azul para los Reyes de 1970 más o menos. Era para los dos. La otra marca de bicicleta que se veía por aquella época era la Orbea, también guipuzcoana (eibarresa), pero de carreras.

Hacerse una foto a finales de los 60 y además tenerla enmarcada ya es la leche y, valga la redundancia, remarcable. La verdad es que a lo mejor si hubiera tenido que pagar mucho más por ella no la hubiera comprado, pero la fotografía es bonita y seguramente los padres la guardaron con cariño hasta que faltaron ambos y tal vez los hijos. 


Fotografía de Can Peguera, Barcelona. Años sesenta.

Puede ser que disfrute tanto en sitios así como se pueda disfrutar en un museo, porque albergan objetos que están impregnados, como se dice ahora, de un "valor añadido", que es el de expresar una memoria sentimental o familiar. Muchos están hechos a mano. Además de alguna manera siento que los estoy rescatando del desdén. No tengo un trastorno de tipo Diógenes, son detalles esporádicos.

El otro día estuve en una casa con una cocina blanca, toda blanca, que parecía como de 2001, la película de Stanley Kubrick (1968), un escenario lineal, sin vinagreras, sin paños de cocina, ni una manzana, cristales translúcidos. Y la película de Kubrick es preciosa, incluso más bonita que las imágenes que se nos han brindado los de la odisea de Ártemis II, Además de esa asepsia desalmada y de falsedumbre percibí un tufillo de difusor de ambientador que impregnaba todo el ambiente de un olor pretencioso entre el coco y un feto de elefante momificado con candida albicans en almíbar. Parece que el secreto de estos artefactos infernales está en el uso de formaldehido o de algún elemento químico con E carcinogénica. Química pura, ningún olor, ni siquiera el de la flor cadaver, tiene un olor tan aplastante.

La gente que usa estos difusores generalmente no lee las instrucciones, donde se previene de un uso seguido todas las horas del día hasta su consumición. Tampoco son capaces por sus propios medios de entender que un olor que se propaga de esa manera tan destacada es porque lleva añadido un producto químico insidioso.

En fin, de todo hay en la viña del Señor, y si esos gustos no invaden o no se nos imponen en nuestro espacio personal, son llevaderos. 

Las risas de X ayer iban dirigidas a un rastafari que defendía unas ideas muy extrañas sobre el ge'ez como lengua original de la humanidad. El ge'ez o geez es la lengua litúrgica etíope. Alex Wärq, en su nombre civil Alejandro Tesouro Hervás, tiene un vídeo ("Cabala fonética, cómo están programando tu mente") en el canal de Nekane Rivas en Youtube, que enlazo aquí. El fragmento que está rodando por X es el que trata sobre la coincidencia entre las palabras mujeres y mueres y el equivalente inglés woman/weak man. Es fácil que esa tontería cuele como algo sagaz y sutil a oídos de alguna persona sensible a la ideología woke y a la turra heteropatriarcal o a la magia. Y sin embargo cualquier persona con unas mínimos fundamentos de lingüística ya sabe que es más bien, eso, una tontería, o incluso una mamarrachada intolerable.

Alex Wärq se presenta como ingeniero en sonido y profesor de ge'ez (etiópico clásico), pero no sé en qué se basa para decir que las pirámides de Egipto y las de Teotihuacán proceden de una misma cultura primigenia, o que de Babel surgieron 72 idiomas (si solo en India se cuadriplica ese número). No obstante me apena ver cómo se reían de la coacher Nekane Rivas y de Alex Wärk. Él con un turbante muy elevado sobre su cabeza, como si recogiera unas rastas bien largas. Es muy curioso ese turbante porque se sale de los que convencionalmente usan los jamaicanos, con los colores rojo, amarillo y verde. Este turbante parece un foulard estilo barroco de marcas como Versace o, aún más, de Hermès. Pero los pañuelos de Hermès suelen ser de seda y costosos, muy por encima de las posibilidades de los comunes mortales.

Ni siquiera podemos asimilar estos seres de luz con los ejemplos típicos de los prejuicios lingüísticos usuales. Si acaso podríamos decir que hacen etimologías populares y que el cannabis es lo que tiene. Defienden sus ideas no sin una cierta dignidad y sin complejos.

La verdad es que me sabe mal tener que referirme a las cocinas asépticas y a los difusores cancerígenos y a la filología rastafari, pero no quiero dejar nada fuera de la enciclopedia.



