"Ahora, veinte años después de mi ingreso en la Unidad de Vigilancia Intensiva de Cardiología del neoyorquino hospital Mount Sinaí [sic] recuerdo con claridad y extrañeza mi despreocupación ante lo que pudiera sucederme. Asombro y curiosidad sí, pero ninguna inquietud, como si el seriamente enfermo no fuese yo. Y a pesar de que previamente mi recorrido hospitalario en la silla de ruedas que me recogió del taxi había sido un laberíntico recorrido a lo largo de sucesivos corredores, bajando varios pisos en un ascensor para ascender luego en otro, cruzándome con camillas ocupadas, atravesando recintos con enfermos en espera de atención médica y leyendo letreros alusivos a terapias o enfermedades."
José Luis Sampedro, Fronteras.
Siempre
podremos remitir a aquella frase de Lucas 6, 41-42: “¿Por qué miras la
paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el
tuyo?". La frase surca el panorama a través de los siglos y siempre sigue
vigente en toda situación.Tempus aurum est, decían en Roma, en
ese precioso idioma donde también podías decir Aurum est tempus y
obtener el mismo significado, solo que al variar el orden de las palabras le
daban de alguna manera mayor fuerza a la primera. Pero Sampedro, un iconoclasta
como lo fue también Saramago, cosa que les ha valido muchas simpatías, estaba
ideológicamente o estéticamente (viene siendo lo mismo) en la postura
anticapitalista y demás. No hace falta por otra parte defender una frase que se
aguanta sola: el tiempo es oro. Claro que sí. Que nadie nos lo haga perder y no
se lo hagamos perder a nadie. Esa es una ley no escrita pero fundamental.
El ojo ajeno
que ves no es ojo porque tu lo veas, es ojo porque te ve, si se me permite
parafrasear otra frase célebre, ésta con un cierto olorcito bergsoniano pero
estúpida a todo lo que da. Y tampoco hace falta defender su inconsistencia.
Pero, siguiendo adelante en el tema de no ver la viga en el ojo propio y
sin embargo ver diáfanamente la paja del ojo ajeno, no se salva nadie. Por eso
quien eso dijo también dijo algo así como que quien esté libre de culpa
que eche la primera piedra. Y en verdad en verdad les digo que no dejo de
maravillarme de cómo los que más se quejan son los que menos razón
tienen. Y de que la boca del hombre habla de lo que rebosa el corazón.
Variante del
ojo ajeno es el "y tú más", hoy tan lamentablemente de
moda a causa de las múltiples fechorías de una buena o mala parte de nuestros
políticos. Algún día alguien con tiempo o dinero o las dos cosas se encargará
de tabular todas esas fechorías y colocar los totales en euros y en pesetas, de
manera que podremos saber quien robó más, y así no queden las cuentas
desenfocadas e igualadas por el tamaño de los titulares de la prensa
aclienteleda.
Ayer decía,
"qué raro, no hay dos sin tres". Si se ha muerto Sara Montiel y
Margaret Thatcher, ¿quién será la tercera? Y es que esto va a rachas. En mi
pueblo tuvieron que abrir una segunda funeraria porque se les morían de tres en
tres y la funeraria daba para dos difuntos. Aunque ustedes no lo crean la
muerte tiene su lógica interna. Luego resultó que en efecto se había muerto
José Luis Sampedro, solo que habían aguardado a que estuviera incinerado para
dar la noticia. Todo cuadra.
Un placer.

