Esa frase junto a otro manojo de sintagmas aparecía en cada una de sus maravillosas lecciones y resonaba más tal vez debido a que todos suponíamos que Losada era un triunfador, aunque procedía de un pueblecito de Lugo. Tanto la repitió que la memoricé. Hay frases que no se olvidan. Nunca la desarrolló, pero la traía siempre que se refería a una de las heridas de Rosalía de Castro.
A Rosalía de Castro la condesa de Pardo Bazán se refirió con la condescendencia afectada de su condición aristocrática mal entendida. Cuentan que se refirió a la obra de su coetánea con un mohín cursi y evasivo en los que la boca fruncida y la frase "muy bonito" subrayaban tanto su desdén como su indulgencia. Este desprecio supongo que cayó sobre la complejidad y los complejos de la poeta como un arañazo emponzoñado y se llama, para abreviar, "clasismo".
Con las debidas distancias yo misma me he encontrado en situaciones que se asemejan. Tanto con hombres pagados de sí mismos porque lucen un titulito universitario, como con mujeres. Hace muchos muchos años Marcela Hinojosa (@maralinho), descanse en paz, dejó en su muro de lo que entonces era Twitter un post en el que leí: "Cada tonto tiene su blog". Sería el año 2012. Me pareció que iba por mí, ya que en aquel entonces aún me leía alguien. Pero cuando se hicieron amigos ella y el bloguero Santiago González busqué la frase y ya la había eliminado, si no me equivoco. Ahora veo que en su bio enlaza el blog de Tsevan Rabtan, lo que acaba de explicar que eliminara el post mencionado, del que no queda más constancia que mi palabra.
Un día de junio de 2019 empezó con la pésima noticia de la muerte de @maralhino y que se le había brindado la etiqueta #FloresParaMarcela. Su muerte me revivió la de @cchurruca, aunque Javier sí estuvo entre mis seguidores en mi cuenta de cuando también nos dejó. Esa cuenta la eliminé poco después. Marcela llegó a seguirme cosa de un mes pero en cuanto yo la dejé de seguir, ella también me dejó de seguir. Recuerdo que yo la dejé de seguir no por algo en particular ni por supuesto personal, la dejé de seguir por lo mismo que he dejado de seguir o silenciado otras cuentas. Alguna interacción áspera o despreciativa o un silencio atronador a algún comentario que le dejé. Javier y Marcela fueron amigos, pero Javier siempre había sido amable conmigo, incluso cuando mis comentarios no tenían la mayor parte de las veces el vigor mental de los suyos. Veo en la retahíla de #FloresParaMarcela, a la que me sumé, muestras de cariño y homenajes a los que ella tuvo para sus seguidores, así que debo creer que simplemente yo le caí mal. Sinceramente, como (en el fondo y no tan en el fondo) no me doy importancia, creo que no se perdió nada al no interesarse por mis cosas o por lo que yo pudiera decir o pensar o sentir. Soy sincera. Descanse en paz.
Y sin embargo estas afrentas no se olvidan. Hay que decir de Marcela Hinojosa que reaccionó en la justa medida a mi acción. Yo la dejé de seguir y ella también me dejó de seguir, ya está. Si es cierto que era despectiva con quienes no consideraba de su clase (al menos es lo que yo sentí) y muy afectuosa con los que sí, hay que puntualizar que no se excedía cuando era antipática. En lo que modernamente llamamos el dry texting se baraja un mecanismo de defensa contra los pesados y es aceptabilísimo.
Recientemente le dirigí un post a una tuitstar y ella por toda respuesta me bloqueó, lo que se aparta claramente de lo que vengo admitiendo y de una conducta a mi entender más sana. Hay que decir que Ignacia de Pano es una de las personas en X que más he visto bloquear y denunciar a diestro y siniestro. Es algo llamativo, y no sé si estará sentando una moda que acabará siendo normalizada. Mi post era el que sigue:
