29/12/09

La tergiversicina: Carta abierta a Alejandro

“En toda Europa existe la impresión de que hay demasiados libros, al revés que en el Renacimiento. ¡El libro ha dejado de ser una ilusión y es sentido como una carga!” (J. Ortega y Gasset, “La misión del bibliotecario”, Conferencia leída por el autor en el paraninfo de la Universidad de Madrid, como discurso inaugural en el 2° Congreso Internacional de  la International Federation of Library Associations, el día 20 de mayo de 1935).


eleía días atrás “La misión del bibliotecario”, un texto que ya había leído cuando era una estudiante de Biblioteconomía-Documentación. Antes solía decir que era fácil distinguir los alumnos de mi Facultad que habían tenido clase con Nora Vela y con Assumpció Estivill de los que no. Últimamente lo que pienso y no suelo decir es que hay bibliotecarios malos y buenos. Así, como en las películas del Oeste. Por malos me refiero a los seguidores de Jorge de Burgos, el bibliotecario de El nombre de la rosa empeñado en ocultar el segundo libro de la Poética de Aristóteles. Por malos entiendo a los bibliotecarios que no hacen su trabajo, el de ser los preservadores e intermediarios entre la gran masa de información y las gentes que podrían estar interesadas en algo de lo que hay en ella. Otra cosa es si son malos porque no saben más o porque tienen algún interés en no hacer su trabajo o porque no tienen interés en hacerlo. Ahí yo no me meto.

La imagen tópica de los bibliotecarios está desintegrada en infinidad de películas y suele ir asociada a una imagen como la que da el fantasma de Ghostbusters (Ivan Reitman, 1984) haciendo el sifón (sshhhh!!)  y la no menos estereotipada bibliotecaria frígida y sesentona  Alice Drummond. Lo que no suele abundar es la idea del bibliotecario o bibliotecaria como Jorge de Burgos, en quien se vio un trasunto de Jorge Luis Borges, dada la pendencia existente o imaginaria entre Umberto Eco y el escritor argentino. Tampoco suele asociarse a los bibliotecarios con uno de esos personajes perversos que salen en los dibujos animados , sabios o científicos locos que se creen el amo del mundo (así, en singular)  y con el derecho de destruirlo. No olvidemos que uno de los inventos más famosos de Saturnino Bacterio fue la tergiversicina, un producto con el cual el Profesor pretendía aumentar la potencia de las cosas, pero el invento falla y explota, esparciéndose un gas que hace que todo funcione al revés.

Será por eso, por una intoxicación masiva de tergiversicina, por lo que ya es difícil distinguir qué es lo que está del derecho de lo que está del revés, pero yo sé y tengo para mí que alguien que ejerza como bibliotecario nunca debería faltarle el  respeto a un autor, ni a un editor, ni a un traductor, ni a un distribuidor, ni a un encuadernador… “¡Ni a nadie!”, se dirá. “Ni a nadie”, digo, pero sobre todo a un autor. ¿Por qué sobre todo a un autor? Pues porque se le supone un papel ecuánime, neutral, objetivo, porque debe arrogarse unas técnicas de trabajo y unos criterios basados en la buena práctica y la ética profesional  especialmente con respecto a la materia que lo ocupa. Que en su vida privada deje a un escritor a caer de un burro es comprensible y hasta sano. Hasta cierto punto, claro. El deporte español de poner verde a alguien esencialmente no está mal y de hecho admitamos que un poco de crítica, de pataleo y burla es hasta higiénico. Lo malo es cuando no se practica más deporte que el de criticar y esto cargando las tintas con la bilis más negra, más negra que el basalto, que en el mundo hubiera. Servidora le tiene verdadera inquina a los autores subvencionados, pero no tanto porque se lo merezcan o no se lo merezcan  (allá ellos) como porque los tenemos que sufragar los contribuyentes. Y sin embargo es algo que sólo lo sabe gente de mi confianza, amigos de toda la vida que soportan estoicamente mis dos minutos de indignación cuando se desliza tal tema. Esa manía fóbica mía ni asoma en *A la flor del berro ni asoma con más motivos en +Tibidata, mi otro blog, el de trabajo.  Por lo general creo que en *ALFB suelo hablar de mis desengaños y de lo que me gusta y en +Tibidata (Varium) de lo que puedo, que no es mucho pero que intento que sea útil.

Así es que al ver una ¿”crítica”? adversa, o habría que decir perversa, a tu Devocionario pop en la red, se me cayeron los palos del sombrajo. Y no sólo por lo que llevo dicho, ya que la ¿”crítica”? la firma un bibliotecario ( !) , sino porque te aprecio y te admiro y porque me dolió. Otra cosa es que de vez en cuando te reprenda con un rapapolvo, como el otro día cuando dijiste de Zapatero que era UN PENSADOR (#?!).  Luego me doy cuenta de que tal vez el presidente despierta en algunas personas una fascinación que no solo no comparto sino que además no puedo ni concebir ni desde mi cabeza ni desde lo hondo de mi corazón.  Recapitulo y me doy cuenta de que no hace tanto Bernat Soria en su nombramiento como ministro de Sanidad dijo algo así como «al presidente Zapatero yo le daría el Nobel de la Honestidad y la Solidaridad» , por lo cual muchos columnistas lo nominaron para el nobel al peloteo. Y hace menos aún, Leire Pajín, en un desayuno informativo de Europa Press, dijo como en pleno trance nostradámico: “Les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE”.  Por lo tanto algo os suscitará Zapatero a algunas personas para que os arrobe a tal punto. A pesar de nuestro desencuentro en casi todos los temas –sean las cualidades de Pío Baroja como escritor, las de Amenábar como cineasta, las de Dios como Dios, está claro que nos entendemos en lo fundamental.

Hoy he recibido el ejemplar del Devocionario pop que he comprado y estoy contentísima de ver tu trabajo materializado y de poderlo disfrutar. En la contraportada leo: ”De los Carmina Burana a Elvis Costello, 46 canciones memorables sirven de punto de partida a Devocionario pop, un peculiar libro de oraciones en el que Dylan predica en alejandrinos o endecasílabos de gaita gallega y las visiones lisérgicas de los Beatles, Pink Floyd o los Doors inspiran décimas, sonetos o romances. Con esta historia elíptica del pop, el autor integra en nuestra tradición no tanto el texto (solo cinco poemas son versiones, muy heterodoxas, de canciones) sino la estética y mitología del mejor pop”.  Por una vez en este blog me limito a hacer de bibliotecaria y no añado nada más a favor de lo que se defiende por sí solo ni en contra de lo que se  desploma  por sí solo, a pesar del séquito de algunos energúmenos que le hacen coro en los comentarios. Hay gente para todo, Al.

