31/12/07

Odi et amo


as dos guías de visita de Barcelona que siempre he manejado son: la clásica de Alexandre Cirici, Barcelona pam a pam, y la editada por el Ayuntamiento que firman Josep M. Huertas y Pepe Encinas, 50 veces Barcelona. En ella se describen dos recorridos de las Ramblas. Uno desde el Portal de la Pau (Puerta de la Paz) hasta la llamada "Rambla de los pájaros" (?) y otro desde la Rambla de Canaletas hasta las Drassanes (Atarazanas). Ambas rutas se superponen pero van en sentidos opuestos. El primer recorrido sube desde el muelle hasta donde confluyen la calle del Carme (Carmen) y la de Portaferrissa. La segunda ruta recorre prácticamente la extensión de apenas 1.180 metros que hay entre la Fuente de las Canaletas y el monumento a Colón. Cuando yo era niña los turistas visitaban inexcusablemente el Barrio Gótico, Colón y la Sagrada Familia. Después se vio el filón del Modernismo, los paelladores y la sangría de garrafón. Los paseos propuestos por Huertas y Encinas son dos posibilidades entre muchas.

No creo que sea indiferente andar en un sentido o en el sentido inverso. No suele serlo. De la misma manera que no es lo mismo caminar con el mar a nuestra izquierda o a nuestra derecha o con el sol delante o detrás. Por extraño que parezca, hay personas insensibles a estas diferencias. O lo son por lo menos hasta el día en que ven claramente lo que intento demostrar. Y lo ven al verlo fotografiado. De la misma que cuando nos vemos en un vídeo, nos damos cuenta de que constantemente nos ajustamos los lentes o miramos de lado, un día descubrimos que hay paisajes o figuras que mejoran según la iluminación. Escribió Leonardo da Vinci sobre los "colores accidentales de los árboles" en su Cuaderno de notas: "Los árboles en un paisaje situado entre nosotros y el sol son mucho más bonitos que cuando estamos situados entre ellos y el sol". Claro que me figuro que tampoco hay que descartar todo contraluz. Esto es cosa de pintores y yo soy, como si dijéramos, de orejas de la misma manera que hay gente que dice que es "de ciencias".

Antes de seguir subiendo o bajando debo hacer una segunda aclaración y es que el libro del Ayuntamiento silencia el apelativo de "las Ramblas" y utiliza en exclusividad el de "la Rambla". Quienes nos referimos a "las Ramblas" tal vez lo hacemos pensando en su composición: la Rambla de Canaletas, la de los Estudios, la de San José o las Flores, la de los Capuchinos y la de Santa Mónica, que es donde estaba el antiguo convento de los Agustinos Descalzos. Esta composición no ha desparecido de los rótulos del paseo pero se silencia estruendosamente tanto en el callejero de la ciudad como en la guía oficial de que hablo. ¿Por laicismo? Ni idea. El caso es que "Rambla" o "Rambles" se usan ambas –en una distribución que desconozco- por igual aunque con una clara tendencia hacia la primera forma singular que han adoptado las instituciones. Tengo ahora y siempre la sensación de que en otras ciudades españolas la participación popular espontánea en dar nombres a lo que va pasando es muy superior y más numerosa. No digo un pueblo como el de Madrid o el de Cádiz o Huelva, digo Valencia o digo hasta La Coruña. En Madrid, los cronistas anónimos le llamaron enseguida "chocolatina" a la moneda de 100 pesetas que circulaba antes del advenimiento del euro. En Barcelona se les conocía como mucho como monedas de 20 duros, pero si el Ayuntamiento o la Santa Normalización Lingüística o las escuelas se hubieran propuesto llamarla ologustrichorrópolas, ya os podéis imaginar con qué docilidad se habría sometido la ciudadanía. Que sí. En días recientes el TermCat ha elevado a la categoría conveniente 200 palabras entre las cuales está bloc (para designar a un weblog como lo sería éste). Esa palabra ya designaba el típico cuaderno cuyas hojas están unidas en bloque y por una espiral. Las propuestas del TermCat y el IULA (Institut Universitari de Lingüística Aplicada) de la Universitat Pompeu Fabra son indiscutibles y están legitimadas por la necesidad social de que haya Terminología, por el supuesto genio de la lengua y por estar consensuadas por los filólogos que trabajan por la Normalización Lingüística. Es un círculo cerrado empalizado por el incuestinable método científico y un ágora que está de espaldas a la realidad y de cara a la subvención. Es un nudo que si lo queremos deshacer más se afianza y enreda.

