12/3/25

La pose


ose
es una palabra de origen francés que ha perdido terreno con respecto a postureo, pero en realidad podrían convivir repartiéndose un poco los significados. Quedaría para la pose lo que implica definición o perfil y para el postureo lo que implica alarde o exhibición.
A lo mejor para un extraterrestre la foto de Helmut Newton o con Helmut Newton no se distinguiría mucho de un fotograma de "La carta" (William Wyler, 1940) por la planta exótica y el "color" blanco y negro. Pero en el famoso principio de "La carta" se combinan el claro de luna y la glamourización de Bette Davis; en la foto de Newton la sombra es solar y está de lleno en una época de la fotografía en que el fetichismo y la subversión son indistinguibles, dicho así en dos patadas.
Estos días con motivo de los Premios Óscar se recordaba que en la edición de 1941 coincidieron Rebecca (Alfred Hitchcock), Las uvas de la ira (John Ford), El gran dictador (Charles Chaplin), Historias de Filadelfia (George Cukor) y La carta. La película que obtuvo más premios fue El ladrón de Bagdad.
La Wikipedia nos recuerda: "Por primera vez, el premio al mejor guion fue separado en dos categorías diferenciadas: Mejor guion original y mejor guion". Rebecca está basada en la novela de Daphne du Maurier. Las uvas de la ira, en la novela de John Steinbeck. La carta, en la novela de William Somerset Maugham. Historias de Filadefia es una película basada en la obra teatral homónima escrita por Philip Barry. Pinocchio, que fue una película de animación de la factoría Walt Disney que se basaba en el libro de Carlo Collodi, obtuvo el premio a la mejor banda sonora original.
Creo que este recuerdo se hizo para señalar la gran calidad de las películas que se nominaron. Y yo, por hacer mi pequeña aportación al mismo tema, añadiría que son películas de una duración ajustada al contenido:

Rebecca: 130 minutos
Las uvas de la ira: 129 minutos
El gran dictador: 124 minutos
Historias de Filadelfia: 112 minutos
La carta: 95 minutos
El ladrón de Bagdad: 106 minutos
Pinocchio:  88 minutos

Rebecca se llevó el premio a la mejor fotografía (George Barnes) pero, sin quitarle mérito, pienso que el trabajo de Antonio Gaetano Gaudio (Tony Gaudio) es fascinante. En italiano el nombre de la película es Ombre malesi, "sombras malayas"  y desde su principio apreciamos y justificamos ese nombre. Se ha encomiado mucho la escena que abre la película, con la noche, los malayos descansando en los porches de la hacienda, la vegetación, el claro de luna. La escena en que Bette Davis se queda sola en una habitación,  con un claroobscuro contrastado por un plano con las lamas de la persiana mallorquina, es muy sugestiva y recuerda incluso las viñetas de un cómic por el expresionismo del blanco y negro. La ropa que lleva cuando dispara a su amante es anodina (incluso podríamos decir vulgar o muy doméstica) mientras que la ropa que se pone cuando se prepara para enfrentarse al mundo y prestar declaración es puro glamour.
El vestuario de La carta fue a cargo de Orry Kelly. Solo hay que decir que cuando el sastre murió transportaron su féretro George Cukor, Billy Wilder, Tony Curtis y Cary Grant, el amor de su vida.

Helmut Newton
 


Capturas de pantalla de "La carta". Bette Davis la noche después del asesinato

Captura de pantalla de "La carta". Bette Davis justo después del asesinato

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1/3/25

Dos veces buenos

 


ien mirado hay una infinidad de pinturas de mujeres lectoras, tantas que ya parece que pierde algo de su valor, como le ocurre a las rosas Windsor rosa empolvado de las cretonas. Supongo que los artistas tienen en este tipo de modelo que no se mueve y que no se aburre alguien que mantiene la presencia y una quietud que se aviene con la de la escena pictórica. 
La abundancia o la insistencia no mejoran la expresividad. Al contrario. He elegido ese ejemplo porque lo he traído al álbum de fotos como ejemplo de motivo. Hasta se podría hacer un blog tirando a fetichista bastante profuso solamente con las reproducciones de las fotografías y los cuadros sobre lectoras. Esta pintura de Tarbell incluye una mujer que escribe, motivo que es muchísimo menos frecuente. Me estoy acordando de los dos cuadros de Vermeer en que hay una mujer escribiendo y de los otros dos cuadros en que hay una mujer leyendo una carta.
Volviendo al tema que me ocupa, con los años he ido desarrollando mis observaciones sobre cómo hablamos. De todos los medios el que prefiero es la radio, porque me permite apreciar gran variedad de registros, estilos e idiomas.  Pero hay que decir que lo más bonito es la emisión en directo y que la mayor parte de las veces quien hable no esté leyendo lo que dice.
Ayer, mientras seguía un episodio de CSI Nueva York, vi que estaban desarrollando dos investigaciones a la vez y por eso me acordé de las reglas de Aristóteles sobre la unidad de acción, tiempo y espacio. Podría decirse que el equipo criminalístico no suele trabajar sobre un solo caso y en aras a la verosimilitud es por lo que se desarrollan dos investigaciones. Sin embargo no coinciden en ningún momento, ni que sea como una mención, o en el laboratorio. Desconozco la razón por la que se trenzan esas dos líneas argumentales, porque cualquiera tendría fuerza para imponer un buen ritmo. Supongo que añade dinamismo.
Se habla de que las plataformas de streaming están añadiendo contenidos muy breves, de dos minutos apenas. Y son series, no son cortometrajes. Esto tendrá que ver con la aceleración del consumo. Hace unos años en un bazar chino que tenía como un hilo musical me sorprendió porque las canciones eran brevísimas, de unos 30 segundos. Más largas que los jingles pero más cortas que una canción. No tengo la menor idea de la razón de esa brevedad, porque nuestras canciones se hacen repetitivas o van introduciendo una especie de clímax o acumulan variaciones, cualquier cosa que prolongue el placer auditivo de la melodía o el ritmo. La sensación que me produjo fue muy curiosa y no la he vuelto a encontrar. Tal vez era por una cuestión de propiedad intelectual. Ni idea.
Generalmente es un buen consejo no ser insistente, ni de una vez ni a lo largo del tiempo. Podemos resultar muy fastidiosos si siempre decimos lo mismo (aunque tengamos razón). Si acertamos con lo que dijimos llegaríamos a ser latosos y, si no acertamos, peor aún.
Por cierto, la única calle que tiene en Barcelona Aristóteles es un pasaje de la Calle Cartellà a Mare de Déu de les Neus, en Nou Barris. Tiene dos entradas casi encaradas a dos bloques de pisos y poco más. La calle más larga de Barcelona es la Gran Via y la más corta la de la Anisadeta (4 metros), tocando la Basílica de Nuestra Señora del Mar.

Edmund Charles Tarbell, 1862-1938)

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