na
de las dos fotografías valiosas e irrecuperables que perdí con mi última experiencia
con un MacBook de Apple, era la del rastro de la calle en donde yo jugué cuando
era una niña. El verano pasado empezaron las obras del nuevo bloque que se ha
construido en donde antes había dos manzanas y ya no queda rastro de la calle ni
de la fotografía que hice hace dos años. Esa fotografía llegó a estar en un
álbum de Picasa Web pero nunca hice copia de seguridad y es totalmente
irrecuperable. Tampoco queda gran cosa del terreno arcilloso que había en los
descampados y en donde las balsas y la "bòbila", de un rojizo precioso. Pero de lo que menos hay es
de la "flora" que teníamos, que en cuanto me refiera a ella por sus
nombres pronto se verá que podríamos generalizar y llamar "maleza" tout
court. De lo que más me puedo acordar es de las berzas, las endivias salvajes,
el trébol blanco, el diente
de león, el llantén, la correhuela y, por supuesto, las espiguillas. Como hay
por lo menos tres plantas a las que llamamos "espiguillas" habrá que
añadir que me refiero no la poa annua o a la poa pratensis, que también las
había, sino a la popular cola de ratón que usábamos para hacer batallas de
espigas. Se enganchaban a la ropa como velcros.
El término botánico
para la cola
de ratón o cebadilla
ratonera, también conocida
como zaragüelle es hordeum
murinum.
Delante de mi casa, justo en la ventana a la que se asomaba la habitación de mi hermano teníamos una robinia que estaba medio muerta de asco porque creo que le echaban cubos de agua sucia con lejía. En el Turó de la Peira teníamos pinos, solo pinos. Luego cuando lo arreglaron y lo adecentaron como parque, le plantaron más especies, incluso ornamentales, pero originalmente era un pinar.
Gracias
a Dios luego he podido ver otras regiones de Cataluña. de España, de Europa e
incluso de América, pero mis primeros
años entre tan
reducida variedad de
especies lejos de
limitarme me prepararon
para apreciar mejor
la naturaleza. Así que puedo recordar con todo detalle las silveiras con
moras de los veranos en Finisterre, los castaños de Lugo y una vez que cerca
del Montseny encontramos una mata de fresas silvestres deliciosas.
Cuando
veo que la gente no recoge la caca de los perros si la hacen en un alcorque, o
cuando veo que en general no aprecian las anagallis arvensis (pimpinelas) que
proliferan al principio de la primavera, llego a la conclusión de que vivimos
adocenados e insensibles a todo cuanto no es enorme o para los récords. No
tenemos remedio.
La cebadilla ratonera aparte de para hacer batallas de espigas solo tiene un uso forrajero y eso será si no hay algo mejor.
Plantago maior. Llantén
Fotografía: Marta Domínguez Senra
Hordeum
murinum. Cebadilla ratonera


