Explica Luis Reyes [enlace roto] la conocidísima anécdota sobre la breve relación entre Ava Gardner y Luis Miguel "Dominguín": "Después de la primera relación sexual, en vez de quedarse en la cama, Dominguín se levantó a toda prisa y empezó a vestirse.“¿A dónde vas?”, le preguntó ella escamada de no retener al amante. “¡A contarlo!”, le respondió él. La historia la contaba el propio Dominguín, aunque luego decía que se la había inventado". Y servidora a veces piensa que hoy en día, cuando hay tanto teléfono inteligente y tantas ganas por ir por el lado más salvaje de la vida, habrá quien no le verá interés alguno en hacer algo que no lo pueda difundir a los cuatro vientos.
Dejando de lado los del EIIL (Estado islámico de Irak y el Levante), cuyo rastro es infinitamente más siniestro y cruento y deleznable, poniendo por ejemplo -que no como modelo- a los antisistema, con sus tácticas de guerrilla y revuelta, sabemos todo el mundo que sin la difusión y repercusión mediática que obtienen sus destrozos, saqueos y demás, no serían nada. El hecho de que concurran a los eventos y cumbres internacionales les permite garantizarse la publicidad. Y el caso es que aparecen siempre en esos casos o parecidos y no van (ni se les espera) a cualquier otro sarao en que no va a haber muchos periodistas o resulte muy enigmática la diversa y "exótica" procedencia de sus elementos o cómo se costearon el desplazamiento. Por supuesto, entre los antisistema siempre podrá encontrarse gente buena y concienciada, como gente buena también la hay entre el espectro demográfico multidiverso de los defraudadores de la Hacienda pública.
Las declaraciones de la vidente Adelina en "Espejo público" sobre los trabajillos que le hacía a Jordi Pujol Soley, declarado católico, me han hecho pensar en Fellini. Tal vez en Giuletta degli spiriti (1965), donde la alta burguesía más desorejada que se les pueda a ustedes ocurrir se meten en adivinaciones y esoterismos al uso. Que Pujol le pusiera una consulta y la pusiera a sueldo quedándose un tanto por cada cliente que le enviaba (**), mucho más que una comisión del 3 o del 5%, es felliniano. O no, Fellini ha sido superado por la realidad.
Esto podría llevar camino de ser un post al estilo de aquellos episodios de "Sesamo Street" (1969--) en que a los niños se les enseñaba la diferencia entre dentro y fuera, arriba y abajo. He intentado buscar las diferencias entre castigo y publicidad, entre crimen y castigo, entre comisión y avasallamiento, pero en una sociedad con las calles conquistadas por un número aberrante de turistas y por edificios públicos que muestran -como si fueran trasparentes- la hediondez de sus numerosos pútridos inquilinos de turno, esta ciudad (Barcelona), parece en el mejor de los casos un decorado.
Siempre persigo ser muy cauta con los datos que arrojo aquí y cuando no están contrastados o, como lo sería lo de Doña Adelina, son meras declaraciones, las pongo entre comillas y entre lo que haga falta. Por una vez y de forma excepcional trato las palabras de la vidente como ciertas y probadas. Que no piense nadie que se trata de una mujer despechada, como hay tantas (la Álvarez o la Trierweiler), no. A Adelina la fueron a ver los de la TV y seguro que sacó su dinero, porque aún le quedan años de estar en este mundo y será vidente, pero Pujol la ganó en agarrado. No creo que se meta en maledicencias y guardará "secreto profesional". Por lo demás yo no tenía ninguna duda de que nuestra ciudad está llena de gente haciendo trabajitos de magia negra y blanca. Y hasta marrón.
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(*)
Cito a través de una cita indirecta de Castellani por José Manuel Prada
en Aberraciones [enlace roto].
(**)
Según Adelina ella cobraba 150 € de jornal y Pujol cobraba 300 € por
cliente agenciado.