Precisamente una parte de la Universidad Pompeu Fabra –una universidad que para lo que le interesa es pública y para lo que le interesa es privada- está ahí entre el Portal de la Pau y el Pla de l’Ós, cerca del pavimento-mosaico de Joan Miró. Su enclave desplazó siete u ocho esquinas de putas, que estaban a un tiro de piedra de la calle de las Tapias. A sus clientes potenciales se les reconocía porque llevaban un periódico doblado como los que corren en los encierros de Pamplona. En el lenguaje municipal a este tipo de operaciones urbanísticas se les llama de saneamiento y esponjamiento según se refieran a las actividades o a su magnitud.

Y sin embargo, las Ramblas, la Rambla, aunque nada tiene que ver con la manía de institucionarlo todo, como fue un torrente, siempre se les ha ido de las manos. Bueno, el Forum –esa mierda- también se les fue de las manos pero de otra manera. Y si nos disgusta ver a la venta animales en cautividad, nos demuestra la Rambla ("arenal" en árabe) ser siempre lo más opuesto a una línea fronteriza o un muro. Fue torrente, digo, y fue muralla hasta 1860. Luego ha sido lo más opuesto a una línea fronteriza o a un muro vergonzante. Barcelona está limitada por el mar y por la Sierra de Collserola, y por los ríos Besós y Llobregat. Pero esos dos ríos nada tienen que ver con el Tíber, el Mondego, el Danubio, el Ebro o el Sena. Barcelona no está recorrida por un río, pero es muy agradable notar la corriente de gentes bajar hasta el mar, los afluyentes que nos desvían al Raval sin que sintamos el remolino como un giro abrupto. El célebre brainstorming anglosajón o "lluvia de cerebros" tiene equivalentes o alternativas en el ancho mundo: la inspiración, la siesta, el paseo filosófico peripatético, el zoco, el ágora de verdad y no ese apaño de las universidades, el baño de multitudes, la feria de ganado, el vermú al sol en la Plaza Mayor de Salamanca o bajar por las Ramblas.

Hoy el cielo era azul celeste delicado. Había en la plaza de Cataluña, en el suelo pegajoso y resbaladizo, cristalitos de color olivina y charcos de cava al sol. Se oía a muchos turistas italianos con sus abrigos envidiables y esa dicción clara que desperdician en temas banales siendo más bien propia de la declamación de anfíbracos o del elogio. El español bien pronunciado más bien tiende a la argumentación, a la homilía, o al desafío.

Al llegar a la altura de la iglesia de Belén me acordé de Ocaña. José Pérez Ocaña pertenecía a las Ramblas como las fuentes Wallace o los nostálgicos del marxismo-leninismo, los plátanos que trajeron de la dehesa de Gerona y las mujeres desplazadas por el IULA-UPF. Ocaña era un progre con peineta, con la misma naturalidad con la que el Marqués de Bradomín era feo, católico y sentimental. En las Ramblas se cruzan todas las tribus urbanas y todos los sexos. La primera vez que vi transexuales entre el Centro Gallego, en la Rambla de los Capuchinos, y el Liceo, les vi un enorme parecido con cualquiera de nuestras folklóricas entronizadas (las que descansan y las que no descansan). Nada que ver con las queens que reinan en una orilla del Gayxample. Eran chicos marginados hasta por sus familias.

Hoy estaba bien predispuesta a dejarme llevar por el río de la vida. Estaba predispuesta a poder estar tranquilamente en el mismo lugar donde posaba una estatua viviente de Alien sin Sigourney Weaver, la estatua de Salvat-Papasseit meada hasta lo inverosímil, los bellísimos carromatos del circo Raluy en el Moll Vell y el olor de los goffres mezclado con el de los animales. Manolo llevaba una camiseta de Guns’n roses.

