6/3/26

El broche gordiano


lfred López, el "listo que todo lo sabe" dice que la expresión "ni qué niño muerto" está recogida en Diccionario castellan de Esteban Terreros y Pando (1787) y que procede de "ni que niño envuelto". De esta locución me he acordado esta mañana cuando me preparaba el primer café y aún adormilada he encendido mi transistor al tuntún y lo primero que he oído es "2000 niños muertos". He comprobado que tenía el dial sobre RNE1, como así ha sido. 
Pero no voy a escribir sobre la guerra en Irán, sobre la que sobrevuelan además de aviones de combate y drones infinidad de patrañas, alardes y renuncios además de la geopolítica. En parte algunas historias ya las vimos guionizadas por el mismo equipo creativo en la guerra de Gaza. De la misma manera que al escuchar "2000 niños muertos" ya sabemos que la voz sale de RNE1, se sobreentiende un modelo del relato en todo lo demás.
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Ayer @DoctoraPrego tuiteó una frase de Richard Horton, el editor jefe de The Lancet: “Gran parte de la literatura científica, quizás la mitad, puede ser simplemente falsa. Aquejada por estudios con muestras pequeñas, efectos minúsculos, análisis exploratorios inválidos y flagrantes conflictos de intereses, junto con una obsesión por seguir tendencias de moda de dudosa importancia, la ciencia ha dado un giro hacia la oscuridad.” La cita en realidad proviene de un editorial o comment que se publicó el 2015. Años antes, el 2009, al otro lado del Atlántico en el NEJM,  su entonces editora científica Marcia Angell, se había expresado en parecidos términos: “It is simply no longer possible to believe much of the clinical research that is published, or to rely on the judgment of trusted physicians or authoritative medical guidelines. I take no pleasure in this conclusion, which I reached slowly and reluctantly over my two decades as an editor of The New England Journal of Medicine".
No hace falta decir que son las principales revistas médicas en el mundo y que la experiencia de Horton y Angell es valiosa. Sabían de lo que hablaban. La medicina mueve mucho dinero. Como decía un médico que conocí hace 20 años, mueve tanto dinero como el narcotráfico.
Curiosamente, por lo menos en mi entorno, y a pesar de mi dilatada experiencia en documentación clínica y como bibliotecaria de ciencias de la salud, hay personas que no dan crédito a mis propias palabras sobre el panorama que enturbia la ciencia, como si la ciencia fuera algo ajeno al mundo y una nueva Iglesia.
"Si no creemos en la ciencia, ¿en qué vamos a creer?" me dijo el invierno pasado una conocida. Hombre, mujer, la palabra creer y la palabra ciencia tendrían que estar lo más alejadas que concibamos en cualquier escenario. "Creer en la ciencia" entraña un oxímoron. 
Aunque la cita de la @DoctoraPrego es antigua podemos decir diez años después que sigue vigente. Yo solo añadiría que las muestras grandes entrañan una financiación mayor y un aparato más complejo con reclutado de pacientes. La mayoría de los pacientes se siente feliz de tener más atenciones de lo normal. Ahora Marcia Angell a la provecta edad de 86 años colabora con la universidad de Harvard en un departamento de Salud Global que fractalmente reproduce una tendencia que ─al menos en nuestro país─ tiene la Open Society en la sombra.
En los años 90 yo trabajaba en el servicio de Documentación que creó el Dr. Josep M.ª Capdevila en el Hospital de Bellvitge. Ayudaba a los médicos a encontrar información en las bases de datos bibliográficas usuales y que ahora en parte son accesibles fácilmente en internet. Una vez, sería el año 1988, una médica me pidió que mirásemos que había sobre el chocolate (cacao). Mi intervención era necesaria porque la conexión a los hosts americano y alemán era cara, accidentada, y cada base de datos se interrogaba con un lenguaje rígido y lleno de expresiones codificadas. Generalmente yo empezaba siempre desde una pregunta amplia con la finalidad de que los resultados devueltos en el total situaran al médico en la muestra con la que trabajábamos. El fondo era de millones de citas. La búsqueda sobre chocolate nos devolvió 0 citaciones. Por suerte "chocolate" no se puede expresar de muchas maneras y las probamos todas."
Por aquel entonces el número de personas que nos dedicábamos a la teledocumentación se podían contar con los dedos de una mano y parte de la otra. A pesar de que yo estaba segura de haberlo hecho bien, para la tranquilidad de mi usuaria le propuse, guardando la confidencialidad debida, que aquella tarde hablaría con la documentalista de otro hospital para que ella ejecutara la búsqueda bibliográfica. Ella también obtuvo 0 resultados. No se había publicado ni un solo artículo científico sobre chocolate o cacao.
Ese año en un congreso en Bruselas conocí a una bibliotecaria portuguesa que me explicó las maniobras que hacía la Nestlé para introducir la lactancia artificial y sus productos en África. La perversidad mayor de esta multinacional residía a mi entender en el hecho de que una vez que introducías la lactancia artificial en la alimentación de un bebé y la madre detiene la lactancia natural, ya no secretaba más leche (hasta un nuevo parto), por lo que el bebé dependía de la Nestlé y no de la madre. Ahora la industria farmacéutica también promueve la lactancia materna en hombres o en mujeres transgénero.
Con esta historia y otras llegué a la conclusión de que el médico y yo habíamos hecho bien la búsqueda, que no había ningún artículo sobre chocolate y que si lo hubiera habido no se habría publicado. Los publishers sufren una presión contundente por parte de quienes dominan el panorama de la alimentación, por no decir que los editores dependen totalmente de las industrias farmacéuticas, alimentarias, etc. Por lo tanto nos encontramos con que en el remoto caso en que alguien quisiera hacer un estudio independiente sobre algún tema, no se lo publicaría ninguna revista de las que tienen una distribución y un impacto notables. 
Como la carrera profesional médica y de enfermería, etc., está totalmente imbricada con la necesidad curricular de publicar, el acicate para hacer artículos ─aunque sean inconsistentes, salami o al límite de la verdad─ está asegurado. Es un círculo que se cierra como un feo broche gordiano.

Viñeta de Mike Twohy

Citas bibliográficas en PubMed (1816-2026) sobre chocolate o cacao

(c) Marta Domínguez Senra. Todos los derechos y los reveses reservados.