22/8/14

Post 1086: La transmogrificación

Es bien sabido lo mucho que les gustan a los niños las cajas de cartón, también conocidas como cajas americanas o cajas de solapas. Hace poco una conocida mía me enseñó unas fotografías de su hijo, que ahora tiene 2 años y pico, divertiéndose sobremanera con una caja de cartón. No se si se acordarán de que precisamente hace un año, el ABC recurría a este asunto de las cajas pero para referirse a las del canastillo que el gobierno finlandés entrega desde 1930 a las madres cuando tienen un hijo, las cuales son usadas como cuna, especialmente cuando está demostrado que la mortalidad puerperal finlandesa es una de las más bajas del mundo. No sé si se ha establecido una relación causa-efecto entre la supervivencia infantil y las cunas de cartón. También se ofrecen en muchos tanatorios servicios en que el féretro es biodegradable en vez de ser biodesagradable y de madera. En cualquier caso me temo que es un mero relleno de catálogo, que en realidad nunca se encuentra en existencias y la gente tiene que seguir encajando a sus difuntos en ataúdes que degradan el medio ambiente pero que permiten que la ceremonia sea más solemne que la que ofrecerían según que recipientes más ecológicos. 

Pero el tema de hoy no era ni la degradación del medio ambiente ni la del Oriente Medio, por supuesto, sino más bien el maravilloso mundo de las cajas. Las cajas son fundamentalmente objetos que nos permiten transportar mercancías o almacenarlas y hacerlo con unas condiciones que permiten la discreción, su control, la seguridad, la higiene, el que se puedan apilar, estibar (que no es moco de pavo) y hasta camuflar si es el caso. Hoy en día que todos tenemos incluso más cosas de las que necesitamos, el negocio de las cajas está asegurado, porque solo metiendo las cosas en cajas mantenemos una cierta sensación de orden. 

Sin embargo también, como contrapartida, parece que una vez algo está metido en su caja es casi como si no estuviera o adquiriera otro estado. No sería propiamente como el del famoso transmogrificador del dibujante Bill Watterson. El transmogrificador de la historieta de Calvin y Hobbes es una caja de cartón que se usa boca a bajo. Se le pega una flecha al lado y se le escriben una lista de opciones para ser transformado. Se gira la flecha hacia la opción deseada y se aprieta un botón. Entonces el trasmogrificador reorganiza la composición química del sujeto que hemos puesto dentro de la caja y lo transforma en la forma deseada a la vez que se produce el sonido "¡zap!".  Calvin tiene previsto que alguien quiera transmogrificarse en algo de lo que no esté previsto y deja un espacio en blanco en la lista de opciones para esa posibilidad.

Ahora los magos salen por la televisión y echan las cartas y le dicen a la gente si va a encontrar un trabajo o si su pareja volverá o no su lado, pero hubo un tiempo en que los magos tenían el poder de transformaren sapo o en una sartén al más pintado. De aquellos tiempos trata "Merlín el Encantador" (Wolfgang Reitherman, 1963), de la factoría Disney, que en Hispanoamérica se llamó "La espada y la piedra". Y el duelo de magia entre Merlín y Madame Mim, en que se van convirtiendo a sí mismos en diversos animales yo creo que dio origen a otras muchas escenas de la ficción, aunque mucho más sofisticadas. Cuando Madame Mim se encuentra convertida en un dragón morado, Merlín se convierte entonces en un microbio muy infeccioso y acaba con ella. Sin embargo no nos es dada la capacidad de transformarnos como Madame Mim (magia negra) ni como Merlín (magia blanca). Y lo del transmogrificador... no sé, no sé.

Las opciones que están a nuestro alcance son la cirugía plástica, el vestuario o ser abducidos por una secta alienante. Hay mujeres que quieren ser madres y para ser madres tienen hijos, esa es otra opción de transmogrificación, Las transmogrificaciones que se producen por redefinición de nuestro lugar en el mundo sea por enriquecimiento, empobrecimiento, emparejamiento, desemparejamiento o impostura, son otra posibilidad. Tal vez por eso es por lo que Arquímedes, el búho de Merlín, dirá que en lo único en lo que nunca desearía convertirse es en un ser humano.


Bill Watterson (*)

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(*) "A veces piento que la señal más cierta que que existe vida inteligente en algún otro sitio es que nadie se interesó en contactar con nosotros"

(c)SafeCreative 2412240453511

15/8/14

La patada de un conejo

"If it was with my dying breath, I would caution anyone against
attempting the feat... I would sooner walk up
to the mouth of a cannon, knowing it was going
to blow me to pieces than make
another trip over the Fall."

