28/4/11

Entre la decadencia y la degeneración

"O que queira percebes que molle o cú por eles" (*)
"Mientras haya burros, iremos a caballo"


unque aparentemente el proverbio podría resultar una frase adversativa (aunque haya burros, iremos a caballo), la frase eleva a la paremiología popular la circunstancia por la cual simpre habrá abusos en tanto haya quien se deje ser abusado. Por esta razón la página de hoy incorpora una montura peculiar. Alguna foto hay también con avestruces
montadas en horcajadas o incluso montadas "a la amazona", de lado. No he podido identificar la fotografía, pero con toda probabilidad pertenece precisamente a la granja que hubo o hay en California, la Cawston Ostrich Farm en South Pasadena. Se ofrecen en Ebay algunos anuncios antiguos de esta granja en los que se anunciaba la venta de plumas a 2 o 3 dólares, según el tamaño, cosa que hace pensar en lo lucrativo y prospectivo de ese negocio.


Estuve dudando entre esta magnífica imagen y el famoso "Retrato de una mujer con un abanico de pluma de avestruz" (Portrait of a lady with an ostrich-feather ban), que pintó Rembrandt van Rijn el año 1660. Pero he pensado que bien podría incorporarlo más adelante si tengo salud. O tal vez incrustraré mejor el "Retrato de una muchacha de azul pálido con un abanico de pluma de avestruz" (1645) de Bartholomeus Van Der Helst. O aún el más antiguo "Muchacha del vestido azul" (1641) de Johannes Corlenisz Verspronck.

Es una maravilla poder "tener" en este pobre blog un cuadro de Rembrandt, o de sus predecesores, o su foto (con los derechos de autor ya prescritos, por supuesto). A pesar de que estamos en un mundo en el que sólo parece que se puede elegir entre la decadencia y la barbarie, yo no dejo de abogar por el más estricto respeto a la propiedad y no me merecen la menor simpatía ni los okupas, ni los que no pagan el metro, ni los que se apropian de textos sin citarlos convenientemente.  Y esto, sin excluír que se debe a que yo tengo que pagar impuestos y el transporte público y a que lo poco que escribo lo escribo con mi esfuerzo, también creo que se puede justificar en mi oficio. Con el mismo prurito que se instauró el ceraunio o asterisco en la crítica textual alejandrina, yo defiendo las comillas y la cita de las fuentes a ultranza. Y esto lo defiendo para mí y para todos. Estoy convencida de que repetir un texto sin citar su autoría y la fuente es simple y llanamente copiar y robar, robar y copiar, como ustedes prefieran.

En la tradición artística -como acabamos de invocar al referirnos a las mujeres con una pluma de avestruz en la pintura flamenca- y en la literaria el tributo, el homenaje y la ampliación o variación de un motivo es uno de los pilares y su desintegración es la desintegración de la cultura. De hecho la cultura, sea la popular sea la de las elites es eso, una puesta en común. Yo no es que considere que lo que yo haga aquí sea cultura ni puesta en común ni nada, pero les prometo por la salud de mi canario que nunca he copiado nada y que intento que mi participación sea de mi propia cosecha. Alguna colega de Estados Unidos se ha indignado y desmoralizado ante lo mucho que se conculcan los derechos a la propiedad intelectual en Facebook, donde la gente cuelga vídeos y audios ajenos alegremente aunque estén en principio protegidos por el copyright. Se dirá entonces que es un espacio privado y que de la misma manera que en un correo electrónico o en un SMS podemos enviar una foto de internet a un amigo para mostrarle algo que nos gusta o que no, también lo podemos hacer en Facebook, que no deja de ser otro espacio privado pero mucho más grande. Los detractores de Facebook también dirán que lo peor de Facebook no es eso y que incluso entre los "amigos" de una página abunda la apropiación de contenidos. Es más, a esta servidora el otro día se le cayeron los palos del sombrajo porque con estos ojos que se van a comer los gusanos vio que una foto que había escaneado y subido a la página de Facebook "Oldfashioned librarian" desde la semana pasada está en una web. De manera que, para ir acabando, es muy probable que por una parte nunca vuelva a colgar ni una sola foto en donde yo salga (1) y que nunca más me deje fotografiar (2) no solo por mi derecho a la propiedad sino también por ese otro derecho cada día más zarandeado, el de la intimidad.

