as imágenes de castañeras de este post son las de tres de fotógrafos que trabajaron en Barcelona y que llegaron a coincidir en el tiempo: Josep María Sagarra i Plana (1885-1959), Gabriel Casas i Galobardes (1892-1973) y Carlos Pérez de Rozas Arribas (1948-2019). Aún subsisten muchos puestos de venta de castañas y boniatos asados, y tradicionalmente se abren de forma temporal cerca de las fechas actuales: Todos los Santos y Todos los Fieles Difuntos.
Hay un poco de confusión desde ya hace años entre las dos fechas. Primero va la Solemnidad de Todos Santos (1 de noviembre) y después la Conmemoración de los Fieles Difuntos (2 de noviembre). Todos los santos son difuntos pero no todos los difuntos son santos. La gente ya va cada vez menos a visitar las tumbas de sus difuntos a los cementerios y cuando lo hace elige una fecha que es a su conveniencia (antes o después del 2 de noviembre). Por otra parte añade también no poco desconcierto la coincidencia con el inicio de la campaña de los turrones, los mantecados y los panettoni. Ni que decir tiene el desembarco de costumbres como el Halloween, incorporado como una especie de mezcla entre el Carnaval, el Día de Muertos mexicano y las películas de zombies y tripería. El año pasado vi el paseo más concurrido de mi barrio lleno de niños disfrazados como demonios y cosas por el estilo. Y este año aún he visto más que el 2024. También iban las madres ataviadas con cornamentas satánicas y trajes negros con el esqueleto en blanco, que en nuestra tradición tiene más que ver con Semana Santa y la Danza de la Muerte.
Los bazares de los chinos añaden no poco desconcierto a toda la rueda de celebraciones porque, sobre todo al principio de su venida, acumulaban los efectos navideños a los de otros festejos de la misma manera que ponen los budas en el mismo estante que los sanpancracios y el Sagrado Corazón de Jesús. lo hacen sin faltar respeto alguno. Lo hacen con confucionismo, no por confusionismo. No sé de nadie que se haya molestado por ese "sincretismo" comercial. Ya hace años que una amiga me enseñó la típica botellita con agua de Lourdes que ponía "Made in China", cosa que más que nada revela el descuido del Santuario y que la globalización todo lo impregna.
Cristo de Playmobil
También estuvimos estos días el homenaje a las víctimas de la llamada DANA de Valencia hace un año. Muchos percibimos la marcada imaginería masónica. Aparte de la laicidad del acto, la organización de los participantes era la de una logia. Al principio (Londres, 1717) la masonería era deísta, pero la fraternidad fue desarrollándose ─lo mismo que el liberalismo─ aparte del Reino de Dios.
Hemos conseguido la mayor parte de nosotros combinar bien unos calcetines con unos pantalones ─aunque eso ahora no es la moda─ y no contrastar colores que se matan, pero la gran mayoría de las personas no podrá distinguir en poco tiempo qué es laico y qué masónico, qué es Carnaval y qué Halloween.
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Poco se habla de que nuestro gran pintor Diego Velázquez organizó el evento diplomático de 1660 en la isla de los Faisanes, donde se selló el matrimonio entre el rey francés Luis XIV y la infanta española María Teresa de Austria. Creo que fue su último trabajo.
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El homenaje que se suele hacer en Nueva York a las víctimas del 11S no es una ceremonia religiosa pero se canta el Amazing grace y una cierta emoción que no pierde solemnidad, algo en lo que los estadounidenses tienen mano. El conjunto de banderas en el escenario de esta semana pasada en Valencia parecía más de feria de muestras de automoción que de solidaridad, el hundimiento de España. La columna de la molécula de ADN representaba la alternativa a la cruz católica en ese Museu de les Ciències que pretende ser la idea opuesta a la Catedral, la Seu.
Poner el Cant dels ocells (que compuso Pau Casals para la Navidad del Señor) reta todo comentario.
Los organizadores borraron sin embargo toda idea religiosa del acto y dejaron un escenario masón que inspiraba escalofríos. Los gritos por encargo contra Mazón con zeta resaltados al mismo tiempo que los técnicos de sonido reducían al silencio otras voces contra Pedro Sánchez, demostraron claramente de qué iba todo.
Se ha comentado el hecho de que se sentara a Felipe VI y a la reina en una sillitas plegables, pero ya hace tiempo que decidí no dedicarle ni una sola palabra a la Casa Real, y si ahora lo hago es por remarcar la situación. Hace años estuve en Valencia por Navidades y una de las cosas que me sorprendió agradablemente (hubo muchas) fue la presteza con que montaron en el recorrido de la cabalgata de Reyes la línea de contención del público y sus sillas. No eran más sencillas que las que organizaron para los que presidieron el homenaje a las 237 víctimas del 28-29 de octubre de 2024.
La frialdad de la iconografía apenas se vio corregida por el consabido baño de abrazos que se ha puesto los últimos años de penosa moda. En el caso de la Casa Real rompe el protocolo y es un signo de cercanía. En el caso de los políticos yo diría que fue introducido por los líderes del PSOE, empezando por sus congresos, para celebrar victorias electorales, etc. Antes de esos abrazos tal vez había menos efusividad pero había respeto y buenas maneras
Fotografía de Josep María Sagarra i Plana (1885-1959)
Fotografia de Gabriel Casas i Galobardes (1892-1973)
Fotografía de Carlos Pérez de Rozas Arribas (1948-2019)
Todos los Santos, 2025
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