Annie Edson Taylor



uando supe que Núria de Gispert era tataranieta de Dorotea de Chopitea por un momento creí estar ante una patraña internáutica. La tatarabuela de la presidenta del Parlament de Catalunya tiene un proceso de beatificación pendiente y recibe el trato de venerable en la Iglesia Católica y verdaderamente vivió entre los años 1816 y 1891. Creo que la venerable no tiene calle pero sé que da nombre a un jardín de Sarrià, cerca de Vil·la Amèlia.
En mi pobre cabeza ese nombre tiene un aire a los personajes de Cela, apenas esbozados pero inmensos y algo tremendos. Pero, como bien sabemos, la realidad nos ofrece una cantera de personajes tremendos inagotable. La filántropa y pía Dorotea de Chopitea también me recordaba, salvando las distancias, a la cubana enana, Espiridiona Cenda. "Espiridiona" será por San Espiridión de Tremitunte, muy milagroso. En la novela de Antonio Orlando Rodríguez, Chiquita, parece ser que aparece, entre infinidad de personajes, Annie Edson Taylor, que fue la primera persona en saltar por las cataratas del Niágara en un barril. En 1901, cuando tenía 63 años. El año 1911 lo intentó un inglés, Bobby Leach, que se pasó luego seis meses hospitalizado a consecuencia de las lesiones. Curiosamente, Bobby Leach, en uno de los tours vodevilescos en que siguió sacándole tajada a su aventura, en Nueva Zelanda, resbaló con una piel de naranja o de plátano con la mala fortuna de que la herida se infectó, le ocasionó una gangrena y a los dos meses falleció. Lo que demuestra que se puede uno morir de la patada de un conejo.
Bobby Leach provenía del mundo del circo. En sus apariciones públicas después de su proeza se mostraba el recipiente en el que se había expuesto a la fuerza de las aguas, cosa que Annie Edson Taylor no pudo hacer:

"Taylor ganó algo de dinero dando entrevistas donde contaba su experiencia más nunca pudo concretar un gran fortuna [sic: 15 de agosto de 2014] la cual gastó, en gran parte, pagando detectives privados que localizaran a su representante, Fran M. Russel, quien escapó con su barril." (Annie Edson Taylor, Wikipedia)

La preparación del barril y cómo se hizo una prueba con un gato doméstico el día anterior vienen explicados en la Wikipedia, por lo que me voy a centrar en la frase que dijo a la prensa después de su aventura, la que abre el post: "Aunque fuera con mi último aliento advertiría a todo el mundo de no intentar tal hazaña... antes me pondría ante la boca de un cañón a sabiendas de que me iba a volar en pedazos antes que hacer otro viaje por las cataratas".

A.E. Taylor descansa en paz en el cementerio de Niagara Falls junto a Carlisle D. Graham y Matthew Webb. Webb, que fue el primer hombre en cruzar el Canal de la Mancha a nado, pereció en el intento de surcar las cataratas. Pensemos que además de los nadadores y de los saltadores de barril han habido también funambulistas. La página de NPC, de la ribera canadiense, distingue entre stunters y tightrope walkers y advierte que solo se permiten aventuras cada 20 años, lo justo para mantener calculadoramente el interés de uno de los lugares más visitados y turísticos del mundo.

*

Últimamente no me gustan mucho los símiles. Digamos que todo me parece tan singular e inopinado por un lado y por otro tan consabido, que prefiero dejar que la elocuencia de los hechos remate el caso. Y sin embargo no puedo substraerme de establecer un cierto paralelismo entre los funambulistas y stunters y nuestro president Mas, ya conocido por esa denominación tan gráfica de "cadáver político". Los stunters y los funambulistas difícilmente ponen en riesgo otra vida que la suya. Ayer Joana Ortega se rectificó o desdijo de sus anteriores declaraciones sobre la consulta y dijo "l'únic pla de l'executiu català és votar el 9-N". Que solo hay un plan, sin alternativa, y que el ejecutivo catalán solo piense en ese plan -las dos cosas- es obvio. Aparentemente no hay ningún otro tema que no sea el llamado "procés". Las declaraciones de Artur Mas públicas son frecuentes pero no tienen nada que ver con los 23 puntos famosos que llevó a Madrid recientemente. Siempre son sobre el procés.

La obstinación con la que se refiere constantemente a la "voluntat d'un poble"  lejos de ser un modelo de tesón y de firmeza, es un ejemplo de onanista estupidez del delfín de Jordi Pujol Soley. Es evidente que no tiene salida.