Clark Gable y Carol Lombard en el papel de bibliotecaria, en “No man of her own” (Mitchell Leisen, 1950)

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Me levanté a las seis para escuchar a Jimi Hendrix
(era un documental de Canal Plus, intempestivo)
y escuché a sus amigos, familiares y vecinos
contarme historias tristes de mafiosos que chulean
y público tocino que ha cogido gusto al truco
del hombre tremebundo que asesina su guitarra.
Hablaron de las drogas y eran todas espantosas:
el ácido lisérgico diríase sulfúrico;
contaban que volvía algo medroso al pobre Jimi,
dócil a los consejos de su mánager corrupto
e injusto con su amigo y gran bajista, al que botó
el día que empezaba a hacer preguntas sobre el tema
de adónde va el dinero y quién decide lo que hacer.
De música hubo poco. Daba igual: algunos negros,
en tanto aprovechaban para hacer patria del genio,
no podían dejar de lamentar que su conciencia
política estuviera poco menos que en mantillas.
Todo el mundo escupía sobre los años sesenta
como si se temieran (y, tal vez, no sin razón)
que del espejo roto fuera a alzárseles un doble
punible en estos días de moral inoxidable
por posesión de drogas, de izquierdismo o de verdad.
Era bastante obvio que compraron los testigos,
pero de todas formas daba pena la traición.
Tome nota mental: nunca madrugues. A esas horas
el mundo es tan horrible que tan solo se soporta
si has pasado la noche disolviéndote muy lejos
de la televisión, ojo sin párpado de Dios (*).

(*) A.A. González Terriza, Devocionario Pop (1220-1996): 41 reflejos y 5 metamorfos. Madrid: Trea, 2008.

28/12/09

Inocentes, culpables y santos


“Hace 3.000 años los chinos decidían sobre la honestidad del testigo haciéndole tragar rápidamente cierta cantidad de granos de arroz inmediatamente de terminada la declaración. Si no podía tragarlo quedaba probado que el testigo había mentido, y consecuentemente anulaban sus declaraciones. Los israelitas sometían al sospechoso al Juicio de Dios. El testigo debía tocar una barra de hierro al rojo vivo con la punta de la lengua. Si se quemaba era prueba de que estaba mintiendo, si por el contrario la lengua aparecía sin daño probaba su sinceridad. Estas técnicas estaban sustentadas sobre el papel del estrés como facilitador de la detección del engaño, que siglos más tarde con los avances de la medicina guardarán relación con el efecto del estrés sobre el sistema inmunitario" (Falsas acusaciones) [Enlace roto]




ace un tiempo hablamos de los cuñados y las cuñadas ("Momentos estelares de la humanidad" y "Las bondades"), también de las madres de España (esos seres mitológicos) se ha tratado aunque siempre de soslayo. A mi padre le dediqué un post entero ("Pater"). De lo que sí que podría hablar y mucho es de los hermanos menores. Hubo un tiempo que hasta usaba un llavero con Himawari, la hermana menor de Shin Chan (Shinnosuke Nohara). Hoy simplemente diré que el hermano mayor (que no Gran Hermano), aunque tendría que ser nuestro primero contacto con un “igual” resulta ser nuestro primer contacto con la pérdida de la inocencia y de la ingenuidad. Ya sé, ya sé que no hace falta tener un hermano mayor para volverse una hidra venenosa y comportarse como un ruin. Tampoco creo que haya que enfocar el asunto de la hermandad bajo el punto de vista de una mala experiencia como la de que un hermano mayor le revele a un hermano menor en falso que él/ella es un niño adoptado. Eso son tonterías. Además hoy en día la bromita de que te diga tu hermano “tú, eres adoptada” queda totalmente descontextualizada por la abrumadora realidad de las adopciones generalizadas y todo tipo de modalidades de parentesco. Ya volveremos al tema de los hermanos menores en algún día del futuro imperfecto.

Hoy leo un post magnífico de Luisa Cuerda titulado “Feliz inocencia, culpable ingenuidad” [enlace roto], que desafortunadamente está limitado por la extensión de su columna en “El Mundo”. Es buenísimo. Y les invito a que lo lean en su blog, pero también lo transcribo aquí: “Hace ya unos años que los gobernantes del pequeño reino de Bután miden la felicidad de sus ciudadanos como en otros países se mide el PIB. Desde que recientemente se publicó un reportaje sobre esto, ha crecido el número de españoles que quieren ir a Bután en vacaciones, de lo que podría deducirse no sólo que la felicidad nos importa, sino que somos tan ingenuos como para creer que nos está esperando en un lugar a donde nos puede llevar una agencia de viajes. Ingenuos, que no inocentes. Porque tal día como hoy puede ser un buen momento para distinguir ambos conceptos, que suelen confundirse con grave daño para la inocencia, de la que la ingenuidad es una mala imitación. Ingenuo es, por ejemplo, quien busca la felicidad como una meta; inocente, quien la experimenta como consecuencia de aceptar la vida como viene. A ser ingenuos nos lleva el egocentrismo y el miedo, dando por hecho que tan ingenuo es quien cree que si es bueno le irá bien como quien aplica la ley del más fuerte. A ser inocente por segunda vez, que es la que importa, se aprende desaprendiendo ingenuas ideas preconcebidas y liberándonos de lo que nos han dicho que somos, es decir, culpables (inocente significa, también, “libre de culpa”).
Por eso es muy significativo que en nuestra sociedad se identifique a los inocentes con niños o con retrasados mentales, o sea, con personas de inteligencia sin desarrollar. Se diría que oponemos una cosa a la otra, que estamos resignados a que los desmanes de nuestra inteligencia malcriada nos hagan desdichados, cuando si la inteligencia tiene un cometido es el de ayudarnos a encontrar el camino de lo que nos dicta el corazón. Con un mínimo esfuerzo, todos podemos recordar con qué poco nos sentíamos felices antes de convertir nuestra inocencia en ingenuidad aprendida y, por eso, manchada de una culpa que nos impide ver claro. Sería suficiente conectar con ese recuerdo para darse cuenta de que ese poco nos sigue bastando.”
Le comenté hace un rato a L.C. que lo mismo que hay una confusión entre ingenuidad e inocencia también la hay, sistemáticamente, entre escepticismo y desengaño. Servidora casi nunca desconfía de los desengañados, pero ve a los escépticos y ya no digamos a los escepticistas como unos chafaguitarras y unos perezosos que siempre están dispuestos no a trabajar pero sí a desmerecer cuanto hagan los demás. Yo pensaba, al leer el título del post de Luisa, que trataría sobre las falsas acusaciones de las que últimamente se habla en especial a causa del llamado “maltrato de género” y que tienen como única justificación perseguir beneficios económicos o trascender algún trastorno psicopatológico de “ciertos sujetos fabuladores necesitados de estima o perversos”). Y sin embargo o por todo ello, trata sobre la inocencia.
Himawari

Lisa Simpson

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23/12/09

Post 362: Secundarios


ace unos días estuve disfrutando de “El testamento del Dr. Mabuse” (Fritz Lang, 1933) y reparé en el papel de los actores secundarios, su valía interpretativa. Los personajes secundarios siempre me han llamado poderosamente la atención, incluso los de la vida real, que también los hay y sin los cuales es difícil explicar muchas situaciones y hasta sostenerlas. Hablo ahora en general, cosa que no me gusta como se sabe. Para entrar en el pormenor y en lo concreto simplemente me referiré a aquellos casos en los que se requiere nuestra participación como público o como “secundarios”. Por ejemplo en las bodas, tal y como se celebran en su mayoría. Damos por sentado que la “estética” de la boda es poco más o menos como la organización de un altar mayor, piramidal y simétrica, con una fachada y un territorio no visible como el que hay entre las bambalinas.