"ODI ET AMO" decía Catulo. Yo odio Barcelona, pero amo la Rambla.

Fotograma de Harvey Keitel en Smoke (Wayne Wang, 1995)

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15/12/07

Cómo funcionan las cosas


ace más o menos un año le oí decir a un alemán, amigo de unos amigos, que él era ingeniero porque le interesa cómo funcionan las cosas. Esta frase tan limpia en su planteamiento y en su todo me acompaña desde entonces. Si cada persona en su oficio o profesión fuera capaz de decir declaradamente qué es lo que le interesa, sería un bien.

Luego está lo de las energías fortísimas que mueven y paralizan nuestro pequeño mundo. Hay la energía llamada "poder"; otra, "sexo"; otra, "dinero". Y así. And so on. Son energías tan visibles como la electricidad. Esas tres energías en concreto suelen ir sinérgicamente combinadas, como si fueran lo mismo. O como se juntan en un calentador de agua el gas y la electricidad para producir una explosión controlada. Claro está que no es lo mismo dedicarse al sexo por un poco de dinero que dedicarse al dinero por un poco de sexo u otras combinaciones posibles.

Para las olimpiadas de Barcelona se presentaron 17.000 personas dedicadas a la prostitución profesional. Durante los años precedentes, en cuanto se supo la sede de los Juegos, se fueron preparando como legiones las centurias de mujeres y las decurias de hombres preparados para cubrir una demanda que se produce puntualmente cada cuatro años. Aún hay gente que se piensa que unos Juegos Olímpicos o una Exposición Universal o una Feria de Frankfurt son lo que parece y ya está. Por otra parte, la cifra de 17.000 putas es la oficial. Parece una cifra increíble. Como la de Santa Úrsula y las 11.000 vírgenes. Incluso hay quien dice 100.000 vírgenes, confundiéndolas con los "100.000 hijos de San Luis" que nos envió la Santa Alianza en 1823. Vamos a ver: por un lado hay que señalar que la Iglesia Católica ha sido la primera en poner en entredicho la santidad de Úrsula, que entre otras cosas es la patrona de la Universidad de Coimbra, una de las más bonitas de la Península Ibérica. Pero, sobre todo, parece altamente improbable que se hubieran podido juntar en Europa y hasta incluso en la actual Alemania (o, mejor dicho, en lo que actualmente pertenece a Alemania) tantas mujeres en flor. Y muchísimo más improbable todavía es que el año 1992 se presentaran en Barcelona solamente 17.000 putas, chaperos, etc. Pero si las mujeres de la vida locales, las de la calle (no las de las universidades y las de cupo), ésas se quejaban de que les estaban quitando el pan las sobrevenidas. Se vendían como si estuvieran nuevas. Porque 17.000 eran las que estaban organizadas y con lo sanitario en regla y unas técnicas amatorias homologadas de catálogo y bien promocionadas. Pero luego estaba la peña que se mueve al calor de los "grandes acontecimientos", como los carteristas, los del ladrillo, etc. Decidme de paso, ¿qué es lo que le interesa al chapero, al carterista, a los de las inmobiliarias? Pues eso.

Las legiones romanas estaban formadas por 30 centurias de cien infantes y 30 decurias de 10 jinetes. 3.300 hombres constituían una legión and so on. El desastre nuestro de cada día está formado por una legión de 17.000 putas organizadas, con sus chulos ejecutivos y mercadotécnicos, y luego hay los cupos, los 100.000 hijos de su padre, los del ladrillo, las mujeres de la calle, las 11.000 chinas huérfanas en flor, los carteristas puros y duros, los alemanes, los ingenieros del AVE MORITURI TE SALUTANT, todo.

Sin embargo, no siempre es tan sencillo contar a la romana, ni distinguir qué es lo que le interesa a alguien. De la misma manera que no es fácil desentrañar la inextricable cabalística distribución de los 20.000.000 de euros que nos ha costado a todos los españoles la Feria de Frankfurt (11.000.000 de los cuales procedían del Ministerio de Industria, cuyo titular sigue siendo Joan Clos).

