Gracias a La voz del niño,
en donde Gabriel Celaya recogió todo tipo de
cancioncillas, ensalmos, trabalenguas, canciones de comba y gomas, es posible
reconstruir algo aquellos años. Claro está que ese libro precioso no recoge la
cancioncilla "Guamerú, Guamerú, llamando a Campamento Guamerú
Guamerú", que se salmodiaba cuando se saltaba sobre dos gomas. Era una de
mis preferidas. La otra era "Un gato se cayó en un pozo, las tripas le
hicieron guá, arremoto pitipoto arremoto pitipá". Aunque nací en el barrio
de Gracia, más concretamente en la Clínica de Lourdes (que
después del baby
boom pasó directamente a ser un geriátrico y ahora es una
especie de residencia estudiantil para los de Erasmus), pues aunque nací en el
barrio de Gracia, me crié en el Turó de la Peira. Tuve
la suerte de ir a un colegio mixto y encima
sin ningún patrón ideológico, donde lo mismo se rezaba el
mes de María en mayo como nos ponían en un tocadiscos de vinilo
a Serrat. Hasta tuvimos un profesor que nos llamaba por el nombre y no por el
apellido. Jiménez. Como en el colegio se admitía a cualquier niño con tal que
pagara, teníamos en mi clase hasta dos disminuidos psíquicos.
Nos enseñaron muy bien las Matemáticas, y eso se
nos nota.
En la calle donde crecí y donde tantas
veces me dejé la piel de las rodillas, había gente de Andalucía, de Asturias,
de Castilla. Hasta había algunos catalanes, pero los menos, y apenas salían a
callejear. Aunque después de la declaración de demolición
progresiva por la aluminosis, se fueron
derrumbando y construyendo otros bloques, todo está cambiado. En la actualidad
hay muchos rusos, centroamericanos, sudamericanos y paquistaníes. Los vecinos
de toda la vida son ancianos, nos hemos mudado o se han muerto.
Pero ese es otro tema, el que yo
perseguía hoy es el de una infancia llena de "ofertas culturales". En
verano me enviaban al pueblo y allí las
tijeras eran más grandes pero los vasos eran más pequeños. Pero nunca se me ocurrió
comparar. Todo me parecía, y me parece, una
oportunidad, una celebración, una ofrenda, un regalo, una sorpresa. La
leche.
La Historia también me gustaba, y me
gusta, pero por una parte hay muchos historiadores demasiado terciaristas
y por otra parte hay muchos historiadores que no son sugerentes. Entre los
historiadores terciaristas circula por ejemplo un "dato" que se
repite y se repite y se repite, pero que encima no es del todo verdad. Se dice
que los Reyes Católicos expulsaron a los judíos de España
y es verdad, pero también es verdad que antes, por ejemplo, habían sido expulsados
de la Corona de Aragón. Hacia la segunda década del siglo XV si
mal no recuerdo. Los judíos expulsados de Cataluña digo yo que se irían a
Mallorca, a Castilla, o a Andalucía, o a Italia.
Otra cosa que pasa con los
libros de Historia es que se omiten datos (porque se obvian o
eliden) o bien simplemente se omiten para dar más relieve a los que sí interesa
destacar. Verbi gratia: éstos últimos días he estado
buscando y buscando los castillos humanos de la India,
pero no había manera de encontrarlos en internet. Hasta que se me ocurrió la
frase "human pyramid", que sin embargo recuperaba las pirámides
humanas que hacen las cheerleaders
americanas, las de los forzudos del circo, las de los elefantes, etc.
Finalmente di con las dahi handi,
los castillos humanos que se elevan durante el Festival de Janmashtami, durante
el cual se celebra el nacimiento de Khrisna.
