En
algunas comedias o en películas de género que incluyen una
persecución por un mercado o una plaza, siempre o casi siempre
la huída se lleva por delante el carrito del frutero o el de la verdulera:
lechugas, limones, melones sapo por el suelo. Si el presupuesto de la
productora es mayor también hay aves de corral, que dan
mucho juego al cámara y nos remontan a Plauto. Pero en general
lo típico es que se lleven por delante el carrito del frutero y hasta al
frutero [desambiguación: vendedor de fruta]. Bueno, pues a mí a veces me
apetecería tener como leit-motiv de este
pobre blog a los Transportes Metropolitanos de Barcelona
(TMB), para que pasara lo que pasara, hablara de lo que hablase, siempre
fuéramos a dar al conductor malo malísimo de autobús.
Malos malísimos hemos tenido pocos: J.R. (“Dallas”),
la tía Angela Channing (“Falcon Crest”), Iñaki de
Juana Chaos, Cheroqui, poco más. Ahora, incluso en la vida verdadera,
lo que más hay son degenerados, pero…
¿malos?
Hoy
no queremos tratar sobre el conductor malo malísimo o el borde resentido, sino
sobre TMB y su web. Haremos un poquitín
de lo que hace años se llamaba simplemente “lectura de la imagen”. TMB
es una empresa gestora de los transportes públicos de Barcelona y por tanto
hace un servicio público. La web va dirigida principalmente a los usuarios de
los transportes públicos (metro, autobús, bicing y bus turístico). De
manera secundaria también se dirige a sus trabajadores (!), a los contratantes,
a los clientes publicitarios y los comerciantes que aún tienen algún puesto en
sus instalaciones. Como esta gente le tiene mucha aversión a las
iniciativas privadas, al libre mercado y a que cada cual haga lo que buenamente
pueda, tienen un rechazo patológico por todo lo que se sale de sus gabinetes de
imagen y comunicación. Miedo me da el día que cojan con ganas la señalización y
los muebles urbanos de los cementerios municipales.
La
información dirigida a cada tipo de usuarios no se presenta
pues agrupada en el mismo nivel ni tampoco jerarquizada. Es
decir el menú principal, que aparece también cuando estamos en los submenús,
encontramos los usuarios generales y las secciones específicas para los
“Turistas” y para las visitas escolares (“TMB educación”), cada una con los
contenidos que le son propios (rutas turísticas , bus turístico y actividades
didácticas). Sin embargo, las informaciones dirigidas a las personas con
movilidad limitada o invidentes, los contratantes o licitadores y a la
presencia de los comercios o los soportes publicitarios, se encuentran fuera
del menú principal. En la información dirigida a los
trabajadores se accede desde algunos submenús ya través de un
botón animado con Flash que da acceso a un blog (“Convenidelbus”) que por
cierto tiene la particularidad de no admitir comentarios pero donde sí se
pueden dejar preguntas que se publican cuando reciben la respuesta
institucional.
También
es destacable la asimetría entre
autobuses y metro y el servicio Bicing, que se trata por separado y que en
realidad es un enlace al web específico de este servicio de bicicletas, el cual
verdaderamente tiene un funcionamiento no asimilable al sistema de tarifas y
tarjetas de los demás recursos.
Aunque
se podrían comentar por lo menos 4 de los 10 propuestos por Jacob Nielsen para
testar la usabilidad de un web, me centraría sobre
todo en los puntos 2 (Match between system and the real
world) y 4 (Consistency and standards).
En cuanto a la regla 4 (consistencia y
estándares) destacaríamos una transgresión o fallo por la
ausencia de cabecera en la página de inicio. Vemos un banner
animado cíclico con dos imágenes que se desvanecen, una con la
campaña de la Primavera Cultural (fig. 2) y otra de promoción de la reducción
de CO2. Si consideramos este banner la cabecera actual,
podremos decir que la home
no tiene logo, que el logo sólo está como “algo
chiquitito”, como favicon. La identidad gráfica descansa pues
exclusivamente en los colores corporativos (negro y rojo) y en la repetición de
la palabra TMB, rasgos que son poco convencionales o que están en desacuerdo
con los estándares habituales (regla 4 de Nielsen). De entrada las letras (de
tipo Arial, con la excepción del reloj de la esquina superior izquierda) son
pequeñas y el negro deja mucho espacio inútil a ambos lados del outer
o fondo, contraviniendo la ley de Fitt (B.
Tognazzini):
“Esta
ley dice que cuanto más grande y más cercano al puntero del ratón es un objeto,
más sencillo es el hacer click sobre él. Esto es de sentido común, pero muchas
veces es ignorado completamente en el diseño de interfaces.” (B.
Roe)
Es
decir, la home pierde mucho espacio con la imagen animada
y sin embargo la imagen corporativa no está
claramente identificada, aunque el lenguaje visual es muy
impactante por el contraste rojo-negro . Quizá se debería haber arrinconado el
negro y se tendría que haber dado al rojo un uso para la navegación (menús,
botones) para mejorar la legibilidad. Además, si
hacemos caso de las estadísticas hay un porcentaje muy alto (10% según
Tognazzini) de personas que sufren o disfrutan daltonismo,
lo que nos haría cuestionar el uso masivo del color rojo con valor
significativo. y hasta expresivo. De acuerdo con las conclusiones de Nielsen en
sus investigación sobre scrolling y atención (eyetracking),
los usuarios dedican el 80% de su tiempo en la parte superior de la página. Es
de suponer pues que la posición del banner es totalmente
deliberada y que se calcula que quien estaba interesado en buscar una
determinada información en concreto la buscará de todos modos. La asimilación
de la página principal con la señalización del metro nos recuerda que la
estética y la publicidad han invadido o dominado el territorio propio de la
usabilidad y el diseño se ha alejado del “mundo real” que
invoca Nielsen (reglas 2 y 8).