No, distinguir que es lo que le interesa a cada cual no es fácil. Y no ya por su indisposición a admitirlo, porque aquel algo de vergüenza que nos queda a todos. No es fácil por las máscaras. Y por las apariencias. No hace falta aprenderse el Diccionario de símbolos de J.E. Cirlot o el de Chevalier y Gheerbrant para percatarse del parecido abrumador de algún profesor de yoga entronizado en su kundalini con un galán decadente o un chulo aputarrante o algo peor. Eso, amigos, está en el libro de la vida. No en el de Teresa Cepeda, evidentemente.

De todas maneras son innumerables los intentos para ponerle puertas al campo. El otro día buscaba yo información sobre un poema visual de 1998 de Joan Brossa, la "Moscafera" que abre mi post de hoy. Me acordaba yo del año e incluso de que Isidre Vallès le había dedicado media página en "La Vanguardia" de Barcelona. Isidre Vallès daba clases de Antropología y por aquel entonces se dedicaba a investigar la utilidad del arte. Creo que ese artículo es el que se reproduce en internet [enlace roto]:

"Sobre el possible sentit d'aquest poema corpori, el mateix Joan Brossa, reflexionant després d'enllestida l'obra, destaca la dualitat existent entre l'ordre i el caos, el primer simbolitzat per la posició recta de la mosca en relació amb la irregularitat de les cares del poliedre, que, en ser totes elles diverses i amb diferents angles d'inclinació, introduirien la noció de caos. Al mateix temps, tots tenim experiència del malestar produït per la irrupció sobtada d'una mosca d'aquestes característiques en el nostre entorn. En aquest sentit, una mosca és un ser emprenyador, que molesta, que provoca moviments sobtats del nostre cos per allunyar-la. Així, podem considerar-la com un organisme davant del qual hom no pot estar tranquil i seria, per tant, un sinònim d'allò que burxa les consciències, que provoca el remordiment, el neguit que impulsa a l'acció.

"A aquest respecte, s'identificaria amb les seves homònimes sartrianes, considerades les deesses del remordiment, els sers emprenyadors que els déus envien per castigar els homes d'Argos que han acceptat la mort del seu rei Agamèmnon a mans de l'usurpador Egist. En provocar les reaccions d'intranquil·litat abans esmentades, i en estar la mosca ubicada en el lloc universitari on es dreça el monòlit, podríem identificar el remordiment sartrià amb el fet de remoure la consciència i fer-lo extensiu al neguit investigador, la recerca de la saviesa, actitud pròpia de la institució universitària, contraposada a l'aridesa pètria del monòlit, sinònim de la concepció materialista de la vida que ha esdevingut l'únic referent de la societat d'avui dia."

En mi opinión, este artículo y el de "La Vanguardia", ilustran colateralmente ese modelo ingenuo y torpe de conocimiento de pretender someter todo a un significado perfectamente codificado o descodificado. No obstante, yo pude conocer a Brossa y a Vallès, aunque desde debajo de sus hombros, como para poder decir que sé que Vallès gastaba una fina ironía. Nótese sino la frase: "la búsqueda de la sabiduría, actitud propia de la institución universitaria". Muy muy fina, sobre todo por la contraposición a la aridez propia del monolito y de la concepción materialista de la vida. Es, mal comparado, como cuando les decimos a los niños: "Los niños no se tocan la nariz". Todo el mundo sabe que los niños se tocan la nariz, lo que se les intenta decir a los niños es que los niños no deben tocarse la nariz. Confusión frecuente.

Otra poesía visual de Brossa que nos gusta mucho es la que ostenta la fachada de la sede del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitéctos de Cataluña, en la calle Bon Pastor número 5, muy cerquita del Institut Français y de la Diagonal. Son unas 100 letras de 16 colores distintos. La mitad están organizadas formando la frase horizontal "Col·legi d’Aparelladors i d’Arquitectes de Catalunya". La otra mitad está organizada en 5 columnas por orden (pero no el alfabético, el preferido de los darabugos besugos) a lo largo del edificio, que culmina en una enorme langosta. Otro insecto, sólo que la langosta es de los años setenta.