(c) Marta-Raquel Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

13/4/26

Idiosincracia


Porque yo antes de ti
estaba congelao hasta que te vi
Tumbaíta a mi lado
¿Pa qué quiero er pil-pil?
Teniendo nuestro amor de estrella Michelin
Pues yo antes de ti
más sola que la una
sin un perejil
esperando que la olla empezara a hervir
y ahora tengo tu amor de estrella Michelin
Maui de Utrera, La acelga y el lenguao

Ay, Utrera! cuanto arte
que tó el que pisa tu suelo
se emborracha con tu cante
Mayte Martín, Sal de aquí


arece que la gira mundial de Rosalía Vila no pasa por Madrid, aunque actuará 4 días en Barcelona y se dice que ya tiene todas las entradas vendidas. Quien sí va a actuar en Madrid es Maui de Utrera, de quien he oído una canción muy enganchadiza que se llama "La acelga y el lenguao". Maui es graciosa, tiene gracia. En sus entrevistas del lanzamiento de su último disco, explica que su padre es Diego Ramírez, del grupo que relanzó a finales de los 90 "El toro y la luna". Por un error que se va transmitiendo durante la campaña de promoción,  en algunos casos se llega a decir que D. Ramírez compuso esa genial canción, pero en realidad es de Carlos Castellano y fue un gran éxito de los 60 interpretado por varios cantantes sucesivamente. El pelotazo de "El toro y la luna" en la versión de Los Centellas le permitió a Diego Ramírez decirles a los miembros de su familia que pidieran lo que quisieran: su mujer le pidió una cocina nueva (!), un hijo le pidió el carnet de conducir y Maui le pidió la carrera de violoncelista.

En la entrada de la Wikipedia para Carlos Castellano se filtra un error descomunal cuando se clasifica como compositor de sardanas. Podría ser un error accidental o una de esas gamberradas que a veces encontramos en la Wikipedia. Aunque tengo cuenta en Wikipedia no voy a enmendar ese disparate, como tampoco he corregido otros que he advertido a lo largo de muchos años. Mis contribuciones son muy esporádicas y solo sobre temas que considero que, si no domino, por lo menos conozco.

Captura de pantalla de la Wikipedia (consulta: 13 de abril de 2026)