Vemos
además –por lo menos hasta el día de hoy- otro elemento que se repite en toda
la web al pie de la pantalla, referente a accesibilidad y compatibilidad, pero no
se refiere a la accesibilidad de los usuarios con discapacidades
sino a teclas calientes y otras cuestiones técnicas minoritarias. Por tanto,
aunque los transportes públicos del “mundo real” han hecho un esfuerzo para
eliminar las barreras arquitectónicas, la web no ofrece ninguna alternativa a
las dificultades que puede presentar un portal tan llamativo pero un poco
complejo y tenso, desasosegado.
Aunque
el menú horizontal se repita casi en todas las páginas, y muchas estén
provistas de hilo de Ariadna, aunque hay un buen mapa del sitio e incluso un
buscador, la sensación que tengo personalmente es de que la
información está dispersa y que se presenta utilizando recursos
gráficos diversos (los botones textuales se compaginan con el
motivo de las islas octogonales del Eixample) que empachan la atención, que
desorientan, que no ayudan a la consistencia y que no favorecen
la previsibilidad. Con ello se debilita la prevención de
errores (pauta 5).
Es
cierto que el formulario para encontrar rutas de transporte tiene la
alternativa de un buscador mucho más simple. Este buscador sencillo es casi
idéntico al del metro de Nueva York , y
también está en la página principal, a diferencia del metro de Londres
, que se encuentra en una página secundaria. En mi opinión estos sistemas de
formulario son más útiles que el mapa interactivo del
metro de París [enlace roto]. Y el formulario más avanzado da unos valores iniciales que
facilitan bastante la búsqueda. Por lo menos mi impresión -que no es experta-
es que tmb.net podría mejorar mucho su usabilidad si estuviera más
orientada al usuario medio-bajo y menos orientada a dar la
imagen de empresa moderna y dinámica superestupendísima de la muerte.
La
ventana pequeña que se abre cuando consultamos el periplo de una línea de
autobús (fig. 5) también me parece que guarda poca consistencia con el diseño
considerado en su globalidad. Si es cierto que proporciona amigablemente tres
formatos de visualización o captura por el plano, también lo es que esta
diversificación es un poco desconcertante, y quizás hace perder
el tiempo.
De
acuerdo con la contribución de Hassan y Martín
(2003), no conviene emular la estructura interna de la empresa y verdaderamente
el portal de TMB ilustraría perfectamente esta recomendación e incluso haría
preguntarnos si será conveniente que una web se haga desde fuera de la
empresa y por gente que desconoce su organización o si debe
hacerse desde dentro, como yo creo. Llevaría mucho tiempo y aplicación
describir qué contenidos y elementos de TMB han hecho de una manera u otra,
desde los diferentes departamentos (Compras, Junta de Personal, Comunicación e
Imagen, Administración, Prensa, etc.). Llevaría mucho tiempo demostrar que la
arquitectura de la información, tal y como se han estratificado o conglomerado
o dispersado los contenidos, es precisamente la “cuarta
pared“, la pantalla. De alguna manera, por cuestiones de
imagen, bombo, platillo o de política empresarial se ha decidido dar más
relieve al elemento “Turistas”, “Compra On Line” o “Prensa” que al elemento
“Bolsa de Trabajo” o “Adaptaciones en el metro “(prácticamente oculto en el
submenú “Transporte para todos” del submenú “Buen viaje”, que está dedicado a
los clientes con problemas de movilidad o con discapacidades sensoriales).
En
mi opinión los blogs no deben ser institucionales y deben favorecer la
participación y la discusión. El Convenidelbus es una
fórmula para dirigirse a los trabajadores de una forma unidireccional y creo
que debe producir rechazo, por lo que no es de extrañar que algunos chóferes
estén como están de enfadados con el mundo mundial entero.
La
dispersión de la información por los diferentes tipos de usuarios del sitio
concuerda seguro con el objetivo prioritario de TMB, el transporte público en
el área metropolitana, pero quizás los discapacitados deberían encontrarse al
mismo nivel que los turistas y los grupos escolares, como usuarios con unas
necesidades especiales (como los guiris y los párvulos), y no por cuestiones
igualitarias humanitarias sino por coherencia textual.
Las campañas del banner se habrían podido
desplazar a una columna lateral dejando la cabecera para soportar el peso de la
imagen corporativa convencional y por los ejes principales de la web. Seguro
que la tmb.net no transcribe la estructura interna de la empresa, pero sí que
nos habla de sus veleidades y complejos.
Web de
Transports Metropolitans de Barcelona
Este
post es tan inútil como muchos de los que le preceden, por encima resulta que
pasará a la obsolescencia en pocos días porque los sitios web van cambiando
como si nada. Así que tras esta incursión en los terrenos del diseño y todo
aquello, volvemos al paso de caracol.


