i ayer Parenostre (Manuel Huerga, 2025). Espero que tenga un gran éxito de público porque eso indicaría a mi entender el interés y tal vez la madurez política de la sociedad catalana. Pero me temo que va a descontentar a muchos. A unos porque son fervientes creyentes de la opción "no remenem la merda", otros porque lo verán como una especie de blanqueamiento de los delitos económicos de Jordi Pujol, que son difíciles de olvidar y de perdonar. Pujol gobernó en Cataluña 23 años, tal vez más. Tampoco faltará quien con un cierto ademán de sagacidad nos prevenga de que todo fue en realidad un sabotaje al procés, que fue el procés lo que desató la investigación.
Antes de los créditos de cierre la película nos recuerda resumidamente la situación de Artur Mas, inhabilitado en sentencia firme del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya el 2017, la muerte de Marta Ferrusola hace unos meses y que el juicio de la familia Pujol será en noviembre de este año. Jordi Pujol tiene 94 años. Seguramente su avanzada edad inspirará en muchas personas una cierta compasión o clemencia. A mi la compasión me la inspiran sus hijos tal y como aparecen retratados en Parenostre. Es decir, que me compadezco de Jordi Pujol por los hijos que tuvo, por lo menos Josep, Jordi y Oriol. Los otros cuatro no destacan tanto en la película. Si acaso Mireia Pujol, que estuvo aparentemente al margen o que se desmarcó.
Llama la atención, y hasta resulta desconcertante, el escaso parecido de los personajes con las figuras que representan. El papel de Jordi Pujol es interpretado por Josep Maria Pou, que mide casi dos metros, o los medía, porque con los años él ─como el expresidente de la Generalitat de Catalunya─ habrá perdido algunos centímetros. Pero abundan las escenas en que no es apreciable su estatura. Es de todos los que admiramos al actor conocido su poder de transfiguración cuando actúa sin sobreactuar. Nos hace reconocible con gran economía de gestos la forma de ser de Pujol, su voz un poco áspera o enrogallada ("enronquencida"), la forma de mover vivamente las manos, sus tics. Pero Pou se concentra en pocos elementos y de esta manera trasmite de lleno la psicología del político y del hombre.
El guionista de Parenostre es Toni Soler, que es el guionista del programa satírico de política Polònia, que cuenta con cerca de 600 episodios. Polònia se caracteriza precisamente por el gran parecido entre las caricaturas y los personajes reales. Pero son caricaturas. Y tal vez lo que pretendía la película es en vez de la sátira o la caricatura, buscar trazos un poco más finos sobre las pulsiones de cada cual. Guardo la sensación de que en el fondo lo que persigue la película es pasar por una especie de Transición, dejando una versión de superación de las asperezas y de la corrupción, sin dejar de admitirlas ni justificarlas.
Reflexivamente, cuesta dejarse llevar por la imagen del Jordi Pujol que proyecta Josep Maria Pou, pero no porque no sea un magnífico actor, sino porque sabemos lo de la bruja Adelina, lo del 3% y muchas trapacerías y delitos: fiscales, de malversación, blanqueo de capitales, tráfico de influencias, prevariación, etc. Sin embargo, se agradece la voluntad de llegar a un relato civilizado del asunto para poder pasar página sin cargar las tintas ni, como dirían los murcianos, echar los carros por el pedregal.
Que el Rey emérito Juan Carlos I, Vicky (la amante de Jordi Pujol Ferrusola) y el comisario Villarejo resulten tan repulsivos como Oriol Pujol y Artur Mas, me acaba de convencer del foco del guión.
En algún momento de lo que no deja de ser un biopic, se intercalan imágenes de archivo en la que podemos ver incluso a Puigdemont. Es curioso porque la aparición de Puigdemont da una especie de dimensión añadida a la película, hace que sea todo más perecedero y falso, por lo menos a mi parecer. Parece tan delusivo Puigdemont en la imagen de tv como Pujol escuchándole decir "O referèndum, o referèndum".
Jordi Pujol Soley, 2023
No acabo de entender el título de la película, que en palabras de Pou en una entrevista reciente, no tiene una connotación religiosa. Solo se me ocurre que tenga relación con la trama familiar. No lo sé. Por seguir la broma adopto como título la celebración de hoy, ya que es el santo del expresident. Cuesta explicar que sea un festivo laboral, y que en la actualidad la mayor parte de las rosas las venden los gitanos y que son colombianas. La globalización.
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