Annie Edson Taylor tras el salto de las cataratas del Niágara (1901) y en estado de
  conmoción

Annie Edson Taylor

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14/8/14

Un niño con zapatos nuevos








e veo en la obligación de advertir que el contenido de este post puede herir la sensibilidad de algunas personas. Y es que hay quienes no sufren la vista de la sangre, una mención a un procedimiento quirúrgico o incluso el olor que dicen que tienen los hospitales. En el caso más que peregrino de que alguien así llegara a este blog, queda avisado de que excepcionalmente voy a referirme a una operación cuyos detalles pueden resultarle desagradables.
La fotografía de hoy -para ir rompiendo el hielo- es antigua, de 1946, y es la imagen de un niño de seis años que acaba de recibir de la Cruz Roja unos zapatos nuevos. Como me decía el otro día B.G. de su nieto, se ríe "con todo el cuerpo". Este niño me lo recordó otro al que le acaban de hacer unas orejas porque es micrótico de nacimiento, vulgo "desorejado". También nació sordo, pero le pusieron un implante coclear y oye a la par que habla claramente. En un reportaje de la BBC pueden ver el vídeo donde el cirujano plástico le explica al niño lo que le va a hacer y lo hace en términos sencillos. La operación fue en dos tiempos: primero le extranjeron trozos de cartílago de seis de sus costillas y a continuación a partir de este material le cosieron y moldearon unas orejas que le pusieron en una especie de bolsillos de piel que mediante una succión ulterior adquirieron la forma de la base cartilaginosa, como pueden apreciar en una fotografía del mismo reportaje. Al parecer esta intervención del London's Great Ormond Street Hospital se verá muy mejorada pronto en cuanto se aplique la tecnología de las células madre para la creación de tejidos y por lo tanto no haga falta extirpar las costillas o no tanto.
No me resultó tan llamativo el implante, succión incluída, para que las orejas adquirieran relieve y la forma característica de los pliegues, como el hecho de que tuvieran una forma tan lograda. Ya hace un tiempo que aquí en el post titulado "De piedra" incluía un clip de las orejas en el arte puesto que había reparado en que en la escultura hay ejemplos muy logrados y pulquérrimos al lado de otros que más bien podrían ilustrar casos clínicos de orejas en coliflor o de luchador. Les aseguro que hay casos clamorosos donde unos rasgos finísimos de mármol enamorado están rematados con un par de pabellones que parecen  dos bodoques o dos gurruños amazacotados y burdos. Lo mismo que digo para la escultura creo que se puede mantener para la pintura.
Para mí por lo tanto lo más llamativo fue que además el cirujano plástico, Neil Bulstrodetomara como modelo y "plantilla" (stencil) las orejas de la madre del niño. No sé si a ustedes todo lo demás les resulta tan normal como a mí, que he leído montones de informes de reconstrucciones mamarias, faciales, etcétera. Es que en el vídeo además no se explica cómo llegamos del stencil de la oreja de la madre al moldeo de los cartílagos. No veo yo que sea una cosa tan fácil a no ser que se pudiera hacer con un AutoCAD o algo que se le parezca. Si hay esculturas con orejas horrendas, ¿qué nos hace pensar que es fácil conseguir unas orejas bien torneadas?
A pesar de que el cirujano plástico le explicara al niño el invento como algo sencillo, sabemos pues que no lo es. Esa sencillez es en parte modestia y sprezzatura pero también tiene una voluntad terapéutica. Otra cosa es que a veces los médicos tienen que salvarse de posibles contratiempos y ponernos en una cierta preocupación, pero está claro que su actitud tiene que situarse entre la responsabilidad, la atención, la consideración, la modestia y la claridad. 
Algunos científicos suelen ignorar -en los dos sentidos de la palabra ignorar- las medicinas tradicionales de China y la India. Aunque la medicina de China no contempla la cirugía y los traumatismos abiertos son o eran resueltos mediante entablillados y emplastos, la medicina ayurvédica india tiene una parte quirúrgica importante. Ya a principios de siglo pasado los ingleses conocieron las técnicas ancestrales para la rinoplastia. Y yo diría que no es moco de pavo que el Súsruta-samjitá (siglo III-IV d. C.), texto atribuido a Súsruta, queda documentado que se hacían injertos pediculados, esto es injertos cutáneos en que una parte permanece unida al área donante para asegurar su riego sanguíneo, mientras que el resto es trasladado a la zona receptora. De hecho la reconstrucción de nariz mediante un injerto pediculado procedente de la piel del hueso frontal en inglés se conoce como "indian flap".
Pero en un mundo hiperconectado no hemos conseguido alcanzar una buena comunicación no ya entre las gentes que hablan diferentes lenguas, sino incluso entre los que hablamos la misma lengua aunque sea mal.

 

"New Shoes" de Gerald Waller  (Viena, 1946)

El niño de los zapatos nuevos se llama Werfel.

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