8/4/26

El mundo todo es máscaras

"Un estudiante admirado le preguntó a un famoso rabino:
¿Cómo es que tiene usted siempre la parábola perfecta perfecta para cualquier tema?
El rabino sonrió y dijo:
─Te contestaré con una parábola─ y contó la historia siguiente.
"Había una vez un teniente en el ejército del Zar que, al atravesar a caballo un pequeño shtetl, notó cien círculos de tiza a un lado de un granero, cada uno de ellos con un agujero de bala en el centro. El atónito teniente paró al primero que encontró y le inquirió sobre las dianas.
El hombre suspiró:
─Ah, es Shepsel, el hjo del zapatero. Es un poco peculiar.
─No me importa. Un tirador tan bueno...─No entiende usted ─interrumpió el hombre─. Verá, Shepsel tira primero y luego dibuja el círculo de tiza."
─Así soy yo. No busco una parábola que encaje en el tema. Sólo hablo de temas para los que tengo una parábola.
John Allen Paulos, Pienso, luego río



ace ya tiempo que me di cuenta de que en muchas ocasiones los médicos te hacían notar las deficiencias y las imperfecciones. El detonante fue una resonancia después de un accidente doméstico, y un informe radiológico del estado de mi columna. En ningún momento se decía algo así como "hay que ver qué vértebra T5 tan bonita y tan bien puesta". Al contrario. Todo era negativo. Esa cuestión, que deliberadamente exagero, me llevó a la conclusión de que un médico no podía dedicar tiempo a lo que se salía de un diagnóstico orientado a los síntomas o a detectar un problema. También me llevó a meditar sobre el hecho de que en gran manera todos estamos determinados por obtener unos resultados determinados. Y precisamente, como me decía un amigo médico hoy felizmente retirado, cuando uno está en un error todo le da la razón.
Ante la época que estamos viviendo cuesta mucho mantenerse, como un tentetieso o una boya o un tallo de centeno, sin dejarse arrastrar por los nuevos usos y las nuevas alienaciones. Además hay un factor que pasma y confunde, la rapidez con la que se suceden los hechos, y aún más la rapidez con la que se olvidan sin apenas darnos la oportunidad de asimilarlos. Eso sin descartar que muchos son meras campañas de distracción que agotan la curiosidad más atenta.
Veo en mi entorno que en poco tiempo todos calzamos zapatillas de plástico, por ejemplo. Primero lo observamos en los escaparates de las zapaterías, donde se empezaron a infiltrar zapatillas deportivas parecidas a zapatos con los zapatos que parecían zapatillas deportivas. Después hemos visto en las calles que van desapareciendo las zapaterías y que cada vez cuesta más ver alguien que calce unos zapatos, ya no digamos con suela de cuero. Lo que se dice de los zapatos se puede decir de la comida, de la ropa, de la prensa, de la enseñanza secundaria y universitaria, de todo.
A veces no sé si me sorprende más que se este imponiendo una economía tan empobrecedora y esclavista o que haya personas que no adviertan no ya el plan malthusiano, sino sus signos más evidentes. Por decir algo, me he dado cuenta que en el bulevar de mi barrio han desaparecido la mayor parte de las tiendas y oficinas bancarias y que se han instalado cadenas de esas cafeterías donde corros de pensionistas dedican un par de horas a tomar un café y algún producto de la bollería moderna. Estos establecimientos suelen estar atendidos por amables emigrantes sudamericanas o centroamericanas  que a mi entender son explotadas con jornadas largas y un trabajo que les exige pasar muchas horas de pie. La limpieza muchas veces no es óptima e incluso me he encontrado alguna vez que los baños estaban fuera de uso. A menudo también acuden a estas cafeterías grupos de adolescentes con sus portátiles para usar el wifi y relacionarse, a veces ruidosamente. A mí no me gustan nada estas cafeterías porque ese ambiente no me atrae lo más mínimo. Pero a mi entender lo peor es que han venido a substituir establecimientos que de forma indirecta velaban por la seguridad ciudadana y por el orden. 
No hace tanto, cuando un tendero notaba un desperfecto en la acera o alguna cuestión que podía degenerar, se hacía cargo de llamar al teléfono correspondiente y denunciar o avisar del caso, más teniendo en cuenta de que si las fuerzas de seguridad patrullan lo hacen de forma muy discreta. Yo veo muchas infracciones e imprudencias con patinetes y bicicletas, pero muy pocas patrullas que actúen y detengan ─por decir algo─ a un menor que cruza en contradirección a toda velocidad una avenida. Simplemente con que inspeccionaran el tráfico de 8 a 9 de la mañana, nos evitaríamos muchos sustos. Las amables emigrantes sudamericanas y centroamericanas no solo no tienen un momento para dedicarlo a lo que no es hacer y cobrar cafés, sino que desconocen las ordenanzas municipales. las terrazas a veces no guardan los límites del espacio reservado. Y todo se acaba, como se dice ahora, "normalizando", al tiempo que aumentan el crimen y las patologías sociales.
Si por puro aburrimiento te lees la infografía de un autobús de TMB sobre la conducta a seguir en su interior, ves por ejemplo que no solo hay gente que habla por teléfono ostensiblemente, sino que lo hacen durante todo el trayecto. Las infografías dan trabajo a la legión de graduados en Comunicación, bueno, no a todos, pero aparte de armar los coches con elementos que nos envuelven en una ficción de control e innovación, no sirven para nada. Mucha gente hace lo que le viene en gana, a lo que no ayuda la ingente incorporación de pakistaníes, bangladeshíes y otros emigrantes que aunque puede que sean muy buenas personas muchas veces no saben comportarse de acuerdo con nuestras costumbres y, siento insistir, no se van a leer ni las infografías, ni las ordenanzas municipales ni  van a seguirlas a través de la radio o la tv ni nada de nada. Con la masa de emigrantes que se han incorporado a nuestras ciudades y pueblos es imposible su integración. Además ellos, como algunos españoles, no aman España.
Con este post simplemente doy mi testimonio de una actualidad que no tiene que ver con Artemis II, ese alarde de tecnología, y la Guerra en el Estrecho de Ormuz, un alarde de fanfarronería y geopolítica. O tal vez sí. Vivo todo esto de la Luna como una farsa, como cuando alguien me dice que se ha ido a Tailandia o al Japón 5 días. Una escapadita. Ya puesta, dejo aquí expresada mi total incredulidad sobre las teorías metereológicas de Al Gore y todas las furcias mediáticas interesadas en que cundan ideas extrañísimas sobre el clima, la alimentación y las energías renovables. No veo la sostenibilidad de arrancar los olivos y llenar los campos de placas solares que se podrían poner a un ladito, donde las vías de los trenes de alta velocidad o lo que queda de esas vías.
Estos días se ha recuperado un artículo científico sobre la financiación de Coca-Cola de algunas organizaciones médicas entre 2010 y 2016:

Research partnerships between Coca-Cola and health organizations in Spain. Eur J Public Health (*)

No falta ninguno de los "puritanos" antitorreznos: está la Fundación Española del Corazón, la Asociación Española de Pediatría, la Sociedad Española de Atención Primaria, el Diario Médico, los de la diabetes, etc. Y sin embargo seguro que se encontrará alguna razón incluso enaltecedora para defenderse de toda sospecha sobre la probidad de esa financiación o "transferencia de valor" en instituciones que se arrogan la higiene alimentaria. Seguro que sí. Está todo sobrehilado.

Bill Abbott


"Bien presumirá el lector que al hacer estas metafísicas
indagaciones algún pesar muy grande debía afligirme,
pues nunca está el hombre más filósofo que en
sus malos ratos; el que no tiene fortuna se encasqueta
su filosofía, como un falto de pelo su bisoñé;
la filosofía es, efectivamente, para el desdichado
lo que la peluca para el calvo; de ambas maneras se les
figura a entrambos que ocultan a los ojos de los
demás la inmensa laguna que dejó en ellos por llenar la naturaleza madrastra."

Mariano José de Larra, El mundo todo es máscara. Todo el año es Carnaval. 


 (*) Rey-López JP, Gonzalez CA. Research partnerships between Coca-Cola and health organizations in Spain. Eur J Public Health. 2019 Oct 1;29(5):810-815. doi: 10.1093/eurpub/cky175. PMID: 30169613.


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