“Pero para mí, la Enciclopedia Larousse lo era todo. Cogía un tomo al azar detrás de la mesa, en el penúltimo estante, A-Bello, Belloc-Ch o Ci-D, Mele-Po o Pr-Z (estas asociaciones de sílabas se habían vuelto nombres propios que designaban a los sectores del saber universal: estaba la región Ci-D, la región Pr-Z, con su fauna y su flora, sus ciudades, sus grandes hombres y sus batallas); yo lo ponía con mucho esfuerzo sobre la carpeta de mi abuelo, lo abría, descubría a los verdaderos pájaros, cazaba verdaderas mariposas posadas en flores verdaderas. […] Encontré el universo en los libros: asimilado, clasificado, etiquetado, pensado, aún temible; y confundí el desorden de mis experiencias librescas con el azaroso curso de los acontecimientos reales. De ahí proviene ese idealismo del que me costó treinta años deshacerme”
(Jean-Paul Sartre, Las palabras)
ace unos días ZWEINS hizo un experimento en Google buscando las letras del alfabeto. Antes de hacer la mudanza de *A la flor del berro a aaoiue.blogspot.com, cuando la enciclopedia estaba en mdmngz.blogspot.com, había un post con curiosidades extraídas del feedjit, ese gadget que nos permite ver el tráfico de entradas y salidas en el blog, la ciudad de origen, o ser obviado discretamente. El post desapareció en mi mudanza, pero recuerdo que uno de los hallazgos curiosos era que un buscador o buscadora había llegado a *ALFB buscando “sexo piscinas Vigo” en el Google. Había y siguen habiendo búsquedas muy curiosas. Y me imagino lo decepcionante que debe ser buscar “sexo piscinas Vigo” y dar con esto.
Recientemente publicamos aquí algunos
resultados sobre la búsqueda “3 minutos”, una unidad
de tiempo muy definida, que debería constituir por sí misma una fracción como
lo es la hora o el minuto. Con el tiempo pasa como con el dinero; está
estudiadísima la variedad de billetes y monedas.
Usar usar yo solo uso la moneda de 1 euro y los billetes de 5, 10, 20 y 50
euros. Las monedas inferiores las acumulo en un vaso de cerámica y los billetes
superiores a 50 euros es que ni los veo. Algún metal que hay en la aleación de
las monedas de poca monta me da repelús. Debe de ser el niquel.
La letra “zeta” de los apellidos de
algunos de nosotros, ha sido repetidas veces desvirtuada y no sólo por la
campañas preelectorales de algunos políticos como Rodríguez Zapatero (ZP, un
nombre como de insecticida). Hay algunos individuos que incluso alteran el
orden de sus apellidos por lo civil para no
llevar el lastre y la pena o la vergüenza de llamarse González o López o
Ruipérez. En estos casos se da preferencia al apellido materno si es menos
vulgar, que es lo que se hace sistemáticamente en los países anglófonos o en
Brasil, por ejemplo, por sistema. Entonces yo pasaría a llamarme Senra Domínguez
o simplemente Senra, y no Domínguez Senra o Rodríguez, como también (no sé por
qué) se me llama. A todo esto, el apellido más vulgar en España es García, y sólo hay que verlo en la
página del Instituto Nacional de Estadística para comprobarlo.
Sabemos de algún caso en que
simplemente el patronímico en –z es eliminado o exterminado con el encono de un
genocidio clásico. La inquina contra los apellidos acabados en zeta no sé si
viene de una teoría o leyenda por la cual son de origen
judío, teoría descabellada y rancia donde las haya en la que no
me voy a molestar ni en reparar. Cada vez que alguien dijera "origen
judío" habría que regalarle una muñeca pepona. Parece más sensata o
verosímil la explicación que recoge de Alfonso Irigoien la Wikipedia, pero tampoco es que tengamos gran interés por la
heráldica, la etimología ni la limpieza de sangre o el justo sentido.
Precisamente me acuerdo a este respecto y respeto de una anécdota que me explicó
una médica forense cuando empezó lo de la cosa de las
pruebas de paternidad en Barcelona. Un buen hombre, harto de
las comidillas de que era objeto en el mercado de abastos en que tenía su
puesto de verduras, quiso comprobar la paternidad sobre su tercer hijo. Resultó
ser el único que era verdaderamente suyo. Lógicamente como este señor no había
cuestionado la de los otros dos (no se le ocurrió), no le dieron más
información que la que pidió. Esto es como lo de los niños: ¿a qué explicarles
de donde vienen antes de que lo pregunten?
También me acuerdo de que en el colegio
nos llamaban por el apellido y de que desde los 3-4 años coincidíamos niñas que
teníamos no sólo apellidos en zeta sino que eran kilométricos: Rodríguez, Hernández,
Domínguez. Me figuro que debía de ser desesperante y
disuasorio tener que llamarnos al orden con unos apellidos tan largos. Yo le he
tomado gusto últimamente en deletrearlo cuando me lo preguntan, incluso en
España. Je, je. Sobre todo si lo hacemos con el código internacional, aburre a las
ovejas: Delta, Óscar, Mike, India, November, Golf, Uniform, Echo, Zulú. Cuando
llego a “zulú” es que ya es la repanocha. ¿A ver si “zulú” no es una palabra
como una catedral?
Ya escribimos una entrada sobre "Marta
erre", pero faltaba la entrada de la "zeta" y dejamos para
otro día la palabra senra. La zeta es la letra
de los cómics para el ronquido apacible,
para el dulce zumbido de las abejas embriagadas de
sol y néctar, es la letra que representa el burbujeo de anhídrido carbónico
de los peta-zetas en la boca y es la última letra de nuestro alfabeto pero no
la peor. Si es que hasta le dan a una ganas de bailar con la zeta y la Susheela Raman
cantando "Maya" (la Ilusión) en plan sakti.