Hace unos años tuve un blog en el que recogí algún caso sobre delitos bibliográficos. Cuando digo "delito bibliográfico" me refiero a algún individuo no identificado que hizo desaparecer en la era analógica todas las páginas donde empezaba un artículo de un rival en las revistas que conservaban algunas bibliotecas de Medicina. Ese empeño suyo le sirvió al saboteador el tiempo en que esas revistas no se digitalizaron o mientras duró su enemistad con alguien en el plano académico o profesional. Lo que no podía suponer el criminal es que en aquel entonces por telefax o por Correos podíamos intercambiarnos reproducciones de artículos entre bibliotecas que no tenían que circunscribirse a Barcelona o a Cataluña. Conseguí el artículo en la Biblioteca del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, donde entonces teníamos a María Francisca Ribes Cot (Fanny) y restablecí una copia al ejemplar que se conservaba en mi Biblioteca.
A ese "delito" o falta tan chiflados solo podemos encontrar una justificación: que el que había perpetrado la eliminación de las páginas donde descansaba el artículo de mi usuario se sentía agraviado o la víctima de una injusticia atroz e incomprendida.
Otra malpráctica que estuve investigando a fondo fue una cita espuria. Un cirujano o ginecólogo había creado una cita bibliográfica a la que remitían todos cuantos después de él emplearon su procedimiento para realizar una operación. Hay algunos procedimientos quirúrgicos que adoptan el nombre de quien lo inventó. Este cirujano habló de su técnica en un congreso y de su intervención oral no quedó rastro alguno ni siquiera en un libro de resúmenes. A lo mejor intentó reparar esa carencia publicando en forma de artículo científico la explicación de su procedimiento, cuando ya había adquirido el epónimo, pero eso no lo podemos saber. El caso es que los ginecólogos cuando publicaban sus propios artículos y se referían a ese procedimiento, se referían a una cita inventada. Ese artículo no existía. 
Yo descubrí la inconsistencia de la cita bibliográfica caminando hacia atrás, deshaciendo el progreso del procedimiento y llegué a la conclusión de que sin duda el hombre había inventado la cita y sus sucesores no la encontraron nunca pero no podían dejar de citarlo, fuera por cortesía o descuido. Los datos no cuadraban, no eran verosímiles. Por ejemplo en el año citado no existía ese volumen o las páginas no correspondían a ningún artículo. Los ginecólogos sucesores no podían dejar de citar esa cita espuria porque de manera normativa no puedes remitir a una técnica sin citar su fuente y por otra parte porque aunque no encontraban el artículo en las bases de datos al uso ni físicamente, al aparecer citado en los artículos previos, no podían obviarlo. 
La ginecóloga que me pidió ese artículo, dado que quería apoyar el suyo con toda probidad, me preguntó después de mis pesquisas: "Qué hago: pongo la cita o no la pongo?". Le repuse: "Si lo citas abundas en un error; si no lo citas tienes que entrar en explicaciones que se escapan al tema del artículo y además dejas en evidencia a los autores que lo han ido citando. A mí el ginecólogo me da penita". 
En aquella época seguramente no contaba tanto publicar y el pobre hombre tarde quiso reparar ese defecto. Semanas después mi usuaria me envió un pdf del artículo que le publicaron en una revista internacional de Ginecología, en el que por cierto me reconocía en los agradecimientos, y vi que citaba el artículo inexistente de su predecesor. Le guardamos el secreto.
***
Marta D. Riezu en su libro titulado Agua y jabón se refiere a la historia de Joe Orton y Kenneth Halliwell, que fueron condenados a 6 meses de prisión, una pena sorprendentemente dura para el delito que cometieron, el de reformar los libros de la biblioteca pública de Islington Sur (en Londres). Esta pareja queer eran muy aficionados al collage. Devolvían los libros que les habían dejado en préstamo pero alterados: añadían contenido obsceno o absurdo, y lo alteraban con sátira social o sexual. Cuando fueron identificados (gracias a la máquina de escribir empleada) se les castigó duramente, pero con los años esas piezas adquirieron un valor que no es de extrañar. No creo que ocurra lo mismo con los pintarrojean los vagones de metro o de tren.
Uno de los ejemplares alterados más reproducidos en internet es una novela de Agatha Christie y también una historia de los Tudor dirigida o editada (en el sentido anglosajón de la palabra) por Katharine Garvin.

Imagen de un libro del año 1956 con la cubierta alterada por Joe Orton y Kenneth Halliwell

He podido encontrar en eBay un ejemplar bastante fatigado pero en el que se puede ver la cubierta íntegra, con las figuras de los reyes o celebridades que figuraban en el libro original. Podrían identificarse como Enrique VII, Enrique VIII, Isabel I, Tomás Moro, William Cecil y Eduardo VI.

Ejemplar inalterado del libro The great Tudors (1956)

Otra foto de un ejemplar idéntico en la que se aprecia el lomo, se pueden ver a Isabel I y a Enrique VIII. La señora del lomo alterado podría ser la actriz Spring Byington. El resto de personajes del cambiazo no los conozco.


La historia de Orton y Halliwell acabó bastante mal. Halliwell se murió por sobredosis de antidepresivos pero antes asesinó a su pareja (que al parecer quería dejarlo por otro) a martillazos. Tal vez podría evitar a mis dudosos lectores este dato tremendo. Escribir es por un lado tomar muchas decisiones y, por otro, plantear dudas o abrir hipótesis. Parece que a Orton le iba bien y que Halliwell estaba mal.

Ejemplar de una novela de Agatha Christie alterado por Orton y Halliwell

Conservo aún mi libro de Historia de 8º de E.G.B y reproduzco las imágenes que alteré de la página 10, de Descartes, Montesquieu y Voltaire. No fue idea mía, es lo que estaba de moda.



◎◎◎
Cuando nuestro rey Juan Carlos I decía anteayer en París admitir sus errores yo me acuerdo de cuando deslizó la palabra indiosincrasia, incorrección que podemos cometer cualquiera de nosotros y que además resulta simpática. Hace poco le oí decir, en RNE creo, a Pablo Echenique idiosincracia, que yo creo que es debido a la vacilación que tienen los argentinos para pronunciar la "c" (/θ/) y sus confusiones de ceceo y seseo, pero que conlleva a un neologismo curioso porque vendría a significar "el poder de las particularidades" o "de lo particular". Es una palabra que se podría muy bien para proponer una definición para esta época en la que no hemos conseguido el imperio de la igualdad pero si una especie de totalitarismo de la diversidad.


