30/7/25

El manto y la capa

"La propuesta era aceptable, y así esas aventuras fueron representadas. Después Tom volvió a ser Robin Hood de nuevo, y por obra de la traidora monja que le destapó la herida se desangró hasta la última gota. Y al fin Joe, representando a toda una tribu de bandoleros llorosos, se lo llevó arrastrando, y puso el arco en sus manos exangües, y Tom dijo: «Donde esta flecha caiga, que entierren al pobre Robin Hood bajo el verde bosque.» Después soltó la flecha y cayó de espaldas, y hubiera muerto, pero cayó sobre unas ortigas, y se irguió de un salto, con harta agilidad para un difunto. 

Los chicos se vistieron, ocultaron sus avíos bélicos y se echaron a andar, lamentándose de que ya no hubiera bandoleros y preguntándose qué es lo que nos había dado la moderna civilización para compensarnos."

Mark Twain, Las aventuras de Tom Sawyer 



upongo que los niños siguen jugando a médicos, a vendedores de fruta, princesas y héroes. Lo de los héroes me lo figuro por los disfraces, camisetas y mochilas, pero la verdad es que no veo a niños saltando en abordaje ni pegando tiros o mandobles, como se veía en mi niñez. Cualquiera podía saber qué película habían hecho en Sesión de tarde con solo ver a qué jugaban después mis amigos en la pura calle. Podía haber piratas, romanos, espadachines, vaqueros. 

Las niñas también jugábamos a profesoras y alumnas, sí. Me acuerdo de haberle dicho una vez a una niña que era bastante mandona que siempre nos repartía los mismos papeles o roles y que eso era pesado. Ya entonces no me gustaba mandar ni que me mandaran.

Como a los niños les siguen comprando juguetes que permiten hacer simulaciones, cada vez menos, me imagino que algo queda y está al margen de las "actividades dirigidas" como la que hoy presencié a la entrada del Caixaforum.

Tengo curiosidad por saber qué fue de la niña mandona.

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Hoy fui a ver la exposición sobre Rubens que estará en Caixaforum hasta el 21 de septiembre. Creo que la buena impresión se ha visto potenciada por el hecho de haber visto ayer el último Superman (James Gunn, 2025). O debería decir "el más reciente".

Superman es una buena película. Debo aclarar: 1) que solo he visto antes el Superman de 1978 y que, como personaje, me atrajo más Spiderman (Sam Raimi, 2002); y 2) que entré 8 minutos más tarde de cuenta en la sala de proyección por un error de taquilla. Esos 8 minutos de menos y mi casi total ignorancia en las historias de novelas gráficas y cómics, me deja ante Superman como un pulpo en un garaje. Pero, claro, lo mismo o parecido se prodría decir de mis conocimientos sobre el barroco flamenco.

La proiferación de humanos, metahumanos y otros seres con superpoderes es una agradable sorpresa. Me gustaron mucho Míster Terrific, el perro Krypto, Eve Teschmaker y Guy Gardner. Guy Gardner está interpretado por Nathan Fillion, el novato añoso de la serie The Rookie .Su caracterización hace que lleve un traje de héroe que le hace más corpulento, pero además parece mucho más alto de lo que en realidad es. Pasa al revés de lo que pasa en Parenostre, en que Josep Maria Pou tuvo que hacer de Jordi Pujol cuando mide 1,96 m.

Guy Gardner al lado de Míster Terrific es rematadamente idiota y lleva un peinado a capas que destroza su imagen de atractivo maduro en The Rookie, pero el actor acepto la caracterización del personaje, que proviene de una historieta de DC Comics de 1968.

Superman es un largometraje denso y trepidante a la vez, con mucha acción entreverada de manera efectiva con diálogos íntimos, humor, el gigantesco monstruo kaiju, un par de catástrofes e infinidad de combates fantásticos entre mutantes.

Tanto la novia de Superman como la de Lex Luthor (su antagonista), Eve Teschmaker, también tienen sus habilidades nada despreciables aunque siempre de acuerdo con sus roles femeninos.

La confusión de la trama me recordó mucho a lo poco que sé de las novelas bizantinas o la historia  de Sun Wukong, novelón chino del siglo XV (Viaje al Oeste) que leí íntegramente con la esperanza de encontrar algo, no sé el qué, que justificara tantas páginas. Fue peor leer La Regenta. Incluso los propios autores de las novelas bizantinas de la Baja Edad Media se hacían un tremendo lío con los nombres de los personajes y sus desarrollos.

En el Superman de 2025 se han volcado muchos personaes de DC cada cual con sus propiedades y antecedentes. Es complicado situarse y, sin embargo, a pesar de la violencia, es fascinante. De acuerdo con los tiempos actuales, tiene varios villanos, juego sucio, y más héroes que el héroe principal. Clark Kent destaca, pero los demás héroes, novias y demás tienen importancia y valor. Cooperan.

La novia de Clark Kent/Superman sabe de su verdadera naturaleza kryptoniana, lo que introduce una novedad (por lo menos con respecto a la película de 1978) que no es ninguna fruslería.

La Warner Bros ha hecho un producto muy apreciable.

Superman y Krypto mirando la Tierra desde la Luna

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Hoy la exposición de los maestros flamencos (Rubens, Van Dick, Jordaens, Brueghel, etc.) ha adquirido a mis ojos más valor después de haber visto ayer Superman. Pero no porque entre en una (odiosa) comparación, es que el contraste me ha ayudado a captar mejor los matices de la Contrarreforma y del oficio de Rubens. Qué maravilloso dibujante y qué pintor colosal. Es el Miguel Ángel barroco. 

Su taller fue muy prolífico y en parte es por su vigor como artista pero también por sus colaboraciones. Trabajó con otros pintores en su taller en cadena. Y en la exposición de Caixaforum vemos por ejemplo un cuadro en el que la figura la pintó él (Rubens) y el paisaje así como las residencias dinásticas de Tervuren y Mariemont, y las cigüeñas, son obra de Jan Brueghel.

Infanta Isabel Clara Eugenia (Jan Brueghel el Viejo y Pedro Pablo Rubens, 1615 aprox.). Museo del Prado

El cuadro conocido como Mercado y lavadero de Flandes también es de Jan Brueghel el Viejo y Joost de Momper. En este caso el paisaje es de Momper. Como en el óleo de la Infanta hija de Felipe II el cuadro está claramente dividido de forma que casi podemos distinguir las dos manos tajantemente.
Resulta muy llamativa la disposición de la ropa a clareo como en un rompecabezas donde se ajustan las piezas. Tal vez así aprovechaban bien el espacio. Otra razón no veo.

Mercado y lavadero de Flandes (Jan Brueghel el Viejo y Joost de Momper, 1620 aprox.) Museo del Prado

Que los talleres trabajasen en cadena no es de extrañar en una época en que precisamente se mercantilizó el arte. Además por lo menos Rubens pintaba como una especie de maquillador, por capas. Y entre capa y capa tenía que dejar secarse los pigmentos de manera que, lejos de estar esperando el secado, podemos pensar que pintaba más de un cuadro a la vez.
No me extrañaría que la Warner Bros tuviera especialistas en kaijus como en el siglo XVII se fueron también especializando los artistas.

La Inmaculada Concepción de Pedro Pablo Rubens (1628-1629). Museo del Prado

Casualidad o no, la capa de Superman es del color de la túnica de la Virgen y su famoso traje es del color del manto.

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