*

Estos días me he regalado el documental de Roberto Rosellini sobre la India (“India Matri Bhumi”, 1959), el teatro completo de Shakespeare y un par de calcetines con pingüinos emperadores. Los calcetines los estrenaré el día de Navidad (“Per Nadal qui res no estrena, res no val”, se dice en Cataluña), el vídeo me lo hice traer del Japón y ya lo he mirado un par de veces. El Teatro completo lo empecé a leer ayer, con la comedia sobre Los dos hidalgos de Verona, que se cree que fue una de las primeras obras de su autor. Se cita el 1598 aunque no fue publicada hasta el año 1623, en el famoso First Folio. Sin duda los dos personajes literarios más famosos de la comedia no son los dos hidalgos (Proteo y Valentín) sino Launce, el criado de Proteo, y su perro Crab. El perro “aparece” en dos escenas cómicas, y digo aparece entre comillas porque -como es natural- el dramaturgo se vale del recurso del teatro dentro del teatro para  que Launce o Lanza explique las andanzas de Crab en vez de representarlas:

*

“ESCENA CUARTA.
El mismo sitio.
Entra Lanza con su perro.

LANZA – Cuando un criado se porta con su amo como un perro, todo va mal. A este perro le crié desde cachorro, le salvé de ahogarse cuando echaron al agua a tres o cuatro de sus hermanos y hermanas. Le he instruido con tierna solicitud. Mandome mi amo ofrecerlo como regalo a doña Silvia; pero apenas entré yo en el comedor, se fue derechito a la mesa y hurtó un muslo de capón; ¡oh! es vergonzoso cuando un perro no sabe portarse bien en sociedad. Me gustaría, como si dijéramos, que un perro se propusiera ser de veras un perro, un perro en todas las cosas. Si no hubiese tenido más astucia que él, atribuyéndome la falta que él cometió, creo, por mi alma, que lo hubiera pagado con la horca. Tan cierto como estoy vivo, que le hubieran castigado. Vais a juzgarlo. Figuraos que bajo la mesa del duque, se mezcla en la compañía de tres o cuatro perros bien nacidos. No había estado allí, fijaos bien, ni el tiempo de orinarse, cuando todos olieron su presencia. “¡Fuera ese perro!”, dice uno. “¿Qué perro es ése?”, dice otro. “Echadle a latigazos”, dice un tercero. “¡Que le ahorquen!”, dice el duque. Yo, que lo había olido antes, reconocí que había sido mi Crab; y me fui al encuentro del que blandía el látigo y le dije: “Amigo, ¿os proponéis azotar a ese perro?”. “Pardiez, claro que sí”, me contestó. “Eso será una injusticia -repliqué-, pues la falta cometila yo.” Con lo que, sin explicación alguna, me echó de allí a latigazos. ¿Cuántos harían eso por su perro? ¡Palabra de honor! Me he visto en el cepo por haber mi perro robado pasteles, me he visto en la picota por haber él muerto ocas…, pues de otro modo le hubieran castigado. Ya no te acuerdas de eso. Vaya, pues yo sí recuerdo la treta que me has jugado al despedirnos de doña Silvia: ¿no te había recomendado fijarte en mí y hacer cuanto yo hiciera? ¿Cuándo me has visto a mí levantar la pierna y hacer aguas en la falda de una dama? ¿Cuándo me has visto cometer semejante porquería?”

Diccionario de la construcción



*

La vivacidad de Lanza nos recuerda la de tantos personajes secundarios del Bardo, como por ejemplo la nodriza de Julieta (*). También la nodriza introduce un torrente de interjecciones y de picardías. aunque la escena cobra mayor contraste por tratarse Romeo y Julieta de una tragedia y no de una comedia. La presencia de animales en el teatro inglés o en el europeo en general no era rara y ya proviene del “teatro” primitivo y hasta de los Misterios. Encima, dicho sea de paso, Crab desde luego nada tiene que ver con Troilo, el perro de Antonio Gala. Troilo era el perro de Petrucho en La fierecilla domada. A todos nos gustarán los ingeniosísimos juegos de palabras y conceptismos de los personajes protagonistas de las obras de Shakespeare, pero sin duda estas “arias” bufas tienen su qué. Hace nada, a cuento de Romeo, Julieta y Dulcinea ya homenajeé un pasaje de lenguaje popular castellano del Quijote que es una maravilla.

*

También tengo un recuerdo vivo para al Profesor José Mª Valverde, a pesar de que no llegué a poderlo disfrutar en la Universidad de Barcelona, aunque lo pude seguir desde mi adolescencia en sus colaboraciones en “El Correo Catalán” y en sus conferencias, como la serie que dio en el Institut d’Humanitats del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). A través de Valverde se palpaba que la literatura no es aquella cosa agria, anaftalinada, apocada, roma y regurgitada que se deja ver a través de alguno de sus colegas (no solo de la enseñanza sino de la poesía y la crítica).

*



“Launce, teaching his dog Crab to behave as a dog in all things – Shakespeare – The Two Gentlemen from Verona”, por Henry William Bunbury (1750-1811)

___________________________________

(*) 

“NODRIZA – Pares o nones, de entre tantos días
del año, cuando entremos en agosto
catorce ha de cumplir anocheciendo.
Susana y ella -¡Dios acoja a todas
las almas y las lleve a su morada!
la misma edad tenían, y no yerro.
Pero Susana está en el cielo, ¡y era
tan buena para mí! Como os decía,
cumple catorce años cuando agosto llegue.
¡Vaya si los tendrá! Bien lo recuerdo.
Hace once años ya del terremoto;
fue destetada entonces, y no olvido
aquel día entre todos los del año.
Estando al pie del palomar, me puse
acíbar en el pecho, al sol sentada;
en Mantua estabais vos con vuestro esposo.
¡Tengo buena memoria! Y, como dije,
cuando probó el pezón que estaba untado
y lo halló tan amargo, ¡la tontuela!,
hacía falta verla así enojada;
¡cómo se incomodó contra mi pecho!
El palomar temblaba, y, os lo juro,
para correr no me hizo falta aviso.
¡Once años cumplidos desde entonces!
Y se tenía en pie; doy mi palabra.
Y podía correr, aun dando tumbos.
La víspera, sin más, se hirió en la frente.
Y mi marido (que del cielo goce),
tan jubiloso, levantó a la niña.
“¡Vaya -dijo-, ¿de bruces te caíste?
Con más juicio, caerás de espaldas.
¿No es verdad, Julia?” Por la Virgen juro
que no lloró ya más la picaruela
y dijo: “Sí”. Pero hay que ver si ahora

las bromas son de veras como antaño.
Si llegase a los mil lo recordara.”

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21/12/09

La filosofía de la composición

 
`Prophet!’ said I, `thing of evil! – prophet still, if bird or devil!
By that Heaven that bends above us – by that God we both adore -
Tell this soul with sorrow laden if, within the distant Aidenn,
It shall clasp a sainted maiden whom the angels named Lenore -
Clasp a rare and radiant maiden, whom the angels named Lenore?’

Quoth the raven, `Nevermore.’