Lo que no se dice, lo más elemental, es que las moscas merodean a los que van a morir. Pero para mí, las moscas no son las de los "párpados yertos de los muertos" sino las de las "largas tardes de estío" "rebotando en los cristales" "en que yo empecé a soñar". Sí, ya sé que el poema de Machado lo que dice es que empezó a soñar en las largas tardes de estío en el salón familiar, pero yo empecé a soñar en los cristales "en los días otoñales" y vale ya. ¿Quién me dice a mí que no soy como Don Leandro Ruíz, nuestro bastardo de Alfonso XIII que ha obtenido el derecho a utilizar el apellido Borbón? ¿Quién me dice a mí que no puedo lucir un cerdo o un oso como los Andrade no en mi puerta ni en mi escudo de armas, que sería una ordinariez, pero sí en mi lencería o en las toallas o en el toldo de mi terraza? Aún no ha nacido el semiótico que me diga a mi lo que me va a bordar Win Yun, vamos. Manolo bien.

Fotografía de internet

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1/12/07

La página en blanco


Quietas, dormidas están,
las treinta, redondas, blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas, aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas, y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.
Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula, como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco en blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras, sin sentido,
ese, zeda, jota, i...

Underwood girls, Pedro Salinas

 





o existe para mí la sensación de la página en blanco. He oído hablar alguna vez de esa sensación o dificultad y cree poder entenderla. Más bien mi problema es que siempre tengo algo que decir y hasta la razón y el silencio necesario para moldearlo. A veces en un pedacito de papel (siempre lo llevo por si aparece una frase al vuelo), otras en el cuaderno de turno –que me recuerda a los que llenaba Carmen Martín Gaite, otras en las “Toshiba Satellite girls” (parafraseando las “Underwood girls” de Pedro Salinas).  En un tiempo, cuando yo vivía, me gustaba mucho la poesía de Salinas, y hasta que hubiera sido él nuestro primer traductor de Proust.

Mis teclas no son blancas y redondas, tienden a buscar la cuadratura del círculo y son negras como semifusas. No brillan, cosa que perjudicaba mucho los ojos de los que mecanografiaban con una Underwood. Y sin embargo la tecla espaciadora empieza a satinarse por los continuos golpes del pulgar. La única sensación especial que tengo cuando escribo es que o utilizo más la mano izquierda o/y que vas más rápida que la derecha. Pero tal vez la tecla espaciadora es la que más uso. Si admito alguna otra sensación, es la de que estoy escribiendo una enciclopedia.

El orden del día de hoy ocupa dos puntos:

    • Que ya me gustaría a mi saber de donde saqué que Julio César había dicho que en España hay dos tipos de pueblos, aquellos con los que se puede negociar y aquellos con los que no se puede negociar.
    • Que ya hice lo que tenía que hacer con el Killer Samurai Sudoku de la dinámica de los ojos vendados (v. post del día 26 de noviembre pasado)

He estado perdiendo el tiempo buscando la cita de Julio César. En realidad, puede que esa cita la tuviera deformada en mi cabeza por culpa de otro Julio, Caro Baroja:

“César estableció una relación curiosa entre el valor y la fiereza, de una parte, y la falta de relaciones comerciales, por otra.” (Julio Caro Baroja. Los pueblos de España. Madrid: Istmo, 1990. 6ª ed., vol. I, p.181)

Ahora estoy empezando a pensar si la cita no sería de Augusto, que tuvo que venir en persona y mandar crucificar los pueblos resistentes de la cornisa cantábrica y atlántica cuando ya hacía más de doscientos años que se había conquistado a los turdetanos sin apenas derramamiento de sangre. Cádiz, la ciudad más antigua de Europa, no se resistió. En los Comentarios a las Guerra de las Galias el César prácticamente abre el libro diciendo:

“De todos, los más valiente son los belgas, debido a que están muy alejados de los refinamientos y de la civilización de la Provincia y a que los mercaderes no llegan muy a menudo hasta ellos, ni tampoco les llevan el tipo de cosas que sirve para afeminar el carácter, y también a que se encuentran muy cerca de los germanos –que habitan al otro lado del Rin-, con quienes están en guerra continuamente”. (B.G., 1,3)

Julio Caro Baroja se debió de referir a este párrafo. ¿Pero cómo podía haberlo transfigurado yo en decir que en España hay dos tipos de pueblos, aquellos con los que se puede negociar y aquellos con los que no se puede negociar?. Seguiré buscando.

