A
Remedios Supervía
"William
Butler Yeats
nació el 13 de junio de 1865 en Georgeville, cerca de Saymount Castle, en Dublín (Irlanda). Hijo del pintor John
Butler Yeats
y Susan Poyexfen
Yeats, una familia angloirlandesa protestante. Su abuelo, llamado
también William Butler Yeats, era rector
de la Iglesia Irlandesa, mientras su padre era un nacionalista escéptico y
ateo. El carácter del joven Yeats fue
una combinación de ambos. El biógrafo Richard Ellmann
escribe al respecto: Eligió una fe excéntrica en algún lugar entre las
creencias ortodoxas de su abuelo y los descreimientos no ortodoxos de su
padre." (Wikipedia)
ste post lo mismo podría ser la
tercera parte de "Las
bondades" como la segunda de "Mi
postura" como podría ser leído independientemente de esas entradas de
la enciclopedia, que por eso es una enciclopedia y se puede leer al
tuntún.
Lo que sería imposible es obviar aquí uno de los dos grandes poemas significativos
de Yeats
("Sailing to Byzantium"
y "The two trees").
Podríamos decir de Yeats infinidad de
cosas , pero lo fundamental sería una ampliación de la “fe excéntrica” a la que
se refiere Richard Ellmann, en la que cabían el
Tarot y la independencia de Irlanda,
y "Los dos árboles" (The two trees).
Lo que en cualquier caso no puedo dejar de decir antes de decir cualquier otra
cosa es que Inglaterra fue la Mrs. Danvers
de Irlanda y que Yeats fue uno de sus
primeros senadores.
Otra cosa que no me inhibo de incluir en ésta entrada es la obsesión de Yeats con la prolongación de su vida y su
vigor sexual y lírico, los dos. Yeats
andaba preocupado por una mala racha o gatillazo andropáusico
y poético. Otros poetas, como R.M. Rilke
por ejemplo, por el contrario distinguen entre los dos campos de batalla. Una
parte nada despreciable de los que se dedican a la poesía y hasta algunos profesores
de Literatura declaran que los logros poéticos están reñidos
con los logros amorosos y viceversa. Yeats
en cualquier caso se sometió, como Sigmund
Freud, Aristóteles
Onassis y hasta su
Santidad el Papa Pío XII,
aunque con diferentes resultados e indicaciones, a tratamientos opoterápicos (1) y a la operación
de Steinach, que es una
especie de vasectomía que obraba
maravillas. Por cómica y esotérica que pueda resultarnos
hoy día la opoterapia realizada a partir de testículos de conejo, es el
precedente de la terapia celular con células madre. Yeats quedó muy satisfecho en todos los sentidos. Para mí todo
esto no deja de ser algo tremendo. Mis conocimientos científicos no pasan de
distinguir el olor de una tortilla francesa del de un huevo frito y ver en ello
alguna razón química. De ahí no paso.
Vamos a lo que íbamos. He colgado en *A
la flor del berro el poema "Los dos
árboles" en su integridad, con la versión en inglés de 1893 por un
lado, y con mi traducción de 1996 por otro lado. Además está la canción de Loreena McKennitt, que yo escuché
incansablemente durante algunos días, y desconozco si existe otra versión.
“Los dos árboles” es un poema sobre el poder que tienen algunas influencias
(los cuervos (2) deliberantes, los espejos del cinismo) para apartarnos de
nuestra verdadera naturaleza (“tus tiernos ojos exageran todo cuando no es
bueno”). El debate o la lucha no está en mi opinión entre dos voces como las
que existen en el tópico del ángel y el diablillo que nos susurran al oído buenos
y malos consejos, sino en que tenemos que mirar en nuestro propio corazón (“Gaze in
thine your
own heart”).
No debemos mirar a los espejismos que se
nos tienden para asustarnos, para amedrentarnos, para desmoralizarnos, para minarnos,
para infundirnos dudas,
animadversiones, inseguridad, dependencia, etc. En este sentido, este post es
la tercera parte de “Las bondades” ya que pretendo prevenir contra las Mrs. Danvers
de la película que estamos viviendo.
Ya los griegos, que de engaños e ingenios sabían mucho, decían que las
cosas son según la opinión que de ellas tenemos.
Invariablemente, sin embargo, servidora tiene la costumbre de preguntar a su
alrededor y escuchar con tiernas orejas cuanto se me pueda decir sobre
cualquier tema acerca del cual recabo información y pareceres. No obstante, una cosa es informarse y otra es dejarse
llevar y estar a la merced de los intereses de quien sea. Eso no. Ni hablar,
vamos.
Precisamente el otro título alternativo de este post (“Mi postura 2/2”)
proviene del post
precedente sobre el Yoga, puesto que las
dos dificultades que presentan los asanas o
posturas para nosotros los occidentales son básicamente dos: la falta
de elasticidad por un lado y por otro lado la
falta de la concentración suficiente para permanecer en la
misma postura y adoptarla manteniendo la presencia pero también un cierto
abandono confiado. El hecho de que en la postura del
loto las rodillas alcancen la altura de las axilas en vez de caer a
peso sobre el duro suelo, no es una dificultad tan engorrosa como nuestra
incapacidad para pasar a estados de quietud, sosiego y silencio. Normalmente,
cuando la gente empezamos a meditar lo que nos suele venir a la cabeza es que
tenemos que poner dos lavadoras cuando regresemos a casa, que se nos ha acabado
el queso, que esto que lo otro. Servidora ha conocido, ya saliéndonos del yoga (si es que habíamos entrado) personas que
suelen atender el teléfono mientras planchan, miran la correspondencia del
Banco, se bajan un vídeo del e-Mule y
preparan la cena de toda la semana. Para este tipo de casos lo mejor es empezar
por un programa de entrenamiento físico con máquinas y bastante desgaste
calórico, supongo. El yoga sería
contraproducente. Luego estaría una reeducación de la conducta, pero con esto
me pasa como con la química (que sólo sé que nada sé) o aún lo veo muchísimo
más difícil.
________________Yeats retratado por su padre el año 1900
_
(1) "Opoterapia
(de "opo-" y
"-terapia") f. Med.
Tratamiento de las enfermedades con extractos o partes de órganos animales o
con las secreciones u hormonas de las glándulas endocrinas" .
(2) Lamento la metáfora de los cuervos,
por ser una especie muy querida para mí y uno de los animales de la mitología
irlandesa, pero calculo que por los graznidos y su negritud, la longevidad, su
manera de agruparse, era el pájaro más oportuno al caso.
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