E. A. Poe, “The Raven” (*)

“Hola”


o quisiera convertir esto en el “Hola” al menos por el hecho de haber incluido la imagen de una pieza de la casa de Emily Dickinson o el escritorio de Dostoievski, como cuando el semanario muestra las mansiones de los famosos. Y sin embargo reparo en que la casa de Marguerite Yourcenar en Maine (“Petite plaisance”) parece mucho más confortable lado del PoeCottage del Bronx, en Nueva York. La de la imagen de hoy es la casa de Poe en Filadelfia, casa en la que se pudo afincar gracias a su colaboración con el “Graham’s Magazine” en una de las capitales literarias norteamericanas, cuando aún vivía Virginia Clemm, su esposa y prima. Curiosamente, aparece en internet una imagen idéntica pero rotada 180º [enlace roto]que nos recuerda los errores que daba el positivado en papel de las películas  propiamente fotográficas. Cuando esos errores se hacían sobre un retrato, el resultado nos devolvía una imagen trastornada que nos decía que algo no iba bien. Y eso a pesar de que esa imagen es la que nos reflejan los espejos, pero como si el azogue límpido le añadiera una dimensión enigmática.

*Los errores de positivado son errores característicos de una época, lo mismo que uno puede saber con poco margen de error en que época nació alguien sólo por el nombre que le han dado. Pero eran o son errores de escasa incidencia y asociados a una técnica, mientras que con las viejas nuevas tecnologías lo que podemos detectar son errores magnificados por su tremenda difusión.

Dos diamantes

Hay dos artículos de la Wikipedia en español que me resultan particularmente admirables: el que se ha escrito sobre Goya y el de Poe, que incluso tiene más longitud que el inglés. Por lo menos actualmente. Leer el artículo sobre Poe ha sido para mí un descanso respecto a la lectura que estoy haciendo de su artículo titulado “The Philosophy of Composition”, en el que ya he entrado varias veces. Muchas.

Hay algunos elementos biográficos de Poe que me han merecido especial atención, más allá de las truculencias que jalonaron su vida, empezando por la temprana muerte de su madre, y ya no digamos por la suya propia, cuyas circunstancias fueron piadosamente ocultadas. Uno de los elementos es su buena letra. De Michel Zéraffa  la Wikipedia nos facilita una cita textual que hace referencia a la escritura de Poe: “Dotado de una gran inteligencia, Edgar Allan Poe era un hombre muy cortés pero de una fiereza sin igual, lo que le enemistó con numerosas personas. Sus amigos se sorprendían por su aspecto cuidado al extremo y la claridad de su elocución. Sus manuscritos se caracterizan por la consistencia, la regularidad y la elegancia de su escritura, además de por la ausencia de tachones. A menudo, escribía en hojas de cuaderno que posteriormente pegaba unas con otras hasta crear rollos. Sus manuscritos revelan una inteligencia que «no dormía nunca», una independencia extrema respecto a sus convicciones y que controla o busca siempre controlar una extraordinaria sensibilidad; después de todo, un “cerebral”.

*

Otro elemento biográfico que me parece muy elocuente es uno que  habla a través del desprecio de Aldous Huxley, quien dijo de Poe que era tan vulgar que hasta llevaba dos anillos de brillantes. Y Poe no era rico, su pobreza incluso recuerda a la de los años en Madrid de Gustavo Adolfo Bécquer, entregado a la belleza y ajeno a la miseria en que vivía. Se dice que cuando murió Virginia Clemm (en enero de 1847), encabezó el cortejo fúnebre envuelto con la capa de cadete que la había tapado durante las semanas de su consunción, en el cottage del Bronx. Estos elementos no tienen la condición de los “gestos” deliberados y efectistas, testimoniales, con los que también cuenta la historia literaria. Poe era así tal cual.

*

Inspiración o talento

Una idea que no hay que perder de vista ante la lectura de “The Philosophy of the Composition” es su condena de los trascendentalistas (los de la inspiración vaya) y de los que persiguen la intención moral en la obra de arte. De hecho, habría que concretar más y decir que para Poe -para mí también, dicho sea de paso- las obras con un sentido demasiado obvio dejan de ser arte. Seguramente Poe se moriría de asco ante la proliferación de novelitas que tenemos con sólo una idea machaconamente amplificada o repetida, sin una sola idea ni que sea ancillaria de la “principal”, y donde la duda solo es un signo de debilidad mental o mera pose.



El texto con la traducción de un escritor puertorriqueño, Luis López Nieves (**), ha sido interpretado por Fernando Savater como un hoax o mistificación o bulo. En mi modesta opinión, hay algo de eso en el artículo, puesto que en él se explica el proceso de la composición de “El cuervo” de una manera que resulta difícil de acreditar y algo insolente. Con mucha probabilidad, la composición de “El cuervo” fue tal y como Poe la explica, sólo que exagera. Y esto lo hace contra el trascendentalismo de los inspiracionistas, a quienes retrata afanándose y retorciéndose con un esfuerzo que jamás admitirán. De tal manera que no hay más que pensar que Poe nos está diciendo que la inspiración no llegará donde no hay talento. El hecho de que Poe escribiera “The raven” backwards, esto es, a partir del desenlace, nos introduce el paradigma de un método. Como lo expresa de la misma manera que un problema matemático o de criptografía, tiene toda la pinta de ser una burla o mistificación, pero en realidad todo adquiere sentido si sabemos que Poe fue uno de los primeros escritores que pretendió “vivir” de la literatura. El hecho de que E. A. Poe se explicara como lo hizo y no de otra manera es para mí su grandeza.

“The Philosophy of Composition” se publicó el abril de 1846 en el mencionado Graham’s Magazine, el mismo año en que se publicó el relato “El barril de amontillado”. “El cuervo” salió a la luz el año 1845. Así que este frío de hoy no es nada comparado con el que Poe debió sentir.

“The raven” (Tales of Mystery and Imagination”, Allan Parsons Project)


La casa de Poe en Filadelfia

*

(*) “¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica! | ¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio! | ¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas, | ese Dios que adoramos tú y yo, | dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén | tendrá en sus brazos a una santa doncella | llamada por los ángeles Leonora, | tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen | llamada por los ángeles Leonora!” | Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

(**) La traducción de López Nieves es perfectible. Por ejemplo, hay un parágrafo crucial no del todo bien resuelto en una sola palabra, homeliness: “Truth, in fact, demands a precision, and Passion, a homeliness (the truly passionate will comprehend me) which are absolutely antagonistic to that Beauty which, I maintain, is the excitement, or pleasurable elevation, of the soul” > “En resumen, la verdad requiere una precisión, y la pasión una familiaridad (los hombres verdaderamente apasionados me comprenderán) radicalmente contrarias a aquella belleza, que no es sino la excitación -debo repetirlo- o el embriagador arrobamiento del alma”. Homeliness según el Merriam-Webster sería algo así como “desaliñado”, sin afectación, natural, casero, por lo que la traducción no es fácil.


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1/12/09

Dentro y fuera: el espacio de la imaginación

 Burt Lancaster en "Gruppo di famiglia in un interno" (Luchino Visconti, 1974)

Yo guardo en una cartera*
requechos de la que fui
y los despliego ante mis ojos
a solas
cuando la mayoría de las cosas
poco a poco
desaparecen sin ruido.

