1/3/25

Dos veces buenos

 


ien mirado hay una infinidad de pinturas de mujeres lectoras, tantas que ya parece que pierde algo de su valor, como le ocurre a las rosas Windsor rosa empolvado de las cretonas. Supongo que los artistas tienen en este tipo de modelo que no se mueve y que no se aburre alguien que mantiene la presencia y una quietud que se aviene con la de la escena pictórica. 
La abundancia o la insistencia no mejoran la expresividad. Al contrario. He elegido ese ejemplo porque lo he traído al álbum de fotos como ejemplo de motivo. Hasta se podría hacer un blog tirando a fetichista bastante profuso solamente con las reproducciones de las fotografías y los cuadros sobre lectoras. Esta pintura de Tarbell incluye una mujer que escribe, motivo que es muchísimo menos frecuente. Me estoy acordando de los dos cuadros de Vermeer en que hay una mujer escribiendo y de los otros dos cuadros en que hay una mujer leyendo una carta.
Volviendo al tema que me ocupa, con los años he ido desarrollando mis observaciones sobre cómo hablamos. De todos los medios el que prefiero es la radio, porque me permite apreciar gran variedad de registros, estilos e idiomas.  Pero hay que decir que lo más bonito es la emisión en directo y que la mayor parte de las veces quien hable no esté leyendo lo que dice.
Ayer, mientras seguía un episodio de CSI Nueva York, vi que estaban desarrollando dos investigaciones a la vez y por eso me acordé de las reglas de Aristóteles sobre la unidad de acción, tiempo y espacio. Podría decirse que el equipo criminalístico no suele trabajar sobre un solo caso y en aras a la verosimilitud es por lo que se desarrollan dos investigaciones. Sin embargo no coinciden en ningún momento, ni que sea como una mención, o en el laboratorio. Desconozco la razón por la que se trenzan esas dos líneas argumentales, porque cualquiera tendría fuerza para imponer un buen ritmo. Supongo que añade dinamismo.
Se habla de que las plataformas de streaming están añadiendo contenidos muy breves, de dos minutos apenas. Y son series, no son cortometrajes. Esto tendrá que ver con la aceleración del consumo. Hace unos años en un bazar chino que tenía como un hilo musical me sorprendió porque las canciones eran brevísimas, de unos 30 segundos. Más largas que los jingles pero más cortas que una canción. No tengo la menor idea de la razón de esa brevedad, porque nuestras canciones se hacen repetitivas o van introduciendo una especie de clímax o acumulan variaciones, cualquier cosa que prolongue el placer auditivo de la melodía o el ritmo. La sensación que me produjo fue muy curiosa y no la he vuelto a encontrar. Tal vez era por una cuestión de propiedad intelectual. Ni idea.
Generalmente es un buen consejo no ser insistente, ni de una vez ni a lo largo del tiempo. Podemos resultar muy fastidiosos si siempre decimos lo mismo (aunque tengamos razón). Si acertamos con lo que dijimos llegaríamos a ser latosos y, si no acertamos, peor aún.
Por cierto, la única calle que tiene en Barcelona Aristóteles es un pasaje de la Calle Cartellà a Mare de Déu de les Neus, en Nou Barris. Tiene dos entradas casi encaradas a dos bloques de pisos y poco más. La calle más larga de Barcelona es la Gran Via y la más corta la de la Anisadeta (4 metros), tocando la Basílica de Nuestra Señora del Mar.

Edmund Charles Tarbell, 1862-1938)

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