Los brindis al sol de las inauguraciones eran por lo menos hace unos años muchas veces al aire libre, como el del modismo taurino. Me imagino cómo caería al mediodía un jerez de 15º o un cava en el cuerpo de esas personas que pasan la mañana con apenas un café y poco más. Un Bloody Mary de un brunch neoyorquino yo lo veo más bien como una especie de entonador para los que ya vienen de haber bebido el sábado (y hasta el viernes y el jueves) y el domingo tienen que aguantar el tirón. Para el caso, ya que el vodka dicen los alcohólicos que no deja olor, es como beber un colutorio. La ramita de apio es tan desconcertante como cuando a Lucky Luke le pusieron una pajita en la boca (a cambio del cigarrillo que siempre llevaba enganchado).
El jerez fino y el manzanilla aumentan
la sociabilidad y si no nos hacen más amenos si nos permiten soportar mejor la
falta de oportunidad de nuestros congéneres. El cava es pura condescendencia.
Eso por no decir la sonrisa de autocomplacencia que se le queda a la gente en
la cara cuando aún no se acabó ni la copa. Cualquiera puede beber cava, para el
jerez fino hay que tener otro cuajo. Yo diría, y creo que sin caer en error
alguno, que el jerez es el único vino histórico español.
No tengo ninguna duda de que fue Jordi Pujol
quien hizo retirar el jerez fino de los actos públicos sociales y quien
introdujo a cambio el cava. Por razones económicas no sería, porque yo diría
que sin entrar en detalles o salen por el mismo precio o incluso el jerez es
más barato. La postura del expresidente de la Generalitat me parece totalmente
comprensible y justificable. Otra cosa es que nos hubiera hecho beber Aromas
de Montserrat al mediodía y con la repostería salada. Y que hubiera ejercido algún
género de boicot a los productos andaluces. Pero el caso era y sigue siendo
consumir un producto catalán, que para eso los tenemos. Una simple decisión
incorporó el cava, que reinaba en el postre, al aperitivo. Y a lo tonto a lo
tonto favorecimos el consumo interior.
Con la crisis económica y de valores hace tiempo que no he visto ni
una sola copa de cava en mi empresa, aunque me dijeron que habían visto a
alguien que decía que había visto que se tomaron por San Juan unas cocas y unas
copas de cava en el área de investigación. Bien podría
ser, porque si en algún sitio sigue drenando algo de dinero público es allí. Pero no quiero escribir una sabatina
intempestiva. Tampoco podría.