 

Creo que estoy amasando unas arrugas

ideales para mentir sonrisas

cuando me invitan a tomar

cervezas y cervezas

y empiezo a decir palabras de burbujas

que ascienden apenas y rompen pronto.

 

He viajado desde muy lejos

pero sigo arrastrando mi cartera impresentable:

tiene bichitos de luz de noches de enero,

olor a bosta, a pasto quemado, a lluvia,

la equivocación de tantas muertes,

presentimientos, señales, sueños,

y un desfallecer de bailar apretado.

 

Liliana Costa Staksrud, Y yo ¿de quién soy? (me saco el saco y me pongo el pongo)

 

El fotograma de hoy pertenece a la película que estrenó Visconti el año 1975 y que en España recibió el título de "Confidencias". En un principio, al parecer, la película debía ser interpretada en el papel del  Profesor coleccionista de arte por Laurence Olivier. El de Silvana Mangano, la marquesa Bianca Brumonti,  un papel ciertamente antipático, debía ser para Audrey Hepburn. En los mal llamados "títulos de crédito" del principio de "Confidencias" se va desenrollando un electrocardiograma. Perdón por el inciso pero: esto de los "títulos de crédito" es una pésima traducción y un anglicismo nefando para opening credits, ya que "títulos de crédito" corresponde a  una figura jurídica y a un género de documentos muy establecidos.  Falso amigo donde los haya. El lenguaje del cine que usamos está tan relleno de anglicismos papanatistas que ya empieza a ser disparatado  y quijotesco denunciarlo, puesto que está todo perdido. Pero yo creo que merece la pena seguir al pie del cañón (at the foot of the cannon).

Yendo a lo que íbamos: curiosamente Luchino Visconti convalecía de un ataque al corazón (heart attack) y rodó "Confidencias" en una silla de ruedas o chair wheel con una hemiplejía izquierda bastante discapacitante. Sin querer ser aguafiestas o spoiler, teniendo en cuenta que la película ya se estrenó hace la friolera de 35 años (a mere of 35 years) podemos adelantar a los que no la han visto aún que trata -el argumento o plot- sobre un profesor jubilado (Burt Lancaster), coleccionista de arte, que vive en un palazzo romano rodeado de antigüedades y libros, con Erminia, su doncella desde hace 25 años. Les alquila el piso superior, en un mal momento, a una familia rica, ruidosa y vulgar, muy vulgar,  formada por la marquesa Bianca Brumonti (Silvana Mangano),  esposa de un rico industrial, su amante o gigoló (Helmut Berger), su hija Lietta y el novio de Lietta. A pesar de la resistencia del Profesor, los recién llegados turbarán su tranquilidad, su quietud y hasta le involucrarán en sus pasiones/passions y en su ir y venir (hustle and bustle).

Al principio del rollo, en una escena del Profesor y Lietta, queda claro la actitud de cada cual:

"Prof.- Es usted de una franqueza insólita. Le responderé con igual franqueza: no tengo prisa por trasladar mis libros arriba. Yo soy un hombre viejo, neurótico, quizás incluso histérico, a quien le molesta ver desconocidos, oír ruidos, y que rechaza toda clase de formalidades. Es por lo que no deseo alquilar el piso de arriba.

Lietta.- Usted no es viejo ni histérico. Es encantador y punto. Y lo sabe. Quizá un poco maniático, eso sí, como toda la gente interesante, pero por lo menos su manía es por cosas del tipo de este cuadro [...]".

Está claro que el estilo pausado y morigerado del Profesor, le hacen definir irónicamente como "franqueza insólita" lo que no deja de ser impertinencia, tosquedad, brusquedad, y mala educación (bad manners) puesto que la familia de la marquesa entra al trapo (abruptly, del lat. abruptum). El diálogo del Profesor y de la hija de la marquesa además sólo es posible porque Lietta quiere, no porque el Profesor lo desee.

Hace unos años en la programación televisiva teníamos un programa infantil llamado "Barrio Sésamo" (Sesam Street) en donde entre otras cosas se ayudaba a los niños a conocer los colores básicos, el alfabeto, a distinguir entre dentro/fuera, arriba/abajo, etcétera. Pues ese diálogo es en mi opinión un poco una explicación  esquemática de dos formas de relacionarse o de estar con los demás. De hecho, el título de la película en inglés es "Conversation piece" (ahora sí en serio en inglés). Todo cuanto se empeña el personaje de Burt Lancaster en disuadir a la jovencita para que le deje en paz con sus cosas, ese empeño tiene equivalente afán en querer Lietta llevar el agua a su molino ("to carry the water to her watermill") y actúa como en una inversión de Eliza Doolittle (la violetera de Pigmalion de Bernard Shaw). Es decir, de alguna forma Lietta busca perturbar la imperturbabilidad (imperturbableness) y la buena educación del Profesor.

Una vez introducido el tema "Dentro y fuera" (in and out) podemos pasar a una perla que encontré hace unos días en mi Feedjit del tráfico en el blog. Cual no sería mi desagradable sorpresa cuando leí que alguien había entrado en el post "Las flores del melocotonero (2)", el tan productivo Tao Hua Wei de la más exquisita poesía china, por culpa de introducir en el Google la siguiente estrategia de búsqueda: "hola hoi ace dos dias ke me ice la insiminacion artificial y esto echando moco cuando voi acer pipi es normal". Se puede ver el pantallazo en  mi Picasa. Creo que, a pesar de la particular ortografía de la frase, está clarita cual era la preocupación de la señora que buscaba en el Google. Mi sorpresa debo decir que fue desagradable pero no por la ortografía. Francamente, me preocupa más la salud intestinal de este país que no el conocimiento de la gramática del español, (Spanish grammar) como ya he dejado claro mil veces hasta haber echado a perder mis huellas digitales. Lo que me resultó desagradable o preocupante fue el darme cuenta de cómo está la realidad. Este Feedjit es un pulso a la realidad. Se da una cuenta pues de que la inseminación es cuestión de dinero. Cualquiera puede tener un hijo, aunque la naturaleza y las formas de cohesión y coherencia social se obstinen en poner impedimentos y hacer una selección injusta que por otra parte no sé si proteje a los más dotados o a los más buenos.  Por lo tanto, o además, todos esos escritores que conozco y que se preocupan por el mot juste o no, en pocos años escribirán para cuatro gatos (four cats). Y yo, por mucho que me empecine en estar en el Tao Hua Wei  o en tener ahí mi centro, debo reconocer que en este mundo va habiendo tanto "moco cuando voi acer pipi" como flores del melocotonero.  O más. Ya puestos, comento que el otro día (después de esto de la "insiminacion") vi parte de un vídeo pornográfico en que un señor introducía su miembro en el ano de otro señor, es decir que lo sodomizaba o que le estaba dando por culo, vaya. Lo curioso del asunto, desde el punto de vista enciclopédico siempre, no era la escena en sí, que fotográficamente hablando era mediocre, sino que el bujarrón pasivo tenía una verruga justo a unos milímetros del ojete. Estaba muy claramente visible porque además de que el tipo era negro y la verruga no, resulta que el encuadre realzaba el condiloma a base de bien. El tipo activo, antes de proceder a la penetración le propinaba un escupitajo contundente  y lúbrico que no dejaba lugar a duda sobre la falta total de higiene de las condiciones de grabación. Yo sé que esto puede dibujar una sonrisa bajo los ojos cada vez más estupefactos de algún lector que se habrá perdido por aquí no buscando ni la flor del melocotonero y ya no digamos la del berro. Pero es una pena porque el asunto puede acabar como el rosario de la aurora (dawn rosary)

El hecho de que antes se hacía una película ("Gruppo di famiglia in un interno") con tanto material y ahora sólo se precisa una parte, la parte ruidosa, escandalosa, vulgar y/o de nuevo rico, no ha abaratado los costes de producción. Me temo. Así que las razones de la proliferación de las Liettas y los condilomas no se deben estrictamente a razones económicas.

