A María Marcote Boullosa (Fisterra, A Coruña, 28 de septiembre de 1901 (*) – 4 de octubre de 2011), prima de mi abuela materna, que falleció a los 110 años ostentando el título de ser la mujer más anciana de España. In memoriam.
Es posible que muchos barceloneses sepan que la Fundació Antoni
Tàpies es obra de Lluís Domènech y Montaner pero ¿cuánta gente recuerda o
sabe que el Centre de Cultura
Contemporània de Barcelona fue a lo largo del siglo XIX la Casa de la
Caritat?:
“La Casa de la Caritat desempeñó funciones de centro de beneficencia y acogió, a lo largo del siglo XIX, actividades productivas muy diversas realizadas por los hospicianos. Estos talleres servían en buena parte para vestir y alimentar a la población asilada y como centro formativo en el que los chicos se incorporaban como aprendices para, una vez fura de la institución, buscar colocación según el oficio aprendido. Debe destacarse entre los talleres más importantes y rentables la escuela imprenta”.
El núcleo de la ampliación de CaixaForum era la fábrica textil de Casimir Casaramona
y su arquitecto Puig i Cadafalch. CosmoCaixa en Sant Gervasi funcionó hasta 1979 como el asilo
llamado Amparo de Santa Lucía. El Museu d’Història de Catalunya, al cual hoy se le llama
inopinadamente “Palau de Mar” fue el edificio principal de los antiguos (siglo
XIX) Almacenes Generales de Comercio, que en realidad -permítanme una nueva
digresión- conocíamos como los Tinglados cuando íbamos al Rompeolas, que
ahora se conoce como “Escullera” y que nunca se ha identificado ni hermanado
con los “Malecones” americanos, de los cuales el de La Habana es el más famoso,
pero que es lo mismo. El Museu Marítim de Barcelona, al lado opuesto del mismo Moll
Vell donde está el pretendido Palau de Mar, también es una de nuestras
muestras de gótico civil porque habían sido las Atarazanas Reales
(“Drassanes”)¿Quedará algún astillero en Cataluña o los ingenieros
navales se van a Alemania a hacer cruceros, en el sentido de “contruirlos”?
¿Quedará ni que sea algún carpintero de ribera en toda la costa mediterránea de
nuestro país? Hemos de pensar que sí.
Hace unos días repasé el baile de cifras en que se negocian los
recortes. El el “Post 688: el algarrobo de Jávea” ya nos referimos a los usos
que tiene el edificio gótico del antiguo Hospital de la Santa Creu, si mal no recuerdo, originado
después de la crisis demográfica y total de la ciudad condal tras las pestes
sucesivas. Ahora aloja poco más o menos la Biblioteca de Catalunya, el Institut
d’Estudis Catalans, dos bibliotecas públicas de la Diputación de Barcelona y la
Escola Massana. El segundo hospital, modernista y cercano a la Sagrada Familia,
será una cosa europea y el tercero, que fue puesto en marcha hará más de una
año sabe Dios qué será de él. El Parlament de Catalunya fue el antiguo arsenal de la
Ciudadela a partir de 1748. En 1932 el Ayuntamiento se lo cedió a Francesc
Macià.
Si no estoy mal informada, en Barcelona no tenemos Biblioteca Provincial
propiamente dicha y sus funciones las asume la Biblioteca de la Universidad de
Barcelona (no la Biblioteca de Catalunya, que es biblioteca nacional)
porque tenía que haber sido proyectada en el Mercado del Borne -el cual a su
vez fue el mercado del barrio de Santa Catalina entre 1876 y 1920 más o menos,
y después fue el mercado mayorista hasta que ese cometido lo adoptó el
Mercabarna de Zona Franca- porque en el Borne se encontró un yacimiento
arqueológico no sé si medieval o romano o ambas cosas.
¿En qué dirían que se convirtió la Compañía General de Tabacos de
Filipinas? Efectivamente, en el Hotel 1898, en las Ramblas, haciendo
esquina con Pintor Fortuny. Pero, todo hay que decirlo, previamente este
bellísimo hotel, antes de albergar la Compañía fue la residencia privada de
Antonio López y López, el marqués de Comillas, suegro de Eusebi Güell,
riquísimos los dos. Ya dejamos dicho también en el Álbum que Antonio López ha
pasado por un proceso de damnatio memoriae, mientras que Güell -tal vez por
ser el benefactor y mecenas de Antoni Gaudí- no. No sé si a estas alturas del
post el respetable habrá percibido que el nombre del hotel homenajea la
soberanía de Cuba y Filipinas.
Aún era yo como quien dice una chiquilla cuando bajaban por el Paseo de
Pi i Molist algunos enfermos del Institut Mental de la Santa Creu [enlace roto] que salían a paseo o de paseo.
Ahora es la sede del Distrito de Nou Barris. La Casa de la Lactancia
(construida entre 1908-1913 en pleno modernismo), donde nacieron mis primos más
jóvenes el 14 de octubre de diferentes años, ahora es un geriátrico. También
fue un geriátrico la Clínica de Lourdes (1925), en Gracia, donde yo
nací, pero luego el Ayuntamiento la hizo suya y la adaptó para recibir Erasmus,
los cuales se han ganado merecidamente el nombre de Orgasmus. Como el negocio
fue ruinoso creo que se lo volvieron a devolver a las hermanitas y ahora, la
verdad, no sé en qué punto estamos. No sé a qué orden pertenecían las monjas
enfermeras pero a los tres días de haber venido a este mundo yo ya llevaba
pendientes y estaba cristianada. Así salí de rápida.
Con todo lo que les llevo dicho y lo que les excuso recordar o saber, no les extrañará que convirtieran la plaza de toros de “Las Arenas” de 1834 en un centro comercial o mall de 30.000 m2, que el Orfanato Ribas sea un instituto de secundaria, que la entrada del edificio de la Metro Goldwyn Mayer Ibérica (1934) albergue ahora una oficina bancaria y que el Hospital Barcelona, que siempre fue un hospital, se contruyó originalmente para hotel de 4 estrellas. Era como el Burj-al-Arab de la época. La butaca de los acompañantes de los enfermos tiene dimensiones de cama de obispo y es ideal para el desvelo de cuidar a un doliente.
Acompaño este post un poco prolijo, espero que no mucho, de un vídeo
precioso que han hecho los del MNAC sobre la historia de su edificio. Es
espléndido. No se lo pierdan. Podrán ver que se construyó sobre bancales y que
“expropiaron”, si se puede decir así, para el caso, unas cuantas barracas.
También les ofrezco una presentación con imágenes con licencia Creative Commons
de los edificios a los que me he referido para que puedan disfrutar aunque sea
en dos dimensiones de la arquitectura civil.
Vista desde Collserola o desde el MNAC o desde cualquiera de las colinas que la rodean, Barcelona lo mismo parece un hervidero que, por la noche, una parrilla donde arden bloques de pisos con salones-comedores como áscuas y rescoldos. Para según quien será una maqueta, el tablero de un Monopoly. Ya saben de quienes hablo.