La desorientación moral y modal (<"modales") que nos acompaña en estos tiempos es tan abrumadora que pretender oponerse a tanto atropello y torpeza con el copy-paste y la flojera de enlaces es poco menos que quijotesco. Sin duda mi frase preferida del Quijote, sobre el que también volveremos, como sobre las mujeres con pluma de avestruz, es aquella de "Gente soberbia y descomunal". Es que les aseguro que sirve para todo tipo de ocasiones. Miren sino: la boda de Guillermo y Catalina de Inglaterra, donde mucho se comenta que no se ha invitado a Blair (porque no pertenece a la Orden de la jarretera) pero sí al presidente de Porcelanosa o a Mr. Bean. Gente soberbia y descomunal. O que ayer "La Vanguardia" no le hubiera dedicado ni una línea a nuestra querida escritora barcelonesa, Ana Mª Matute, que recibió ayer el Premio Cervantes. Gente soberbia y descomunal.

Para acabar el retablo de hoy incrustro otra imagen, aunque es fea a más no poder e intento que el álbum sea bello. Se acordarán de cuando me tuve que referir a que alguien (Eva Posas [enlace roto]) se había apropiado de mi traducción de "The two trees", el poema de Yeats... Pues como les dejé un comentario, ayer me armé de valor y fui a ver por donde habían salido. Me permito reproducirlo para que vean si quieren como es cierto que estamos exactamente entre la decadencia y la barbarie. ¡"Difusión cultural"! "Gente soberbia y descomunal".

Dos comentarios en un blog de "difusión cultural"


Esta no es la primera vez que los indigentes de la "difusión cultural" se comen las comillas y los enlaces y copian un texto o una imagen mía, a pesar de que están bajo una licencia de Creative Commons, pero será la última. Señora Posas: su penúltima frase es lo más cínico que hasta la fecha he leído en vida mía, puesto que lo que está claro es que la traducción no es suya.

Para no acabar el cuento a cajas destempladas -pero les aseguro que Eva Posas que se va a acordar de mis palabras un tiempo si es que lee, que no lo sé- les ofrezco otra traducción original de "The two trees" que está en internet, la de "Como pingüinos en el desierto". Es para mí una enorme satisfacción ver cómo el poema  de Yeats inspira el deseo de trasladarlo a las propias palabras, cosa que sí es la verdadera difusión cultural, y cómo se puede apreciar incluso para el más ciego que cada persona daría una variante en su traducción.


Post scriptum: Precisamente experiencias como la que relato en este post fueron las que me llevaron a inscribirme o suscribirme a SafeCreative, para poder defenderme mejor ante los depredadores culturales.

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27/4/11

Carta abierta a Juan

El pasado 18 de julio publiqué una fotografía de una de las ventanas que se ve desde mi salita. Era la ventana de la tuya con los souvenirs porcinos que te habían traído tus parientes sevillanos, colgados del aparato del aire acondicionado. Desde mi apartamento puedo ver a veces el bloque de delante como si viera el número 13 de la rue del Percebe del TBO o como James Stewart veía parte del edificio que había enfrente del suyo en La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954). También, según lo mires, es un poco como las ilustraciones primitivas de los romances de ciego, los pliegos de cordel, la cerámica popular o los catecismos pictográficos. Veo escenas más o menos familiares recortadas o enmarcadas por las ventanas, cuadradas o rectangulares, como si fueran retazos de retablos, los dioramas de Pedralbes, de pesebristas, una colmena, o hasta los frescos de la Capilla Sixtina o de Voronet cada uno representando una escena estanca, acabada. 
Tu retablo de los chorizos, ahora que he tenido noticia de tu muerte, se representaba cada año con esa regularidad que impuso tu patio en el bloque, cuando os llegasteis a vivir a finales de los noventa tú y tus padres. Aún me acuerdo de cómo salían tu madre con la escoba y tu padre con el alpiste, a las ocho de la manaña en punto al patio. Parecía la escena de un cuco alpino, de sorprendente puntualidad y, como tus padres ya renqueaban, tenían la rigidez propia de las figuritas autómatas, reproduciendo a diario la rutina o la liturgia del barrido matinal y del cambio del agua de los canarios.
El Sábado de Gloria advertí que las puertas de ballesta de tu piso estaban todas recogidas y eso me puso sobre el aviso de que algo había ocurrido. No estaba tampoco la garrafa de suavizante. En octubre estaba tuperra Trufa sola, como ya lo había estado cuando lo del bypass. Hice una gestión en la estafeta donde trabajabas y me dijeron que estabas ingresado otra vez. A Trufa se la llevaron creo que en enero y eso ya me escamó mucho, como si tu convalescencia se hubiera convertido en algo sin futuro. Pero por otra parte me daba mucha pena oírla ulular en la alta noche. El llanto del perro con la noche en blanco nos devuelve al dolor más elemental y desgarrador, el de nuestro desamparo.
Otra escena de tu vida fue la aparición de Anaís en tu patio, como en un estrado. Pesaría tres veces menos que tú, pero caminaba como caminan las habaneras que tienen ni que sea una octava parte de negritud, con todo su peso. Su voz un día deslumbró, y digo deslumbró y no retumbó, en medio de la tarde. Dijo, mientras hojeaba el "Hola": "Naomi Campbell cobrará cuatro millones de pesetas por un desfile". Qué voz tan clara, criolla. Me dieron ganas de decirle desde mi... palco: "Ya sabrás que yo peso y mido lo mismo que esa". Pero no lo hice. Y eso que tenía una pocas ocasiones de decir tal cosa, y ahora que gané peso ninguna. En fin, lo que tampoco se oía pero todo el mundo sabía es que la cubana había quitado a tus padres del medio (¿una residencia?) y parecía llevar intenciones de hacerse con tu piso. También lo supiste tú porque no consiguió reunir a su familia en Barcelona y, siempre según mi peluquera, no consiguió su propósito. 
Si ordenaramos un poco las escenas a las que me remito, como señalando las fotos de un álbum, habría que decir que primero iba la escena del cuco, después la de Naomí Campbell y luego la de los chorizos, cuando ya te quedaste solo y solo recibías la visita anual de los parientes del pueblo. Fue desaparecer Anaís y aparecer Trufa. Entre la escena del cuco y la de Naomi Campbell también recuerdo una que me pareció merecedora de un diorama y de un fresco y de cualquier cosa. Estabas sobre una bicicleta estática en bóxer, viendo la televisión y bebiendo al gollete un quinto de Estrella Damm. El Buda hacía cervecing.
Mandé a mi madre que le preguntara a la cartera que reparte en su bloque cómo estabas y le dijo que estabas muerto y que habías estado muy enfermo, del corazón y de los riñones. Me he quedado con las ganas de saber si supiste que ganó el Real Madrid la Copa del Rey contra el Barça. Quedamos 1-0. Ayer nos metieron dos en la Champions League. ¡Si oyeras como gritaban los energúmenos culés! Ya sabrás que lo que es por mí ya pueden ganar la Champions League como todas las ligas y hasta el Premio Cervantes, que yo nunca seré del Barça. 
También quisiera decirte que cuando estuviste ingresado la primera vez yo estaba con mis oposiciones. Mi vecino de abajo, ese que tiene una docena de perros incestuosos que no llegan ni a chihuahuas, ese que no recoge sus cacas y quedan esparcidas durante días, estaba el otro día en casa de mi hermano con un producto para enseñarle a su perro a mear sobre un trapito. Ya sé que este tema te asqueaba mucho, mientras que a mí simplemente me indignaba por la sencilla razón de que no me llega el hedor y solo puedo atisbar sus excrementos con el zoom de la cámara. Pero me ataca las entretelas. Bien, pues ahora viene lo mejor. Ahora que estás muerto (que algo bueno tendrá estar muerto) te puedo decir  que cuando mis oposiciones yo me tomaba un comprimido de 2 mg de diazepam cada noche, que me lo había aconsejado una enfermera de mi hospital que sabía mucho de cacas de perro y de oposiciones. Para descansar bien. Como me parecían mucho 2 mg, le pegaba un mordisquito y lo que no metía en el cuerpo lo echaba en el patio, para los malditos perros incestuosos. En cuantito hice el tercer examen dejé de hacer eso, porque dejé de tomar el calmante, pero le llegué a coger hasta gusto.
Apreciado Juan, espero que por la presente estés bien y confío en que nos volveremos a ver en el Paraíso o en las verdes praderas. Un abrazo grande. 

"El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace reposar" (Sal 23)

23/4/11

Marta de Velázquez y la saeta del polígono


l lío de las tres Marías es bastante intextricable. Está claro que María la Magdalena sí vio a Cristo resucitado, pero lo de las otras dos marías varía de un evangelio a otro y a mí, si les tengo que decir la verdad, me es indiferente. Una confusión habitual es la de María de Betania y María de Magdala. María de Betania era la hermana de Marta y de Lázaro, y la visita de Jesús a la casa de los hermanos, de quienes era amigo, es un motivo de varios pintores.