Siguiendo con el dentro/fuera, es obligado referirse por tanto el famoso 2.55 Chanel, el bolso fetiche de "Coco" Gabrielle Bonheur, el cual se sigue produciendo después de febrero de 1955 como en el primer día, con algunas "tiradas" especiales o limitadas que fácilmente alcanzan los 3.305 [sic] euros la unidad,  como la creada por Karl Langerfeld. Me perdonará el respetable que me sulfure cuando oigo, veo y hasta huelo que se sostenga por ahí que ese bolsito es inevitable como fondo de armario. Debo reconocer que le cogí una cierta simpatía cuando supe que Coco Chanel se proponía con él, entre otros objetivos, el de dejarles a las mujeres las manos libres. Para qué, no lo sé. Pero cuando supe que el forro "burgundy" [enlace roto] (bourgogne, o rojo borgoña) estaba inspirado en el uniforme del colegio de las aubazinas al que fue la diseñadora de pequeña, se me cayeron los palos del sombrajo (the tent poles). De las interioridades del bolso 2.55 también se hace hincapié en ese bolsillo oculto que Coco Chanel ideó para guardar sus cartas de amor. Supongo que hoy en día ese bolsillo se utilizará para guardar los comprobantes de VISA o vaya usted a saber. Cualquier cosa. El lujo, como el porno duro, tampoco le deja espacio a la imaginación.

(*) Me da no sé qué meterle un ceraunio a la magnífica poesía de Liliana Costa, escritora argentina, pero a los posibles lectores del español europeo hay que aclararles que según la wikipedia: "En Argentina el sustantivo bolso designa una bolsa de grandes dimensiones usada como maleta (en España, bolsa de viaje). En España la palabra bolso se utiliza para referirse a la bolsa de mano con dos asas que usan las mujeres (en Argentina, cartera)." Por lo tanto, cuando aquí decimos "bolso", allá dicen "cartera".


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27/11/09

La quinta voz


engo un CD de cuencos tibetanos que no es de música, de un compositor, etnomusicólogo y terapeuta musical llamado Niroh Agostino Fortini. El primer corte es "Tierra". El segundo "Agua". El tercero "Fuego". El cuarto "Aire" y el quinto "Éter". Spirito, en el idioma original. Son los cinco elementos, del más "elemental" al más inmaterial. En el orden inverso al de la creación del mundo según los vedas. El de tierra hace "bu buu bu" en unas ondas vibracionales  envolventes, como un manto pesado y es fácil pensar en el humus y el silencio de los rizomas. Agua está hecho con cuencos de otra aleación -siempre son los mismos metales (creo que 8)- e introduce claridad, reflejos, ligereza, algún tintineo metálico agudo, la desnudez. Al pasar de Tierra a Agua es como pasar, poco más o menos, de Fernando de Herrera a Garcilaso de la Vega. Pero, claro, me estoy remitiendo a un lenguaje impresionista, a sinestesias sin ningún fundamento. "Fuego" es una maravilla. A veces me tiendo para descansar (postura del cadáver o "savasana") y sólo escucho "Fuego" o "Éter". Según el tiempo de que disponga. Caigo en un sueño superficial aunque muy reparador. Mejor que una siesta, que ya es decir. En "Fuego" arde lo que me sobra, que es mucho.

La física del sonido ya fue tratada en la enciclopedia. Hubo una mención especial al theremín o eterófono, precisamente: "Curiosamente, cuando Clara Rockmore ya había dado muchos conciertos, se le propuso interpretar al theremín la música que Miklós Rózsa compuso para "Recuerda" (Spellbound, dir. Alfred Hitchcock, 1945). Sin embargo la instrumentista rechazó la sustanciosa oferta que se le hizo debido al uso frívolo que en su opinión se le dedicaba al eterófono: crear sugestión, terror, angustia y efectos, convertir su sonido en una atracción de feria."

Lógicamente, un vídeo como el que he incrustado [enlace roto], sin contar con los mínimos conocimientos de Física, es poco más o menos para mí tan arcano como la mujer barbuda, la salida del sol o hasta el intríngulis del cuajo de un yogur, fenómenos que tal vez pertenecen más a la involución o eslabón perdido, a  la astronomía y a la química respectivamente. Me reconozco una ignorante.

Ya tengo dicho que seguramente por condicionamientos genéticos puros y duros mis oídos suelen recibir los sonidos que otras personas no perciben o en los que no reparan, y sin embargo nunca podré pasar con bien el más somero y benevolente listening de una prueba de inglés. Esto del sonido es muy muy raro porque yo sé de personas que tienen lo que se llama un mal oído y que son incapaces de cantar a derechas piezas requeteconsabidas como "Happy Birthday", "Si yo tuviera un martillo" o la canción de cuna de Brahms, pero que oyen sonar el móvil sin ningún problema. Yo no. Si no canto más es por miedo  a la SGAE. y sus multas. Servidora es capaz de entonar y puedo oír -como si fuera un murciélago- los ultrasonidos del frigorífico y esas psicofonías que hace el agua cuando desaparece, pero eso no sirve para nada. En todo caso, digamos que con los cuencos tibetanos estoy en mi medio natural. Idealmente se tienen que sentir en directo, claro, puesto que la calidad es vibracional y no sólo auditiva, y el sonido se percibe también a través de la piel.

 

Habitualmente, cuando lo necesito, recibo masajes shiatsu, que me los da desde principios de los años noventa Pilar Estévez, pero alguna vez he probado otras técnicas, de las cuales son en todo punto destacables las ayurvédicas tradicionales de la India. Aunque conozco todos los masajes ayurvédicos, o al menos los principales, el padabhyanga con cuenco Kasa de bronce es digno de ser señalado. Lo conocí hace unos 3 años a través de una terapeuta alemana (bávara) que tenemos en Barcelona, Susanna Wierl. Se aplica en los pies con aceite tibio y haciendo círculos con el exterior de un cuenco rugoso granulado de bronce. El masaje con Kasa de los pies es desbloqueante y por él empiezan todos los otros masajes. De la misma manera que el disco de Niroh Agostino Fortini empieza por la Tierra. Funciona.

Como trabajé un par de años en la calle Tapinería, junto a la Catedral de Barcelona, podía oír el toque de campanas perfectamente. Y hasta hace poco podía oír lejanamente el Angelus en Sant Genís dels Agudells, que está tocando el Paseo del Valle Hebrón. Como cambié de turno, ya no oigo las campanas y las encuentro a faltar. Hay que ver lo templadas que suenan las campanas que toca el aire (¿qué habrá sido de la de Foncebadón?, el estilo tintinnabulae de Arvö Part, las campanas de armisticio y ya no digamos las de Gloria.

