nsisto: en la película Materialistas (Celine Song, 2025) sobra media hora. De ello escribí en mi anterior post. Y es que se repite. Ahora, con ayuda del guión he buscado una frase (die alone) y estaba dos veces. Lo he comprobado porque no estaba segura de haberla oido dos veces o tres. No es por prurito aritmético o buscar simbologías cabalísticas ni nada por el estilo. Más bien resultaría ser un eco del primer diálogo en el segundo, pero no deja de ser una repetición. Algo que no añade nada al trama, más que dramatismo. Y es curioso porque la película se ha clasificado en Estados Unidos como R, esto es "romántica".
A veces la repetición se produce en cómo hablamos las personas. Incluso hay algún caso, no es el mío, en que alguien va retomando una frase desde el final de la anterior, como haciendo una concatenación o anadiplosis, ovillar. Lo que ocurre es que si es muy seguido, todo el rato, acaba por hacerse soporífero, especialmente cuando no tiene una función expresiva. Cuando tiene una función expresiva y no es muy abundante, tiene su gracia.
Aunque la película de Celine Song aboga por las relaciones no basadas en matching boxes, en cumplir los requisitos, vaya, en el fondo están ahí sobrevolando sobre las cabezas de unos y otros: sueldo, apariencia física, situación familiar, ideología, etcétera. Y la frase morir sola es muy sintomática de que la pareja se ve como una solución más a la incertidumbre famosa. Aunque cada persona tuviera ─por decir algo disparatado─ 8 parejas a la vez, podría darse el caso de que muriera sola. Supongo que la frase nos remite a la situación prolongada, no a la accidental. Aunque alguien tenga 8 parejas se le pueden morir todos. Alguien se tiene que morir el último.
Emponzoñar la amistad o el amor con la necesidad de cubrir un espacio vacío ya es de entrada un error y no voy a desperdiciar ni una sola palabra más en desarrollar esta idea. Como dije en el post anterior, además, tengo más certezas sobre thánatos que sobre eros.
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Había una estudiante de Medicina en el primer hospital en el que trabajé que luego fue cirujana en el Hospital del Mar. Me dijo un día: "Alguien puede tener mucha experiencia y tenerla equivocada". Y es verdad. Esa frase me la ha devuelto la vida muchas veces en una gran variedad de ocasiones. Por mucho que repitamos una acción con el objeto de aprender (como lo de encerar, pulir, lijar, en Karate kid), si la acción no está bien edificada puede ser que aparentemente resulte pero que no sea... "¿productiva?".
La excelencia es engañosa porque es fácil simular muchas de sus habilidades. En nuestra relación con la IA, por ejemplo, todos hemos podido comprobar tarde o temprano que el mecanismo hace a veces afirmaciones sobre temas de los que tenemos alguna idea que son solo aparentemente ciertas. Si rectificamos la IA (no tanto a Grok como a Chat GPT) siempre admite su imprecisión y reconduce el tema o nos da alguna alternativa, pero el algoritmo sigue estando ahí, como lo estaba dye alone en Materialists. Es una pantalla, en los dos sentidos de la palabra. Alguien ha dicho ya en internet que la IA no es conocimiento, que es información. Diremos que es información bien estructurada y que nos evita búsquedas, pero lo que mejor me está funcionando es el traductor. Tengo que seguir ensayando.
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Me gusta dibujar, aunque ya he dicho en alguna que otra vez, que no tengo talento. Dibujar me permite ir más allá de las apariencias.
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Como lo dijo Marianne Moore: "¿Qué es más preciso que la precisión? La ilusión.
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En la actualidad hay tantos tantísimos profesores de yoga que es como lo de los abogados en Estados Unidos o lo de los príncipes en Italia. Hay infinidad. Y tal vez es por eso que se ha introducido una especie de espíritu competitivo y muy estricto, que es ajeno a la disciplina. Aunque la práctica del yoga implica una dedicación y una entrega sinceras, se está llevando a un terreno que me recuerda a la sala de fitness de algunos gimnasios municipales que yo he conocido. Se compite por la buena figura, la resistencia, la fuerza, y esas cosas. El yoga, tal y como yo tuve la suerte de conocerlo hace más de 30 años, es algo más interno y aunque tuvo su exigencia no llegabas a sufrir. En fin, seguramente esta deriva tendrá algo de bueno aunque ahora no lo sé ver.
En mi propia práctica o lo que llamaríamos práctica personal me he dado cuenta siempre de que a veces mi cuerpo no obedecía a la propuesta de un asana. No me podía doblar o torcer o invertir. Pero a veces le dejaba y le dejo un espacio y vuelvo sobre ello y entonces sale. Pero no porque repita y repita y repita machaconamente, es más simple, es dar un respiro y volver. Mirar de otra manera Lo mismo ocurre con los sudokus.
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