He elegido el cuadro de Velázquez, que parece ilustrar un pasaje del Evangelio de Lucas, en que Marta protesta porque ella tiene que trabajar mientras que María está de cháchara: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude." (Lucas 10 : 38-40). Jesús le contesta: "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada". Por esta razón los intérpretes bíblicos, empezando por San Agustín, han asociado a Marta y María  respectivamente con la vida activa y la vida contemplativa. Para corregir en parte que Marta quede un tanto mal parada, su diligencia es recompensada cuando gracias a su intercesión Jesús salva a Lázaro de la mismísima muerte.  Por todos los motivos hasta aquí recordados es por lo que la discípula ocupa en el santoral el lugar de las causas urgentes e imposibles y el patrocinio de la hostelería. Y, que yo sepa, María de Betania no patrocina nada, mientras que Magdalena se asimila a las "pecadoras arrepentidas" y a los penitentes.

A mi entender, lo bonito del cuadro de Velázquez es el contraste entre la escena de Jesús con su hermana María, que incluso parece un cuadro dentro del cuadro, y la de Marta en la cocina. Aún habría otro cuadro, el de una naturaleza muerta, con  la cerámica vidriada, los huevos de gallina, los ajos, la guindilla, el mortero y unos pescados que parecen besugos. Otro cuadro del mismo año, el de la "Vieja friendo huevos" muestra un mortero idéntico. La fisonomía de Marta y sus manos toscas la emparentan más con la Marta de Vermeer que con la de Tintoretto. Se diría que en el rostro de Marta se plasma una cierta frustración y el enojo o la vergüenza.

"Cristo en casa de Marta y María" (Velázquez, 1618-1620). National Gallery (Londres)

La "escena" del punto de fuga, con Manolo, María de Betaina un tanto traspuesta y otra mujer, más el eco de una jofaina como desdoblamiento del bodegón del primer plano, recibe otra luz que la que recibe la escena de la cocina. Además no será descabellado ver un cierto parecido de la figura de Jesús con alguno de los retratos del Greco. Ya puestos, yo diría que ahí Velázquez se desmarca de la espiritualidad en tonos pastel y los arrobamientos sin los pucheros, los pucheros a los que se refería Teresa de Jesús cuando decía que Dios andaba entre los pucheros. También se desmarca de la alegoría, ni más ni menos como creo que había hecho con los retratos de Felipe IV, que a diferencia de los de Rubens se acercan más al retrato. Así que todo contribuye a que el rostro de Marta sea el que tiene la mayor expresividad y donde incluso se dirimen sentimientos encontrados, como acabamos de decir: el enojo, la frustración y la vergüenza o la rabia.

No sé lo que diría el psicoanálisis de Marta de Betania, como tampoco sé qué dice del furor limpiador que le da a Blancanieves cuando se despierta en la casa de los siete enanitos, o  qué de las hermanastras de Cenicienta, que se lo dejan todo perdido de ceniza deliberadamente para que se pase el tiempo limpiando y limpiando mientras ellas se van de fiesta. Está claro que Cenicienta y Marta tienen mucho que ver con la emancipación. Y por emancipación no me refiero a que flexionemos la palabra "miembro" en un femenino agramatical (*miembra), sino a la auténtica liberación de aquellas tareas o roles entre los que vivimos. También está claro que alguien tiene que hacer la comida y Teresa de Jesús lo sabía tan bien que impuso en sus fundaciones la rotación semanal, de la que no quedó ni siquiera ella misma excluída.

No sabemos si el ama vieja que está a la derecha de Marta la azuza  en el rencor o si la zahiere, para que cumpla con sus labores, pero en cualquier caso tenemos la sensación de que sus palabras están actuando sobre los sentimientos de la joven y, yendo lejos, se diría que la pueden hacer llorar. La patrona de la hostelería y las amas de casa tenía un alma sencilla, pero en todos nosotros en algún momento anida la duda, la inseguridad, el rencor, el arrepentimiento, esos estados en los que sin aceptar nuestros deberes tampoco somos capaces de apartarlos con el debido desdén. En ese orden de cosas es donde servidora entiende las palabras de Jesús en el evangelio, en tener la voluntad lo más perfectamente asentada en lo que importa dejando tal vez en lo que no se puede excusar la corteza de la atención. Si no fuera así, la verdad es que me sentiría muy contrariada y diría que decepcionada con el rabí. 