Hoy, estos días, estoy con el canto difónico o de garganta (throat singing) y la voz fantasma o quintina. Lo único que sé explicar es que el canto de armónicos o difónico está prácticamente confinado a Siberia y Mongolia (aunque también lo practican los inuit) y consiste en una técnica "vocal" de garganta por la cual el cantante consigue elevar una voz que recuerda al roncón de las gaitas o al gruñido de los monjes tibetanos y otra voz en otro tono que recuerda a un manubrio o a una flauta de un afilador. Es mejor verlo (*_*) en Youtube, en la interpretación de un muchacho de los Tuva. La calidad de sonido es mucho mejor en la grabación de unos cantantes mongoles, Tserendavaa et Tsogtgerel , del cual no tengo el enlace directo. He encontrado un ejemplo con el himno de la alegría (el de Beethoven, no el de Von Karajan) sonando en los armónicos, y otro con "Amazing grace". Lo que no he podido encontrar en internet es un ejemplo de la voz quintina o voz fantasma, una voz que se da en la polifonía corsa cuando se reúnen cuatro voces y de los armónicos se "produce" espontáneamente y naturalmente una quinta voz donde  está claro que no hay nadie cantando.


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16/11/09

"Ladran, luego cavalgamos"

 

Fotografía de M. Domínguez Senra

"Todas ellas nombran al gran poeta alemán Johan Wolfgang von Goethe (1749-1832) como autor de tal moraleja; aunque en ninguno de los escritos se alude a la obra en que la escribió. He rebuscado entre la obra poética de Goethe y he encontrado un pequeño poema titulado "Kläffer" (Ladrador, 1808) y que dice así:

 

"Wir reiten in die Kreuz und Quer
Nach Freuden und Geschäften;
Doch immer kläfft es hinterher
Und bellt aus allen Kräften.
So will der Spitz aus unserm Stall
Uns immerfort begleiten,
Und seines Bellens lauter Schall
Beweist nur, daß wir reiten."

 

Y que, traducido por mí, se podría leer más o menos así:

 

"Cabalgamos en todas direcciones
En pos de alegrías y negocios;
Pero siempre ladran detrás
Y ladran con todas sus fuerzas.
Quisieran los gozques del establo
Acompañarnos todo el tiempo,
Pero el ruidoso sonido de sus ladridos
Solo demuestra que cabalgamos."

(Ludaico Duver)

 

Ya hay varias personas que han procedido a releerse el Quijote en sus dos partes buscando la famosa frase "Ladran, luego cavalgamos" y no la encontraron. Es una falsa atribución, entonces. De las falsas atribuciones e interpretaciones del Quijote -la mayor parte de ellas bienintencionadas- podrían hacerse por lo menos doscientas tesis y otros tantos libros de arena. Si acaso habría que rebuscar la frase en el Calila e Dimna, un libro que tuve que leer por obligación, como La Regenta.

Hay en  Lleno por favor [enlace roto] una traducción literal al inglés: "They bark, so we ride". La frase señala cómo los (moralistas) desmoralizadores o desmoralizadores tal cual se molestan en denostar o criticar lo que los demás  hacen cuando precisamente su afán y su disgusto indica que vamos bien. Su complementario o primo paremiológico sería "Ni vive, ni deja vivir".

Servidora diría que los gozques (perrillos ladradores) pertenecen al grupo de los malos, pero me abismo en la tabla que propongo a la consideración de los posibles lectores:



Tabla I: "Puertas al campo"


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15/11/09

Las mesas de trabajo


stos días estoy mirando y admirando "El testamento del Dr. Mabuse" (Fritz Lang, 1933),  uno de los portentos del expresionismo cinematográfico alemán y una película magistral, altamente artística y bien hecha de cabo a rabo, con unos actores que ya quisiera ser el más divo de hoy en día ni la mitad de bueno de lo que era un secundario de entonces. Lo digo como lo siento.

Rudolf Klein-Rogge, el actor que hizo el papel del Dr. Mabuse, cuando se supone que está totalmente enajenado e ingresado en una clínica psiquiátrica, después -curiosamente- hizo el papel del Dr. Canivet en la  "Madame Bovary" de 1937, película en la que Pola Negri se llevó el papel principal.  Como era natural. Si hacemos memoria, el Dr. Canivet es el médico de Neufchâtel que opera al desventurado Hippolyte, mozo de establo de pies zambos a quien previamente había operado Charles Bovary (que no olvidemos que no tenía licencia de médico), azuzado por el boticario Homais, para corregir su deformidad congénita. Homais, el boticario -actualmente le llamaríamos "farmacéutico"- después de prácticarsele la primera cirugía estrefopódica a Hippolyte, que no es más que cortarle los tendones de Aquiles, corre a publicar en "Le fanal de Rouen" un artículo ditirámbico donde destilar su anticlericalismo exacerbado y exaltar la ciencia contra la religión y esos tópicos que todos conocemos y que seguro que aparecen en la historia sobre Hypatia contada por Amenábar a diestro y siniestro. Sobre todo a siniestro. Y sin estilo. El artículo de Homais en "Le fanal de Rouen" dice: «Lo que el fanatismo prometía antaño a sus elegidos, lo realiza hoy la ciencia para todos los hombres». 

Recordemos que la operación de Charles Bovary acaba en gangrena y el Dr. Canivet tiene que amputar: 

"Sin embargo, ni la religión ni tampoco la cirugía parecían aliviarle, y la invencible gangrena seguía subiendo desde las extremidades hasta el vientre. Por más que variaban las pociones y se cambiaban las cataplasmas, los músculos se iban despegando cada día más, y por fin Carlos contestó con una señal de cabeza afirmativa cuando la señora Lefrançois le preguntó si no podría, como último recurso, hacer venir de Neufchâtel al señor Canivet, que era una celebridad.

Doctor en medicina, de cincuenta años, en buena posición y seguro de sí mismo, el colega no se recató para reírse desdeñosamente cuando destapó aquella pierna gangrenada hasta la rodilla. Después, habiendo dictaminado claramente que había que amputar, se fue a la farmacia a despotricar contra los animales que habían reducido a tal estado a aquel pobre hombre. Sacudiendo al señor Homais por el botón de la levita, vociferaba en la farmacia.

¡Esos son inventos de París! ¡Ahí están las ideas de esos señores de la capital!, ¡es como el estrabismo, el cloroformo y la litotricia, un montón de monstruosidades que el gobierno debería prohibir! Quieren dárselas de listos, y les atiborran de medicamentos sin preocuparse de sus consecuencias. Nosotros no estamos tan capacitados como todo eso; no sómos unos sabios, unos pisaverdes, unos currutacos; somos facultativos prácticos, nosotros curamos, y no se nos pasaría por la imaginación operar a alguien que se encuentra perfectamente bien. ¡Enderezar pies zambos!, ¿se pueden enderezar pies zambos?, ¡es como si se quisiera, por ejemplo, poner derecho a un jorobado!