(c) Marta-Raquel Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

8/4/26

El mundo todo es máscaras

"Un estudiante admirado le preguntó a un famoso rabino:
¿Cómo es que tiene usted siempre la parábola perfecta perfecta para cualquier tema?
El rabino sonrió y dijo:
─Te contestaré con una parábola─ y contó la historia siguiente.
"Había una vez un teniente en el ejército del Zar que, al atravesar a caballo un pequeño shtetl, notó cien círculos de tiza a un lado de un granero, cada uno de ellos con un agujero de bala en el centro. El atónito teniente paró al primero que encontró y le inquirió sobre las dianas.
El hombre suspiró:
─Ah, es Shepsel, el hjo del zapatero. Es un poco peculiar.
─No me importa. Un tirador tan bueno...─No entiende usted ─interrumpió el hombre─. Verá, Shepsel tira primero y luego dibuja el círculo de tiza."
─Así soy yo. No busco una parábola que encaje en el tema. Sólo hablo de temas para los que tengo una parábola.
John Allen Paulos, Pienso, luego río



ace ya tiempo que me di cuenta de que en muchas ocasiones los médicos te hacían notar las deficiencias y las imperfecciones. El detonante fue una resonancia después de un accidente doméstico, y un informe radiológico del estado de mi columna. En ningún momento se decía algo así como "hay que ver qué vértebra T5 tan bonita y tan bien puesta". Al contrario. Todo era negativo. Esa cuestión, que deliberadamente exagero, me llevó a la conclusión de que un médico no podía dedicar tiempo a lo que se salía de un diagnóstico orientado a los síntomas o a detectar un problema. También me llevó a meditar sobre el hecho de que en gran manera todos estamos determinados por obtener unos resultados determinados. Y precisamente, como me decía un amigo médico hoy felizmente retirado, cuando uno está en un error todo le da la razón.
Ante la época que estamos viviendo cuesta mucho mantenerse, como un tentetieso o una boya o un tallo de centeno, sin dejarse arrastrar por los nuevos usos y las nuevas alienaciones. Además hay un factor que pasma y confunde, la rapidez con la que se suceden los hechos, y aún más la rapidez con la que se olvidan sin apenas darnos la oportunidad de asimilarlos. Eso sin descartar que muchos son meras campañas de distracción que agotan la curiosidad más atenta.
Veo en mi entorno que en poco tiempo todos calzamos zapatillas de plástico, por ejemplo. Primero lo observamos en los escaparates de las zapaterías, donde se empezaron a infiltrar zapatillas deportivas parecidas a zapatos con los zapatos que parecían zapatillas deportivas. Después hemos visto en las calles que van desapareciendo las zapaterías y que cada vez cuesta más ver alguien que calce unos zapatos, ya no digamos con suela de cuero. Lo que se dice de los zapatos se puede decir de la comida, de la ropa, de la prensa, de la enseñanza secundaria y universitaria, de todo.
A veces no sé si me sorprende más que se este imponiendo una economía tan empobrecedora y esclavista o que haya personas que no adviertan no ya el plan malthusiano, sino sus signos más evidentes. Por decir algo, me he dado cuenta que en el bulevar de mi barrio han desaparecido la mayor parte de las tiendas y oficinas bancarias y que se han instalado cadenas de esas cafeterías donde corros de pensionistas dedican un par de horas a tomar un café y algún producto de la bollería moderna. Estos establecimientos suelen estar atendidos por amables emigrantes sudamericanas o centroamericanas  que a mi entender son explotadas con jornadas largas y un trabajo que les exige pasar muchas horas de pie. La limpieza muchas veces no es óptima e incluso me he encontrado alguna vez que los baños estaban fuera de uso. A menudo también acuden a estas cafeterías grupos de adolescentes con sus portátiles para usar el wifi y relacionarse, a veces ruidosamente. A mí no me gustan nada estas cafeterías porque ese ambiente no me atrae lo más mínimo. Pero a mi entender lo peor es que han venido a substituir establecimientos que de forma indirecta velaban por la seguridad ciudadana y por el orden. 
No hace tanto, cuando un tendero notaba un desperfecto en la acera o alguna cuestión que podía degenerar, se hacía cargo de llamar al teléfono correspondiente y denunciar o avisar del caso, más teniendo en cuenta de que si las fuerzas de seguridad patrullan lo hacen de forma muy discreta. Yo veo muchas infracciones e imprudencias con patinetes y bicicletas, pero muy pocas patrullas que actúen y detengan ─por decir algo─ a un menor que cruza en contradirección a toda velocidad una avenida. Simplemente con que inspeccionaran el tráfico de 8 a 9 de la mañana, nos evitaríamos muchos sustos. Las amables emigrantes sudamericanas y centroamericanas no solo no tienen un momento para dedicarlo a lo que no es hacer y cobrar cafés, sino que desconocen las ordenanzas municipales. las terrazas a veces no guardan los límites del espacio reservado. Y todo se acaba, como se dice ahora, "normalizando", al tiempo que aumentan el crimen y las patologías sociales.
Si por puro aburrimiento te lees la infografía de un autobús de TMB sobre la conducta a seguir en su interior, ves por ejemplo que no solo hay gente que habla por teléfono ostensiblemente, sino que lo hacen durante todo el trayecto. Las infografías dan trabajo a la legión de graduados en Comunicación, bueno, no a todos, pero aparte de armar los coches con elementos que nos envuelven en una ficción de control e innovación, no sirven para nada. Mucha gente hace lo que le viene en gana, a lo que no ayuda la ingente incorporación de pakistaníes, bangladeshíes y otros emigrantes que aunque puede que sean muy buenas personas muchas veces no saben comportarse de acuerdo con nuestras costumbres y, siento insistir, no se van a leer ni las infografías, ni las ordenanzas municipales ni  van a seguirlas a través de la radio o la tv ni nada de nada. Con la masa de emigrantes que se han incorporado a nuestras ciudades y pueblos es imposible su integración. Además ellos, como algunos españoles, no aman España.
Con este post simplemente doy mi testimonio de una actualidad que no tiene que ver con Artemis II, ese alarde de tecnología, y la Guerra en el Estrecho de Ormuz, un alarde de fanfarronería y geopolítica. O tal vez sí. Vivo todo esto de la Luna como una farsa, como cuando alguien me dice que se ha ido a Tailandia o al Japón 5 días. Una escapadita. Ya puesta, dejo aquí expresada mi total incredulidad sobre las teorías metereológicas de Al Gore y todas las furcias mediáticas interesadas en que cundan ideas extrañísimas sobre el clima, la alimentación y las energías renovables. No veo la sostenibilidad de arrancar los olivos y llenar los campos de placas solares que se podrían poner a un ladito, donde las vías de los trenes de alta velocidad o lo que queda de esas vías.
Estos días se ha recuperado un artículo científico sobre la financiación de Coca-Cola de algunas organizaciones médicas entre 2010 y 2016:

Research partnerships between Coca-Cola and health organizations in Spain. Eur J Public Health (*)

No falta ninguno de los "puritanos" antitorreznos: está la Fundación Española del Corazón, la Asociación Española de Pediatría, la Sociedad Española de Atención Primaria, el Diario Médico, los de la diabetes, etc. Y sin embargo seguro que se encontrará alguna razón incluso enaltecedora para defenderse de toda sospecha sobre la probidad de esa financiación o "transferencia de valor" en instituciones que se arrogan la higiene alimentaria. Seguro que sí. Está todo sobrehilado.

Bill Abbott


"Bien presumirá el lector que al hacer estas metafísicas
indagaciones algún pesar muy grande debía afligirme,
pues nunca está el hombre más filósofo que en
sus malos ratos; el que no tiene fortuna se encasqueta
su filosofía, como un falto de pelo su bisoñé;
la filosofía es, efectivamente, para el desdichado
lo que la peluca para el calvo; de ambas maneras se les
figura a entrambos que ocultan a los ojos de los
demás la inmensa laguna que dejó en ellos por llenar la naturaleza madrastra."

Mariano José de Larra, El mundo todo es máscara. Todo el año es Carnaval. 


 (*) Rey-López JP, Gonzalez CA. Research partnerships between Coca-Cola and health organizations in Spain. Eur J Public Health. 2019 Oct 1;29(5):810-815. doi: 10.1093/eurpub/cky175. PMID: 30169613.


(c) Marta-Raquel Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.

