Trad. gallega (*)
El amor a la propia casa se desmandó en
Galicia mucho antes del ladrillazo y de la devaluación del suelo agrario y
pecuniario, y no puede justificarse simplemente en el contrabando
del tabaco o en el blanqueo del contrabando del tabaco (el
tráfico de droga). Mucho antes del negreo del contrabando de
Winston ya se dedicaban los ahorros de la emigración a levantar casas
imposibles llenas de lareiras (chimeneas) y buhardillas,
piso de roble y castaño, tejados de pizarra al estilo de los chalets suizos, y
galerías quilométricas. Muchas de esas casas son la inversión de andar los
hombres embarcados en la marina mercante transportando gas, o de pasar meses en
las plataformas petrolíferas que están en el
medio del mar. Llegué a oír en una ocasión que en los años setenta y ochenta,
el gallego emigrado a Suiza o Alemania, volvía en sus vacaciones en un Mercedes
como signo de éxito. Curiosamente es una ostentación sui
generis porque por una parte está fundamentada en el trabajo duro,
en el ahorro y en los sacrificios y, por otra parte, no busca el aparentar lo
que no se es ni el lujo. Otro factor que hay que tener en cuenta es que la
familia gallega es más amplia que la familia catalana, por ejemplo. Va de
abuelos a nietos y más. Por lo menos hasta ahora, pero empiezan a construirse
también residencias para ancianos.
Lo bueno (¿o lo malo?) de los blogs es
que lo mismo que digo que empiezan a construirse en Galicia residencias para
ancianos, también me permito hacerme eco de que como una de las secuelas que
empiezan a sentirse de la crisis económica, tenemos la contención en la
separación de las parejas. Con la crisis la gente se separa menos y es por
razones rigurosamente económicas. Y así, yendo de tema en tema, como en la peluquería
o el taxi, podríamos pasar por la nostalgia
de lo que en realidad nunca existió y por lo poco que hacen falta las secadoras
o los machacadores de ajos. Por la misma razón por la que los arquitectos no
tienen en cuenta la barbaridad de horas
de sol que tenemos y las casas no están bien aisladas, por esa misma razón no
construyen los pisos y las casas teniendo en cuenta las parejas separadas que
conviven juntas. Y ya, decir por decir, si las casas estuvieran concebidas como
escenarios o lofts, no sería tan acusado el síndrome
del nido vacío. La versatilidad nos permitiría no solo
“redecorar nuestras vidas”, sino desmontar una cena de
Nochebuena tradicional para montar un espacio al estilo del de
los salones del “Hola” de los modistos italianos y los actores filantrópicos budistas
o cienciólogos de Hollywood.
Lo de las “cuatro paredes encaladas y
un olorcillo a romero” tuvo su apoteosis cuando se puso de moda lo de las “segundas
residencias”, en donde si había ocho cucharas era porque cada
una era hija de su madre.
El título de este post es un tributo a la poesía de Mª Mercè Marçal "El meu amor sense casa", puesto que igual que hay casas sin amor hay amores sin casa.
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(*) Tengo una casita blanca,en la Mariña entre laureles.
estoy viviendo en el cielo.
Adiós a mi casita,
cancela de mi terreno,
agua de mi fuente,
Numa casa portuguesa fica bem / En un casa portuguesa queda bien
pão e vinho sobre a mesa. / pan y vino sobre la mesa.
Quando à porta humildemente bate alguém, / Cuando alguien llama humildemente a la puerta
senta-se à mesa co'a gente. / se sienta a la mesa con la gente.
Fica bem essa franqueza, fica bem, /Está bien esa franqueza, está bien
que o povo nunca a desmente. / que el pueblo nunca desmiente.
A alegria da pobreza / La alegría de la pobreza
está nesta grande riqueza / está en la grande riqueza
de dar, e ficar contente. / de dar, y quedarse contento.
Quatro paredes caiadas, / Cuatro paredes encaladas,
um cheirinho á alecrim, / un aroma de romero,
um cacho de uvas doiradas, / un racimo de uvas doradas,
duas rosas num jardim, / dos rosas en el jardín,
um São José de azulejo / un San José de azulejo
sob um sol de primavera, / bajo un sol de primavera,
uma promessa de beijos / una promesa de besos
dois braços à minha espera.../ dos brazos que me esperan…
É uma casa portuguesa, com certeza! / Y una casa portuguesa, con certeza
É, com certeza, uma casa portuguesa! / Es con certeza, una casa portuguesa
No conforto pobrezinho do meu lar, / En el confort modesto de mi hogar,
há fartura de carinho. / no falta cariño.
A cortina da janela e o luar, / La cortina de la ventana y el claro de luna,
mais o sol que gosta dela... / más el sol que gusta de ella…
Basta pouco, poucozinho p'ra alegrar / Basta poco, poquito, para alegrar
uma existéncia singela... / una existencia sencilla…
É só amor, pão e vino / Y solo amor, pan y vino
e um caldo verde, verdinho / y un caldo verde, verde