Homais sufría escuchando este discurso, y disimulaba su desasosiego bajo una sonrisa de cortesano, poniendo cuidado en tratar bien al señor Canivet, cuyas recetas llegaban a veces hasta Yonville;. por eso no salió en defensa de Bovary, ni siquiera hizo observación alguna, y, dejando a un lado sus principios, sacrificó su dignidad a los intereses más serios de su negocio." 

(G. Flaubert, Madame Bovary, II, cap. XI)

 

Obsérvese la sensatez de Madame Lefrançois, la vileza y cobardía de Homais al fin interesado sólo en su negocio, la magistral forma de Flaubert en retratarlos. Y la frase Homais de "Le fanal de Rouen" es una perla cultivada. Fritz Lang también retrata los caracteres de "El testamento del Dr. Mabuse" de una manera que no deja de admirarme. Los actores, aún formados en el cine mudo, bordan sus intervenciones. No hay ni un solo fotograma que sobre o que no pueda verse aislado y, aún aislado, estar lleno de fuerza. Se puede ver fotograma por fotograma, como si fuera un romance de ciego, y nunca encontraríamos ni una sola escena que sobre. Ni una. Me he entretenido en levantar en Picasa una muestra de fotogramas que sin ningún esfuerzo he elegido para demostrar mis palabras, que por otra parte Fritz Lang no necesita. Llama la atención la pulcritud de cada encuadre, la expresividad -como no podía ser menos en un director expresionista- de cada escena. Uno de los objetos recurrentes son las mesas, sobre las cuales se distribuyen o amontonan, según, los objetos propios de cada personaje. El detallismo de cada  mesa, su importancia, me hizo recordar la mesa de "El Mago", la carta del tarot, especialmente la más clásica, la del naipe marsellés. Se suele decir que sobre esa mesa del Mago están los elementos básicos que después transversalmente encontraremos en el libro del Tarot (*)

Pensando en cómo estarían las tecnologías de la imagen en el año 1933, la conciencia con que Fritz Lang usó los recursos que tenía no deja de ser algo que debería enseñarse no sólo en las escuelas de cinematografía  y de guionistas (donde cada aspirante a director debería ser obligado a ver "El testamento del Dr. Mabuse" y "Bellissima" cosa 8.453 veces por lo menos, hasta que reventara) sino hasta a los que hacemos oficios más humildes. La escena en que Tom llega a la escalera, donde casi a oscuras le esperaba Lilli, taciturna o cansada, se ilumina de repente cuando él llega, y se llena de animación e ilusión. Las perspectivas del anfiteatro universitario o del archivo policíaco no tienen nada que envidiarle a... ¿cómo se llamaba aquel director que reflejaba toda una escena en el canto metálico de una lámpara? Bueno, ya nos acordaremos. ¿Peter Greenaway? Bah, es igual.

Hay cuestiones que me llaman la atención, por ejemplo el detalle de la mesa del  criminalista, cómo tiene las tijeras clavadas no sabemos si para poderlas usar con más facilidad o como homenaje a alguna prueba anteriormente investigada... ¡Carajo!, pero qué bueno es Fritz Lang. También me resulta curioso que a veces aparecen los personajes perfectamente encuadrados pero con los pies cortados. No como Hippolyte, claro, sino por el celuloide. Es algo recurrente y yo no sé si es un problema de conservación del celuloide, que los tuvo con la censura hitleriana, o si es un problema del montaje. Lo que no puede ser es que fotogramas tan perfeccionistas tengan ese fallito y que no sea deliberado. Um.

"El testamento del Dr. Mabuse" es básicamente una película sobre cómo este ser tan dotado y brillante usa la telepatía y la hipnosis para inspirar crímenes perfectos a un grupo organizado. Fácilmente se entiende entonces cómo pudo ser la película prohibida en Alemania hasta 1951, creo, cuando finalmente se proyectó pero con serios cortes. La identidad entre Mabuse y Hitler no tendría que haber pasado desapercibida al ministro de la propaganda germánico, Goebbles (a quien en *ALFB se le dedicó un post casi entero). De hecho, un comentarista de International Movies Database llamado vostf escribe:

"Goebbels feared what may come out. The movie about a crime master writing crime recipes in his cell may have been too close to the story of Hitler writing Mein Kampf while in jail. A vision strengthened by the criminal's last words. Called by Goebbels to be explained the reasons why the movie would not be released, Fritz Lang listened the propaganda minister -a great fan of Metropolis- putting his name forward for the head of the Reich cinema department. Lang objected his mother was jewish. "WE will decide who's jewish and who's not!" answered Goebbels. The same evening Lang had gathered all the cash he could and took the train to Paris."

"Nosotros decidiremos quien es judío y quien no", le dijo Goebbles a Lang. El Dr. Baum abducido por Mabuse, en  otra de esas frases memorables para la historia de la estupidez humana (de las que andamos tan sobrados) dice "Los escritos de Mabuse sólo tienen interés para los científicos", protegiéndose de la afirmación del Inspector Jefe Lohmann "Ésta idealización del difunto me parece un poco exagerada". Para saber la respuesta de Lohman es mejor ver la película. Bien, es mejor ver la película a todo lo que yo pueda decir   e n   c u a l q u i e r   c a s o, por supuesto. Pero , para quien no pueda ver la película, siempre le queda darle un vistazo al vídeo [enlace roto] colgado en Youtube. Y en la fracción que enlazo, la escena en cuestión empieza en el minuto 6:50 en adelante. Allí se verá como el sombrero hongo Lohmann, el comisario, en un momento dado queda justo puesto como una bandeja sobre la cual está la cabeza del Dr. Mabuse, esa víscera a la vez tan admirable y tan abyecta. El fotograma exacto está en mi Picasa [enlace roto]. Simplemente es genial.

Digamos a favor de Homais, o en contra del Dr. Canivet, que el estrabismo se corrige hoy notablemente y de forma fácil, que la litotricia extracorpórea es un hecho y que si no fuera por el cloroformo probablemente se habrían acabado las guerras, pero también otras cosas que son objetivamente buenas.

El "repositorio" que he hecho en Picasa será aumentado en días venideros, hasta formar como una especie de colección de baldosas como aquellas que remedan los emblemas de oficios y gremios medievales. Hay gente a quien lo que tiene en la mesa de trabajo se le sube a la cabeza...

 

Lilli (Wera Liessem, 1913-1991), "El testamento del Dr. Mabuse" (Fritz Lang, 1933)


Não há mal que sempre dure

Nem há quem o já não saiba

O que há pouco é quem julgue

Que o bem também se acaba

Se é perdido o bem que fora

Fim do mal que magoava

É já hora de outro mal

Se acabar se começava

Não têm uma hora certa

Mas quando se começam a juntar

Os Males do Mundo

É quando o bem se interessa

E encontra uma porta aberta, num lugar

Que era bem escuro

Está-se bem, deixando o mal

E ao mal sucede o bem

Quem tem mais sorte afinal

É quem mais lembranças tem

Não têm uma hora certa

Mas quando se começam a juntar

Os Males do Mundo

É quando o bem se interessa

E encontra uma porta aberta, num lugar

Que era bem escuro


___________

(*) No hay consenso sobre cual es el primer arcano del Tarot, si "El Mago", que lleva el número 1 en algunas barajas, o "El Loco", que no lleva número y que tanto puede colocarse al final del libro (22) o al principio (0).


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