La piel es lo más profundo
Paul Valéry
Es en Top hat
donde Fred Astaire canta
"Cheek to cheek", de Irving Berlin, por primera vez. Es una
canción que por estar hasta estuvo en el repertorio de Sara Montiel. Pero
también es inolvidable la primera escena, cuando se conocen los personajes
respectivos de Fred Astaire y Ginger Rogers, tras un
solo de claqué de él que no la deja dormir. Ambos están en un hotel y ella
se encuentra en el piso inferior. Ella se queja y entonces Fred Astaire se
enamora a primera vista. Cuando Ginger Rogers vuelve
a su habitación con su suntuoso deshabillée de satén, Fred
Astaire extiende la arena del cenicero del hall y da unos pasos de
claqué pianissimo y smorzando. Arrastra los
pies sobre los haces de granos produciendo un sonido sordo, más rasposo que las
escobillas de percusión,
suave y gentil. Y con mucho swing.
La ceremonia nupcial del pingüino emperador o el
cortejo protopático prehipotalámico del hipopótamo no son menos
delicados y hermosos.
Hay por ahí quien sólo cree en la
música que se extrae de los pianos o todo lo más de
algunos instrumentos de cuerda, entre los que no se incluyen ni la pi-pa
china (laúd chino) ni la kora, ni la rababa
egipcia ni tampoco la
guitarra. Uno de los instrumentos que no ha conseguido prosperar en la
música culta es el theremín o eterófono,
en donde el sonido es generado por los movimientos de las manos
del intérprete dentro del campo magnético
generado por dos antenas, una que controla el tono (en los diestros la
izquierda) y otra el volumen. Clara Rockmore (1911-1998),
de soltera Clara Reisenberg, la mayor virtuosa del theremín, ha sido llamada la
"diva del éter". Providencialmente o no, una dolencia ósea provocada
por los años de desnutrición en su
Lituania natal le imposibilitó seguir su carrera como violinista. Conoció en
Estados Unidos a Lev Sergeyevich Termen,
ruso como ella y el inventor del theremín (de su nombre afrancesado: Léon
Théremin), que vió en Clara la oportunidad de elevar su sintetizador a la
categoría de instrumento musical:
"Cuando la joven Clara elevó sus
brazos delante de las antenas del theremin, la sensación fue diferente a todo
lo que había experimentado con anterioridad. Cada mínimo gesto de sus brazos y dedos
bien calibrados de violinista, así como una madurada sofisticación musical, le
hacían adoptar una pose tan natural como caminar o respirar, mientras puntuaba
el aire con su música. Aquella demostración
impactó a todos los asistentes, dado que desde un principio Clara fue capaz de
extraer del instrumento notas con gran precisión, algo que
casi nadie podía hacer nada más ponerse delante del theremin, y menos de un
modo instintivo (Biografía
de Clara Rockmore por Pablo Freire)" [enlace roto].
Curiosamente, cuando Clara Rockmore ya
había dado muchos conciertos, se le propuso interpretar al theremín la música
que Miklós Rózsa compuso para "Recuerda"
(Spellbound,
dir. Alfred Hitchcock, 1945). Sin embargo la
instrumentista rechazó la sustanciosa oferta que se le hizo debido al uso
frívolo que en su opinión se le dedicaba al eterófono: crear sugestión, terror,
angustia y efectos, convertir su sonido en una atracción de feria.
Pero unos años antes de rodarse la célebre película de suspense, se presentó el
1 de abril de 1932, en el Carnegie Hall, el
terpsitone inventado por Termen:
"El 1 de abril de 1932 tuvo lugar
la presentación en el Carnegie Hall del terpsitone, el nuevo invento en el que
Termen había estado trabajando durante diez años. En el marco de un concierto
eléctrico el inventor presentó además del terpsitone varios de sus
instrumentos, como una orquesta con 16 thereministas, el theremin de teclado,
el rhythmicon, el theremin cello y el Illumovox, un instrumento óptico que
generaba variados efectos lumínicos dependiendo de los cambios de tono
efectuados con un theremin. El terpsitone se trataba
de un instrumento de control espacial con el cual el bailarín podía controlar
el sonido mediante sus movimientos. Una plancha metálica aislada debajo de la
plataforma de baile actuaba como antena para el tono, registrando el movimiento
de elevación del cuerpo y el cese del mismo, como cambios relativos en el tono.
El funcionamiento básico era el mismo que el del theremin, si bien el volumen y
el vibrato eran controlados separadamente por un operario detrás del
escenario."
Hay en youtube y en goear sendas
grabaciones de "El cisne" de Saint-Saëns
interpretados al theremín por Clara Rockmore. En la actualidad el instrumento
no ha sido olvidado e incluso sorprendentemente no sólo aparece en los
conciertos de músicos electrónicos como Jean Michel Jarré o Víctor
Estrada, sino que cuenta con un festival
propio anual en Ashville (Carolina del Norte). En la web [enlace roto] del theremin hispano
hay a día de hoy 704 inscritos, de los cuales 154 tienen el instrumento.
Lo que me resulta emocionante del
theremín es la posibilidad de poder "tocar" la música,
lo que me resulta impresionante es cómo Terme aplicó sus conocimientos de la electricidad
en la física del sonido y cómo vió la música
materializarse a través del cuerpo y las manos de la mujer que amó
prácticamente toda su vida sin ser correspondido. No es extraño que Termen
fuera un gran bailarín.
El theremín en sí, como me ocurre con
todo lo que en alguna ocasión he deseado profundizar, me puede
saturar, embotar, aburrir. Y es que en mi naturaleza prevalece el sentido del tacto,
como en mi padre, con quien no nos entendimos nunca hablando pero siempre
bailamos como si fuéramos más aún que un solo cuerpo.

