eo hoy en "La Voz de Galicia" una imagen impagable captada por Paco Rodríguez,
de una mujer coruñesa transportando unos cuantos manojos de grelos en la
cabeza a la manera aldeana. Entre que por Barcelona no es que se vean muchos
grelos y que también va siendo cada vez más raro ver las mujeres llevar peso o
avíos en la cabeza, la alegría al ver la fotografía ha sido no diré que doble
-porque la alegría poco tiene que ver con la aritmética- pero sí en el grado
del alborozo. Anteayer le decía a mi profesor de dibujo, que es valenciano, que
así como la luz que hay de Andalucía y Murcia al Levante y luego a Cataluña
refleja un gradiente conciso y característico que va suavizándose, los
verdes del norte también son distintivos según estemos en el País Vasco, La
Rioja, Navarra, Asturias o Cantabria. Los grelos pues me recuerdan
exactamente algunos de los verdes de Galicia, más o menos a semejanza de
aquel cartujo a quien la col lombarda le recordaba el chorizo de su tierra (y
habida cuenta de lo frugal que es la dieta de su orden).
La otra alegría de hoy fue encontrar esa cita de segunda o tercera
mano de Caravaggio, sobre la dificultad de pintar un jarrón de flores (y
"con flores", se entiende). Dentro de mis posibilidades, que son
menos que ínfimas, lo sé bien. No conozco más que superficialmente la obra de
este pintor por lo que para ilustrar su afirmación solo remitiré al cuadro del
"Muchacho con cesto de frutas" (1593), a un detalle de una pera de
"Muchacho tañendo el laúd" (1595) y a la "Cesta de frutas" (1596). Se ha hablado y
escrito mucho sobre esas frutas devoradas por los gusanos, los insectos y
las marcas de hongos, que lejos de mostrar una turgencia y lozanía
perfectas, lo que muestran son unos frutos que están más que maduros e incluso
con alguna señal, como las de la pera del tañedor de laúd machucada por el
cesto tal vez.
Giovanna Garzoni, que nació el año 1600, también en sus bodegones implica detalles que
nos recuerdan el paso del tiempo y no es raro que aparezca alguna mosca o un
abejorro, aunque en su caso son como heraldos del verano, de la calor, de
la vida. Se ha querido ver en la sazón de los fruteros de Caravaggio una simbología
cristológica. Incluso se dice que hay en la historia del arte bodegones
asociados al culto mariano (lo serían los limones de Zurbarán, si reparamos en ello) y otros asociados
a la Pasión de Cristo. El año pasado a mí me salió una manzana starsky
casi a un mes de la putrefacción. Aunque la verdad es que no sé si ahora la
fruta se pudre, con tanta ingeniería genética.
Ya no sabe una qué hacer para contagiarles mi interés por el arte
botánico, que es inagotable, prodigiosísimo, a pesar de que mis primeros pasos
en el dibujo son cualquier cosa menos satisfactorios. Ya conozco la dificultad
de que habló el artista milanés.
Aunque el arte rupestre era de animales, en cuanto pasamos por el Neolítico
ya le tomamos más interés a las plantas e incluso a las flores. Y dejando a
Caravaggio o a Garzoni y tantos otros aparte, la presencia de los insectos
apunta a señalar la proporción de una especie vegetal y su hábitat, su forma de
reproducirse. Y en los libros naturalistas lo propio es encontrar que una
planta muestre su flor y su fruto y su todo de una vez, cosa que normalmente no
ocurre en la realidad.
Cuando antes la gente hacía la pregunta de qué se llevaría uno a una
isla desierta, yo pensaba en las obras completas de algún clásico, unas tijeras
para cortarme las uñas y en manzanas. Hubo un tiempo en que me guardaba las
semillas de alguna manzana que me hubiera comido, porque en el sabor de cada
semilla encontraba un crisol de todas las características concentradas del
fruto, de su olor y de su gusto. Después he sabido que la verdadera naturaleza
de la palabra "integral" apunta a la condición que tiene un
alimento de poder ser reproducido (no estoy segura de estar diciéndolo correctamente
desde el punto de vista científico). Es decir, un donut nunca será integral
porque no podemos plantarlo y esperar que de él salgan donuts. Pero sí podemos
plantar una manzana y esperar sus frutos.
"Muchacho con cesta de frutas" (Caravaggio, 1593)
Detalle de "El tañedor de laúd" (Caravaggio, 1595)
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(*) Cita tomada de la Wikipedia del texto de Andreas Prater,
“El Barroco” en Los maestros de la pintura occidental, Taschen, 2005,
pág. 228.
