uele ocurrir que a algunas personas nos guste hacer precisamente aquello
para lo que no estamos en especial dotadas o, tout court, dotadas. Es mi
caso. Pudiéndome haber dedicado a las Matemáticas, me incliné siempre
más por el dibujo, así, con minúsculas. Y ahora que voy despejando un buen
montón de incógnitas de la vida mía he corrido a pertrecharme de varios
manuales de dibujo botánico, que es a lo que en principio tengo intención de
dedicarme los próximos años. Tanta ha sido mi precipitación o mi ímpetu que uno
de ellos lo he comprado por duplicado. Es lo que tiene la compra por internet.
Y sé de una compañera de trabajo que compró un día en vez de 3 packs de yogures
300 yogures o no sé si eran 3000. No me importa tener dos ejemplares del mismo
libro, pero lo de que me hubieran llegado a mi casa 300 o 3000 yogures no dirán
que sea llevadero.
Pienso, si todo va bien, compaginar el estudio del dibujo botánico con
el qi gong, también conocido como chi kung, mientras no nos acabemos de
poner de acuerdo sobre la transcripción del chino. Y poco más. Aunque debo
admitir que lo que más me divierte de este mundo, además de estar con mis
amigos o con mi familia, es escribir y en realidad paso todo el tiempo del
mundo escribiendo, nunca se me ocurriría exponer el dinero de un editor a mis
labores. “En especial” si tiene hijos que mantener. Por lo demás, hice dos
libros por encargo pero uno de ellos fue con gente de escaso oficio y acabé
bastante escarmentada.
Escucho en la radio que a un señor que violaba a su hija desde sus 13
años y que registraba en vídeo sus malas acciones le han caído 14 años de
prisión. A la señora que convirtió en una antorcha a “El pincelito”, el
violador de su hija, después de que éste le preguntara por la calle “¿Qué tal su hija”?, le cayeron 9. Catorce menos 9
dan 5 años ¿Lo ven? ¿Para qué sirven las Matemáticas? Para nada. Pues bien, esa
es la lógica que abunda hoy día, como si no hubiera otra. “La procesada
sufría “un trastorno adaptativo” con síntomas de ansiedad y depresión, al
tiempo que desconocía que A.C.V. disfrutaba de permisos carcelarios”.
No quisiera acudir a esa interrupción para dar a entender mis buenos
sentimientos o probar que estoy en este mundo, en el que no me propongo dejar
rastro alguno. Simplemente apelo a las superposiciones de la realidad,
algo de lo que he querido representar en la fotografía de hoy. La foto está
tomada en la puerta principal del Palau Nacional de Montjuïc (o Museu d’Art de
Catalunya), en el lugar donde es posible apreciar una de las más bellas
panorámicas de Barcelona. La foto está tomada sin embargo de espaldas a esa
panorámica, con el Tibidabo en el centro y en la skyline de
Collserola. También es una imagen bonita la que se puede capturar no “en el
otro lado del espejo”, como Alicia, sino “desde el otro lado del cristal”.
Me pone un poco nerviosa, eso sí, como decía Anne Igartiburu, que me
impongan un punto de vista y que me lo disfracen de opinión, de movimiento o de
lo que sea. Estamos en época de manifiestos, como la que hubo en el período de
las entreguerras, esa etapa que marcó por cierto la decadencia o la
degeneración de Europa. Aunque para mí la radio o la prensa no deja de ser otro
velo más de la realidad, una superposición, una pista, una “capa” (para emplear
la jerga de Photoshop), no por ello dejo de atender de tanto en vez lo que por
allí alienta. Y de esa manera fue como me enteré del librito de Hessel (¡Indignaos!),
que no he leído, del de Baltasar Garzón et al. (Reacciona), del
manifiesto personal de Anna Maria Moix, que si leeré, y ahora de una
especie de movimiento literario que se hace llamar Nuevo Drama y que
también se expresa por manifiestos. Perdonen si no puedo precisar con certeza
si se trata de un movimiento, si es literario y si lo que ha ventilado es una
manifiesto. Más bien parece una campaña de Facebook (Literatura
2.0.) o un asociación de escritores noveles que apelando al fin de la
Generación Nocilla se buscan un lugar en el mundo de la edición o de la cultura
o de la prensa.
No estoy nada al corriente de lo que se escribe y lo que se publica
contemporáneamente. Y como he tenido la mala suerte de conocer a algún escritor
o escritora que hubiera sido capaz de matar a su madre con tal de que le
publiquen otro libro, vivo bastante de espaldas (pero no como en la foto) a
todo los fenómenos posteriores a Ramón María del Valle Inclán. Por dar
un nombre. Por otra parte me doy cuenta una vez más de que hay muchos
escritores que se forjan una especie de colchón social y que incluso -digásmolo
al revés- es una pena que mucha gente que lo tiene no escriba, porque si cada
“amigo” le aporta 10 “lectores”, ya tiene para rentabilizar la sufrida función
financiera o no del editor. He querido informarme un mínimo sobre cual es la aportación
del Nuevo Drama, pero se me caía de las manos y además me espera el opúsculo de
Séneca titulado Ciencias Naturales. Séneca me resulta más nuevo que
cualquier modernidad o postmodernidad. Y no veo que eso sea un problema.
Precisamente ya en Roma se decía Asinus asinum fricat (“el
asno rasca a otro asno”), para referirse a las cadenas de halagos y parabienes.
No pierdo de vista unas palabras que leí sobre Jean Renoir o que
reproducen sus propias palabras cuando recordaba sus principios en el cine,
cuando tuvo que vender unos cuantos cuadros de su padre, que supongo que son
los que por eso están ahora en Estados Unidos. Decía poco más o menos que se
había dado cuenta de que no debía trabajar solo. Los francotiradores son solo
útiles en un momento dado, después hay que liquidarlos, se diría. No pierdo de
vista esas palabras, las de Renoir, sobre todo no porque las dijo uno de los
cineastas más grandes que ha habido sino porque noté que las había dicho desde
una certeza vivencial profunda y no desde la teoría o la boutade. Se
había equivocado y rectificó su carrera desde la certidumbre que da el haber
tenido un error o un descuido.
Mi actitud hacia el dibujo botánico y hacia el qi gong es la de quien
quiere aprender pero también espero disfrutar aprendiendo, desde el
primer día. Dum spiro, spero. Mientras hay vida hay esperanza.
El título alternativo de hoy sería 14-X=5, que vendría
siendo lo que el original pero pasado por una campaña publicitaria o un
manifiesto. Otro título alternativo: “El lapicito”.