2/4/26

Papel desautoriza a Spock

"Tijeras cortan papel. Papel tapa a piedra. Piedra aplasta a lagarto. Lagarto envenena a Spock. Spock rompe tijeras. Tijeras decapitan lagarto. Lagarto devora papel. Papel desautoriza a Spock. Spock vaporiza a piedra. Y como siempre, piedra aplasta a tijeras."
Sheldon (The Big Bang theory)

La más noble función de un escritor es dar testimonio,
como acta notarial y como fiel
cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.”
Camilo José Cela 


epito la cita de Sheldon del último post, que sometí al Chat GPT (es un decir) para obtener una de las numerosas decepciones que voy acumulando en la memoria. Lo que más he usado de la app de IA gratuita es el editor de imágenes y el traductor. Mi experiencia con Chat GPT en general no es positiva, pero gracias a mis experiencias puedo reconocer las imágenes y los textos producidos por sus mecanismos, sobre todo cuando las imágenes son de personas o lugares conocidos, o cuando son acerca de un tema sobre el que tengo algún criterio. Lo que hace la IA se distingue. Y de hecho ya hay filólogos que han analizado bien su lenguaje característico o el estilo.
Lo que resulta más desconcertante de Chat GPT es 1) que es prolijo por demás (supongo que para que el usuario concrete o afine el prompt a partir de su respuesta) y 2) que se obtienen en el tiempo diferentes respuestas a preguntas exactas, especialmente si entras en un terreno legislado o cuando, por alguna razón que desconozco, el aparato experimenta una especie de fatiga y se extravía en una respuesta errónea. Todos cuantos hemos ensayado algún tema con Chat GPT sabemos que cuando da una respuesta errónea y la rechazamos al instante recompone otra.
No conservo el chat que tuve sobre el post previo, donde Chat GPT se enrocó en el hecho de que el post no lograba desarrollar el título ni la cita propuestos. Como no vivo bajo la presión del éxito, a las propuestas de la IA para hacer el post más atractivo le aduje que de acuerdo con la propuesta de Eisenstein huía de las tesis y las dicotomías, que mi modelo se basaba en un contrapunto de 3 esquinas. Con la rapidez acostumbrada me elaboró una parrafada que daba a entender básicamente que conocía la teoría de la tercera idea de Serguéi Eisenstein cuanto al montaje cinematográfico, pero manteniendo la conclusión de que el post no llevaba a una conclusión instructiva o atractiva. 
Un día que tenga tiempo y ganas me gustará ofrecer a Chat GPT o a cualquier otro mecanismo de IA un texto de Los viejos amigos, pero sin decir que es de C. J. Cela. Por cuestiones que nada tienen que ver es difícil encontrar gente silbando algo de Mozart más allá de alguna melodía que sirva para tono de móvil monofónico antiguo, o gente que cite a Cela. Y no es porque ahora ni Cela ni Mozart están de moda, es que las notas del músico son poco trilladas y porque muchas veces Cela ─negado para la poesía, como él mismo creo recordar que admitió─ hacía pura literatura y no precisamente autorreferenciada.
En los textos de Cela no encontramos extrapolaciones burdas ni conclusiones cargadas de moralina o de moralona. De hecho Los viejos amigos, a diferencia del libro homónimo de Rafael Chirbes, remite a personajes literarios de sus propias novelas anteriores. La idea, que me parece genial, subraya algo que ya dijo Francisco Umbral, que cada obra de Cela era desde el punto de vista formal, una innovación. Con esta contradicción lo que pretendo decir es que Cela rescató de sus personajes secundarios una muchedumbre de tipos de la postguerra, con el objeto de prolongar su vida, pero sin concederles protagonismo alguno, simplemente rematándolos o colocándolos en una microhistoria. El autor desarrolla esos personajes secundarios mínimamente, y esas extensiones son breves, pero tienen la precisión de aquellas miniaturas que nos han dado la Pintura, los camafeos de sardónice, las lozas de porcelana pintada con escenas campestres. 
Creo que solo en Josep Pla se han conjugado a la vez la clemencia y la sordidez con la misma entidad que en Cela. Tal vez Pla profundizó más en la mezquindad (como debilidad). Se me ocurre un diálogo entre Pla y un Chat GPT, que es a la vez pacato y cínico. Pero me resultaría más fácil inventar las palabras de la IA que las del palafrugellence.

L'Amore immortale. Camafeo de sardónice (Torre del Greco, Nápoles, 1925)

(c) Marta Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.