a prensa británica más o menos cada 15 días deja caer alguna cosilla contra España, así en general. Esa característica, la generalización más que la cadencia, es lo que siempre me hace sospechar que los ilustres tabloides perciben una parte de sus ingresos de esas campañas de las que se extrae todo lo malo que se les ocurre: caspa, prima de riesgo, olor a ajos, uno de los peores himnos del mundo [enlace roto]. Tiene su gracia que una nación que de vez en cuando tenga que recurrir a esas pullas tabernarias y al celebrado agrio humor inglés para conservar su lugar en el mundo tenga una aportación musical que que yo recuerde no pasa mucho más allá de Dowland, Haendel y si mucho estiramos de los Beatles y los Rolling Stones, que no está claro que no hicieran un pacto con el mismísimo Maligno. Si alguien quiere hacer alguna aportación con mucho gusto la incorporaré, pero dudo que podamos incluir alguna ópera ni una sola pieza que se pueda equiparar a la peor de Alemania, Rusia o Italia e incluso de España. Y, sin embargo, qué bien se han sabido "vender" siempre, que hasta en sus Juegos Olímpicos -cuya inauguración solo he visto en un resumen de telediario- destacó a su Servicio Nacional de Salud. Por lo que he podido saber por enfermeros que empezaron a emigrar hace unos años allí entre otras cosas la limpieza dejaba mucho que desear, sobre todo para los que conocían a fondo nuestro sistema de salud, o al menos el que gozamos hasta hace bien poco.
El
montaje multimedia del The telegraph [enlace roto] enlaza también con los uniformes
olímpicos más feos del mundo y como habrán adivinado se incluye también el
de España, del que ha corrido tanta tinta y tanto twitter que hemos llegado a
ese hartazgo que solo somos capaces de conquistar cuando nos ponemos a echarnos
piedras en nuestro propio tejado, cosa por otra parte muy española. El uniforme
no será muy español o no ha sido capaz de reflejar una imagen que nos
represente como "marca" y como estilo, pero la manía o ese complejo
patrio de regodearse en el mal gusto y la cutrez sí lo es. En Estados Unidos,
sin ir más lejos, la bandera está hasta ya les diré donde, mientras que en
nuestro gran país además de ser ultrajada -más o menos también cada 15 días-
por los nacionalistas de todos los lados, sea quemándola, sea arriándola, sea
con la silueta del toro de Osborne, parece que sea un símbolo de la derecha más
que el símbolo de la Constitución. La marcha de granaderos también
obtiene de vez en cuando algún abucheo que otro o el comentario displicente de
alguien metido a musicólogo que busca quitarle el mérito que pueda tener.
No
me conozco todos los himnos de todos los países del mundo y eso que si se mete
uno en Youtube hay todo género de facilidades y versiones de manera que
cómodamente a lo largo de un día sería factible escuchar los 200 que más o
menos puede haber. Servidora ha insertado aquí alguna vez, incluso tal vez dos,
el de la India, que es seguramente el que más me gusta después o tanto como el
de España. La letra es de Rabindranath Tagore y, como casi todos los
himnos apela a la grandeza de intenciones, a la igualdad a través del territorio
y a la firmeza a través de los tiempos. Como a veces se le ha criticado a la
Marcha de Granaderos que no tuviera letra, hoy como sentida protesta a la
malapática Albión, incluyo la versión del Jana Gana Mana para mudos y
sordos. Los ingleses pasaron por la India pero la India no pasó por ellos.