*

Se ha publicado en Youtube un vídeo de la Semana Santa de Jerez de este año, que ya sabemos que se ha malogrado por las lluvias en gran parte de Andalucía. La tarde-noche de Jueves Santo no pudo salir ni una sola cofradía, cosa que se ve que no había ocurrido desde hace unos 80 años. En el vídeo una mujer se dirige al paso del  Santísimo Cristo de la Clemencia en la Traición de Judas, que es uno de los 36 cristos que hay en Jerez para Pascua y le pregunta a Manolo: "¿Por qué, hijo, por qué, por qué todo un año esperándote para verte, para andar por las calles, que te ve todo el mundo con toda la fe en el alma, en el mundo, para que nos hagas esto hoy?".  Y esa pregunta de esa  improvisada "saeta del polígono" es la que se oye tantas veces en tantas ocasiones, en muchas maneras, cuando tal vez la que nos tenemos que hacer, aunque se tarda mucho, es "¿Y entonces qué?".

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12/4/11

Entre la espada y la pared

Una de las películas que recuerdo más vivamente de David Niven es A matter of life and death (Michael Powell y Emeric Pressburger, 1946), que no tiene nada que ver con el disco homónimo de Iron Maiden y que en español se estrenó como A vida o muerte. De esta película, que emitieron a finales del siglo pasado en TV, cuando aún echaban películas del cine clásico, recuerdo vivamente la escena del Cielo. Sí, la escena en que llega un aviador ante la digamos controller del Cielo. A pesar de que espera la llegada del copiloto (David Niven) que estaba en el mismo avión y que por lo tanto también se supone que ha de estar malherido y muerto, éste no llega. Y la angélica WAAF (Women's Auxiliary Air Force), la eficientísima y un tanto rigida controller celestial (Kathleen Byron) le dirá al oficial desconcertado: “Aquí no hemos tenido un error desde hace más de mil años” (There hasn't been a mistake here for over a thousand years...). A continuación muestra a través de unos agujeros como lucernarios que recuerdan vagamente el Guggenheim de Nueva York los archivos del Cielo y su perfecto orden disipa toda duda o sospecha. 
También recuerdo de la película alguna escena de fino humor blanco sobre las relaciones entre los franceses y los ingleses que está muy acertada porque no olvidemos que la película se estrenó al acabar la Segunda Guerra Mundial y que franceses e ingleses fueron aliados. ¿Qué hubiera sido de España si hubiéramos participado en el mayor horror de la humanidad en vez de estar recuperándonos de nuestra guerra y de ese otro horror en donde el odio campeó dentro incluso de algunas familias, entre hermanos? Bien pensado casi que era “mejor” lo de Polonia, cuando se vio entre la espada y la pared, entre los nazis y los stalinistas. Pero, no sé, todo eso es mucho aventurar y hablar por hablar. 
Pero lo que me traigo al álbum no es tanto una noción de paz de la película, que se está vaciando a cambio de otros contenidos muy manipulados o que se desvirtúa a favor de la memoria histórica histérica y sus intereses. Me traigo a David Niven de joven, un porte que en aquellos años tenían Cary Grant, James Stewart y se diría que cualquiera, como si fuera un don, que no lo es. El David Niven de la foto está avejentado y seguramente triturado por la muerte absurda accidental de su esposa. La foto me recordó unos traveler checks que conseguí para uno de mis primeros viajes al extranjero, cuando yo no tengo conciencia de que hubieran tarjetas de crédito ni de débito. Verdaderamente las tarjetas han cambiado el mundo mundial y ya nos parece como si siempre hubieran estado entre nosotros.
Yo no sé si, como dicen, este país se va a tener que dedicar al turismo y poco más. Yo no sé si nos debemos dar por vencidos. Lo que sí sé es que la presencia de turistas en Barcelona hay días que alcanza cotas intolerables. A mí me es igual que sean alemanes, italianos, japoneses, rusos. Lo que no me es igual es que haya más turistas que gente “normal”. Es imposible por muchos focos turísticos dar un paseo que nos devuelva una imagen de Barcelona en la que el equilibrio entre los visitantes y los que jugamos en casa sea más contrapesado o armónico. Les aseguro que cuando vienen a mi ciudad 30.000 cardiólogos se nota. Al ser un centro importante de ferias y congresos, los viajeros en visita de negocios son ineludibles. La verdad es que a veces creo que si no fuera por estos viajeros y los de la clase preferente de las narices muchos restaurantes de alta cocina tendrían que cerrar o dar el ciervo a las finas hierbas regalado. Tampoco se perdería gran cosa, si la digo toda (la verdad), que no hace falta.

Escena de "A matter of life and death"