29/4/26

Copiópteros



l 2011 publiqué una traducción del poema de Yeats "The two trees" y no recuerdo cómo descubrí que se lo había apropiado otro blog sin indicar la fuente. Se puede ver el proceso completo aquí y la respuesta de Eva Posas, que alegó que hacían "difusión cultural" y que con mi comentario ya quedaba asentado de quien procedía el texto original. Debo añadir que el blog y Eva Posas son o eran mexicanos y que en todo momento fue algo que tuve presente porque pensé que tal vez la noción de propiedad intelectual es slightly (como dirían los ingleses educadamente) diferente a la noción internacional o por lo menos a la europea.

Con el tiempo he visto cada vez más que los llamados influencers generalmente no tienen contenido propio y que ignoran ─en alguno de los dos sentidos de la palabra ignorar─ lo que es el plagio y que hay mecanismos como la cita textual o, en x, el retuit, para difundir o citar algo que nos parece importante o útil o, todo lo contrario, infame. El último día que pase en X vi que además de que cada vez se da más el plagio, es más abrumador el contenido usurpado, especialmente después de que la traducción de otros idiomas se ha facilitado tanto.

Vi un post de @hipotelab, que se presenta como Broker hipotecas [sic] que era en realidad un post de una cuenta alemana traducida al español con ligeros cambios en los datos (fiscales o tributarios). Le contestaron y le pusieron una nota de la comunidad. Una de las respuestas dice: "Robar el trabajo de otros es liberalismo", que es otra de las ocurrencias que se suelen alegar junto a la universalización de la "cultura" (!). Reproduzco la parte principal del diálogo con una captura de pantalla en la que el rompedor dice: "si no entiendes que se está comparando la misma situación en España y en Alemania es que tienes un problema".

Se ponga como se ponga, el post de @hipotelab es un plagio, y si lo que pretendía es hacer una comparación la red le presta infinidad de mecanismos para poderlo hacer sin romper la etiqueta internáutica.

También es fácil detectar posts larguitos hechos con IA que explican cuentos donde de entrada el protagonista es un padre, una madre, un alguien que tiene una función casi siempre familiar. Ese detalle da un valor añadido. Le da, vamos a decir, razón. Tienen el tufillo de lo que en catalán llamamos sopars de duro o fanfarronadas y la exaltación al estilo de Santiago Posteguillo o algún periodista de COPE (Bustos y Expósito) cuando nos riñe. Se emocionan a sí mismos al oírse hablar indignados o sensibilizados. Que no sabe una que es peor, si el locutor que habla a toda leche o el que nos amonesta y regaña o inspira miedo con una dicción temblona y sentida. Cuidado: también hay quien reúne las dos condiciones.

A la vista de estas tendencias y de la invisibilidad de las cuentas pequeñas, lo mejor es abandonar X y en general cualquier red social, y dedicarse a otra cosa. Pero no quería dejar de recordar que escribir lleva un trabajo y que copiar es una bellaquería, sea para "comparar" de esa manera tan torpe y ruin, sea por hacer "difusión cultural".

Ahora estoy por otras cosas, pero en cuanto pueda volveré a leer Los viajes de Gulliver, que fue el libro que leí más veces en mi niñez. Se le considera una sátira menipea, como el Lazarillo de Tormes, que es otro libro que disfruté grandemente.

Me imagino que la tentación de usar la IA, especialmente cuando la vocación no tiene un arraigo genuino. Me imagino que una vez que se tienen un número ingente de seguidores lo de menos es el contenido. Se pueden ir cargando incluso autoplagios, cositas hechas con IA, y ya está. A veces hay contenidos claramente disparatados o con una marcada trivialidad absurda pero no nociva. El domingo comencé la visión de un vídeo de Rafael Santandreu con la voz alterada por IA y un acento sudamericano indefinido. El vídeo estaba copiado de la cuenta oficial de este gran psicólogo. Por otro ejemplo daré un post en el que un monje shaolin aconseja hornear una mezcla de yogur griego y huevo, tras añadir al preparado unas semillas de ajonjolí esparcidas sobre la masa. No los voy a buscar. Estoy segura de que los castos lectores saben de todo ello.


 (c) Marta-Raquel Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.