E incluso encontré información sobre las muixerangues (mojigangas) de Algemesí,
en la Ribera Alta de Valencia, cuyo origen no es posterior a las fiestas de la
Virgen de la Salud de 1724. Las muixerangues se imitaron en
las comarcas tarragoninas a finales del siglo XVIII. Pero, explicado por la Enciclopedia
Catalana [enlace roto], no se llegaría nunca a esa elemental conclusión:
"La ciutat de Valls és considerada el bressol casteller per antonomàsia, malgrat que hom ha suggerit que l'origen dels castells es troba a la veïna vila d'Alcover, on hom té constància d'un casteller anomenat Cargol el 1789. El fet d'ésser Valls la població on arrelà amb més força el costum d'aixecar una torreta com a apoteosi del ball de Valencians, i també a causa de la popular composició de J.A. Clavé, Els Xiquets de Valls, han convertit la locució xiquet de Valls en sinònim de casteller. Amb tot, durant bona part del s XIX, prevalgué arreu el terme Valencians, mentre que el de xiquets de Valls és de mitjan segle." [...] L'increment de l'afecció pels castells al llarg del s XIX conduí a la formació de colles en altres indrets. Entre les més importants, cal citar la Moixiganga d'Igualada —colles del Traguetes i del Carinyo— i els Torraires de Montblanc, també amb colles Vella i Nova, la colla de la Mercè dels xiquets de Tarragona, constituïda per elements de colles anteriors i escindida en dues al cap de poc temps, i una colla a Gràcia formada el 1890 per immigrants procedents del Camp de Tarragona i el Penedès." [...] D'altra banda, cal destacar la proliferació de colles tant pel que fa al nombre com a la procedència: al principi del 1997 caldria comptar-ne una seixantena i esmentar la creació de les primeres colles a les comarques gironines, a Mallorca i a la Catalunya del Nord. [...] L'any 1998 es crearen colles catelleres a Querétaro (Mèxic) i a Castelar (Argentina)".
[Traducción: La ciudad
de Valls se considera la cuna castellera por antonomasia,
a pesar de que se ha sugerido que el origen de los castillos se encuentra en el
vecino pueblo de Alcover, de donde se tiene constancia de un casteller
llamado Cargol ["Caracol"] el año 1789. El hecho de ser Valls la
población donde arraigara con más fuerza la costumbre de levantar una torre
como apoteosis del baile de los Valencianos, y también a causa de la
composición de J. A. Clavé, Els xiquets de Valls, han
convertido la locución xiquet de Valls en
sinónimo de casteller. Con todo, durante una buena parte del
siglo XIX, prevaleció por todas partes el término Valencianos,
mientras que el de xiquets de Valls es de
mediados del siglo. [...] El incremento de la afición por los castillos a lo
largo del siglo XIX condujo a la formación de "colles" en otros
lugares. Entre los más importantes se debe citar la Moixiganga d’Igualada
–"colles" del Traguetes y del Carinyo- y los Torraires de Montblanc,
también las "colles" Vella y la Nova, la "colla" de la
Merced de los xiquets de Tarragona, constituida por elementos de
"colles" anteriores y escindida en dos después de poco tiempo, y una
"colla" de Gracia, formada el 1890 formada el 1890 por los emigrantes
procedentes del Camp de Tarragona y del Penedès. [...] Por otra parte, hay que
destacar la proliferación de "colles" tanto en número como en
procedencia: en el principio de 1997 se podían contar una sesentena y mencionar
la creación de las primeras "colles" en las comarcas gerundenses, en
Mallorca y en la Cataluña del Norte. [...] El año 1998 se crearon
"colles" castelleras a Querétaro (Méjico) y en Castelar (Argentina)].
La web de los
Castellers de Barcelona, abunda en la idea del origen vallense de los
castillos:
"Los "castells" -palabra
catalana que significa castillos- son una manifestación cultural propia de
Catalunya, que consiste en levantar construcciones humanas. Los orígenes de
esta tradición se remontan a finales del siglo XVIII en Valls,
cuando las cuadrillas, llamadas "colles", empezaron a rivalizar en la
construcción de diferentes tipos de estructuras humanas, como las que hoy
conocemos. "
Yo no sé si se puede hablar de los dahi
handi de la India como precedentes de las mojigangas de
Algemesí, y sólo me atrevo a señalar la cronología documentada de éstas
respecto a los posteriores castells de Tarragona. Como en la India casi todo
tiene 3000 años, está claro que los dahi handi de Mumbai y Pune
no son catalanes ni valencianos, pero es algo que también habría que poder
contemplar. Nunca se sabe.
A cambio, me ha encantado la
explicación llana y vivencial de María Isabel Gavina en su bitácora.
Por eso escribo un blog.
La Colla Vella dels
Xiquets de Valls actuará el 15 de junio en Barcelona e iré a
verlos alzar sus prodigiosas pirámides humanas si no surge ningún contratiempo.
De un tiempo a esta parte hasta se calculan la disposición de cada uno de los
sostenes, de las "manilles" y el "folre", la base o piña en
forma de estrella, todo, con complejos programas matemáticos y de ingeniería
del movimiento. Después de un desafortunado accidente hará tres años, todo "anxeneta"
(niño o niña que sube el último y corona el castillo alzando su mano) lleva un
casco en la cabeza. Entre los logros alcanzados en número de pisos y las
novedades en la seguridad y en los algoritmos, y la retransmisión televisiva,
la tradición se ve renovar cada día. Nada que ver con tirar
cabras desde los campanarios.