De todas maneras no es una cuestión de escrupulosidad o eruditismo. Encima, a cada momento se dan en este país ejemplos que dejan las observaciones del general romano, o las conclusiones que extrajimos de ellas, en algo que ya no tiene vigencia. Por ejemplo, leemos en “La Vanguardia” del 29 de noviembre: “El PNV logra 13 millones y el BNG otros 51 tras salvar a la ministra de Fomento”. De ese titular se extrae que los pueblos de la cornisa cantábrica y atlántica han entrado en la dinámica de la “negociación”.  Vamos a llamarle benévolamente “negociación” a ese trapicheo. Crónica adentro leemos: “Sin embargo, el apoyo a la ministra tiene un coste en Galicia, pues esta es probablemente junto a Catalunya [sic] la comunidad en la que Magdalena Álvarez concita más rechazo, a pesar de que sus dos abuelos varones nacieron en Lugo, desde donde emigraron a Andalucía. Hace tres años, en unas declaraciones a micrófono cerrado que trascendieron públicamente, la ministra se refirió al “Plan Galicia de mierda”.

Dios, y qué de cosas se vienen a mezclar en todo. Yo soy un poco bruta. A pesar de que estoy oyendo incansablemente el concierto para piano # 1 de Brahms, incluso cuando esto escribo (con las chicas Underwood hubiera sido poco menos que imposible), toda esa basura de negociaciones para impedir la reprobación de nuestra caricatura de Madeleine Albright de Fomento, me repugna. A ver si la basura de políticos de medio pelo que hemos elegido (¿?) se piensan que todo se arregla con dinero. Ya están empezando hace meses a traicionarse entre sí y contra ya sabemos quien los que pactaron con el PSOE, para conservar su espacio de poder. La idea de que todo se arregla con dinero se ha apoderado de la opinión pública (o se quiere apoderar). Con la animación de la campaña estival de las infraestructuras insuficientes y obsoletas de Barcelona, ha cobrado cuerpo. Sobre todo cobrado. No se habla de gestión. Cuando se habla de responsabilidades es de juzgado de guardia. Se habla de dinero. Si no se da el servicio público de cercanías de RENFE como hay que darlo, se les dice a sus usuarios que se les va a facilitar gratuitamente. Como si todo fuera cuestión de dinero. Y no es una cuestión de dinero. O, por lo menos, no sólo es una cuestión de dinero.

Lo que no se me olvida nunca es lo que dijo Quinto  Servilio Cepión a los que asesinaron a Viriato, cuando fueron a buscar su recompensa, “Roma no paga traidores”.

El segundo punto del orden del día es el de la solución al Killer Samurai Sudoku. La solución del sudoku propiamente dicho la incluí al pie del post con un enlace, para no sobrecargar la entrada. No, me refiero a mi reacción ante el engaño terapéutico de la dinámica de los ojos vendados.

De las dos clases que siguieron la del día de las sillas traidoras, la primera la abandoné en el descanso por otra obligación. La segunda y última fue dirigida o llevada por otra psicóloga –está ya con los espolones crecidos- y efectivamente, al final, nos pasaron una encuesta. En la sección de “comentarios” escribí aquello de que no consideraba el golpe en la rodilla ni necesario ni lícito. Me acordé más de las palabras de L.C. que de todos los golpes en la rodilla que me he llevado. Pero lo hice no tanto por el registro akhasico o akashasico mío, el de mis reacciones, como para que los del curso no lo vuelvan a hacer mal, y que si lo hacen se acuerden de mi comentario.

Underwood n. 5 (aprox. 1920). Fotografía de internet

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